El blog de X. Pikaza

México, encuentro de religiones

Estoy en México DF, impartiendo un curso sobre Jesús y sobre el encuentro entre las religiones, en el IMDOSOC y en el Centro Universitario Cultural. Llevo como referencia y punto de partida de mis intervenciones dos libros, uno de ellos el Diccionario de las Tres Religiones.

Con esa ocasión, para muchos que están asistiendo a los cursos y para otros que tengan el deseo de conocer su contenido, me ha parecido conveniente incluir aquí la introducción y temática principal del libro, cuya gran actualidad he descubierto de nuevo al presentar algunos de sus temas.

Ficha editorial: X. Pikaza y A. Aya: Diccionario de las tres religiones. Judaísmo, cristianismo, Islam, Verbo Divino, Estella 2009; 1243 págs, 155 x 240 mm. 9788481699210. Encuadernación: Cartoné, cosida; tapa: de galtex color azul, camisa plastificada. 67 euros.

Estoy disfrutando mucho en esta tierra, no sólo por la proverbial hospitalidad de los mexicanos, sino por el interés que muestran por los temas de religión y teología. Una mayoría de los participantes a los cursos vienen del mundo "real" del trabajo y de la investigación, del estudio y de la cultural social. Un prodigio de personas, cristianos recios en su mayoría, cristianos abiertos a la cultura, al deseo de saber.

Muchos llevan de poso en su alma el encanto y la fuerza de la antigua religión nahua, tan poderosa... con un deseo grande de aprender y dialogar, como he querido hacer en este Diccionario con A. Aya. Con ellas salido a los amigos del blog (ofreciéndoles la introducción del libro).

INTRODUCCIÓN

Para el mundo occidental, durante muchos siglos, las tres religiones han sido judaísmo, cristianismo e Islam, no porque fueran las únicas ni las mejores, sino porque han estado y siguen estando vinculadas y porque han definido la historia y la cultura de una parte considerable del mundo. Así hemos querido presentarlas y estudiarlas en este diccionario, siguiendo la costumbre de varias instituciones culturales, como la Universidad de Valencia, España, que han creado cátedras y centros de estudio y diálogo de las tres religiones.

En un espacio y un tiempo relativamente cercanos, entre Palestina y la región noroeste de Arabia, del siglo VII a. C. al VII d. C., han surgido esas tres religiones que podemos monoteístas (pues adoran a un único Dios) y también abrahámicas, por vincularse al patriarca Abraham, aunque acada una tenga su propio fundador (Moisés, Jesús, Muhammad). Desde Palestina y Arabia, ellas han extendido hacia de oriente y occidente, en un camino que sigue abierto y que, previsiblemente, definirá el futuro de la historia humana. Estas religiones ofrecen unos rasgos comunes que las diferencian de aquellas que provienen del lejano oriente, vinculadas, sobre todo con China y la India (hinduismo, budismo y taoísmo), que se distinguen por la búsqueda de una interioridad que pase por armonizarse con el mundo. Estrictamente hablando, esas religiones más orientales no exigen la existencia de un Dios personal, ni tienen ideales de transformación o salvación, sino de salida de la historia. Por el contrario, nuestras tres religiones se definen por la fe en un Dios personal y por su radicalidad ética: ellas pretenden transformar la vida del hombre sobre el mundo, recreando así o culminando, desde Dios, la misma historia humana.

Estas tres religiones monoteístas pueden llamarse y son también espiritualmente semitas, pues han nacido en un mundo cultural semita (hebreo, árabe y, en algún sentido, arameo). Así lo dijeron, refiriéndose al cristianismo, a lo largo de la primera mitad del siglo XX, varios papas (como Pio X, Pío XI y Pío XII), en un tiempo de duro antisemitismo. Para judíos y musulmanes eso es evidente: ellos son semitas por origen y tradición. Eso es claro también para los cristianos, que se han abierto quizá más a otros mundos (como el indoeuropeo), pero que siguen y deben seguir enraizados en el tronco semita de Abrahán, entendido y abierto de un modo universal, conforme a la promesa más antigua de Gen 12, 1-3: «En ti serán benditas todas las naciones de la tierra».

Hemos compuesto, según eso, un diccionario de las religiones abrahámicas (es decir, vinculadas a la figura del patriarca Abrahán), que son, al mismo tiempo, religiones proféticas (porque han nacido a partir de la revelación de tres grandes profetas (Moisés, Jesús y Muhammad) y religiones monoteístas (pues en el centro de las tres está el descubrimiento y la veneración del único Dios, que ha querido revelarse a los hombres). En un sentido muy general se podría decir que ellas tienen un tronco común, representado por la historia israelita antigua, y por tres derivados o ramas, que son el judaísmo moderno con el cristianismo (que nacen en el siglo I-II d. C.) y el Islam (que nace algo más tarde, en el siglo VII d. C.).

Hemos querido poner de relieve ese tronco común, propio de la historia israelita más antigua y de las tradiciones semitas, representadas simbólicamente por Abrahán, creyente y amigo del único Dios, símbolo y principio de los monoteísmos semitas, a quien los tres grupos religiosos (judíos, cristianos y musulmanes) veneran como padre y/o inspirador, aunque cada uno lo interpreta de un modo distinto. Este libro podría y debería haberse titulado, en algún sentido, diccionario de Las Religiones Abrahámicas o, quizá mejor, de Las Religiones Monoteístas, pero hemos preferido llamarle Diccionario de las Tres Religiones, porque ellas han formado y siguen forman una unidad especial dentro del mundo de las religiones, como verá fácilmente quien utilice este libro.

1. Un diccionario especial. Quince características

Estas tres religiones, vinculadas entre sí como hemos dicho y seguiremos viendo, constituyen uno de los patrimonios culturales y religiosos más altos de la historia de la humanidad. Por eso hemos querido presentar sus elementos y rasgos fundamentales, de un modo expositivo y comparativo, ecuménico y académico. Desde ese fondo, reasumiendo y ampliando los elementos ya indicados, concretamos ahora las aportaciones y rasgos básicos de este diccionario:

1. Éste es un diccionario de las religiones abrahámicas, como hemos indicado ya. Son religiones nacidas a partir de la intuición trascendental de Abrahán, patriarca arameo (sirio), que peregrina desde Mesopotamia hasta Palestina, el norte de Arabia y Egipto, vinculando de esa forma las grandes tradiciones semitas. Pero, siendo de origen semita, estas religiones no se quieren cerrar en sí mismas, sino que se abren, de formas distintas y complementarias, al conjunto de la humanidad, en un diálogo que se sigue manteniendo todavía, no sólo con el mundo indoeuropeo o con otras culturas bantúes o mongólicas, sino con todos los pueblos de la tierra. En ese sentido decimos que son religiones universales y así lo ha querido poder de relieve este diccionario, partiendo de la fe de Abrahán y abriéndose con él (desde él) a todos los creyentes, en sentido extenso.

2. Es un diccionario de las religiones monoteístas, que confiesan la existencia de un único Dios, que existe por sí mismo, como realidad personal, y que actúa en la historia de los hombres. Por eso, en estas religiones resulta fundamental la afirmación de fe monoteísta, frente al politeísmo (“no hay muchos, sino un único Dios”) y frente al panteísmo (“hay un Dios personal, no todo es igualmente divino”). Ha empezado a extenderse en ciertos círculos políticos e intelectuales la sospecha de que todo monoteísmo resulta dictatorial: si sólo hay un Dios, ese Dios impone desde arriba su propia voluntad, de manera que no tenemos capacidad de rechazarle o de sentirnos libres a su lado. Pues bien, en contra de eso, este diccionario quiere destacar los aspectos positivos del monoteísmo religioso: (a) La fe en un único Dios libera al hombre de otros pretendidos absolutos, poniéndole en manos de su propia libertad. (b) La fe en un único Dios invita al hombre a creer en los demás seres humanos. De maneras distintas pero convergentes, judíos, musulmanes y cristianos vinculan el amor de Dios (la aceptación de su misterio) con el amor al prójimo, es decir, con el diálogo no impositivo con todos los humanos. No hay fe monoteísta sin diálogo creyente, sin un ofrecimiento de comunicación a todos los hombres. Así lo pone de relieve este diccionario.

3. Es un diccionario de las religiones proféticas. Se suelen distinguir tres tipos de religiones. Las de tipo cósmico ponen de relieve la presencia o manifestación de Dios en los fenómenos fundantes del mundo o de la vida, en el proceso de la naturaleza; estas religiones tienden a ser politeístas. Las religiones místicas, más propias del lejano oriente (hinduismo, budismo, taoísmo) acentúan la inmersión del ser humano en lo sagrado. Más que en el mundo, diciendo que lo divino se despliega y manifiesta en el mismo proceso de interiorización y de liberación mental; estas religiones tienden a ser panteístas. Las religiones proféticas (que son abrahámicas y monoteístas) ponen de relieve la personalidad de Dios que se revela o manifiesta a través de la palabra y gesto de unos hombres especiales concebidos como mediadores o reveladores de su voluntad. Así lo ha puesto de relieve este diccionario, presentando y comparando los elementos básicos y las implicaciones de la revelaciòn profética, en su origen y en nuestro tiempo. Por eso, en el centro de todas sus voces está la experiencia de la profecía.

4. Éste es un diccionario de las religiones creacionistas, es decir, de las que conciben el mundo y la historia humana como creación de Dios. Las religiones cósmicas no pueden hablar de Creación, porque en el fondo todo es divino: no hay diferencia entre Dios y mundo. Las religiones monoteístas conciben el mundo y la historia como Creación. Eso significa que el mundo no es Dios, sino espacio de su presencia; pero tampoco es diabólico o perverso, aunque puede tener aspectos negativos, sino que en su principio, camino y meta es positivo. El mundo no es cárcel donde el hombre se encuentra aprisionado, sin autonomía ni salida; no es tampoco obra del diablo o lugar donde Satán ejerce de manera absoluta su reinado, sino creación de Dios: tiempo y lugar en que los hombres dialogan con su creador, escuchando y cumpliendo su palabra. Por eso, en este diccionario hemos puesto con frecuencia de relieve el compromiso del hombre con la realidad, en plano de servicio y de cuidado (ecología fundamental).

5. Es un diccionario de las religiones personalistas. Ni las religiones cósmicas, ni las místicas valoran en el fondo a la persona: para unas importa sólo el mundo sagrado, para otras lo divino. Por el contrario, las religiones monoteístas son, de diversas maneras, personalistas, pues ponen de relieve la grandeza y dignidad de los hombres, que pueden escuchar y responder a la palabra de Dios, siendo de esa forma responsables de sí mismos. Por eso, en principio, ellas no creen en la “trasmigración de las almas”, sino en el valor individual de cada uno de los hombres y mujeres, que son, en Dios, responsables de sí mismo. En ese sentido decimos que son religiones éticas, centradas en la obediencia a la palabra de Dios y en el respeto a los demás hombres. Así lo pone de relieve este diccionario, destacando el valor del hombre y la mujer, que tienen valor infinito, porque son signo y presencia de Dios. En ese sentido, cada una de las tres religiones, fundamentan y defienden los “derechos fundamentales” de la persona humana, pero no de un modo abstracto y político (como han podido hacer ciertas interpretaciones de la Declaración de los Derechos Humanos: ONU 1948), sino de un modo práctico, en la convivencia real (afectiva y económica) de los hombres y mujeres de todo el mundo. Así lo ha querido poner de relieve este diccionario, insistiendo en el compromiso de las religiones monoteístas a favor de la justicia.

6. Es un diccionario de las religiones históricas, en el sentido radical de la palabra. Cada una de ellas concibe la historia con matices distintos, como irán destacado las diversas palabras dedicadas al tema. Pero las tres aceptan y destacan el compromiso del hombre con esta humanidad concreta, en su camino de vida real (familiar y económica, social y política). Éstas no son religiones de la huida y la tranquilidad interior, sino de la “encarnación” histórica y social del hombre, dentro de una vida que no es pura tragedia (como en el mito griego), ni simple comedia (como en ciertas representaciones romanas o post-modernas de la humanidad), sino tiempo de obediencia y responsabilidad común, al servicio de la vida y de la justicia. Los creyentes de estas religiones no son espectadores neutrales, que miran lo que pasa, como desde una butaca de teatro, sino que forman parte de la representación real de la historia, pues Dios les ha hecho responsables de lo que pasa sobre el mundo. Estas religiones interpretan de un modo algo distinto la situación del hombre en la historia (el posible pecado de conjunto de los hombres, las formas de responsabilidad social, el tipo de males que dominan sobre el mundo actual); pero las tres insisten en la importancia de la historia, como es lugar y camino de presencia de Dios y de realización humana

7. Es un diccionario centrado en tres profetas muy concretos, que han marcado la historia monoteísta. Cada religión ha promovido una profunda condensación profética, presentando a su fundador (Moisés, Jesús, Mahoma) como el mensajero definitivo de Dios, al menos en ese momento de la historia. (a) Moisés y el judaísmo. Hubo en Israel muchos profetas, recordados con respeto por el pueblo pero, conforme a la tradición codificada por la Misná, el único profeta total es Moisés, pues Dios le reveló en la montaña del Sinaí todos sus secretos salvadores, es decir, su Ley, contenida en la Escritura y otros libros de la tradición posterior legal del pueblo. (b) Jesús y el cristianismo. Los cristianos interpretan a Moisés como anuncio y preparación de aquello que dirá y hará Jesús, a quien miran como el Cristo, es decir, el Mesías definitivo, el Salvador del mundo, venerándole y siguiéndole incluso como Hijo de Dios. (c) Muhammad, el sello de la profecía. Conforme al islam, todos los profetas han recordado a los seres humanos el mismo mensaje, sin distinción (Adán y Abrahán, Moisés, Cristo y Muhammad etc.). Pero sólo Muhammad ha escuchado y transmitido la revelación total, contenida en el Corán. Por eso, los musulmanes le conciben como culminación y cierre (sello) de la profecía, es decir, como el profeta donde se completan y reciben su sentido radical todos los mensajes anteriores, apareciendo ya con claridad y para siempre. Este diccionario ha querido fundarse en ellos, de manera que, en algún sentido, podría titularse: “Diccionario de los tres profetas y de sus religiones: Moisés, Jesús, Muhammad”.

8. Es un diccionario de las religiones del Libro, entendido como testimonio de la Palabra de Dios y como canon o norma religiosa para los creyentes. Hay religiones “sin libro”, que no han codificado de forma permanente su experiencia de lo sagrado y de su revelación en la naturaleza y en la vida de los hombres. Contrastando con ello, estas tres religiones afirman que Dios se ha expresado para siempre en forma de palabra que puede no sólo recitarse en forma fuerte (bella), sino también claramente por escrito, de manera que se mantenga firme para siempre. Tres son, según ha confirmado Muhammad, las principales religiones del Libro: judaísmo (con su Biblia, centrada en la Torah), cristianismo (con su Biblia, culminada en el Evangelio) e Islam (la religión del Corán, libro eterno de Dios, revelado al mismo Muhammad, para conocimiento de todos los hombres). Estas religiones del libro son religiones de la palabra que no solamente se habla y se escucha, sino que ha quedado fijada canónicamente. Por eso, a través de su Libro (que es triple y es único) estas tres religiones han recibido una forma escatológica, que es valiosa y universal. Ellas afirman, desde perspectivas algo diferentes, que Dios se ha revelado del todo, de manera que conocemos su verdad y sólo nos queda ya profundizar en ella y cumplirla. Así lo hemos querido destacar en este diccionario, que quiere ser, ante todo, un comentario y despliegue de las afirmaciones básicas de los libros sagrados de las tres religiones.

9. Éste es un diccionario centrado en la fe religiosa, que define la historia e identidad de las tres religiones. Lo propio de las religiones monoteístas, a diferencia de las religiones místicas (que ponen más de relieve un tipo de conocimiento contemplativo y de experiencia intimista) es “la fe” en el Dios que se revela y actúa. Por eso, los seguidores de esas religiones se definen a sí mismos como “creyentes”. En esa línea ha querido avanzar nuestro diccionario. Evidentemente, hemos querido recordar algunos datos históricos y literarios (filológicos), evocando también algunas de las grandes figuras de las tres religiones, que han marcado y siguen marcando la historia de la humanidad. Pero no hemos tratado de hacer un diccionario de historias, de anécdotas y folklore, sino centrarnos en el núcleo de fe de las tres religiones, para que los creyentes de cada una de ellas reconozcan la solidez de aquello en lo que creen y conozcan también lo que creen los fieles de las otras dos religiones. Por eso, en el centro del diccionario está el “shemá” de Israel, el credo cristiano y la shahâda musulmana. Evidentemente, no hemos querido demostrar la fe, ni hemos buscado el proselitismo, haciendo propaganda de alguna de las religiones (o de las tres en su conjunto), sino que nos hemos preocupado más bien de presentar la fe, el contenido básico y la aportación fundamental de cada una de las tres religiones, de un modo sobrio, aunque intenso, como espacios y caminos de confesión creyente. Por eso nuestra intención ha sido escribir este diccionario, básicamente, para creyentes descubrir y formular mejor el contenido y las implicaciones de su fe, desde su propia religión, en diálogo con las otras.

10. Éste ha querido ser, además, un diccionario teológico, en el sentido radical de la palabra. No nos limitamos a repetir el contenido de la fe, sino a exponerla, de un modo racional, es decir, inteligible, de manera que la misma fe, vivida y entendida con intensidad, se vuelva “teología” (como han sabido y hecho los grandes maestros de las tres religiones). En ese sentido decimos que el Dios de las religiones monoteístas es un Dios “teológico”, que puede y debe pensarse. En ese sentido, la teología no es algo que viene de fuera, como un añadido, sino que brota de la fuerza y belleza de la misma fe. Cada una de las tres religiones ha realizado, de modos distintos (aunque convergentes), un diálogo fecundo con el pensamiento filosófico de su entorno, en especial con el de Grecia y Persia (mundo indoeuropeo) y con el de Siria y Mesopotamia (mundo semita). Ese diálogo y despliegue racional sigue todavía en marcha (en pleno siglo XXI). Se suele decir que el cristianismo se ha vinculado más con el helenismo, mientras que el judaísmo y el Islam han desarrollado otras líneas de pensamiento y teología. De todas maneras, en este momento las tres religiones se encuentran implicadas, de formas distintas (aunque también convergentes), en un diálogo teológico intenso con otras tradiciones religiosas no monoteístas (budismo, hinduismo, taoísmo, etc...). Pues bien, nuestro diccionario ha querido situarse en ese contexto teológico de enriquecimiento cultural, en la línea de las experiencias de la Edad Media, cuando judíos, cristianos y musulmanes dialogaron con la teología y la filosofía de su entorno, como indican los nombres de Maimónides, Averroes o Tomás de Aquino.

11. Éste quiere ser un diccionario de las comunidades creyentes (pueblo de Israel, Iglesia, Umma), pues quiere responder a la fe y a la vida de las tres religiones. Ciertamente, no es un diccionario oficial, pues ninguno de los autores posee una autoridad pública dentro de su comunidad o iglesia, aunque algunos de ellos hayan enseñado en centros representativos de ella (A. Aya en la Universidad Islámica de Córdoba; X. Pikaza en la Universidad Pontificia de Salamanca). Los autores se saben y se sienten vinculados a sus propias instituciones religiones (iglesia católica, comunidad musulmana), aunque no han escrito en nombre de ellas, pues creen en la libertad de pensamiento dentro de su sociedad y de su religion. De todas formas, ellos han querido exponer y han expuesto con toda la fidelidad posible la fe básica de las religiones: la del judaísmo, entendido como pueblo de Dios; la del cristianismo, vivido como iglesia de Cristo; y la del Islam, concebido como umma, comunidad universal de creyentes. De esa forma, ellos han querido poner de relieve la inspiración y tarea propia de cada una de las religiones, destacando así el monoteísmo nacional judío, las misión mesiánica cristiana y la pacificación universal musulmana. La idea original fue, en principio, que hubiera un autor de cada religión: un judío, un cristiano y un musulmán. Pero encontramos muchas dificultades a la hora de gestionar el proyecto y se decidió, por fin, que X. Pikaza se encargara de la parte judía y cristiana y A. Aya (que es musulmán) de la gestión de autores que elaborarían la parte islámica, encargando buena parte del trabajo a José F. Durán Velasco (arabista, especialista en mundo judío e islámico sin adscripción religiosa) y la elaboración del perfil de personajes históricos fundamentales para la tradición islámica a Yaratullâh Monturiol (musulmana). X. Pikaza es cristiano y pertenece a la Iglesia Católica, de la que ha sido presbítero, pero conoce bien el judaísmo bíblico y se siente radicalmente judío (por el mismo hecho de ser cristiano); está convencido de que un buen cristiano tiene que ser radicalmente judío; así se siente y por eso se ha atrevido a exponer los elementos básicos de la fe y de la vida de la comunidad judía a lo largo de los siglos.

12. Éste diccionario quiere responder a la experiencia orante de las tres religiones. Ciertamente, no es un manual de espiritualidad, ni una guía práctica de vida judía, cristiana o musulmana, pero ha tratado de destacar los aspectos vitales de las tres religiones, entendidas como experiencias y experiencia de encuentro con lo divino, en el sentido más hondo de ese término. Eso significa que no ha sido nuestra intención estudiar las religiones desde fuera, como espectadores curiosos, sino que las hemos mirado y presentado desde el interior, desde la práctica creyente y orante de sus fieles. Nos hemos sentido vinculados al culto de la Palabra del judaísmo, centrado en la lectura de los textos sagrados y en la oración compartida, en comunión con los orantes anteriores, en esperanza de salvación mesiánica. Hemos insistido en la importancia de la eucaristía cristiana, entendida como recuerdo de Jesús (y de todas las víctimas de la historia) y como experiencia y tarea de comida compartida. Hemos insistido finalmente en riqueza de la intuición mística del islam concretada en la práctica de vida de los musulmanes; en el islam oficial no hay sacramentos, pero su conciencia de “sometido a Dios” (concretada en la shahâda) se vincula a la práctica de adoración que se debe hacer cinco veces al día (a solas o en grupo: antes de la salida del sol, al mediodía, a media tarde, al ponerse el sol y en el primer tercio de la noche) de un modo personal y en nombre de toda la humanidad, creada por Dios.

13. Es un diccionario ecuménico. No hablamos del ecumenismo en general, no presentamos teorías sobre la vinculación de las religiones, sino que hemos hecho un ejercicio real de ecumenismo práctico, pensando juntos sobre los temas fundamentales de nuestras religiones y presentándolos de un modo respetuoso, sin búsqueda de falsas concordancias, sabiendo que las mismas palabras tal vez arrastran todo un mundo de diferencias irreductibles, pero que son parte del diálogo real. No hemos querido convertir a nadie, ni atraer a los demás a la propia religión, pero hemos presentado con libertad y gran respeto nuestras perspectivas, convencidos de que cada religión es verdadera, pero que su verdad sólo puede mantenerse firme en la medida que es capaz de abrirse a un diálogo generoso con las otras religiones. No queremos una identificación rápida de las religiones, ni buscamos el mínimo común denominador, no queremos diluir una religión en otra, o todas en otra cosa (en un tipo de ética o política, de estética o de esoterismo pseudomístico), pero pensamos que cada una de las tres religiones, mirada en profundidad, abre un camino de experiencia ética y política, un camino de estética y de utopía, que puede ser principio de comunicación universal y fuente salvación para el conjunto de la humanidad. No queremos, en principio, que un musulmán o judío se convierta al cristianismo (ni viceversa), aunque respetamos profundamente la libertad de elección de cada uno, sino que judíos, cristianos y musulmanes podamos dialogar, para que cada uno pueda ser más hondamente aquello que es y para que todos podamos buscar un futuro de concordia, iluminados por nuestros modelos de vida (Moisés, Jesús, Muhammad), todos ellos hijos de Abrahán, al servicio de la bendición y de la paz de todos los pueblos de la tierra.

14. Éste es un diccionario universitario. Los aspectos anteriores (fe y teología, fidelidad comunitaria, oración y ecumenismo) han sido tratados con gran respeto, desde una perspectiva estrictamente racional, en un nivel académico de gran seriedad. Por eso decimos que éste quiere ser un diccionario de Universidad. José F. Durán Velasco es Doctor en Filología Semítica, Xabier Pikaza es Doctor en Teología y Abdelmumin Aya Doctor en Filosofía. Estos dos últimos autores han sido profesores en los centros de estudio más prestigiosos de la Iglesia católica y de la Comunidad musulmana en España (Salamanca y Córdoba), aunque por razones diversas, para vivir e investigar con más libertad, se hayan visto “obligados” a dejar la docencia teológica. Han dialogado y compartido experiencias en los mejores centros académicos de España y de otros lugares. Por eso, tras largos años de preparación, se han atrevido a elaborar y presentar este diccionario. Se trata de que una experiencia personal de diálogo pueda valer también para otro de tipo de personas, que por una razón o por otra no hayan podido cursar estudios universitarios de religión (cosa que, en parte se debe también a la escasa presencia de la religión en los estudios universitarios). Pero eso no significa que se haya rebajado la hondura de los temas y los textos, sino que se pretende presentarlos como parte de una experiencia personal, de un modo positivo, sin polémica, para todos los que estén interesados en el tema religioso. Estamos convencidos de que la mejor defensa de la religión es su conocimiento. Por eso, al ofrecer un conocimiento más amplio de las tres religiones pensamos que estamos contribuyendo a su auténtica defensa cultural. Por todo eso, nos gustaría que este diccionario sirviera de soporte para profesores y docentes de religion, no sólo en la Universidad, sino en las escuelas donde se enseña el hecho religioso y las religiones concretas.

15. Éste es un diccionario hispano, con la extensión geográfica que este término conlleva. España ha sido durante siglos el país de las tres religiones: Sefarad, Hispania, Al-Ándalus… Ha sido el país de Moisés de León y Jehuda-Ha-Levi, de Ibn ‘Arabî y de Averroes, de San Ignacio de Loyola y de San Juan de la Cruz. Reconociendo ese legado, los autores de este diccionario, uno vasco, una catalana y dos sevillanos, hemos querido recuperar de una forma activa (sin lamentaciones estériles) el mejor legado de la historia hispana, buscando el diálogo de las tres religiones, como muchas veces se quiso hacer y se hizo (con gran hondura, pero sin resultados duraderos) entre los siglos XII y XV. Aquella experiencia fracasó, con el triunfo de una parte (la cristiana) y la expulsión y negación de las otras dos partes (judía y musulmana). Fue una historia de diálogo fallido que fracasó y hoy lo lamentamos, pues no fue bueno que hubiera vencedores y vencidos, en lugar de “hermanos” conviviendo y dialogando desde la diferencia. Hoy, pasados cinco siglos, pensamos que la experiencia de diálogo puede y debe retomarse y propiciarse y así lo hemos hecho, de manera concienzuda, respetuosa, académica, sin propagandas políticas estériles. Como hemos dicho, no proponemos la posibilidad de un diálogo, sino que hemos dialogado de hecho, y como efecto de nuestras conversaciones y trabajos compartidos presentamos, hoy este diccionario de las religiones monoteístas, que son religiones hispanas y mundiales. Por eso, siendo hispano, este diccionario puede y quiere ser universal.

2. Un diccionario múltiple. Índice general y cinco índices particulares.

Hemos querido que este diccionario sea un texto vivo, un diccionario de uso común, para conocimiento, diálogo y discusión, en la línea de las quince notas antes indicadas. Ahora queremos ofrecer unas breves indicaciones para su uso.
El lector hará bien comenzando con una visión panorámica del índice general, que va al fin del libro y que incluye todos los conceptos (=entradas) del diccionario. Verá que no se trata de un diccionario que incluye los motivos que resultan más significativos desde un punto de vista teológico y religioso en las tres religiones, para el conocimiento y diálogo monoteísta, como hemos destacado en el apartado anterior de esta introducción. En él se encuentran, por tanto, sólo términos significativos. Lugares, personas o aspectos concretos de la ceremonia ritual de los que no pudieran desprenderse conclusiones útiles para el diálogo han sido dejados de lado. Existen para ello otros diccionarios y obras colectivas, de las que ofrecemos algunos testimonios más significativos en la bibliografía final. Nosotros hemos querido centrarnos en los temas y motivos religiosos esenciales de las tres religiones, para ofrecer una visión general y central de lo que ellas son, en cuanto tradiciones e instituciones esenciales (o, por lo menos fundamentales) de la historia humana, desde una perspectiva básicamente occidental (el diccionario está escrito en castellano), pero abierta a todas las culturas, como están abiertas las tres religiones.
Pues bien, ese índice general se desdobla y particulariza en cinco índices especiales, en los que se dividen las entradas. Hay términos comunes, que se aplican a las tres religiones (que vienen marcados con un 1), hay términos especiales para el judaísmo y cristianismo en conjunto (que se marcan con un 2), hay términos específicamente judíos (que van con un 3), términos propios del cristianismo (con un 4) y, finalmente, términos propios del Islam (que se introducen con un 5). De esa forma, tanto en el índice general como en la presentación de cada término, el lector sabrá ya de antemano a qué religión o religiones se refiera cada tema.

1. Términos comunes. El lector podrá encontrar en este índice particular primero 108 términos comunes, que se aplican a las tres religiones, desde “Abluciones” hasta “Visión de Dios”. Son términos que se aplican a las tres religiones, pero no los presentamos en común, sino desde las tres perspectivas (las dos primeras por X. Pikaza, la tercera por A. Aya). En este apartado de términos comunes entran no sólo algunos aspectos generales de una fenomenología de la religión (Dios, Fe, Hombre, Salvación…), sino también algunos personajes o elementos específicos de las religiones monoteístas (Abraham, Creación, Revelación…). Éstas son las palabras en torno a las cuales puede establecerse el diálogo fundamental entre las religiones monoteístas. Sólo con esas palabras podríamos haber escrito un “diccionarios de términos comunes de las religiones monoteístas”. Pero de ello habría resultado un incontable número de ruidos en la comunicación, ya que son muchas las ocasiones en que los creyentes de las tres tradiciones entienden cosas diferentes en relación a un mismo término y, paradójicamente, hallan un espacio de encuentro en términos diferentes. Por tanto, no sólo era necesario explicar qué entendía cada creyente en relación a un mismo término, sino esas imprescindibles referencias cruzadas que llevan al lector a relacionar términos distintos y “exclusivos” de cada una de las religiones.

2. Términos judíos y cristianos. El segundo índice particular contiene 28 conceptos o entradas comunes para judaísmo y cristianismo, desde “Alianza” a “Templo”, pasando por Apocalíptica, Éxodo y Pascua (por poner unos ejemplos). Esos conceptos muestran que judaísmo y cristianismo no son religiones totalmente distintas, sino versiones en parte paralelas y en parte complementarias de la misma experiencia israelita de fondo, condensada en la Biblia Hebrea, que los cristianos asumen y toman como Antiguo Testamento. Esto indica que puede haber un diálogo particular entre judaísmo y cristianismo, de manera que esos términos comunes podrían tomarse como centro y materia básica de un diccionario de las religiones bíblicas. Como hemos dicho en la parte anterior de esta introducción, uno de los autores del diccionario (X. Pikaza) se siente y confiesa judío, siendo cristiano; por eso ha tenido un cuidado especial en elaborar estos términos comunes.

3. Términos judíos. El tercer índice particular contiene 49 términos específicos de la religión judía, partiendo de la Biblia (v.gr. Daniel, Ester, Torah…), pero destacando también algunos términos y temas significativos del judaísmo posbíblico o moderno (como Qumrán o Misná, Cábala o Talmud, Shoá, Sinagoga, ecétera…). Es evidente que no hemos querido elaborar un diccionario del judaísmo en cuanto tal, pues hay buenos libros sobre el tema, pero hemos sentido la necesidad ofrecer algunos de los elementos más característicos de la experiencia y de la historia judía, dentro del espacio de las religiones monoteístas. Numéricamente, el judaísmo es “menor” que el cristianismo y el islam, pero eso no significa que sea menos importante, pues sin judaísmo perderían su base y referencia tanto el cristianismo como el Islam. Más que en el judaísmo moderno, en sus valores y aportaciones culturales e históricas, hemos querido destacar su base bíblica y su origen rabínico, que marcan y definen para siempre eso que suele llamarse el “Israel eterno”.

3. Términos cristianos. Sigue después un índice con los 66 términos especiales dedicados al cristianismo, comenzando con “Apocalipsis”, hasta concluir con “Víctimas”. En esta parte hemos destacado los aspectos esenciales de la identidad cristiana, en clave teológica (de pensamiento) e institucional (de organización y presencia social). De esa forma, hemos puesto de relieve algunos momentos esenciales de la historia cristiana, vinculada al despliegue de sus instituciones sagradas de la Iglesia (Obispos, Papa, Vaticano…), desde una perspectiva ecuménica, si bien insistiendo de un modo especial en la perspectiva de la Iglesia Católica, que ha sido la más extendida y dominante en España. Éste es quizá el apartado más teórico y dogmático –en el mejor sentido de la palabra– del diccionario pues, a diferencia del judaísmo y del islam (que insisten más en la praxis creyente), el cristianismo ha elaborado un sistema complejo de ortodoxia, es decir, de “opinión correcta” del mundo. Al mismo tiempo, hemos intentado poner de relieve las implicaciones sociales e históricas de las iglesias cristianas en el despliegue y en la conjuración social de la sociedad y cultura de occidente.

5. Términos islámicos.
El diccionario contiene finalmente un sexto índice con 65 términos específicos de la espiritualidad y la experiencia de vida musulmana, partiendo del Corán y de las aportaciones básicas del islam primitivo, el del profeta Muhammad. En este contexto, por exigencias de la misma experiencia islámica, se han conservado en lo posible los términos árabes, siempre que no se ha podido traducirlos con precisión a otra lengua sin causar una distorsión en la comprensión del mismo. Desde una perspectiva culturalmente cristiana (o judeo-cristiana), donde la Biblia es más conocida, las más de cuatrocientas páginas que tres destacados especialistas del mundo islámico han realizado resulta probablemente la más novedosa, pues en ella se contienen (estudiados de primera mano) una serie de temas y conceptos que como tratamiento unificado no han aparecido hasta ahora en otros libros y diccionarios de la religión islámica, más centrados en temas y motivos secundarios (de historia, geografía o cuestiones legales). Podemos decir, con sobriedad, sin temor a exagerar, que éste es el mejor diccionario teológico del islam escrito hasta ahora en lengua castellana, y que sólo por conocer de boca de estos tres especialistas del mundo islámico –dos musulmanes y un arabista– lo que sienten y piensan más de mil quinientos millones de personas en el mundo ya tendría sentido haber propiciado este proyecto editorial.

3. Un diccionario temático. Bloques principales

El lector habituado a los diccionarios de este tipo podrá pasar ya directamente a la lectura de términos que le interesen, organizados por orden alfabético de conjunto o según los índices particulares a los que nos hemos referido. Pero habrá lectores que quieran tener de antemano una visión general de algunos bloques temáticos, divididos por materias, más que por religiones. Es imposible ofrecer una división general y completa de esos bloques, con todos los ámbitos temáticos, pues muchos de ellos se superponen y además resulta difícil dividir y distinguir unos de otros, ya que –como hemos dicho– unos mismos conceptos pueden recibir un sentido algo distinto en cada unas de las religiones, de forma que resulta a veces difícil organizarlos en bloque. De todas formas, de un modo general, contando con la buena voluntad de los lectores (y sólo de manera introductoria), hemos querido ofrecer una división por materias generales:

1. Lugares, geografía sagrada. El diccionario es escueto en lo que lo que se refiere a la presentación de los lugares sagrados o significativos de las religiones, de manera que apenas ha insistido en los santuarios o templos (ciudades) más importantes de cada una de las religiones. Ciertamente, evoca el tema de la → Peregrinación y se fija en algunos lugares que están vinculados con las religiones monoteístas, como → Jerusalén y la tierra de → Israel, Roma y Meca con Medina, Caaba. También trata de → Egipto (lugar de salida de hebreos), del → Edén primero y del → Paraíso final, entendido como meta de la Salvación. En ese contexto, desde la perspectiva hispana, el diccionario ha incluido dos referencias muy significativas: → Sefarad y Al-andalus. Éstas son todas las evocaciones geográficas más significativas.

2. Tiempos, historia sagrada. Este diccionario no ha querido detenerse tampoco en los temas históricos, que pueden encontrarse más desarrollados en otros libros de tipo general sobre las religiones. Ciertamente, hemos tratado de la → Historia y de algunos momentos básicos del surgimiento de Israel (→ Abraham, Tribus, Éxodo, Jueces) y de su historia posterior (→ Samaritanos, Sefarad, Shoá). Nos hemos ocupado también de algunos elementos básicos de la historia cristiana (→ Jesús, Pedro, Pablo, Santiago, Iglesia, Roma, Vaticano), pero sin detenernos de un modo particular en ellos. Lo mismo se puede decir de la historia islámica (→ Hégira, Ascensión, Revelación, Califato). Pero más que la historia, nos ha importando el contenido y mensaje de cada una de las religiones.

3. Realidad (mundo). Éste no es un diccionario sobre el sentido y valores sagrados de la realidad cósmica, pues las religiones monoteístas se encuentran vinculadas de una forma especial con la palabra. De todas maneras, como hemos destacado, las tres religiones valoran el mundo como creación de Dios. En esa línea se sitúan algunas entradas muy significativas como → Cosmovisión, Creación, Ecología, Fin del mundo, Mundo, Realidad, Tierra, Zimzum. En ese contexto se sitúan también otras entradas como → Dinero, Economía, Promesas…., que ponen de relieve el carácter “terrenal” de las religiones monoteístas. Ellas no ofrece a los creyentes un camino de huida del mundo, sino que les arraigan en la realidad de este mundo, entendida como presencia y revelación de Dios. En ese sentido, se puede afirmar que ellas no han sido ni son dualistas en línea platónica, sino que vinculan de manera muy intensa lo espiritual con lo material, la salvación del hombre con la plenitud del mundo.

4. Hombres. Como venimos diciendo, este diccionario no ha querido fijarse de un modo especial las figuras de los fundadores de las religiones o de los grandes personajes y santos de cada una de las tradiciones, pues se fija más en los principios religiosos, que en los personajes más significativos de la historia de esas religiones (santos, reformadores, autoridades, etc...). A pesar de eso, hemos tenido que introducir una lista bastante nutrida de personajes masculinos, vinculados sobre todo con el origen y la constitución de cada una de las religiones. Entre los personajes judíos hemos introducido a →Elías, Ezequiel, Hilel, Isaías, Jeremías, Job, Jonás, José el artesano, Josefo Flavio, Josué, Macabeos, Moisés, Noe... Entre los personajes masculinos del principio de la historia cristiana hemos introducido a →José, Juan evangelista, Lucas, Marcos, Mateo, Pablo, Pedro, Santiago y Tomás Apóstol. Entre los personajes fundantes de la historia islámica hemos estudiado a →Agar, Jadiÿa, ‘Â’isha, etc...). Muchos de éstos pertenecen a la categoría de profetas y hombres de Dios. Entre ellos debemos citar de un modo especial a los tres “fundadores”: →Moisés, Jesús y Muhammad, y, naturalmente, al patriarca común a las tres →Abraham.

5. Mujeres. Al lado de los hombres, este diccionario ha incluido una serie de figuras de mujeres muy significativas. Se ha dicho que las religiones monoteístas son por esencia patriarcalistas. Sin embargo, la figura de algunas mujeres que hemos estuado nos ayuda a plantear mejor el sentido de la misma religión → Agar, Ester, Eva, Judit, María Magdalena, María/Miriam, Jadiÿa, ‘Â’isha. Hemos hecho asimismo una entrada particular sobre el concepto Mujer y otra sobre la naturaleza Padre-Madre de Dios. Desde ese fondo han de entenderse los temas de la → Creación y del Edén, en los que se valora por igual al → Hombre y a la → Mujer. Sin la menor pretensión de un feminismo a la moda hemos querido poner de relieve la igualdad fundamental del hombre y la mujer en cada una de las religiones monoteístas. Pensamos que las aportaciones básicas de los fundadores de las religiones (→ Moisés, Jesús, Muhammad) han de entenderse y valorarse en ese trasfondo de igualdad dialogal del hombre y la mujer. Llama la atención en concreto, en la tradición islámica, la importancia de las figuras femeninas, trabajadas desde una perspectiva de mujer por Yaratullâh Monturiol, conocida exponente de la hermeneutica feminista del islam actual.

6. Antropología básica. Hemos dicho que las tres religiones son “personalistas”, en el sentido radical del término; porque están interesadas en el ser humano como imagen de Dios, ser que es responsable de sí mismo, llamado a responder a la Palabra que le lleva y enriquece, para alcanzar de esa manera su plenitud. En ese contexto se sitúan algunas de las entradas más importantes de este libro: → Alma, Amor, Corazón, Cortesía, Cruz (pasión), Cuerpo, Enfermedad (salud), Espíritu, Ética, Familia, Genealogía, Hombre, Libertad, Matrimonio, Poligamia, Muerte, Mujer, Sexualidad, Sufrimiento, Velo, Vestidos. Ciertamente, la perspectiva antropológica varía en cada una de las religiones, pero las tres han tenido y tienen como finalidad la salvación, la sanación o la pacificación del hombres. De tal forma hemos querido destacar este motivo que nuestro libro podría titularse “diccionario de antropología de las religiones monoteístas”.

7. Dios, teología fundamental. Éste es un diccionario de las religiones monoteístas y debe centrarse, por lo tanto, en el Dios que es centro y sentido de cada una de ellas. Ciertamente, el Dios de las tres religiones es el mismo, pero ofrece matices y rasgos distintos en cada una de ellas, especialmente en la cristiana, donde cobra unos rasgos peculiares, vinculados a la encarnación y a la trinidad. Pero también el Dios judío en cuanto → Yahvé tiene unos rasgos propios, lo mismo que el Dios de la inexorable soberanía de los musulmanes. Éstas son las entradas principales sobre el tema de Dios: → Allâh, Credo, Dios, Dogma Espíritu Santo, Hijo de Dios, Idolatría, Monoteísmo, Navidad, Nombres de Dios, Padre, Palabra, Paráclito, Presencia, Revelación, Sabiduría, Sacrificio, Shahâda, Shekiná, Sakîna, Visión de Dios, Yahvé... Ciertamente, las religiones monoteístas están vinculadas al destino del hombe y de la sociedad (del pueblo), pero ellas se centran básicamente en Dios. En ese sentido, podemos afirmar que todo el diccionario trata del Dios de las religiones monoteístas.

8. Ángeles y demonios. Las religiones monoteístas están centradas en la revelación del Dios único, de tal manera que para ellas nos existen más dioses ni señores que el Dios verdadero, como sabe el → credo de judíos y cristianos y la → Sahada musulmana. Pero ellas conocen y veneran (o rechazan) la presencia de unos seres de tipo espiritual, vinculados al mundo de los divino: → Ángeles, Apocalíptica, Apocalipsis, Exorcismos, Gabriel, Miguel, Satán, Ÿinn, Magia. Ninguna de las tres religiones concibe a los ángeles como mediadores esenciales de la salvación, centrada en la Ley (judaísmo), en Cristo (cristianismo) o en la sumisión a Dios (Islam). De todas formas, el signo de lo angélico y el riesgo de lo demoníaco ocupa en ellas un lugar importante.
9. Profetas y enviados de Dios. Como hemos dicho, las tres religiones son de tipo profético, pues Dios se revela en ellas a través de enviados, que hablan en su nombre. En cada religión, además de Abraham, hay un profeta principal: → Moisés, Jesús, Muhammad. A su lado, esas religiones veneran otras figuras de profetas o enviados, como → Daniel, Henoc, Isaías, Job, Jonás, Juan Bautista, Noé, etc. En el contexto de Jesús se evocan de un modo especial las figuras de los → apóstoles y fundadores de Iglesias, como → María Magdalena, Pablo, Pedro, Santiago, Tomás. También son importantes en ese contexto los evangelistas: → Juan, Lucas, Marcos, Mateo. En la tradición islámica se tratan los compañeros de Muhammad en el apartado → Sahaba, y se da un tratamiento aparte a dos de las esposas de Muhammad → ‘Â’isha, Jadîÿa.

10. Libros sagrados. Las tres religiones se distinguen y especifican por sus libros sagrados, que ellas entienden como presencia (→ Palabra) de Dios. En ese contexto se sitúan una serie de entradas muy significativas, de este diccionario, que tratan de los libros sagrados y/o de la manera de interpretarlos: → Aleya, Apocalipsis, Apócrifos, Biblia, Corán, Evangelio, Libro, Lucas, Marcos, Mateo, Misná, Nuevo Testamento, Parábolas, Qohelet, Salmos, Talmud, Torah, Hermenéutica, Hadices, Iÿtihâd. Una parte considerable del culto de las religiones monoteístas consiste en la lectura, canto e interpretación de los libros sagrados, que son para ellas uno de los factores centrales de la revelación.

11. Dogmas y creencias. Desde el punto de vista humano, estas religiones se definen, básicamente, por la respuesta de fe de los creyentes. El acto fundamental de la religión es la creencia: aceptar la revelación de Dios, dejarse acoger y transformar por su palabra. El esfuerzo o de la creatividad humana están en función de la obediencia creyente. El contenido y sentido de la creencia varía de algún modo en cada una de ellas, pero las tres mantienen una misma actitud de acogida ante el misterio. En ese contexto se sitúan, entre otras, las entradas que siguen: → Ascensión, Apariciones, Catolicismo Credo, Dios, Dogma, Elección, Fe, Fundamentalismo, Infiel, Inquisición Milagro, Ortodoxia, Palabra, Pilares, Revelaciòn, Shahâda, Tradición.
12. Ética, conducta. Las religiones del lejano oriente ponen más de relieve la exigencia de quietud del hombre, que queda en silencio ante Dios. Por el contrario, las religiones monoteístas acentúan la necesidad de una respuesta humana, por la que se expresa y ratifica el contenido de la fe, en un nivel práctico. Por eso decimos que son religiones éticas, como pusieron de relieve los → Profetas de Israel, lo mismo que → Jesús y Muhammad. En ese contexto se sitúan una serie de entradas que ratifican el carácter ético de la fe y de la religión: → Amor, Derecho, Dinero, Economía, Ética, Fraternidad, Guerra, Lapidación, Ley, Paz, Pecado, Pena de muerte, Perdón, Permitido/prohibido, Política, Sacrificio, Santidad, Sharî‘a, Temor, Tolerancia, Violencia, Ÿihâd, etc. Sólo en ese contexto ético se entiende el tema de la → Libertad, vinculado al → Pecado. Especialmente importante resulta en las tres religiones la exigencia de ayudar a los necesitados: → Pobres, Encarcelados, Hambrientos, Azaque, etcétera…

13. Espiritualidad y devoción. La ética es importante en las tres religiones, pero no agota su contenido. Siendo un ser ético, el hombre de las religiones monoteístas es un ser espiritual, es decir, alguien que es capaz de situarse en un nivel espiritual, de manera que puede escuchar la palabra de Dios y responderle. En ese contexto se sitúa los temas que tratan del desarrollo de la experiencia propiamente religiosa: → alabanza, ayuno, bienaventuranzas, don/carisma, elección, espíritu, justo perseguido, mística, oración, promesas, recuerdo, sábado, salmos, santidad, siervo de Yahvé, templo, transfiguración. Especialmente importante resulta en este campo la experiencia de tres grandes movimientos y experiencias, propias de cada religión: → Autoridad, Cábala, Mística, Postración, Sufismo, Shayj.

14. Iglesia, comunidad. Las religiones monoteístas son esencialmente comunitarias: cada persona sólo puede cultivar su vida ante Dios en la medida en que se encuentra integrada en una comunidad de creyentes: → Alianza, Autoridad, Catolicismo, Comunidad, Concilios, Cristianismo, Fraternidad, Herejías, Iglesia, Israel, Judaísmo hoy, Judeo-cristianismo, Misión/proselitismo, Nacionalismo, Ortodoxa (Iglesia), Pentecostés, Protestantismo, Pueblo, Reino de Dios, Testimonio, Chiismo, Jariÿismo, Mu’taçilismo, Sunnismo, Umma. La diferencia básica de cada una de las tres religiones está básicamente en la forma de entender el sentido y la misión de su comunidad.

15. Formas de vida. Las religiones monoteístas no son sólo unos modos y medios para creer y parar orar, sino también caminos de vida. En esa línea han surgido en cada una de las religiones unas formas peculiares de cultivar la presencia del misterio. Entre ellas, desde diversas perspectivas, podemos destacar las siguientes: → Celibato, Comida, Esenios, Fariseos, Fiestas, Fraternidad, Hasidim, Monacato (vida religiosa), Permitido/Prohibido, Profetas, Qumrán, Sacerdotes, Sectas esotéricas, Sexalidad, Sunna, Tribus, Vestidos. Sólo el catolicismo (y la ortodoxia) ha puesto de relieve el valor central de unas formas de vida ascética dentro de este mundo. Las otras religiones monoteístas han dado menos importancia a esas formas de vida especiales, pues para ellas la misma vida en el mundo es signo y garantía de presencia de Dios. Pero todas, las tres religiones, han insistido en el surgimiento y despliegue de alunas formas de vida específicamente religiosa.
16. Instituciones sagradas. Las religiones monoteístas son básicamente proféticas, es decir, abiertas al diálogo personal, de manera que en ellas las instituciones sagradas parecen menos importantes. De todas formas, cada una de ellas y en especial el cristianismo católico han desarrollado una serie de importantes instituciones, que sirven como para “objetivar” la experiencia religiosa: → Apóstoles, Autoridad, Concilios, Iglesia, Inquisición, Instituciones sagradas, Jerarquía, Mezquita, Monacato, Obispos, Papa, Roma, Promesas, Sábado, Sacerdotes, Sinagoga, Templo, Vaticano, Yom Kippur. La más importante de las instituciones sagradas del cristianismo es la misma Iglesia, que viene a presentarse como expresión y presencia de Dios; pero dentro de ella han surgido grupos e instituciones especiales. Lo mismo ha pasado en el Judaísmo, con sus “agrupaciones” (→ Esenios, Fariseos, Hasidim, Celosos, Sacerdote...). En el Islam es significativo → Ash’arismo, Chiismo, Jariÿismo, Shayj, Sufismo, Sunnismo.

17. Ritos, sacramentos. Las religiones se expresan a través de unos gestos de tipo sacramental, que son signos de presencia de Dios. Estrictamente hablando, las religiones monoteístas no son de tipo ritual, como suelen las cósmicas. Pero ellas también han destacado diversos ritos: → Abluciones, Ayuno, Azalá, Azaque, Bautismo, Comida, Circuncisión, Culto (actos de), Epifanía (magos), Eucaristía, Fiestas, Pascua, Pilares, Postración, Sacerdote, Sacramentos, Sacrificio, Shahâda, Peregrinación...

18. Razón, filosofía. Las tres religiones han tenido un notable despliegue “racional”, vinculándose de un modo poderoso con la → Filosofía. En esa línea hemos destacado la relación entre → Creación y Cosmovisión. Estas religiones han razonado sobre Dios y sobre la vida, ya desde el siglo III-II a. C., como indican los libros sapienciales más significativos (→ Job, Qohelet, Salmos). Como testigo y signo de razonamiento filosófico hemos citado a → Filón. De todas formas, el sentido de la razón y la filosofía no es igual en las tres religiones, sino que varía entre ellas, como lo muestran algunas de las palabras más significativas de este diccionario: → Ateísmo, Fe, Filosofía, Fundamentalismo, Iÿtihâd, Hermenéutica, Política, Razón, Revelación, Sabiduría, Secularización, Tolerancia, Tradición, Violencia.

19. Teología, religión. Como hemos dicho en la parte anterior de la introducción, éste es un diccionario teológico, que no se limita a estudiar el aspecto racional de las religiones, sino que lo elabora de un modo sistemático. Así lo han querido mostrar algunas de los temas incluidos: → Dogma, Encarnación, Hijo de dios, Hijo de hombre, Navidad, Redención, Religión, Sacrificio, Salvación, Teología, Trinidad, etc. Significativamente, la mayor parte esas corresponden al cristianismo, que ha desarrollado una teología más académica. De todas formas, tanto el judaísmo como el islam han elaborado también su propia teología. Entre los términos y conceptos judíos más característicos podemos citar: → Cábala, Creación, Presencia, Sábado, shekiná, Talmud, Yahvé, Zimzum. Entre los términos básicos de la teología islámica podemos citar: → Aleya, Baraka, Don, Predestinación…

20. Compromiso social. Las tres religiones implican e incluyen un compromiso social de las comunidades y de los individuos. En esa línea de conversión social y solidaridad se sitúan algunas de las voces más significativas de este diccionario: → Amor, Artesano (jesús), Azaque, Celosos/celotas, Desertores, Desnudos, Dinero, Economía, Emigrantes, Encarcelados, Exclusión, Exilio, Hambrientos, Guerra, Perdón, Pobres, Soldados, Violencia. En un sentido extenso, las religiones monoteístas vinculan la revelación de Dios con la justicia y solidaridad entre los hombres.

21. Sanciones, escatología. Las tres religiones ponen de relieve la experiencia de la gratuidad, entendida como don de Dios, presencia salvadora. Pero, de algún modo, ellas destacan también la seriedad de la opción moral y de la justicia, de tal forma que ellas nos sitúan ante la sanción escatológica de la vida humana y de la historia. En ese contexto se sitúan también varias voces significativas del diccionario: → Apocalíptica, Fin del mundo, Historia, Infierno, Juicio, Lapidación, Mesías, Paraíso, Parusía, Pena de muerte, Perdón, Permitido, Predestinación, Purgatorio, Redención, Reino de Dios, Resurrección, Salvación, Talión, Zimzum.
Eso es básicamente cuanto se halla contenido en este libro y el modo en que ha sido estructurado. Nada más, para concluir, que invitar al lector al diálogo, diálogo imprescindible, no sólo para enriquecer las propias creencias sino para pacificar nuestro mundo, que es en última instancia la labor de un creyente. Este libro no tiene más pretensión ni más sueño que convertirse en instrumento para ese diálogo.

Xabier Pikaza
Abdelmumin Aya


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