He venido tratando estos días de la ciencia y de sus relaciones con la metafísica y la religión. Entre las respuestas que ha recibido mi blog destaca la de Fernando, colaborador habitual de este blog, teólogo y científico, que escribió las mejores entradas del Diccionario de Pensadores Cristianos... (como supo ver el autor de la recensión americana).
Fernando, amigo de los de antes y de ahora, es autor de unos comentario que reproduzco en lo que sigue y que pueden condensarse en tres afirmaciones:
a. Ciencia: Toda respuesta sobre cómo es el mundo es provisional
b. La metafísica es tan provisional como el resto de propuestas humanas
c. La metafísica puede encauzar buenas preguntas, pero no determinar si su discurso es válido o no al margen de la ciencia.
De esas y otras cuestiones trata el post que hoy ofrezco, recogiendo los comentarios de Fernando, al que doy gracias desde aquí, por su interés en plantear el tema. Espero que siga reflexionando y nos ofrezco su visión sobre las relaciones entre Ciencia y Religión (y no sólo entre ciencia y metafísica).
Me ha escrito, además, en privado A. B, y de su carta quiero recoger dos ideas:
.a. Del tema del blog de hoy, quiero decirte que hay un libro que a mi juicio es muy interesante: Antonio Fernández- Rañada, Los científicos y Dios, Trotta, Madrid. Analiza la postura que diferentes científicos ante la idea de Dios y la trascendencia y trata el problema de las relaciones entre ciencia y religión.
b. De los científicos que citas, sin duda alguna para mí el gran revolucionario fue Keppler, allí en Ratisbona a orillas del Danubio fue de llegar a enunciar 3 leyes empíricas, que después serían la base dela teoría newtoniana, y sinceramente creo que eso fue posible porque Kepler fue luterano y si Galileo hubiese sido alemán y luterano, estaríamos hablando de otra cosa
Todo lo que sigue es de Fernando... en cuyo honor pongo una acuarela de un lugar al que quiere, que no sé si es famoso por su ciencia, pero sí muy famoso por su historia y su gastronomía.
Comentarios por Fernando [06. 02. 11, 23 h.]
1. Es verdad que la ciencia se plantea numerosos porqués, pues no se limita a ofrecer resultados desde el simple ‘cómo’. De hecho, la ciencia nace no solo porque el hombre desea conocer todas las cosas, sino porque le sirve para estructurar todo ese saber de forma organizada. En ese sentido, Galileo es el primero en ofrecer a la fuerza demostrativa por contrastación de hipótesis, la organización de la ciencia moderna de la que todavía nos valemos.
Pero la cuestión que queda en el aire, según el comentario de Sofía, es si el verdadero ‘por qué’ es más propio del ámbito de la metafísica que el de ciencia, siempre amenazada, se dice, de parcelación.
2. Es verdad que a ciertos científicos no parece preocuparle el ‘por qué’ fundamental. Solo los resultados. La cuestión se complica si a todo ello añadimos la cuestión del Realismo. Un caso ejemplar: la controversia entre el Penrose y Hawking sobre teoría cuántica.
Frente a un Penrose más platónico y preocupado por establecer una ‘idea’ ordenada de la realidad cuántica más allá del observador, Hawking le respondía como ese positivista confeso –‘reduccionista descarado’ como se llamó a sí mismo-, que veía absurdo preguntarse si nuestros modelos (matemáticos) del mundo se corresponden con la realidad.
Lo que debía cuestionarse, insistía Hawking, era si predicen o no observaciones. Por tanto, qué sea la realidad en sí, parece no importar a cierta ciencia positivista.
3. Así pues, y con independencia de que el mismo Hawking no parece haber cumplido con esta ascética metodológica a tenor de sus últimos trabajos sobre la errática teoría M, muchos científicos parecen estar de acuerdo con dicha tesis. Así por ejemplo, la bióloga y matemática Fox Keller defiende claramente que puede progresarse en el desarrollo de la biología sin disponer de una respuesta última sobre qué es la vida y por qué.
En consecuencia, esto parece indicar que puede existir una ciencia verdaderamente desarrollada sin necesidad de planteamientos ‘últimos’, de ‘porqués’ radicales. Estos quedan pues en el limbo de las abstracciones o de las especulaciones desatadas, que en el mejor de los casos parecerían inclinarse hacia peripatéticas metafísicas.
Bien, yo por mi parte, que siempre me planteo todas estas cosas en sentido realista, debo decir que la ciencia posee un armazón bien trabado –y nunca acabado- de buenos ‘porqués’ encadenados.
4. ¿Por qué, se preguntaba Newton, la acción a distancia que emana de los cuerpos materiales crea efectos gravitatorios, lo que para él supuso un problema? El ‘por qué’ lo tenía Einstein, consecuencia de la curvatura espacio-tiempo expresada en su teoría de la Relatividad.
¿Por qué, se preguntaban investigadores científicos del INRA en Francia, una planta infectada con un virus podía regenerase al completo in vitro? Pues gracias a los meristemos, células totipotenciales que tienen la facultad de reproducir por sí solas plantas completas y que son útiles para la clonación y protección de numerosas variedades vegetales.
¿Y por qué, se cuestionaban antiguos químicos, el metal es tan fuerte y tiene un alto punto de fusión? Porque los metales tienen pocos electrones en su capa externa, y los ceden para volverse iones de carga positiva. Los electrones perdidos forman un mar que fluye entre los iones, creando así una sólida fuerza electrostática por atracción de electrones e iones de cargas opuestas.
En suma, todo estos ‘porqués’ son efectivamente respondidos creando una cadena organizada de respuestas en el acceso a la realidad que, a su vez, dejan abiertos otros tantos 'porqués'.
5. Pero es cierto que la palabra “realidad” es una cuestión que toca a la filosofía, a la metafísica si cabe. Entonces, ¿debemos considerar que el ‘por qué’ de la realidad se escapa a la ciencia, sobre todo para muchos científicos positivistas?
Por de pronto, pienso que toda respuesta sobre cómo es el mundo es provisional, no porque la respuesta científica sean incompleta, sino porque puede contrastarse orgánicamente en su interior gracias a que la realidad las hace gananciales de nuevos descubrimientos. Es decir, que la ciencia es un sucesivo encadenamiento de respuestas en que la misma realidad es RESISTIBLE a respuestas cerradas y definitivas de una vez, haciendo fracasar en el tiempo las propuestas menos consistentes.
Esto no depende de cambios de paradigmas de comunidades científicas, como refirió Kuhn, sino del hecho de que la ciencia errada siempre fracasa no por su interna instrumentación, sino por la misma tozuda realidad que enriquece la buena ciencia.
6. ¿Y la metafísica? ¿Está en el derecho de arrogarse la pregunta sobre el ‘por qué’ último? Creo que la metafísica es tan provisional como el resto de propuestas humanas. Más si cabe, cuando el mismo Aristóteles entendía que una ciencia primera sobre "eso" de algo, es siempre una ciencia buscada y sujeta a muchas dudas (Metafísica, VII). Sin embargo, como refería Popper, la metafísica puede encauzar buenas preguntas, pero no determinar si su discurso es válido o no al margen de la ciencia.
Y es que cuando el discurso metafísico adquiere un grado de especulación muy sofisticada, se ve arrastrado al ensimismamiento, a la verborrea y a la pérdida de conexión con el descubrimiento científico y realista, el cual, si se me permite la expresión, padece la enfermedad de “no quedarse quieto”. ¿Resolvió la vieja metafísica el problema del alma, del mundo o de Dios, se preguntaba Locke? Nunca acertó, dijo en su ‘Ensayo sobre el entendimiento humano’.
7. El problema de la metafísica es que puede “quedarse quieta”, y olvidar la resistibilidad de la realidad por mucho que se vea a sí misma capacitada para hacerse cuestión de los ‘porqués’ radicales. Ha habido muchos tipos de corrientes metafísicas, desde organicistas, monistas, dualistas, espiritualistas, etc. La ciencia también, pero a diferencia de la metafísica, debe tener los pies en el suelo, y aun cuando se haga grandes pretensiones de modelos universales, unificados y acabados, casi para-metafísicos o incluso seudo-teológicos, viene luego la prueba de los hechos, las hipótesis contrastadas y los enunciados consistentes para aportar una buena dosis de modestia.
En efecto, los grandes ‘porqués’ son buenos y están ahí. Pero que nunca se construya un discurso que dé cabida a la respuesta (metafísica) definitiva, parece mostrar que siempre un descubrimiento traducido en datos es más creativo y expansivo que una gran teoría solo llena de palabras.
Fenando, no cabe llamar "teologo" al ateo Spinoza, pues él, aplicando un doble lenguaje como solían hacer sus antepasados marranos, llamaba "Dios" a la naturaleza impersonal. Si acaso, Spinoza sería un ateólogo. Yirmiyahu Yovel lo explica bien en su libro 'Spinoza, el marrano de la razón'.
Aquí tienes la demoledora crítica que el biólogo Ernesto Carmena, autor del libro 'El creacionismo, ¡vaya timo!', hace del "tramposo" libro de Javier Sampedro:
http://paleofreak.blogalia.com/historias/5611
El equilibrio interrumpido de Gould, la teoría neutralista de Kimura y el origen endosimbiótico de la célula eucariota han sido incluidos sin problemas en la Síntesis Evolutiva.
Acabo pues, y por mi parte cierro este interesante debate.
Y sobre Darwin, recelo de dogmáticas neodarwinistas. Leo a Dawkins y creo que su tesis de los memes es importante, no así las derivas del memeplex. También tengo presente las tesis críticas de E.O. Wilson y M. Ruse.
Y naturalmente a Ayala. Y respecto de la Síntesis moderna, no dudo que existen debates más bien lejanos con los saltacionistas genetistas (Bateson, De Vries,…), aunque también escucho a Gould, Kimura, Buss, Margulis, las tesis de la complejidad de Kauffman, etc. No todo es tan simple por tanto.
Yo me limito a desdecir ciertas entelequias progresistas sobre Spinoza, sobre todo si lo miramos a la luz de Locke. Lo que en éste es conservación de un gobierno por consentimiento de una mayoría, en Spinoza es un mero acuerdo recíproco y por necesidad de la integración como suma de todas las fuerzas en régimen de poder absoluto del Estado, que es “democrático” porque es condición de que todas sus partes han reconocido en tal poder un ‘infinito’ superior a cualquier individuo.
Mientras, en Locke, si leo bien su ‘Ensayo sobre el gobierno civil’, los hombres son libres sin subordinación ni preeminencia, que acuerdan por voluntad que sean gobernados en interés de la ley común, cuya entrega al Estado es siempre CONDICIONAL. En suma, de Locke vendrá Montesquieu y, ya en nuestros días, la Democracia reflexiva de Giddens.
De Spinoza, un genio sin duda, tal vez nos depare el fundamento teórico de una venidera, paradójica -y no lejana- democracia coactiva.
Así descubrimos una teología Spinoziana en el que el consentimiento tácito del pueblo por propia decisión para su fin político y según las necesidades de cada generación (Locke), se ha tornado en rígida conservación del Estado. Salvo que lea mal su ‘Tratado político’, Spinoza defiende a Dios sobre todas las cosas, un Dios eso sí, mecánica determinista conforme a naturaleza, en un Estado que persevera por el grado de su poder (TP 157), que exige el sometimiento con obligación de obediencia incluso aunque suponga repugnancia a la razón (TP 159), con una libertad que dura lo que otro la sojuzga (TP 151) y que obliga a la subordinación por el temor según la decisión general impone (TP 154).
Spinoza es el teólogo, si me permites, que convierte la propiedad de conservación en propiedad divina, si el calificativo “divino” sirve aquí para el interés, aún desacralizado, de la SUMISIÓN.
Seamos serios: decir que Spinoza es el discurso ateo radical frente al discurso teísta (y conservador) de Locke, es un despropósito. Sobre todo porque en Spinoza hay bastante más teólogo que el inglés, no para crear un fundamento teórico de la libre disposición de Dios, sino más bien la comunidad de necesidad de un Dios que es la fuerza natural que condice bien soberano y verdad de esa misma necesidad. Prácticamente toda su ‘Ética’ está dedicada a ello.
Es decir, en Spinoza contemplamos más un pensamiento con raigambre teológica y ‘religiosa’ (con comillas) que en el instaurado en Locke, más procedimental, jurídico y diríamos laico. Y es que, a pesar de su poderosa desacralización, Spinoza posee una mente escolástica, teologizante, talmúdica, que en ocasiones recuerda a la ‘Universalis philosophiae’ de Nicolas Taurellus o a la cartesiana ‘Rationalis et realis Philosophia’ de Caramuel, sin detrimento de ciertos asomos fulgorosos al modo de Bruno o Boehme.
Sin duda, en Locke hay graves limitaciones. Tú has expuesto alguna, y yo podría añadir alguna más. En él pesó su recelo a la Iglesia Católica, a la que veía como una amenaza a la Ley de la Tolerancia, y como puritano que era en el fondo, creía que el ateo era incompetente para aceptar pactos. Por lo demás, tanto en él como en Halifax, descubrimos demasiado énfasis del amparo monárquico hacia los medios practicables en el orden de la tolerancia.
Sin embargo, y me quedo con la expresión de Carlyle, Locke fue mucho más útil “in large mesure” para la Ilustración del XVIII que el mismo Spinoza, dado que sirvió de fundamento práctico y experimental (subrayo este último concepto) a la igualdad de la naturaleza humana en su expresión política. Léase colonias norteamericanas. Y ello no se encuentra en Spinoza, y no porque fuera un proscrito, sino porque objetivamente su teórica metafísico-política no lo proporcionaba.
Y cómo no Spinoza. Pero entonces, ¿en dónde estamos? Demasiadas letras para tan poca sopa. Si a eso se añade cierto romanticismo en spinozianos de nuevo cuño, uno ya parece pertrechado para descubrir al filósofo judío como una especie de John Stuart Mill del XVII.
Pero no, no es tan simple. Y más si se considera a Locke como una mala copia de Spinoza (que sería la tesis de J. Israel en ‘Radical Enlightenment: Philosophy and the Making of Modernity 1650-1750’, 2001), lo que hace el equívoco mayúsculo. Es claro que Locke se ve influenciado por Spinoza, sobre todo en su período holandés. Pero es que en el inglés acuden influencias de todo tipo: teóricos puritanos, proscritos franceses e ingleses, brownistas, anabaptistas, ¡incluso católicos!, sin desdoro de que el mayor de todos es el mismo Hobbes, con el que discute. Por tanto, se trata de un cuerpo doctrinal de múltiples líneas convergentes que no se limitan al mero seguidismo del holandés.
Bien, me resulta muy interesante este particular debate. Al final, parece que podemos quedar de acuerdo en algo: Spinoza es para muchos estudiosos un preludio de la Ilustración. No hace falta por ello acudir al viejo estudio de Cassirer sobre ‘Filosofía de la Ilustración’. Y ya que mentamos a Locke vs. Spinoza, valdría aquí los sendos estudios de Outram (1995) y Porter (1993) sobre ‘The Enlightement’ para desarrollar el tema, por cierto, bastante antiguo.
Pero en realidad, y esta es mi opinión, se ha procedido en la genealogía de la Ilustración con tal complacencia histórica, que uno tiene la ocasión de descubrir que el centón de preilustrados es tan amplio como equívoco. En esta suerte, se ha escrito que ya hay “firmes” antecedentes de la Ilustración en Francisco Suárez, en Hugo Grocio, en la Paz de Westfalia, en Calvino (¡nada menos!), los filósofos libertinos, Descartes, Leibniz, Port-Royal… incluso en el mismísimo ‘Leviathan’ de Hobbes.
Sampedro. como todo "enfant terrible", dice muchas tonterías. Lo cierto es que la Síntesis Moderna sigue vigente y goza de buena salud. Si quieres informarte sobre evolución lee a expertos competentes como F. J. Ayala o R. Dawkins, no a Sampedro.
En el libro 'El hereje y el cortesano', Matthew Stewart analiza dos perspectivas opuestas: la de Spinoza, defensor de la democracia liberal, y la de Leibniz, defensor de la teocracia. Y en el capítulo 15 se lee: "Locke -como Descartes antes que él- no es en realidad más que una pálida imitación de Spinoza".
¿Sabías que Locke negaba derechos civiles a los católicos y a los ateos? Por eso María José Villaverde y John C. Laursen, editores del libro 'Forjadores de la tolerancia', califican a Spinoza de "el más tolerante" y "el más demócrata". Dejemos pues a Spinoza "en su lugar", o sea, bastante por encima de sus "pálidas imitaciones", entre ellas Locke.
Por cierto, Stewart incluye una cita muy significativa de Bertrand Russell en favor de Spinoza y en contra de Leibniz: "Leibniz cae en el spinozismo cada vez que se permite ser lógico; de acuerdo con ello, en sus obras publicadas, procuró ser ilógico".
Gracias Rawandi por tu respuesta. En todo caso, a pesar de las citas que aportas, sigo manteniendo dudas sobre la genealogía ilustrada de Spinoza. Salvo eso sí, que sea la ilustración de unos pocos frente a los muchos, lo que haría igualmente ilustrado a Descartes o, si me apuras, a Malebranche. Spinoza desmontó, sin duda, el carácter sacro del estado, del imperio, las iglesias y las monarquías, y en ello tuvo a Hobbes como el gran fundamento desacralizador. Pero es hijo de su tiempo, y una democracia 'alla Spinosa' es tan opaca para nuestro estándar de libertad como lo era para él el reino, la sinagoga o las Sagradas Escrituras. Su posible realización tal vez posibilitaría la división de poderes pero, creo yo, no el parlamentarismo ni la diversificación de tendencias.
No obstante, es de agradecer este amable diálogo contigo.
Fernando, te preguntas "qué democracia es la de Spinoza". Pues por lo visto es la misma que defiende el filósofo vasco Fernando Savater, quien conecta su propio radicalismo ilustrado con el de Spinoza: "para el siglo XXI (...) en un mundo de fanatismos exasperados y de supersticiones indignamente consagradas con el nombre de religiones, estoy seguro de que volverías a impartir tu imprescindible lección de cordura. Nos explicarías otra vez que la función del Estado es garantizar la libertad y el bienestar en esta vida de sus miembros, no obligarlos a la santidad en la forma caprichosa que determinan unos cuantos clérigos." ('Carta a Spinoza', diario 'El País', 16 agosto 1998).
Pedro Lomba, traductor del libro 'Escritos sobre Spinoza y el spinozismo', afirma que la filosofía de Spinoza fue el "motor" de la Ilustración, "con un protagonismo absoluto en la construcción de la Ilustración radical" (Introducción de 2009).
Comentario por Rawandi 14.02.12 | 16:33
[...] a mediados de dicho siglo el darwinismo ya se había combinado con el mendelismo dando lugar a la Síntesis Evolutiva Moderna (o neodarwinismo), y desde entonces la Síntesis no ha tenido ningún rival digno de mención. La ortogénesis y el saltacionismo han ido a parar al basurero de la historia.
Hasta ahí el comentario. Pero yo, que no tengo mucho de neodarwinista dogmático, aunque sí de lector de Darwin, creo que conviene acudir a los matices:
http://blogs.elpais.com/simetrias/2012/02/dios-seria-lamarckista.html
Sampedro es famoso por ser un 'enfant terrible' en esto del darwinismo. Léase 'Deconstruyendo a Darwin', Drakontos, Crítica 2007. Y ojo para diseñadores inteligentes y creacionistas demasiado palmarios: en Sampedro no hay nada de eso. Para él la evolución biológica se parece más al Jazz (híbrido, realmente) que a una sinfonía de Beethoven o una misa de Mozart.
[sigue] es el consentimiento, la inviolabilidad del pensamiento y la limitación de todo poder al que puede resistirse.
En resumen: dejemos a Spinoza en su lugar. Era un sujeto muy interesante, aunque muestre cierto disgusto a su metafísica determinista y a su "terrorismo de la cabeza" (¿era frase de Deleuze?), que hace imposible hallar esos términos tan queridos en Aristóteles en su otra Metafísica: "aquí hay dudas", "se dice de varias maneras", "en esto no hay acuerdo", "ahora bien". Nada de eso leo en Spinoza. Pensamiento y extensión eran para él partes de una misma cosa, y todo proceder de sustancia es absolutamente infinito y cerrado.
Pero que exista discrepancia, es lo que, a mi entender, hace posible "lo ilustrado". Y al contrario, que todo sea UNA cosa única con movimientos atemporales, no es un buen 'conceptus' para una sociedad de libertades que brotan diversas y sin direcciones aparentes.
Y es que la libertad para Spinoza no es una potencia de elección prospectiva, esto es, que elige por el mero hecho de valorar lo que es más propio para sí, sino de determinación receptiva, porque en sí no elige, sino que 'conoce' necesariamente lo que queda determinado y 'espontáneamente' hace coincidir el proceder de su mente con aquello que responde a ese orden: "Pues en la medida en que conocemos, no podemos apetecer sino lo que es necesario ni, en términos absolutos, podemos sentir contento si no es ante la verdad" (Etica IV, apéndice, c.32).
Bien, no diré que Spinoza era esa suerte de precursor del materialismo dialéctico según el antaño pensamiento oficial soviético, pero no estoy tan seguro que sea ese otro precursor de la Ilustración. Porque ésta daba razón de la tolerancia -lo que Spinoza perseguia, bien es verdad- conforme a datos de experiencia (Voltaire), y más para Locke, tan experimentalista, cuando la única justificación del pueblo [sigo]
Una democracia que no puede asistir en absoluto al 'ius discrepandi' (no digo nada del 'ius resistendi" del P. Mariana), precisamente él que era un discrepante. Porque si lees bien a Spinoza, su 'libertad' no es una asistencia a derechos, sino un procedimiento que, en terminología de filosofía política de su tiempo, se llamó 'de natura'. En eso estaba más próximo paradójicamente a Bodino que a Locke. Su método sistemático se construye desde una libertad entendida 'de naturaleza' (en este caso por relación necesaria) y no 'de individuo', por elección de propios fines. De ahí que defendiera que el 'vulgo', eso tan horrible para un legislador 'more geometrico', solo cree en su libertad en la medida de su libídine, y por ello debía ser sometido a vigilancia por el gobierno del estado "como una sola alma", limitando así su libertad (Etica V, 41, esc.).
Volviendo a Spinoza, Rawandi afirma que Spinoza es padre de la iustración. Es verdad que, al contrario que Hobbes -al que leyó tanto en el 'De cive' como en 'Leviathan'-, siempre defendió limitar el Estado y los derechos de sus miembros, como se formula en su 'Tractatus politicus': "Finis ergo reipublicae severa libertas est", el estado tiene como fin la libertad. Y de hecho habla de que la sociedad se conserva más próspera gracias a la democracia.
Pero, puntualicemos, ¿qué democracia es la de Spinoza? Desde luego la que Locke formuló como parte del "Bill" en que el pueblo no delega en el soberano sino que solo le representa, sin duda que no. Más bien es una democracia "vigilandi", es decir, un conjunto o asamblea de miembros que no pueden "obrar contra razón" y que están [cito]: "...obligados absolutamente a efectuar todos los mandatos del poder soberano, aun aquellos más absurdos; pues la razón nos manda seguirla..." (Trac. Teol.-Pol. XVI,28)
Wallbertto, durante los primeros decenios del siglo XX hubo varias teorías evolutivas, como la ortogénesis y el saltacionismo, que competían con la teoría darwiniana. Pero a mediados de dicho siglo el darwinismo ya se había combinado con el mendelismo dando lugar a la Síntesis Evolutiva Moderna (o neodarwinismo), y desde entonces la Síntesis no ha tenido ningún rival digno de mención. La ortogénesis y el saltacionismo han ido a parar al basurero de la historia.
Cuando estaba por publicarse una edición especial de centenario de El origen de las especies, de Darwin, se invitó a W. R. Thompson, entonces director del Instituto de Control Biológico de la Comunidad Británica de Naciones en Ottawa, Canadá, a escribirle la introducción. En esta, él dijo: “Como sabemos, hay gran divergencia de opinión entre los biólogos, no solo en cuanto a las causas de la evolución, sino hasta en cuanto al proceso mismo. Esta divergencia existe debido a que la prueba es insatisfactoria y no permite llegar a ninguna conclusión segura. Por tanto, es correcto y apropiado llamar la atención del público no científico a los desacuerdos que existen respecto a la evolución”. La revista científica Discover planteó la situación de este modo: “La evolución [...] no se halla solo bajo ataque por cristianos fundamentalistas, sino que también está siendo cuestionada por científicos de reputación. Entre los paleontólogos, científicos que estudian el registro fósil, aumenta el di...
Spinoza comparte con los cientificos modernos el naturalismo (sólo existe la naturaleza) y la valoración de la lógica. Además, fue el inventor de la crítica bíblica moderna, la cual ha ido confirmando sus descreídas conclusiones acerca la poca fiabilidad del texto bíblico.
El determinismo de Spinoza no podía ser inexorable, pues entonces no podría haber defendido la libertad humana como lo hizo. En resumen, no creo que sea exagerado afirmar que Spinoza es el padre de la Ilustración. Fue el más tolerante de los forjadores de la tolerancia y su mentalidad era básicamente moderna.
Otra cosa es afirmar que desde Spinoza se acepte que la única sustancia 'una' pensable sea lo material. Vale, de acuerdo. Como parece que no hay posibilidad alguna de determinar científicamente nada que no sea material, toda suposición al contrario está de mas. Otra cosa es ligar coherentemente unicidad de materia y determinismo, como de hecho hacía Spinoza. Eso no está de ninguna manera avalado por experimentación. En la secuencia lógica que intenta estructurar para describir la naturaleza, toda sección infinita excluye variaciones indeterminadas. Sin embargo, ni en la comprobación empírica ni en la misma lógica esto es verdadero. La observación no permite generalizar que todo es determinista, eso es imposible..., salvo que "metafóricamente" digas que los objetos "obedecen" a las leyes de la naturaleza porque muestran diversas uniformidades de comportamiento. Pero, como sabrás, las leyes no prescriben, solo describen.
Es decir, si hallases cualquier anomalía, deberías crear otra premisa para explicar por uniformidad natural que tal anomalía es falsa, lo que te llevaría a elevar otra premisa para reducir la explicación a lo más simple, lo que de nuevo recurrirías a otra premisa superior, etc., solo para hacer lógicamente consistente que la naturaleza es plenamente uniforme.
En realidad no es esto Para deducir -spinozianamente- que un cuerpo es una disposición de la materia, y que la mente es modificación de la misma, debes antes explicar si la materia en todo su despliegue es uniforme y sistemáticamente lógica por su determinación, lo que es imposible. Otra cosa es que la materia es el soporte fundamental de toda cosa que cambia incluso con aquellas indeterminaciones que se confirman por hechos.
En suma, desde Spinoza se hace ciencia porque antes se la ha inferido de su sistema metafísico. La observación no refiere que Spinoza tenga razón, porque no hay hechos, solo ideas.
Comentario por Rawandi 12.02.12 | 17:16
Fernando, aunque Spinoza aparenta seguir un razonamiento puramente deductivo (el "orden geométrico), en realidad constantemente se está refiriendo a la observación. Por consiguiente, la mentalidad de Spinoza es científica.
No, querido amigo Rawandi, no es así. Spinoza -y lo he leído bien-, no se funda en observaciones, sino en categorías determinadas por el principio de uniformidad de la naturaleza en sentido completista, de cuya premisa se derivaría que toda observación excluye cualquier anomalía al respecto, lo que es bien distinto cuando operas por directa observación de hechos. Para demostrar esto tendrías que crear el artificio de que 'realmente' existen resultados que avalan dicha uniformidad, pero no existe ningún posible razonamiento -pienso con el criterio que Spinoza aceptaría- que lo haría lógicamente necesario sin multiplicar premisas.
Fernando, aunque Spinoza aparenta seguir un razonamiento puramente deductivo (el "orden geométrico), en realidad constantemente se está refiriendo a la observación. Por consiguiente, la mentalidad de Spinoza es científica.
La única sustancia que hay es la materia. Los cuerpos son "disposiciones" de la materia. La mente humana es una "modificación" de la materia corporal. Todas estas ideas espinozianas sintonizan con la ciencia moderna.
Por otro lado, Spinoza fue el defensor más radical de la libertad de conciencia y de la democracia.
Sofía, ¿qué “expresa” el Génesis con su afirmación de que las plantas fueron creadas antes que las estrellas? Está muy claro lo que expresa: una falsedad empírica. Para comunicar a la humanidad que hay una “causa inteligente” detrás del Universo no hace falta incurrir en errores empíricos de ningún tipo. Los errores empíricos de la Biblia demuestran que se trata una obra exclusivamente humana.
El “alma espiritual” es la expresión que utilizan los dualistas como Juan Pablo II para referirse a la “mente humana”. La teoría evolutiva moderna (o neodarwinismo) describe la mente humana como un producto natural (esto es, no milagroso) más de un proceso evolutivo no dirigido, y por eso la Iglesia católica rechaza dicha teoría.
[sigue] Los 'hechos' tienen que ser descubiertos por la observación, no por el razonamiento; cuando inducimos con éxito el futuro, lo hacemos por medio de principios que no son lógicamente necesarios, sino que han sido sugeridos por datos empíricos. Y el concepto de substancia, sobre el que se basa Spinoza, es un concepto que ni la ciencia ni la filosoía pueden aceptar" (B. Russell, "Historia de la Filosofía Occidental" lib.III,p.3,10).
Y aunque Russell reconoce líneas más abajo que "algo" de su ética puede ser aceptado, desde luego no es al humo de la vela de su fundamento metafísico.
[...] que el ser mamífero es tal o cual sin posibilidad de que existan otros hechos que duden de toda corroboración.
Además, este aserto -a fin de cuentas, un corolario de su famoso axioma de que "... el orden y conexión de las ideas [verdaderas] es el mismo que el orden y conexión de las cosas"- lleva parejo caer en un pensamiento mitológico, en el que la convicción ideal es explicativa de la construcción del mundo. Yo puedo considerar en matemáticas que un sistema es consistente y perfecto, 'verdadero' por su potencial conectivo, y ser completamente superfluo o equivocado cuando su potencial operativo busca garantizar otros sistemas. Es decir, que sea muy ingenioso en las ideas, pero que no sirva para nada en las cosas, o incluso que las explique fatal.
Me quedo con lo que decía Bertrand Russell sobre Spinoza:
"El conjunto de su metafísica es imposible de aceptar; es incompatible con la lógica moderna y con el método científico. [sigo]
Ya que se cita a Spinoza -del que confieso soy gran lector, aunque no sea lectura de 'laudes'-, es verdad que muchos lo han convertido en el santo patrón (filosófico) de la ciencia moderna. Léase Damasio entre otros.
Pero yo dudo de que sea así; incluso diré más: es un pensamiento que contribuye al retroceso de las ciencias. Cuando declara en Etica II,34: "Toda idea que en nosotros es absoluta, o sea, adecuada y perfecta, es verdadera", además de producirse una 'generalización de sustancia' (convertir una palabra denotativa de rasgo en extensión de los rasgos de todo el género), viene a caer en el típico error de la equivalencia entre absoluteidad y adecuación. Puedes desarrollar una investigación adecuada de algo pero no por ello se convierte en absoluta, de tal modo que toda la información recopilada y que sea sintética, se convierta necesariamente en analítica. Conocer adecuadamente todos los rasgos sobre los mamíferos, no me permite establecer [...]
Y los partidarios del diálogo entre ciencias y religión no son partidarios de ninguna interpretación bíblica forzada para acomodarla a las ciencias, porque no hace ninguna falta esa acomodación. Las ciencias diversas pueden ayudar a situar el escrito en su época y comprender mejor lo que quería expresar el autor, diferenciando el contenido esencial del accidental y la forma de expresarlo.
Y la integración del conocimiento científico en la fe religiosa es siempre posible porque la fe no trata de los mismos contenidos, la fe trata sobre el sentido de la vida y la forma adecuada de comportarse según ese sentido. Los datos aportados por la ciencia nunca son un obstáculo, sino una ayuda para comprender mejor cómo actuar para ir en la dirección adecuada, de acuerdo con la fe.
El concepto de falsedad empírica no tiene aplicación cuando el objeto se trata desde otro punto de vista.
Cuando el poeta dice que se pierde en el mar de tu mirada no se puede decir que diga falsedades porque ni se pierde ni tu mirada es un mar. Lo que importa es lo que expresa con esas imágenes.
El génesis no pretende ser un tratado de astronomía ni de física, simplemente utiliza conceptos e imágenes de su época y expresa que hay una causa inteligente y un sentido detrás de todo lo que existe en el universo. Es en el terreno de la filosofía en donde se podría situar la discusión pero no en el de las ciencias.
En primer lugar no sé qué dice exactamente JPII, pero suponiendo que utilice la palabra "milagro", está por ver lo que eso signifique. No creo q se identifiquen mente humana y alma espiritual, pero en todo caso, decir que el alma es creada directamente por Dios no supone negar la evolución sino añadirle un plus después de aceptarla.
La cita anterior de Juan Pablo II es de su mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias el 22 de octubre de 1996.
En mi primer mensaje yo expuse únicamente las concepciones “básicas” de la relación entre ciencia y religión. Los partidarios del 'diálogo fructuoso' entre ciencia y religión, o bien son partidarios de una interpretación bíblica forzada para acomodarse a la ciencia (2ª concepción básica) o bien son partidarios de una mezcla incoherente de interpretación bíblica forzada y de interpretación bíblica fundamentalista (3ª concepción básica).
Sofía, un texto puede contener falsedades empíricas aunque no sea un “libro de ciencias”. Es lo que ocurre con la Biblia, que no es un libro de ciencias porque obviamente sus autores no tenían formación científica. El Génesis afirma, por ejemplo, que las plantas surgieron antes que el Sol, lo cual es una falsedad se mire por donde se mire.
El catolicismo admite la ‘evolución como hecho’, pero no admite la ‘teoría evolutiva moderna’ porque esta explica la aparición del ser humano como un fenómeno natural. El papa Juan Pablo II dejó muy claro que la aparición de la mente humana necesitó un milagro, es decir, una intervención directa de Dios en la naturaleza: “Si el origen del cuerpo humano proviene de materia viva que existía previamente, el alma espiritual es creada directamente por Dios”.
Rawandi, yo no "miento" al decir que Dawkins lo considera como los fundamentalistas "un libro de ciencias" (aunque un mal libro de ciencias), pues precisamente desde ese punto de vista es desde el que contiene falsedades, desde el pdv del libro de ciencias, por eso coincide con los fundamentalistas en que hay un conflicto, porque lo sitúa en el mismo nivel, el del libro de ciencias, algo que no es.
Rawandi, tú eres en todo caso el que "miente" cuando dices que el catolicismo no admite la evolución.
Y desde luego que como libro religioso la Biblia no supone ningún problema para la integración del pensamiento científico y la fe, que no están en conflicto.
Coincido con Galetel: "La Biblia debe leerse desde esta fe, pero ayudada por la Ciencia. Y la Ciencia debe ser completada por esta fe"
Renée, como ejemplo de pensador ilustrado el ateo Spinoza es mucho más adecuado que tu tocayo el creyente Descartes. Mira las cosas que escribía Spinoza:
"Como los hombres encuentran, dentro y fuera de sí mismos, no pocos medios que cooperan en gran medida a la consecución de lo que les es útil, (...) han creído que hay algún otro que ha dispuesto (...) todas las cosas para que ellos las usen. (...) de donde resulta que todos, según su propia índole, hayan excogitado diversos modos de dar culto a Dios (...) Y así, este prejuicio se ha trocado en superstición (...) Mas (...) todas las causas finales son, sencillamente, ficciones humanas"
Baruch Spinoza, 'Ética' (Apéndice de la Parte I)
Luis_r, la Iglesia católica sigue negando la aparición de la especie humana por evolución darwiniana.
Sofía, la burda propuesta del estadounidense Gould consiste en redefinir el vocablo ‘religión’ para poder excluir a los fundamentalistas cristianos, que por cierto constituyen la mayoría de sus compatriotas. Mas la dura realidad no cambia por una mera redefinición de palabras.
Dawkins coincide con los fundamentalistas en reconocer el conflicto entre ciencia y religión, pero tú mientes al afirmar que él considera la Biblia “un libro de ciencias”. La considera simplemente un libro que contiene falsedades, falsedades que jamás podrán “integrarse” junto al conocimiento científico en una cosmovisión racional.
Curiosamente el papel de la ciencia para muchas cosas importantes ha sido irrelevante. La inadmisión de hechos, la fantasía, el prejucio y los sentimientos están en la base de las utopías criminales del siglo pasado (que para colmo se autoafirmaban científicas). En paralelo al sarcasmo periodístico “que le verdad no te estropee un buen titular” discurre el “que los hechos no nos cieguen los prejucios, las emociones o los intereses”. Quizá hace siglos con la astros la Iglesia no aceptaba (y castigaba) tesis basadas en observaciones fidedignas. ¿hay hoy por parte de la Iglesia dificultad en aceptar otro tipo de observaciones? ¿quizá en el espinoso asunto de la economía? .
El conocimiento científico nos ampliará nuestra visión de lo real,nos dará elementos valiosísimos de reflexión ante ello,pero acaso y en definitiva no pueda sino constatarlo,levantar acta y dejarnos como certeza única en la tautología de que lo real es igual a lo real,no tiene otra significación que sí mismo,lo cual,en suma coincide con esa pretensión de entender y presentar el Universo como autocontenido y autosuficiente,tan cara a la ciencia actual.
¿Qué nos puede decir la ciencia en y por sí misma acerca del significado,qué horizontes de significación puede abrirnos?.Sí,en principio hay algo fundamental que puede aportarnos,la maravilla y el asombro ante lo real,y ellos son impulso dinámico que nos obliga a la incesante pregunta y al continuo otear de horizontes...acaso desde la costa de la ciencia pero más allá de ella.
Si he entendido bien,una de las ideas centrales de este comentario de Fernando es la de que la ciencia conlleva en sí misma un impulso dinámico,un encadenamiento y continua apertura de porqués contrastables y verificables en la realidad que,en suma,vienen a hacer a ésta más rica y expandida,en tanto que la metafísica,si bien es depositaria de legítimos y necesarios porqués,puede en cambio quedarse enclaustrada,inmóvil,en su propio discuso,un discurso,por otra parte,incapaz por definición de acceder a respuestas seguras y susceptible también de resolverse en sólo palabras,palabrería diríamos.
Quizá es justamente cuestión de precisar las palabras,de hilar fino en los conceptos.Planteado en términos de " por qué",resultaría válido el planteamiento de Fernando,me pregunto si en vez de" por qué" hablaramos de significación,no de por qué existe el mundo,existimo nosotros,sino de qué significa,qué refiere y a qué hace referencia tal existir.El conocimiento ...
Ciencia es estructurar conocimientos. Fe, en cambio, es dejarse llevar por la vida "saludable" en todos sus aspectos, los científicos incluidos. Discutiendo poco se gana. Viviendo se pierde o se gana y eso depende de la responsabilidad de cada quién.
Lo de "saludable" tienta a discutir, pero es mejor no hacerlo... para no terminar en guerra.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital