El blog de X. Pikaza

Adorar al niño ¿Dieron culto a Jesús los primeros cristianos?

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La primera parte del título de este post recoge el tema de un villancico, cuyo estribillo dice:

Pastores venid, pastores llegad,
a adorar al Niño,
a adorar al Niño,
que ha nacido ya

La segunda parte evoca un valioso libro de J. D. G. Dunn,
¿Dieron culto a Jesús los primeros cristianos? Los testimonios del Nuevo Testamento

Verbo Divino, Estella 2011, 230 págs.

El motivo de la adoración, no es propio de los pastores judíos de Belén, sino de los magos de oriente (no judíos).

Los pastores (Lc 2, 8-20) no adoraron al niño, sino que escucharon el anuncio del ángel (quedando admirados por su brillo angélico) y fueron y “vieron” lo que el ángel les había dicho:a María y a José y al niño en un pesebre y supieron que era verdad el anuncio… y se admiraron mucho, pero no adoraron al recién nacido.

Los magos(Mt 2, 1-12), que son del oriente (no judíos) vieron la estrella del Rey de los Judíos, y vinieron de sus tierra para adorarle (proskynêsai: 2, 2). Así vinieron donde estaba el niño, guiados por la estrella, y le encontraron con María su madre, y le adoraron, ofreciéndole sus dones reverentes (oro, incienso y mirra).

Estrictamente, adorar(prokynein) significa hacer una reverencia: inclinarse ante el rey (como quiere hacer astutamente Herodes: Mt 2, 8). Pero el texto de Mateo implica una actitud más honda la adoración del “niño divino”, bien conocida en Oriente. Así, los magos paganos entienden algo que no ha comprendido otros: Que se puede y se debe adorar al Niño,Hijo de Dios, que empieza a ser ya perseguido.

Para entender este motivo “y adorar al niño”, como pide el villancico, presentaré el libro de Dunn, erudito, sensato, profundo, que ha desarrollado con todo rigor el tema de la adoración de Jesús en el primitivo cristianismo y lo haré en cinco momentos:

a. Autor. b. Sentido básico de la obra. c. Presentación del autor
d. Otros dos autores básicos que han estudiado el tema. e. Índice general

Espero que mi información sirva para algunos lectores. A todos mi saludo navideño, con este libro que les ayudará a entender a quién y cómo adorar en la Navidad.

A. AUTOR
(TOMADO DE X. PIKAZA, DICCIONARIO DE PENSADORES CRISTIANOS)

DUNN, J. D. G. (1939- ). Exegeta y teólogo británico, de tradición protestante. Ha sido durante muchos años profesor de la Universidad de Durham y Presidente de la Studiorum Novi Testamenti Societas. Es actualmente uno de los investigadores bíblicos más significativos, desde una perspectiva científica y creyente Vincula un amplio conocimiento crítico con una visión profunda del cristianismo como experiencia de libertad y plenitud humana. Podemos distinguir en su obra tres momentos básicos, que no se suceden estrictamente en un sentido cronológico, pero que se implican.

1. En un primer momento, Dunn se ha centrado en el estudio del Espíritu Santo y de los orígenes de la cristología del Nuevo Testamento. En esta línea fue muy significativa su primera obra, traducida pronto al castellano (Jesús y el Espíritu Santo, Salamanca 1975) y que él mismo vino a presentar a Salamanca, donde puso de relieve el aspecto carismático y experiencial del cristianismo, vinculando así el aspecto crítico y sapiencial de la exégesis. En esta línea se sitúa su segunda gran obra Christology in the Making. An Inquiry into the Origins of the Doctrine of the Incarnation (London 1980, donde analiza en plano histórico y teológico varios títulos de Jesús (Cristo, Hijo de Dios, Hijo de Hombre, Último Adán, Espíritu o Ángel, Sabiduría y Palabra de Dios), poniendo de relieve la novedad cristiana de la encarnación. De esa forma ha puesto de relieve los aspectos carismáticos de la vida y mensaje de Jesús, en su relación con el Espíritu (Jesús carismático), poniendo de relieve la importancia del comienzo de la iglesia.

2. En un segundo momento, el profesor J. D. G. Dunn ha destacado la vida y obra de Pablo, como muestran algunas de sus obras más significativas: Romans I-II (Waco Tex, 1988); Jesus, Paul, and the law: studies in Mark and Galatians (Louisville Ky 1990); The theology of Paul the Apostle (Grand Rapids 1990). En este contexto, Dunn ha vinculado un fino análisis lingüístico, con una visión teológica profunda de las implicaciones del mensaje de Pablo que, a su juicio, no puede separarse del movimiento de Jesús.

3. En un tercer momento podemos destacar sus trabajos de síntesis sobre el origen y desarrollo del cristianismo. En esa línea se sitúa una obra ya antigua y muy significativa: The Partings of the Ways between Christianity and Judaism and their Significance for the Character of Christianity (London 1991); en ella quiso poner de relieve la unidad original y la diferencia posterior entre cristianismo y judaísmo rabínico, a partir del siglo II d.C. Desarrollando esa intuición y toda su teología anterior, Dunn ha comenzado a elaborar su nueva trilogía monumental: El comienzo del Cristianismo, Christianity in the Making (27-150 CE), que constará de tres volúmenes.

a. El primero se titula Jesus Remembered (Grand Rapids MI 2003, versión castellana: Jesús recordado, Estella 2009) y trata de la historia de Jesús, tal como ha sido recordada por los cristianos.
b. El vol. 2º (Beginning from Jerusalem, Grand Rapids 2009; Comenzando por Jerusalén, Verbo Divino, Estella 2012) trata de los primeros cristianos y del nacimiento de la iglesia, desde la muerte de Jesús hasta el año 90 d. C.
c. El 3º se ocupará de los orígenes del cristianismo en cuanto tal, es decir, de la historia que va desde el año 90 hasta el surgimiento de la Gran Iglesia, en torno al año 150 d.C.

B. SENTIDO BÁSICO DE LA OBRA
(Y JUICIO VALORATIVO).

– Es un estudio fundamental sobre una cuestión de gran importancia para la fe cristiana: ¿dieron culto a Jesús los primeros cristianos? Es un estudio lexicográfico y exegético, minucioso, paso a paso, texto a texto, en el que D. G. Dunn va desplegando la pluralidad semántica de los términos y conceptos implicados.

Su conclusión es, en un sentido, negativa: no, los primeros cristianos no dieron culto a Jesús, sino a Dios mediante Jesús en el Espíritu Santo. Eso significa que los cristianos siguen adorando el único Dios, son monoteístas, como los judíos y los musulmanes.

– Pero, en otro sentido, la conclusión es positiva. Los cristianos descubren por Jesús el misterio de Dios Padre, y de alguna forma le incluyen también a él en el “espacio” de la veneración divina (llamándole Señor, Hijo de Dios; celebrando su presencia en el culto).

– Los cristianos siguen siendo monoteístas, pero su monoteísmo es muy especial, es un “monoteísmo cristiano”, desvelado y enriquecido por Jesús, quien aparece como aquel que entre-abre el misterio de Dios (entrando de alguna forma en ese misterio).

– Este estudio puede contribuir a replantear la cuestión trinitaria (es decir, la visión del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu), de un modo que estimule, recíprocamente, el diálogo del monoteísmo cristiano en el contexto de las otras religiones monoteístas.

– Pero es, sobre todo, un libro que debe leerse desde la “presencia personal” de Jesús entre los cristianos. El autor ha puesto muy de relieve la contribución de Pablo (con Juan y el Apocalipsis). Quizá podría haber insistido más en lo que pudiéramos llamar la “presencia histórica de Dios en Jesús”. En esa línea, el autor podría haber ampliado el abanico de lo que implica “adorar” en un sentido específicamente mesiánico, en el seguimiento del Jesús histórico (de Jesús como historia humana de Dios).

– Una vez leído el libro de Dunn queda abierto el sentido más concreto de la adoración en el NT. Los cristianos no adoran como los paganos del entorno (No adoran los mismos dioses o signos religiosos, ni lo hacen de la misma forma). Por eso, para completar el libro, sería necesario un análisis más riguroso de carácter específico de la adoración en el cristianismo, en su relación con la vida de Jesús y con su anuncio (proclamación) del Reino de Dios.

C. PRESENTACIÓN DEL AUTOR
(DE LA INTRODUCCIÓN DEL LIBRO, PÁGS. 7-12)

La característica fundamental que distingue y define al cristianismo
reside en el estatus que se concede o se reconoce a
Jesús. Constituye también el obstáculo principal en el diálogo
interreligioso entre cristianos y judíos, como también entre
cristianos y musulmanes.

Los judíos y los musulmanes simplemente
no pueden aceptar el estatus divino de Jesús como el
Hijo de Dios, que los cristianos consideran fundamental para
su fe. La concepción cristiana de Dios como Trinidad les desconcierta.
Considerar que Jesús es un ser divino, digno de ser
destinatario del culto como Dios, constituye para ellos un
rechazo evidente de la unicidad de Dios, es decir, piensan que se
trata más de una forma de politeísmo que de monoteísmo.

Y, a decir verdad, también son numerosos los cristianos que consideran
desconcertante la concepción de Dios como Trinidad.
Salvo en el marco de las categorías filosóficas griegas que el vocablo
presupone, confesar la fe en la Trinidad usando el término
“esencia” (o “sustancia”) no tiene un sentido que resulte de capital
importancia para la mayoría de los que repiten el credo
niceno-constantinopolitano, y, dado el significado que actualmente
tiene el concepto de “persona”, la distinción entre “personas”
en la naturaleza divina hace que se perciba a Dios de una
forma más triteísta que trinitaria, a saber, como un ser formado
por tres “personas” individuales y diferentes.

Ante esta situación, puede resultar útil mirar retrospectivamente
al comienzo del proceso que desembocó en la formulación
de la doctrina cristiana de la Trinidad y clarificar, así, la
verdadera razón por la que se llegó a confesar que Jesús es el
Hijo de Dios recurriendo a las categorías trinitarias…

Por tanto, tal vez sería más provechoso investigar más hacia atrás de este proceso que dio al cristianismo las fórmulas del credo e intentar realizar un análisis más exhaustivo de su comienzo, es decir, preguntarnos qué fue lo que lo puso en marcha, por qué razón los cristianos quisieron hablar de Jesús con términos que se aplicaban a la
divinidad y qué les condujo a darle culto como a Dios.

D. OTROS DOS AUTORES IMPORTANTES QUE TRATAN DE
LA ADORACIÓN A CRISTO O DEL CULTO RELIGIOSO EN LOS PRIMEROS CRISTIANOS

J. D. G. Dunn ha elaborado su estudio en diálogo con dos autores fundamentals, cuyas posturas asume, discierne y en parte supera.

1. L. W. Hurtado, Lord Jesus Christ: Devotion to Jesus in Earliest
Christianity, Eerdmans, Grand Rapids 2003 (edición castellana: Señor Jesucristo, Sígueme, Salamanca 2008)

Véase también At the Origins of Christian Worship: The Context and Character of Earliest Christian Devotion (Eerdmans, Grand Rapids 1999) y How on Earth Did Jesus Become a God? HistoricalQuestions about Earliest Devotion to Jesus (Eerdmans, Grand Rapids 2005).

El objetivo de Hurtado es “demostrar que a Cristo se le dieron los tipos de devoción
que podemos comprender adecuadamente como una adoración cultual plena, y
que podemos describir correctamente el culto cristiano de las primeras décadas
como un culto auténticamente ‘binitario’.

2. R. Bauckham, Jesus and the God of Israel (Paternoster, Milton
Keynes 2008)
, que incluye varios ensayos extensos sobre la cristología neotestamentaria
de la “identidad divina”, y, especialmente, su libro God Crucified:
Monotheism and Christology in the New Testament (Paternoster, Carlisle 1998; version castellana: Dios Crucificado: Monoteísmo y Cristología en el Nuevo Testamento (Colección Teológica Contemporánea, CLIE, Terrasa 2003).
A juicio de Bauckham, Cristo aparece en el NT como revelación plena de Dios, de manera que al adorarle a él se está adorando a Dios, no otro ser distinto. No se puede hablar por tanto de ningún binitarianismo, como en Hurtado.

E) ÍNDICE DEL LIBRO

EL VOCABULARIO DEL CULTO
Dar culto
Términos similares
Términos afines
Doxologías
El vocabulario de la bendición
Conclusión

LA PRÁCTICA DEL CULTO
La oración
Los himnos
Lo sagrado: espacio, tiempo, banquetes y personas
El sacrificio
Conclusión

EL MONOTEÍSMO, LOS MEDIADORES CELESTIALES Y LOS AGENTES DIVINOS
“El Señor, nuestro Dios, es un solo Señor”
Los ángeles
El Espíritu, la Sabiduría y la Palabra
Seres humanos exaltados
Conclusión

EL SEÑOR JESUCRISTO
¿Era Jesús monoteísta?
“Jesús es Señor”
Palabra, Sabiduría y Espíritu
El testimonio del Apocalipsis de Juan
Jesús como dios o Dios
El último Adán, el mediador, el intercesor celestial
¿Es útil reformular las cuestiones recurriendo a la categoría de la “identidad divina”?
Conclusión

CONCLUSIÓN
La respuesta

BIBLIOGRAFÍA

ÍNDICE DE LIBROS DE LA BIBLIA Y DE FUENTES ANTIGUAS

ÍNDICE DE AUTORES

ÍNDICE ANALÍTICO


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por gonzalo estrada 14.03.12 | 19:57

    ME PARECE PERSONALMENTE QUE JAMES DUNN,NO ESTA DICIENDO ALGO NUEVO, A LO QUE SE DIJO ANTERIORMENTE.(ALEMANES)

  • Comentario por JC 28.12.11 | 09:51

    Gracias Xabier, lo he leído y en ningun sitio dice que le adoraron.

  • Comentario por Xabier 28.12.11 | 08:39

    JC.

    Sobre lo de si los pastores adoraron o no al niño, te recomiendo que leas sin intermediarios Lucas 2:8-20 y saques tus propias conclusiones acerca de si Dunn está o no en lo cierto.

  • Comentario por Fernando 27.12.11 | 21:38

    Por tanto, y a mi entender, la cuestión no estaría tanto en dilucidar si hubo o no un culto a Cristo, pues inevitablemente se buscan motivos parecidos en las religiones del entorno para constatarlo. Sí creo que no lo hubo al modo judío ni pagano -en los primeros años, me refiero-, pues la invocación era siempre a Dios por medio de Jesús. En todo caso, pienso que se pusieron de algún modo nuevos cimientos de "motus venerandi" exclusivos de la iglesia naciente que, con el tiempo y a no tardar, se condensarían en una forma de "cultus Christi" más o menos explícito. Y éste acabaría pareciéndose a la "adoratio" clásica, por la razón de que la "adoratio" antigua (y pagana) era un modelo altamente sugestivo, directo y controlable.

  • Comentario por Fernando 27.12.11 | 21:28

    Por eso pienso que la “proskynesis” no dice demasiado sobre si había o no una adoración explícita según entonces se entendía. Era gesto usual, y no en todos los casos constituía un indicio de “motus venerandi”. La tradición judía conocía la postración ritual exclusiva delante de Yahveh (Dt 26,10; Sal 22,28ss, etc.), aunque también refería postraciones ante profetas (2 Re 2,15) y ángeles (Num 22,31), sin definir forma religiosa alguna. Lo mismo en el mundo pagano.
    Por ejemplo, cuando Pablo en la sinagoga de Antioquia de Pisidia, llama a los judíos “temerosos de Dios” (phoboúmenoi ton theón: Hch 13,16), otra fórmula típica de “motus venerandi”, en ningún caso es referida a Cristo. Con todo, el hecho de concederle los “Titula” de Kyrios, Hijo de Dios Altísimo (sinópticos), Cristo Jesús, no hace al cristiano un temeroso de Jesús, pero sí un ser capaz de “forma Christi” (morphôthê Christos: Ga 4,19), tal vez un indicio de próxima acción cúltica "more christiano".

  • Comentario por Fernando 27.12.11 | 21:25

    Es decir, estas fórmulas propias de “motus venerandi” que dirían los antiguos latinos, ¿implican que ya desde el principio se hizo del Kyrios una forma no demasiado formal pero sí explícita de adoración religiosa?
    Recuerdo la famosa carta de Plinio a Trajano (X,97), en la que 70 años después de la muerte de Jesús -si los datos ahí contenidos tienen visos de verdad-, se narra cómo los cristianos cantaban himnos en honor de Cristo como si fuera Dios (carmenque Christo deo dicere secum invicem).
    Parece entonces que, si bien el modo religioso de adoración a Cristo no parecía ser semejante al otorgado a las imágenes paganas (simulacrum numinum afferri [idem]), no obstante descubre que ya había un modelo de adoración-invocación que no solo se vinculaba al Dios de Israel, sino también al mismo Jesús como himno al Kyrios que detenta el “Titulus” al que se somete todo bajo sus pies (Ef 1,22). Para entonces cantar himnos era una indudable manifestación religiosa común.


  • Comentario por Fernando 27.12.11 | 21:21

    Yo me formularía la siguiente pregunta: ¿La proskynesis es indicio necesario de una acción religiosa adorante en el cristianismo más primitivo? Esto me lo pregunto, porque no tengo datos suficientes como para asegurarlo, pues de esta cuestión sé poco. Es cierto que por ningún lado aparece la fórmula “Thrêskeía tou Kyriou” o “Culto al Señor”, pues el término “thrêskeía” es negativo y se vincula al culto de los ángeles o de los elementos del mundo de Col 2,18.
    Ciertamente hay “proskynesis”, como refiere Xabier del relato de los Magos de Oriente, así como en Jn 9,38 o Mt 14,33, a pesar de que hay también “proskynesis” a la bestia del Apocalipsis (Ap 13,4ss.).
    Así mismo, la fórmula de la “genuflexio” o “rodilla doblada” del himno Flp 2,10 parecería conllevar un cierto estilo religioso propio de las religiones del entorno, en el sentido de reconocimiento-veneración a un superior. Pero no es argumento decisivo a mi entender.

  • Comentario por JC 27.12.11 | 15:39

    A mi lo que me queda que pensar en muchas ocasiones es lo siguiente:

    Algunos teólogos dicen que las apariciones fueroa alucinaciones de los discípulos

    Otro "teólogo" dice que el día más feliz de su vida sería el día que se encuentre el cadaver de Jesús.

    Y ahora Dunn que si los pastores no adoraron...

    Pienso que si lo juntamos todo podríamos ecribir un evangelio diferente.....

  • Comentario por alredol 27.12.11 | 13:31

    Pero. el "Moisés y el monoteismo" está muy lejos de ser una de las grandes obras de Freud.

    Los arquetipos jungianos y las peripecias del inconsciente freudiano informan la religiosidad en sus varios niveles, pero decir que los anhelos religiosos y las convicciones básicas de la religión parten de fuentes sub- o inconscientes, es al menos alocado. El culto al niños Jesús es un culto principalmente de madres, de allí el Espíritu. No hace falta recurrir a inconscientes o subconscientes para ver la belleza y fuerza de ese culto,

    Año nuevo próspero en gracia.

  • Comentario por alredol 27.12.11 | 12:38

    El comentario de Bernardo debería desarrollarse: el culto al niño Dios como emergiendo de la piedad femenina.

    Lo de Francho es más dudoso y puede acabar añadiendo un lío a otro. La idea de arquetipo está más ligada a la de "sub-consciente" (Jung), que a la de "in-consciente" (Freud). El "sub-" imdica una posición "abajo de", el "in-", "no-", como el off-side en el futbol, fuera de juego. El sub- plantea problemas como donde está ese lugar, en el genoma o en el substrato cultural; o en los dos; y ¿poqué sub-?.

    Buscando la id

    Si hablamos de arquetipos sobre el tema del niño-dios habría que mencionar los de "madre" "madonna" y "pu$ta". El tercero necesita un artilugio para ser publicado en el blog: el "trabajo" de lo reprimido. Es in-, "no-", está, en este blog, fuera de juego. Pienso que la "madre" se divide en dos: "madonna" y "pu%ta", ante el fracaso de la posición fálica del niño. Pero, "Moisés y el monoteismo", está muy lejos de ser una de las o...

  • Comentario por José Luis 27.12.11 | 10:59

    Estos atributos de Dios no son ni jamás han sido concedidos especialmente a ciertos profetas y negados a otros. Al contrario, todos los profetas de Dios, sus favorecidos, santos y escogidos mensajeros son sin excepción los portadores de sus nombres y la personificación de sus atributos. Sólo difieren en la intensidad de su revelación y la relativa potencia de su luz. .......
    "¡No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros!" Pues todos y cada uno de ellos llaman a la gente de la tierra a reconocer la unidad de Dios, y les dan las buenas nuevas del Kawthar de gracia y munificencia infinitas. Todos invisten el manto de profeta y han sido honrados con la vestidura de la gloria. Bahá'u'lláh (Teherán 1817-haifa palestina 1892)

  • Comentario por hisopo 27.12.11 | 10:56

    Xabi (no Pikaza):

    agradecidísimo por tu silencio y honrradísimo por las citas paulinas.

  • Comentario por hisopo 27.12.11 | 10:53

    Sr. Pikaza (Xabier el auténtico): El sentido de su comentario, que le agradezco, demuestra que Dunn no es precisamente autor de su devoción. Al menos en lo que al libro de marras se refiere.


    A los que puedan tener interés en "Redescubrir a Jesús de Nazaret" (cuyo subtítulo es 'Lo que la investigación sobre el Jesús histórico ha olvidado') les adelanto que se trata de una crítica (a mi juicio demoledora) de la corriente mayoritaria durante los dos últimos siglos en la exégesis moderna (aunque hoy ya en trance de superación), la que de forma tan aplicada y constante se ha empeñado en formular y sostener la interesada falsa distinción entre el 'Jesús histórico' y el 'Cristo de la fe'.

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 27.12.11 | 10:17

    Soy el otro Xabier (gracias a Xabi y a JC). Yo sí respondo a Hisopo, devoto lector de Dunn (a quien invité en mi tiempo a Salamanca y de quien tengo el libro que cita...). Gracias infinitas por llamarme "fastuoso" (¿a Dunn o a mí?)... Lo que yo hago es una recensión y lo que digo en ese post no es mío (el sí y el no, el sí pero no...), sino de Dunn, diestro en síes que son noes (y viceversa). Gracias por llamarle (llamarnos) fastuosos.

  • Comentario por jc 27.12.11 | 09:52

    Recomiendo evidencia que exige un veredicto Josh Macdowell editorial Vida

  • Comentario por Xabi (no Pikaza) 27.12.11 | 09:51

    Como no me gusta responder los mensajes de Hisopo, no lo voy a hacer. Lo va a responder Pablo de Tarso.

    El post dice: "Los primeros cristianos no dieron culto a Jesús, sino a Dios mediante Jesús en el Espíritu Santo"

    "Doy gracias a MI Dios POR MEDIO DE Jesucristo" (Rom. 1:8)

    El post también dice: "Los cristianos descubren por Jesús el misterio de Dios Padre, y de alguna forma le incluyen también a él en el “espacio” de la veneración divina (llamándole Señor, Hijo de Dios; celebrando su presencia en el culto)"

    "Porque DIOS a quien venero en mi espíritu predicando el Evangelio de SU HIJO, me es testigo de cuán incesantemente me acuerdo de vosotros" (Rom. 1:9)

    "Para nosotros no hay más que UN SOLO DIOS, EL PADRE, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; Y UN SOLO SEÑOR, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros." (1 Cor. 8:6)

  • Comentario por JC 27.12.11 | 09:51

    Hisopo Gracias por la bibliografía, tomo nota y me lo regalo para reyes..

    FELIZ Navidad


  • Comentario por hisopo 26.12.11 | 20:42

    Hablando de Dunn, recomiendo vivamente su "Redescubrir a Jesús de Nazaret" (Ed. Sígueme, 2006). Imprescindible. A Pikaza seguro que no le gusta. Lo cual confirma de su interés.

    ¿Sobre la recensión? Pues el Pikaza de siempre: sí pero no, no pero sí. En un sentido no dieron culto a Jesucristo pero en otro sí lo dieron culto. Fastuoso.

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 26.12.11 | 18:12

    Francho, Bernardo: Gracias por vuestras reflexiones.
    El libro de Dunn es bueno, pero tiene "limitaciones", en parte motivadas por su método:
    a. No tiene en cuenta el trasfondo psicológico de la adoración, Francho.
    b. Hace una exégesis "canónica" en el mejor sentido (y en el sentido limitado) de la palabra. No sólo no tiene en cuenta la aportación de las mujeres (experiencia pascua. culto "mesiánico" en Mc 14, 3-9...), sino que (a mi juicio) no valora el impacto "personal" (novedoso) de la adoración (nueva adoración) cristiana, vinculada al compromiso por el Reino..., ni tiene en cuenta la novedad "evangélica" de la experiencia cristiana (de Mc y Mt a Lc y Jn). Pero, dicho eso, se trata de un gran libro, que ha de completarse con los de Bauckham y Hurtado, que cito al final de mi reflexión (que es más una presentación temática que una verdadera recensión).

  • Comentario por Francho 26.12.11 | 17:35

    El niño divino, es un arquetivo de la vida inconsciente, no sabría decir, si adorar un contenido cuya proyección es de origen inconsciente, da cabida en el cristianismo. La trinidad también tiene este origen en el magma de la vida profunda. Pregúntale al P. Antonio Vazquez- psicólogo mercedario- cuyas aportaciones a este tema no has mencionado. Si se acepta la tesis en la que la divinidad tiene origenes en la vida inconsciente, se deberían cambiar muchas de las fórmulas de la teología actual para adorar a Dios, o darle a Dios un valor de onticidad distinto, en el supuesto de que sea esto posible. La posición de que la formulas religiosas son de origen inconsciente-YUNG-da una textura cientifica a la teología que puede ser/ manifestar de otra vertiente exegética diferente. Los arquetipos inconscientes son una posibilidad de darle forma humana a la divinidad de Dios. ¿ Se puede o no adorar lo humano en Dios o a la inversa?

  • Comentario por Bernardo Pérez Andreo 26.12.11 | 17:33

    Andamos últimamente a la par en lecturas, Xabier. Estoy ahora mismo concluyendo esta maravilla de Dunn y esperando que publiquen el anunciado desde el año pasado "Comenzando desde Jerusalem". Quiero añadir a tu completa reseña de la obra una cuestión que me parece que la obra no aborda y que sería de desear completarla, se trata de la presencia de las mujeres en la acción cúltica y en la revolución que el cristianismo supuso en este ámbito. El magnífico libro de Kathleen Corley, "Maranatha", puede arrojar luz sobre este punto. A mi modo de ver, con Jesús nace una novedad dentro del mundo antiguo que los primeros cristianos fueron asumiendo poco a poco, pero de las mayores novedades es la presencia activa y constante de las mujeres, presencia que romperá desde dentro las prácticas patriarcales que minaban el judaísmo. La obra de Dunn es magnífica, pero adolece de lo mismo que muchas otras de hoy que no tienen en cuenta la revolución de las prácticas familiares de Jesús en su plenitud.

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