La Navidad parece ser, ante todo, una noche de magia, una cena de familia, para descubrir lo que somos, en actitud de gozo compartido. Pero, además de esa cena de familia, son muchos los cristianos que quieren celebrar (y celebramos) una “misa” de familia más grande, el nacimiento de Dios que ha sido en Belén y que sigue siendo entre nosotros.
Desde ese fondo quiero poner de relieve cinco fiestas de Navidad, para que cada lector pueda destacar una de ellas… No hace falta leerlas todas de seguido.
1. La Navidad es Belén, una historia de la Biblia...algo que pasó en otro tiempo, con María y José
2. La Navidad son los pastores, los marginados de la historia, los más pobres, los niños de la periferia
3. La Navidad es Dios, Dios que ha querido nacer entre los hombres. no para dominarles desde arriba, sino para ser en ellos y con ellos
4. Navidad es la Iglesia que da testimonio del nacimiento de Dios en el conjunto de la historia, la Iglesia hecha carne palpitante, para el amor
5. Navidad eres tú, Dios nace en tu vida… Tú mismo eres Belén y los Pastores, y la Virgen María...Eres nacimiento, una puerta por la que Dios entre en el gran universo y en la historia.
1. PRIMERA NAVIDAD. BELÉN DE JUDÁ
Tomo aquí Belén en sentido simbólico, como ciudad del Mesías que un día ha nacido, pues de hecho él pudo haber nacido en Nazaret. Así lo cuenta el evangelio de Lucas:
En aquel tiempo salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada. En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo:
--No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
--Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama (Lc 2, 1-14).

El nacimiento de Jesús es un hecho histórico, que expresa y proclama el nacimiento de Dios en la historia de los hombres. No nace en el palacio del rey, ni en la catedral de las religiones, sino en un descampado, entre los no aceptamos por la sociedad que esta noche celebra sus grandes cenas. No, no está allí, en esas cenas, está fuera.
- Históricamente, Jesús nació de una madre conocida, en un lugar y tiempo que ignoramos (probablemente en Nazaret), para iniciar una vida concreta de entrega a los demás y de anuncio de Reino, en amor, que le llevó a la cruz.
- Su nacimiento se ha narrado pronto como símbolo del amor providente de Dios, de un Dios que visita a los hombres, asumiendo su pobreza y ofreciendo, en medio de ellos, un fuerte testimonio de esperanza salvadora, en Belén, lugar de la genealogía mesiánica de David, un pastor que llegó a ser rey.
El evangelio no tiene que explicar ni razonar; simplemente cuenta, situando el nacimiento de Jesús en el contexto de historia y esperanza de la humanidad. Sabe que Jesús es el Mesías de Israel y así lo debe destacar, pero sabe al mismo tiempo sabe que es también el deseado de los siglos y así narra:
- En tiempo del César Augusto.... Parece que ya existe un rey perfecto, para todos los humanos, Emperador de Dios sobre la tierra. Pues bien, mientras dominaba en Roma el Emperador sagrado (como dice un famoso texto de evangelio político, encontrado en Priene, Asia Menor), nace escondido, fuera del palacio, el rey excelso de la humanidad, mostrando que el otro (el César Augusto) carece del poder real. Bajo un emperador del mundo (en tiempos de globalizaciòn del poder y del consumo), nace el Dios de la vida, sin más riqueza que un pesebre abierto de pastores.
- En tiempo del censo. El emperador ejerce su poder organizando un recuento de súbditos que le permita conocer a los hombres de su imperio, para exigirles tributo y tenerlos sometidos. En ese contexto, como miembro de un grupo oprimido, en camino de exilio llega el niño. No se sabe si ese censo se hizo en aquel tiempo, cuando nació Jesús, ni si obligaba a todos a empadronarse en el lugar de origen, pero sirve para situar a Jesús en el contexto histórico de un imperio que quiere tener dominio sobre todo, incluso sobre Dios. El imperio lo cuenta todo, todo lo somete, para controlar los impuestos. Pero hay algo que el emperador no puede contar, es la vida de Dios, que nace en un niño, que no tiene casa que le reciba.
2. SEGUNDA NAVIDAD. ENTRE LOS MARGINADOS
Nace Dios, después de milenios de preparación, pero nadie de los grandes de este mundo le recibe. No le reciben en el pueblo sagrado de Belén (en la Catedral, en el Palacio, en las cortes.. ), no le acogen en las casas de los ciudadanos pudientes del lugar, pues la tienen cerrada por el miedo a los ladrones. Por eso llega al mundo a cielo abierto y le reclinan sobre un pesebre de animales, de manera que así puede aparece como señor y salvador de todos los vivientes.
No está allí la televisión para recoger el acontecimiento, ni el emperador de Roma, ni el sacerdote de Jerusalén, ni el sabio de Atenas, ni el místico de la India, ni el comerciante de China, ni el chamán de Siberia… No hay nadie a quien Dios pueda contar su historia… a no ser unos “pastores”, es decir, es decir, unas personas que no están inscritas en los grandes censos. Ellos, los pastores, eran en aquel tiempo los
irregulares, como si hoy dijéramos:
los que no tienen casa, ni cena, ni seguridad
los caminantes, exilados, inmigrantes…
Nadie recibe a Jesús (reyes, sacerdotes, comerciantes…). Todos están ocupados en otras cosas, tienen otros trabajos, problemas, comidas… Pero hay gente libre para Dios, es decir, para la vida, en los campos, fuera de las grandes listas de las celebraciones oficiales, como los pastores de antaño. Sólo unos “pastores” que no tienen nada, ni casa, sólo unos establos en el campo abierto.
Nace Dios entre los expulsados de la ciudad, entre emigrantes, nómadas de la vida, tribus urbanas o gente de la estepa… Había por allí unos pastores, gente que pasa, que observa en la noche… Normalmente tendríamos miedo: ¿Quién puede estar por ahí en la noche? ¿Quién puede venir a la cueva…? Tendríamos ganas de llamar a la policía. Pero no, entre los excluidos, fuera de la vida social organizada, están los pastores que vienen y encuentran al niño “en el pesebre”.
En un sentido, la noche es tiempo de miedo, no es para andar por los campos, no es para meterse en las cuevas… Pero ésta es una noche distinta, noche para que nazca el niño, para que vengan y adoren los marginados de la tierra, entre los que Dios ha nacido.
3. TERCERA NAVIDAD. DIOS MISMO VIENE A CELEBRAR
Esto es lo más grande. No es fiesta de Belén, ni de pastores… No es fiesta de emperadores, comerciantes, soldados o sacerdotes y sabios… Es fiesta de Dios, que se alegra y baila, porque nace su Hijo entre los hombres de forma salvadora, no para imponerse sobre ellos, no para mandar desde arriba, sino para compartir desde dentro, con ellos, el camino de la vida:
«Un silencio sereno lo envolvía todo y al mediar la noche su carrera, Dios quiso que naciera entre los excluidos y expulsados de la sociedad el niño…» (cf. Sab 18,14-16).
Ésta es la noche de la palabra de Dios, que no escucha el rey en su palacio, ni el sacerdote en su templo, ni los comerciantes en sus tiendas… Esta es la noche de la fiesta de Dios. Él mismo ha querido nacer, él invita.
Parece que está la ciudad engalanada de luces de comerciantes, la catedral está abierta, el palacio iluminado… Todos esperan, los grandes del mundo… Pero Dios ha querido celebrar su fiesta en los arrabales de los pastores, emigrantes… gente que puede ser buena, pero que que no se define por “buena” sino por desarraigada, problemática. Allí, entre esa gente, dice Dios su Palabra:
No temáis, pues yo os evangelizo
un gozo grande para todo el pueblo:
hoy os ha nacido en la Ciudad de David
un Salvador que es el Cristo Señor.
Y esta será para vosotros la señal:
encontrareis un niño
envuelto en pañales y recostado en el pesebre (Lc 2, 12).
Éste es el signo, un pesebre (phatnê) de animales, no hay cuna de reyes, ni altar de sacerdotes, ni hotel de lujo… Dios sólo encuentra un pesebre, en la cueva de los pastores, bajo el puente de los mendigos, en la choza de los carboneros, como se dice en las historias de los olentzeros.
Ya lo sé, en muchas las casas, las familias han puesto un árbol para que nazcan allí los regalos, hasta en la plaza del Vaticano lo han puesto y está bien… Pero Dios no dice su palabra a los dueños de los grandes árboles, sino a los pastores expulsados de la gran sociedad.
Ellos, los pastores, guardianes de ganado sobre el campo, vigilando en la noche sus rebaños en guardia defensiva (no guerrera), serán privilegiados de la gran esperanza de Dios. Ellos son los herederos de las promesas de David. La ciudad del rey (Belén) está cerrada, no ha querido recibir a su Mesías. Pero hay otra ciudad regia y misteriosa, el verdadero Belén de David y del Mesías, en los campos del entorno, en el pesebre abierto en los rediles, en las guardias de la noche, mientras velan los pastores.
Ellos, los pastores de la vida trabajosa, israelitas impuros (no pueden cumplir los reglamentos de la ley), despreciados por los fieles rabinos de la tierra, son portadores de la gran esperanza. Cuando llega el momento del rey mesiánico no salen a la escena los reyes del mundo (César Augusto), ni los grandes maestros de Israel con sus sacerdotes (ni siquiera Zacarías,) sino sólo unos pastores:
También expresan la esperanza universal, pues los otros títulos que el ángel evoca para el niño (Sôter o Salvador y Kyrios o Gran Rey) pertenecen al deseo de salvación de la humanidad. Pueden entenderse en plano israelita, pero en sí mismos desbordan ese espacio y pueden (deben) proyectarse sobre un fondo universal.
Sólo los pastores comprenden el sentido del pesebre: en el lugar de los animales ha nacido y recibe poder sumo el Salvador y Cristo. Lógicamente se les abre el cielo y escuchan la voz del canto angélico: ¡Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de la buena voluntad! (= a los que Dios ama) (2,14). La misma gloria de Dios (doxa) se expresa en el mundo como paz humana (eirênê). Este es el contenido superior y radical (final) de la esperanza.
4. CUARTA NAVIDAD, FIESTA DE LA IGLESIA, PARA TODOS
La navidad es una fiesta cristiana; ella es con la pascua de resurrección la fiesta cristiana por excelencia. Pero es, al mismo tiempo, una fiesta universal, que tiende ya a celebrarse de algún modo en todo el mundo: ¡El nacimiento de Dios, es decir, de la vida!
Es una fiesta anterior al cristianismo. De algún modo, todos los pueblos del mundo celebrado una especie de Navidad: han descubierto que “Dios nace”, que la vida es un don, que cada niño es experiencia de un misterio de amor. Por eso, la Iglesia cristiana no puede apropiarse del todo de esta fiesta, como si fuera suya, pues es de todos, de la humanidad entera.
Ésta es para la Iglesia una fiesta afirmativa, con un happy end: los pastores corren a Belén y encuentran a María y a José y al Niño recostado en el pesebre. Es claro que se admiran: ¡reconocen la verdad de la palabra, el cumplimiento de la espera de los siglos, creen y veneran!. Sobre la cuna de Jesús se ha iniciado el camino de la nueva fe. Los primeros creyentes mesiánicos, los más hondos discípulos del Cristo son estos pastores. No saben cómo acabará la historia, no conocen todavía el recorrido y fin del Cristo, pero el signo del pesebre en una noche de guardia sobre el campo, les ha ofrecido una señal que vale para siempre:¡pueden alabar a Dios, ofreciéndole su canto de gloria sobre el mundo, manteniendo su oficio de pastores mesiánicos en el entorno de Belén!
Pero es también una fiesta problemática. No sabemos lo que será en el futuro la Navidad. Muchos piensan que ella va a terminar destruida en la feria del comercio mundial, del capitalismo que todo lo destruye. Si es así, si la Navidad acaba siendo simplemente luces de comercio, feria de propaganda de ventas inútiles… la humanidad habría perdido uno de sus signos más valiosos.
Por eso queremos que la Iglesia siga ofreciendo el signo de la Navidad, es decir, el signo universal de la vida de Dios que nace entre los más pobres, en camino de justicia y de amor.
5. QUINTA NAVIDAD, MI FIESTA. DIOS NACE EN MI VIDA
Hay una dimensión final de la Navidad que han puesto de relieve desde antiguo los orantes, los contemplativos, los místicos:
La navidad soy yo, y eres tú… Dios que nace en mi vida, en tu vida. Ésta es una experiencia que han puesto de relieve los grandes cristianos, desde Orígenes has Gregorio de Nisa, desde Dionisio Areopagita hasta Teilhard de Chardin. Entre ellos quiero destacar a Juan de la Cruz, el santo de la Navidad, que cantaba coplillas a la “Virgen preñada que va de camino… esperando que la recibamos”.
Ésta es una experiencia de Navidad que Juan de la Cruz ha desarrollado en su comentario al Cántico Espiritual (CA estrofa 38 y CB estrofa 39). Como se sabe, en el momento culminante del proceso de amor, allí donde el Cántico nos introduce en la intimidad de Dios, Juan de la Cruz afirma que el “alma”, es decir, el creyente “espira en Dios con la misma espiración de Dios”. Eso significa que Dios nace de verdad en nuestra vida, en nuestra propia realidad de personas. Eso significa que cada uno de nosotros, si de verdad descubrimos nuestra verdad, somos Navidad de Dios:
«El aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que le dará allí Dios, en la comunicación del Espíritu Santo, el cual, a manera de aspirar, con aquella su aspiración divina, muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita para que ella aspire en Dios la misma aspiración de amor que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre, que es el mismo Espíritu Santo, que a ella (al alma) la aspira en el Padre y en el Hijo en la dicha transformación, para unirla consigo. Porque no sería verdadera y total transformación si no se trasformase el alma en las tres Personas de la Santidad Trinidad en revelado y manifiesto grado. Y esta tal aspiración del Espíritu Santo en el alma con que Dios la transforma en sí, le es a ella de tan subido y delicado y profundo deleite que no hay que decirlo por lengua mortal... Porque el alma, unida y transformada en Dios, aspira en Dios a Dios la misma aspiración divina que Dios – estando ella en Él transformada – aspira en sí mismo a ella (CB 39, 3).
Ese “aspirar del aire” es la comunicación de Dios, es decir, el nacimiento de Dios en nuestra vida, pues nos hallamos inmerso en la misma aspiración (respiración) de Dios, recibiendo su aliento (Espíritu de vida) y respondiendo, como el mismo Cristo (Hijo de Dios): dando a Dios su aspiración divina. Eso significa que la Navidad no es ya Belén, ni los pastores, ni la Iglesia de San Pedro, ni la humanidad…. Ciertamente, es todo eso, pero en sentido radical, la Navidad soy yo mismo, pues en mí nace Dios, pues yo mismo soy Jesús, el Hijo de Dios.
El hombre que ama se encuentra introducido en Dios y así recibe y comparte (comunica) el mismo ser divino, entendido como “aire” o "espíritu" santo. Esta aspiración pasa, por tanto, “de Dios al alma y del alma a Dios” (CB 39, 4), de manera que por ella el alma se vuelve deiforme, transformada en las tres personas “en potencia y sabiduría y amor”. Por eso, los santos (es decir, los creyentes y amantes) son “una cosa (con Dios), por unidad y transformación de amor”, no por esencia natural, sino por don divino.
Esto significa que somos Dios por gracia (no por mérito), en comunicación personal, y el amor que somos (tenemos), al dar y compartir la vida (al aspirar el aire), es el mismo amor divino (cf. CB 39, 5-6). Aquí nos deja Juan de la Cruz, par que descubramos y celebremos la Navidad de Dios en nuestra vida.
Hubo un poeta que decir a la chica hermosa: ¡La poesía eres tú! Juan de la Cruz nos dice, a cada uno de nosotros, hermosos o no en plano externo:
La Navidad eres tú, pues Dios nace en tu vida.
Tú eres Belén, tú los pastores…
Tú eres el mismo Dios que está naciendo para que seas tú mismo, para que seas Dios para los demás.
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Burbuleta, tu hermana tiene un gran trabajo de admirar.
Cuando yo estudiaba con las monjas, me pensé meterme a misionera, porque me gusta mucho esa profesión, pero ya ves, me puso DIOS de anticristo, cuando me quejé a DIOS, pensé alomejor ese san Benito me lo puso Dios a mí , para no hacer daño , y que esto fuera lo mas suave posible para los cristianos, y le dije a DIOS, si es por eso, por quitarle ese titulito a alguien, me quejo pero bueno, tu sabras porque haces las cosas, otras me enfadaba con DIOS, no me digais que si os fuera tocado a vosotros eh, os habria hecho gracia, asi que me quejaba a Dios, con lo buena cristiana que he sido, como has tenido valor, darme esa interpretación,si llego a meterme a monja me hechan de la congregación, desde luego vaya cosas que se te ocurren, Después en la iglesia escuche a uno de los curas , que son muy buenas personas, decir, que DIOS, hace las cosas de una forma que a veces no comprendemos, y que de todo saca DIOS, cosas buenas, y me q...
"Hola bonita mia,cuantas cosas deseo decirte,hoy he venido a la otra comunidad mientras repartimos a las ninas que se van a casa con las familias,ninas de todo tipo,con sida huerfanas con hermanos locos,con abuelas con sida,aqui esta Belen,esto es para vivirlo."
"....pero aqui si te comparas eres una afortunada y no te falta de nada (se refiere a ella misma )
Es parte de un correo que me envia mi hermana desde Mozambique ,está un tiempo "descansando" en su Comunidad para tomar un poco de fuerza y volver al Congo .
Sobran todas las palabras ,pero si me siento bastante avergonzada
Un abrazo a todos ,me gustaría que fuera lleno de verdad
Justi-Arcoiris -Burbuleta
También me sumo a los deseos de Feliz Navidad para todos
FEliz Navidad para todos.
Un besazo para Crispa
Ciertamente, Xabier, tienes toda la razón cuando afirmas que Navidad no es ya Belén, ni la Iglesia de San Pedro, ni la Humanidad, sino cada uno de nosotros en esa realidad única y siempre diferente, de “transformación” por amor y regalo divino, en el Hijo Jesús, que nos ha dado su Espíritu y nos ha “habilitado”, como bellamente dice Juan de la Cruz, para ser Dios por participación.
Entender este misterioso misterio, ha llevado a muchos hombres y mujeres en la historia, a ser felices en medio de todo tipo de crisis, problemas y soliviantos.
Pero esto, no hay cuento que lo cuente mejor que lo hiciera Jesús en su despedida. Esto o se cree y se espera y se “actualiza” amando, o simplemente nos quedamos en el Belén, los villancicos y las cenas pantagruélicas.
Feliz Navidad amigos, y ….el que pueda entender….pues que entienda y sea feliz.
La expresión más ajustada la tiene el propio Juan de la Cruz cuando afirma rotundamente que: “No sería verdadera y total transformación (la que se realiza en el alma) si ésta, el alma, no se transformase en las tres personas de la Santísima Trinidad”….(Advierto que esto lo dice el “doctor de la Iglesia”, no yo). Porque lo que sucede cuando amamos, es que nos “transformamos” en Dios, y por eso terminamos siendo arrebatados e introducidos en esa vorágine de vida que es la Trinidad: (Porque el alma, unida y transformada en Dios, aspira en Dios a Dios la misma aspiración divina que Dios – estando ella en Él transformada – aspira en sí mismo a ella (CB 39, 3).
Y si somos hijos, somos también herederos”. El misterioso misterio de la Encarnación hace que Dios nos vea a nosotros cuando mira a su Hijo y se complace en El.. Porque por este hijo….hemos recibido el perdón de los pecados, y se nos ha dado el Espíritu. Ese es el regalo que malamente podemos describir entre unos y otros.
No se qué vano intento me lleva a tratar de parafrasear a Juan de la Cruz o a ti Xabier, cuando se que poco más se puede decir de esa realidad maravillosa y “escandalosa” para muchos oídos, para otros, simplemente ininteligible…
Tiene razón galetel cuando dice que Dios nos hace “un regalo incomparablemente más grande y hermoso de lo que podíamos imaginar”. Pero sin cuento, porque éste, no “cuenta toda la verdad”
Ya lo cantaron los Padres de la Iglesia y los místicos, y los santos, todos siguiendo a Pablo que a su vez seguía a Jesús, que dice que el espíritu que hemos recibido no es de temor, sino de hijos, que nos lleva a clamar exactamente lo mismo que clamaba Jesús: “Abba Padre”.
Gabon zoriontsuak eta Urte Berri On!
Felicidades a todos.
Mañana viajamos para cenar con mi familia (con cuñado inefable) y en año viejo toca volver a Madrid (será mi turno con la familia política, cuñada brujarpía incluída ajajajjajaja...buen rollo anyway). ¿qué hago contando esto?. Bah...da igual. A disfrutar del adobado vino compañeros del blog.
Navidad en un mundo globalizado. Los musulmanes celebran el Ramadan y los Budistas, el nacimiento de Buda de un costado de su madre y el residuo de los pueblos llamados cristianos antes, ahora consumen vorazmente y se regalan por tradición y porque todo el mundo lo hace, mientras los escaparates ya preparan las próximas primeras y últimas comuniones.
¿donde está Jesús?
El nos sigue preguntando ¿quién dices tú que soy yo?
Feliz Navidad!
a Xavier
y a todas y todos los comentaristas
besos y abrazos
jo menudo palo te han dado en Roma. te has apartado del Jesús, no has contado un Jesús que no es verdad, nos has engañado, tío. farsante y cara dura¡
En la infinita Realidad luchan por nacer el Conocimiento y el Pensamiento, la Verdad y la Poesía, el Embarazo y la Libertad, Tú y Yo, Algo y Nada. Vida y Muerte, Misterio y Revelación...
Desechemos pensamientos y desnudémonos de ilusiones para recuperar la vida antes de haber nacido y despues de haber muerto, en el único Presente sin tiempo y en la única Tierra sin espacio!!!
El niño Dios, niño sabio, es, citando a Yung, un arquetipo del inconsciente, esa posición de la vida, diria, que el proceso de individuación ha gestado en su interior, el contenido diferenciado de un logro de la vida psiquica. De la otra vertiente de la psicología, el arquetipo prepara en si el nacimiento de un foco que ilumina la realidad de la personalidad, y de la historia. El arquetipo sirve de madre gestante, el hijo o niño Dios, es el polo donde lo humanno se hace personalidad e historia. Una buena paradoja para entrever el misterio de la encarnación. Dios cuenta con la naturaleza de la personalidad de los hombres para no ser violento. Nosotros somos en el niño indefenso de nuestra intimidad una participación de la humanidad de Dios.
OS DESEO A TODOS UNAS FELICES NAVIDADES, Y QUE VUESTRA ALMA ( NIÑO INTERIOR) RESPLANDEZCA.
Y UNAS FELICES FIESTAS.
Sencillamente: ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!
Paz y bien
La Navidad no puede ser otra cosa para XP mas que patinaje artístico, menuda oportunidad! Hasta cree que "somos Dios" y esto a pesar de algún que otro culazo después de volteretas algo penosas. Si será falso!
tiempo de crisis. ¿no será un nuevo alumbramiento en esta humanidad desencantada?
Lo creible se tambalea, cuando lo más importante es mantener intransigentemente el dogma, quizas sea porque con tanta hambre de revelación de lo alto nos hemos olvidado de la semilla germinada en nuestra pobre tierra sin solemnidades ni diferencias.
Cada año se bautizan menos niños en España. Cuando en el año 1975 se bautizaba casi el 100% de la poblacion.Dios ya no esta en los rezos mecanicos de los templos ni en las fiestas canonicas…Dios esta en las relaciones humanas laicas.
Hoy ya estan naciendo niños libres en España despues de siglos de supersticion y oscuridad.
El gran DESCUBRIMIENTO TEOLOGICO del Vaticano II fue que la Iglesia se puede identificar perfectamente con la humanidad. La Iglesia es la humanidad entera.
La verdad no esta en dogmas,ideologias o religiones...la VERDAD ESTA EN EL HOMBRE el hombre es la verdad.Los derechos humanos son los derechos divinos.
Los sacramentos y dogmas catolicos solo dividen,enfrentan y separan a la gente.Ese es el callejon sin salidad de la Iglesia Catolica. Trabajar por una sociedad "sacramental" es una locura.
Maravillosa reflexión, Xabier. Gracias.
Yo también quiero desear una ¡¡muy feliz Navidad!! a todos los participantes de este blog.
Dios nos hace un regalo. Es un regalo incomparablemente más grande y hermoso de lo que podíamos imaginar. A eso alude el minicuento de Navidad que pongo a continuación.
Marianito (5 años) era hijo único y se sentía muy solo. Por eso, esa Navidad, escribió a los Reyes Magos: “Por favor, quiero un perrito para jugar con él”. Y dio su carta a su madre para que la echara al buzón.
Poco antes del día de Reyes, dijo su madre a Marianito: “Te tengo una sorpresa muy grande. Sé que te sientes muy solito, y estoy segura de que los Reyes te traerán el perrito que les has pedido. Pero… hay algo más, que no te has imaginado. ¿Sabes? ¡Vas a tener un hermanito!”
Un abrazo.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital