De los exorcismos se habla hoy en las películas de miedo más que en las historias de Jesús. Pues bien, Jesús fue exorcista, no podemos olvidarlo, pero tampoco podemos sacar el tema del contexto.
El evangelio del domingo pasado trataba del primer exorcismo de Jesús según Marcos, en la sinagoga de Cafarnaúm. Con ese motivo han sido muchos los que preguntado sobre el tema. Por eso he pensado ofrece un resumen de mi visión del tema, tal como aparece en la vida de Jesús que publiqué hace algún tiempo en Verbo Divino, y que estoy actualizando. El tema ocupara dos días
Jesús fue un hombre de su tiempo y creyó, sin duda, que había demonios, en sentido mítico/simbólico, como aparecían en los libros de Henoc y en otros textos canónicos y apócrifos: Hay un Diablo/Satán (Poder perverso) y hay demonios, poderes inferiores que amenazaban a los hombres. Pero él no se ocupó de la existencia o no existencia metafísica del Diablo y de los demonios, sino de su presencia amenazante. Por eso, su lucha contra el “Diablo” (entendido como fuere) ha de entenderse, en realidad, como una lucha por la libertad y dignidad humana.
Jesús creía que estamos en la etapa final de la historia (cf. Mc 1, 14-15), marcada por la gran batalla contra el Diablo, y estaba convencido de que su mensaje (con los exorcismos) formaba parte de ella. No formuló ninguna teoría sobre el tema, pero supo que debía “luchar” contra el poder de Satanás, liberando a los hombres que se hallaban sometidos a su tiranía. Éste es el sentido de sus exorcismos, que han de verse a la luz de las tentaciones (cf. cap. 5), donde el Diablo aparece vinculada a la mala economía, al poder perverso y a la ideología religiosa destructiva.
Ciertamente, él sabe, en esa línea, que el Diablo se expresa en la mamona (cf. Mt 6, 24, cap. 19), y en el ídolo político y religioso, de manera que sus exorcismos tienen un fondo económico, político y religioso. Pero ellos ofrecen también otros rasgos de tipo más personal, pues diabólico es todo lo que oprime al ser humano y destruye su capacidad de vivir, de gozar, de pensar… Jesús no elaboró ninguna teoría sobre el Diablo, pero supo que aquel mundo estaba lleno de “posesos”, amenazado hasta el delirio por “poderes” diabólicos. Desde ese fondo se comprende su propuesta liberadora: 1. Introducción: Enfermos, posesos y pecadores. 2. Descripción: tabla de exorcismos. 3. Trasfondo. Jesús y un recuerdo de Flavio Josefo. 4. Disputa de los exorcismos. 5. Excurso. Exorcismos y felicidad de Jesús
1. Introducción: Enfermos, posesos y pecadores
Como muchos hombres y mujeres de su entorno, Jesús creía que en el fondo de la opresión del hombre no había un simple aparato imperial o comercial (vinculado a los romanos), sino un poder diabólico, que agita la trama de horrores del mundo, y que se expresa de un modo especial en los posesos. Por eso, a fin de liberarles, él no pudo quedar en un nivel penúltimo de leyes y disputas socio-religiosas (esenias o sacerdotales, fariseas o herodianas), sino que quiso llegar hasta el nivel en el que actúa lo diabólico, liberando a los cautivos del Diablo.
Ciertamente, en su contexto, muchos creían que los soldados de Roma (e incluso los príncipes herodianos) eran delegados del Diablo, contra quienes había que luchar, pero pensó que el modo de vencer y destruir al Diablo no era matar a los soldados y latifundistas, sino ofrecer Palabra a los pobres y enfermos, iniciando con ellos una ruta de Reino. Desde ese fondo, tras verle como profeta y sanador, quiero presentarle como liberador radical, en lucha contra el Diablo y sus espíritus (demonios) que tienen a los hombres oprimidos.
–- En ese sentido, se le puede situar en la línea de los „chamanes“. Cf. M. Hermann, Schamanen, Pseudoschamanen, Erlöser und Heilbringer I-III, S. Franz, Wiesbaden 1998; J. M. Poveda (ed.), Chamanismo. El arte natural de curar, Planeta, Barcelona 1997; M. J. Winkelman, Shamans, Priests and Witches: A Cross Cultural Study of Magic-Religious Practitioners, Arizona State University 1992
Nosotros, ilustrados del XXI, solemos decir que no hay demonios y que los exorcismos son pura magia o engaño, pero con eso podemos mostrar nuestra ignorancia: Quizá no haya Diablo (en sentido ontológico), ni demonios personales, pero “lo demoníaco” existe y marca la existencia humana. En esa línea podría afirmarse que lo demoníaco es un “mal interno” (social, personal), que se objetiva en instituciones y formas de vida exteriores, que vuelven a influir en las personas, añadiendo que su maldad se manifiesta de manera más intensa en algunos segmentos (eslabones) frágiles de la cadena humana, suscitando diversas formas de “locura”.
Ciertamente, lo que llamamos hoy locura (y todo el espectro de enfermedades psico-somáticas) tiene elementos orgánicos y biográficos, vinculados a su herencia genética y la trama personal, familiar y social de las personas. Pero, en el fondo de ella late casi siempre un tema de opresión (e incomunicación), que en tiempo de Jesús se interpretaba de un modo religioso positivo o negativo, vinculando enfermedad y diablo, posesión y ruptura personal. Siguiendo en esa línea, podemos afirmar que en la raíz de gran parte de las enfermedades antiguas y actuales sigue habiendo un tipo de pobreza, una falta de relación, una de-mencia o dis-locamiento que destruye al ser humano de manera personal (alienación) y/o social (opresión).
–– Unos, como E. P. Sanders, insisten más en el pecado y presentan a Jesús como profeta del perdón religioso. Ciertamente, él ayudó a los pobres y enfermos, con quienes se hizo solidario, pero se fijó de un modo especial en los “impuros”, es decir, en los pecadores y endemoniados (en sentido religioso), ocupándose así de aquellos que, según la convicción judía de su tiempo, no podían tomar parte en el culto sagrado del templo (y de la sinagoga). Jesús fue, según eso, un «reformador religioso», un exorcista espiritual, que quiso liberar a pecadores y posesos, a quienes perdonó en nombre de Dios, sin necesidad de templo Cf. E. P. Sanders, Jesus and Judaism, SCM, London 1985, 174-211.
En esa perspectiva se inscribe su visión de Galilea: «Pienso que los antiguos galileos encontraban que su vida era difícil y aceptaban las dificultades como expresión de la misma realidad de las cosas. Por supuesto, sería hermoso pensar en un mundo en el que ellos no tuvieran que preocuparse cada día por la comida y vestido; por eso, es lógico que palabras como las de Mt 6, 25-33 hayan tocado una fibra sensible de sus vidas. Pero estoy convencido de que el mensaje de cambio económico y social no era el único que podía tener sentido en la Galilea de Antipas. Las personas normales estaban preparadas para superar las dificultades de su vida, en parte porque esas dificultades formaban un elemento de la realidad de este mundo y en parte porque ellos creían en Dios: Dios no les cargaría con un peso más grande que el que ellos pudieran soportar y, de un modo u otro, Dios les proveería con todo lo que ellos necesitaban en el presente y les daría una vida mejor en el futuro. Pienso que esto fue lo que hizo que muchos respondieran positivamente al mensaje de Jesús. Él rogaba por el pan de hoy y pedía también a Dios que viniera su Reino». Cf. E. P. Sanders, Jesús en Galilea, en D. Donnelly (ed.), Jesús. Un coloquio en Tierra Santa, Verbo Divino, Estella 2004, 11-38 (cf. pag. 37).
Otros, como J. D. Crossan, han destacado más el aspecto social del mensaje de Jesús, que no vino a perdonar pecados ni a limpiar impurezas (como los sacerdotes), sino a ofrecer una esperanza de vida a los pobres, abriendo para ellos un camino de justicia, reconciliación y perdón de las deudas. Jesús no fue un reformador religioso (en plano sacral o ritual), ni un predicador de penitencia, pero tampoco un Mesías espiritualista, sino un profeta del perdón de las deudas y de la comida compartida (en plano económico y social). Por eso, su principal exorcismo fue la justicia social. Entre las obras de J. D. Crossan, cf. de un modo especial El Nacimiento del cristianismo, Sal Terrae, Santander 2002, 343-344.
En general, la iglesia posterior ha insistido más en el pecado contra Dios que en pobreza, locura y opresión humana, presentando así a Jesús como un redentor casi exclusivamente religioso. Pero sus exorcismos (y su mensaje de Reino) incluyen también un aspecto social, porque el pecado y demonio que él quiso vencer era aquel (Aquel) que se opone al Dios creador y a la vida de los marginados y enfermos, de manera que sus exorcismos fueron ante todo un programa de lucha social.
Jesús no ha trazado una teoría sobre las ofensas contra Dios, ni un manual sobre pecados “religiosos”, pues no ha sido un moralista espiritual, sino que le ha importado la salud total de hombres y mujeres, amenazados por lo que entonces se llamaban posesiones diabólicas, y ha luchado contra ellas, para así lograr que el mundo (es decir, más en concreto, la sociedad de Galilea), fuera presencia de Dios.
Es muy posible, que en su etapa con Juan, Jesús haya pensado que el mundo entro (al menos el pueblo de Israel) se hallaba bajo el Pecado/Diablo, de tal forma que debía ser juzgado (destruido) y sólo unos pocos convertidos/bautizados podrían liberarse para iniciar un mundo nuevo. Pero en su experiencia posterior, volviendo a Galilea para proclamar el Reino, él ha descubierto que Dios es vida y perdón, y que la llegada de su Reino implica una victoria de Dios sobre el pecado, que se manifiesta en la opresión y en la locura de los “pobres”. Más aún, Jesús ha descubierto que el mismo Dios le ha dado poder para vencer al Diablo, no en un tipo de lucha celeste (ángeles contra satanes), sino en el interior de su actividad humana, como sanador y exorcista.
Esta visión se arraiga en la mejor tradición de Israel (de los profetas) para quienes el pecado, siendo rechazo del Dios verdadero, es opresión de los pobres y se expresa, de un modo especial, en la enfermedad (en la locura). Jesús ha vinculado así pecado y opresión humana (negación de la Palabra), y ha entendido sus exorcismos (Palabra sanadora) como victoria de Dios y presencia del Reino contra el Diablo.
– Jesús no ha planteado el tema en forma abstracta (haciendo una teoría), sino poniéndose al servicio de los pobres (hambrientos/pecadores) y, de un modo general, de los enfermos, carentes de Palabra. No le ha importado el Diablo en cuanto tal, sino el Reino de Dios, que implica libertad, vida en salud, respeto mutuo… y todo ello supone victoria contra el Diablo, que tiene a los hombres sometidos, esclavizados, enloquecidos. «Tras la enfermedad y el pecado se oculta un mismo hecho… (según las curaciones relatadas en Mc 2, 1-12 y Jn 5, 1-7, 14)… Los elevados impuestos provocarían la desnutrición física y la incapacitación histérica de los más pobres. Pero las autoridades religioso-políticas, echaban la culpa a los mismos enfermos, diciendo que ellos eran los culpables… Y, en último término, la curación de las enfermedades producidas por el pecado se debía realizar, naturalmente, en el Templo. Lo cual suponía nuevas cargas fiscales, y cerrar por completo el ciclo de victimización. Así pues, cuando Juan el Bautista por medio de un rito mágico, o Jesús por medio de un toque mágico curan las enfermedades, implícitamente, estaban perdonando o declarando inexistentes los pecados del enfermo. Su acti¬tud suponía no ya un desafío al monopolio terapéutico de los médicos, sino al monopolio religioso de los sacerdotes. Sus actos eran subversivos desde el punto de vista religioso-político» (Cf. J. D. Crossan, Jesús. Vida de un campesino judío, Crítica, Barcelona 1994, 375).
A su juicio, el Diablo es falta de comunicación, una vida en que los hombres y mujeres sean dueños de sí mismos y así puedan dialogar con los demás de un modo gozoso, confiado, sin imposiciones ni rupturas personales, que se expresan en forma de violencia y de locura. Ciertamente, en el fondo de la “posesión”, así entendida, hay componentes neurológicos y biográficos, pero, como supone Mc 4, 15, “Diablo” es “aquello” que devora la Palabra, impidiendo que los hombres y mujeres se comuniquen.
En tiempos de Jesús se había extendido en Galilea una gran ola de locura, en la que confluían razones políticas y sociales, económicas y culturales, personales y religiosas… Gran parte considerable de la población vivía en el umbral de eso que entonces se llamaba posesión diabólica y que hoy podría interpretarse como desintegración cultural y psicológica, opuesta a la expansión del Reino de Dios. Por eso, Jesús debió actuar como “exorcista”, al servicio de la salud interior y la comunión social de las personas.
–- Para situar a Jesús entre los sanadores y exorcistas de su tiempo, cf. B. M. Bokser, Wonderworking and Rabbinic Tradition. The Case of Hanina ben Dosa: JSJ 16 (1985), 42-92; S. L. Davies, Jesus the Healer. Possession, trance, and the origins of Christianity, SCM, London 1995; S. Freyne, The Charismatic, en J. J. Collins (ed.), Ideal Figures in Ancient Judaism. Profiles and Paradigms (SBLSCS 12), Chico CA 1980, 223-258; W. S. Green, Palestinian Holy Men: Charismatic Leadership and Rabbinic Tradition: ANRW 2/19 (1979) 614–47; M. Smith, Jesús el mago, Martínez Roca, Barcelona 1988; G. H. Twelftree, Jesus the Exorcist. A Contribution to the Study of the Historical Jesus, Tübingen 1993; G. Vermes, Hanina ben Dosa. A Controversial Galilean Saint from the First Century of the Christian Era: JJS 23 (1972), 28-50; 24 (1973), 51-64.
Puede discutirse el tipo de realidad del Diablo. Pero es evidente que Jesús fue un hombre experto en la locura (posesión diabólica), expresada como quiebra personal y como falta de palabra. En ese contexto, como mediador del Reino de Dios, que es principio de comunicación (que los hombres y mujeres puedan compartir el don de la vida, porque la Vida es Dios), se deben entender sus exorcismos, al servicio de la creación de Dios.
–- Tomo ese título de P. F. Craffert, The Life of a Galilean Shaman: Jesus of Nazaret in Anthropological-Historical Perspectiva, Cascade, Minneapolis 2008. Ha desarrollado el tema J. J. Martínez, El Aprendizaje Narrado. El desarrollo humano en el Evangelio de Marcos, Tesis Doctoral, Universidad de Alicante 2008.
2. Exorcismos. Esquema inicial
Significativamente, al presentar los milagros de Jesús (los ciegos ven, los cojos andan….), Mt 11, 2-6 no incluye los exorcismos (como si se situaran en otro nivel), pero el gran envío de Mt 10, 7-8 par. (cf. cap. ) los incluye, con las curaciones, resurrecciones y “purificaciones” de leprosos, recogiendo quizá una tradición que viene del mismo Jesús. Sea como fuere, los he querido presentar por separado, pues ofrecen matices distintos, aunque pueden incluirse en el proyecto de las sanaciones. En un sentido, ambos gestos (sanaciones y exorcismos) se identifican, pues en perspectiva escatológica toda enfermedad es signo del “diablo” y todo exorcismo es “curación” humana, al menos en sentido simbólico (religioso, social y personal).
Jesús supo que el hombre está hecho para la “vida”, y que aquello que va contra esa vida forma parte de una trama diabólica (opuesta a Dios, simbolizada por el “diablo”). En esa línea, la lucha contra el “diablo” es un elemento importante del proyecto sanador de Jesús, que es la revelación de Dios (el Reino). Pero, los exorcismos están más vinculados a la perturbación interna de la vida y tienen un matiz más psicológico y psico-somático.
Había entonces muchos exorcistas, y entre ellos destaca Jesús, a quien recordamos como sanador profundo, capaz de recrear a las personas, no para integrarlas en un tipo de existencia antigua (dominada por la lucha de todos y el triunfo de los fuertes), sino abrir con ellas un camino de Reino, es decir, de nueva humanidad. En ese sentido, podemos afirmar que él actuó como “chamán” (exorcista poderoso), al servicio del Reino de Dios, empeñado en superar una trama diabólica de enloquecimiento y muerte que tenía sometidos a muchos hombres y mujeres de su entorno. Es lógico que algunos exegetas, incluso cristianos, más “racionalistas”, hayan tendido a silenciar este elemento de su vida, que les resulta mítico (contrario a la razón ilustrada); pro sólo quien penetre en la razón y sentido de sus exorcismos entenderá rectamente su mensaje:
a. Una tabla de exorcismos (Marcos)
El evangelio de Marcos desarrolla de un modo consecuente la tradición de los exorcismos, expresando en ellos su propia teología (expresada como lucha contra el Diablo), bien arraigada en la historia de Jesús. Otras tradiciones, más interesadas en la palabra (mensaje) han tendido a olvidar ese elemento de su historia: El Q sólo incluye un exorcismo (Lc 11, 14), para iniciar la controversia que sigue (11, 14-23), tras haber interpretado la lucha de Jesús contra el Diablo con las tentaciones (Lc 4; Mt 4). Por su parte, el evangelio de Juan no recuerda (ni puede) exorcismos concretos (a pesar de sus 6/7 milagros), pues la lucha de Jesús contra el Diablo es su misma revelación como Hijo/Logos de Dios. Marcos, en cambio, ha interpretado a Jesús como exorcista:
(1) Sumarios (Mc 1, 32.39; 3, 11). Presentan a los posesos como signo de impureza y destrucción, que Jesús quiere vencer, en un camino que deben seguir sus discípulos (cf. Mc 6, 13; Mt 10, 8)
(2) El endemoniado de la sinagoga (Mc 1, 21-28; cf. Lc 4, 33-37). Relato paradigmático, que parece tener un fondo histórico, aunque ha sido transmitido de manera simbólico-teológico, para destacar el carácter demoníaco de un tipo de sinagogas.
(3) El leproso del campo (Mc 1, 40-45). El texto no dice que tenga un demonio, de forma que estrictamente hablando no se trata de exorcismo. Pero dice que Jesús le limpia (lo que implica que está sucio, es decir, “impuro” y la impureza es el signo de Satán), en gesto que debe extenderse como “purificación” (=exorcismo).
(4) El legionario de Gerasa (Mc 5, 1-20 par), está poseído por un espíritu impuro que es legión. En su forma actual, el relato ofrece un sentido catequético y misionero, con un amplio simbolismo social (político), pero su fondo conserva el recuerdo histórico de un gesto de Jesús
(5) La niña pagana (Mc 7, 24-30), poseída por un espíritu impuro o demonio. Este pasaje parece construido por la comunidad que está al fondo de Marcos (partidaria de la misión a los paganos). Pero no podría haber sido compuesto sin un fuerte recuerdo de Jesús como exorcista. La misión cristiana a los gentiles se interpreta así como un gran exorcismo.
(6) El niño mudo (Mc 9, 14-29), al que domina un espíritu impuro. Este pasaje ha sido también recreado por la tradición cristiana (que pone de relieve el carácter sanador de la fe). Pero en su fondo recoge también el recuerdo histórico de una acción liberadora de Jesús.
(7) Endemoniado mudo (ciego) de Lc 11, 14 (Mt 12,22-23). Éste es el único caso en que el Q (más interesado en la palabra de Jesús) recoge un exorcismo, evocando sin duda un hecho histórico. En esa línea se puede evocar también el poseso mudo de Mt 9, 32-33. En ese fondo, según el Q (Mt 4, 1-12 y Lc 4, 1-3), toda la vida de Jesús aparece como un gran exorcismo.
(8) María Magdalena (Lc 8, 2). Éste es el único caso en que Lucas recoge, por su parte, un exorcismo de Jesús, que evoca, evocando, sin duda, un hecho histórico: Así interpreta la “curación” (conversión) de María Magdalena como un exorcismo.
b. Sentido
Jesús asume el modelo terapéutico judío de su entorno, pero introduce algunas novedades muy significativas, entendiendo el exorcismo como curación del ser humano en su totalidad (a través de palabra), suscitando al mismo tiempo una fuerte polémica (como seguiremos indicando). Éstos son algunos rasgos de la visión cristiana de los exorcismos.
(1) Exorcismo y polémica judía (Mc 3, 20-35). Los escribas que descienden de Jerusalén, como representantes de ortodoxia, aceptan los exorcismos de Jesus (cura en cierto modo a los posesos), pero los entienden como provocación anti-judía: Por su forma de curar a los posesos, Jesús rompe las fronteras de lo puro y de lo impuro, apareciendo como socialmente peligrosos.
(2) Exorcismo y polémica pagana (Mc 5, 1-20). Jesús libera al poseso de los sepulcros de Gerasa, pero los habitantes de la ciudad y de los campos del entorno (5, 14) le ruegan que salga de su tierra. Prefieren quedar en equilibrio de violencia con los posesos. No aceptan la forma en que Jesús les libera.
(3) Exorcismo y polémica intracristiana (Mc 9, 38-41). Como representante de la iglesia zebedea, Juan Zebedeo pretende impedir que un exorcista no comunitario expulse demonios en nombre de Jesús, para controlar así los exorcismos de un modo eclesial. De un modo sorprendente, Jesús se lo impide, diciendo que todos pueden realizar exorcismos en su nombre.
(4) Exorcismo cristiano. A los discípulos que son-con-él (forman su familia) Jesús les ofrece la tarea de proclamar el mensaje (keryssein) y expulsar demonios (Mc 3, 14-15; cf. unidad de ambos gestos en 1, 27). Los enviados de Jesús son exorcistas: proclaman conversión, expulsan demonios y curan (6, 7.12-13). Éste es su poder, éste su oficio de Reino.
(5) Más allá de los exorcismos. Significativamente, la tradición posterior ha tendido a “silenciar” los exorcismos, entendidos en su forma externa (popular), de lucha contra el Diablo, tal como aparecen sobre todo en la tradición de Marcos (retomada, de forma ejemplar, por su mismo final “canónico”: Mc 16, 17). Por eso, como he dicho, tanto el Q como el evangelio de Juan dejan de ocuparse de ellos.
Los exorcismos pueden estar relacionados con problemas de tipo social, familiar e incluso político (Roma)…, pero en el caso de Jesús aparece con más fuerza su aspecto personal, al servicio de la libertad del hombre. En sentido estricto, ellos son gestos de liberación, dirigidos a ofrecer salud a los enfermos, capacitándoles para vivir en madurez y en comunicación humana. En esa línea, hay que añadir que Jesús no ha sido sólo un exorcista, sino que parece haber creado una comunidad de exorcistas, a quienes envía, en el tiempo de su vida, a expulsar demonios (cf. Mc 6.7 par), en una imagen, que no aparece recogida en Mt 28, 16-20, ni en final de Lucas, donde no existen exorcismos propiamente dichos.
3. Trasfondo
Allí donde otros suponían que los pobres estaban condenados a sufrir bajo el poder de espíritus perversos (como chivo expiatorio inexorable de una sociedad dominada por poderes superiores), Jesús les ha tomado como hijos de Dios, capaces de vivir en libertad, iniciando con ellos un camino de Reino. Así se ha sentido enviado por Dios, para expulsar a los demonios, ocupándose de aquellos a quienes la estructura social y familiar condenaba a la locura (cf. Mc 5, 1-20; 7, 24-30; 9, 14-29).
Precisamente los posesos, que podían tomarse como signo de lejanía de Dios (endemoniados), fueron para Jesús el lugar privilegiado de la acción de Dios (cf. Mc 9, 14-29 y par), dirigida no solamente a ellos (especialmente dominados por Satán), sino a todos los hombres y mujeres (incluso a los causantes de su posesión). Ciertamente, no fue el único exorcista; otros lo eran también, sobre todo entre los judíos. Pero su gesto tuvo rasgos especiales, y suscitó una fuerte oposición, como seguiremos viendo.
Más que milagros en sentido externo, los exorcismos de Jesús han sido signos de perdón y comunicación, al servicio del Reino, entendido como fraternidad de liberados. Por eso, no son algo marginal y folclórico (como en el caso de Eleazar), sino un elemento clave de su mensaje, para crear una comunidad de reino (cf. Mc 1, 21-28; 5, 1-20; 7, 1-20; 9, 17-27), fundada no sólo por él, sino por los discípulos, a quienes llamó para que le acompañaran y proclamaran la buena nueva del Reino, expulsando demonios (Mc 3, 13-15). .
No trazó teorías sobre posesiones, sino que vio a Satán en los posesos, y entendió el Reino de Dios como victoria sobre el Diablo, no de un modo abstracto o en lo alto de los cielos, sino en la misma vida de los hombres, a quienes quiso curar a través de sus discípulos (cf. Mc 6, 7-13 par; Lc 10, 17-18). No fue exorcista solitario, sino maestro de exorcistas con quienes compartió la tarea de liberación de los posesos, para el Reino, en un plano personal y familiar, político, social, y religioso.
–- Por eso, hay que relacionar exorcismos individuales (de personas concretas) y sociales (un demonio como Belcebú parece identificarse con el orden social pervertido, cf. Mc 3, 22). Una parte considerable de la población campesina de Galilea parecía endemoniada (sufría un tipo de locura, vinculada a las circunstancias económicas, sociales y culturales). Pero también parecían endemoniados otros hombres y mujeres no judíos del entorno, como el legionario de Gerasa (Mc 5, 1-20) y la hija de la siro-fenicia (cf. Mc 7, 25-30).
1. Plano personal y familiar. Los exorcismos forman parte del proceso de liberación de Jesús, no porque los demonios sean personas en sentido estricto, sino, al contrario, porque ellos causan la destrucción personal de los posesos. En ese contexto podemos hablar también de su lucha contra los demonios familiares, que se expresan en la distorsión de las relaciones personales entre padres, hijos y parientes, allí donde se ha roto la relación entre generaciones y personas (cf. Mc 7, 24-30; 9, 14-29).
2. Plano político y social. En ese fondo se sitúa la historia del demonio legionario (Geraseno de Mc 5, 1-20) y quizá también el nombre Belcebú (cf. Mc 3, 22-27 par), Señor de la Casa, a quien podemos vincular con la Bestia de Roma, según Ap 13. Un tipo de religión establecida quería marcar bien las fronteras sociales de los puros, expulsando para ello a los manchados (publicanos, prostitutas, leprosos), a quienes acusaba de posesos. Pues bien, en contra de eso, Jesús afirmará que los demonios se vinculan especialmente con Roma (y con un tipo de judaísmo vinculado al templo).
– Los exorcismos expresan un problema de poder: ¿Quién es el fuerte que domina sobre el mundo? (Mc 3, 27 par). La literatura apocalíptica tendía a vincular a ese fuerte con los poderes imperiales. «La agresión contra los romanos parece hallarse desplazada hacia los demonios, como lo muestra el exorcismo practicado a la orilla del lago de Gerasa (Mc 5, 1ss): los demonios que habían entrado en la piara de cerdos se comportan como las fuerzas de ocupación. Hablan latín (¡), se presentan como legión y, lo mismo que los romanos, no tienen más que un deseo: el poder permanecer en el país. El hecho de que, juntamente con los cerdos, se ahogaran también en el lago los demonios [romanos], está en consonancia con los deseos poco amistosos que el pueblo judío abrigaba hacia los romanos: habría sido preferible arrojarlos al mar. Cuando Jesús, con sus exorcismos, expulsaba a Belcebú… parece que expulsaba también la infección de la presencia romana que se extendía a través de ese demonio. Porque Belcebú (Baal Zebul) era el mote con el que se conocía a un Dios Baal en Siria. La conexión entre el dominio extranjero y el dominio ejercido por los demonios es una conexión plausible: con los romanos llegaron al país los dioses y cultos extranjeros» (cf. G. Theissen, El Movimiento de Jesús, Sígueme, Salamanca 2005, 287).
3. Plano religioso. Como indicaremos al hablar de la disputa sobre los exorcismos, en la línea del relato del endemoniado de la sinagoga (Mc 1, 21-26), el Jesús de Mc 3, 20-30 par. supone que aquellos que se oponen a la llegada del Reino de Dios están dominados por un tipo de Diablo. Ciertamente, ese texto evoca una experiencia eclesial de disputa entre comunidades cristianas y sinagogas más tradicionales (legales), en torno al lugar y acción de lo diabólico; pero todo nos permite suponer que conserva el recuerdo de una experiencia histórica de Jesús, para quien un tipo de sinagogas podían volverse lugares del Diablo
Al enfrentarse a los poderes de opresión personal y social, Jesús ha penetrado en un espacio peligroso, dejándose «conocer» por lo diabólico. Lógicamente, los primeros que han “descubierto” su identidad han sido los posesos (demonios), que le dicen: «Eres el Santo», «el Hijo de Dios» (Mc 1, 24; 3, 11; cf. 5, 7). Esas confesiones (que parecen evocar recuerdos históricos) recogen el recuerdo de la relación de Jesús con los estamentos más duros y conflictivos de la sociedad: Por compasión y entrega terapéutica, él se ha introducido en la hondura de la contradicción y destrucción humana, de tal forma que han sido ellos, los posesos (locos, expulsados de la sociedad, no los sabios del mundo), los primeros en conocerle.
Sin duda, en su forma actual, esos relatos de exorcismos, con la confesión de los endemoniados, han sido recreados por la tradición posterior de la iglesia. Pero en el fondo de ellos late algo indudable: Jesús ha penetrado en el mundo de locura y opresión de lo diabólico, abriendo allí un espacio de libertad solidaria, un camino de Reino, a partir de su Palabra. Precisamente con ellos, con los locos (expulsados de un tipo de sistema racional) ha iniciado Jesús su travesía de humanidad, ofreciendo su Palabra .
– En la actualidad tenemos otro imaginario y empleamos otro tipo de terapias, de manera que, en general, no solemos apelar a la hipótesis (signo) del Diablo. Pero lo que Jesús descubrió en los posesos (falta de comunicación, ruptura personal) y lo que él quiso hacer con ellos (ofrecerles la Palabra como fuente de comunicación gozosa) sigue siendo un reto de la humanidad al comienzo del siglo XXI. O aprendemos a vivir en libertad y gozo (compartiendo así la vida), o los nuevos demonios de la opresión, tristeza, angustia y desampara terminarán destruyéndonos.
Sí esa cuestíón que plantea Maga es interesante, y los antropólogos estudian en qué pueden consistir las posesiones y habrá teorías para todos los gustos, pero en todo caso negar las posesiones no supone negar que exista satán, el espíritu del mal. Son cosas distintas.
Con lo que no estoy de acuerdo yo con Maga es en esa separación radical que hace entre la liberación para la vida eterna y esta vida. En primer lugar en Mt25 deja claro que el juicio para la vida eterna tratará del amor que hemos dado al prójimo en ésta vida: tuve hambre y me diste de comer (de modo que la liberación espiritual supone en primer lugar el compartir esta vida) En 2º lugar no creo eso de que Su liberación no es política, pues "Cristo SABE que el Mundo está dominado por el Demonio" Jesucristo sabe que él es más fuerte que el demonio y con sus gestos de liberación se hace presente ya el Reino de Dios (como un grano de mostaza) aunque no llegue a su plenitud hasta el final de los tiempos.
Repito la pregunta de Maga, pòrque en el comentario anterior copié mal:
"Conozco el caso, por un compañero sacerdote suyo,-ya hace décadas- de un sacerdote español aragonés que estudiaba en el Instituto Bíblico Pontificio de Roma y que le práctico el exorcisma a una señora italiana posesa, que levitaba y hablaba en Griego Clásico y en Arameo, además de decir el nombre del demonio que la poseía. Por cierto, el sacerdote consiguió liberala. ¿Me pueda explicar esto? "
Interesante pregunta la de Maga Xabier:
"Conozco el caso, por un compañero sacerdote suyo,-ya hace décadas- de un sacerdote español aragonés que estudiaba en el Instituto Bíblico Poen Griego Clásico y en Arameo, además de decir el nombre del demonio que la poseía. Por cierto, el sacerdote consiguió liberala. ¿Me pueda explicar esto? porquer nuestra loimitada ciecia no puede explicar este hecho y le aseguro que esto fue Verdad. "
¿Cómo se pueden explicar estás cosas Xabier?
Meditemos en todo lo que nos proveee la muerte de Cristo en la cruz: Redención, perdón, justificación, purificación y santificación. Luego reconozcamos que estas cosas llegaran a ser una realidad en nuestra vida cuando testifiquemos personalmente de ellas. Al dar testimonio sobre estas cosas vencemos a Satanás "por medio de la sangre del Cordero y de la palabra de nuestro testimonio" Apocalipssis 12:11
Xabier, Veo que el señor Maga ha estado también activo esta madrugada...
Gracias, Maga. Seguimos hablando. Fue amigo de Diez Macho y compartimos muchas de las cosas que ahora digo, que quizá no tienen mucho que ver con Bultmann. Un saludo Xabier
la labor redentora que llevó a cabo Nuestro Señor Jesucristo para llevar al Hombre a la Vida Eterna y liberarlo del poder de las Tinieblas, de la Muerte Eterna y del Infierto.
Espero que no le hayan molestado mis objeciones críticas.
Un cordial abrazo en Nuestro Señor Jesuscristo.
Maga.
controlaban el absoluto. Esta concepción tiene mucho que ve con su etnocentrismo, pues en Pueblos Mesopotámicos y, en otros, está demostrado ue este prejiuicio no siempre era así. Habría que estudiar a Ugarit (S. XIV a.C.)con más detenimiento, su Panteón, EL-el Dios semítico-por excelencia con Baal, cuyo nombre está relacionado con el Acadio Belum:Señor, pero sería harina de otro costal, digno de estudio de la Fenomenología religiosa y del Antiguo Oriente y la tendencia de estos pueblos desde un pluralismo de dioses hacia una piedad casi monolátrica en algunos casos, pero estas cuestiones son sumamente complejas, pues habría que ver la Relación de acción y reacción de Israel con estos pueblos). Con todo y centrándome, la cuestión es Cristológica y Cristo es Dios hecho Homre e una unión hipostática perfecta con communicatio idiomatum, pero sin confusión ni mezcla y Cristo vino para traernos el Cielo y la Vida eterna. todo lo que he comentado críticamente anterormente son limitaciones a
en Griego Clásico y en Arameo, además de decir el nombre del demonio que la poseía. Por cierto, el sacerdote consiguió liberala. ¿Me pueda explicar esto? porquer nuestra loimitada ciecia no puede explicar este hecho y le aseguro que esto fue Verdad. Conozco algún otro caso parecido que me comentó algún sacerdote, así que la cosa, a pesar de hoy en día no sea políticamente correcta, es algo que no se puede obviar. Podríamos hablar del Pare Amorth, exorcista de Roma y sus vivencias (gente que expulsaba clavs, etc.) ¿Alguna justificación), puesno creo que sea un mentiroso ni un loco este hombre...pero bueno...eso sería otra cosa. LO único que quería dejare nclaro es mi altibultmannismo en exégesis. Con respectoa al luterano Theissen, célebre exéta, sí que estoy muy de acuerdo con el comentario que Ud. puso. con respecto a la lucha del Yavé con los"""ídolos"" nacionales. Esta terminoilogía sería motivo de otra debate (por ejemplo, la noción que tenían los Israelitas de que los gentiles
distint l que presenta el N.T. Su liberación no es política, pues Cristo SABE que el Mundo está dominado por el Demonio, sino espiritual. Su misión fue redimirnos para darnos la VIDA ETERNA y librarnos del poder de las Tinieblas. Además, la figura del exorcista (a menudo oculta) que sigue existiendo en muchas diócesis no es la de un simple chamán o curandero, sino la de un Ministro de Cristo y de su Iglesia, que trata de liberar al posesos de una posesión diabólica. Le aseguro que conozco datos-porque la Iglesia en esto es muy, pero que muy minuciosa, metódica y racional- sobre lel particular y, tras descartar problemas naturales psicosomáticos y no hallar causas naturales, es cuando se pensa en que pueda haber indicios de algo praeternaturalis. Conozco el caso, por un compañero sacerdote suyo,-ya hace décadas- de un sacerdote español aragonés que estudiaba en el Instituto Bíblico Pontificio de Roma y que le práctico el exorcisma a una señora italiana posesa, que levitaba y hablaba
pertenecientes a los Studia Semitica Novi Testamenti, donde demuestran el transfondo filológico ARAMEO DEL N.T. y someten a crítica a los bultmannianos. Este movimiento exégetico antibultmanniano está presente no sólo aquí en España, sino también en toda Europa y en Norteamérica por exégetas críticos serios. Lo que se trata no es criticar la exégesis crítica, pues ésta muy sana para estudiar el verdadero contexto histórico del N.T. ye entenderlo racionalmente, sino aceptar sus limitaciones (como afirma el Santo Padre en "Jesús de Nazaret"). No es una ciencia absoluta y criticar los apriorismo -en cierta medida mitológicos-de muchós exégetas de los dos últimos siglos. Bultmann sólo veía el N.T desde su óptica, igual que Bauer y otrs sólo la veían desde su óptica hegueliana y esto es distorsionar un estudio sin apriorismos, científico y serio del N.T. Esto se ve en las posturas liberacionistas también (de origen marxista y, a su vez, hegueliano) que ven a Cristo como un libertador muy
algo de esto. La lucha de Jesús fue contra fuerzas espirituales opuestas a Él y a su Reino. Y estas fuerzas capitaneadas por Satanás Je´sus y todo el Nuevo Testamento lo presentan como entidades reales y no como símbolos ni como mitos. Ésa es la lectura postilustrada e inmanentista de autores como R.Bultmann y que tratan de "desmitologizar" el Nuevo Testamento, es decir, secularizarlo y reducuirlo a lago inmanente y mundano y no trascendente. Esto es lo que entendía Bultmannc omo una lectura bíblica del N. T. En el Tomo I de los Apócrifos del Antiguo Testamento que hizo el Padre Alejandro Díez Macho, gran arameísta y escriturista, critica duramente la postura bultmanniana y afirma que es una interpretacional personal de la mentalidad de esta escuela y no de lo que dice el N.T., que es la creencia de que Jesús y sus discípulos, así como los Judíos de su época creían en la realidad personal del Diablo y de los Demonios. Este punto de vista lo atacan otros ilustres escrituristas, como los
Me da la sensación, Don X. Pikaza, que su visión sobre elo Diablo y sus demonios está muy limitada por el racionalismo ilustrado y postilustrado. Es cierto que Cristovino a sanar a los pecadores, a los apestados de la sociedada, a impuros como los leprosos, a prostitutas, a enfermos como mudos, ciegos e incluso locos. Esto, para Él, era un efecto del Mal provocado por el Diablo, pero tanto Jesús como los Judíos de su época creían en el Diablo y en los demonios como seres con ontología propia. Así lo manifestó siempre el Magisterio de la Iglesia. El IV Concilio Lateranense y el actual Catecismo de la Iglesia Católica. El Diablo es un ser espiritualmente real y rebelde a Dios y es la causa del pecado. Veo que enfoca la lucha contra el Diablo de Jesús sólo en aspectos socio-pol´ticos (esto me recuerda al positivismo y al Marxismo, así como a la Teología de la Liberación) o aspectos chamánicos propios de un curandero para sanar a la gente de sus enfermedades psico-somáticos, aunque haya
boca tras la mujer agua como un río, a fin de hacer que fuese arrebatada del río. Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca, y sorbió el río que había echado el dragón de su boca. (Ap. 12:15-16). Isaías también advierte que Satanás traerá una inundación contra todos los que ... temerán desde el occidente el nombre de Jehová... porque vendrá el enemigo como río... (Is. 59:19).
Día tras día, LAS parejas están más desalentadas, tentadas y desesperadas. Y pronto Satánas los inunda con pensamientos acusantes: Como padre eres un fracaso. No puedes hacer nada bien. Y no conoces a Dios íntimamente. Eres un farsante, un hipócrita. No eres lo que la gente piensa. Eres un pobre ejemplo de lo que debe ser un compañero cristiano.
Satanás está atacando todo hogar donde Jesús es Señor. Y no descansará hasta que haya usado toda arma para devorar y traer ruina y caos.
Todas estas pruebas, problemas y tentaciones son conocidos como inundación del diablo. Juan escribe: Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, a fin de hacer que fuese arrebatada del río.
El diablo sabe que esta guerra es su última oportunidad, porque sólo queda un corto tiempo antes del regreso de Cristo por su novia: ...sabiendo que tiene poco tiempo. (verso 12 APOKALIPSIS). Por lo tanto, la guerra de Satanás contra la iglesia es la más intensa de todas. El quiere ganar lo que perdió con Cristo - así que no se detendrá ante nada por destruir la fe de su novia. Esto significa que va a usar todas sus armas contra nosotros Y CONTRA LA FAMILIA - toda sutileza, y engaños.
Los matrimonios cristianos están bajo ataque como nunca antes. Una pareja puede amarse por años y de repente estar enlodados por una lucha horrible que no entienden. Un minuto un cónyuge fiel dice: Amo a mi compañero - pero al otro momento grita: No soporto a ese hombre. Ni siquiera quiero estar cerca de él. ¿Qué puede ser sino un intento satánico por devorar y destruir un matrimonio santo?
Caray, ya me están acomplejando. ¿Será verdad que soy tan dura?
"Por eso he pensado ofrece un resumen de MI VISIÓN del tema"
¡BENDITO SEA DIOS!!! POR FIN HACES LOS DESLINDES DEL CASO Y NO CONFUNDES TU VISIÓN CON LA VERDAD ENCOMENDADA POR CRISTO A SU IGLESIA. ¡Enhorabuena, Xabier! Lo único que sí te faltó fue poner en negrita tal acotación. Por eso mis mayúsculas.
Esto amerita que modere mis ímpetus y guarde la sombrilla al menos por un tiempo. Pero eso sí: No pretendas que renuncie a señalar las diferencias entre tu visión y la de la Iglesia. Ya sabes que hacerlo es mi pasión.
PD: Mi hermano Carlos, quien es agnóstico a su manera- también los hay- tiene miedo de dejarme sola con los clientes, no sea que les atice. Según él , sólo me falta un látigo para agitarlo sobre sus cabezas y exigirles: ¡COMPREN!!! La vez pasada me pidió en tono plañidero: "¡Renée, por favor no le vayas a pegar al Sr.... si te dice que no ha hecho su Primera Comunión!!!"
Caray, ya me están acomplejando. ¿Será verdad qu...
Satanás citó Salmos 91, pero jesús vpolvió a citar Deuteronomio. debemos de cuidarnos de personas que interpretan mal las escrituras y nos tientan a hacer cosaas indebidas.
CRISTO HA VENCIDO A SATAN´`AS Y A TODAS SUS POTESTADDES Y PRINCIPADOS MALIGNOS TOTALMENTE Y PARA SIEMPRE. LO HIZO MEDIANTE SU MUERTE EN LA CRUZ, SU SANGRE DERRAMADA Y SU RESURRECCIÓN VICTORIOSA.
Para ser victoriosos contra Satanás tenemos que conocer a fondo las Escrituras y saber como interpretarlas. debemos cuidarnos de muchos teólogos que interpretan mal las Escrituras y nos tientan a hacer cosas indebidas. Jesús no respondió al diablo con teología ni con afiliación religiosa. en cada ocasión le respondió con las Escrituras y fue directamente a ellas diciendo: "ESTÁ ESCRITO".Después de ser agredido con aquella espada de dos filos Satanás se echó atrás y nosotros tenemos el privilegio de usar la misma arma que usó Jesús. Ni jesús ni satanás pusieron en duda la autoridad de las Escrituras. es curioso ¿no? Cada vez que habló Jesús citó pasajes del libro de Deuteronomio, el libro que más ha sido atacado por los teólogos criticos hoy en día... Jesús y satanás eran más sabios que los teólogos modernos. Ambos sabían de la autoridad que tenían las Palabras de las Escrituras.
El diablo también interpreta las Escrituras, pero las cita de manera equivocada.
Esa enfermiza e infantil caracterización del demonio, despersonaliza a los demonios impuestos por la sociedad a los grupos despreciados y olvidados que quedan relegados de nuestros esquemas moralistas des-humanizadores.
Ven Señor Jesús a sacudir nuestras conciencias.
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El texto de Efesios se refiere a una lucha cuerpo a cuerpo en sentido figurado para indicar el conflicto espiritual.
Por medio de la Sangre de Cristo somos redimidos de Satanás, por medio de su sangre nuestros pecados son perdonados, por medio de la Sangre de Cristo somos justificados, es decir, hechos justos, como si nunca hubieramos pecado.
Para triunfar en la guerra ESPIRITUAL DEBEMOS TOMAR LA OFENSIVA EN TODO MOMENTO CON LAS ARMAS QUE DIOS HA PROVISTO PARA NOSOTROS.SOMOS UN EJERCITO DE VENCEDORES, Y LAS NACIONES SON UN FRUTO MADURO EN ESPERA DE UN PUEBLO QUE LAS CONQUISTARÁ CON EL EVANGELIO DEL REINO. NO OLVIDEMOS QUE LA ORACIÓN TRASPASA EL REINO DE sATANÁS EN LOS LUGARES CELESTIALES Y HACE QUE DIOS INTERVENGA EN NUESTRO FAVOR DE MANERA SOBRE NATURAL
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la misma conseguidos por el Señor, sino que debe mantenerse firme a la defensiva en la lucha contra las artimañas, astucias o engaños del diablo y sus huestes.
La oración se presenta - en Efesios como el acompañante necesario y obligado tanto de la apropiación de la armadura como de su uso en la lucha. Si seguimos la metáfora general del pasaje en su dimensión militar, nos damos cuenta de la importancia de mantener las líneas de comunicación abiertas con el Jefe supremo y con los demás contendientes.
el apóstol pide que se ore por todos los santos que están involucrados en la lucha y por él para predicar el evangelio, en este caso, pues, por todos los que se dedican a proclamar el evangelio como embajadores.
El apóstol pasa de manera abrupta de tratar la conducta del cristiano en el marco de la Iglesia, la nueva comunidad del Reino de Dios, para ofrecer un cuadro magnífico sobre la lucha espiritual. el texto de Efesios se r...
En Efesios 6:12, Pablo también deja muy claro que, como creyentes, libramos una batalla contra un reino muy bien organizado, poblado de seres espirituales rebeldes y malvados, y el centro de operaciones de este reino se encuentra en lugares celestiales.
Los creyentes estamos provistos de un gran arma que es la oración. En Efesios 6:18 después de mencionar Pablo las seis partes de la armadura defensiva nos dice: "Oren en el espíritu en todo momento con peticiones y ruegos" En la oración no existe ninguna limitación en el tiempo ni en la distancia. Con ella podemos arremeter contra las fortalezas de Satanás en cualquier sitio.
La idea que subyace en estos textos es que el creyente participa de la victoria de Cristo que ganó en la cruz y está sentado en lugares celestiales con él, por tanto su lucha no es para conquistar ningún territorio ni para destruir a las fuerzas de las tinieblas, porque ya se ha apropiado por la fe de la victoria y los beneficios de la mis...
Satanás tiene un reino muy bien organizado y esto puede causarle asombro a algunas personas, pero es así. Hay pasajes bíblicos que indican claramente que es así. En Mateo 12:22-28, se menciona un incidente en el que jesús sanó a un endemoniado ciego y mudo al echar fuera al demonio. El pasaje de Mateo 12:25-26 nos indica claramente que satanás tiene un reino y nos indica también que su reino no está dividido y que está muy bien organizado y además su reino permanece y no ha sido derocado. en Mateo 12:27-28 jesús menciona otro reino: el reino de Dios y nos habla de un caso en que el conflicto entre estos dos reinos se manifiesta. Dice: "Al echar yo fuera los demonios por el Espíritu de Dios, saben que ha llegado a vosotros el reino de Dios" Lo que implica esto es que el ministerio de echar fuera demonios pone de manifiesto las potestades del reino satánico y también demuestra la superioridad del reino de Dios porque los demonios son echados fuera bajo la autoridad de Jesús
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital