Dom 14 tiempo ordinario, ciclo B. Mac 6, 1-6a. Las biografías helenistas solían comenzar hablando de la familia y educación del protagonista. Marcos, en cambio, ha comenzado con una referencia a Juan Bautista, para contar después lo que ha pasado tras el bautismo de Jesús, de quien se dijo sólo que procedía de Nazaret de Galilea (Mc 1, 9), sin ulteriores precisiones.
Sólo ahora, después que ha presentado el mensaje de Jesús, Marcos habla de su patria y de su relación con sus paisanos.
En este contexto presenta a Jesús como el Hijo de María, con una denominación metronímica (hijo de madre) que ha dado mucho que pensar (y que rezar) en el conjunto de la Iglesia, como seguiremos indicando.
Marcos le define también como el artesano, un hombre que trabaja en los servicios de la construcción, campesino sin tierra, obrero asalariado, a merced del mercado de trabajo, en un mundo duro como el nuestro (año 2012), que por razones de Imperio y de egoísmo financiero está expulsando y destruyendo a los más pobres .
Esta referencia al origen de Jesús (a sus vinculaciones familiares y laborales) constituye es una página esencial de los orígenes cristianos. Los evangelios posteriores (Mt, Lc y Jn) han debido reinterpretar este origen de Jesús, para situarlo en un contexto sagrado, que resulta, a su juicio, más acorde con la novedad del cristianismo. Pero ellos, y el cristianismo posterior, corren el riesgo de velar cinco datos esenciales del evangelio mesiánico:
-- Jesús fue un Mesías obrero, un campesino sin tierra. Buscó intensamente a Dios, pero lo hizo en un camino de liberación, desde los expulsados y oprimidos de la tierra.
-- Jesús no estudió en las escuelas oficiales de tiempo, inclinadas a enmascarar la verdad (como muchas escuelas actuales), sino en la Universidad de la Vida y del Trabajo, con los más pobres, sin riesgo de ideología.
-- Jesús tuvo que romper con un tipo de "buena familia" (en la línea de lo que hoy llamaríamos una "buena Iglesia"); sólo así pudo crear una comunidad abierta para todos, desde los pobres y expulsados del sistema.
-- Jesús no pudo mostrar su poder salvador a través de su "iglesia familiar", es decir, a través de la Buena Gente de Nazaret... pues aquella gente (¿como cierta Iglesia actual?) sólo creía en su sistema (sólo creía en sí misma).
-- Es como si Dios no pudiera mostrarse divino dentro de la "camisa de fuerza" en la que queremos encerrarle con nuestro miedoso y cobarde cristianismo. No le dejamos ser Dios entre nosotros, no permitimos que nos cure. ¿Tendrá que salir Jesús de nuestros pueblos e iglesias para mostrarse sanador, divino?
(El texto es largo, pero prefiero dejarlo unido. Permanecerá colgado dos días en el blog, para aquellos que quieran hacer una lectura más detenida de su contenido.
El tema está tomado y adaptado de mi comentario de Marcos, como se verá por la imagen... y por la referencia: En tiempos de crisis volver a Jesús.
Buen fin de semana a todos, y en especial a los que nos sentimos ‒se sienten‒ vinculados a la familia y trabajo de Jesús)).
Miércoles, 19 de junio
Carlos F. Barberá
Guillermo Gazanini Espinoza
Alejandro Córdoba
Juan Fernandez Krohn
César Luis Caro
José Alegre
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo