El blog de X. Pikaza

(Curso sobre Jesús 2). Tres olas de investigación moderna

15.12.10 | 08:06. Archivado en Jesús, Nuevo Testamento, Adviento - Navidad
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Ayer presenté el tema de las cuatro ventanas principales que nos permiten mirar hacia Jesús (los cuatro evangelios canónicos), ofreciendo la visión de conjunto que había desarrollado Win Weren, un especialista holandés, experto en metodología histórica y literaria. Hoy quiero seguir utilizando el mismo libro de Win Weren, por su concisión y claridad, para poner de relieve las tres “fases” o búsquedas principales de la investigación moderna sobre Jesús.

Se suele hablar de tres fases o períodos principales en la búsqueda moderna de Jesús, desde una perspectiva alemana (los alemanes fueron los primeros que dedicaron atención crítica a ese tema) y anglosajona (ahora son los anglosajones los que más tiempo, dinero y esfuerzo dedican al tema).

Esta división, como casi todas, ha de tomarse con cierto humor, pues tiene limitaciones evidentes: (a) Está mirada básicamente desde una perspectiva protestante, de manera que faltan quizá enfoques de otras confesiones; (b) no tiene muy en cuenta las aportaciones de otros países, sobre todo la de Francia (y en menos medida la de Italia, España etc.).

De todas maneras, se trata de una división muy útil, porque nos permite situarnos ante el tema y comprender mejor lo que está en juego en el estudio de Jesús, lo han aportado los grandes investigadores. Si hay un campo y terreno bien estudiado por la ciencia moderna es la historia de Jesús. Por eso, opinar sin más, o decir que no sabemos nada es una simple ignorancia. Ciertamente, cada creyente puede y debe tener su imagen personal de Jesús, pero hay cosas que se estudian y se saben, como ha puesto de relieve el libro de Win Weren, del que seguimos extractando estas reflexiones de tipo histórico.

En los días que siguen, a lo largo de este Curso sobre Jesús, presentaré más en concreto algunas de las obras aquí citadas (de A. Schweitzer, R. Bultmann, E. Käsemann, J. D. Crossan, E. P. Sanders, G. Theissen…) y de otras que me parecen fundamentales. Como dije ayer, y como indica ya el título general (Curso sobre Jesús, CJ)estoy iniciando un tipo de "curso" general sobre la historia y actualidad de Jesús, siguiendo los mejores libros que se están publicando actualmente sobre el tema.

Desde ese fondo entiende bien y alabo la escasez de comentarios de ayer, con un índice de entradas muy alto. Eso me permite entender que el tema es importantes, aunque sean pocos los que empiezan a participar, pues quizá se trata más de empezar aprendiendo que se participar de inmediato. Buen día a todos.

La primera ola

En la investigación moderna sobre Jesús se pueden distinguir tres fases. La primera se extiende desde 1778 hasta 1906 y se suele llamar la “primera búsqueda” (“first quest”) o “búsqueda antigua” . En este período, muchos eruditos empezaron a plantear preguntas histórico-críticas a los evangelios canónicos. Esto llevó a dos nuevas convicciones: (a) debe ponerse seriamente en duda la historicidad de las narraciones de los evangelios; (b) los evangelios son documentos que están históricamente condicionados: ellos constituyen el resultado de una larga y complicada historia de surgimiento.

Dudar de su historicidad, significa que los evangelios no pueden verse ya como un relato históricamente fiable de la actividad de Jesús. Los textos de los evangelios ofrecen interpretaciones de creyentes, que provienen de los primeros seguidores de Jesús, pero que en modo alguno corresponden a las intenciones del mismo Jesús. ¿Se puede desligar aún la vida de Jesús de la fe de los primeros cristianos? Llenos de optimismo, muchos investigadores de esta primera ola, pensaron que esto era ciertamente bien posible. Ellos imaginaron que tenían los medios necesarios para escribir una biografía de Jesús, un currículum vitae, poniendo los hechos reales sobre la mesa y mostrando que hay una diferencia bien marcada entre el Jesús histórico y las visiones de la iglesia sobre el Cristo.

El punto de partida de la investigación lo formaba la certeza de que las fuentes más antiguas eran capaces de ofrecernos las mejores afirmaciones sobre el Jesús histórico. De esa forma, la crítica histórica (¿quién fue Jesús?) fue avanzando codo a codo con la investigación histórico-literaria (¿qué fuentes son más próximas a Jesús?). Pronto se dejó a un lado el evangelio de Juan. Conforme a la visión de D. F. Strauss (1808-1974), este libro se encuentra tan coloreado por ideas teológicas posteriores que puede ofrecer muy pocos datos como fuente de información histórica sobre Jesús .

En todo caso, es menos aprovechable que los evangelios sinópticos. La investigación de los sinópticos ganó nuevo impulso con el surgimiento de la teoría de las dos fuentes (que ahora resulta ampliamente aceptada): Marcos es el evangelio más antiguos; Mateo y Lucas han utilizado a Marcos, cada uno de manera independiente; además de eso, ellos han utilizado una segunda fuente, que contenía sólo dichos (logia) de Jesús y que, por tanto, se llamó la fuente de los Logia (en abreviatura: Q). La consecuencia de eso fue que Marcos y el Q aparecieron como punto de partida para las afirmaciones históricas sobre Jesús. Mucha gente tomó de Marcos el esquema biográfico de Jesús, mientras que el Q apareció como una fuente a partir de la cual se podían reconstruir las enseñanzas auténticas de Jesús.
Esta visión no duró mucho tiempo, al menos por lo que respecta a Marcos, pues ya en 1901 W. WREDE mostró con claridad que este evangelio contenía también elementos de una cristología que se desarrolló solamente tras la muerte de Jesús . Algo parecido se dijo también del Q. En 1906, ALBERT SCHWEITZER escribió un estudio crítico sobre los numerosos esquemas nuevos que se habían aplicado a Jesús (Jesús fue, por ejemplo, un rebelde, portador de una ética muy elevada, alguien que se ocupó sobre todo de la vida interior...).

A partir de aquí, Schweitzer llegó a la conclusión de que los investigadores proyectaban a menudo sus propias ideas e ideales sobre la figura de Jesús . Esos investigadores nos presentaban así a un Jesús que había sido creado a su propia imagen y semejanza. Esta fue una crítica pertinente. Resulta, sin embargo, notable el hecho de que Schweitzer no sometiera su visión de Jesús a la misma crítica que había practicado sobre otros investigadores: él pintó a Jesús como una figura profético-apocalíptica, cuya vida y enseñanza estaban totalmente dominadas por la esperanza de que el fin del mundo llegaría durante el transcurso de su vida o poco después; ya que el tiempo que aún quedaba era tan corto, Jesús pudo enseñar una exigente ética de ínterin.

Los límites de este período están determinados por dos obras fundamentales. En 1778 G. E. Lessing publicó fragmentos de una obra de H. S. Reimarus, que fue el primero en establecer una distinción estricta entre la predicación de Jesús y la enseñanza de los apóstoles. En 1906 A. Schweitzer hizo sonar las campanas de muerte sobre los intentos anteriores de reconstrucción de la vida de Jesús.

La segunda ola

Según los cronistas del estudio de Jesús, la segunda ola – también llamada “nueva búsqueda” – no comenzó hasta 1953. En ese año ERNST KÄSEMANN pronunció una conferencia que se ha vuelto famosa, en la que él anunciaba una investigación nueva sobre Jesús . Los años entre Schweitzer y Käsemann se han llamado años de la “no-búsqueda”. Este término resulta muy desafortunado, por dos razones. La primera es que el trío “antigua-búsqueda – no-búsqueda – nueva-búsqueda” ofrece la falsa impresión de que, tras años de calma, el nuevo proceso de búsqueda comenzó precisamente allí donde se había detenido el primero.

La segunda razón es que, incluso en los años de la así llamada “no-búsqueda”, Jesús seguía siendo un tema importante en la agenda de los investigadores, de manera que se continuó realizando una labor infatigable en el marco del paradigma histórico. De todas formas, es claro que la idea positivista, de que podemos llegar a los hechos desnudos de la vida de Jesús, había perdido su valor, a causa de los “deprimentes” resultados de la primera ola.

El período entre 1906 y 1953 coincide con el gran despliegue de la historia de las formas. Rudolf Bultmann ofreció un poderoso estímulo para la aplicación de este modelo a los evangelios. El énfasis se puso en la historia de las tradiciones en las que se mencionaba o recordaba a Jesús. Se dijo que las formas literarias, que pueden ser aún reconocidas en los evangelios, fueron creadas con mucha libertad y creatividad por las primeras comunidades, y que estaban muy influidas por su fe en la resurrección de Jesús de entre los muertos. Según eso, los evangelios aparecen ante todo como testimonios de fe: son como ventanas que su género literario– no son biografías o crónicas históricas, sino documentos de fe –, los evangelios ellos no pueden utilizarse como punto de partida para trazar afirmaciones históricamente fiables sobre la vida de Jesús, quien, tomado en forma histórico, parece que ha desaparecido tras la fe de la iglesia. Lo que nos ha quedado son muchas pinturas de Jesús, desarrolladas por las primeras comunidades cristianas.

BULTMANN reemplazó el interés puramente histórico de la búsqueda antigua del Jesús terreno por un interés puramente teológico por el Cristo celeste, tal como aparecía proclamado por la primitiva comunidad. Gradualmente fue creciendo su escepticismo sobre la posibilidad de presentar una pintura histórica fiable de Jesús; más aún, él pensó que un conocimiento histórico de ese tipo resultaba casi completamente irrelevante para el estudio del kerigma del Nuevo Testamento. A juicio de Bultmann, sólo resulta básico un hecho: que Jesús existió realmente (de lo contrario la fe estaría fundada sobre un mito); eso basta, la fe no necesita apoyarse en más hechos.

La oposición en contra de esa perspectiva, surgió del propio círculo de los antiguos discípulos de Bultmann, entre quienes hallamos a E. Käsemann, que lanzó su desafío en 1953. Con esto no sobre el Jesús histórico. En realidad, Käsemenn siguió poniendo el énfasis sobre el Cristo de la fe; pero, a fin de impedir que la fe se volviera autosuficiente (¡salvaje!), él buscó una conexión entre el Cristo del kerigma y el Jesús histórico. Así quiso poner de relieve que en el comienzo del kerigma de Cristo ha de estar la predicación pre-pascual de Jesús.

De esa forma se inició la búsqueda de una cabeza de puente, que nos permitiera pasar al otro lado de la pascua (es decir, hasta la orilla de la historia de Jesús). Según Käsemann, esa cabeza de puente la forman los dichos de Jesús, no las narraciones acerca de sus obras. Esto no significa en modo alguno que todos los dichos de los evangelios provienen de Jesús, y menos en la forma que actualmente presentan. Por eso, lo primero que debemos hacer es reconstruir la forma más antigua de los logia de los evangelios. Entonces se plantea la cuestión siguiente: se trata de saber si versión más antigua que podemos alcanzar proviene fácticamente de Jesús. Para resolver la cuestión debemos emplear un criterio riguroso, que puede formularse así: las formulaciones más antiguas de los logia de los evangelios provienen probablemente de Jesús, si es que ellas no pueden derivarse del judaísmo de aquel tiempo ni puede ser atribuidas a la primera iglesia. Este es el criterio que se llaman de manera resumida “criterio de discontinuidad”.

Con este programa, Käsemann introdujo un aire nuevo en la investigación de Jesús, convirtiéndose en abanderado de la nueva búsqueda de su historia. Sin embargo, muy pronto, se mostró que el criterio propuesto resultaba muy discutible. Por una parte, ese criterio debía permitirnos llegar hasta Jesús como figura histórica. Por, al mismo tiempo, ese criterio empieza presuponiendo que Jesús fue una figura tan completamente única y original que de hecho viene a situarse fuera de sus raíces judías, sin influjo sobre sus seguidores. Otra desventaja de este criterio es que sólo podría aplicarse estrictamente si es que conociéramos de un modo completo el judaísmo del tiempo de Jesús y la vida de la iglesia primitiva. Por eso, el deseo de investigar los dichos auténticos de Jesús comenzó a declinar rápidamente y terminó muriendo, de un modo silencioso, al comienzo de los años setenta.

La tercera ola

Desde el comienzo de los años ochenta la investigación sobre el Jesús histórico ha “estallado” (florecido) como una rosa. Esta vez, los que han llevado la delantera han sido los autores de lengua inglesa, sobre todo de América del Norte. La nueva ola se conoce como “tercera búsqueda” (third quest). Existen dentro de ella muy diversas perspectivas. Hay todavía investigadores que están completamente dedicados a “detectar” las auténticas palabras de Jesús. Un ejemplo famoso y notable de esto lo ofrece el JESUS SEMINAR (Seminario sobre Jesús), constituido en 1985, como un grupo cambiante del que forman parte entre cincuenta y setenta y cinco investigadores del Nuevo Testamento, quienes, con la ayuda de una escala de cuatro puntos, intentan evaluar la probabilidad de que una serie de dichos (de los cuatros evangelios canónicos y del evangelio de Tomas) provengan de hecho del mismo Jesús .

Asumiendo parte del trabajo realizado por esos investigadores, JOHN DOMINIC CROSSAN presentó a Jesús como un campesino galileo iliterato, que vivió en forma de predicador itinerante (en la línea de los filósofos de la escuela cínica), como alguien que, poniendo de relieve la igualdad entre todos los hombres, introdujo esperanza y consuelo entre las clases más bajas de la sociedad . Según Marcus J. Borg, Jesús fue una figura carismática, dirigida por el Espíritu, un hombre con poderes mágicos especiales . Otros autores han destacado imágenes de Jesús que ya hemos puesto de relieve: según E. P. SANDERS fue un mensajero escatológico de Dios ; G. Theissen le presenta como un activista social y político .

A pesar de la diversidad de sus visiones sobre Jesús, la tercera búsqueda ofrece una características comunes. Generalmente, a Jesús se le sitúa de un modo explícito dentro del judaísmo de su tiempo, aunque también se tiene en cuenta el influjo de la cultura helenista. Tras la visión no-judía – y por lo tanto, a menudo, anti-judía – de la perspectiva de la historia de las formas y de la “nueva búsqueda”, resulta positivo el hecho de que a Jesús se le sitúe e ilumine de manera tan consistente desde el mundo de la fe judía. También se presta mucha atención al influjo de Jesús sobre el cristianismo primitivo. No se rechazan a priori las interpretaciones de creyentes posteriores: a menudo, ellas ofrecen una reflexión fiable sobre lo que Jesús mismo dijo o realizó. No es una casualidad el hecho de que, partiendo de ese trasfondo, el criterio de la discontinuidad se utilice ahora sólo con precauciones. Ese criterio está siendo reemplazado por otro que GERD THEISSEN Y ANNETTE MERZ han formulado de este modo: “Puede ser histórico aquello que es plausible en el contexto judío y hace comprensible el surgimiento del cristianismo primitivo” .

Esta tercera búsqueda implica una aproximación interdisciplinar dentro de la cual juegan un papel importante la arqueología y las ciencias sociales. Prescindiendo de algunos “”que siguen estando retrasados”, los investigadores han superado una fijación unilateral en los dichos de Jesús. Sus palabras se relacionan de nuevo con las narraciones sobre sus acciones. También se ha superado la preferencia explícita por las fuentes canónicas: ahora puede observarse una gran apertura hacia textos no canónicos, como los evangelios de Pedro y de Tomás.

5 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Delicatessen 18.12.10 | 16:11

    Altamente recomendable el curso completo del profesor Dale Martin de la universidad de Yale. En youtube.
    http://oyc.yale.edu/religious-studies/introduction-to-new-testament/

  • Comentario por galetel 15.12.10 | 17:35

    «Nosotros nos resistíamos, porque amábamos a Cristo-Jesús y continuamos amándole. Le amábamos con toda nuestra alma y, hasta el día que creímos que la aceptación de determinadas conclusiones históricas habrían disminuido en nosotros la imagen bendita del Salvador, hemos rechazado tales conclusiones. Pero, puesto que se nos imponían cada vez más como un hecho -y es necesario respetar los hechos, porque son obra de Dios-, nos hemos preguntado si realmente empequeñecerían a Cristo esas conclusiones históricas. Y una profunda reflexión ha llegado a hacernos convencer de que el Cristo real, tal cual nos lo presenta la historia crítica, era tan bello, y aún más, que el Cristo de la fantasía, por muy docta y piadosa que ésta fuera... Así, pues, aun aceptando la crítica, permanecemos cristianos y, si Dios quiere, cristianos fervientes, entregados a Dios en Cristo y en su Iglesia.»
    (De las “Cartas Romanas” de 1904, anónimas, atribuidas a Giovanni Semeria)

  • Comentario por galetel 15.12.10 | 17:33

    Gracias Xabier. Los católicos debemos agradecer a nuestros hermanos protestantes por haber iniciado y mantenido los estudios histórico-críticos de los evangelios, pues la exégesis moderna “nos ha proporcionado una gran cantidad de material y conocimientos a través de los cuales la figura de Jesús se nos puede hacer presente con una vivacidad y profundidad que hace unas décadas no podíamos ni siquiera imaginar” (J. Ratzinger, “Jesús de Nazaret”).

    También hay actualmente distinguidos exegetas católicos que lo practican, como sabemos. Pero en sus comienzos, la Iglesia Católica se mostró decididamente anti-modernista, pese a lo cual algunos manifestaron adhesión a esta nueva actitud de aproximación histórica a la querida figura de Jesús.

  • Comentario por Burbuleta 15.12.10 | 15:15

    Creo Pikaza ,que cuando se tienen "creyentes mas que clientes " ...no se valora lo que se tiene ,tu lo has tenido y mucho ,seguramente quedan aún ....pero de vez en cuando ...la vida nos vá dando "avisos " ..toques de atención ...a los "creyentes , clientes ,amigos ..admiradores etc....."hay que cuidarles ...son como plantas .. si no se riegan ..legan a morir .

  • Comentario por Francho 15.12.10 | 13:46

    Hablais de investigar, de ser exegetas de una experiencia nueva en la historia. Por qué no dejamos que Jesu cree su laboratorio en nosotros?No es uestión de analizar paradigmas o perfiles de un hombre que no quiso o no pudo,dejar nociones sobre si mismo precisas; en el cnocimiento de Jesús, se supone un relato de la persona de Jesús dentro del laboratorio. Para hablar de Jesús hace falta tener contacto directo con su experimento.
    Y el experimento es una forma de ser exegetas de algo que nunca llegaremos a saber. En qué consiste ser humano dentro de los sucesivos paradigmas con los que el amor se inscribe en la historia?

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