El blog de X. Pikaza

Via-Crucis del Papa 2. Infalibilidad

He comenzado ayer un Via-Crucis papal… Un Vía-Crucis de la Iglesia que camino esperanzada y en el fondo gozosa hacia la pascua. Seguiré tomando como motivos de fondo las quince estaciones de Vía-Crucis de A. Pérez Esquivel (http://www.adolfoperezesquivel.org/?page_id=76).

Ayer presenté la Primera Estación (Jesús condenado a muerte…), ofreciendo una reflexión sobre el sentido de la Potestad… Puse de relieve que el auténtico poder del Papa es el Poder de Jesús, es decir, la capacidad de dar la vida por los demás.

Hoy hablaré de la Infalibilidad: El Papa es infalible cuando dice con la Iglesia la palabra de Jesús, el amor que se entrega al servicio del Reino. En ese sentido, siguiendo a Jesús, y expresando la voz de una Iglesia. Por encima de la pura razón, de la violencia del poder, de la dictadura del dinero, hay una Palabra Infalible, la del amor de Jesús expresada en aquellos que acogen su palabra y creen en la Vida.

El escándalo de este mundo no es la infalibilidad del Papa, sino la pretendida infalibilidad de un tipo de Política de poder que se absolutiza, la infalibilidad de una Propaganda mediática que va en contra de la verdadera comunicación e información, la infalibilidad del sistema del Dinero, la infalibilidad del Neocapitalismo y de la sociedad de consumo manipulada por algunos, Infalibilidad de una Razón que se absolutiza a sí misma.

Pues bien, en contra de eso, la infalibilidad del Papa es la humilde experiencia y palabra de Jesús que entrega su vida en amor, al servicio de los demás.

Imagen. Segunda Estación: Abandonado por todos
Tema: Las grandes ciudades de América Latina.

Dos soldados cargan la cruz sobre Cristo, vestido burlescamente con una capa de soldado. La escena se desarrolla en la Ciudad de San Pablo. Las personas no se interesan por la suerte y sufrimiento de Jesús. En el lila del contraluz, el artista representa la prisa con que continúan su camino. Caminan como sobre puentes que no conducen ni rumbo a nadie ni a ningún lugar. Sólo un lustrador de zapatos y una pareja de gente mayor son testigos de lo que acontece.

Sigan los que quieran recorrer el Vía-Crucis de Jesús en el mundo actual, el Via-Crucis del Papa, camino de Pascua

Introducción

La infalibilidad, que para muchos constituye la piedra de tropiezo del papado, está implícita en la declaración anterior. Parece un dogma extraño, a contrapelo de la modernidad, que había levantando un monumento a la «razón», convirtiéndola en fuente infalible de verdad, como supone el programa de las ideas claras y distintas de Descartes.

Pues bien, en ese contexto, como oponiéndose a un tipo de Ilustración, que puede volverse impositiva, después de haber afirmado que la razón «natural» está abierta a Dios, el Concilio ha añadido que sólo el Papa (=la Iglesia, los pobres), escuchando a Cristo y amando gratuitamente a los pobres, puede ser y es infalible:

El Romano Pontífice, cuando habla ex cátedra –esto es, cuando cumpliendo su cargo de pastor y doctor de todos los cristianos, define por su suprema autoridad apostólica que una doctrina sobre la fe y costumbres debe ser sostenida por la Iglesia universal–, por la asistencia divina que le fue prometida en la persona del bienaventurado Pedro, goza de aquella infalibilidad de que el Redentor divino quiso que estuviera provista su Iglesia en la definición sobre la fe y las costumbres; y, por tanto, las definiciones del Romano Pontífice son irreformables por sí mismas y no por el consentimiento de la Iglesia (Concilio Vaticano I, Denz-H., 3074).

La declaración conciliar quiere hacer posible la verdad, encontrando un punto de apoyo que nos permita descubrir aquello en que podemos confiar y alejarnos de aquello que nos puede destruir. Esa pasión por la verdad estaba presente en Descartes (que apeló a las ideas claras y distintas) y en Kant (que busco el imperativo de la voluntad universal).

Ambos tenían sus argumentos, pero los obispos del Vaticano I buscaban otra base para la verdad definitiva, más allá de los límites y riesgos de la pura Ilustración (que, siendo muy positiva, puede convertirse en principio impositivo, como han mostrado las barbaries del siglo XX: nazismo, estalinismo, capitalismo), y así apelaron a la infalibilidad de Jesús, es decir, del evangelio, no para oponerse a la razón (que ellos defendían), sino para fundar la verdad racional sobre la gracia. Por eso, definieron al mismo tiempo dos «dogmas» o principios, que se encuentran implicados:

1. Conocimiento racional.

Situándose en la línea de Descartes y Kant, los obispos del Vaticano I afirmaron que el hombre está abierto por su misma realidad hacia la Vida originaria, que le fundamenta y sobrepasa: «Si alguno dijere que el Dios vivo y verdadero, creador y señor nuestro, no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana, por medio de las cosas que han sido hechas, sea anatema» (Denz.-H. 3026). Eso significa que el hombre puede dirigirse a la verdad y acogerla por «la luz natural de la razón» (Ibid. 3004). Los obispos defienden así la Ilustración, como camino de búsqueda humana, y suponen que el evangelio no es irracional, ni puede imponerse de manera fundamentalista sobre creyentes antiguos o modernos.

Ninguno de los ilustrados había logrado decir más que el Vaticano I: hombres y mujeres son capaces de conocer la realidad, conociendo incluso lo divino. Eso significa que el cristiano puede y debe dialogar con la cultura y que la iglesia acepta el proceso de racionalidad, a pesar de los riesgos que ha implicado en occidente, con la búsqueda filosófica y científica de la modernidad. En otras palabras, el hombre es capaz de Dios, capaz de trascenderse (capaz de buscar racionalmente la verdad).

2. Infalibilidad cristiana.

El Vaticano I añade que la búsqueda anterior (racional) de la verdad se encuentra fundada (y abierta) por una experiencia de fe, es decir, por el don de Dios que se revela porque él quiere, libremente. En este plano, desde una perspectiva cristiana, el Concilio afirma que, al acoger y expresar el don de Dios (la gracia de su revelación), el Papa es infalible, en materia de fe y costumbres (de fe y vida), cuando habla «ex cathedra», es decir, en nombre de la iglesia y de la humanidad, en línea de gracia, esto es, de evangelio.

Este dogma puede resultar y resulta escandaloso si se entiende de un modo literal o se relaciona con pequeñas declaraciones que el mismo papado ha venido ofreciendo en los últimos tres siglos, sobre temas de política o cultura, de ciencia o vida social. Pero, tomado en sentido profundo, este es un dogma esencial, porque permite que los cristianos sean conscientes de la firmeza que tiene conocimiento por fe, es decir, su experiencia religiosa compartida, en forma de comunión de gratuidad, desde el evangelio .

Valor de la razón, infalibilidad del Evangelio

Ambos «dogmas» (conocimiento racional e infalibilidad creyente) son inseparables y, lo mismo que la potestad cristiana, ellos se aplican a todos los hombres, quienes aparecen así como capaces de buscar por razón la verdad y de escuchar o acoger por fe la vida «infalible» de la revelación de Dios. En esa línea, el segundo dogma dice que sólo es infalible Cristo o, mejor dicho, una vida como la de Cristo, en amor abierto al conjunto de la iglesia (de la humanidad), partiendo de los pobres.

El lugar donde se expresa y cultiva esa infalibilidad es la comunión de los seguidores del evangelio, representados de un modo especial, no exclusivo, por el Papa, cuando asume, según Cristo, la vida del conjunto de la Iglesia, al servicio de los pobres. Así se vinculan ambas líneas: la búsqueda de la verdad (la apertura divina del hombre) y la afirmación de que sólo es infalible (en sentido cristiano) la comunidad de los fieles, precisamente allí donde ellos renuncian a todo poder y a toda verdad impositiva, buscando el bien de los demás.

Esas dos declaraciones resultan esenciales para que sigamos manteniendo el camino de Jesús y seamos cristianos. No son exclusivistas, no se apliquen sólo al Papa (¡él sería infalible, mientras todos los demás son falibles!), ni a la iglesia católica tomada de un modo cerrado (¡sólo ella sería verdadera, las demás son falsas!), sino que expresan un convencimiento humano, de tipo racional (podemos conocer la verdad), y una experiencia de fe gratuita, según la cual sólo conocemos la Verdad de Dios en la medida en que, renunciando a imponerla de un modo dictatorial (por encima de los otros), afirmamos que ella se expresa como amor gratuito, allí donde acogemos el don de la vida, con Cristo, amando a los más pobres.

Según eso, la Iglesia católica es infalible en la medida en que renuncia a serlo de un modo impositivo, dejando de situarse por encima de otras confesiones cristianas o de otras religiones y, sobre todo, por encima de los pobres. Ella es infalible en la medida en que recibe el don de amor de Dios y lo comparte en actitud dialogal (Hech 15, 28), en gesto de servicio a los pobres, sin condenar a nadie, pero rechazando toda imposición violenta, toda superioridad racionalista, legalista o política. Sólo es infalible si mantiene la experiencia y mensaje de Jesús: si evangeliza a los pobres y ofrece esperanza a los excluidos del sistema, en gratuidad, no por fuerza.

Quien quiere ser infalible en clave de poder se equivoca siempre.

Quien pretendiera «yo soy infalible, tú no lo eres» sería un soberbio y no cristiano. Quien dijera «mi iglesia es infalible, las demás falibles» sería un dictador o un enfermo. En contra de eso, la infalibilidad del Papa (de cada uno de los cristianos y los hombres que se mantienen en gesto de escucha y comunicación amorosa) sólo puede entenderse en perspectiva de pobreza agradecida, allí donde los hombres y mujeres se descubren amados por Dios y descubren que pueden responder amando (amándose entre sí, al servicio de la vida), en un diálogo en que pueden ponerse de acuerdo porque el mismo Dios Padre lo anima y fundamenta (cf. Mt 18, 19).

Este es el poder de la impotencia y la razón de una gracia que está por encima de toda las razones: la verdad de la luz amorosa, que el evangelio ha expresado de forma lapidaria: «Gracias te doy Padre... porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños...» (Mt 11, 25-27). Esta es la infalibilidad de la pobreza y de la pequeñez del hombre, abierto al don del Padre, la infalibilidad del Dios de Jesús que ha creado a los hombres para la vida y que no puede permitir que se destruyan para siempre.

Siguiendo en esa línea podemos añadir que sólo quien renuncia a tener razón y a dominar sobre los otros a través de sus razones «superiores» puede en verdad ayudarles. De esta forma descubrimos que hay algo más poderoso que el poder: el amor creador. Hay algo más verdadero que la razón demostradora: la verdad de la gracia, que puede expresarse en una iglesia concreta donde los cristianos (y de un modo concreto su Papa) renuncian a mantener su razón particular e impositiva, para buscar con los demás el reino de Dios. Leídas así, las dos definiciones (la capacidad racional de conocer a Dios y la infalibilidad) nos sitúan ante la gran paradoja cristiana:

En sentido estrecho, el papado ha sido poco racional y muy falible.

El Vaticano I decía confiar en la razón, pero hay pocas instituciones importantes que se hayan opuesto a la razón más que el papado, en su magisterio normal, en línea de política y cultura, en los últimos siglos (del 1600 al 2000). Casi hasta mediados del siglo XX, los Papas han rechazado la libertad religiosa, se han opuesto a la democracia, han condenado el liberalismo y el progreso, han negado los derechos humanos, han criticado la autonomía de la prensa etc. etc. Además, el Papado promovió en otro tiempo las guerras de religión, instituyó inquisiciones, quiso convertir a los «infieles» con la ayuda de la espada de los «reinos católicos» (España y Portugal), persiguió a los herejes... En esa línea, siempre que ha tomado la verdad como objeto de posesión y de poder sagrado, ha sido muy falible en temas concretos de fe y costumbres .

Como representante del evangelio de la gratuidad, el Papa ha sido racional e infalible.

Ha sido racional pues ha valorado y promocionado la tarea de la razón, es decir, de la humanidad en cuanto abierta a la Razón de Dios. Ha sido y puede ser también infalible porque, a través de caminos tanteantes y equivocaciones (tal como hemos visto), la iglesia papal ha venido expresando y concretando a lo largo de la historia el proyecto de Jesús, es decir, la llamada del Reino. Entendida así, la infalibilidad del Papa se identifica con la infalibilidad de la Iglesia (católica, protestante, ortodoxa...) y de toda la humanidad y en ese sentido ratifica un elemento esencial del evangelio, pues mantiene su esperanza y ofrece la garantía del sentido de la vida humana. Sólo podemos ser cristianos si creemos, de un modo concreto, que la verdad de Dios se va expresando, a pesar de que la historia parece tortuosa y desalmada, suscitando caminos de esperanza y diálogo, abierto a todos los hombres, a través de la comunión concreta de unos seguidores de Jesús, que se descubren vinculados a los crucificados y expulsados de la historia (a los que no pueden imponer su verdad).

La declaración del Vaticano I sostiene que el Papa tiene la misma infalibilidad de la iglesia, es decir, la de todos los cristianos (y en el fondo la de todos los hombres). En esa línea añadimos que la Iglesia infalible e indefectible (que en el fondo es lo mismo) no es la del poder, simbolizada en grandes edificios o proyectos elitistas, ni la que se expresa en una Curia bien centralizada en Roma, con organismos administrativos y jurídicos eficientes, sino aquella que renuncia a todo poder y a toda verdad propia, para vivir y anunciar el don y fraternidad de Jesús, sin necesidad de instituciones impositivas, cajas fuertes, organizaciones decisorias (casi siempre dictatoriales), ni grandes documentos.

Esta iglesia no es infalible por encima (o en contra) de otras iglesias o religiones, sino con ellas, en gesto radical de pobreza (renuncia a todo poder), de gratuidad (renuncia a toda imposición), en diálogo de amor, desde los más pobres, que son en el fondo los únicos infalibles, porque les ama Dios en Cristo y porque les sostiene el Dios que es infalible en su elección y en su llamada, en el despliegue de su gracia creadora.

Infalibilidad del amor, infalibilidad de los pobres

La infalibilidad de la iglesia es el amor gratuito, es decir, el poder del no-poder y la verdad del no-juicio. Eso significa que el Papa tiene la suprema potestad allí donde supera o abandona toda potestad. De esa forma puede definir la verdad infalible en la medida en que renuncia a cualquier infalibilidad propia que vendría a situarle, de forma impositiva, por encima de los otros.

El Papa no puede equivocarse, según el evangelio, siempre que hable en nombre de la Iglesia de los pobres que acogen el amor de Dios y responden con amor no se equivocan (porque el Dios infalible les ama). De esa forma puede expresar la comunión de esperanza y palabra compartida que se encuentra vinculada a la experiencia pascual de Jesús, tal como aparece en las bienaventuranzas y en la entrega a favor de los demás. Tiene la infalibilidad de la iglesia, es decir, de los pobres e impotentes, que de esa forma quedan en manos del poder y la verdad de Dios. Tiene la infalibilidad del amor que siempre permanece y nunca cesa, mientras acabarán las profecías, cesarán las lenguas y terminará el conocimiento de aquellos que se piensan sabios en el mundo (cf. 1 Cor 13, 8).

Sólo esa iglesia, que se identifica con los crucificados de la historia, buscando desde la periferia del poder del mundo el futuro de la humanidad, en amor concreto y entrega a los pobres, puede ser y es infalible. No lo es porque sabe más en plano de ciencia, ni porque puede más en línea de organización o autoridad dominadora, sino porque quiere transmitir el mensaje del reino a los pobres (¡ellos son los infalibles!) y porque quiere mantenerse en diálogo de amor concreto, a través de un gesto de perdón y no-juicio que lleva en sí la garantía de la vida perdurable, por pura gracia, sin imponer a nadie su imperio o su certeza.

Esta declaración de infalibilidad, que el Vaticano I ha centrado en el Papa, como signo de una iglesia que promueve el evangelio de los pobres, ha de entenderse como expresión gozosa de vida y esperanza, que se vincula al mensaje del Reino y a las bienaventuranzas. Ella nos dice que, siguiendo a Jesús, la humanidad no marcha a la deriva, sin conocer de dónde viene ni hacia dónde se dirige, sino que forma parte de un camino abierto por Dios hacia el futuro de Cristo, de manera que ella, la humanidad en la que habita Cristo, en medio de sus múltiples equivocaciones, no puede equivocarse.

Ése es el lugar donde se expresa la profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios, por encima de las mismas infidelidades de la historia (cf. Rom 11, 33), porque la Palabra, es decir, la presencia creadora de Dios permanece para siempre. «Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mc 13, 31):

La infalibilidad pertenece a la iglesia de Dios,

de manera que ella ha de entenderse, antes que nada, como una afirmación sobre el Dios que es infalible amando a los hombres. Un Papa que hablara por si mismo y no en nombre de los pobres, llamados por Jesús al Reino (como si él tuviera la Palabra y los demás no la tuvieran), un Papa que organizara las cosas desde arriba e impusiera su dictadura espiritual sobre los creyentes, no sería infalible según Cristo sino todo lo contrario, un hombre no sólo falible sino equivocado, opuesto al evangelio, opresor de otros hombres.

Por eso, el Vaticano I afirma que el Papa tiene la misma infalibilidad de la iglesia universal (católica-protestante-ortodoxa), conforme a la verdad del evangelio, al servicio de los pobres y de la palabra compartida, en diálogo de libertad (de mesa común), como ha formulado Hech 15, 28, para garantizar la salvación de los gentiles, antes expulsados de la gracia mesiánica: «Nos ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros». Entendida así, la infalibilidad no es más que la expresión de la presencia del Espíritu de Dios (de Cristo) en la experiencia de amor y en la esperanza de los pobres.

Esta es la infalibilidad de los pobres.

No es la verdad de un individuo separado que enseña desde arriba a los demás (porque tiene más conocimiento), sino la de todos los que aceptan el don de la vida, sean o no seguidores explícitos del Cristo, siempre que sean solidarios con los crucificados y expulsados del sistema. Precisamente ellos, los marginados de la humanidad (de los que habla Mt 25, 31-46), cristianos o paganos, hacen la iglesia infalible. Sólo allí donde regalan la vida y la comparten con los pobres, los hombres y mujeres son de verdad infalibles. Sólo porque los pobres son portadores de «verdad y futuro» podemos hablar de una infalibilidad de la iglesia, que no se expresa en unas proposiciones declaradas por la fuerza, en unos dogmas ya fijados de manera intemporal, sino en el valor definitivo del mensaje de Jesús, es decir, en el sentido de la obra creadora de Dios. Es la infalibilidad de los crucificados de la historia, no la de unos poderes o instituciones que pudieran elevarse sobre los demás, como si unos pocos sabios (de tipo platónico) o un Papa más dotado conociera cosas que otros ignoramos.

Esta es la infalibilidad de la vida compartida, es decir, de la iglesia católica, no la de unas proposiciones racionalistas,

que podrían separarse de la vida de los hombres y mujeres concretos de la historia humana. Es la infalibilidad de camino mesiánico, tal como Jesús lo ha expresado, haciendo posible que unos hombres y mujeres (unidos a los pobres y expulsados) puedan vivir con la certeza de que están abiertos al Reino de Dios. Unas proposiciones que pretendan ser verdaderas para siempre (sin cambio alguno), separadas de una comunidad que las comparte y proclama acaban siendo siempre falsas. Sólo en este contexto recibe su sentido la palabra ex cathedra, que alude al hecho de que el Papa no habla como un simple particular, sino en nombre de la iglesia «católica», desde un espacio de encuentro que se abre a todos los creyentes, en la cátedra o silla del diálogo universal cristiano, al servicio del anuncio del evangelio. Jesús fue infalible en su entrega por el reino. Así pueden ser y son infalibles los creyentes, en unión con expulsados y enfermos, a quienes proclaman la buena noticia, conforme al mensaje de Jesús: «Bienaventurados vosotros, los pobres (cristianos o no) porque es vuestro el reino de los cielos».

Esta es una infalibilidad dentro la falibilidad de la historia.

Una verdad humana que quisiera situarse fuera del camino de la historia no sería nunca verdadera . La infalibilidad de Jesús y de los suyos no puede situarse más allá del tiempo, sino en el mismo proceso de un tiempo hecho de entrega a favor de los demás. Si alguien pretende tener la verdad para siempre, por encima de los otros, separándose así de su historia de sufrimiento y esperanza se convierte en dictador y mentiroso. Sólo puede ofrecer la verdad de Jesús quien asume el riesgo de la vida, la posibilidad de equivocarse, en un camino donde no existe más dogma que la gracia, ni más «costumbre cristiana» que la entrega de la vida a favor de los otros, desde la esperanza del Reino de Dios. En ese sentido, sólo puede ser infalible una iglesia que acepta su radical falibilidad, siempre que se abra a la esperanza, desde los pobres y expulsados del sistema. No estará de más recordar que una visión inmovilista y doctrinaria de la infalibilidad no podría aplicarse a varias afirmaciones de Jesús (sobre la llegada inminente del Reino) que, en su sentido externo, no se cumplieron. Jesús fue infalible en el don del amor y en la entrega de la vida, pero insertándose dentro de la falibilidad de la historia. En esa misma línea decimos que es infalible la iglesia .

BIBLIOGRAFÍA

L. M. BERMEJO, Infallibility on trial: Church, conciliarity, and communion, Westminster, Maryland 1992;
A. B. HASLER, Cómo llegó el Papa a ser infalible, Planeta, Barcelona 1980;
J. L. GONZÁLEZ FAUS, La autoridad de la verdad: momentos oscuros del magisterio eclesiástico, Herder, Barcelona 1996.
H. KUNG, ¿Infalible?: una pregunta, Herder, Buenos Aires 1972; Respuestas a propósito del debate sobre "infalible: una pregunta", Paulinas, Madrid, 1971;
Ch. OHLY, Sensus Fidei Fidelium: zur Einordnung des Glaubenssinnes aller Gläubigen in die Communio-Struktur der Kirche im geschichtlichen Spiegel dogmatisch-kanonistischer Erkenntnisse und der Aussagen des II. Vaticanum, EOS, St. Ottilien 1999;
K. RAHNER (ed.), La infalibilidad de la Iglesia: Respuesta a Hans Küng, Ed. Católica, Madrid 1978;
B. SESBOÜÉ, El magisterio a examen: autoridad, verdad y libertad en la Iglesia, Mensajero, Bilbao 2004;
G. THIELS, L'infaillibilité pontificale: source, conditions, limites, Duculot, Gembloux, 1969;
AAVV, «Verdad y Certeza, en Torno al Tema de la Infalibilidad»: Concilium 81, 82, 83, Cristiandad, Madrid 1973.


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Comentarios
  • Comentario por Graciela Moranchel 21.03.13 | 13:13

    La "infalibilidad" papal, tal como está explicitada en los documentos, es un absurdo. En el fondo late un concepto de "verdad" reducido a su comprensión intelectual, a fórmulas doctrinales a las que uno debe asentir, aunque en la mayoría de los casos se produzca un choque inevitable entre la razón y la fe. La "infalibilidad" papal descansa en la infalibilidad de "todo el Pueblo de Dios", a quien representa (¡cosa muy olvidada!) pero de ningún modo puede medirse por la aceptación de dogmas o cánones. La infalibilidad del Pueblo de Dios tiene su fundamento en la fidelidad de Dios, en la confianza absoluta en su amor. Ese es el núcleo de nuestra fe. De ningún modo las palabras escritas, memorizadas e impuestas de ningún Credo, lo que convertiría nuestra fe en una "creencia" con cero influjo en nuestra vida y totalmente alejada de lo que significa una verdadera experiencia de Dios personal y comunitaria.

  • Comentario por María 20.03.13 | 22:43

    Y también debems estar gente más simple,y muy inteligentes,si Dios nos hubiese hecho a todos igual que aburrido no!!y el miedo es bueno y otras no,pero no hay que exagerar,pero Dios nos habla a cada uno de nosotros.Y porqué el Papa no va a hacer el via crucis,más que nadie para eso es el mayor pastor de la iglesia junto con todos los que van detrás de él,bueno direis que, que simple lo que digo yo tambien como cristiana,pero tb para eso estan los grandes doctores para enseñarnos lo que saben,y aprender de paso alguna simpleza natural cómo la vida misma que hay gente que no sabe mucho de algunas cosas.En fin ánimo cristiana que no te acobardes,habla...o calla para siempre,también me he llamado la atención el comentario de burbu...la infabilidad suena a lo que es y no hay más saludos

  • Comentario por María 20.03.13 | 22:25

    Pero porqué os meteis con cristiana,cada uno puede exponer las cosas a su manera,nada más faltaría que nos dijera todo el mundo lo que tenemos que hacer:Hacer lo que yo diga pero no hagais lo que yo haga,hay tantas cosas preocupates y que poco suena...no?verdad?todos tenmos de todo,momentos de buena voluntad y también de mala,por muy bueno que se sea,asi que cada cual lleve su vida y no se preocupe de la de los demás

  • Comentario por Testos 20.03.13 | 07:06

    Ese simplismo que observo en ti, Cristiana, es preocupante....



    Dentro de poco dirás que tú puedes ver la luz de las personas, y como ya tienes el poder y la clave, para saber si son personas de buena o de mala voluntad, podrías hacerte Ángel Vengador bajo la mano de Dios, que por supuesto, te habla sólo a ti pero tu sabes que eres especial.... verdad?

    Miedo me dan cosas así.

  • Comentario por Burbu 19.03.13 | 12:45

    LA INFABILIBILIDAD -siempre me "ha olido a secta " y lo último que me gustaría es que la Iglesia se convirtiera “en mas secta, de lo que ya es en muchos aspectos
    LA PALABRA INFALIBILIDA D...NO DEBERÍA EXISTIR
    Nada ,ninguna cosa ,ninguna realidad del mundo incluidas las personas ..TODA LA NATURALEZA...ES LO QUE A NUASTROS OJOS APARENTAN
    Cuando seamos capaces de SENTIR LA ESENCIA DE TODO ..ESTARÍAMOS “ROZANDO LA INFALIBILIDAD “
    Personalmente….se parecería bastante
    -A la Verdad
    -La Coherencia
    -La bondad
    _El Amor

  • Comentario por Burbu 19.03.13 | 12:43

    Hola Cristiana, te veo muy "escritora”
    Me ha gustado esta frase que dices.”... Los que dejan a las personas en la miseria, ya sea en miseria espiritual, o miseria material, son como piedras"
    !Claro que son como piedras ,yo diría algo mucho peor ,pero no quiero "decir palabrotas " já..já
    Hoy se "lleva mucho todos los productos de usar y tirar y nos hemos acostumbrado tanto ..Que estamos aplicándolo en todos los órdenes de la vida...muy triste, USAMOS A LAS PERSONAS....buen lo importante es que NOSOTROS NO HAGAMOS, LO QUE NO VEMOS BIEN, EN LOS OTROS.
    UN ABRAZO
    Pikaza: ¿Infalibilidad? Seguro que pides unas palabras llenas de Teología...Cristología...Fenomenología y todas "las ogías"...ya sabes "el pueblo no damos para más
    Si te refieres a LA DEL PAPA ,NO CREO QUE LA TENGA ,NI COMO PERSONA ,NI COMO REPRESENTANTE DE LA IGLESIA...EL ESPIRITU SANTO HACE TIEMPO QUE SE FUÉ DE COPAS Y NO HA VUELTO
    LA INFABILIBILIDAD -siempre me "ha olido a secta "...

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 18.03.13 | 22:26

    Gracias, Cristiana... Me gustaría que alguien más opinara sobre la Infalibilidad... No sé si la defensa que ofrezco, en estos tiempos, es demasiado ingenua. Buenas noches a todos

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 21:44


    Esperemos que mejore el futuro, en buenos sentimientos , en fraternidad, en vida digna, en progreso, en que todos los que deseen trabajar puedan tener un trabajo, en que no haya impuestos tan altos, sino normalitos, en que puedan vivir bien todos, no solo los ricos.En que mejore la espiritualidad de TODOS.

    Digo lo de tener buenos sentimientos, porque siempre es mejor, sentir buenos sentimientos, a ser piedras, Las piedras no tienen sentimientos. Los que dejan a las personas en la miseria,ya sea en miseria espiritual, o miseria material, son como piedras. Y los que son así, como piedras creando miseria a los demás, terminan como el rico epulón.

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 21:25

    Que cosas más bonitas dice DIOS y SEÑOR, SANTO, JUSTO Y HONRADO en la Biblia a las personas , y que enseñanza más admirable, para quién quiera aprender en el camino del BIEN, y meditando. Tambien se puede ir viendo que cosas, no pueden ser consejos de DIOS, porque no llevan por el bien, son los malos consejos, y los malos consejos nunca proceden de DIOS, y los EGOISMOS y EGO demasiado alto, altaneria, tampoco.
    Y dejar los Mandamientos de la Ley de DIOS , los de los evangelios, de lado, tampoco ayuda, porque quién deja los Mandamientos de lado en la enseñanza, ¿ ? .......

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 16:44

    y se han purgado las malas obras.

    - Cristo- IMAGEN DE DIOS.- Dice en las escrituras.-

    - La imagen de DIOS, es el ALMA- ( cuerpo celestial) se representa al alma como los cuerpos celestes, como el sol, como las estrellas que son muchos soles, forma esferica.

    - Cada alma tiene su LUZ interior, según sean personas de buena voluntad o de mala voluntad. No obstante las escrituras nos dice que satanas se disfraza de luz. ¿? Se disfraza de luz, con luz, o se disfraza de luz, en buenas obras ?
    Cuerpo celeste, que representa el espiritu (- dios -, DE DIOS ) el ALMA.

    Cuerpo terrestre, representa el cuerpo que habita en su vivencia el alma, el tiempo que dura el cuerpo terreste, del cual , el alma aprende de la experiencia que ha tenido en su vida, o - desaprende y retrocede según sus actos en esta vida.


  • Comentario por Cristiana 18.03.13 | 16:17

    al comulgar Eucaristia.-

    - El que comulga - dice la escritura- sin hacer discernimiento, ni confesar en su interior, o confesar sus pecados, - comulga ENFERMEDAD.
    - Y si comulgais representación de espiritu humano, lo que es - contrario- a la voluntad de DIOS, ( No quiero sacrificios por el pecado )¿ que esta comulgando ? No estais comulgando pecado ?

    - Los unicos - sacrificios, que acepta DIOS Y SEÑOR, SANTO JUSTO Y HONRADO, SON LAS BUENAS OBRAS DE AMOR AL PROJIMO.- OBRAS ( NO SON PERSONAS, NI SERES HUMANOS , NI ANIMALES ).

    - El sacerdocio más perfecto, más acorde con la voluntad de DIOS, es el que hace la voluntad de DIOS, y ofrece a DIOS, sacrificios de buenas obras de amor al projimo, no sacrificios ni de personas, ni de animales.

    - Y en la escritura dice- que quién ofrece sacrificios humanos, no adora a DIOS, sino al diablo.

    - RESUCITAR, Es volver a nacer de nuevo, cuando DIOS lo permite, y se han purgados las...

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 16:00

    - Pedro me amas ? calma tu ser.
    - Pedro me amas ? calma a los cristianos,
    - Pedro me amas ? calma a los obispos, curas, y creyentes.

    - Y no seas incredulo, sino creyente de lo que es verdad en el bien, en las escrituras.

    - Dijo Jesús- Quién hace la voluntad de Dios ( y la voluntad de Dios no hace daño en el bien, a ninguna criatura ) ese es el que mé ama. Y LA VOLUNTAD DE DIOS, esta acorde con los MANDAMIENTOS DE DIOS, los que estan escritos en LOS evangelios.

    Aprender a ser sagaces,astutos, como los malvados, para defenderos de ellos, pero sin ser malvados,
    - Aprender a meditar las escrituras, conforme a la verdad en el amor, a crear fraternidad y no desunión para luchar contra el mal, el engaño y lo falso.

    - Si DIOS, nos forma, y nos conoce desde el vientre de nuestra madre, es VIDA, lo que tenemos al crearnos y nacer , o a eso le llamais estar " muerto " y considerais que solo teneis vida - al comulgar eucaristi...

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 14:36

    Juan- Todo fue hecho por DIOS, y sin DIOS no se creo NADA, de cuanto existe. En DIOS estaba y esta la vida, Y LA VIDA de cada persona , es la LUZ DE CADA PERSONA. ( La vida es la luz de los seres humanos ).
    - La PALABRA VERDADERA, ES TAMBIEN LA LUZ VERDADERA.

    - LA PALABRA VERDADERA ILUMINA A TODOS LOS SERES HUMANOS, ( PORQUE LA MENTIRA, ENGAÑA ).

    - El ser humano es cordero, u oveja ? NO,- luego quién al ser humano , utilizando el nombre de DIOS, lo llama cordero u oveja, no esta utilizando la PALABRA VERDADERA, ES DECIR, MIENTE, engaña.


  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 14:24

    vender al mal- a satanas.
    - Por eso el egoista, no debe sentirse orgulloso de ser egoista, ni los pecadores, deben sentirse orgullosos de pecar, ni los mundanos, sentirse orgullosos de ser mundanos, porque ellos mismos se engañan, y a la vez, intentan engañar a los demás porque el estar ellos engañados, creen en el engaño, y ni se ayudan ellos, ni ayudan a los demás.

    DIOS ES DIOS Y SEÑOR SANTO, JUSTO Y HONRADO.
    - Y todo lo que no este de acuerdo con estas palabras, aleja de la VERDAD.

    DIOS ES DIOS, y los profetas son profetas, y ni DIOS, ni SEÑOR, ni los profetas se comen ,ni las personas, ser humano se comen.

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 14:18

    A los seres HUMANOS, DIOS LOS CONSIDERA - PERSONAS- tanto si son buenos como si son malos, ya que TODOS tienen en un principio, ESPIRITU DE DIOS. Todos debemos de cuidar nuestro espiritu, por el bien de nuestro espiritu, y cuidando nuestro espiritu, tambien se sabe cuidar más de los demás seres humanos, PERSONAS.

    - Cuando se cometen grandes pecados, la luz del espiritu de cada ser humano ( persona ) se vá debilitando, se contamina , y a estos grandes pecadores, les cuesta mucho volver a ser lo que eran, por eso dice Jesús en los evangelios, que el estado de un hombre que ha nacido de nuevo, al principio está bien, pero si lo molesta, el mal espiritu- satanas- y no sabe defenderse, venciendo las - tentaciónes, su estado empeora.
    Vencer las tentaciones, no es facil, todos tenemos debilidades, pero unas debilidades son normales, y otras debilidades hacen daño al espiritu.
    - Quién esta contaminado por el pecado- debe de luchar contra él mismo, ( sus pecados ) para...

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 14:11

    - Mientras el hombre no sepa distinguir por muy listo que sea, y por muchas carreras que tenga, que DIOS, no mira a los seres humanos como animales, sino como HIJOS , y por eso les dió el don de la PALABRA, el ser humano, sea de la religión que sea, no muestra - respeto- por el ser humano, con lo cual, ESPIRITUALMENTE, pues hablan de Dios, de la bondad, del amor de la fraternidad, pero ponen un muro, entre DIOS, y el ser humano.
    - Porque el ser humano escucha más a su EGO, que a DIOS.

    - Jamás DIOS , ni SEÑOR santo , justo y honrado, pidio sacrificios humanos. JAMÁS.

    - Y los sacrificios de animales , tampco les gusta a Dios, pero como estamos en este planeta y somos carnivoros y vegetarianos, es normal, que los carnivoros coman carne de animales.

    - A los seres HUMANOS, DIOS LOS CONSIDERA - PERSONAS- tanto si son buenos como si son malos, ya que TODOS tienen en un principio, ESPIRITU DE DIOS. Todos debemos de cuidar nuestro espiritu, por el b...

  • Comentario por cristiana 18.03.13 | 14:04

    Al principio creó Dios el Cielo y la tierra, y todo.
    - Y dijo DIOS,
    Que exista la luz, y la luz existió,
    - Y dijo DIOS,
    - Y dijo DIOS,
    - Y dijo DIOS,
    - Y dijo DIOS,
    - Y dijo DIOS -----------------Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, según nuestra semejanza, para que dominen , sobre todos los animales,---------------- ES DECIR EL SER HUMANO, NO ES NI OVEJA, NI CORDEROS, NI VACAS, NI TOROS, NI ETC, El hombre compara a ser humano con los animales, pero ES EL HOMBRE QUIEN COMPARA , NO DIOS, ni el SEÑOR SANTO, JUSTO Y HONRADO.

    -Juan 1- Al principio ya exisia la Palabra,( Existia la PALABRA, porque DIOS HABLA ) Al principio los seres humanos emitian sonidos, como los monos, pero al Dios querer que los humanos fueran más inteligentes , pues les dió el don de la PALABRA, para que fuera superior a los animales, y para que le hablara, se comunicará con DIOS.

Martes, 24 de octubre

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