El blog de X. Pikaza

Era “hijo de David”, fue "rey" universal (J. P. Meier)

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La tradición cristiana más antigua afirma que a Jesús se le tomaba como “hijo de David” (y él mismo pensó que lo era). Se trataba, sin duda, de una tradición familiar, que está en el fondo de todo el “movimiento” de Jesús, tal como culminó en su gesto de subir a Jerusalén y en su muerte.

Ésta es la hipótesis que viene desarrollando J. P. Meir en sus cuatro volúmenes de Un Judío Marginal (Verbo Divino, Estella 1997/2009), que ahora retomo a partir de la visión de conjunto que él mismo ha ofrecido en un trabajo de síntesis, que lleva el título de Del Profeta como-Elías al Mesías real davídico (publicado en D. Donnelly, Jesús. Un coloquio en Tierra Santa, Verbo Divino, Estella 2004 63-112.


Presento aquí un resumen de la postura de J. P. Meier, el mejor especialista actual del tema, a quien el mismo Papa Benedicto XVI mostró un gran respeto en su libro sobre Jesús. Éste es el resumen de la visión de Meier:

a. Jesús se consideró históricamente como Hijo de David; desde ese presupuesto actuó, al menos al final de su vida, y por eso le mataron.

b) La Iglesia primitiva consideró a Jesús como Hijo de David, aunque no le dio gran importancia a este tema, sino que se fijó más en otros “títulos” de Jesús, como el de Hijo de Dios.

c) La “afirmación” de que Jesús nació en Belén es una forma “simbólica” de narrar el origen davídico de Jesús.

d) Resulta difícil saber lo que el Evangelio de Juan pensaba sobre el tema.

c) Sea como fuera, más que el lugar de nacimiento de Jesús (simbólicamente es bueno que sea Belén) importa su trayectoria,como Hijo de David, nuevo rey mesiánico, al servicio del Reino de Dios, para Israel, en gesto de apertura a todos los pueblos.

Punto de partida

− La idea de Jesús como mesías real davídico se encuentra atestiguada con frecuencia, en muchos estratos diferentes del material del Nuevo Testamento. La amplitud de la atestación resulta aún más notable cuando uno la compara, por ejemplo, con el estado de aislamiento en que se encuentran las tradiciones que afirman el nacimiento de Jesús en Belén.

Esta última idea, la del nacimiento en Belén, sólo aparece atestiguada sin ambigüedades por Mt 2 y Lc 2. Curiosamente, la idea del nacimiento de Jesús en Belén no encuentra después eco, resonancia o repetición ni en Mateo ni en Lucas, ni en los Hechos de los Apóstoles. Se puede suponer con facilidad que el nacimiento de Belén es un “theologúmenon” (una construcción teológica) que ha brotado de la idea anterior de la filiación davídica de Jesús. El proceso inverso resulta muy poco probable. El motivo de Jesús hijo de David es mucho más antiguo y está atestiguado mucho más extensamente. Para valorar ese dato pasaremos revista brevemente a las diferentes ocasiones en que el Nuevo Testamento aplica a Jesús la tradición del Hijo de David o del mesías davídico real.

Las narraciones de la infancia de Mateo y de Lucas

Las narraciones de la infancia son los pasajes del Nuevo Testamento que inculcan de un modo más enfático la filiación davídica, pero ellas son también las que suelen ser más rápidamente rechazadas, como muy legendarias y midrásicas, de manera que tiende a suponerse que ellas no contienen casi ningún dato histórico fiable. Incluso si uno acepta de un modo global este juicio, la presencia de la tradición del Hijo de David en las dos narraciones de la infancia sirven de ayuda para nuestra investigación, aunque sólo sea de un modo indirecto.

a) Las narraciones de la infancia quieren indicar que Jesús era Hijo de David, llamado a realizar su Reino. Así lo quieren destacar tanto Mateo como Lucas, presentando simbólicamente el Nacimiento de aquel a quien Dios llama a seer Mesías.

b) La referencia a Belén está al servicio de la confesión mesiénica, en la que se dice que Jesús era Hijo de David. Uno puede notar, por ejemplo, la diferencia entre la tradición del Hijo de David y la tradición del nacimiento en Belén, incluso en los estrechos confines de las narraciones de la infancia. Mientras que el nacimiento en Belén aparece sólo en algunas partes de Mt 2 y Lc 2, la tradición del Hijo de David se encuentra presente en las dos narraciones de la infancia a lo largo de diferentes tipos de perícopas, como son:

la genealogía de Jesús,
el Benedictus de Zacarías en Lucas 2 (Lc 1, 69. 78-79), l
as anunciaciones a José y María (en Mt 1 y Lc 1),
la tradición del nacimiento en Belén (en Mt 2 y Lc 2) y
la visita de los magos, con la ira consecuente de Herodes (en Mateo 2).

Si concedemos, como harían la mayoría de los investigadores, que ni Mateo conoció el evangelio de Lucas, ni Lucas el de Mateo, y si concedemos también que en el fondo de las narraciones de la infancia de ambos evangelios yacen motivos, tradiciones o historias primitivas anteriores, debemos concluir que el tema del Hijo de David existía en esas tradiciones de la infancia, antes de que ellas fueran retomadas y desarrolladas por los dos evangelistas .

Más aún, cuando uno considera la forma en que el tema del Hijo de David penetra y vincula tantos elementos de la tradición de la infancia, en ambos evangelios, uno puede venir a sospechar que ese tema del Hijo de David actuó como verdadera matriz de las narraciones de la infancia. Sea como fuere, podemos suponer razonablemente que en las comunidades de Mateo y Lucas, antes de que se escribieran los dos evangelios, circulaban ya tradiciones separadas sobre el nacimiento de Jesús.

Resulta muy difícil imaginar que tanto Mateo como Lucas, trabajando por separado uno del otro, sólo por una feliz coincidencia, hubieran añadido las referencias o alusiones davídicas exactamente en los mismos lugares de su material:

en las genealogías (aunque la de Lucas, Lc 3, 23-38, cae fuera de la narración de la infancia estrictamente dicha),
en las historias donde el ángel anuncia la concepción virginal de Jesús
y en sus historias sobre el nacimiento de Jesús en Belén.

Estas coincidencias entre las narraciones de la infancia de los dos evangelistas, que son tan diferentes, están indicando que había referencias davídicas en las tradiciones pre-redaccionales.

La única explicación razonable es que en el momento en que empezó a extenderse la “leyenda” del nacimiento de Jesús en Belén este motivo se hallaba vinculado a la idea de la descendencia davídica de Jesús. Según esto, a pesar del intento de Burger por evitar la

Testimonio de Pablo: Rom 1, 3-4

Partiendo de esas tradiciones pre-mateanas y pre-lucanas, volvamos hacia atrás, hasta los primeros días del cristianismo, poco después de la crucifixión de Jesús y de las experiencias pascuales de la iglesia. Pablo tuvo que autentificar su persona y su evangelio ante los cristianos de Roma. Gracias a ello tenemos acceso a una memorable fórmula confesional pre-paulina, citada en Rom 1, 3-4.

Esta fórmula, compuesta con términos e ideas que no son característicos de Pablo, consta de dos partes que están balanceadas casi a la manera del paralelismo antitético de la poseía hebrea. En mi opinión , el núcleo de esta fórmula nos dice que Jesús era:

(1) nacido de la semilla de David según la carne,
(2) constituido Hijo de Dios según el espíritu de santidad; (por la resurrección de entre los muertos).

A pesar de que se hayan escrito muchos trabajos sobre esta breve fórmula y a pesar de que pudieran decirse muchas cosas sobre cada una de sus palabras, aquí sólo he querido destacar algunos pocos detalles.

Primero. Al componer la Carta a los Romanos, Pablo se encuentra en la situación poco usual e incómoda de escribir a una comunidad que él no ha fundado y a la que no visitado nunca, una comunidad con fuerte trasfondo judío, alguno de cuyos miembros parecen estar preocupados por el hecho de que un apóstol está predicando a los gentiles un evangelio liberado de la ley judía . Pablo necesita afirmar la autenticidad de su evangelio y de su apostolado. El hecho de que cite una fórmula de fe judeo-cristiana justamente al comienzo de su carta (como praescriptio) está mostrando su estrategia diplomática ya desde el principio .

Segundo. A partir del punto anterior podemos deducir un corolario que resulta intrigante: a mediados de los años cincuenta del siglo primero, unos veinticinco años después de la crucifixión, Pablo puede dar por supuesto que una comunidad cristiana, a cierta distancia de su campo de misión, una comunidad a la que él nunca ha visitado, a la que no ha enseñado ni se ha dirigido por carta, una comunidad con una orientación teológica quizá distinta de sus propias iglesias paulinas, reconocería sin embargo una fórmula de fe particular con la que él comienza su carta.

Pablo da por supuesto que esa comunidad de Roma reconocería su fórmula como signo o garantía de verdadera fe cristiana, de parte de alguien con quien esa comunidad nunca se había encontrado. Según eso, debemos suponer que el credo incluido en Rom 1, 3-4 había sido formulado en una época muy temprana, que se había difundido muy rápidamente entre varias iglesias cristianas y que era aceptado en general como un sumario limpio (terso) de la fe en Jesucristo .

Por eso resulta muy chocante la concentración de la primera de las dos líneas paralelas en el hecho de que Jesús era genomenou ek spermatos David kata sarka, es decir, que Jesús había “nacido de la semilla (literalmente del ‘esperma’) de David según la carne”.

Obviamente, ésta es, ante todo, una afirmación teológica: la vida mortal y terrena de un judío llamado Jesús, su vida “según la carne” [es decir, en la esfera o campo de fuerzas de la carne], viene a ser valorada así positivamente, a pesar de su bajeza, apareciendo como la vida del mesías davídico.

El trasfondo veterotestamentario para esta valoración y para toda la fórmula lo constituye probablemente la profecía de Natán a David en 2 Sam 7, 12-14. La correspondencia con algunas palabras griegas del texto, según la versión de los Setenta (2 Rey 7, 12-14), resulta sorprendente: “Yo suscitaré su semilla” [es decir, la semilla de David] =anestêsô to sperma sou; “él será mi hijo” =autos estai moi eis huion. La fórmula pre-paulina muestra así que la muerte y resurrección no son el comienzo absoluto para la importancia o función teológica de Jesús en la historia de la salvación.

Además, debemos tener en cuenta la manera en que se hace esta afirmación teológica en la primera parte de la fórmula. Aquí no se utiliza el título de “Hijo de David”, que habría ofrecido un paralelo más exacto con el título correspondiente de “Hijo de Dios” en la segunda línea. En contra de eso, la primer línea ofrece su valoración teológica con la frase perifrástica y provocadoramente biológica: “nacido de la semilla de David”, en el reino de la débil, corporal y mortal existencia humana, es decir, en la carne.

De esa manera, en una fórmula de fe judeo-cristiana, que proviene de los primeros días del cristianismo, la filiación davídica de Jesús se entiende ya en términos biológicos y recibe un significado teológico positivo. No hará falta decir que yo no estoy pretendiendo decir aquí que esta afirmación teológica sea de hecho verdadera en un sentido histórico y biológico. Pero resulta muy notable que una pretensión como esa haya sido formulada tan pronto y haya sido conocida de un modo tan amplio en la tradición pre-paulina de la iglesia antigua.

Ciertamente, debemos destacar el hecho de que la filiación davídica de Jesús pertenece a una tradición pre-paulina y no forma parte de los elementos característicos propios de la teología de Pablo. Si prescindimos de esta fórmula tradicional, Pablo nunca menciona directamente la filiación davídica de Jesús en ninguna de las cartas que son indudablemente suyas .

Santiago y la filiación davídica de Jesús:

El carácter muy temprano de esta fórmula, y el hecho que de Pablo la cite cuando está escribiendo a una comunidad cristiana que puede haber tenido lazos muy estrechos con la iglesia de Jerusalén, plantea un problema colateral que resulta fascinante –aunque yo quiero destacar que éste no es el argumento básico del texto–.

Pablo conoció personalmente a Santiago, en Jerusalén, y tuvo con él relaciones tanto teológicas como prácticas, y alude a él de un modo deferente, llamándole “el hermano del Señor”.

1. Santiago y, al parecer, otros miembros de la familia de Jesús eran miembros prominentes de la iglesia de Jerusalén. Por otra parte, como aparece claro por la disputa entre Pedro y Pablo en Antioquia, Santiago era respetado e influyente en iglesias que estaban fuera de Palestina. Pablo afirma además que algunos de los hermanos de Jesús (¿incluyendo a Santiago?) realizaban viajes misioneros a otras iglesias.

2. Dado que tanto la fórmula pre-paulina (de Rom 1, 3-4) como algunos miembros de la familia de Jesús circulaban y eran conocidos en varias partes de la iglesia cristiana de la primera generación ¿podría suponerse que Santiago, con otros miembros de su familia u otros cristianos que conocían a su familia, hubieran aceptado la pretensión de la descendencia davídica, atestiguada por Rom 1, 3, si hubieran conocido que era falsa o no hubieran oído hablar nunca de ella? . Esta línea de pensamiento plantea la posibilidad de que la familia de Jesús tuviera la pretensión de pertenecer a la descendencia de David. Pero, dado que esta posibilidad debe permanecer en el terreno de la especulación, yo prefiero no tomarla como centro de mi planteamiento del tema ni como línea principal de mi argumentación.

Testimonio de Juan: Jn 7, 42:

Quizá no sea accidental que encontramos la misma fórmula, “de la semilla de David”, en un testo ambiguo de Juan. Según Jn 7, 42, la multitud intrigada se admira sobre la posible identidad de Jesús. Algunos afirman que él es el mesías . Otros elevan su objeción con una pregunta retórica:

“¿No ha dicho la Escritura que el mesías proviene de la semilla de David [ek spermatos David] y de Belén, la ciudad de la que era David?”

Como sucede con frecuencia en Juan, estamos seguros de que

el texto es irónico;
pero lo que ya no es tan seguro es dónde se encuentra la ironía.

¿Está la muchedumbre diciendo la verdad sobre Jesús (es hijo de David, ha nacido en Belén), sin saberlo? ¿o tiene ella razón al referirse a la poca importancia del origen terreno de Jesús, mientras que ignora totalmente la verdad fundamental de su origen celeste? .

a. Planteamiento del tema. Para un tratamiento general de este pasaje, cfr. R. E. Brown, The Gospel according to John, Anchor Bible 29, 29A, 2 vol., Doubleday, Garden City N. Y. 1966, 1970, I, 330 (Versión cast. El evangelio de Juan, Cristiandad, Madrid 2002) (Brown se inclina por la opinión de que el evangelista conocía y aceptaba las tradiciones sobre David y Belén); Rudolf Schnackenburg, Das Johannesevangelium II Teil, Herders theologischer Kommentar zum Neuen Testament 4/2, Herder, Freiburg 1971, 218 (Versión cast. El Evangelio de Juan I-III, Herder, Barcelona 1980) (Schnackenburg interpreta este pasaje como expresión de una apologética cristiana que intenta mostrar que los judíos contemporáneos de Jesús podían haberle reconocido como el Salvador esperado).

b) Algunos suponen que el evangelista aceptaba las tradiciones sobre David y Belén, pero las consideraba como un tema muy secundario, a diferencia de lo que pensaba sobre el origen divino de Jesús, que provenía de Dios.

c. Opinión de Meier. ¡No sabemos! Sea como fuere, Jn 7, 42 deja claro que la tradición “de la semilla de David” –¡conectada aquí con su nacimiento en Belén!– ha sido testimoniada, de un modo secundario, incluso por Juan, aunque no podemos decidir si él la acepta, la ignora o la rechaza .

Conclusión:

a) La tradición de Jesús como Hijo de David es sólida, tiene un fondo histórico.

b) La tradición del nacimiento de Jesús en Belén resulta secundaria y no puede darse como segura.

35 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por alain 31.12.10 | 22:14

    lo que expleticitan estos textos de genealogias Davidicas, han quedado caducados con los descubrimientos cientificos: Para que surja un embrión humano, es necesario un espermatozoide y un ovulo (femenino).
    Yo recuerdo que en mi infancia, en un pueblo del norte de Tenerife, llamado San Juan de la Rambla se tenía un concepto de la mujer como incubadora del diminuto ser que inoculaba el hombre. La mujer cuanto más gruesa mejor, esa era una cualidad de cabida del incubamiento.¡ que incultura!
    Esa, era la teoria biblica: el engendramiento del Macho. Los organos genitales masculinos, significaban la fuerza, el poder. Los femeninos la pasividad y la receptividad.
    Pues bien, Jesús ha acabado con todo esto.
    El concepto de madre, padre, hermanos etc. ha quedado subordinado por Jesús a otra cosa bien distinta que David. En el Nuevo Reino, el que hace la voluntad del Padre celestial ese es el hermano, la hermana y la madre de Jesús (Mt.12, 46-49)


  • Comentario por alain 31.12.10 | 17:31

    Es muy desagradable constatar que la progresiva divinización del Pobre de Nazaret, se llevo a base de la premeditación de los poderosos, de los descalificadores y de los tontos como apunta el comentarista anterior.
    Jesús sufrió dos degradaciones, la primera fué la de su muerte como un vulgar asesino. La segunda fué la mas grave, y la venta fué peor que la de Judas, ya no hacían falta 3o monedas, era: El poder, la cualificación el dinero y el prestigió que un Emperador les otorgaba, si dejaban manipular y destruir la parte mas polémica de la vida del Rabí itinerante, para converirlo en un Dios más del panteón de divinidades, entre las cuales por supuesto estaba el propio emperador. El emperador organizó banquetes para los obispos y proponerles lo conveniente que era para todos aceptar las propuestas imperiales, y entre el vino, las prebendas y los lujos a los que no estaban acostumbrados, firmaron todos juntos, de nuevo la condena a muerte del Judio incomodo e incomprendido.

  • Comentario por a prueba del método crítico y bien hisopado 29.12.10 | 03:11

    Aquí va otro texto que no niega lo que no niega y afirma lo que afirma, y que todavía no ha sido sometido al método histórico-crítico, por lo que resulta incontrovertible:
    Tonto el que lo lea.
    Y si lo prefiere lo pongo dos veces para que le parezca más convincente.
    Tonto el que lo lea.
    Tonto el que lo lea.
    Rotundamente

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 20:23

    Xabi:

    las diferencias no tienen por qué implicar contradicción. Que no coincidan Mateo y Lucas en lo que pasó después del nacimiento no anula en absoluto el hecho de que los dos señalen a Belén como lugar del mismo. Dato que ningún otro texto niega con la misma rotundidad con la que aquellos lo afirman.
    No pretendamos de los textos ni que digan lo que no dicen ni que nieguen lo que no niegan. ¿En eso consiste el método histórico-crítico?

  • Comentario por alain 28.12.10 | 15:57

    El simbolismo y el mito parece ser muy importante, quizas para cristianos helenicos o tambien judaizantes, como es el caso del Evangelio de Mateo por la importancia que le dá a Moises.
    Lucas, más tardio, se sirve de mitos paganos para expresar lo que el quiere.....
    En definitiva, Jesús es el salvador, que salva llevando la contraria. Esta lectura se hace desde la Cruz. Ellos hacen verdaderos esfuerzos para unir ya que para los primeros cristianos no se podia interpretar el nacimiento (Navidad), separado de la Cruz y resurrección.

  • Comentario por Xabi 28.12.10 | 15:31

    Y sobre la cuestión del simbolismo que hay en los evangelios de la infancia, recomiendo el libro de R. BROWN titulado El Nacimiento del Mesías. En él se explican muy bien los midrash que tienen esos relatos.

  • Comentario por Xabi 28.12.10 | 15:27

    Hisopo:

    Respondo a su curiosidad sobre las contradicciones entre Mateo y Lucas con un copia-pega: "Ateniéndonos a Lc 1,26 vemos que María vive en Nazaret y, por ese motivo, el texto apela al dato concerniente al censo de Augusto para propiciar el desplazamiento de José y María y poder situar, de ese modo, el nacimiento de Jesús en Belén (cf. Lc 2,1-7). En oposición a Lucas, Mateo no relata el viaje de Nazaret a Belén pues María y José ya están en una casa de Belén (Mt 2,11). Lucas sostiene que tras nacer Jesús en Belén (Lc 2,6) y haber cumplido la familia con las prescripciones legales, Jesús María y José volvieron con normalidad a Nazaret (Lc 2,39). Sin embargo, a diferencia de Lucas, Mateo relata el regreso de la Sagrada Familia desde Belén a Nazaret de una manera compleja e inconciliable con el texto lucano: cuando Jesús ha nacido en Belén la familia huye a Egipto atemorizada ante las insidias de Herodes (Mt 2,14)"

  • Comentario por alain 28.12.10 | 14:07

    Los antiguos no le daban importancia al lugar del nacimiento o a la infancia. Hay una gran variedad de Evangelios, muchos de ellos fueron eliminados por la propia Iglesia ¿por qué? ¿tenian interés en que no se supieran ciertas cosas? ¿hay muchos que opinan que Jesús fué un hijo natural?
    Lo primero que reconocen los cristianos es la afrentosa y escandalosa muerte de Jesús como un bandido y su aparición progresiva al grupo de sus primeros seguidores. A partir de esto empiezan a reflexionar sobre los hechos del Nazareno. Los episodios del nacimiento y la infancia tardan bastante tiempo en interesar a las comunidades. Los cristianos primitivos, no creen todos lo mismo, habian distintas interpretaciones sobre Jesús. No existia la interpretación única como lo es las Iglesia católica Romana, que se cree en posesión de la verdad y que tiene un historial de penalizaciones, llegando incluso a la muerte, a los que no piensan como ella y no aceptan su autoritarismo.

  • Comentario por sofía 28.12.10 | 13:38

    Todo lo que cuentan es diferente, excepto poner como lugar de nacimiento Belén. Pero JMS acaba de proporcionarnos el último descubrimiento de los estudiosos del tema. Último por ahora. Felicidades por esa primicia.

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 13:33

    ¿Pero eso no lo había descubierto ya no sé qué conspicuo exégeta histórico-crítico? Habrá que comprobar el dato.
    Mira que si por eso no lo citan ni Marcos ni Juan.... ¡Menudo bombazo!
    De todas maneras hay que tener cuidado con la era judía porque parece ser que R. Eleazar ben Dama "el sobrao" se equivocó en 378 años, aunque en esto (sobre todo porque se discute si eran de más o de menos) no hay acuerdo.

  • Comentario por JMS.- 28.12.10 | 13:13

    La Academia de Historia Universal ha descubierto hoy que Jesús de Nazaret nacio en Bradenburgo un "veintiocho de diciembre" del año 1532 de la era judía

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 13:12

    ¿Cuáles son las contradicciones realtivas a Belén entre Mateo y Lucas?

  • Comentario por sofía 28.12.10 | 12:53

    Esa falta de certeza sobre el lugar de nacimiento de Jesús, que se debe a que era conocido como Jesús de Nazaret, a que dos evangelistas lo colocan en Belén pero dando versiones contradictorias y llenas de simbolismo, citando las profecías, mientras que otro ni le nombra y otro da a entender que es de Nazaret, me recuerdan el dicho de que el gaditano nace donde le da la gana -creo que algo parecido dicen los de Bilbao.
    El sentido en que Jesús nació en Belén, no lo borra el hecho de que pudiera haber nacido en Nazaret -otro Belén de su época, ciudad pequeña de la que nadie esperaba que surgiera nada grande, lo mismo que el pequeño Belén de donde procedía David.
    Además nadie puede afirmar con certeza que no naciera en Belén, así que ese es el sitio que consta en su "carnet de identidad"
    Si Dios puede "sacar de las piedras hijos de Abraham" lo mismo puede hacer que "nazcamos en Belén", tanto si hemos nacido ahí como en otra parte.
    Nada impide poner belenes nevados...

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 12:41

    Y ya que estamos con Meier y su "Judío marginal".
    ¿Reconocéis a alguien en la siguiente frase? Se refiere a quien "Contra todo intento de 'domesticar' a Jesús para adaptarlo a un cristianismo confortable, respetable, burgués, la búsqueda del Jesús histórico, casi desde su comienzo, ha tendido a recalcar los aspectos embarazosos, no conformistas que presenta Jesús: p. ej., su su asociación con la 'chusma' social y religiosa de Palestina, su crítica profética de la observancia religiosa exterior que pasa por alto o ahoga el espíritu interno de la religión, y su oposición a ciertas autoridades religiosas, especialmente la clase sacerdotal de Jerusalén?

    Lo clava, ¿a que sí?

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 12:29

    No use el trazo grueso, Sr. Pikaza. Entre un escéptico descreido como usted y los bobos inocentes que usted sugiere sabe perfectamente que hay una amplia gama de matices.

    En esa gama se incluyen, no lo olvide, los inocentes de Mt 18,3 o Mc 10,14 o Lc 18,16, compatibles con 1Co 14,20.

  • Comentario por hisopo 28.12.10 | 12:15

    Pues no, puede que no sea solo porque lo digan literalmente Mateo y Lucas. Puede que lo sea, además, porque no hay textos que los contradigan o que los argumentos que se les oponen no se consideren fundamentados o de suficiente entidad.

    En otro hilo he preguntado por esos textos: "¿acaso Mc 1,9?

  • Comentario por Burbuleta 28.12.10 | 11:49

    Galetel ¿te digo un poquito según mi vivencias ,como nos cuesta tanto aceptar la idea que Jesús no haya nacido en Belén ?
    1)Porque tenemos miedo a que El Belén salte en pedazos
    2)Porque ,en la vida misma ...estamos cambiando los valores ..primero "son los protocolos " ....despues a la cola "las personas "
    3)Porque no Hemos asimilado ,ni interiorizado "el auténtico significado del Belén "
    4)..y si me permites porque la mayoria nos patinan las neuronas y estamos agilipolllaos

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 28.12.10 | 11:02

    Galetel, es lo que quiero hacer en los próximos días.... Empezaré hoy mismo, hablando de Schweitzer. Buen día a los inocentes del blog, sobre todo a los que creen en los reyes magos, que venían a Belén... De los inocentes es un tipo de REino de los cielos... Felicidades a todos, sin excepción.Xabier

  • Comentario por galetel 28.12.10 | 10:21

    esto les es desconocido. Un concepto como el de “teologúmeno”, o una mentalidad de tipo alegórico y metafórico (midrásico), muy diferente de la actual, les es incomprensible e inadmisible.
    En mi opinión, si X. Pikaza quiere que todos le entiendan un artículo como este, sería conveniente que explicara algo más sobre el pensamiento oriental y los estilos de los evangelistas, para hacerlo aceptable por los reacios sin detrimento de su fe.
    Sería estupendo, Xabier.

  • Comentario por galetel 28.12.10 | 10:19

    ¿Por qué les cuesta tanto a algunos aceptar la idea de que Jesús no haya nacido en Belén?
    Me parece que por los siguientes motivos:
    -Es lo que han creído desde niños, y les cuesta desecharlo por motivos afectivos.
    -Es lo que siguen afirmando las autoridades eclesiásticas que ellos respetan y acatan.
    -Es lo que dicen literalmente unos pasajes de Mateo y Lucas.

    El tercer punto es fundamental, a mi entender. Porque, desde el punto de vista de ellos, si se acepta la idea de que un pasaje evangélico puede ser falso en lo que dice literalmente, entonces... cualquier otra cosa que digan los evangelios podría ser falsa también. El creer o no lo que dicen los evangelios se convierte en un juicio subjetivo arbitrario.
    Yo no estoy de acuerdo con esto, por supuesto. Pienso que hay que tener en cuenta la mentalidad de los evangelistas y los estilos de su época para interpretarlos (hermenéutica, exégesis crítica). Pero para mucha gente, todavía, esto les es...

  • Comentario por Xabi 28.12.10 | 08:53

    Desde un punto de vista histórico, prescindiendo de la fe, no está claro que Jesús naciese en Belén.

    Ahora bien, a riesgo de ser pesado, me gustaría que Xabier, a quién respeto, estimo y admiro, diga algunas palabra acerca de cómo debe interpretarse Juan 4:43-45.

    Como historiador en ciernes, creo que esos versículos no sirven para afirmar que Jesús naciese en Belén, pero creo que pueden ayudar a saber lo que piensa el Evangelio de Juan.

  • Comentario por sofía 28.12.10 | 01:22

    El estudio histórico-crítico de Meier, en su libro recomendado por BXVI, llega a esta

    "Conclusión:

    a) La tradición de Jesús como Hijo de David es sólida, tiene un fondo histórico.

    b) La tradición del nacimiento de Jesús en Belén resulta secundaria y no puede darse como segura."

    No hay ningún problema teológico en esto. A quien no le guste, que prescinda, pero que se abstenga de pronunciar condenas basadas en juicios de intención. Si al Papa le gusta Meier, no será tan malo, digo yo.

  • Comentario por sofía 28.12.10 | 01:08

    El que está calao hasta el fondo es el aspersor de agua. El caso es dar hisopazos a troche y moche. Todavía no se ha enterado que Meier no está haciendo teología sino historia cuando dice que parece que no nació en Belén. Aplicando los métodos histórico críticos no parece probable que naciera en Belén. Parece más pobable que naciera en Nazaret, pero tampoco se puede tener completa seguridad. Aunque la historia no es una ciencia exacta y lo que parece más probable no tiene por qué ser lo que de verdad ocurrió. Pero no es teología, sino datos más o menos probables, históricamente hablando.

    En cuanto a los teología no creo que la fe se vea afectada por el lugar de nacimiento de Jesús. El evangelio de Marcos y el de Juan prescinden del asunto de Belén y el de Juan habla de Nazaret, pero no importa en realidad.

  • Comentario por sofía 27.12.10 | 23:40

    Muchas gracias, XP por este post. Gracias también a Galetel y luis_r por sus comentarios.
    A los que se planteen como un problema que no naciera en Belén, que piensen que también pudo nacer en Belén porque imposible no es. Pero si no hubiera nacido en Belén, no pasa nada de nada. Belén representa en la profecía de Miqueas simplemente un lugar pequeño sin importancia como podía ser Nazaret en tiempos de Jesús, así que poco importa que de hecho naciera en un lugar o en el otro. Podía ser descendiente de David aunque hubiera nacido en otro lugar diferente de Belén, y en todo caso Dios nos viene a decir que da lo mismo donde naciera, porque si no lo habría dejado bien claro y no lo está.
    Pero desde luego no es imposible que hubiera nacido en Belén, por mucho que lo conocieran como Jesús de Nazaret, puesto que vivía en Nazaret. Tendrán que reconocer los historiadores que imposible no es, aunque parezca poco probable y aunque no dependa de eso q sea o no el Mesías.

  • Comentario por Francho 27.12.10 | 23:22

    No es tanto lo pensado sobre la especulación teologica como sobre la composición de los contenidos de la fe, o como los datos de la vivencia de Jesús dentro de la historia; de otro lado, es necesario que, esos mismos contenidos transformen una trayectoria existencial hasta hacerla expresión del Espíritu DE Jesús. Así se convalida a Jesús permanentemente.
    Este problema, se puede explicar, por análogia, de forma que la espiritualidad, se parece a los medicamentos:
    El espíritu del crucificado es el principio activo, la cultura y los recursos humanos, el excipiente.

  • Comentario por alain 27.12.10 | 22:56

    ¿Por qué nos damos tanta importancia a nosotros y a nuestra vida? Nuestro yo nos aprisiona. Dramatiza los sucesos, los hincha hasta convertirlos en monstruos pesados. Nuestra visión mezquina e interesada muchas veces porque nos creemos en posesión de la verdad y somos descendientes de los que quemaban a los herejes en las hogueras, hace muchas veces que nuestro lenguaje hablado o escrito se vuelva violento y agresivo en defensa de nuestras posisiones y no admitamos que nadie nos contradiga.
    ¿Qué defendemos?
    Esa no fué la postura de Jesús. Jesús fué muy tolerante, solamente fué critico con los que utilizaban a Dios en función de sus intereses.

  • Comentario por Javier Zabala 27.12.10 | 22:08

    Que ante los textos prefiera creer en imaginaciones solo demuestra que usted ni es intelectual ni creyente.
    Es claro que los evangelistas reciben la información de Maria.
    Hace no muchos años se encontraron pruebas de que si hubo un censo por el que se trasladaron a Balen, el lugar original de las familias de Maria y de Jose.
    Es más, lo que si puede resultar más cierto según se estudia a exegetas judios mesianicos (cristianos) es que lo que solemos entender por posada se refiere a la habitación principal de la casa de sus familiares y nacio en la habitación inferior donde se instalaba al ganado y el pesebtre queda en la escalera que comunica las dos estancias de una casa tipica judia de aquellos tiempos.

    Es muy triste que prefieran controlar a Cristo que dejarle hacer en sus corazones y servirle en obediencia.

  • Comentario por alain 27.12.10 | 21:56

    Hubieron bastantes movimientos mesianicos. Si hay algo que distingue a Jesús de los demás. Es que el no se predicó a sí mismo. El anuncia la venida del Reino de Dios. Toda su vida gira en torno a esto: EL REINO DE DIOS.
    Para EL ese reino empieza por los pobres: EL es pobre (no se hace pobre ni el pobre).
    Jesús pobre, Jesús pequeño, Jesús limitado ¿cuesta entenderlo, verdad?

  • Comentario por luis_r 27.12.10 | 21:28

    Gracias por el texto. Este tema puede importar pero puede no ser importante hoy día en nuestro tiempo y lugar. Quiero decir que lo que pudo ser decisivo al tiempo de la redacción de los evangelios quizá no lo sea en 2011 para los que vivimos con puntos de referencia tan distintos a los de aquellos cristianos. Puestos a hurgar en temas raros también está la huida y estancia en Egipto ¿no?

  • Comentario por galetel 27.12.10 | 21:24

    5. Después, en ambientes helenísticos, el título de “hijo de David” no tuvo ese sentido de descendencia dinástica, porque la concepción del Mesías (Cristo) se universalizó.
    (E. Schillebeeckx, “Jesús, la historia de un viviente”):
    “Algunas comunidades judeocristianas, sobre todo de habla griega (donde la noción de «mesías» se englobaba en otros conceptos escatológicos de tipo profético-sapiencial), veían de hecho a Jesús como el salvador escatológico davídico-mesiánico, pero en un sentido no nacional, sino universal. Por tanto, la cristología «centrada en la dinastía de David» no nos ayudará gran cosa para comprender mejor la interpretación cristiana de la elevación de Jesús.”

  • Comentario por galetel 27.12.10 | 21:17

    Jesús es el Mesías del AT. Los judíos deberían haberlo reconocido, pero no lo hicieron; la mesianidad de Jesús destaca sobre un fondo de incredulidad y hostilidad de los judíos. Jesús es Hijo de Dios e Hijo de David. (...) Jesús es Mesías, pero no el rey Mesías de la expectación popular. Mt lo identifica como el-Hijo-de-hombre doliente, cuya obra salvadora se realiza a través de la pasión y la muerte. Es el Mesías humilde”.
    El “Mesías Manso” que había sido profetizado por Zacarías (9, 9-10):
    “He aquí que viene a ti tu rey:
    justo él y victorioso,
    humilde y montado en un asno,
    en un pollino, cría de asna.
    Él suprimirá los carros de Efraím
    Y los caballos de Jerusalén;
    Será suprimido el arco de combate,
    Y él proclamará la paz a las naciones.”
    Así es como debe ser interpretado el título “Hijo de David”, según Mateo (21, 4).

  • Comentario por galetel 27.12.10 | 21:15

    la última pascua –la "entrada triunfal" y la "purificación" del templo- podrían haber sido entendidas como una reclamación de sus derechos de Mesías real sobre la antigua capital davídica y sobre el templo, primeramente construido por Salomón, el hijo de David. Ello podría contribuir a dilucidar por qué fue prendido y juzgado en esta particular visita a Jerusalén y por qué Pilato lo condenó a muerte con la acusación de presentarse como rey de los judíos.”

    4. Después de la Resurrección, hubo interés de presentar a Jesús como el Mesías prometido, en el ambiente judeocristiano. Pero en un sentido diferente al mesías davídico esperado popularmente (un rey-guerrero triunfal), como resultaba evidente al aplicarse el título a un crucificado. Se trataba, en cambio, del mesías-manso. Así quiso presentarlo Mateo, que escribió para judeocristianos.
    (R. Brown, “Evangelio según San Mateo”):
    "La intención teológica capital de Mt es demostrar que Jesús es el Me...

  • Comentario por galetel 27.12.10 | 21:13

    Muy interesante, Xabier, gracias. Parece bastante claro que:

    1. Los judeocristianos daban una gran importancia a la creencia de que el Mesías profetizado tenía que ser “hijo-de-David”, es decir descendiente de David. No tanta a que debía nacer en Belén, la ciudad de David.

    2. Cuando Jesús fue conocido públicamente, se le consideraba originario de Nazaret. Y quizá corrió después la voz de que era descendiente de David. ¿O esto último fue ideado para hacerlo creíble como Mesías? (¿Con la complicidad de sus familiares?. No parece verosímil.)

    3. Jesús rechazó presentarse como mesías davídico. Fueron sus acciones al final de su ministerio las que dieron pie a que otros –amigos y enemigos— le atribuyeran esa pretensión.
    Escribe Meier: “No parece que durante la mayor parte de su ministerio diera Jesús gran pábulo a la idea de que él era el Mesías davídico.Sin embargo, sus dos acciones simbólicas realizadas al llegar a Jerusalén para la última pasc...

  • Comentario por alain 27.12.10 | 20:58

    ¿Qué significa ochenta años de la vida humana frente a los miles de millones de años del proceso cosmico? ¿Qué significa el tiempo? ¿Qué la eternidad? ¿Qué significado tienen los sistemas del pensamiento humano, los dogmas?
    ¿Cuánto tiempo podremos seguir hablando de Dios como si el universo girara alrededor de la tierra?
    Si comprimimos los diecisiete mil millones de años del cosmos en un año. nace Jesús quince segundos antes de la medianoche del 31 de Diciembre (todo esto según Willis Jäger)
    Invito, yo el primero, que seamos más humildes, que nos despojemos de las autosuficiencias y que a ejemplo de Jesús: debil, pequeño y necesitado. Seamos más flexibles con los que tienen otras maneras de pensar, de ver la vida y de sentir el misterio que somos y que nos envuelve.

  • Comentario por hisopo 27.12.10 | 19:55

    No se empeñe, Sr. Pikaza.

    Afirmar que Jesús "no parece haber nacido en Belén", cuando de los relatos evangélicos que hacen referencia a su nacimiento sólo se cita a esa localidad no parece, desde luego, una afirmación rigurosa desde el punto de vista intelectual. Por mucho que lo diga el tal Meier.
    Sin duda la carencia de argumentos hacen necesarios dos hilos (de momento) para pretender demostrar lo indemostrable.
    En el hilo anterior la alternativa a Belén era Nazaret (con un apoyo escriturístico cogido por los pelos). Ahora, en la cita del gurú Meier (no se oculte detrás de otro, Sr. Pikaza) ni siquiera se presenta alternativa a Belén.
    Esto de negar sin ofrecer alternativa es característico de la forma de hacer pseudoteología de ciertos (numerosos) pseudoteólogos modernos. En este caso, como en otros muchos, es grosera la intención de desligar a Cristo de las profecias veterotestamentarias.

    Esto ya no cuela, chicos. Estáis calados.

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