He venido tratando en mi blog del “caso Galileo” y de los problemas que suscita una posible intromisión de las iglesias en el campo de la ciencia. Me ha dicho algún comentarista que en este tiempo es quizá más intensa y odiosa la intromisión de algunos científicos que vienen declarando, desde hace siglo y medio que la religión ha muerto, en manos de la ciencia, añadiendo ¡viva la ciencia salvadora!
El tema es complejo e intenso, no puedo tratarlo en su complejidad, y hay además buenos comentaristas que pueden precisarlo en este blog. Pero he querido citar, como ejemplo, la figura “ejemplar” de A. Comte, que planteó hace más de un siglo muchas cosas que se dicen y repiten de un modo “escolar” sobre el tema.
Digo que el “caso Comte” es ejemplar, no por su hondura científica y filosófica (que no la tiene), sino por su monotonía y por la forma en que muchos han seguido su famosa “ley de los tres estadios”, que condena a la religión y la sitúa entre los ensueños de una infancia superada de la humanidad.
Volveré Dios mediante sobre el posible sentido de esa "ley" de los tres estadios (que quire ser la ley de las tres etapas de la humanidad: Edad Antigua, Media y Contemporánea). Este tema está tomado también de mi Diccionario de Pensadores Cristianos (Verbo Divino, Estella. 2010)
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital