El blog de X. Pikaza

Txelis (ETA): Una carta pidiendo perdón

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Como he venido diciendo, la Universidad del País Vasco (UPV) celebró en Donostia/San Sebastián, los pasados 28-29 de Junio un pequeño curso sobre el perdón (Perdonar para vivir).

En ese contexto, a través del director del curso (el Prof. Sabino Ayestarán), la Universidad había invitado como ponente a José Luis Álvarez Santacristina (Txelis), uno de los clásicos de la ETA, desvinculado hace algún tiempo de la organización armada, a la que ha criticado con dureza, pidiendo perdón a las víctimas.

En principio, las autoridades penitenciarias y políticas habían concedido a Txelis (que se encuentra en libertad provisional) el permiso de acudir al curso; pero después, ante las complicaciones que podría suponer su presencia pública en una Universidad, y ante la protesta de algunas víctimas, Txelis mismo “declinado” la invitación y sólo ha podido presentar su petición de perdón en forma de carta, leída y comentada ampliamente en el citado curso.

(En la imagen, una foto actual de Txelis).

Once reflexiones previas

En este contexto, antes de presentar el texto íntegro de la carta (para que la juzguen los lectores), quiero ofrecer unas consideraciones metodológicas que permitan situarla mejor. Quien quiera pasar directamente a la carta de Txelis, deje estas reflexiones previas:

1. La biografía de Txelis, su militancia en ETA, su desvinculación posterior, su proceso intelectual (ha estudiado filosofía y teología) pueden verse a través de cualquier buscador (como Google); también podrán verse así las dificultades que ha encontrado para elevar en persona su petición de perdón, en un contexto universitario (no eclesial, ni político).

2. El Prof. Sabino Ayestarán, que presentó y leyó la carta, comenzó lamentando el “error2 de las Instituciones Políticas y Penitenciarias, por no permitir que Txlis pudiera presentar públicamente su petición de perdón, en un contexto universitario, dedicado al análisis y reflexión de los hechos sociales, morales y religiosos. Se trata, nos dijo, de un contexto cultural abierto, donde pueden y deben expresarse pacíficamente las diversas opciones sociales… y donde la petición de perdón tiene un sentido.

3. Leída la carta, los profesores del curso (S. Ayestarán, J. L. Marina y un servidor), dirigidos por un agudo y certero periodista (M. Ferrer), mantuvimos una larga mesa redonda, analizando en concreto la carta y poniendo de relieve sus elementos sociales, morales y religiosos. Como nos dijo Ferrer, apenas respondimos a sus preguntas, pero pudimos situar el tema en clave psicológica (Ayestarán), antropológica (Marina) y socio-religiosa (un servidor).

4. Insistimos en el carácter “universitario” de la carta y de su contenido, escrito desde la especialidad del autor (es licenciado y filosofía y teología), y desde su propia experiencia de militante de ETA, que se ha desvinculado de su pasado, pidiendo perdón a las víctimas por el daño que les ha causado. Es una carta-resumen, bien pensada y articulada, un documento que puede ser importante en el proceso de recreación de la memoria, desde la perspectiva de las víctimas.

5. Esta carta es, ante todo, un documento “humanista”, escrito desde una perspectiva social y cultural, que rechaza la lucha armada y el terror como medio de transformación política y social de la realidad, poniendo de relieve el daño irreparable infligido a las víctimas y a sus familiares. Ante ese daño causado no hay posibles justificaciones racionales, sino que por encima de una pura justicia conmutativa y penal puede abrirse un camino de reconciliación que supera (sin negarlo en modo alguno) el puro orden racional de la justicia.

6. Esta petición de perdón tiene un fondo religioso, apela a Dios, se sitúa en la línea del mensaje de Jesús, y cita la visión de un obispo de la Iglesia Católica (Setién), aunque no se sitúa expresamente dentro de la comunidad católica, de manera que no se puede tomar como parte de un despliegue sacramental (en la línea del sacramento de la penitencia). Ésta es una carta humanista (escrita desde el reconocimiento supremo del valor de la persona), con un fondo religioso de signo cristiano, pero no es una carta confesional (de una determinada confesión o Iglesia).

7. Txelis escribe la carta en nombre personal, como persona concreta, que se dirige a otras personas a las que pide perdón. Pero reconoce su pertenencia pasada a ETA, de la que se desvinculada, condenando así, al menos implícitamente, la lucha armada de ETA y pidiendo perdón en nombre de ella. Txelis no pide persona simplemente como sujeto privado, sino como miembro que ha sido de ETA, declarando injustos y malos los medios de ETA. Puede mantener sus fines (posible independencia política de Euskadi), pero desvinculándolos de toda lucha armada de tipo terrorista para conseguirlos. Eso significa que el fin no justifica los medios.

8. Esta confesión puede abrir y abre un camino de reconciliación, al menos en el nivel de la reflexión universitaria (en la UPV). Sería bueno que la Iglesia católica, en cuyo contexto se sitúa la carta, tome nota de lo que ella significa y asuma (o tome como punto de referencia) su contenido. He lamentado que, dado su contexto, la carta no haya tenido una mayor repercusión eclesial. La Iglesia Cristiana se ha sentido portadora de perdón; más aún, en ciertos momentos, la Iglesia ha parecido tener el “monopolio” del perdón. Pues bien, en este contexto, la carta parece surgir en un tipo de silencio eclesial.

9. Esta carta implica un gesto de valentía de Txelis, como él mismo confiesa, no sólo ante las víctimas (a las que pide perdón) y ante la sociedad (a la que también pide perdón), sino ante otros miembros de ETA, que pueden responde con violencia a su “arrepentimiento” y petición de perdón. El único contra el que esta carta puede suscitar violencia es el mismo Txelis, u otros compañeros que se desvinculan de la lucha armada, pidiendo públicamente perdón (todos recordamos en este contexto el caso Yoyes).

10. Esta carta pide perdón a las víctimas… y a sus representantes, que son básicamente sus familiares y amigos. Pide perdón, no lo exige. Confiesa los errores y “suplica” el perdón, sin pretender que se lo ofrezcan. Los que tienen la palabra, los protagonistas del perdón pueden ser sólo las víctimas y aquellos que les representan.

11. Esta carta ofrece también otros rasgos y matices que los lectores de mi blog podrán valorar y quizá también matizar o criticar, en forma negativa o positiva. Sea como fuere, estoy convencido de que se trata de un documento social y cultural de mucha importancia, como puso de relieve el Prof. J. L. Marina... concluyendo la mesa redonda con una aguda intervención “antropológica”, tomada del caso actual de los “bancos”.
El Prof. Marina dijo (valiéndose una comparación muy socorrida) que los grandes bancos (las instituciones financieras) habían actuado injustamente…; y que, sin embargo, el Estado no podía “castigarles” según pura justicia, pues ello traería daños irreparables para el tejido social y económico. Habló por tanto de un “perdón” ofrecido a los bancos (en principio…), para que pudiera mantenerse un tipo de equilibrio social…
Estaba flotando en el ambiente la idea de que el Estado (los poderes políticos y judiciales) tenían que ser también “generosos” en el perdón con un tipo de violentos sociales (del entorno ETA)… El moderador (Mariano Ferrer) matizó esa idea diciendo que, en el fondo, según eso, la meta de la paz social podía exigir un tipo de amnistías sociales… ¿No estaríamos ante un caso en el que el fin justifica otra vez los medios?

Con esa pregunta de fondo acabó la mesa redonda. Es una pena que Txelis no pudiera haber matizado esa idea (que él de ninguna manera defiende en su carta)… Tuvimos que irnos sin respuestas claras, pues habíamos sobrepasado todos los horarios. No teníamos respuestas claras, pero habían pensado con intensidad el tema, ante un público interesadísimo, en el Palacio de Descanso de los reyes de España, ante un mar bello, bajo el sol de junio.

Carta de Txelis:
JOSÉ LUIS ÁLVAREZ SANTA CRISTINA, Licenciado en Filosofía y Teología
Pedir perdón desde el sufrimiento de las víctimas.

"Ante todo quiero agradecer la oportunidad que se me brinda, en este foro académico tan singular y de gran proyección social, para poder ofrecer una reflexión a la vez rigurosa y personal acerca de la experiencia del perdón solicitado y recibido. Dadas las circunstancias, he preferido realizar un resumen de la exposición que tenía preparada.

No es exagerado afirmar que vivimos un periodo de gran trascendencia social y política en la que todos los que habitamos este país, tejido de tantos encuentros y desencuentros a lo largo de su historia, nos debemos de aportar lo mejor de nosotros mismos a fin de labrar entre todos un presente más ilusionado y un futuro no lejano donde la convivencia entre ciudadanos de diferentes y aun contrapuestas visiones ideológicas y sociales sea realmente posible.

El tema del perdón es sin duda una cuestión de candente actualidad y de enorme valor simbólico y reparador, tanto a nivel individual como a escala grupal y social. Solo una mirada serena y rigurosa podrá ayudarnos a profundizar y avanzar en este terreno. Para ello es imprescindible ir más allá de los discursos políticos de distinto signo, sin por ello ignorarlos, y tratar de situar esta reflexión en un ámbito ante todo ético y, si se quiere, metapolítico, de manera que pueda servir para racionalizar el debate, dotarlo de un rigor ético y articular un camino de reconciliación y memoria que transite por la senda de la justicia ecuánime y del perdón pedido y otorgado.

Mi exposición, dada mi biografía pública, se va a centrar en analizar el perdón desde la perspectiva del perdón pedido, es decir, del perdón solicitado por quien ha sido responsable, en una u otra medida, del sufrimiento injusto de otra persona, y en particular por quien ha atentado gravemente contra la vida o la integridad de otro u otros seres humanos. Trataré de mostrar que la petición de perdón, para ser auténtica y reparadora, debe hacerse ante todo y sobre todo desde el sufrimiento de las víctimas, a saber, desde la conciencia siempre creciente del dolor irreparable generado en la(s) víctima(s) y en sus familiares y allegados.

Dada la complejidad e intensidad de emociones, pensamientos y juicios espontáneos -en ocasiones contradictorios- que genera la temática del perdón en el conjunto de nuestra sociedad y la particular sensibilidad que dicha cuestión requiere para con todas las víctimas y sus familiares, conviene ir paso por paso y aclarar bien los conceptos y su alcance. Y a todas ellas van dedicadas en especial mis reflexiones de hoy, que quieren ser una aportación reflexiva humanizadora, desde mi conversión religiosa y severa autocrítica personal, al reconocimiento de la realidad masiva del sufrimiento de todas y cada una de las víctimas y de sus familiares y allegados -víctimas también-, con el contexto del llamado "conflicto vasco" como telón de fondo y trasfondo, independientemente de la lectura política y social que se haga del mismo.

Solo un acercamiento sereno y riguroso al tema del perdón nos permitirá a todos tener elementos de juicio para construir entre todos una sociedad que camine hacia la reconciliación. Un hombre lleno de sabiduría y bondad, y auténticamente libre, Jesús de Nazaret, enseñó: "La verdad os hará libres". Con los años he podido comprender y experimentar la verdad profunda que encierra esa enseñanza. Solo la verdad puede hacernos realmente libres. Ahora bien, ¿qué es la verdad?, y en nuestro caso concreto: ¿cuál es la verdad del perdón, del perdón pedido y del perdón dado?

En filosofía hay un cierto consenso en entender que la verdad de las cosas no es algo que esté ahí frente o exterior a nosotros, sino más bien una realidad que nos impregna y que tenemos que descubrir y construir entre todos, sobre todo cuando de cuestiones y actitudes sociopersonales se refiere. La verdad es, en este sentido, reconocimiento, construcción, experiencia (vivencia pasada por el tamiz de la reflexión y del sentido) y proyecto, proyecto de búsqueda y de vida.
La idea matriz y motriz que propongo a reflexión es en este caso la petición libre y sincera de perdón, como elemento fundamental para desarrollar una dinámica de perdón y reconciliación que erradique definitivamente todo tipo de violencia, especialmente la violencia "de intencionalidad política" (Setién) sea cual fuere su signo y origen- y afiance la paz y la convivencia.

¿Qué significado tiene o debería tener dicha petición? ¿Qué significado le da o debería dar el infractor o victimario? ¿Qué sentido le dan o podrían dar la víctima o sus familiares? Dicho de manera más llana y clara, si se prefiere: ¿Qué se pide exactamente cuando uno pide perdón, valga la redundancia? ¿Cómo puede una víctima o familiar de esta recibir una petición de perdón por parte de su victimario? Esas son las cuestiones concretas a las que voy a tratar de responder de modo esquemático pero preciso.

A fin de expresar de modo sintético mi posición al respecto, propongo siete criterios básicos.

1 Pedir perdón es un acto de humildad y no pocas veces de valentía. Acto de humildad, en la medida que uno se reconoce radicalmente falible y responsable del mal causado a alguien; no echa balones fuera, valga la expresión, no busca excusas, sino que reconoce simple y llanamente el daño objetivo causado. Acto asimismo de valentía, y voy a precisar qué entiendo por tal para evitar malentendidos. En una cultura como la nuestra, donde con demasiada frecuencia la valentía ha sido y sigue aún asociada por muchos a gestos de supuesta bravura, no pocas veces violenta y sangrante, conviene subrayar la auténtica valentía que entraña la actitud de quien, lejos de toda arrogancia o sumisión deshumanizante, se atreve a mirar de cara el mal que ha causado. En este sentido, quien pide perdón se honra a sí mismo y honra aún más la memoria de la víctima y su familia.

2 Pedir perdón es asimismo un ejercicio de libertad. Quien pide perdón con sinceridad no lo hace forzado por presiones externas, sino fruto de una libre reflexión autocrítica y empática que le lleva no solo a reconocer el mal causado sino también a conmoverse profundamente ante el sufrimiento inconmensurable que ha provocado. Por ello, a mi entender, la petición de perdón podría quedar desnaturalizada y perder su potente fuerza reparadora y regeneradora si se planteara solo como un requisito de cumplimiento formal, sin negar por ello que determinadas circunstancias sociales y personales puedan y deban favorecer un proceso de reflexión autocrítica y empática que desemboque en su momento en una libre petición de perdón. Conviene tener presente que, al igual que otorgar el perdón es un acto libre, generoso donde los haya, la petición de perdón solo incoa y despliega toda su fuerza reconciliadora cuando se manifiesta como un gesto libre y sincero, fruto de un proceso de maduración absolutamente personal e intransferible, cuyos ritmos y fases no se pueden forzar so pena de poner en riesgo su autenticidad.

3 La petición de perdón no es en modo alguno un acto de exigencia para con la víctima o sus familiares. Cuando se efectúa de manera voluntaria y sincera, dicha petición no tiene en absoluto el ánimo de exigir a la víctima y/o a sus familiares la obtención del perdón. No se trata de exigencia alguna, antes al contrario. Cuando alguien pide sinceramente perdón a su víctima y comienza a hacerlo con la expresión "Le(s) pido sinceramente perdón" trata ante todo de expresar en primera persona y con sus propias palabras (sencillas, pero muy significativas) el reconocimiento explícito del dolor irreparable causado y el sentimiento sincero de pena y amargura por el daño infligido a la víctima y a sus familiares.

4 Quien expresa la petición de perdón no espera necesariamente, y menos aún en primer término, que se le otorgue el perdón por parte de la víctima o sus familiares. Cuando el victimario da el paso de pedir perdón por el dolor causado, y cuando éste es irreparable, es muy consciente de la gravedad del daño infligido y de la enorme dificultad por parte de la víctima o sus familiares para poder perdonar, e incluso para poder simplemente escuchar o recibir la petición de perdón. Desde esta perspectiva, la petición de perdón expresa un acercamiento emocional y vital por parte del victimario hacia la víctima y sus familiares, es decir, un gesto de empatía real para con ellos.

5 En definitiva, la petición sincera de perdón por parte del infractor o victimario no obliga en modo alguno a la víctima o a sus familiares a tener que conceder su perdón, ni a escucharla en persona. Por lo tanto, éstos no deben sentirse obligados a otorgar el perdón ni, si así es su deseo, a recibir en persona dicha petición de perdón.

6 Por otra parte, la petición de perdón podría ser entendida como una oportunidad para la víctima o sus familiares para que la memoria del daño irreparable sufrido se asiente definitivamente y se fortalezca en todas sus dimensiones, siendo una de éstas el reconocimiento por parte del victimario del dolor causado, dimensión que restaba por restaurar.

7 La petición sincera de perdón podría asimismo ser comprendida como una oportunidad para avanzar en la labor de duelo inherente a la pérdida de un ser querido o a las graves heridas físicas y morales sufridas. Los profesionales que ayudan a personas que han sufrido pérdidas irreparables a elaborar sus duelos conocen muy bien la importancia decisiva que reviste para dichas personas el poder escuchar, en el momento y circunstancias oportunos, de boca de su victimario una sinceras palabras de petición de perdón, respetando siempre, obviamente, su derecho a no querer aceptarlas o siquiera escucharlas personalmente.

Siendo la ética aquella dimensión humana que, constituyéndonos en lo más profundo de nuestra humanidad, nos permite tomar conciencia del bien y del mal, la capacidad de pedir perdón aparece como el punto álgido del proceso de toma de conciencia del mal infligido. A mi juicio, la petición de perdón es un acto genuinamente humano que muestra la capacidad del ser humano de tomar conciencia de sus errores más graves y regenerarse a sí mismo reconociendo el daño causado y expresando con sinceridad dicho reconocimiento ante quien o quienes ha dañado gravemente. Pedir perdón es un gesto que dignifica al infractor o victimario, es decir, un gesto que le reconcilia consigo mismo, con lo más genuino y profundo de su dignidad humana, a la vez que inicia un proceso de reparación del daño causado. Como tal, no es un acto específicamente ni necesariamente religioso, sino un acto genuinamente humano. Quien tenga un credo religioso lo revestirá, sin duda, de un contenido y unas características propias de la fe que le habita, y quien no lo tenga lo investirá con connotaciones distintas; pero en uno y otro caso la petición de perdón del victimario se manifiesta como un gesto humano de honestidad ante sí mismo, ante la víctima y sus familiares y, por ende, ante el conjunto de la sociedad, se exprese públicamente o no.

¿Qué pide quien pide perdón? O dicho en primera persona: ¿Qué pido cuando pido perdón?

A mi juicio, ante todo y sobre todo, cuando se pide perdón se pide escucha, es decir, se intenta transmitir este mensaje: "Escúcheme, tengo algo importante que decirle: sé que he hecho mal y lo siento de veras; cada día soy más consciente de ello y le pido sinceramente perdón". Ese es el significado latente, antes que cualquier otro. El acto delictivo o criminal había supuesto la quiebra de todo diálogo, por tenue, difuminado o embroncado que fuera. Ahora, cuando el victimario pide perdón, toca a la puerta de la víctima o sus familiares y pide ser escuchado de algún modo. No fuerza puerta alguna, ni tan siquiera toca él directamente la puerta, tan sólo hace llegar su mensaje, de modo escueto pero diáfano; pide simple y llanamente que se le escuche, que su mensaje sea recibido o cuando menos reciba acuse de envío.

Hablando en primera persona

No quisiera terminar esta exposición sin antes tratar de ser coherente con las reflexiones que he expuesto y aplicármelas, ante ustedes, ante vosotros, en primera persona. Por ello, expreso hoy y aquí el profundo pesar y dolor que me embarga al ser cada día más consciente de la tragedia que todas, absolutamente todas y cada una de las víctimas de la violencia están, estáis, viviendo.

Habiendo sido durante años militante de ETA soy plenamente consciente de la responsabilidad moral que ello conlleva para con las numerosas víctimas que ha generado ETA a lo largo de su historia y en particular durante los años en que fui militante.

Dios es testigo que estoy profunda y sinceramente arrepentido de ello. Trato en la medida de lo humanamente posible compartir de algún modo el dolor generado por las graves secuelas físicas y psicológicas que han de soportar muchas víctimas y sus familiares, así como el sufrimiento perenne que arrastran cientos de familias por la trágica pérdida de su esposo/a, hijo/a, padre, madre, hermano/a, familiar, allegado o amigo/a y tengo siempre presente que es un mal irreparable.

En la medida en que siendo en su día miembro de ETA contribuí de un modo u otro a la perpetuación de dicha violencia, pido públicamente perdón de todo corazón y con toda la hondura de reflexión autocrítica que he tratado de reflejar en estas líneas."

En Donostia, a 24 de junio de 2012


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Comentarios
  • Comentario por Palas Atenea 05.07.12 | 20:16

    Si está arrepentido la cárcel no es el peor lugar donde puede estar, son peores las calles del País Vasco. Aquí necesitamos muchos como él que vengan y hablen de lo que hicieron, por qué lo hicieron y cómo evitar que otros caigan en el mismo mal. La pregunta es ¿vendrá por aquí si sale y hablará en público con valentía? Porque puede hacer tres cosas: a) Venir y dar su testimonio (con lo cual va derecho al martirio);b) irse a otros pagos más tranquilos;c) venir y marear la perdiz, al estilo Setién, con lo que no le va a pasar nada porque nada dice.

  • Comentario por Burbu 05.07.12 | 17:09

    Carelia de Fernandez !claro que pedir pedón no es fácil ! pero tambien el perdón se puede hacer no solo desde el conocimiento del amor de Dios
    Lo importante lo que sirve ¿cómo se repara este daño ? en el post siguiente trata Pikaza del tema
    Un saludo también para ti

  • Comentario por Carelia de Fernandez 05.07.12 | 16:50

    El Papa Juan Pablo II también pidió perdón por el daño causado por la iglesia durante las persecuciones cristianas. Pedir perdón no es fácil; solo se hace desde el conocimiento del amor de Dios. Saludos a todos.

  • Comentario por Burbuleta23 05.07.12 | 12:48

    ¿perdono las ofensas menudas que he recibido ? dices bien !imagina las ofensas grandes !
    Personalmente no quiero ni engañarme ni engañar ,no tengo ninguna verguenza en decir lo que he dicho

    NO HARÍA MAS DAÑO ,NO QUIERO NI DESEO A NADIE MI SUFRIMIENTO, PERO NI PERDONO NI OLVIDO CUANDO SE QUITA VIDA Y SE DETRUYE A CUALQUIER SER HUMANO ...MATANDO TANTO FISICAMENTE COMO TODOS LOS DERECHOS MAS ELEMENTALES ..LA VIDA ..COMIDA ,SALUD .,LA INFANCIA ..DE ESO EL MUNDO ESTÁ LLENO
    ¿QUÉ HACEN LOS POLITICOS,LAS IGLESIAS,NOSOTROS ?
    Pedro ,este tema da para mucho ¿verdad ?
    Un abrazo

  • Comentario por Burbu 05.07.12 | 12:35

    Pedro ,me alegro ver tu comentarío ,siempre son muy templados
    Sabes mucho de la justicia humana por oficio y como creyente seguro de la divina también ...aunque es(la hacemos ) mucho mas etérea ,subjetiva ,manipulable ,adaptable ..tapa parches .la hemos convertido ,como decía mi madre .."lo mismo vale pa un roto que pa un descosido "

    Somos tan complejos o nos hacemos para nuestra propia justificación ...que muchas veces siendo verdugos no lo aceptamos ...nos ponemos nosotros las vendas y así nos curamos en salud ,PASANDO A SER LAS VICTIMAS DE CASI TODO ..en nuestra pobre vida

    NO ESTOY HABLANDO DEL PERDON DEL TERRORISMO ,HABLO DEL PERDON EN GENERAL
    -Por tanto primero de todo ,para que te perdone Dios y los hombres ,HEMOS DE TENER CONCIENCIA CLARA DEL MAL QUE HEMOS CAUSADO ,de lo contrarío ¿cómo vamos a pedir ni a recibir perdón ,si nosotros no hemos hecho nada?
    ¿perdono las ofensas menudas que he recibido ? dices bien !imagina las ofe...

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 05.07.12 | 11:42

    gracias Francho, Burbu, Pedro.... Todo muy bueno

  • Comentario por Pedro Zabala 05.07.12 | 11:26

    He estado fuera unos días y, a mi regreso, me encuentro con textos sobre el perdón que debo rumiar despacio.
    Sólo lanzaré algunas ideas:
    ¿Cómo seguidor de Jesús, vivo la conciencia de haber sido perdonado incondicionalmente?.
    ¿Me he perdonado a mí mismo?.
    No he sido víctima grave, por lo que no sé cómo reaccionaría. ¿Pero perdono las ofensas menudas que he recibido?.
    Si no perdono, por no poder o querer, prolongo el daño recibido.
    Se puede perdonar, aunque el agresor no se arrepienta ni lo solicite. Pero el perdón no alcanzará al victimario, hasta que lo haga.



  • Comentario por Burbu 04.07.12 | 14:12


    También ahí en vuestra propias raices ,en vuestra amada tierra ,habeis sembrado el dolor

    Para terminar ¿alguna vez os habeis planteado ,si se puede manipular a los que matan ,sin disparar las pistolas ,ni jamás entrar en prisión ?
    ¿sois conscientes de haber sido y ser en muchos casos carne de cañón ?
    Txelis :si en algún momento lees este comentarío ,deseo que Jesús al que pones como ejemplo ,te ayude .

  • Comentario por Burbu 04.07.12 | 14:11

    Seguramente si me pasa directamente a mí ,primero quisiera devolver lo que me han hecho .
    supongo con ayuda de todos que me quieren y profesionales NO LO HARIA ,pero no por falta de ganas .

    Como la violencia solo genera mas violencia ,con calma " ojo por ojo y diente por diente " NO GENERARÍA MAS DOLOR ,pero si te digo :NI PERDONARIA ,NI OLVIDARÍA
    Me gustaría ,charlar con alguno de ellos y preguntar :¿ Cómo puedes verbalizar que perdonas ?
    ¿realmente lo dices por miedo o tu fé es tan grande que lo dices desde lo mas profundo del corazón ?

    Cuarto:Tambien soy madre y puedo pensar en muchos de vosotros ,con padres , familia ,algunos estarían en la misma línea pero supongo no es el caso de "todos los padres "
    ¿esperaban de sus hijos o familia la pertenencia a ETA ? tiene que ser durísimo ,ver como un hijo mata y extorsiona ,no quisiera estar en la piel de "esa madre "
    También ahí en vuestra propias raices ,en vuestra amada ...

  • Comentario por Burbu 04.07.12 | 14:10

    Si fuera periodista y tu aceptaras ,seria muy importante hacer una entrevista o mejor una larga charla tomando un café

    Segundo : Yo no soy ni mejor ni peor que otros ,en un momento dado todos podemos hacer "cualquier barbaridad " ...pero eso ,EN UN MOMENTO DADO ¿ PERO EN UN DILATADO PERIODO DE TU VIDA ?
    He verbalizado en otras ocasiones "yo seria capaz de matar " si matan a un hijo ,padres ,hermanos etc ...a parte de extorsiones de todo tipo que no matan el cuerpo ,pero dejan la vida deshecha
    Todas las muertes ,me producen un inmenso dolor ,rabia ,impotencia ,pero te digo ..los niños o aquellos ,que estaban allí ,pasaban por casualidad etc....para mi ha sido a lo largo de todos estos años ,lo imposible de tragar.

    Tercero -Admiro a las victimas ,porque no han matado a aquellos que les arrebataron la vida ,en toda la extensión del término
    Seguramente si me pasa directamente a mí ,primero quisiera devolver lo que me han hecho .
    su...

  • Comentario por Burbu 04.07.12 | 14:09

    Txelis :no se muy bien como comenzar a preguntar y decir todo lo que pasa por mi cabeza ,por mi corazón sobre todo porque quiero ser objetiva y es muy dificil como puedes comprender ,en tu caso como en otros muchos "estamos predispuestos " a expresar con las vísceras ,más que con la cabeza .

    Primero :Tu carta me ha parecido ,Inteligente ,Impecable ..has hecho bajo mi punto de vista un documento sobre EL PERDÓN que francamente para sí quisieran muchos políticos ,sociólogos ,teólogos ,psicólogos y toda la Curia
    Has resumido de una forma magistral los componentes del pedidor y dador del perdón
    No tengo porque dudar que la has escrito solo ,pero en el caso de haber tenido ayuda ,ha sido muy buena .
    Me pregunto desde que leí tu carta en los medios de comunicación
    ¿cómo una persona tan inteligente ,religiosa ,preparado intelectualmente puede haber estado en esta espiral de terror ?
    Si fuera periodista y tu aceptaras ,seria muy importante ...

  • Comentario por Peregrino 04.07.12 | 13:30

    ¡Fantástica la reflexión de Txelis! Como "peregrino" que pretende recorrer el camino señalado por Jesús, me avergüenzan todos esos que aparecen como "evangelizadores" por diversos "blogs" cristianos (?) y que aquí exigen "reparaciones" (¿dinerarias acaso?) para ofrecer el perdón. Si algo hay de novedoso y de grandioso en el mensaje de Jesús, es esa generosidad del cristiano para aceptar el perdón sin contrapartidas. Al hombre hay que ofrecerle la oportunidad de rectificar, y obtener, por parte de los demás, la generosidad de aceptar esa rectificación. ¿En qué nos basamos, si no, para rechazar la pena de muerte?

  • Comentario por Francho 04.07.12 | 13:17

    sería profundo e interesante que la iglesia como institución pidiera perdón a sus victimas, que las tiene de muchas maneras, que manifestara las claves del perdón manteniéndolas vivas, eficaces, concediendo a sus victimas el derecho a perdonar sin silenciarlas más tarde, sobre todo si después pretende monopolizar el ejercicio del perdón a través de los sacramentos. También las heridas y calamidades que provoca la iglesia deberían/ deben ser perdonadas, asumidas por todos, denunciadas en muchos casos, y rectificar públicamente los daños provocados. Desde aquí, desde el blog, perdonamos a Txeli, como victima de la historia en cierta medida que soy, como partidario de una sociedad del perdón, como ciudadano libre. Y desde aquí le deseamos un gran futuro en la vida social y su total reinserción.

  • Comentario por Burbu 04.07.12 | 12:28

    De acuerdo con Manuel -RH
    Con la frase de Pikaza "..Txelis mismo “declinado” la invitación y sólo ha podido presentar su petición de perdón en forma de carta, leída y comentada ampliamente en el citado curso."

    ¿solo ha podido presentar su petición Pikaza ? ...perdona ,pero sobra
    ¿nos ponemos en lugar de todas las VICTIMAS ...que ya no tienen ni siquiera la OPORTUNIDAD DE "SOLO LEER UNA CARTA ?
    Sinceramente para comentar sobre este tema tenemos que tener la cabeza muy fria ..porque NI HA VALIDO TODO ...NI DEBE VALER TODO ...NO SOLO DE ESTE TERRORISMO ...DE TODOS LOS TERRORISMOS ...que en nombre de no se qué Dios ,qué política o qué intereses SE MATA ..EL CUERPO -EL ALMA -EL CORAZÓN

  • Comentario por sofía 04.07.12 | 11:34

    Estoy de acuerdo al cien por cien con Manuel_RH

  • Comentario por galetel 04.07.12 | 10:49

    Txelis es como la hemorroísa. ¿Cómo saber si efectivamente se ha curado de su “flujo de sangre”?
    Un cristiano debe arriesgarse a suponerlo si le ha visto “tocar el manto” de Jesucristo; Dios resarcirá a las víctimas, incluido el verdugo Txelis.
    La sociedad civil debe ejercer su justicia, que no es la divina justificante; supongo que Txelis lo comprende y lo acepta; su petición de perdón va más allá de lo humanamente posible; pero Dios es más grande.

  • Comentario por Luis "er Makli" 04.07.12 | 09:30

    Sin duda solicitar el perdón con el cumplimiento de condena avanzado le da una autenticidad creíble, muy diferente de actitudes interesadas que hacen del perdón un elemento utilitarista para eludir el peso de la condena, olvidando que las victimas tienen derecho a la Justicia.

  • Comentario por Manuel_RH 04.07.12 | 09:16

    A mi juicio sobra discurso que pretende escenificar un ambiente de arrepentimiento y sinceridad, no sé si auténtico, eso su autor lo sabrá.
    Echo de menos una palabra que sellaría definitivamente la sinceridad de su petición despejando todas las dudas; la he buscado a lo largo del texto varias veces y no la he encontrado.
    La palabra es "Reparación", si no es posible devolver la vida a un muerto (por eso cita repetidamente la palabra irreparable); si creo que se puede y se debe manifestar un deseo, cuando menos, de reparación, y dar pasos para reparar en lo posible el daño causado; por ejemplo colaborando en lo que se pueda con la justicia.
    Pero si la petición es sincera a juicio de las víctimas sólo cabe una respuesta posible: el perdón total.

  • Comentario por Miguel Á. Olmedo Jiménez 04.07.12 | 00:52

    Ésta es la autenticidad y profundidad que se requiere para el perdón y para caminar hacia la reconciliación. Igual que siento el dolor de las víctimas y sus familiares, dolor como tú (Txelis) dices irreparable, hoy siento contigo tú dolor, seguramente también irreparable. Este es el camino: intentar reparar en alguna medida el sufrimiento de las víctimas, sobre todo cuando se es responsable directo de las mismas. Desde el sufrimiento de las víctimas y desde la amargura de los victimarios arrepentidos de verdad, busquemos la paz. Gracias por tu testimonio. Miguel Á. Olmedo

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 03.07.12 | 23:30

    gracias chulo... vamos a delatarnos todos unos a los otros y llegará el infierno

  • Comentario por Cheli es el chulo que castiga 03.07.12 | 22:57

    Si de verdad está arrepentido que empiece a delatar lo que sabe de los crímenes de ETA y de la complicidad del PNV porque "obras son amores, que no buenas razones" y muchas víctimas no saben quiénes fueron los asesinos de sus hijos, padres, maridos, etc. Si no todo es mentira.

  • Comentario por CMR 03.07.12 | 22:52

    increible, os he dicho muchas veces que os estaba diciendo lo que escuchaba del " Espiritu ".
    Yo personalmente con las cosas de Dios creo que jamás me habria atrevido a decir tanto, pero como me decia que lo dijera, pues lo he puesto.
    Os dije al principio cuando entre en este blog, estoy escuchando un Espiritu que dice que es Dios, no es broma, que yo con las cosas de Dios no bromeo, porque quiero y respeto a Dios.
    Vosotros os habeis impresionado pero yo tambien, os he debido de molestar muchas veces, pero os estaba diciendo lo que Dios me decia que os dijera.

  • Comentario por Increible 03.07.12 | 21:10

    CMR, esta vez me quito el sombrero ante lo que ha escrito.

  • Comentario por CMR 03.07.12 | 20:56

    Si este hombre ha pedido perdón de veras, y de veras es con toda su alma arrepentido y con toda su mente, como dice Jesús, entonces este hombre ha comenzado a resucitar como persona, como Pablo que fue un asesino, se arrepintió , y se convirtió - de bestia paso a ser persona.

Viernes, 19 de diciembre

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