El blog de X. Pikaza

Apariciones de Jesús: Prueba histórica o signo de fe

25.04.12 | 12:18. Archivado en Nuevo Testamento, Espiritualidad, Pascua
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En general, las apariciones se toman hoy como fenómenos raros y, por lo menos, ambiguos. En principio, si alguien nos viene hablando de apariciones, solemos dudar de su testimonio y, en general, de su misma normalidad psicológica. Las cosas serias no se prueban con “apariciones”... Pero, en el fondo de las llamadas apariciones de Jesús resucitado parece haber un testimonio fuerte de fe, el convencimiento de una presencia real de Cristo (pero en una dimensión que no es sin más la dimensión de los fenómenos físicos dentro de la historia)

Se suele decir que la iglesia cristiana ha querido probar la resurrección de Jesús con las apariciones... pero las cosas son más complejas, pues está en juego el sentido de la palabra "prueba" (que no es demostración) y está en juego el sentido de las apariciones, como hechos físicos o como experiencias de una fe que transforma la vida de los cristianos.

Se trata por tanto de saber cómo fueron esas apariciones. Si ellas fueron reales en sentido físico externo, si Jesús vino y se mostró de un modo físico… O si fueron más bien “visiones” (experiencias personales de las mujeres y de los apóstoles).

No tenemos duda alguna de que ellos tuvieron “visiones” (vieron, sintieron, quedaron cambiados…). Pero es más difícil probar que Jesús se les mostró “físicamente”. En este contexto quiero recordar unas palabras antiguas de A. T. Queiruga:

Nuestra fe en la resurrección no puede seguir fundamentándose en unos fenómenos rarísimos, en experiencias supra-naturales que habrían tenido los primeros apóstoles. Si realmente sucediesen así, harían que para ellos la resurrección dejase de ser objeto de fe, dado que se les presentaba como algo visible, tangible, mensurable, que había que aceptar como evidente. Pienso que lo que los apóstoles vivieron cuando descubrieron la resurrección de Jesús debió de ser lo más parecido a lo que hoy nos sucede a nosotros, cuando nos ponemos ante esta realidad. Para entenderlo así, tendremos que morir a muchas cosas que se nos han dicho, para poder entrar en una más verdadera y actual comprensión de la resurrección (ECLESALIA, 9 de mayo de 2003).

Pues bien, para iluminar el tema y para ayudar a pensar, he querido ofrecer un largo post (según mi estilo). Consta de tres partes: Tema básico; lista de apariciones-visiones del NT; presentación y sentido de las “apariciones principales”.

La parte final del post la he venido exponiendo en los días pasados, de formas distintas... Pero la dejo así, pues servirá para que algunos se hagan una idea de la "apariciones" de fondo que ofrece el NT, como testimonio de fe en Jesús (de presencia de Jesús), más que como demostración de un hecho físico. Dejo para los lectores las conclusiones… o las ofreceré yo mañana. Buen día a todos.

1. TEMA BÁSICO

Las apariciones pascuales están en el principio de la iglesia. En un sentido, ellas constituyen un fenómeno único, que sólo ha podido darse una vez en la historia, pues una vez sucedida se expande, como el descubrimiento de un continente nuevo de vida, como una mutación se va extendiendo. Pero, en otro sentido, ellas se actualizan en la iglesia, definiendo su tarea constante.

1. Las apariciones pascuales expresan o quieren expresar la presencia viva de un muerto. ¿Se puede aplicar esta experiencia a otras personas, que decimos que están vivas y que siguen influyendo en quienes las recuerdan, situando en ese fondo las afirmaciones que presentan a Jesús como el “primer resucitado”, el que abre a los demás el “continente” de la resurrección?.

2. Las apariciones de Jesús son experiencias teológicas y antropológicas. Han de entenderse como signo de la acción y presencia de Dios, pero están vinculadas también a la vida humana de Jesús. ¿Por qué han podido verle resucitado precisamente a él y no a otros? ¿Qué elementos de su vida anticipan y sitúan esta experiencia pascual? ¿Qué significa ver en este contexto? ¿Es lo mismo aparecerse que ver?

3. Situar las diversas experiencias pascuales en el contexto social y personal de los protagonistas. ¿Se pueden entender de un modo psicológico? ¿Qué tipo de sicología y vivencia espiritual está presente en esas experiencias? ¿Qué nueva forma de humanidad suponen?

4. ¿Cómo se funda la experiencia de las mujeres? ¿Desde su amor a Jesús y desde su propia sensibilidad ante la muerte? ¿Ha podido influir en ellas la transformación del llanto funerario, común en muchas culturas, en canto de victoria por el muerto? ¿De qué forma ha podido influido en ellas la ausencia de cadáver?

5. ¿De qué forma se entiende la experiencia de Pedro y de los Doce? ¿Cómo superación del rechazo anterior? ¿Como elaboración del recuerdo de Jesús? ¿Ha podido influir en ello, además del retorno a Galilea, la reflexión sobre algunos datos de la Escritura?

6. Estudiar de un modo personal los textos de la experiencia pascual de Pablo. Comparar para ello los relatos de Hechos y el testimonio de las cartas (1 Cor, Gal). La experiencia pascual aparece como un modo nuevo de ver a Jesús, de entenderle y descubrir su presencia en la vida de los cristianos y de todos los hombres.

2. LISTA GENERAL DE APARICIONES

Las tradiciones pascuales del origen de la Iglesia no se pueden armonizar de manera historicista, colocándolas una tras otra, en una tabla cronológica, pues ellas se sitúan en perspectivas distintas y responden a diversas preguntas e intereses. De todas formas, la tradición exegética antigua ha tendido a “crear” un esquema (armonía) de apariciones, creando así una especie de imaginario pascual y eclesial, que conviene presentar aquí, pues hay lectores que mantienen interés por ese tema. Éstas podrían ser algunas de las que definen y marcan el origen de la iglesia:

a. Sepulcro vacío. Aparición de mujeres:

1. Tres mujeres van al sepulcro (Mt 28, 1-3; Mc 16,1-3; Lc 24,1;
Jn 20,1): motivo común, una constante en el origen de la Iglesia

2.El ángel de Dios abre el sepulcro: ese tema de fondo aparece en Mt 28,2-4, pero ha sido desarrollado por Ev. apócrifo de Pedro.

3.Las tres mujeres llegan al sepulcro, descubren que está abierto y ven dentro a un joven (ángel) que les dice que ha resucitado, mandándoles que vayan y lo anuncien a los discípulos y a Pedro (cf. Mc 16,4-7; Lc 24,2; Jn 20,1-2). Ese motivo se complica después, pues Mc sigue diciendo que las mujeres no fueron (16, 8), mientras los demás evangelios afirman, de un modo u otro, que fueron y cumplieron el encargo.

4. Varias mujeres ven a Jesús resucitado. Cf. Mt 28, 8-10, en contra de Mc 16, 7-8.

5. Pedro y el Discípulo amado, avisados por María Magdalena, llegan al sepulcro, lo ven abierto, con las vendas y sudario que cubrían el cuerpo de Jesús en el suelo; el Discípulo Amado cree que Jesús ha resucitado, sin necesidad de verle (Jn 20, 3-10).

6. María Magdalena vuelve al huerto del sepulcro, ve primero a un ángel y luego a Jesús (Jn 20, 11-16; Mc 16,9).
7. Las mujeres cuentan sus experiencias a los discípulos pero ellos no les creen (Mc 16,10-11; Lc 24,9-11).

b. Apariciones a discípulos:

1. Aparición a los dos de Emaús; ellos regresan a Jerusalén (Lc 24, 13-35; Mc 16, 13-35).

2. Aparición a simón, llamado Cefas/Pedro (Lc 24,34; 1 Cor 15, 5; cf. Jn 20, 8).

3.Aparición a la iglesia primera, reunida en Jerusalén (Lc 24, 36-49)

4. Aparición a todos los discípulos sin Tomás (Jn 20, 19-25; cf. Mc 16,14; Lc 24,36-43).

5. Aparición a todos los discípulos con Tomás (Jn 20, 24-29)

6. Aparición a los Doce como tales, que podría haber sucedido aún en Jerusalén (1 Cor 15, 6)

7. Aparición a quinientos hermanos, que pudo ser en Jerusalén o en Galilea (1 Cor 15, 6)

8. Aparición a Santiago, el hermano del Señor, dirigente de la Iglesia de Jerusalén (1 Cor 15, 7)

9. Aparición a todos los apóstoles, que son aquí los misioneros helenistas (1 Cor 15, 7)

10. Apariciones durante cuarenta días, hasta Ascensión, según Lucas (Hch 1, 1-5)

c. Apariciones finales (desde la perspectiva de cada evangelista):

1. Aparición final en Monte de Olivos, a unos 120 hermanos, con Ascensión y promesa de Pentecostés (Lc 24, 50-52; Hch 1, 6-15)

2. Aparición final en Galilea a los Once (Doce sin Marcos), con envío a todo el mundo, sin Ascensión o marcha de Jesús ( Mt 28, 16-20)

3. Aparición final a los Siete en el lago Galilea, con pesca milagrosa y especial mención del Discípulo Amado y de Pedro (Jn 21)

4. Aparición a Pablo, pasado ya un tiempo, como a un aborto, a los dos o tres años de la muerte de Jesús (1 Cor 15, 8).

d. Pentecostés.

Se puede sumar a las apariciones finales, a los cincuenta días de Pascua, que ya no es presencia directa de Jesús, sino del Espíritu Santo, enviado por Jesús (Hch 2)

3. EXPANSIÓN: APARICIONES DE JESÚS, REVELACIÓN DE DIOS

El recuerdo de Jesús no está vinculado a una tumba venerable, como la del Rey David, sepultado con honor y gloria en Jerusalén (cf. Hech 2, 29), ni a un espíritu-fantasma, que actúa a través de otros personajes, que reciben su poder y pueden realizar así prodigios (como piensa Herodes del Bautista, a quien había ajusticiado y que se le aparece por Jesús, llenándole de miedo; cf. Mc 6, 14-16). En contra de eso, el recuerdo de Jesús se identifica con la vida de sus discípulos, que la asumen y expanden, formando así un cuerpo mesiánico o iglesia. Así podemos hablar de una presencia pascual de Jesús, que constituye el argumento básico de la tradición cristiana, formulada de manera confesional por Pablo: los creyentes alaban a Dios porque ha resucitado a Jesús (Rom 4, 24-25; 8, 11; Gal 1, 1; Col 2, 12; Ef 1, 20; 1 Ped 1, 21; Hebr 13, 20), a quien miran como signo del Dios que actúa en su misma vida humana (cf. Rom 10, 9; 1 Cor 6, 14; 1 Tes 1, 9-10) .

Los sinópticos, reasumiendo antiguas tradiciones de la iglesia, han traducido ese misterio en forma de relato pascual, que puede vincularse con la tradición del sepulcro vacío: así cuentan y expanden el mandato y promesa de Mc 16, 1-8 (¡id a Galilea!) en textos de encuentro pascual con Jesús (Mt 28; Lc 24 y Jn 20-21), que pueden recibir formas distintas, con elementos teofánicos (Dios se manifiesta) y antropológicos (se aparece crucificado), en varias perspectivas simbólicas.

– Rapto divino. Se ha dicho a veces que los relatos pascuales transmiten la experiencia de Jesús raptado al cielo como algunos de los grandes personajes de la historia simbólica de la humanidad o de Israel (Henoc, Elías). Allí estaban, en el círculo de Dios, y de allí podrían descender esos personajes al final de los tiempos, para culminar su obra de revelación o purificación del pueblo. Por eso, la experiencia pascual de los creyentes constituye una especie de "rapto en segundo grado": también ellos han subido, en espíritu, a la altura de Dios, descubriendo allí a Jesús-raptado (elevado, exaltado), que volverá de nuevo, pronto, a culminar su obra. Pero, conforme al mito israelita, los héroes de la historia antigua no murieron; Jesús, en cambio, ha muerto y su pascua es creación escatológica más que retorno del pasado.

– Anticipación escatológica. Muchos creyentes han supuesto y suponen que la pascua de Jesús ha de entenderse como punto de partida personal (dentro la historia) de aquella resurrección universal (final) que la tradición israelita (sobre todo la apocalíptica) esperaba para el fin de los tiempos. El mensaje de Jesús había vinculado varias esperanzas: la llegada del Reino de Dios, la manifestación del Hijo de humano, la Resurrección de los muertos. Pues bien, todas ellas se condensan y han empezado a cumplirse de un modo personal en la resurrección de Jesús, que ratifica y anticipa el cumplimiento definitivo de su mensaje. Esta postura resulta muy atractiva, pero es también insuficiente: más que anticipación de algo que vendrá, la pascua cristiana es presencia actual de Jesús resucitado, nueva creación, experiencia antropológica.

– Experiencia visionaria. Teniendo un elemento de rapto celeste (como supone Pablo en 2 Cor 12, 1-10 y el autor de Ap 4, 1-11) y de anticipación de la venida apocalíptica del Hijo de hombre (cf. Mc 13, 26 y 14, 62 hasta Mt 25, 31), las experiencias pascuales son visiones de un fallecido. A lo largo de la historia, han sido muchos los que han visto a un difunto o al espíritu de un muerto que retorna, revelando secretos divinos o inspirando tareas sobre el mundo (como suponen los magistrados judíos de Hech 23, 9 y ratifican los espiritistas modernos de diverso tipo). Pues bien, es evidente que en la base de la novedad pascual de la iglesia han existido experiencias visionarias, que pueden inducir a engaño, como supone 1 Cor 12-14 y ratifican diversas escenas evangélicas (desde Lc 24, 39 y Jn 20, 19-28 hasta Mc 6, 49). Pero debemos indicar que los cristianos no han insistido en las visiones en sí (como experiencias carismáticas extrañas), sino en la nueva revelación de Dios y de Jesús que ellas suponen y trasmiten.

Desde este fondo se entiende un dato muy significativo: las visiones, en cuanto aisladas del conjunto de la experiencia de Jesús y de su envío mesiánico, no bastan para fundar la fe pascual. Por eso, Mt 28, 17 afirma que algunos vieron a Jesús en la montaña de la gloria y del envío y, sin embargo, dudaban. En contra de lo que se ha dicho con frecuencia, los primeros cristianos no eran más influenciables que nosotros, hombres del siglo XXI. Ciertamente, creían en un tipo de visiones, como la que testifica Jesús (he visto a Satanás caer como un astro del cielo: Lc 10, 18), pero, a su juicio, las visiones pascuales sólo tenían sentido como expresión de una nueva experiencia de Dios, que se revela y/o aparece por Jesús, ofreciéndoles un modo más profundo de entender su vida actual y de esperar la gloria. En este contexto han podido hablar de una aparición del mismo Jesús resucitado, como presencia y plenitud humana, como revelación de Dios.

Teniendo esto en cuenta podemos recoger de una manera esquemática algunos momentos de la confesión pascual. La referencia a una tumba abierta o vacía no basta, pues la fe cristiana implica una experiencia de encuentro personal con Jesús, que puede incluir rasgos visionarios (de rapto o anticipación escatológica), pero que se centra en unos elementos distintos, totalmente nuevos: descubrimiento de la verdad de Jesús y experiencia de su cercanía personal, revelación del sentido de su muerte y perdón de los pecados, esperanza escatológica y certeza de la salvación presente...

Muchos historiadores han supuesto y siguen suponiendo que sería bueno que pudiéramos organizar y narrar de un modo objetivo y unívoco el orden de los hechos que integran la experiencia de la pascua. Pues bien, en contra de eso, el Nuevo Testamento no ha querido (ni podido) transmitir un esquema pascual cerrado, pues no lo había, sino que ha ofrecido varios caminos convergentes, que se han vinculado para formar así la comunión eclesial. Esa diversidad de principios pascuales constituye para algunos un signo de fragilidad cristiana. Pero debe afirmarse todo lo contrario: el hecho de que la iglesia haya transmitido de formas distintas el recuerdo y presencia de la pascua de Jesús es una prueba de la fiabilidad de su testimonio. En contra de lo que ha intentado a veces el Magisterio y la teología posterior, los primeros cristianos no se han esforzado en armonizar los datos, no han construido una visión unitaria y uniforme de las “apariciones” de Jesús, sino que han dejado que los mismos acontecimientos hablen, desde diversas perspectivas, sabiendo que ellos se vinculan desde la gratuidad y comunión del evangelio .

1. María Magdalena y las mujeres.

Desde una perspectiva de testimonio jurídico oficial, Pablo comienza la lista de las apariciones con Cefas, es decir, con Pedro (1 Cor 15, 3), a quien da el nombre de Roca de la comunidad. Sin embargo, recogiendo una tradición sin duda antigua, el final canónico de Marcos afirma de un modo taxativo que Jesús se apareció primero a María Magdalena, de quien depende el primer testimonio de la pascua cristiana, es decir, de la vida de Jesús (Mc 16, 9). Esta noticia concuerda con la tradición de fondo de Mc 16, 1-8 (experiencia pascual de las mujeres), que Mt 28, 9-10 ha explicitado. También la ha explicitado Jn 20, 11-18, presentando a María como primer testigo y apóstol de la pascua cristiana (prescindiendo del Discípulo amado, con otro papel en el relato). Esta experiencia pascual de las mujeres ha tenido una importancia decisiva en el principio de la iglesia, como muestran las referencias citadas y otras, reprimidas luego en parte, por razones que veremos:

– Las mujeres aparecen vinculadas a la muerte y entierro de Jesús (cf. Mc 15, 40-47), es decir al proceso y destino de su vida. Sus nombres varían, pero entre ellas destaca María Magdalena y quizá la madre de Jesús (que aparece en Mc 15, 40.7 y 16, 1 como madre de Santiago y José). Se supone que han quedado en Jerusalén (no han huido a Galilea, como Pedro y los restantes discípulos) y precisamente allí, buscando en vano una tumba que no logran abrir (pues nadie puede entrar en la fosa de los ajusticiados o porque la piedra es demasiado grande), han descubierto y acogido su nueva presencia: el hombre al que ellas han amado y buscado está vivo, no pueden llorarle en una tumba, ni cerrar su recuerdo en el pasado, a través de unos ritos funerarios, que les permiten clausurar los hechos anteriores y pasar hacia nuevas experiencias (como suele suceder tras la muerte de un familiar o conocido). El llanto por Jesús no acaba, su rito funerario sigue para siempre, pero convertido en presencia gozosa y personal de Reino. Jesús sigue vivo, no sólo como idea o signo de un mensaje, sino como persona. Todo nos permite suponer que para ellas la experiencia de pascua se identifica con el descubrimiento del amor triunfante de Jesús, que supera la muerte y aparece, de manera original, como Viviente y como fuente de Vida para aquellos que lo aceptan.

– Principio reprimido. Pablo no cita en 1 Cor 15 3-9 a las mujeres de la tumba vacía y del primer encuentro con Jesús, pues su testimonio de pascua no encaja en su esquema oficial de iglesia (en la que, por otra parte, las mujeres son muy importantes). Mc 16, 1-8 las cita, pero no quiere reconocerles un valor independiente: por eso pide que vayan a Galilea, para descubrir allí a Jesús resucitado con Pedro y el resto de discípulos, aunque su texto acaba diciendo que no fueron ¿Se quedaron en Jerusalén por miedo? ¿Tenían una visión distinta de la iglesia? Es muy difícil contestar a esas preguntas. De todas formas, Mt 28, 9-10 supone que ellas han visto a Jesús, Jn 20, 11-18 confirma la importancia de María Magdalena y Hech 1, 12-14 ratifica la función de las mujeres en el principio de la iglesia, a cuyo origen pertenecen, junto con los Doce y los parientes de Jesús. Sin embargo, en conjunto, la iglesia oficial ha reprimido el testimonio de esas mujeres y no las confiesa fundadoras de su vida, como si le diera miedo afirmar que el movimiento cristiano surgió a partir de la visión que unas mujeres tuvieron del Jesús viviente-amigo y del testimonio que dieron.

– Principio revelado. Esta "decisión" de silenciar a las mujeres o de relegarlas a un segundo plano constituye uno de los acontecimientos fundamentales de la historia de la iglesia. Ciertamente, ellas están con María Magdalena y la Madre de Jesús en el comienzo de la comunidad que nace de la cruz de Jesús (cf. Jn 19, 25-27), pero no aparecen en la lista oficial de apariciones y fundadores de comunidades que ha sido fijada por 1 Cor 15, 3-9 ratificada en su conjunto por la tradición dominante posterior. Recuperar el testimonio de esa mujeres, revelar su aportación y traducirla en las nuevas situaciones sociales y culturales, religiosas y evangélicas, de nuestro tiempo constituye una de las tareas primordiales de la memoria eclesial, tanto en plano antropológico y pastoral como ecuménico..

Partiendo de ese fondo, reprimido y revelado, de la aportación de las mujeres he querido distinguir las trayectorias o tendencias principales, que se expresan en los grupos que Pablo ha evocado al referirse a las apariciones del resucitado en 1 Cor 15, 5-8. Ellas se vinculan, de un modo extenso, a tres perspectivas geográficas (Galilea, Jerusalén, misión helenista) y muestran grandes diferencias, pero sus portadores han dialogado entre sí, partiendo del mismo recuerdo y presencia de Jesús, a quien experimentan como resucitado y esperan como salvador escatológico. Lo sorprendente no es que existan diversas experiencias de Jesús resucitado y formas distintas de vivir e interpretar su resurrección, conforme a las varias iglesias, sino que muchas comunidades se hayan vinculado entre sí, dialogando y compartiendo sus recuerdos, constituyendo así la Gran Iglesia.

2. Comunidad de Galilea.

Ha conservado la experiencia del mensaje y obras del Jesús histórico y parece representada, en su origen, por Pedro, los Doce y los Quinientos hermanos de 1 Cor 15, 5-6. En ella se fundan los portadores de la tradición sinóptica y de otros grupos y tendencias posteriores de la Iglesia, desde el llamado documento Q hasta Marcos. Esta comunidad debió ser importante en su origen, aunque después quedó marginada y se diluyó después, quizá en gran parte a causa de la guerra del 67-70 d. C. No sabemos si el testimonio de las mujeres de la tumba “vacía” influyó como principio desencadenante en ella. Es probable que los dos movimientos (mujeres en Jerusalén, los Doce en Galilea) fueran al principio independientes, pero es claro que se vincularon pronto, en un "tercer día" que no ha de entenderse en sentido cronológico sino de plenitud escatológica.

Recordemos que los galileos habían escapado. No pudieron encontrar a Jesús como amigo en la tumba vacía (en la ausencia de cadáver), porque no fueron a la tumba, sino que le encontraron partiendo de los recuerdos de la misión y tarea anterior, que él había realizado con ellos en Galilea, y de tal forma le vieron que no necesitaron confirmar su experiencia con ninguna apelación a un sepulcro vacío. Habían vuelto a Galilea sin Jesús, que les había llevado a Jerusalén (y a quien ellos habían traicionado), para redescubrir allí, en la tierra de su mensaje y vida, lo que Jesús había sido y realizado para ellos, viendo que era verdad lo que habían compartido con él. Más aún, Dios les reveló que el mismo Jesús seguía vivo, pues su mensaje de Reino y su gracia, su acogida y enseñanza, había sido y era verdaderos. Así recuperaron la presencia y verdad de Jesús en Galilea, lugar donde había iniciado su misión de evangelio, descubriéndole vivo (Viviente), en un proceso desencadenante, de rápida expansión, en el que destacamos algunos nombres o momentos:

− Pedro. La experiencia pascual de las mujeres se situaba en Jerusalén, en el entorno de la sepultura de Jesús. La de Simón, a quien se llama Cefas-Petros-Piedra, recogida en los más antiguos testimonios (cf. 1 Cor 15, 5; Lc 14, 34), parece vinculada a Galilea donde le sitúan las tradiciones sinópticas (cf. Mc 14, 28; Lc 22, 31-32), a las que ha de unirse la confesión mesiánica, que tiene probablemente un origen pascual (cf. Mt 16, 13-20; Mc 8, 27-30). Se ha dicho a veces que esa experiencia está definida por el re-mordimiento tras la negación, por la vivencia de perdón tras el pecado (cf. Mc 14, 72). Ello es posible, pero parece más importante el recuerdo de Jesús, presente en la tierra donde había proclamado su mensaje: Simón Pedro y sus compañeros no han podido retornar a la Galilea de la pesca normal y de la vida antigua, sino a la tierra poblada de promesas y experiencias de Reino que habían compartido con Jesús. Precisamente allí, cuando ya no puede guiarles físicamente, le encuentran vivo. El mismo crucificado sale a su encuentro, desde el misterio de la Vida de Dios, superando la muerte, para vivir en ellos y confiarles la tarea de su Reino. Y ellos, comenzando por Simón, aceptan la tarea. Este es el comienzo oficial de la iglesia.

− Después se apareció a los Doce (1 Cor 15, 5). Pedro debió realizar su primera misión de evangelio en Galilea, retomando el mensaje y obra de Jesús; pero no lo hizo él sólo, sino que asumió y constituyó de nuevo el grupo de los Doce que tenían un origen prepascual y un sentido escatológico, como vimos en cap. 1º (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30). Suponemos así que reconstruyó el grupo de los Doce, pero no en Jerusalén (en contra de Hech 1), sino en la misma Galilea, pues es allí donde parece colocarlos la primera tradición sinóptica, que viene a culminar en Mc 16, 1-8 y Mt 28, 16-20. Pedro y los Doce asumen así la tarea de Jesús, cuyo “espíritu” les anima e impulsa. Pero más que en Jesús como tal, ellos centran el mensaje en su Reino, es decir, en la realización de su tarea. Sería importante conocer mejor las relaciones que mantienen con los discípulos de Jerusalén y con las mujeres de la tumba, pero es indudable que las hubo, pues Pablo encontró en Jerusalén a Pedro, a los pocos años de la muerte de Jesús (Gal 1, 18). De todas formas, los datos que tenemos no nos dejan establecer con más precisión las conexiones.

− Luego a más de quinientos hermanos... (1 Cor 15, 6). Parece que la fórmula primera de 1 Cor 15, 5 hablaba solo de Pedro y los Doce, como fundadores de la comunidad de Galilea. Pero en un momento dado, la tradición (o el mismo Pablo) han añadido esta referencia a un grupo más grande de hermanos, que a veces se ha vinculado a una experiencia de Pentecostés en Jerusalén, tal como la ha contado Hech 2. Por la misma dinámica del texto pensamos que resulta preferible relacionar esos hermanos con Galilea, donde la tradición sinóptica sitúa algunas experiencias de tipo pascual, introduciéndolas en la historia de Jesús (como pueden ser las multiplicaciones de Mc 6-8 par).

Esta comunidad de Galilea parece haber sido (con el grupo de mujeres de la tumba) el principio y base desencadenante de la experiencia cristiana posterior y de toda la vida de la iglesia. Pero, igual que ha desaparecido casi toda la memoria viva (oficial) de las mujeres, ha desaparecido también el recuerdo oficial de estas comunidades en cuanto tales. Pablo no las cita, pues le han parecido poco significativas (o poco concordes con su forma de entender el evangelio) y Hechos alude a ellas sólo de pasada (cf 9, 31; la referencia de 10, 37 tiene otro sentido). Ciertamente, ellas siguen siendo esenciales y aparecen como referencia fundante del conjunto de las iglesias para Mc 16, 1-8 y Mt 28, 16-20. Pero la historia posterior no las conoce, quizá porque no se constituyeron como Iglesia autónoma (desligada del judaísmo), quizá porque no pusieron en el centro de su mensaje la muerte y pascua de Jesús, sino sus milagros y enseñanza. Los Doce pierden pronto su función simbólica, pero quedan para siempre en la conciencia de la iglesia como signo de la pretensión israelita universal de Jesús y de los primeros cristianos. Por su parte, Pedro abandona galilea para unirse a un tipo de misión helenista. De esa forma, las primeras comunidades de seguidores galileos parecen caer en el olvidado, aunque la Iglesia conserve y siga transmitiendo su mensaje de Reino y su recuerdo de Jesús, a través del llamado documento Q, que insiste en la figura de Jesús Profeta Sabio, y a través de Mc que le presenta más como carismático .

3. Comunidad de Jerusalén.

Está representada por Santiago y los hermanos de Jesús. Ella ocupa, según Pablo, un lugar central entre las iglesias, a las que ofrece sus tradiciones cristológicas, acogidas y reelaboradas por diversos documentos del Nuevo Testamento (Mt y Jn, Sant y Ap). Ella ha debido insistir en el cumplimiento de la Ley israelita, interpretada desde Cristo, a quien espera como rey davídico (quizá como Hijo de hombre). También ha destacado la importancia de Jerusalén y de su templo, que, a pesar de la condena de Jesús, siguen apareciendo como lugar de su próxima revelación gloriosa. Está muy vinculada a Santiago y parece haber sido la primera iglesia mesiánica propiamente dicha, de manera que ha ejercido gran influjo en las restantes iglesia, a pesar de que algunas han rechazado su forma de entender el judaísmo (cf. Mc 3, 21-35). Ella ha desaparecido pronto o ha perdido su importancia, tras el 70 d. C., desembocando quizá en grupos judeocristianos y gnósticos que han quedado fuera de la Gran Iglesia, nacida de la misión helenistas.

1. Origen. Se ha venido suponiendo que los datos de Hech 1-15 son históricos: Pedro y los Doce se habrían establecido en Jerusalén, constituyendo allí la primera iglesia, animada por la esperanza de la vuelta de Jesús y la restauración de Israel; posteriormente habría surgido el grupo disidente de los helenistas y, en fin, tras la dispersión de esos helenistas, la disolución de los Doce y la salida de Pedro, se habría elevado Santiago, instaurando allí su iglesia de tipo judaizante. Pues bien, esa imagen responde a la concepción histórico-teológica de Lucas, más que a los datos histórico. Entre los primeros "creyentes" de Jerusalén parecen haber estado lar mujeres (galileas) de la tumba vacía y algunos parientes de Jesús, el más importante de los cuales fue Santiago. Posiblemente hubo allí, desde el principio, diversos grupos eclesiales: galileos que habían venido con Jesús, helenistas, parientes...(cf. Hech 6-7; 12, 6-17). Todo nos permite suponer que Pedro y algunos de su grupo (de los Doce), que tuvieron escaparon de Jerusalén durante el juicio de Jesús, mantuvieron después múltiples contacto con la iglesia de la capital, pero estrictamente hablando no formaron parte de su cuerpo dirigente, constituido en torno a Santiago.

2. Después se apareció a Santiago (1 Cor 15, 7). La iglesia propiamente dicha de Jerusalén nació con Santiago y el resto de los hermanos del Señor (cf. Gal 1, 19; 1 Cor 9, 5), que “vieron” allí a Jesús resucitado. Es posible que vinieran tras su muerte, para celebrar un luto "sin tumba", en la ciudad donde su hermano había sido ajusticiado. Pues bien, también ellos le han visto, precisamente allí, como mesías hijo de David, vinculado a la ciudad de las promesas, con la ley y el templo. Por eso instituyen su comunidad en Jerusalén, como un movimiento de transformación y esperanza israelita. Ciudad y templo eran esenciales para ellos, pues quieren actuar como fermento de conversión para el pueblo judío, que se abrirá después, tras la venida triunfante de Jesús resucitado, a todas las naciones. Esta, dirigida por Santiago y los demás hermanos del Señor, no vino a suplantar una anterior (de Pedro y los Doce), sino que surgió al mismo tiempo que la iglesia galilea y se elevó de alguna forma como lugar de referencia para los restantes grupos de cristianos. El mismo Pablo asume su valor cuando quiere hablar no sólo con Pedro, sino con Santiago (Gal 1, 18-19), a quien coloca después como representante de la comunidad de Jerusalén (cf. Gal 2, 9). En esa línea se sitúa Hech 15, cuando ofrece a Santiago la última palabra en el "concilio", lo mismo que la colecta de Pablo a favor de Jerusalén, a cuya iglesia reconoce un tipo de primado o dignidad, pues ella es, a su juicio, el punto de partida de todas las restantes, como supone también Hechos (cf. Rom 15, 25-26; 1 Cor 16, 1-5; 2 Cor 8-9).

Todo nos permite afirmar que Santiago y sus hermanos han "visto" al Jesús resucitado como mesías davídico, interpretando la pascua cristiana como cumplimiento de las promesas sacrales y sociales de Israel. De esa forma han creado la primera iglesia propiamente dicha, esto es, una comunidad mesiánica de salvación, a la espera del cumplimiento de las promesas, en el mismo centro del judaísmo, en Jerusalén, no en el desierto, contra los esenios de Qumrán. Ciertamente, veneran la presencia de Jesús, repiten sus palabras, esperan su retorno y, como pobres mesiánicos, preparan el triunfo de su Reino (cf. Rom 15, 26; Gal 2, 10). Muchos creyentes posteriores (como los redactores finales de Marcos, Mateo y Juan) han podido pensar que esa iglesia ha sido más judía que cristiana: no ha superado un tipo de exclusivismo israelita, no ha querido extender el mesianismo de Jesús a las naciones. Pero otros, como Pablo y Lucas, la han visto (quizá con poca exactitud histórica), como punto de partida y referencia del conjunto de la iglesia .

4. Misión helenista.

Parece representada por los dos últimos grupos de 1 Cor 15, 3-9: todos los apóstoles y Pablo. Hech 6-7 la relaciona con algunos judíos de la diáspora que habían vuelto a Jerusalén, por motivos sin duda religiosos: para cultivar mejor su identidad judía. No venían de la diáspora oriental, hebreo-aramea (de Babilonia), como Hilel y otros creadores del judaísmo rabínico posterior, sino de la occidental o helenista. Eran libertos de Roma o llegaban de Cirene y Alejandría, de Cilicia o Asia (cuya capital era Éfeso). Posiblemente habían conocido y seguido la “cosa” de Jesús, la razón de su condena. Pues bien, por razones que hoy resultan difíciles de precisar, eran los mejor preparados para captar la nueva identidad mesiánica de Jesús, a quien descubren y veneran como Mesías crucificado, vinculando identidad judía y apertura helenista.

Más que el mensaje de Reino (galileos) y el mesianismo davídico (familiares), estos helenistas han visto y destacado en su experiencia pascual el carácter radicalmente humano y divino de Jesús, a quien descubren como Mesías sufriente y exaltado. Sienten así que la muerte de Jesús ha superado el orden sacral del templo de Jerusalén y las leyes de pureza nacional judía, de manera que, sobre el fundamento de la resurrección, su evangelio puede extenderse a los gentiles, es decir, a todos los hombres y mujeres, rompiendo las barreras sacrales anteriores. A través de ellos se completa y culmina la experiencia pascual y surge la iglesia propiamente dicha.

− Se apareció luego a todos los apóstoles (1 Cor 15, 7). Estos enviados no son ya los Doce de Galilea, sino los "helenistas de Jerusalén" con Esteban y Felipe (cf. Hech 6-7). También ellos han "visto" a Jesús, pero han interpretado su pascua (muerte y resurrección) como cumplimiento escatológico de la esperanza israelita y principio de la nueva humanidad: ha terminado en la cruz el tiempo viejo de opresión del mundo, dominado por la ley y división entre los pueblos; comienza el tiempo universal de gracia. La misma experiencia pascual les hace "apóstoles" en el sentido fundante del término: son los primeros que se sienten y saben enviados por Jesús para anunciar su salvación, superando las separaciones anteriores, que habían dominado el judaísmo.

− Por último se me apareció a mi (1 Cor 15, 7). Entre los helenistas se halla Pablo, cuya experiencia es la que mejor conocemos (cf. Gal 1-2; Flp 1; Hech 9, 22, 26). Pablo había comenzado persiguiendo a los cristianos helenistas que, a su juicio, destruían la identidad del judaísmo, al anunciar como Mesías a un condenado por la Ley nacional (cf. Gal 3, 13) y al incluir en la comunidad a los gentiles. Pero, en un momento dado, por transformación interior (=revelación divina), descubrió que Jesús tenía razón y le reconoció como Señor, Hijo de Dios. Esa experiencia pascual, que contiene elementos teológicos (Dios mismo se le muestra) y antropológicos (el hombre no es un ser que se halla sometido a los poderes de la Ley), le lleva a venerar al mismo Jesús crucificado como Hijo de Dios y Señor Universal.

5. Conclusión.

Con los helenistas y Pablo ha comenzado la historia cristiana propiamente dicha: culmina la pascua, nace la iglesia. En un aspecto, todo estaba ya presente desde la primera experiencia de las mujeres, que descubrieron la vida de Jesús (le descubrieron vivo) en el hueco de la tumba que no logran encontrar o que hallaron vacía: querían un cadáver, encuentran al Amigo. Muchos hombres y mujeres han visto fantasmas de muertos o aparecidos (espíritus), para refugiarse en ellos, en un nivel de imaginación. Estas mujeres no habían podido cobijarse en fantasías: al contrario, la visión de Jesús les hizo presencia de su vida y portadoras de su tarea de Reino, al servicio de aquellos por quienes el mismo Jesús había entregado su vida. Sobre ese comienzo universal de las mujeres hemos hallado tres experiencias que han sido casi contemporáneos.

1. Pedro, los Doce y los Quinientos han visto al Jesús de Galilea, que ha ratificado su mensaje y les ha confiado su tarea de Reino: que expandan sus mismas palabras y acciones salvadoras.
2. Santiago y los parientes le han visto como mesías nacional en Jerusalén, creando en su nombre una iglesia o comunidad judía escatológica, esperando su próxima presencia salvadora o parusía.
3. Los helenistas y Pablo le han visto como Hijo de Dios y Señor crucificado, iniciando a partir de Jesús una misión universal, que ha desbordado pronto las fronteras del judaísmo nacional.

Con este principio podían haberse edificado varias comunidades mesiánicas o iglesias distintas, pues eran muchos los impulsos que provenían de la vida y pascua de Jesús. Pero ha surgido y se ha expandido un único movimiento cristiano (al menos en los límites del Nuevo Testamento) y ello se debe a una única razón: en el fondo de esos impulsos, sobre las tendencias anteriores o los impulsos nuevos, cada vez con más fuerza, ha ido expresándose la figura viviente de Jesús de Nazaret crucificado, que vincula las tendencias eclesiales y sociales de las iglesias.


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Comentarios
  • Comentario por galetel 29.04.12 | 15:52

    Bueno, ya sé que “pésaj” alude a que el ángel exterminador se “salta” las casas untadas con la sangre del cordero pascual. Pero si ese ángel simboliza la Muerte, y toda la Precariedad, todo el Mal físico y moral que puede exterminarnos, y el cordero es Jesús, entonces…

  • Comentario por galetel 29.04.12 | 12:43

    Gracias, Xabier.
    Con sorpresa, me he enterado después que el término hebreo “pésaj”, que denomina la Pascua judía, significa literalmente “salto”. Alude seguramente al “salto” histórico de Israel desde la esclavitud de Egipto hacia el disfrute de la Tierra Prometida.
    Pero es curioso que coincida con ese SALTO al que yo aludía en mi comentario anterior, desde la Sima hasta la Cima... ¿verdad?

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 28.04.12 | 18:07

    Bien por comentarios de Archimbald y Galetel.... Yo no lo diría mejor en modo alguno. Xabier

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 09:18

    Estimado Galatiel, que agradable es intercambiar ideas con alguien tan respetuoso como Ud!!! En verdad le agradezco que no haya tomado a mal mi comentario (taaan largo ademas!) y de igual forma le agradezco esta posibilidad de compartir y sumar ideas para seguir meditando, sobretodo en un tema que me parece clave para la epoca que nos esta tocando vivir...Otro saludo cordial!

  • Comentario por galetel 28.04.12 | 09:00

    al Jesucristo concreto cuya resurrección fue revelada de ESA manera concreta, y poder situar nuestra pequeña revelación particular en la línea adecuada, que va desde ESA abisal Sima inicial hacia la celestial Cima final que contribuimos a alcanzar, personal e infinitesimalmente, con la guía del Espíritu.

    Saludos cordiales.

  • Comentario por galetel 28.04.12 | 08:58

    Ponerme a explicar esa diferencia por completo me sería imposible, sólo quiero señalar que LA Experiencia Pascual destacó a la Persona de Jesucristo de una manera especial, única y fundante, mediante un SALTO gigantesco de las consciencias de los discípulos, desde la profunda SIMA en que se hallaban sumidos hasta la altísima CIMA que alcanzaron por ella.
    Posteriormente, otros –como Pablo y Esteban, entre muchos más— seguirían elevando esa Cima al participar del mismo impulso, pero nadie partiría ya desde la Sima inicial.

    Claro que para Ver a Jesucristo y al Padre, y reconocerlos íntimamente cercanos, necesitamos de nuestra experiencia espiritual personal –como Vd. señala— además de la tradición histórica, cultural y eclesial que nos ha transmitido LA Experiencia Pascual a nuestra circunstancia; pero esa larga herencia de fe comunitaria es indispensable y básica, a mi juicio, para poder encontrar efectivamente al Jesucristo concreto cuya resurrección fue revelada de ...

  • Comentario por galetel 28.04.12 | 08:57

    a otras pascuas de esos mismos discípulos, o de discípulos –en grado “n”— de esos discípulos (como somos nosotros).

    Yo creo que el Espíritu de Dios actúa continuamente en el mundo y en la historia, en todas las cosas y todas las consciencias, para ejecutar la Creación y la Redención; por eso nunca negaría que hay múltiples experiencias espirituales de todo tipo para todas las personas en todos los tiempos y lugares. Si queremos llamar “pascuales” a ciertas experiencias espirituales de esas, podemos hacerlo por analogía, pero siempre teniendo presente que son diferentes cualitativamente a LA Experiencia Pascual fundacional de que hablamos.

    ¿En qué consiste esa gran diferencia cualitativa? –No, a mi parecer, en que se trate de Espíritus diferentes, pues admito que estoy hablando de experiencias causadas por el mismo Espíritu Santo del mismo Dios único, que siempre actúa de modo trinitario, aunque según el caso “destaque” una u otra de las Personas divinas. Pone...

  • Comentario por galetel 28.04.12 | 08:55

    Gracias, estimado Archimbaldo, por referirse a mis comentarios para señalar un punto tan importante.

    Está claro que cuando hablamos de “la experiencia pascual de los discípulos” nos referimos a la experiencia espiritual que ellos tuvieron en ese año concreto en que murió Jesús (probablemente el 30), a partir de la Pascua judía (Pésaj) y hasta el Pentecostés judío (Shavuot) de ese mismo año. No estamos hablando de otras experiencias espirituales que tuvieran los discípulos antes o después, ni menos de las innumerables experiencias espirituales que tuvieran otros seres humanos durante la historia en períodos contemporáneos, o anteriores o posteriores a ése.

    Yo creo que LA Experiencia Pascual que así se entiende determinada unívocamente, fue un hecho histórico absolutamente singular, diferente de cualquier otra experiencia espiritual que pudiera considerarse como “una experiencia pascual” por analogía, herencia, o similitud, aunque fuera en alusión a otras pascua...

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:45

    En definitiva, y prometo terminar, el titulo del post dice "Apariciones de Jesus: prueba historica o signos de fe". Bueno, creo no ni son una prueba historica (no hay datos objetivables del proceso de la resurreccion en si) , ni son signos de fe en el sentido de que no es que creemos en la resurreccion por fe, sino alreves, la resurreccion (y las experiencias del resucitado) generan fe...
    Ahora si, saludos cordiales.

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:41

    Una aclaracion mas( perdon!!!).
    Segun la forma en que Ud lo presenta parece que el movimiento hacia la fe fuera en este sentido: Cristo se les aparece a los discipulos, esto despierta la fe de los discipulos. Luego ellos nos transmiten a nosotros, nosotros tenemos fe en esa transmision y entonces creemos en la presencia de Cristo.
    A mi me parece que el movimiento se repite siempre igual: Cristo se le aparecio a los discipulos y esto despierta la fe de ellos; y hoy ocurre lo mismo, Cristo se nos aparece a nosotros y esto despierta nuestra fe. La transmision que papel juega? la de preparar el terreno, luego es Cristo el que siembra (es decir, nos permite experimentarlo) y crece en nosotros la fe. Siempre el Movimiento es de Cristo-Dios hacia nosotros, y la consecuencia es la fe y no al reves. Sino la fe seria un merito nuestro y por lo tanto un movimiento de nosotros hacia Dios... Si es gracia, es porque la iniciativa siempre es de El, nosotros disfrutamos de los frutos de s...

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:14

    Por supuesto que coincido con Ud en que la transmision que nos hicieron sus discipulos es importantisima, pero no es suficiente. No alcanza, Jesus prometio quedarse con nosotros hasta el final de los tiempos, por lo tanto "experimentarlo" es indispensable.
    Cuando dice "feliz el que cree en mi sin haberme visto" no dijo "feliz el que cree en mi sin haberme visto, ni sentido, ni experimentado, feliz solo con haber escuchado de mi", verdad?....
    Bueno, espero no tome a mal este largo comentario (aunque la idea es corta). Le envio un cordial saludo.

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:09

    Creo que si el cristiano de hoy no se toma en serio que los discipulos tuvieron experiencias del resucitado y por eso tuvieron Fe en la Resurreccion y en Cristo, y si no se toma en serio que nosotros hoy tambien estamos invitados a tener estas "experiencias" del Resucitado (y que tenemos la capacidad de hacerlo); si no nos tomamos enserio esto, el cristianismo se ira diluyendo... No creo que Dios tenga pensado eso, por eso creo mas firmemente que la gran invitacion es a creer en esta cercania suya y a experimentarlo... como dije al principio la capacidad la tenemos todos, solo hay que generar el espacio donde pueda suceder, la contemplacion seria una buena forma, aunque hay otras...

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:04

    El hecho de no tener este tipo de "experiencias" hace que nuestra elaboracion de la Resurreccion y en definitiva nuestra fe sea incompleta (que no pase de una creencia en la elaboracion de otro; pasaria a ser una Fe distinta de la que tuvieron sus discipulos), y esto diluye cualquier incentivo en el mensaje de Cristo.
    Si Cristo o Dios exigiese creer en su mensaje y Persona sin poder experimentarlo (sin esa motivacion) seria un Dios mas bien cruel, me parece.
    Pienso que "experimentarlo" no es prueba de nada pero si es una motivacion (nos mueve) hacia la fe en El.

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 06:01

    A mi no me parece que la Obra de Dios en Cristo sea simplemente un mensaje de esperanza en cuanto a que nos espera la Salvacion hoy y en un futuro. Me parece que la Obra mas intensa de Cristo es que nos permite acercarnos como nunca antes se habia podido al mismo Dios; es decir, nos permite "experimentarlo" o sentirlo si lo prefiere (aunque no me gusta muchos esa palabra en este contexto).
    Creo que es mas positiva esa accion de acercarnos tanto a Dios hasta "tocarlo" que la misma promesa de Salvacion. A mi en particular me gusta mucho mas experimentar esa cercania con Dios (hasta llegar a estar Unido a El) que la misma salvacion...de hecho no entiendo esta Salvacion sin esa cercania de Dios.

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 05:56

    Pienso que si las personas de hoy no podemos tener "experiencias Pascuales" como la que tuvieron los discipulos, la fe se iria apagando (como parece estar ocurriendo) porque dejaria de ser Fe en una experiencia para ser creencia en una tradicion transmitida.
    Creo que cuando Jesus critica a los fariseos por su falta de Fe se estaba refieriendo a esto mismo. No los critica porque no crean en la tradicion de sus Padres (todo lo contrario creian firmemente en lo que le transmitieron y elaboraron sus padres) sino porque no tienen Fe. Cual es la diferencia para Jesus entre creer en la tradicion de de los Padres y tener Fe? La diferencia esta justamente en las "experiencias del Resucitado" o "del Reino" o "de Dios". Dios no les resultaba cercano en sus "experiencias" y eso es lo que Jesus les critica (en mi opinion)

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 05:50

    Entonces me surge la pregunta: ¿como fue la experiencia pascual de ellos, y como es nuestra experiencia pascual? ¿o es que nosotros ya no tenemos experiencias pascuales? ¿o es que ya no podemos tenerlas?
    Hay 2 cosas sobre la que me gustaria llamar la atencion:
    1- que la gente que se convirtio a la fe cristiana (y que no fue criada en un ambiente cristiano) generalmente no lo hicieron por lo que les transmitieron (aunque influyo sin dudas) sino que lo hicieron a partir de experiencias que describen como "misticas".
    2- que el cristianismo de a pie en general esta experimentando un enfriamiento de su fe (creo que es la percepcion general, no?). Es decir, cuestionan mas y dudan mas de aquello que nos transmitieron nuestros Padres en la fe. Es decir, al no experimentar al resucitado se atreven a dudar de lo que otros les contaron sobre el resucitado.

  • Comentario por archimbaldo 28.04.12 | 05:45

    Estimado Galatel, me permite discrepar en un punto con Ud? (pero amable y humildemente, porque creo en Cristo como Ud). Me cuesta un poco resumir pero espero poder expresarme bien.
    Basicamente, si yo no entiendo mal, Ud propone que nosotros tenemos fe en una elaboracion de los discipulos de Jesus. Que ellos tuvieron las "experiencias del Resucitado" y nosotros tenemos fe en lo que ellos experimentaron y nos transmitieron...
    ("...la experiencia pascual de los discípulos fue completamente diferente de la experiencia de fe nuestra, y de la de cualquier cristiano posterior (incluído Pablo)"
    ..."Nosotros partimos de lo que desarrollaron ellos, los discípulos,...")

  • Comentario por María 28.04.12 | 00:47

    Bueno viene usted de su viaje con ganas de opinar,bonitos comentarios saludos

  • Comentario por galetel 27.04.12 | 22:40

    y acabamos reduciendo la Resurrección a la “resurrección” bien intencionada pero insuficiente en que creen los más lastimosos de los hombres.

    La obra del Espíritu Santo es una verdadera y real actualización (hacer actual) de la presencia Viva de Jesucristo resucitado. Que no por anticipada es menos real y presente, como creemos de toda presencia sacramental suya, especialmente en la Eucaristía. La plenitud no la tenemos todavía, pero la vivimos real y anticipadamente, actualmente, con la certeza de la fe. Sin esta fe/confianza/esperanza en el Espíritu Santo, y a través suyo del Hijo y el Padre, para nosotros y en nosotros, pero que no brota de nosotros sino de Él, no hay fe cristiana verdadera.

  • Comentario por galetel 27.04.12 | 22:39

    Desde ese “escándalo” y esa “necedad”, según su criterio y cualquier criterio razonable, tuvieron que remontar hasta esa opuesta convicción extraordinaria que cambió el mundo.

    Jesús no había sido un líder de una idea, de una causa, de un movimiento que pudiera continuar sin él; en su predicación se había implicado personalmente hasta el punto que no había continuidad posible sin su presencia viva, y menos en el concepto de esos rudos campesinos y pescadores galileos. Para hacer posible la continuidad tuvo que ocurrir una discontinuidad (paradoja: discontinuidad en la continuidad, y viceversa); tuvo que darse una singularidad absolutamente sobre-natural, mucho más allá de cualquier explicación psicológica, sociológica e histórica, porque estas resultan imposibles. Esto es claro para la fe cristiana en la acción real de Dios, por iniciativa propia, que se llama “Espíritu Santo”. Si rehuimos esta fe por “sobrenatural”, no podemos explicar el cristianismo, y acabamos reducien...

  • Comentario por galetel 27.04.12 | 22:37

    Un “maldito y abandonado por Yahvé” vergonzosa y definitivamente derrotado, no sólo por gentiles, sino por su propia fe judía. Las discípulas y los discípulos le habían seguido con la esperanza de su triunfo terrenal, mesiánico davídico, material y concreto, no en un triunfo espiritual, moral, universal, trascendente, que a nosotros puede parecernos plausible y deducible de experiencias místicas.

    Nosotros partimos de lo que desarrollaron ellos, los discípulos, posteriormente, y también de dulcificaciones culturales y artísticas, además de universalizaciones y espiritualizaciones que nos lo hacen psicológica y sociológicamente plausible. Pero ellos, NO. Ellos partían de CERO; del cero a que la crucifixión había reducido sus esperanzas en Jesús. Incluso desde antes, cuando le vieron excesivamente confiado e iluso, ya habían perdido casi toda su esperanza y su entusiasmo; la cruz colmó la medida de su desesperación. Desde ese “escándalo” y esa “necedad”, según su criterio y ...

  • Comentario por galetel 27.04.12 | 22:36

    la experiencia pascual de los discípulos fue completamente diferente de la experiencia de fe nuestra, y de la de cualquier cristiano posterior (incluído Pablo). La convicción de todo un grupo de varias docenas de personas, que les llevó a dedicar el resto de sus vidas a proclamar la certeza de la resurrección con tan grave riesgo y entrega de sus vidas, no pudo basarse en la ilusión esperanzada de algunas discípulas que le habían amado, ni de algunos discípulos que le habían admirado y querían continuar su causa.

    No, porque esas discípulas y discípulos le habían seguido con la esperanza de que Jesús fuera apoyado pública y terrenalmente por Yahvé ante sus enemigos político-religiosos, y se encontraron con el hecho evidente de que Yahvé le había abandonado, había permitido que fuese maldito en nombre de la Torá y crucificado por los opresores de su pueblo, no como un héroe defensor de Israel (como otros), sino por instigación de Israel mismo. Un “maldito y abandonado por Y...

  • Comentario por galetel 27.04.12 | 22:35

    He vuelto ya de un agradable viaje turístico por tierras extremeñas, y me reincorporo al blog comentando este interesante artículo.

    He de insistir una vez más en que me parece completamente inaceptable considerar la resurrección de Jesús como un fenómeno natural y plausible desde el punto de vista psicológico y sociológico de los discípulos. Comprendo que se quiera rehuir la idea de un fenómeno sobrenatural, y una discontinuidad radical y especial, pero afirmo que no se puede. Pienso que la resurrección de Jesús se trata precisamente de esto: una acción absolutamente singular de Dios, sobre-natural por lo tanto, que no pudo originarse en ninguna pre-disposición psicológica ni sociológica de los discípulos, que nos explique convincentemente su experiencia, su enorme convicción y su acción posterior.

    Insisto enfáticamente en algo que parecen no tener suficientemente en cuenta Pikaza, Torres Queiruga y otros: la experiencia pascual de los discípulos fue complet...

  • Comentario por Rosendo A. Yunes 27.04.12 | 14:53

    Caro Pikaza: Nuevamente debo indicarle que su teoria como la de Queiruga lamentablemente se fundamentan en un cxoncepto de "realidad" material Cartesiana. Esa idea fue totalmente modificada por la Fisica cuantica actual. Ya no existe el concepto de materia como algo solido, extenso etc. En su realidad fundamental la materia muestra una dualidad (onda y particula) que signfica información y transportador de la información. Por eso ya hace mas o menos 30 años Wheeler (famoso fisico) acuño la frase "it from bit" que significa a cosa desde la información. Este concepto esta cada vez mas imponiendose y cambiando toda la filosofia cientifica que Uds, usan. Caso contrario como explican por ejemplo el manto de la Virgen de Guadalupe, como explican elsanto sudario recientemente probado como verdadero porque rayos lazer en el UV producen el mismo tipo de imagen. Sera que algun de los seguidores tenia ese instrumento en elsiglo 1?. Yo diria necesitamos menos filosofia especulativa y mas ciencia .

  • Comentario por luis_r 26.04.12 | 22:35

    Gracias Xabier. Superinteresante y didáctico, sobre todo por la recopilación ordenada de los 22 episodios. Estará muy bien que nos ayuden a entender más o menos lo que pudo ocurrir. Pero también (y mejor) que nos abran espacios de vida en el presente.

  • Comentario por Manuel_RH 26.04.12 | 19:59

    Al hilo de toda esta argumentación me viene a la memoria cierta película que ví hace muuuuuuchos años (no recuerdo ni el título), sobre Jesús de Nazareth, de la que salimos todos comentando bastante mosqueados sin haber podido entender el final en el que Jesús resucitado era visible para el espectador pero no siempre, creo recordar que los discípulos hablaban con él pero no se le veía. Seguramente que el guión lo escribió algún adelantado queriendo mostrar cómo era perceptible para ellos la evidencia de que estaba vivo; pero él no estaba en este mundo mortal...
    Lo que no nos puede caber duda es de su resurrección real – tambien porque nadie da la vida por atestiguar una quimera- aunque quizá no lo vieran con los ojos de la cara.
    Dejar esas experiencias tan extrañas plasmadas por escrito no debió ser facil de expresar para gente de aquella época, cuando no existía ningún Pikaza...

  • Comentario por Xabi 26.04.12 | 12:16

    Junto a mi duda anterior, ahora toca una discrepancia respetuosa.

    No estoy de acuerdo en que Santiago represente una iglesia de Jerusalén y Pedro una de Galilea.

    Según Gálatas 2, ambos eran, junto con Juan, columnas de la iglesia. Pedro fue el primer líder de la Iglesia de Jerusalén, pero fue sustituido hacia el 43 por Santiago por aquello de que "quién fue a Sevilla perdió su silla" cuando Pedro se fugó de Jerusalén durante la persecución de Agripa. Esta fuga es humanamente comprensible (yo hubiese hecho lo mismo), pero no debió gustar al anónimo "discípulo amado" (aunque al menos a una comentarista no le convence nada, sospecho que el asalariado de Jn. 10 es Pedro y que en Jn 21 se le convierte de asalariado en buen pastor por la muerte con la que dio gloria a Dios)

  • Comentario por Xabi 26.04.12 | 12:04

    Al igual que Eduar, tengo mis dudas (pero ni afirmo ni niego nada) acerca de que las visiones tuvieron lugar en Galilea (Mc y Mt) y no en Jerusalén o Betania (Lc y Jn), en donde al parecer se alojaban la semana de pasión.

    Alguien puede decir, con razón: "para Lucas Jerusalén tiene mucha importancia y por eso su primer libro empieza y acaba en el Templo y, en Juan, la mayor parte de la acción transcurre en Jerusalén". Cierto, pero también se ha dicho en este blog que, lo mismo que Jerusalén, Galilea también tiene su simbolismo.

    ¿No es verosímil que después del arresto de Jesús permaneciesen escondidos en Betania? No sé por qué se está tan seguro de que las visiones/apariciones tuvieron lugar en Galilea en vez de situar las posibilidades en un 50 %

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 26.04.12 | 10:50

    Gracias a todos los que intervienen en esta larguísima serie...Si tengo, tiempo, humor y medios... dedicaré un par de meses a escribir un librito sobre la resurrección con la ideas que aquí han venido saliendo, enriquecidas por todos vosotros. Gracias de nuevo.
    Me queda para mañana el final teológico de la serie, por si alguien tiene aún tiempo y humor para seguir leyendo, sin miedo a que la fe se le derrumbe, para parece decir HP a quien mucho agradezco su intervención de contrapunto, necesario para que la música sea buena.

  • Comentario por eduar 26.04.12 | 10:18

    Buena exposición Pikaza
    Pero sigo defendiendo que los íntimos once de Yeshua'ah se quedaron en Jerusalén hasta Pentecostés Shavuot-. Albergaron la esperanza de que volviera la Justicia desde el Monte de los Olivos, Yeshua'ah heraldo parusiaco triunfante junto a ABBA

    Pentecostés/Shavuot = Conmemora la entrega por Yahveh de la Torá a Moisés
    Yeshua'ah = Es la nueva Justicia descendida su Resurreccción, necesita un odre nuevo, un Reino nuevo

    A saber, el Cuarto Evangelio en su versión original sin apaño de la Gran Iglesia ( Capítulo 21) No reconocía ninguna aparición en Galilea (romanticismo sinóptico paulino para negar la raíz judía)
    ¿¿¿Qué esperaron Pedro, Jacobo Barclopá y Zebedeos (con distinta suerte) desde el 30 al 62 en Jerusalén???
    La vuelta Yeshua'ah desde el Monte Olivete, la esperanza renació desde la Resurrección Justicia del ABBA. Su preciado Cordero Isaíco, que más que vida por discípulos, el grano trigo da...

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 26.04.12 | 04:36

    ...la necesidad de este espíritu y propósito de conjugación de perspectivas en esta época nuestra,y en todas.

    Ciñéndonos a las dichas perspectivas en concreto,la verdad es que su conjugación no resulta tan fácil,probablemente representa una tarea que el cristianismo debe abordar de continuo,nunca resuelta del todo satisfactoriamente y siempre pendiente,por más que creo es tarea que contribuye a mantener no anquilosado al cristianismo y que ofrece la oportunidad de una gran riqueza de planteamientos teóricos y de fundamentos sólidos para una acción efectiva y realista.

  • Comentario por Luis Enrique Antolín 26.04.12 | 04:10

    Respecto a la Resurreción,señalar lo que ya he señalado en ocasiones anteriores,ateniéndome no más que a los relatos del NT,a sus planteamientos y lógica narrativa.Será cuestión de fe,pero no fe antecedente tal la de los relatos de curaciones(a falta de ésta, Jesús no pudo realizar milagros en Nazareth),sino de fe subsecuente a un signo patente,signo patente de Dios que se correspondería a la intervención divina que habría de acompañar y culminar la obra del Mesías,bien que en clave distinta a la esperada.

    Creo,no obstante,que acaso el tema básico de esta postal es sobre todo el de la concreción y evolución de la vida postpascual de las comunidades y el cómo de la articulación de las dierentes vías.Galilea/el Reino,Jerusalén/cumplimiento escatólogico del mesianismo judío,Pablo y los helenistas/universalidad redentora y salvadora del Cristo.

    La postal apuesta por la conjugación de tales tres digamos perspectivas,en alusión,supongo,a la necesidad de este..

  • Comentario por eduar 26.04.12 | 02:09

    Hisopo espero que no haya sido un divertido gatillazo, CR7, KK, SRam... Visca Queiruga!!! Visca Neuer!!! aunque fastidie a Reig Plá

    -ABBA- The Special One, hará el juicio sobre Queiruga más justamente... que la órbita anquilosada Rex Vaticanum

  • Comentario por eduar 26.04.12 | 01:52

    Para el amigo Pikaza, la Resurrección desafía la ciencia, el ABBA es muy Grande y de justos humildes que luchan por la Justicia como usted piensa ¿Creo o equivocado voy?

    La interpretación Madhyamika, es una interpretación causal puramente fenomenológica de la teoría cuántica debida a [E.G.Granda, 2009]. Como en la interpretación de Bohm hay una causalidad completa debida a variables ocultas no locales, pero en ella tanto la función de onda, como los observables y las propias variables ocultas carecen de existencia independiente u ontología.

    Interpretación Madhyamika, esta es una interpretación de la teoría cuántica que se corresponde con la visión de la realidad presentada en la filosofía Madhyamika del budismo.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Interpretaci%C3%B3n_Madhyamika
    http://es.wikipedia.org/wiki/Madhyamaka
    http://es.wikipedia.org/wiki/Interpretaciones_de_la_mec%C3%A1nica_cu%C3%A1ntica

  • Comentario por archimbaldo 25.04.12 | 22:12

    Graciela: le agradezco mucho de verdad su comentario, me alegra compartir este espacio con gente en busqueda de Jesus, hacia mucho que no podia participar por trabajo, pero me hace tanto bien... un saludo.

  • Comentario por Graciela Moranchel 25.04.12 | 21:45

    Archimbaldo: Por supuesto que te estás haciendo entender. Al menos, yo comparto absolutamente tus expresiones sobre la Resurrección del Señor.

  • Comentario por archimbaldo 25.04.12 | 21:05

    Pero bueno, no se si esto que escribo le ayude en algo. Lo que creo, es que cualquier comprension o razonamiento sobre la resurreccion de Cristo termina siendo incompleto si no se tiene la Experiencia Mistica o del Resucitado... y esa experiencia la podemos tener (y de hecho creo que la tenemos) la mayoria de las personas, aunque sean experiencias muy discretas... en todo caso no son faciles de jerarquizarlas porque hay que prestarles atencion, y una forma que me parece accecible a todos es a travez de la contemplacion (o de la lectura contemplativa del evangelio). Aunque no es la unica forma de experimentar estas situaciones. Algunos tienen episodios "accidentales" que los marcan, espontaneamente y casi sin querer. Pero no es la unica forma de tener esas experiencias....no se si me estoy haciendo entender. Le mando un saludo

  • Comentario por archimbaldo 25.04.12 | 20:58

    Lo mismo puede suceder con cualquier persona hoy en dia. El ejemplo del Sr Ch. Colson es otro ejemplo actual de como una experiencia de estas caracteristicas es paradigmatica, usando sus palabras.
    Pero no tengo claro si es que Ud desestima esas experiencias o simplemente no las entiende o no saben lo que son...
    Las experiencias extaticas no son experiencias necesariamente extraordinarias, ni de una naturaleza extraña. Son bien humanas. Y se describen con dificultades siempre, Porque son "sensaciones" (aunque no me parece el mejor termino para describirlas porque afectan a varias esferas de la persona, desde lo emocional, lo cognitivo, lo sensorial, lo moral, etc...)

  • Comentario por archimbaldo 25.04.12 | 20:53

    estimado Francho, no termino de entender su comentario. Ud tiene una duda genuina sobre el contenido de las "visiones o apariciones" o directamente no cree en esas experiencias?
    Es decir, escribe que algunos misticos han "visto u oido" dentro de los limites de la experiencia psicologica personal pero eso nunca hasido paradigmatico para nadie salvo en los grandes fundadores que dieron un mensaje relativo a su experiencia... Es una afirmacion que no termino de comprender.
    Las experiencias de los primeros cristianos (que enumera el Prof Pikasa) han sido probablemente experiencias misticas. Eso incluye por supuesto la psicologia de dichas personas. Y en realidad son justamente esas experiencias misticas (o pascuales o del resucitado) fueron paradigmaticas para ellos a tal punto que por esas experiencias comienzan a elaborar la idea de Resurreccion y comienza la Iglesia como tal. Es decir, esas experiencias han sido paradigmaticas.

  • Comentario por JC 25.04.12 | 20:45

    Los apóstoles han sido hombres escogidos por Dios para ser TESTIGOS de los hechos revelados en Jesucristo. Han vivido en la comunión corporal de Jesús, han visto al encarnado, al crucificado, al resucitado, y han tocado su cuerpo con sus manos (1 Jn 1,1). Son los testigos que el Espíritu Santo utiliza como instrumentos destinados a transmitir la Palabra. la predicación Apóstolica es testimonio del acontecimiento corporal de la Revelación de Dios en Jesucristo

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