Ciertamente, Jesús sabe muchas cosas…, pero no sabe lo que es vivir como leproso, rechazado por los sacerdotes de Israel. Por experiencia, en este momento, el leproso sabe más que Jesús, lo sabe por sufrimiento y marginación y por contacto "invertido" con los sacerdotes que invierten la verdadera presencia de Dios.
Por eso, cuando Jesús le dice y manda, con gran irritación, que vaya y se someta a los sacerdotes, el leproso “obedece” a Dios y a su conciencia (y en el fondo al mismo Jesús) no obedeciéndole. Por mucho que Jesús le mande él no puede ir y someterse a los sacerdotes oficiales… Por mucho que Jesús se irrite, él no puede escucharle.
Este leproso curado “sabe” más que Jesús, y al desobedecerle abre ante él un camino que Jesús no había considerado hasta entonces. De ahora en adelanta, será Jesús quien (habiendo curado al leproso) aprenderá su lección. No se puede contar con estos sacerdotes. Hay que salir de su "espacio". Pero sigamos leyendo.
(Al final, para que el lector interesado puede completar mi visión, añado la versión de Joel Marcus, Maros, Sígueme, Salamanca 2010), sin las notas, que deberán verse en el texto impreso). Buen día a todos.
Sábado, 2 de junio
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