José Chamorro es un formador cristiano que publica con regularidad un precioso blog titulado Desde el Silencio (http://desdelaquietud.blogspot.com/).
Es licenciado en pedagogía, se está especializando en Terapia Gestalt (en la Escuela Madrileña de Terapia Gestalt) y está ultimando y el Grado en Ciencias Religiosas en la Facultad de Teología de Granada. Es Maestro de Apoyo a la Integración y de Educación para la Ciudadanía y de Religión, en Linares, Jaen. Quien quiera saber más de su persona y de su otra, de sus experiencias de oración y de sus proyectos educativos, acuda al blog citado.
He tenido el honor de presentar (prologar) un libro suyo sobre temas de experiencia cristiana, que se publicará en breve en Ediciones Mensajero, de Bilbao. Hoy quiero hospedar en mi blog su el trabajo que sigue, que ha sido publicado en el último número de la revista Religión y Escuela (cuyos temas aparecen enhttp://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=4455).
Gracias, José por permitirme publicar tu texto.... con un beso para Taria. Se lo recomiendo a todos los profesores de religión en las escuelas.
Un itinerario espiritual para el alumnado (J. Chamorro)
La dimensión espiritual de la persona también se ve afectada por su crisis particular. Empero, podemos utilizarla de manera positiva como una posibilidad de acrisolar y cambiar la situación en que nos encontramos. De este modo, se desvela ante nosotros la dirección que debe seguir la formación espiritual del alumnado en la actualidad, desde Infantil hasta Secundaria.
La necesidad de un cambio en la formación del alumnado radica en el hecho de tener en cuenta todas sus capacidades. Al principio predominó una formación eminentemente conceptual, intelectual podríamos decir, donde lo más importante era que el niño entendiera y aprendiera una serie de contenidos para que lograra alcanzar los objetivos marcados en el currículo. Más tarde se combinó lo anterior con la necesidad de que el alumno manejara la Escritura, se familiarizara con ella y pudiera reflexionar a luz del mensaje salvífico que ésta contiene. Para ello no sólo se aprendía a buscar en la Biblia sino que además se realizaban celebraciones donde los cantos y la guitarra tomaron un papel importante. Hoy en día esto continúa siendo así pero no hemos terminado de ver la profundidad que llega alcanzar en el niño todo esto, pues pudiera ser un aprendizaje más que no termina de tocar la raíz propiamente humana del niño y donde se pone en juego su desarrollo como persona. No olvidemos que el carácter espiritual que hay inserto en la religión apunta hacia algo mucho más profundo, pues tiene que ver con la interioridad de la persona y, en este caso, de nuestro alumnado. (1)
Es desde esta situación desde donde partimos para enfocar la atención hacia la dimensión más contemplativa de la formación religiosa. Hasta ahora, a un nivel más técnico, podemos decir que en el itinerario espiritual hemos abordado sólo las dos primeras fases: la oratio y la meditatio, esto es, la oración y la meditación. Sólo nos hemos esforzado en que nuestros alumnos sepan orar, mejor dicho aún, rezar (pues considero que no es lo mismo) y, de forma somera, reflexionar sobre su vida a luz de la Palabra (meditación). El camino de la contemplación (la contemplatio) ha sido la gran ausente en toda la formación religiosa y ya no sólo en la escuela sino también en la propia catequesis. Pero es aquí donde surge la pregunta: ¿cómo abordar esta cuestión que pareciera tiene más que ver con una fe adulta y madura que con un niño de Infantil, Primaria o Secundaria? Vamos a ir por pasos.
A mi modo de entender, para recuperar esta dimensión que, en definitiva es aquella que verdaderamente repercute en el desarrollo humano, es necesario mirar el recorrido que han realizado las grandes figuras de la espiritualidad de todas las religiones y, más en concreto, en la tradición cristiana. Los que han caminado enumeran una serie de etapas y obstáculos que hay que ir atravesando y sorteando. En principio, para aquellos que somos noveles en este sendero, no podemos caminar sin obviar ninguna de las estaciones señaladas. Para otros más experimentados, cabe decir que no tiene porqué cumplirse un itinerario donde se recorran cada uno de dichos hitos . Pero ahora no nos atañe enumerar cada uno de estos puntos sino, a un nivel más general,
explicitar en qué consiste dicho trabajo espiritual con los niños. (2)
Alcanzar experiencias que rocen la trascendencia en los niños pasa por reconocer la cualidad inmanente del Misterio que es Dios. Para mantener una relación a un nivel más devocional no hace falta concretar nada, pues es lo que venimos haciendo cuando recuperamos el sentido de las palabras de los discípulos a Jesús: Maestro, enséñanos a orar (3) ; y nosotros, fieles a estas palabras, enseñamos a los niños a rezar. Pero ¿cuándo enseñamos a que tengan experiencias como las que Jesús tuvo cuando se retiraba a orar? (4)
Ahí la experiencia la induce el silencio y no las oraciones aprendidas. En esos espacios en los que vemos a un Jesús retirado es donde se juegan las vivencias profundas de su vida. ¿Ofrecemos este tipo de experiencias a los niños? ¿Les enseñamos a entrar dentro de ellos y a que sencillamente escuchen?
Necesitamos ofrecer pautas a nuestros alumnos para que alcancen su propia interioridad. En su profundidad Dios habla a cada uno, pero para que puedan escucharlo hay que enseñarles a vivir el silencio y a visualizar haciendo uso de su imaginación , (5) en definitiva, a trabajar la atención que se torna en escucha. El modo de llevar a cabo todo esto, como acabo de señalar, es proponiendo actividades de imaginación dirigida, en donde el alumno ya no sólo escucha la Escritura, sino que la recrea en su imaginación a un nivel mucho más profundo. Él puede llegar a formar parte de la escena concreta que le evocará experiencias que de otro modo no se dan. Pero para esto hay que generar un clima adecuado, tranquilo, de sosiego, en donde todas las técnicas de relajación que conozcamos se conviertan en buenos aliados para dar ese salto cualitativo. La visualización no pretende relajar al niño, sino provocarle un encuentro del que nosotros no somos más que meros apoyos.
Este proceso, que podríamos concretar mucho más, debe secuenciarse pues es normal que en un primer momento todo se encuentre muy determinado (es decir, las instrucciones para la imaginación serán muchas y variadas) para ir abandonando progresivamente dichos apoyos y así favorecer una experiencia que surja del silencio interior. Esta forma de trabajar la contemplación es útil para todas las edades pero sobre todo para el alumnado de Infantil y Primaria. Además, hay que decir que es una estrategia mediante la que se potencia el desarrollo de la inteligencia espiritual que, en última instancia, es la que posibilita la experiencia interna. (6)
Pero además de esta propuesta atractiva y sugerente, tenemos otras “técnicas” a las que podemos acceder. Son de un carácter más riguroso y precisan de una mayor madurez, tal vez por ello sea más efectiva en niños que no tengan menos de doce años. Según mi propia experiencia docente, atestiguo que pueden darse muchos pasos en esta dirección.
Este sendero contemplativo ha recibido diferentes nombres en la Iglesia: oración del corazón, oración de quietud, filocalia u oración centrante o de centramiento. Dicha propuesta tiene como fundamento la exhortación de san Pablo: Orad sin cesar . (7) Claro está que no apunta hacia un tipo de oración verbal como pueden ser el Padrenuestro u otras, sino que se refiere a un orar en el silencio del corazón. Un orar que se abraza a la respiración de tal modo que formen una sola cosa en una misma cadencia.
Así fue como surgió en la Iglesia Oriental la filocalia de la oración de Jesús, que a su vez se remonta a los Padres del Desierto (8) , y pretende que el sujeto entone el grito que el ciego de Jericó implora a Jesús cuando quiere ser curado o también la oración del publicano: Oh Dios, compadécete de mí, que soy pecador (9). Es también el Kyrie eleison –“Señor, ten piedad de nosotros”- de la liturgia. Esta fórmula buscaba la interiorización y, en consecuencia, que el sujeto pudiera orar continuamente, como si estuviera recitando un mantra budista en un diálogo interior. Con la práctica y con una buena dirección espiritual la oración de Jesús se iba adecuando al ritmo respiratorio, de modo que el espíritu lograra el reposo (hesychia, en griego, de ahí luego el nombre del hesicasmo cristiano, como también se conoce a esta corriente y práctica espiritual).
También, en nuestros días, se está desarrollando todo un trabajo similar a lo expuesto en la Iglesia Occidental. Se conoce con el nombre de oración centrante. Su promotor fue el monje cisterciense Basil Pennington aunque pronto sería acompañado por otros dos: William Menninger y, sobre todo, Thomas Keating (10) (antiguo abad de la Abadía de San José en Spencer, Massachusetts). Dice el padre Keating que el método de la oración centrante es otro intento de presentar la enseñanza de los primeros tiempos en una forma actualizada y poner un cierto orden y regularidad en ella. Un método que deriva, fundamentalmente, del texto anónimo inglés del s. XIV “La Nube del no-saber” y de las enseñanzas de San Juan de la Cruz. Pero ¿en qué consiste exactamente este tipo de oración interior? Podemos sintetizar las directrices que estos monjes han concluido para desarrollar la oración con sencillez y simplicidad:
a) Elige una palabra sagrada como símbolo de tu intención de consentir la presencia y la acción de Dios dentro de ti (por ejemplo: Abbá, Padre, Jesús, paz…);
b) Siéntate de manera cómoda y con los ojos cerrados, sosiégate brevemente e introduce en silencio la palabra sagrada como símbolo de tu consentimiento a la presencia y a la acción de Dios dentro de ti;
c) Cuando tengas conciencia de pensamientos, retorna siempre suavemente a la palabra sagrada;
d) Al final del periodo de oración, permanece en silencio con los ojos cerrados durante unos minutos . Son éstos los pasos que pueden seguir nuestro alumnado con nuestra ayuda, expresados aquí de tal forma que nosotros mismos podamos experimentar este modo de oración.
Como se ha podido ver, esta última propuesta, más seria si se quiere, precisa de un trabajo previo con la imaginación y el silencio. Sin embargo, es un método (aunque denominarlo así no sea lo más acertado) que en nuestros días está alcanzando altas cotas de práctica. Quizá pueda ser este el momento de acercarlo al ámbito educativo pues considero que es algo que despierta interés y de fácil ejecución.
No obstante, lo que sí creo que no podemos perder de vista es el objetivo que se persigue con ello: el trabajo de la interioridad del alumnado, es decir, un trabajo con la dimensión contemplativa que propicie un encuentro auténtico con Dios. Pues así, de este modo, en el silencio interior de la conciencia del niño-adolescente puede tener lugar un encuentro único y personal con el Resucitado. E
n definitiva, lo que considero, como afirma Leonardo Boff, es que debemos cultivar ese espacio y lograr que la sociedad, la cultura y la educación, a su vez reserven espacios para la contemplación, la interiorización y la integración de la trascendencia que hay en nosotros. (12)
Quisiera ir concluyendo con unas palabras de San Agustín quien nos recuerda que: Hay también una voz del corazón y un lenguaje del corazón… Es esta voz interior la que se convierte en nuestra oración cuando nuestros labios están cerrados y el alma abierta a Dios . Esto es lo que en definitiva debemos enseñar a nuestros alumnos. Es ahí, en ese espacio de quietud, donde tiene lugar algo sobre lo que nosotros no tenemos control alguno pero que, sin embargo, debemos proponer y cuidar.
El trabajo que realicemos con el alumnado no puede ser algo al margen de nuestra propia vivencia pues sino caeríamos en el conocido error humano de “haz lo que te diga pero no lo que yo haga”. Tenemos que buscar una coherencia interna sabiendo que ésta es la clave fundamental para que lo que queramos transmitir llegue donde pretendemos, pues de lo contrario serán enseñanzas vacías y sin sentido. Procurar experiencias profundas que contengan la propia vivencia personal es el reto que nos compete en nuestros días a cada educador creyente, sin olvidar que, en definitiva, el camino que pretendemos descubrir no consiste en buscar, sino en dejarse encontrar. (13)
1 Cfr. MERTON, T. Ascenso a la Verdad, Buenos Aires 2008 pp. 151 y ss.
2 Cfr. Lc 11, 1 - 4
3 Cfr. Mc 1, 35. Mc 6, 46. Mt 14, 23. Lc 5, 16
4 Para iniciar un trabajo con imaginación dirigida o visualización creativa pueden utilizarse las interesantes propuestas que hace Maureen Garth: El Jardín Interior, Barcelona 1999 y El Espacio Interior, Barcelona 2000
5 Hay mucho publicado relacionado con este tema que es consecuencia del trabajo e investigación de Howard Gardner sobre las Inteligencias Múltiples. En el número de esta revista correspondiente al mes de octubre se puede encontrar un trabajo interesante o también Francesc Torralba habla sobre este tipo de inteligencia en su obra: Inteligencia Espiritual, Barcelona 2011
6 Cfr. 1 Ts 5, 17
7 Recojo aquí algunas ideas del texto “Recuperar lo que vivimos” dentro de mi obra Las Estaciones del Silencio, Bilbao 2012 (en imprenta)
8 Lc 18, 13
9 A este respecto se pueden consultar las siguientes obras: PENNINGTON, B. La Oración Centrante, Madrid 1986. KEATING, T. Intimidad con Dios, Bilbao 1997; Invitación a amar, Bilbao 2006; Mente abierta, corazón abierto, Bilbao 2006
10 Cfr. KEATING, T. Intimidad con Dios, Bilbao 1997, 68
11 Tiempo de Trascendencia, Santander 2002, 77
12 Comentario al salmo 125, 8 que recoge el hermano Roger de Taizé en su obra ¿Presientes una felicidad?, Madrid 2006
13 JÄGER, W. Sabiduría Eterna, Estella 2010
Jose Chamorro García
Graciela,prejuicio significa juicio formado antes de conocer una realidad,una situación.En mi comentario ya aludo a que he conocido,no por experiencia personal propia pero sí a través de personas que en aquel momento me eran muy cercanas,este planteamiento de la meditación y la inmersión en la intimidad del espíritu,y he tenido así ocasíón de formarme una opinión,no diré si acertada o no pero sí diré que con conocimiento de causa.
No tengo ahora tiempo suficiente para dedicarlo a Internet,dentro de unas cuantas horas sí lo tendré y acaso entonces añadiré algunas reflexiones sobre esta cuestión.Un saludo.
Con respecto al comentario de Luis Enrique Antolín, te comento que en varios lugares del mundo se enseña a los niños en las escuelas a meditar, desde la tradición cristiana. Por supuesto que no se les exigen largos períodos, sino tantos minutos como edad tienen: 5 años, 5 minutos, 10 años, 10 minutos, etc. La respuesta es absolutamente maravillosa, porque con toda naturalidad los niños son amigos de la oración de silencio. Creo que los adultos y sobre todo los cristianos, tenemos que liberarnos de tantos miedos y prejuicios. Observo mucho de esto en este foro.
Saludos cordiales,
Graciela
Para HISOPO: ¿Y cual es tu propuesta? Supongo que estarás deseando hacerla... ¿Tienes hijos? ¿Te han salidos religiosos de manera "innata"? ¿Como lo has hecho o como lo harías? ¿Que te gustaría que le enseñasen sus profesores de religión? ¿Y sus catequistas? ¿Te lo has planteado alguna vez?. ¿Has encontrado alguna cita en los Evangelios que prohiba pensar...? ¿Por qué no utilizas la cabeza para algo constructivo?...¡!.....¡!......¡¡¡¡!!!!.
...parecería un tanto irreal o ambicioso en exceso.Por otra parte,planteamientos como el de la llamada oración centrante recuerdan mucho,es casi lo mismo,a métodos de meditación,sea con fines de oración o no,de raigambre hinduísta,útiles y valiosos en sí mismos pero que requieren de un cierto cuidado y prevención en su aplicación a la espiritualidad cristiana,lo cual quizá no puede corresponderse con la formación y madurez de un niño ni tampoco de un adolescente(por propia experiencia con personas cercanas diré que algo conozco sobre ésto).
Suscribo lo dicho por Sofía.Por mi parte,empezaría por plantear una pregunta que a veces me he formulado yo mismo,la de en qué medida la asignatura de Religión,una más entre otras y parte como ellas de un plan de enseñanza y de un historial académico puede entenderse o no como una catequesis.Va a sonar acaso como una reivindicación de la instrucción meramente teórica,no es exactamente esa mi intención pero sí creo que es preciso ofrecer una competente formación/información en el aspecto histórico-doctrinal del hecho cristiano,pienso que éste es un aspecto muy deficitario en nuestra sociedad,y quizá no solamente en lo referido a los no creyentes. A este respecto,me parece muy acertada esa insistencia del Papa actual en la necesidad de que los cristianos podamos y sepamos dar razón de nuetra fe.
En lo que hace a fomentar en niños y adolescentes una religiosidad interiorizada,con tintes casi de mística,pues acaso así,en principio,parecería un tanto..
Creo que los niños hacen las cosas con más naturalidad y no hay q pretender q "aprendan" métodos de oración, sino simplemente darles la oportunidad de participar si quieren en distintos tipos de oración, desde oración de Taizé a oración carismática pasando por el tradicional rosario o la adoración ante el Santísimo, en pequeñas y variadas dosis, para q cada cual pueda descubrir distintos modos de orar.
Lo absurdo era obligar a una niña al rosario diario con seis años. En cambio el rezo de un misterio, y siempre en plan de invitación no forzosa, sí podría servir para enseñar un modo de oración entre otros.
Lo mismo respecto a la oración de Taizé -algo q les gusta más, con su silencio y sus cánticos repetitivos y tranquilos. Probarlo en la dosis justa, pudiendo salir en el momento en q se cansan. La cuestión es conocer un poco de todo y practicar en cada caso lo q vaya mejor. Y la naturalidad en el trato con Dios en lo cotidiano es mejor q aprender métodos.
Exelente la propuesta de José Chamorro sobre la enseñanza de la oración de silencio a los niños y a los adultos, por supuesto. Estoy totalmente convencida de que recuperar estos modos de comunión con Dios, que no sólo están enraizados en la más antigua historia de nuestra espiritualidad, sino también en las grades tradiciones religiosas de toda la humanidad, puede renovar de manera definitiva nuestra espiritualidad y la vida de toda la Iglesia.
Gracias Javier Pikaza por tu blog. Es EXCELENTE. Siempre me enriquezco con los artículos y reflexiones que publicás.
Saludos cordiales desde Argentina,
Graciela
Creo que es importante la religión en las escuelas,si después cuando sean mayores ellos elegirán,a veces,no siempre la culpa de no saber orar es de los religiosos que si quieren meter las cosas a la fuerza o a veces se ve cada cosa,que no se trata bien a quien se acerca a ello,y los niños son esponjas que todo lo absorven,puede que más malo que bueno,pero si los comprendes dándoles religión a veces no te fallan lo se por experiencias saludos
Dios va a cada persona por un camino distinto. La oración serena nuestro espiritu lleno de ruidos y contravalores, nos hace sentirnos acompañados y acogidos. La repetición de la oración de Jesús o Filocalia me ha ayudado mucho, el Rosario también es bueno. Lo bueno es ponerse y hacerlo: a veces estaremos de baja forma, quizás estemos nerviosos o preocupados, pero no importa, es bueno manifestarnos con Él sencillamente y como somos.
Mis hijos ya son mayores y tienen su vida, donde yo no me meto.
Creo que es importante saber que nos sentimos escuchados y no usar demasiadas palabras. Dios nos conoce más que nosotros mismos.
Me ayuda mucho a orar mirar al mar, sentir la cantidad de seres que pululan en sus profundidades y mirar al cielo y al infinito
http://cuestionesdeteologia.blogspot.com/2010/04/la-pregunta-que-hice-xavier-pikaza-un.html
Blogger, déjese de tanta palabrería y explique sus nauseabundas incoherencias.
¡Dios mío! ¡En qué manos están nuestros hijos!
Ya me imaginaba que una recomendación del blogger no auguraba nada bueno. Y el texto lo confirma.
Si tengo tiempo volveré sobre el tema.
Sabiendo el valor del ejemplo, de momento me limito a preguntar: ¿ese "error humano" de 'haz lo que te diga pero no lo que yo haga' que nos dice el articulista será el mandato que Cristo da en Mt 13 refiriéndose a los escribas y fariseos: "haced lo que os digan pero no hagáis lo que hacen porque no hacen lo que dicen"?
Qué desastre. Si es que no hay más que ver los resultados...
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital