El blog de X. Pikaza

Vuelve Francisco a Brasil. El programa de "liberación" de Aparecida.

Viaja el lunes (22.07-13), a un lugar donde estuvo ya en una hora clave de su historia personal y eclesial: la Conferencia del CELAM de Aparecida (año 2007), realizando una labor intensa de síntesis y unificación del Documento, que es quizá (con sus defectos) el texto más importante de la Iglesia católica en los últimos tres decenios (al menos desde el Documento de Puebla: 1979).Estará en Aparecida el 24, y aquel Documento será un punto de referencia básico, no sólo de esta visita sino del pontificado del Papa Francisco.

A diferencia de otros documentos recientes de la Iglesia (y a pesar de silencios y modificaciones de última hora) Aparecida constituye un texto abierto y generoso, capaz de conectar de verdad con los problemas del mundo y de la Iglesia, un texto en el que influyó mucho el entonces Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco

Ha querido la suerte que también yo vaya a Brasil (y en concreto a Aparecida), una semana después (30.07.13), para intervenir en un congreso sobre la acción redentora (liberadora) de la Merced, donde (entre otras cosas) situaré el Documento de Aparecida a la luz de la Teología de la Liberación. Algunas de las notas que he preparado pueden ayudar a los lectores de mi blog, para entender la obra de Francisco (¡el Papa de aparecida!) y el posible futuro de su pontificado, a la luz del documento que él preparó y que puede marcar su visión del futuro de la Iglesia.

Buen domingo a todos. Lea quien pueda el texto de Aparecida. Lea mi síntesis quien tenga menos tiempo y así podrá situar el reto y tarea del Papa en Brasil, a la luz de lo que él mismo dijo en Aparecida hace seis años.

PROGRAMA DE LIBERACIÓN Y DOCUMENTO DE APARECIDA

El Documento final V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, que se celebró en Aparecida (Brasil), del 13 al 31 de mayo del 2007, es, por su extensión y por su forma de exponer los temas, el más significativo de los textos de la Iglesia Católica de los últimos cuarenta años (al menos desde el Documento de Puebla, año 1979). Ofrece una visión de conjunto de la identidad y tarea de la Iglesia Católica, desde la perspectiva de América Latina, pero que puede y debe aplicarse, con ciertas adaptaciones, al conjunto de la Iglesia Universal.

El ideario y tarea de este documento está en el fondo del proyecto de iglesia del Papa Francisco (2013) que, siendo Arzobispo de Buenos Aires, fue uno de los promotores del texto, con sus grandes aportaciones y sus posibles lagunas, debidas sobre todo a la “prudencia eclesial”. Es un documento que ha que tomarse como “punto de partida”, no como meta. Éstos son algunos de sus rasgos fundamentales, desde la perspectiva de lo que ha de ser una parroquia mercedaria, al servicio de la “visita y redención” de los “nuevos cautivos”:

1. Aparecida asume los temas y el despliegue de los textos anteriores de la Iglesia (en especial del Vaticano II) y de los documentos del CELAM (Río, Medellín, Puebla, Santo Domingo), y lo hace desde unas perspectivas sociales, eclesiales y políticas nuevas, con especial prudencia y sabiduría, y así debemos leerlo y aplicarlo, no sólo en América Latina, sino en el conjunto de la Iglesia. De esa forma expresa, en un nivel, eso que algunos han llamado la “involución” posterior al Vaticano II. Pero, en un sentido más profundo, asume los temas y preocupaciones del Concilio y de la iglesia posterior, sobre todo en América Latina.

2. En una línea de posible involución, en un sentido externo, este documento ha querido silenciar de un modo consecuente y sistemático la experiencia y tarea de la liberación, tema y palabra que aparece casi sólo en las palabras de saludo del Papa Benedicto XVI. En ese sentido da la impresión de inhibirse, pero lo hace sin criticar en ningún momento la Teología de la Liberación (=TL). Por eso, ese silencio puede interpretarse de un modo “estratégico”, como una forma de asumir, en otro plano, desde otra perspectiva, algunos elementos básicos de la TL. En esa línea, el documento expone, en otro nivel (aunque con reservas y matices nuevos) la experiencia básica y la tarea implicada y la tarea de fondo de la TL. Quizá pudiéramos decir que Aparecida implica una revisión, pero también una recreación de los temas de fondo de la TL.

3. La primera diferencia entre Aparecida y la Teología de la Liberación (=TL) está en el hecho de que la TL (en general) quería impulsar un cambio social, en línea de evangelio, pero promoviendo el surgimiento de nuevas estructuras sociales e incluso políticas, entendidas como mediaciones del mismo evangelio; en esa línea, la TL fue acusada de marxismo y de violencia (de un modo básicamente injusto). Por el contrario, Aparecida opta por “aceptar las estructuras sociales”, partiendo, por tanto, del tipo de sociedad y política que existe, aunque pidiendo a los gobernantes y agentes sociales que cambien de actitud. Antes que un cambio social, Aparecida quiere un cambio religioso de los cristianos.

4. La segunda diferencia está en que la TL quería también un cambio estructural en la Iglesia para ponerla al servicio de los pobres. Por el contrario, en principio, Aparecida mantiene el orden y la estructura actual de la Iglesia, aunque pidiendo que se ponga más al servicio de los pobres. Es evidente que Aparecida no se opone a un posible cambio estructural, pero no lo ve como una “revolución”, sino como una transformación desde dentro de la misma Iglesia actual. Pues bien, actualmente (año 2013) podemos retomar, en una perspectiva nueva, los impulsos de transformación eclesial de Aparecida.

5. Sea como fuere, Aparecida es un documento riquísimo que ofrece materiales muy apropiados para la creación de una Iglesia distinta, más al servicio de los pobres. Es un documento que asume los elementos sociales del mensaje de la Biblia (y en especial de la vida de Jesús), aplicándolos a la Iglesia actual. Eso significa que la Iglesia no se cierra en sí misma, sino que se pone al servicio del Evangelio (es decir, de la obra sanadora y transformadora de Jesús, dentro del mundo actual. Es un documento encarnado en la realidad social.

6. Aparecida, un documento que puede y debe leerse en línea de liberación. Teniendo en cuenta las observaciones anteriores, quiero destacar algunos de sus números y rasgos principales, para introducir en ese contexto el ideal de una parroquia mercedaria, al servicio de la visita y redención de los cautivos, conforme al ideal e historia de la Orden. Nos hallamos, a mi juicio, en un momento clave de la vida de la iglesia, sin posibilidad de vuelta atrás. Estamos convencidos de que la única forma de “conservar la iglesia” es recrearla, desde la raíz del evangelio, en las nuevas condiciones sociales y culturales de la actualidad. En ese contexto pienso que puede ser muy importante la aportación de la Merced, no sólo para su renovación interna (desde América Latina, en este Octavo Centenario de su nacimiento), sino para su tarea eclesial.

Desde ese fondo quiero escoger, presentar y comentar brevemente algunos puntos básicos del documento de Aparecida, que nos permitirán situar la tarea de la parroquia (de la vida) de la Iglesia, en este contexto especial de la visita del Papa Francisco a Brasil. Hay otros muchos números y textos de Aparecida que podrían presentarse y comentarse, pero pienso que estos son muy significativos. Para mayor claridad, los ordeno según los temas clave de la Teología de la Liberación y del futuro de la Iglesia. Irán en forma de cita los textos que más me interesan. Va en cursiva mi comentario. Buena lectura, amigos.

1. LIBERTAD

31. Podemos ver, con la mirada de la fe el rostro humillado de tantos hombres y mujeres de nuestros pueblos y al mismo tiempo su vocación a la libertad de los hijos de Dios, a la plena realización de su dignidad personal y a la fraternidad entre todos. La Iglesia está al servicio de todos los seres humanos, hijos e hijas de Dios.
44. Surge hoy con gran fuerza una sobrevaloración de la subjetividad individual. Independientemente de su forma, la libertad y la dignidad de la persona son reconocidas… Se deja de lado la preocupación por el bien común para dar paso a la realización inmediata de los deseos de los individuos, a la creación de nuevos y muchas veces arbitrarios derechos individuales, a los problemas de la sexualidad, la familia, las enfermedades y la muerte.
51 Las nuevas generaciones son las más afectadas por esta cultura del consumo en sus aspiraciones personales profundas. Crecen en la lógica del individualismo pragmático y narcisista, que suscita en ellas mundos imaginarios especiales de libertad e igualdad… Asimismo, participan de la lógica de la vida como espectáculo, considerando el cuerpo como punto de referencia de su realidad presente.
53. La necesidad de construir el propio destino y el anhelo de encontrar razones para la existencia, puede poner en movimiento el deseo de encontrarse con otros y compartir lo vivido, como una manera de darse una respuesta. Se trata de una afirmación de la libertad personal y, por ello, de la necesidad de cuestionarse en profundidad las propias convicciones y opciones.
70 La actual concentración de renta y riqueza se da principalmente por los mecanismos del sistema financiero. La libertad concedida a las inversiones financieras favorecen al capital especulativo, que no tiene incentivos para hacer inversiones productivas de largo plazo, sino que busca el lucro inmediato en los negocios con títulos públicos, monedas y derivados.
112. La propia vocación, la propia libertad y la propia originalidad son dones de Dios para la plenitud y el servicio del mundo.

‒ Hay muchos elementos buenos en estos pasajes. Pero el documento de Aparecida, como la Iglesia católica en su conjunto, carece, a mi juicio, de una verdadera teología de la libertad, que ha de estar al fondo de una nueva y más honda teología y praxis de liberación. Ciertamente, la libertad es “un don de Dios”, pero es más que un don entre otros, es “el don de Dios”, el que constituye y funda la identidad del hombre. Sin libertad no hay ser humano (en sentido radical, ontológico); sin libertad no puede haber auténtica fe, ni amor verdadero, no puede haber cristianismo.

‒ Aparecida destaca el valor de la libertad, pero sigue todavía con miedo frente a los riesgos de una libertad entendida como “riesgo para el mal”, en la línea de un liberalismo individual y social (económico)… En esa línea, el conjunto de la Iglesia no ha captado todavía el sentido básico de la libertad como primer don de Dios (vinculado a la creación y al valor de la persona), tal como lo puso de relieve el Vaticano II en su documento sobre la Libertad religiosa.

2. SITUACIÓN SOCIAL. NUEVOS ROSTROS DE POBREZA

79 La vida social… se está deteriorando gravemente por el crecimiento de la violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, y lo que es más grave, en asesinatos que cada día destruyen más vidas humanas y llenan de dolor a las familias y a la sociedad entera.
388 La cultura actual tiende a proponer estilos de ser y de vivir contrarios a la naturaleza y dignidad del ser humano. El impacto dominante de los ídolos del poder, la riqueza y el placer efímero se han transformado, por encima del valor de la persona... Ante esta realidad anunciamos una vez más el valor supremo de cada hombre y de cada mujer.
392 La opción preferencial por los pobres es uno de los rasgos que marca la fisonomía de la Iglesia latinoamericana y caribeña. De hecho, Juan Pablo II, dirigiéndose a nuestro continente, sostuvo que “convertirse al Evangelio para el pueblo cristiano que vive en América, significa revisar todos los ambientes y dimensiones de su vida, especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común”.
403 La globalización hace emerger en nuestros pueblos, nuevos rostros de pobres. Con especial atención y en continuidad con las Conferencias Generales anteriores, fijamos nuestra mirada en los rostros de los nuevos excluidos: los migrantes, las víctimas de la violencia, desplazados y refugiados, víctimas del tráfico de personas y secuestros, desaparecidos, enfermos de HIV y de enfermedades endémicas, tóxico-dependientes, adultos mayores, niños y niñas que son víctimas de la prostitución, pornografía y violencia o del trabajo infantil, mujeres maltratadas, víctimas de la exclusión y del tráfico para la explotación sexual, personas con capacidades diferentes, grandes grupos de desempleados/as, los excluidos por el analfabetismo tecnológico, las personas que viven en la calle de las grandes urbes, los indígenas y afro-descendientes, campesinos sin tierra y los mineros. La Iglesia con su Pastoral Social debe dar acogida y acompañar a estas personas excluidas en los ámbitos que correspondan.
408 En las grandes urbes es cada vez mayor el número de las personas que viven en la calle…
409 Queremos llamar la atención de los gobiernos locales y nacionales para que diseñen políticas que favorezcan la atención de estos seres humanos…

‒ En estos y otros números, Aparecida realiza un buen análisis de los diversos tipos opresión que están surgiendo en el mundo. Su aportación en este campo es muy importante, en la línea del espíritu del evangelio. Pero da la impresión de que no hace un verdadero análisis personal y social de las “causas” de esa pobreza, que son externas (situación económico-política) e internas (falta una valoración de la libertad como esencia de la vida).

‒ Ciertamente, Aparecida realiza una buena crítica de los “pecados sociales”. Pero no lo hace de un modo radical, en la línea de la “denuncia profética”, en la línea de los profetas bíblicos (Amós, Isaías, Jeremías…). Es como si tuviera miedo de penetrar en la dinámica social y liberadora de la Biblia, partiendo del Éxodo. Por eso, su análisis de la realidad no es suficientemente radical. En esa línea, sus palabras corren el riesgo de entenderse como una simple acusación piadosa, sin entrar en la raíz económica y políticas de los problemas (cf. num. 409).

3. NIÑOS DE LA CALLE, RIESGO DE LAS CIUDADES

413 Es deber social del Estado crear una política inclusiva de las personas de la calle. Nunca se aceptará como solución a esta grave problemática social la violencia e incluso el asesinato de los niños y jóvenes de la calle, como ha sucedido lamentablemente…
515 La fe nos enseña que Dios vive en la ciudad, en medio de sus alegrías, anhelos y esperanzas, como también en sus dolores y sufrimientos. Las sombras que marcan lo cotidiano de las ciudades, como por ejemplo, violencia, pobreza, individualismo y exclusión, no pueden impedirnos que busquemos y contemplemos al Dios de la vida también en los ambientes urbanos. Las ciudades son lugares de libertad y oportunidad…
518 j) Brinde atención especial al mundo del sufrimiento urbano, es decir, que cuide de los caídos a lo largo del camino y a los que se encuentran en los hospitales, encarcelados, excluidos, adictos a las drogas, habitantes de las nuevas periferias, en las nuevas urbanizaciones, y a las familias que, desintegradas, conviven de hecho.

‒ Es significativa la atención que se presta a la nueva oportunidad y al riesgo que implica la concentración de la población en las grandes ciudades. Lo que dice Aparecida es cierto, pero no pone de relieve lo que está en el fondo de esa “urbanización global” desde un punto de vista económico, político y social… La crítica de una urbanización opresora está en el fondo de una parte considerable del mensaje profético, y en la raíz del proyecto de Jesús. Parece que el documento no lo ha tenido del todo en cuenta.

‒ Un tipo de urbanización actual resulta opresora, pues está al servicio de un tipo de capitalismo opresor, que utiliza a los hombres y mujeres para su proyecto de dominio del mundo. Por otro lado, una parte considerable de la población de las ciudades queda sin verdadera asistencia jurídica, social… La nueva urbanización corre el riesgo de abandonar gran parte de la población de las ciudades, dejándola en manos de sí misma (en manos de las “tribus” y “mafias” urbanas). El documento no va a la raíz del problema, aunque tiene la ventaja de haberlo visto.

4. ENCARCELADOS

428 Una realidad que golpea a todos los sectores de la población, pero principalmente al más pobre, es la violencia producto de las injusticias y otros males que durante largos años se ha sembrado en las comunidades. Esto induce a una mayor criminalidad y, por ende, a que sean muchas las personas que tienen que cumplir penas en recintos penitenciarios inhumanos, caracterizados por el comercio de armas, drogas, hacinamiento, torturas, ausencia de programas de rehabilitación, crimen organizado que impide un proceso de reeducación y de inserción en la vida productiva de la sociedad. Hoy por hoy, las cárceles son con frecuencia, lamentablemente, escuelas para aprender a delinquir.
429 Es necesario que los Estados se planteen con seriedad y verdad la situación del sistema de justicia y la realidad carcelaria.
430 La Iglesia agradece a los capellanes y voluntarios que, con gran entrega pastoral, trabajan en los recintos carcelarios, Con todo, se debe fortalecer la pastoral penitenciaria, donde se incluyan la labor evangelizadora y de promoción humana por parte de los capellanes y del voluntariado carcelario. Prioridad tienen los equipos o Vicarías de Derechos Humanos que garanticen el debido proceso a los privados de libertad y una atención muy cercana a la familia de los mismos.
431 Se recomienda a las Conferencias Episcopales y Diócesis fomentar las comisiones de pastoral penitenciaria, que sensibilicen a la sociedad sobre la grave problemática carcelaria, estimulen procesos de reconciliación dentro del recinto penitenciario e incidan en las políticas locales y nacionales en lo referente a la seguridad ciudadana y la problemática penitenciaria.

‒ El documento presta una atención especial a las cárceles, un tema que ha estado siempre cerca de la sensibilidad mercedaria, y en ese contexto se puede introducir el tema de la pastoral mercedaria, que puede y debe realizarse a partir de las parroquias. Aparece ha destacado el riesgo de un “crimen organizado” (y lo que dice es muy positivo), pero quizá no insiste en la raíz económica y social del problema de ese “crimen”, que nace de la falta de un verdadero proyecto de justicia social. El crimen organizado no brota de sí mismo, sin que nace en el contexto de una economía y vida social injusta, al servicio de los intereses de algunos, no del conjunto de la población.

‒ En el fondo del “sistema carcelario” hay un problema general humano (el tema del mal), pero hay también una problema económico y social. En esa línea, el documento no ha puesto de relieve el tipo de políticas y sistemas económicos que desembocan en la cárcel, como “negación de libertad”. Sólo un verdadero desarrollo de la libertad, en espacios y contextos donde hombres y mujeres pueden desarrollarse de un modo junto y fraterno puede superar el problema actual de la cárcel.

5. JESÚS, SIGNO Y CAMINO DE LIBERACIÓN

257. Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno (Mt 18, 20)… Está en los que dan testimonio de lucha por la justicia, por la paz y por el bien común, algunas veces llegando a entregar la propia vida, en todos los acontecimientos de la vida de nuestros pueblos, que nos invitan a buscar un mundo más justo y más fraterno, en toda realidad humana, cuyos límites a veces nos duelen y agobian.
258 También lo encontramos de un modo especial en los pobres, afligidos y enfermos (cf. Mt 25, 37-40)…El encuentro con Jesucristo en los pobres es una dimensión constitutiva de nuestra fe en Jesucristo. De la contemplación de su rostro sufriente en ellos y del encuentro con Él en los afligidos y marginados, cuya inmensa dignidad Él mismo nos revela, surge nuestra opción por ellos. La misma adhesión a Jesucristo es la que nos hace amigos de los pobres y solidarios con su destino.
354 Jesús, el Buen Pastor, quiere comunicarnos su vida y ponerse al servicio de la vida. Lo vemos cuando se acerca al ciego del camino (cf. Mc 10, 46-52), cuando dignifica a la samaritana (cf. Jn 4, 7-26), cuando sana a los enfermos (cf. Mt 11, 2-6), cuando alimenta al pueblo hambriento (cf. Mc 6, 30-44), cuando libera a los endemoniados (cf. Mc 5, 1-20)… Igualmente invita a sus discípulos a la reconciliación (cf. Mt 5, 24), al amor a los enemigos (cf. Mt 5, 44), a optar por los más pobres (cf. Lc 14, 15-24).
359 Pero las condiciones de vida de muchos abandonados, excluidos e ignorados en su miseria y su dolor, contradicen este proyecto del Padre e interpelan a los creyentes a un mayor compromiso a favor de la cultura de la vida. El Reino de vida que Cristo vino a traer es incompatible con esas situaciones inhumanas.
360 Descubrimos así una ley profunda de la realidad: la vida sólo se desarrolla plenamente en la comunión fraterna y justa. Porque “Dios en Cristo no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los seres humanos”. Ante diversas situaciones que manifiestan la ruptura entre hermanos, nos apremia que la fe católica de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños se manifieste en una vida más digna para todos. El rico magisterio social de la Iglesia nos indica que no podemos concebir una oferta de vida en Cristo sin un dinamismo de liberación integral, de humanización, de reconciliación y de inserción social.
394 Si esta opción está implícita en la fe cristológica, los cristianos como discípulos y misioneros estamos llamados a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos: “Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo” (Mt 25, 40).

‒ El documento asume los mejores elementos de historia de Jesús (parte del Jesús histórico, no de un posible Cristo desligado de la vida real de los hombres). Más aún, el documento asume también la mejor “teología social”, en la línea de lo que había sido la TL. Ciertamente, insiste en la liberación interior (espiritual); pero, al mismo tiempo, pone de relieve el carácter cristológico de la opresión social. En esa línea, Aparecida insiste en la necesidad de interpretar la vida y mensaje de Jesús en un contexto social, desde la perspectiva del Jesús histórico y de su entrega a favor de los oprimidos.

‒ El mismo “anuncio” de Jesús (y la celebración de su presencia) nos sitúa ante el tema social de los pobres y oprimidos… (abandonados, excluidos…). Es significativa la atención a la “presencia de Jesús” en los que luchan a favor de la justicia. Son importantes los cuatro puntos del num. 360:
‒ liberación integral (en clave de fe, dignidad humana, justicia social)
‒ humanización (el tema de fondo es la “creación”, el valor de la libertad)
‒ reconciliación (implica una transformación personal y social)
‒ inserción social (esa inserción supone que la misma socie
dad tiene que cambiar para que puedan insertarse en ella todos…).

6. LIBERACIÓN INTEGRAL

27. Iluminados por Cristo, el sufrimiento, la injusticia y la cruz nos interpelan a vivir como Iglesia samaritana (cf. Lc 10, 25-37), recordando que “la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana” (palabras tomadas del Discurso Inaugural de S.S. Benedicto XVI, num 3)..
113 Ante la exclusión, Jesús defiende los derechos de los débiles y la vida digna de todo ser humano… Por ello sana a los enfermos, expulsa los demonios y compromete a los discípulos en la promoción de la dignidad humana y de relaciones sociales fundadas en la justicia.
147. Benedicto XVI nos recuerda que: “el discípulo, fundamentado así en la roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a sus hermanos… Esta es la tarea esencial de la evangelización, que incluye la opción preferencial por los pobres, la promoción humana integral y la auténtica liberación cristiana.
386 Se requiere que las obras de misericordia estén acompañas por la búsqueda de una verdadera justicia social, que vaya elevando el nivel de vida de los ciudadanos, promoviéndolos como sujetos de su propio desarrollo… La Iglesia “no puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia”. Ella colabora purificando la razón de todos aquellos elementos que la ofuscan e impiden la realización de una liberación integral. También es tarea de la Iglesia ayudar con la predicación, la catequesis, la denuncia, y el testimonio del amor y de justicia, para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales. Sólo así las estructuras serán realmente más justas, podrán ser eficaces y sostenerse en el tiempo.

‒ Aparecida insiste en la necesidad de promover la justicia social y de poner en marcha una auténtica liberación integral, utilizando palabra de Benedicto XVI (Deus Caritas est 28). Esta insistencia en las obras de misericordia tiene un fondo “religioso” profundo, en la línea de la teología de Benedicto XVI y de su proyecto de iglesia, pero debe expresarse (encarnarse) en formas de transformación social, en las que debe estar implicada la Iglesia.

‒ Con Benedicto XVI, Aparecida quiera fundar la obra “social” de la iglesia en la confesión de Cristo, como si tuviera miedo de convertir el cristianismo en una pura ONG social. Pero la llamada de atención a la “liberación integral” no niega la exigencia de la liberación, sino todo lo contrario: Exige que la fundemos en el corazón de la fe, y eso no es un “menos”, sino un “más” en radicalidad humana y social, en la línea de Jesús, que fue ajusticiado por ello.

7. LIBERACIÓN Y JUSTICIA SOCIAL

385 Ser discípulos y misioneros de Jesucristo… nos lleva a asumir evangélicamente y desde la perspectiva del Reino las tareas prioritarias que contribuyen a la dignificación de todo ser humano, y a trabajar junto con los demás ciudadanos e instituciones en bien del ser humano. El amor de misericordia para con todos los que ven vulnerada su vida en cualquiera de sus dimensiones, como bien nos muestra el Señor en todos sus gestos de misericordia, requiere que socorramos las necesidades urgentes, al mismo tiempo que colaboremos con otros organismos o instituciones para organizar estructuras más justas en los ámbitos nacionales e internacionales. Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia humana, que impidan la prepotencia de algunos y faciliten el diálogo constructivo para los necesarios consensos sociales.
455 En esta hora de América Latina y El Caribe urge escuchar el clamor, tantas veces silenciado, de mujeres que son sometidas a muchas formas de exclusión y de violencia en todas sus formas y en todas las etapas de sus vidas. Entre ellas, las mujeres pobres, indígenas y afrodescendientes han sufrido una doble marginación. Urge que todas las mujeres puedan participar plenamente en la vida eclesial, familiar, cultural, social y económica, creando espacios y estructuras que favorezcan una mayor inclusión.
492 Queremos felicitar e incentivar a tantos discípulos y misioneros de Jesucristo que, con su presencia ética coherente, siguen sembrando los valores evangélicos en los ambientes donde tradicionalmente se hace cultura y en los nuevos areópagos: el mundo de las comunicaciones, la construcción de la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, sobretodo de las minorías, la promoción de la mujer y de los niños, la ecología y la protección de la naturaleza.

‒ El proyecto es bueno: «Urge crear estructuras que consoliden un orden social sin iniquidad…» (num. 385). Pero formulado así ese proyecto resulta “ideológico” (abstracto). Lo que falta es ponerle un sujeto a esa frase, para que se vea quién puede hacerlo y cómo, y con qué medios, y con qué tipo de ayuda de la Iglesia… En ese contexto ha de insistirse en la pastoral “social” de las parroquias y de grupos carismáticos al servicio de la libertada cristiana.

‒ Ciertamente, la iglesia puede y debe denunciar las estructuras sociales injustas, que impiden el despliegue de la verdadera libertad. Pero el problema está en descubrir lo que ella (la Iglesia en general y las comunidades concretas) aportan para la creación de un orden social distinto, en los diversos planos de la realidad. En este campo tenemos que pasar del discurso teórico (teológico) al compromiso práctico, en la creación de comunidades cristianas alternativas.

8. IGLESIA Y LIBERACIÓN AUTÉNTICA

368 La pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. Su vida acontece en contextos socioculturales bien concretos…
383 Dios nos ha elegido para que seamos sus hijos con el mismo origen y destino, con la misma dignidad, con los mismos derechos y deberes vividos en el mandamiento supremo del amor.
384 Señales evidentes de la presencia del Reino son: la vivencia personal y comunitaria de las bienaventuranzas, la evangelización de los pobres…
396 El Santo Padre nos ha recordado que la Iglesia está convocada a ser “abogada de la justicia y defensora de los pobres” ante “intolerables desigualdades sociales y económicas”, que “claman al cielo”. Tenemos mucho que ofrecer, ya que “no cabe duda de que la Doctrina Social de la Iglesia es capaz de suscitar esperanza en medio de las situaciones más difíciles, porque si no hay esperanza para los pobres, no la habrá para nadie, ni siquiera para los llamados ricos”. La opción preferencial por los pobres exige que prestemos especial atención a aquellos profesionales católicos que son responsables de las finanzas de las naciones, a quienes fomentan el empleo, los políticos que deben crear las condiciones para el desarrollo económico de los países, a fin de darles orientaciones éticas coherentes con su fe.
400 Asumiendo con nueva fuerza esta opción por los pobres, ponemos de manifiesto que todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación “sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad”. Entendemos además que la verdadera promoción humana no puede reducirse a aspectos particulares: “Debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre”…
402 Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada..
418 La Iglesia ha hecho una opción por la vida. Esta nos proyecta necesariamente hacia las periferias más hondas de la existencia…

‒ Aparecida opta por una “auténtica liberación”, en la línea del mensaje inaugural de Benedicto XVI, aceptando lo que hay (el orden actual) para mejorarlo. En esa línea, opta por insistir en la formación profesionales católicos que son responsables de las finanzas de las naciones… a fin de darles orientaciones éticas coherentes con su fe (396). Esa opción es buena, pero muchos piensan que en el fondo resulta ineficaz, si no hay un cambio de estructuras, pues las estructuras financieras actuales están internamente al servicio del dominio de algunos.

‒ El texto da la impresión de que las estructuras son buenas, que lo que hay que hacer es “mejorar la intenciones”. Pero eso no basta, pues las estructuras económica del FMI, de la OMC etc. son en sí mismas injustas. En esa línea, las parroquias deberían ser lugares donde se opta por un tipo de experiencia distinta de comunión, al margen (¿por encima?) de los grandes sistemas económicos, que parecen estar al servicio de la opresión

9. UNA OPCIÓN PASTORAL DE CONJUNTO

519 b) Un plan de pastoral orgánico y articulado que integre en un proyecto común a las parroquias, comunidades de vida consagrada, pequeñas comunidades, movimientos e instituciones que inciden en la ciudad y que su objetivo sea llegar al conjunto de la ciudad. En los casos de grandes ciudades en las que existen varias Diócesis se hace necesario un plan interdiocesano.
544 Una auténtica evangelización de nuestros pueblos implica asumir plenamente la radicalidad del amor cristiano, que se concreta en el seguimiento de Cristo en la Cruz; en el padecer por Cristo a causa de la justicia; en el perdón y amor a los enemigos. Este amor supera al amor humano y participa en el amor divino, único eje cultural capaz de construir una cultura de la vida. En el Dios Trinidad la diversidad de Personas no genera violencia y conflicto, sino que es la misma fuente de amor y de la vida. Una evangelización que pone la redención en el centro, nacida de un amor crucificado, es capaz de purificar las estructuras de la sociedad violenta y generar nuevas.

‒ Se exige un plan pastoral de conjunto… desde la radicalidad del amor cristiano… En el centro de ese plan se sitúa la “redención”, que está al servicio de la “purificación” de las estructuras de la sociedad violenta. El problema está en concretar el sentido de esa “redención” y lo que ella implica de cambio humano radical, al servicio de los oprimidos.

‒ Esta redención de la que habla el texto parece de de tipo “espiritual” (redención del pecado, transformación interior…), y eso es bueno y necesario, pero no llega a la raíz del pecado ni de la exigencia cristiana. La redención mercedaria no es sólo interior, sino que implica un tipo de transformación social de las personas. En esa línea resulta necesaria una “teología de la redención”, que no se limite a repetir lo que dicen los manuales, sino que se funde en la raíz del evangelio.

10. PARROQUIA Y LIBERACIÓN

100 e)… Se constata en algunos lugares un florecimiento de comunidades eclesiales de base, renovación pastoral en las parroquias.
171 Uno de los anhelos más grandes que se ha expresado en la V Conferencia General, es el de una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad “espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes”.
177… Cada parroquia debe llegar a concretar en signos solidarios su compromiso social en los diversos medios en que ella se mueve, con toda “la imaginación de la caridad”. No puede ser ajena a los grandes sufrimientos que vive la mayoría de nuestra gente y que con mucha frecuencia son pobrezas escondidas. Toda auténtica misión unifica la preocupación por la dimensión trascendente del ser humano y por todas sus necesidades concretas, para que todos alcancen la plenitud que Jesucristo ofrece.
200 El Pueblo de Dios siente la necesidad de… presbíteros-servidores de la vida: que estén atentos a las necesidades de los más pobres, comprometidos en la defensa de los derechos de los más débiles y promotores de la cultura de la solidaridad. También de presbíteros llenos de misericordia, disponibles para administrar el sacramento de la reconciliación.
305 La Iglesia es comunión. Las Parroquias son células vivas de la Iglesia y lugares privilegiados en los que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y de su Iglesia. Encierran una inagotable riqueza comunitaria porque en ellas se encuentra una inmensa variedad de situaciones, de edades, de tareas. Sobre todo hoy, cuando la crisis de la vida familiar afecta a tantos niños y jóvenes, las Parroquias brindan un espacio comunitario para formarse en la fe y crecer comunitariamente.

‒ Es muy importante este compromiso “parroquial”, centrado en la Eucaristía y en la experiencia (exigencia) de liberación. En esa línea, Aparecida quiere que cada parroquia exprese el compromiso de Jesús para superar las expresiones de la pobreza: “económica, física, espiritual, moral, etc.”, abriendo una experiencia de libertad y comunión cristiana, en un plano personal y social.

‒ En este contexto cobra plena sentido la parroquia como lugar de transformación cristiana, no de simple administración de sacramentos. Estamos ante una formulación nueva de la tarea parroquial, entendida como espacio en el que se expresa el compromiso social de la fe.

11. VIDA RELIGIOSA Y LIBERACIÓN

218 En comunión con los Pastores, los consagrados y consagradas son llamados a hacer de sus lugares de presencia, de su vida fraterna en comunión y de sus obras, espacios de anuncio explícito del Evangelio, principalmente a los más pobres… De este modo colaboran, según sus carismas fundacionales, con la gestación de una nueva generación de cristianos discípulos y misioneros, y de una sociedad donde se respete la justicia y la dignidad de la persona humana.
314 Para aprovechar mejor los carismas y servicios de los movimientos eclesiales en el campo de la formación de los laicos deseamos respetar sus carismas y su originalidad, procurando que se integren más plenamente a la estructura originaria que se da en la diócesis.

‒ Aparecida no habla directamente de las parroquias como espacios en los que se expresa la opción carismática de la vida religiosa (en sus diversas órdenes y congregaciones). Pero es evidente que quiere que los religiosos asuman esta experiencia y exigencia de las parroquias, al servicio de la “justicia y dignidad” de las personas.

‒ Conforme al ideal de conjunto de Aparecida y a su visión de las parroquias, queda claro que ellas deben convertirse en lugares de presencia y de comunión liberadora, en el plano del compromiso social

12. EDUCACIÓN LIBERADORA

331 Constituye una responsabilidad estricta de la escuela, en cuanto institución educativa, poner de relieve la dimensión ética y religiosa de la cultura, precisamente con el fin de activar el dinamismo espiritual del sujeto y ayudarle a alcanzar la libertad ética que presupone y perfecciona a la psicológica. Pero no se da libertad ética sino en la confrontación con los valores absolutos de los cuales depende el sentido y el valor de la vida del hombre. [libertad ética: falta libertad personal radical].
337 (escuela) Situada en la Iglesia, comunidad de creyentes, logra con libertad vivir intensamente la fe, anunciarla y celebrarla con alegría en la realidad de cada día. Como consecuencia, maduran y resultan connaturales las actitudes humanas que llevan a abrirse sinceramente a la verdad, a respetar y amar a las personas, a expresar su propia libertad en la donación de sí y en el servicio a los demás para la transformación de la sociedad.
340 Un principio irrenunciable para la Iglesia es la libertad de enseñanza. El amplio ejercicio del derecho a la educación, reclama a su vez, como condición para su auténtica realización, la plena libertad de que debe gozar toda persona para elegir la educación de sus hijos que consideren más conforme a los valores que ellos más estiman y que consideran indispensables (en escuela…).
341… Por lo tanto, a ningún sector educacional, ni siquiera al propio Estado, se le puede otorgar la facultad de concederse el privilegio y la exclusividad de la educación de los más pobres, sin menoscabar con ello importantes derechos. De este modo se promueven derechos naturales de la persona humana, la convivencia pacífica de los ciudadanos, y el progreso de todos.
352 Sin embargo, en el ejercicio de nuestra libertad, a veces rechazamos esa vida nueva (cf. Jn 5, 40) o no perseveramos en el camino (cf. Heb 3, 12-14). Con el pecado, optamos por un camino de muerte. Por eso, el anuncio de Jesucristo siempre llama a la conversión, que nos hace participar del triunfo del Resucitado e inicia un camino de transformación.

‒ Aparecida cree que es necesaria un tipo de educación liberadora… en esa línea insiste en la libertad de enseñanza (sobre todo para sus propios colegios). Pero el problema de verdad empieza en el momento en que se quiere precisar y concretar el ideal de esa libertad, formando a personas que sean capaces de comprometerse al servicio de la libertad…

‒ No se trata sólo de educar libremente, sino de educar para promover la libertad de los demás, pero con esto desbordamos el plano de la pastoral parroquial y entramos en un tema distinto.


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