El blog de X. Pikaza

Inmaculada. Todos somos ella, una Llama del Fuego de la Vida

08.12.10 | 14:12. Archivado en mujer, Espiritualidad, Amigos, la voz de los, María, Amor
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Ayer presenté el tema desde una perspectiva dogmática y social. Hoy me permito evocarla con la palabra poétida de un canto a la vida: La fiesta de la Inmaculada nos sitúa en el centro y culmen del amor, como ha visto San Juan de la Cruz, en la estrofa 39 del Cántico Espiritual B. En el centro y raíz de su camino, allí donde el hombre/mujer se introduce y ensancha en Dios (siendo plenamente humano), descubre que no tiene pecado, no por sí (por su esfuerzo propio), sino por Dios, porque todo queda recreado en lo divino (es decir, en lo humano).

Ésta es la fiesta de la Vida Culminada, que el pueblo católico ha visto reflejada en María, la Madre de Jesús, una mujer Bella, Perfecta, que es signo de la perfecta humanidad, elevada en Dios. No es la fiesta del principio, sino del fin, es decir, de la plenitud de una humanidad reconciliada consigo misma, con la naturaleza (leones, panteras) y con Dios.

Podemos verla como “privilegio” de María, la madre de Jesús. Pero no es privilegio para ella, sino para todos los hombres y mujeres que descubren en Dios su hermosura y su gracia, la plenitud de la vida. Ésta es la fiesta de la Pascua Universal, del mundo reconciliado y bello, en signo de mujer.

Esta Mujer Inmaculada es signo de la humanidad completa, hombres y mujeres, que hacen el camino de Dios (que descubren y despliegan el sentido de su vida, en amor pleno). Es una fiesta de afirmación (vale la pena ser humano, hombre y/o mujer). Es una fiesta de protesta (hay que superar el estadio actual de opresión humana, de opresión especial de la mujera).

Queda pendiente el tema de la aplicación de este signo a las mujeres concretas. Algunos piensan que se ha elevado a la mujer ideal (Inmaculada) para tener más sometidas a las mujeres concretas (de carne y hueso). Pero ese es un tema que hoy no trataré. Quiero sólo fijarme en el signo de la Inmaculada, tal como Juan de la Cruz lo ha expresado al final de su canto, diciendo que todos estamos llamados a ser la Inmaculada.

Cántico B, estrofa 39. Canto de la Inmaculada

Así lo sabe San Juan de la Cruz, así lo muestran estos versos que despliegan los signos del mundo cumplido, como don que los amados ofrecen y comparten, en la gran naturaleza hecha espacio-tiempo de amor sin fin. Estos son los signos: el aire compartido, que es beso de amantes, canto de eternidad, soto de cielo, en la noche en la que se iluminan ya todas las cosas, en la llama del fuego de Dios (CB 39):

el aspirar el aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena .

El gozo anterior de la mirada (vámonos a ver en tu hermosura) se vuelve eternidad de aire compartido (beso final), noche de vida en llama de nuevo nacimiento. Los amantes han penetrado en las cavernas de la Piedra (CB 37) y repiten sin fin los placeres del primer encuentro (CB 38), cantando a la Vida (en vida ya resucitada).

1. El aspirar el aire.

La vida del hombre es un beso de Dos, aliento cósmico/divino, que sustenta y unifica a todos los vivientes . Ciertamente, han existido y existen otros signos de vida universal, que también se han vinculado o pueden vincularse a Dios: la tierra madre, de la que nacemos, el agua que alimenta a plantas y animales, la sangre de las venas, las ondas del cerebro y las neuronas... Pero el más importante ha sido y sigue siendo, en un plano simbólico, el aliento de manera que morir se identifica con expirar (no respirar, no tomar ya más aire) .

Del aliento de Dios hemos nacido (Gen 2, 7), y así vivimos compartiendo la respiración de Dios, el aire de la vida, signo de amor. Por eso, el aire nos vincula y sostiene, sobre todas las restantes distinciones. En este contexto ha desarrollado SJC la más honda teología del aliento de Dios, suponiendo que los hombres respiran en Dios, pues reciben y comparten la vida de su Espíritu como un aspirar del aire:

El aspirar del aire es una habilidad que el alma dice que
le dará allí Dios, en la comunicación del Espíritu Santo,
el cual, a manera de aspirar,
con aquella su aspiración divina,
muy subidamente levanta el alma y la informa y habilita
para que ella aspire en Dios la misma aspiración de amor
que el Padre aspira en el Hijo y el Hijo en el Padre,
que es el mismo Espíritu Santo,
que a ella (al alma) la aspira en el Padre y en el Hijo
en la dicha transformación, para unirla consigo.
Porque no sería verdadera y total transformación
si no se trasformase el alma en las tres Personas
de la Santidad Trinidad en revelado y manifiesto grado.
Y esta tal aspiración del Espíritu Santo en el alma
con que Dios la transforma en sí,
le es a ella de tan subido y delicado y profundo deleite
que no hay que decirlo por lengua mortal...
Porque el alma, unida y transformada en Dios,
aspira en Dios a Dios
la misma aspiración divina
que Dios – estando ella en Él transformada –
aspira en sí mismo a ella
(Coment 39, 3).

El aspirar del aire es la comunicación del Espíritu Santo, de manera que el hombre se halla inmerso en la misma aspiración (respiración) de Dios, recibiendo su aliento (Espíritu de vida) y respondiendo: dando a Dios su aspiración divina. Esta audaz formulación trinitaria deriva de todo lo indicado en los comentarios anteriores: el hombre que ama se encuentra introducido en Dios y así recibe y comparte (comunica) el mismo ser divino, entendido como “aire” o "espíritu" santo. Esta aspiración pasa, por tanto, “de Dios al alma y del alma a Dios” (Coment 39, 4), de manera que por ella el alma se vuelve deiforme, transformada en las tres personas “en potencia y sabiduría y amor”. Por eso, los santos (es decir, los creyentes y amantes) son “una cosa (con Dios), por unidad y transformación de amor”, no por esencia natural, sino por don divino.

Esto significa que somos Dios por gracia (no por mérito), en comunicación personal, y el amor que nos tenemos, al dar y compartir la vida (al aspirar el aire), es el mismo amor divino (cf. Coment 39, 5-6). Estamos inmersos en Dios, comunión personal (trinitaria), de tal manera que Dios mismo es quien alienta allí donde unos hombres comparten aliento y existencia (se besan). Esta es la meta del ser, la consumación de amor perdurable, que al fin de este canto aparece en el signo de la llama. Este es el Espíritu divino, fuego y aire, amor compartido, inspiración, aspiración, conspiración divina y humana:

1. In-spiración divina. Dios Padre-Madre no se cierra en sí, como círculo en torno de su centro, sino que se difunde, ofreciendo aliento y vida a los hombres. Por eso decimos que ellos brotan de la respiración de Dios y en ella moran. En este contexto solemos hablar de in-spiración, para indicar que la vida más honda nos llega de fuera, nos viene de arriba, de tal modo que somos porque Dios nos in-forma (nos ama). Así podemos añadir que el mismo Dios está in-spirando su Vida en nuestra vida, de manera que somos (sentimos, entendemos y pensamos) en su aliento .

2. Aspiración humana. El hombre no es un simple ser pasivo, que se limita a recibir el aliento de Dios (como una flauta, una vasija), sino un Hijo que acoge de tal forma ese aliento que lo hacer suyo (propio) y puede responder al mismo Dios, devolviéndole su aliento, de manera que Dios sea divino (todo en todos). Se completa así el ciclo de re-spiración del hombre que es in-piración (acogida) y ad-spiración (respuesta), de manera que mora al interior de Dios, dialogando con él. En este contexto, JSC afirma que el hombre recibe, por don divino, el poder de “aspirar al mismo Dios”, es decir, de compartir con Dios el misterio del amor originario .

3. Conspiración mutua. Esa respiración dialogal (inspiración y aspiración) se expande y amplía en forma de con-spiración, de manera que son dos los que respiran en común (el hombre y Dios, los hombres que se aman y buscan en común su dicha) En las estrofas anteriores, los amantes habían entrado en las cavernas de la peña, en duro ascenso de amor (Coment 37). Ahora parecen haber vuelto a un mundo externo y se instalan para siempre en el lugar tranquilo, en el soto donde canta el ave-ruiseñor (filomena). Allí respiran en común y de esa forma son uno en el otro, conspirando en comunión de amor y en despliegue personal (dual) que la tradición ha vinculado con el Espíritu Santo, para bien de toda la humanidad .

En esta respiración común culmina el canto, se cumple y completa la belleza del amor, que es el sentido de la vida. Han quedado atrás otros momentos del camino. Sólo el amor, que es belleza eterna, hermosura de visión, respiración común, permanece para siempre y aparece como principio creador, en línea de con-spiración.

2. El canto de la dulce filomena.

Filomena o filomela es el ruiseñor que, conforme al antiguo simbolismo griego, canta una melodía de cielo, vinculada al aspirar del aire, silbo amoroso (cf. CB 14) qu nos arroba y reconcilia con la vida. Cuando todo culmina y el amor se cumple, llegando la vida a su cielo, canta el ruiseñor en la noche:

(Esta es)... la dulce voz de su Amado a ella,
en la cual ella hace a él su sabrosa jubilación;
y lo uno y lo otro llama aquí canto de filomena;
porque, así como el canto de filomena, que es el ruiseñor,
se oye en la primavera,
pasados ya los fríos, lluvias y variedades del invierno...
así en esta actual comunicación y transformación de amor
que tiene ya la esposa... amparada ya y libre
de todas las turbaciones y variedades temporales,
y desnuda y purgada de las imperfecciones, penalidades
y nieblas, así del sentido como del espíritu,
siente nueva primavera en libertad y alegría de espíritu,
en la cual siente la dulce voz del Esposo,
que es la Dulce filomena...
(Coment 39, 8).

Esta es una voz compartida: voz del Amado a su esposa y de la esposa a su Amado: cada uno canta en (y con) el otro, en dúo de música infinita, de manera que se escucha la melodía del ave de Dios, tonada de gozo del cielo. De esa forma se cantan uno al otro, uno en el otro, con voz de jubilación que nunca acaba: él le canta a ella, para que ella le cante a él, en boda eterna (pues las canciones de cuna han terminado). De esa forma, la paloma de la paz, tórtola de amor (de CB 34-35), se vuelve cantora de cielo, en la noche final de la realidad .

3. El soto y su donaire, en la noche serena.

Soto era el lugar donde viven los amantes, resguardados, para siempre, en las riberas verdes de las tórtolas (cf. CB 34), en el collado de aguas puras de Dios (CB 36), en un mundo convertido en cielo. Cuando el amor sea pleno, el cielo de Dios bajará a la tierra de los hombres, como novia engalanada, en amor perdurable (cf. Ap 21, 2). No bajará para subir luego y abandonar así la tierra, sino para convertir cielo y tierra en paraíso, en una noche eterna de luz, sin sol ni luna externa, porque el mismo Dios y su Cordero la iluminará por siempre (cf. Ap 22, 1-5). Este es el tiempo de la noche serena, de la contemplación ya clara y tranquila de Dios, noche sosegada, abierta a los “levantes de la aurora” (CB 15) que se expande en el día eterno de la transformación del Amado y de la amada. No necesitan sol ni luna, porque ellos mismos son la claridad gozosa y plena, el uno para el otro. Son noche de visión perfecta, más allá de todas las razones y leyes que definen la historia precedente, vieja, de los hombres.

4. Con llama que consume y no da pena.

Ellos mismos eran luz, ellos son llama: se van consumiendo uno en otro y de esa forma se consuman. La más honda realidad de Dios se vuelve fuego: los restantes símbolos quedan trascendidos y asumidos de algún modo en este fuego-luz, en la noche serena, que es hogar de respiración dialogal, llama de vida que existe al darse y se consuma al consumirse sin fin.

Porque, habiendo llegado al fuego,
está el alma en tan conforme y suave amor con Dios, que,
con ser Dios, como Dice Moisés, fuego consumidor,
ya no lo sea, sino consumador y refeccionador.
Que no es ya como la transformación
que tenía en esta vida el alma,
que, aunque era muy perfecta y consumadora en amor,
todavía le era algo consumidora y detractiva,
a manera del fuego en el ascua...
(Cf. Dt 4, 24. Coment 39, 14).

El fuego de este mundo consume y da pena, duele. El fuego del cielo consuma sin consumir ni consumirse: es fuego de luz, vida amorosa que se expande, sin perder fuerza ni perderse. En ese contexto la vida eterna es llama de luz en la noche internamente iluminada, canto de existencia superior, himno de Pascua, vida que triunfa y existe por la muerte.
En este contexto, recogiendo de un modo unitario las ideas de esta estrofa y de la precedente, podemos citar unos pasajes de Llama de Amor Viva, donde de SJC ha evocado la culminación de su experiencia amorosa. El texto de Llama no habla de los temas que acabamos de evocar (aspiración, melodía común, llama compartida), pero evoca y despliega de un modo consecuente la misma experiencia, al entender la realidad como regalo de bondad, que Dios ofrece al hombre y que el hombre regala nuevamente a Dios, en comunión de amantes. En este contexto, SJC dice que el alma “da a Dios en Dios la misma bondad y ser de Dios, porque no lo ha recibido sino para darlo...” (cf. Llama 78). Así expresa la más honda metafísica, así habla de Dios. No le presenta como Esencia Suma, ni como Infinitud Radical Aseidad o Auto-conocimiento, sino como amor que se expande y comparte, vida divina que el hombre recibe al regalar su vida:

(El alma) está dando en su Querido esa misma luz y calor
que está recibiendo de su Querido.
Porque, estando ella aquí hecha una misma cosa en él,
en cierta manera es ella Dios por participación...
Y a este talle, siendo ella
por medio de esta sustancial transformación sombra de Dios,
hace ella en Dios por Dios
lo que Él hace en ella por sí mismo,
al modo que lo hace, porque la voluntad de los dos es una,
y así la operación de Dios y de ella es una.
De donde, como Dios se le está dando
con libre y graciosa voluntad, así también ella,
teniendo la voluntad tanto más libre y generosa
cuanto más unida en Dios,
está dando a Dios al mismo Dios en Dios
y es verdadera y entera dávida del alma a Dios.
Porque allí ve el alma que verdaderamente Dios es suyo
y que ella le posee con posesión hereditaria...
(Llama 78).

Existiendo en Dios (por gracia divina), el hombre puede devolver y regalar a Dios lo que de Dios ha recibido, es decir, su mismo ser, queriendo y actuando. De esa forma se puede afirmar que el alma (= hombre) hace en Dios, por puro don divino, lo que Dios hace en ella, de manera que estando uno en otro realizan la misma operación, pues el despliegue del amor divino es el mismo amor humano. En ese contexto se debe hablar de un recíproco amor activo, por el que Dios regala (concede) al hombre el ser humano y el hombre regala a Dios su mismo ser divino (“el alma está dando a Dios al mismo Dios en Dios”) . Uno al otro se regalan, Dios al hombre y el hombre a Dios:

Y así entre Dios y el alma está actualmente formado
un amor recíproco
en conformidad de la unión y entrega matrimonial,
en que los bienes de entrambos, que son la divina esencia,
poniéndolos cada uno libremente
por razón de la entrega voluntaria del uno al otro,
los poseen entrambos juntos, diciendo el uno al otro
lo que el Hijo de Dios dijo al Padre por san Juan:
todos mis bienes son tuyos, y tus bienes míos...
(Cf. Jn 17, 10. Llama 79)

Este es el modelo final donde el amor engendrador (de Padre-Madre hacia el Hijo) se convierte en amor de desposorios. Por un lado, todo es don, proceso engendrador, que brota y se despliega desde el Padre-Madre. Por otro lado, todo es encuentro de amor del Padre con el Hijo en el Espíritu, comunicación matrimonial de esencia. Así decimos que el hombre es humano viviendo al interior del ser divino .

133 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Macario ofilada 17.12.10 | 03:30

    Muy bonitas reflexiones. Pikaza, algo pasa con tu correo. Siempre me devuelven los mensajes. Incluso los que mando por OUTLOOK. Mira a ver. Espero tu respuesta. Un abrazo, Macario

  • Comentario por sofía 16.12.10 | 21:27

    Pues nada Fernando, respetemos el silencio y que la opacidad del universo no nos lleve a verbosear
    perversamente el misterio. Por mí que no quede :)
    De acuerdo, Alredol, nada nuevo bajo el sol.
    Hypatia, Averroes con su doble verdad es el primer paso, pero no tiene por qué ser el último.
    Galetel, gracias una vez más.
    Y colorín colorado para mí tema acabado.

  • Comentario por Hypatia 15.12.10 | 11:00

    Sigo pensando que la única "conciliación" de Fe y Razón la vivió Averroes gracias a su principio de la "doble verdad"

  • Comentario por alredol 15.12.10 | 10:16

    Una tercera reflexión, esta más personal.
    Aunque no creo que como dice Fernando, la "conciliación" a que se refiere entre fe y teorías de la complejidad, sea malas y perversa si que, apresurándose a profetizar, parece eludir o presta poca atención al desarrollo y funcionamiento de una etica que refleje y aborde los problemas morales de nuestro tiempo o el papel de Jesucristo y puede por tanto aprovecharse para justificar posiciones obscurantistas y malvadas.
    Hay que decir empero que en esto no haría nada nuevo: muchas teorías han pervertido la fe con propósitos poco cristianos a través de la historia y yo he sido testigo "privilegiado", y tragico, como he señalado antes, del uso de conceptos mucho más antiguos que lo "emergente" como el "en tanto cuanto" y la "gracia justificante", al servicio de la codicia, la destrucción y la impunidad contra los míos.
    Por mi sigue Galetel pero con cuidado y sin perder el foco en la historia y lo actual y con menos "profecías".

  • Comentario por alredol 15.12.10 | 09:35

    Bueno puesto que esto sigue, aquí van algunas dudas desde mi ignorancia teológica y virginidad académica sobre los enlaces de Galetel que ya he leido.

    El dinamismo hacia la "complejidad" y la "organización" que parece dominar nuestro mundo puede ser una excepción en el Cosmos y es posible que dinamismos contrarios hacia la destrucción y el caos dominen en general. El mismo Clayton parece reconocerlo en su analogía de los "tres niveles" y la Trinidad, analogía que no tiene más base empírica que si se usase a Zeus, Ceres y Apolo aunque indudablemente sea más actual y elegante. ¿Que hizo "bang" en el big one?
    Por otra parte y asumiendo que lo "emergente" sea el camino que Dios busca para el Cosmos o algo así, tal camino no llevaría a una unión o fusión con lo divino si no más bien a la diversificación y a la relación de una infinidad de seres y fenómenos. No puntos omegas, altmanes o nirvanas si no multiplicidad de conciencias diferenciadas pero relacionadas.

  • Comentario por galetel 14.12.10 | 23:05

    Creo que tienes razón, Sofía. Por algo la eligieron los evangelistas como protagonista de sus teologúmenos, y -sobre todo-, por algo la eligió el Espíritu de Dios. En todo caso, yo pienso que la Anunciada, la Inmaculada, la Asunta, -con ser símbolos- son aspectos ‘proféticos’ de la María de Nazaret histórica, no simples ideas simbólicas. En el fondo, la “María de la fe” es la misma “María histórica” vista atemporalmente a través del Espíritu Santo: más real aún. Análogamente a como ocurre con Jesús, y como ocurrirá con cada uno de nosotros cuando nos veamos finalmente transformados por el Espíritu.
    Gracias por hacérmelo entender. Un saludo, con afecto.

  • Comentario por Fernando 14.12.10 | 22:54

    A esto es lo que quiere oponerme. No voy a insistir más. En la naturaleza a lo sumo podría haber -y lo dejo entre interrogantes- un desarrollo de sistemas autoorganizativos, al modo como Prigogine decía, que de hecho pueden surgir azarosamente para cristalizarse después, y al que por cierto el mismo Paul Davis pareció sumarse. Y aunque en estos sistemas complejificadores y evolutivos bien cabe "creer" que Dios puede "residir" en ellos, otra cosa es que quepan en resumenes teológicos y religiosos donde encontrar un arsenal para predicar la fe. Esta conciliación es mala y perversa. Dios es un misterio, y el universo no vibra ni por Cristo ni por Mahoma ni por la Santísima Virgen, porque así lo digamos; si vibra, esa longitud de onda no se percibe en ninguna cosa. Ése es el silencio que debe respetarse si se quiere hacer buena ciencia. Otra cosa es que la magnificiencia de lo que vemos y estudiamos nos haga proclamar las "maravillas del Señor", no las pruebas del Señor.

  • Comentario por Fernando 14.12.10 | 22:40

    No sé, pero intuyo que hay mucho de argumento justificativo fuerte en ciertas formas de emegentismo, aunque Galatel quiera en eso ser más cauteloso. Justificativa era la "Creativity" de Whitehead, al final impulso ciego que domina el universo. Bueno, en ello había algo de las viejas controversias entre vitalismo y mecanicismo. Pero ambas, como decía Heisenberg en 1935 de nada sirven si no se basan en correctas verificaciones. Me quedo por tanto con lo que dijo el neurofisiólogo John Eccles, que también podría sumarse a las huestes emergentistas. Al final vino a afirmar que existe una mente inmaterial (¡el Psicón, nada menos!), que es una experiencia psíquica única que no es reducible al material bioquímico neuronal, y que insta a la interacción con un complejo mayor de psicones.
    En fin, un ejemplo de caída en lo misterioso, además de dualista, por evitar el dogmatismo materialista, que se resume en una especie de fideísmo de muy mala conciliación.

  • Comentario por Fernando 14.12.10 | 22:25

    Mujer, no hace falta equivocarse para ser adolescente. Ya sabes, los hay que, maduros, andan por ahí trastabillando con ideas mal cocinadas y peor digeridas, aunque anden erguidos y muy compuestos creyendo que no lo son o lo son menos, aunque sean muy verbosos.
    No es una cuestión de equivocación, ni de más o menos impericia argumentativa por escasez de madurez, sino todo lo contrario, de mantener el necesario juicio para no confundir una "teoficción" (lo que Freeman Dyson llamó "Local Tribe") con una comprehensión cientificista de conciliación religiosa. Esta es la clave de mi pequeñita disputa con Galatel. Dyson respondía así a Polkinghorne y su tesis integradoras de"Christianity & Reality", fundada en cierto potencial de autorreflexividad latente en el universo. Eso, a mi parecer, es caer en una forma, no sé si grosera, pero sí implícita de animismo. De hecho, sospecho que hay algo de animismo refinado en el emergentismo religioso.

  • Comentario por sofía 14.12.10 | 19:50

    Gracias Galetel, por dar las gracias a todos los que hayamos seguido el diálogo con interés. Otros, en cambio, se inhiben de participar incluso cuando alguien les da las gracias -quizás lo consideran insultante, según de quien venga.
    Sigo estando de acuerdo con lo q dices respecto a la simbología mariana, pero además considero admisible decirlo d la persona d María en concreto.
    Me parece q tienes razón respecto a la relación entre fe y ciencia, y con Alredol respecto a fe y razón y a Dawkins. Y con algunas pegas de Fernando. Aunq él me resulta demasiado inteligente para comprender lo q quiere decir, así q prefiero suponer q se equivoca -cosas d adolescentes.
    Daré las gracias, como siempre, a Emilita, por su interesante comentario, con todo respeto y sin ánimo de resultar molesta -bueno esta vez un poco sí. Supongo q el d Aquino se pasó a la experiencia (subjetiva), aunq tarde.
    No sabemos nada.
    Despedida cordial hasta el próximo esquinazo, con Dios.
    ...

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 23:05

    Proseguir su estudio requeriría el tipo de diálogo intenso con la ciencia contemporánea que, en general, ha faltado entre los dedicados a la investigación y enseñanza teológicas.”
    (De la carta de Juan Pablo II al director del Observatorio Vaticano, George V. Coyne, S.J., en 1988).

    Saludos cordiales.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 23:04

    “Si las cosmologías antiguas del Cercano Oriente pudieron purificarse e incorporarse a los primeros capítulos del Génesis, la cosmología contemporánea ¿podría tener algo que ofrecer a nuestras reflexiones sobre la creación? Una perspectiva evolucionista ¿arroja alguna luz aplicable a la antropología teológica, el significado de la persona humana como imago Dei, el problema de la Cristología –e incluso sobre el desarrollo de la doctrina misma–? ¿Cuáles son, si hay alguna, las implicaciones escatológicas de la cosmología contemporánea, atendiendo en especial al inmenso futuro de nuestro universo? ¿Puede el método teológico apropiarse con fruto concepciones de la metodología científica y de la filosofía de la ciencia? Cuestiones de este género pueden sugerirse en abundancia.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 23:03

    Karl Rahner, Pierre Teilhard de Chardin, Arthur Peacocke, John Polkinghorne, Paul Davies, Philip Clayton, y muchos otros que, cada uno a su manera, han desarrollado o admitido ideas emergentistas; junto a numerosos científicos que investigan la física de la complejidad y otros temas actuales. Y esto no ha hecho más que empezar.

    Cuando hablo de conciliación entre la fe y la ciencia, no quiero decir que una determine o condicione a la otra, de ninguna manera. Las ideas de un científico creyente –p.ej. emergentistas— no deben estar guiadas por su fe. Y tampoco la fe puede basarse en ideas científicas. He dicho que no me baso en ideas emergentistas para mi fe. Pero es verdad que ambas pueden conciliarse sin traspasar sus ámbitos respectivos, pero iluminándose una a la otra de alguna manera, rechazando al menos lo que las ponga en abierta contradicción, puesto que la realidad es “una”.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 23:02

    Muchas gracias a Fernando, y también a Alredol, Emilita, y a todos los que hayan seguido nuestro diálogo con interés. Sinceramente, no creo haber hecho gala de unas buenas maneras excepcionales, sino de un estilo normal, que debe ser el habitual en foros como este. Me complace tener como interlocutores a Fernando, Alredol, Emilita, y otros, que demuestran profundidad, erudición y buen talante. Así se puede dialogar bien y a gusto, sobre temas tan interesantes.

    Yo creo que la discrepancia, lejos de ser mala, nos enriquece. La agradezco. Quiero dejar constancia, no obstante, que yo no pretendo defender ideas pseudo-científicas ni estrambóticas. El emergentismo no es eso. Es una corriente filosófica-científica que incluye nombres muy respetados, como son C. Lloyd Morgan, Samuel Alexander, C. D. Broad, William Temple, Alfred North Whitehead, Karl Popper, Mario Bunge, Xavier Zubiri, Pedro Laín Entralgo, José Ferrater Mora,

  • Comentario por Fernando 13.12.10 | 19:47

    Bien, en todo caso, y aun mediar leguas entre el pensamiento de Galatel y el mío, debo decir que para mí constituye una honra discrepar de él, todo sea porque hace gala de enorme respeto, cortesía y buenas maneras, lo cual en estos mundos blogueros parece una "emergencia" en práctico estado de extinción. Ya quisiera que algunos (y algunas) aprendieran de Galatel su buen dialogar. Acojo por ello las palabras de Emilita, sin olvidar los contrapuntos de alredol.
    En definitiva, la conciliación de la fe y la ciencia esta ahí..., en tanto, creo yo, no se caiga en la superposición del esquema religioso sobre lo real. De ser así, tanto cabe decir que todo late y se descubre en Cristo, que el cosmos desvela la obediencia (musulmana) a Dios, que el Tao es la cifra del mundo (y por eso mismo ya no es el Tao) o que los eternos ciclos del Rig-Veda cuadran mejor con la estructura básica de la realidad. Y se afirma porque el universo es para eso concesivamente opaco.

  • Comentario por alredol 13.12.10 | 18:30

    Y Dios dará el esquinazo pero también lo dan el gen del autismo o la esquizofrenia, el neurotrasmisor de la ira o el locus cerebral del odio, cosas mucho más concretas y definibles cuyo descubrimiento lleva décadas anunciandose.

    La Fe como algo que puede y hasta debe prescindir de la razón para ser tomada en serio, es un fenómeno que ya se ha dado por ejemplo con el Ghazali y que según algunos llevo al Islam al dogmatismo más esteril. No se trata tampoco de usar la ciencia para "probar" que Dios existe o cuales son sus designios. Para mi se trata de empezar encontrando maneras en que Dios y la razón puedan convivir.


  • Comentario por Emilita 13.12.10 | 18:19

    ...sí, por dificil que resulte creerlo, no deja de ser cierto aquello de Pablo: " Dios es Todo en todos".

  • Comentario por alredol 13.12.10 | 18:18

    Gracias Galetel por tus enlaces que parecen interesantes.

    No entiendo el prestigio de Dawkins, su reduccionismo al "gen egoista"y su aparente dependencia de lo replicativo para explicarlo todo o casi. Quizá sea también porque le vi en un programa de tele y me pareció un botarate dogmático.

    El "azar" se ha convertido en Dios para algunos, pero se trata de si vemos solo azar por ejemplo en las marcas y colores de las "calabazas de adorno", por cierto totalmente prescindibles y unicas. Y no aspiro a que al "cosmos", las ecuaciones amor/dolor, mías o no, puedan concernirle más que a mi me conciernen las suyas o sus agujeros negros: el sentimiento y la tabla de leyes está en este vecindario. Como la ecuación vida/muerte, la risa, la autoconciencia etc. Y Dios dará el esquinazo pero también lo dan el gen del autismo o la esquizofrenia, el neurotrasmisor de la ira o el locus cerebral del odio, cosas mucho más concretas y definibles cuyo descubrimiento lleva décadas ...

  • Comentario por Emilita 13.12.10 | 18:16

    Y, de paso, quiero decir dos palabras, una para Fernando y otra para galetel.
    Quiero adivinar, Fernando, que más allá de tu hacer filosofía de la religión, está el creer con una fe tan depurada que ningún hecho científico podría contra ella. Esto entiendo y leo entre líneas.

    Respecto a tí, galetel quiero decir que no estás lejos de la fe que celosamente parece encubrir Fernando. Estáis exponiendo "ideas" "conceptos" y haciendo una brillante confrontación de singularidades personales.
    Poco antes de morir, Tomás de Aquino dejó de escribir, Cuando le preguntaron por qué no escribia, respondio: "es que, comparado con lo que Jesús se ha dignado dejarme ver, todo lo que he escrito es muy poca cosa"
    La mayoría de lo que hablamos y razonamos, son cosa nuestra, piezas de un puzle que componemos entre todos. Por eso es importante poder decir y ser escuchados, poder rebatir y ser aceptados y finalmente poder creer unos en otros, porque por dificil que resulte creerl...

  • Comentario por Emilita 13.12.10 | 17:37

    Quiero dejar constancia de mi admiración ante el dialogo de Galetel y Fernando. Su diálogo, no sólo enriquece a todos sino que hace del espacio frío del blog un lugar de encuentro y reflexión donde se puede exponer y hablar sin presencia de insultos o salidas extemporáneas que terminan por inhibir la participación de muchos.
    Gracias galetel y gracias a tí Fernando, por vuestra cortesía y vuestro brillante pensamiento.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 11:20

    Si te entiendo algo, Fernando, tú quieres mantener totalmente separados loa ámbitos de la fe y de la ciencia. Es una cautela recomendable, desde luego, para evitar críticas como la tuya. Pero hay actualmente una tendencia a conciliarlas, porque se trata de algo exigido por la mentalidad de la mayoría de los creyentes modernos. No se puede mantener a la vez un cientificismo y una fe “de doctrina A”, como yo la llamo. Hay que abandonar esa actitud de aceptar extremos en “compartimentos estancos”, en discursos separados que sostienen una “doble verdad”. Los esfuerzos recientes de teólogos y científicos creyentes en la dirección de esa conciliación, son incipientes, y son por supuesto criticables, pero útiles y necesarios. Hay que tener una disposición abierta hacia ello. Empezando por aprender otra significación de lo que son la “Emergencia” y la “Inmaculada Concepción de María”, para conciliarlas entre sí.

  • Comentario por Fernando 13.12.10 | 10:46

    Tú sirves de medio de salvación como ella, sea ésta sin pecado y tú con el tuyo. Esto, pienso, es entender bien el sentido del evangelio. Dios se da en todo de la misma manera, pero su trascendencia no emerge en nada, porque nada emerge en trascendencia salvo que sea parte de su emergencia inmanente. En suma, no estoy diciendo nada, porque sería como decir que tenemos manos porque las cosas son, de por sí, intencionalmente poseídas por la propiedad de ser tomadas con las manos, lo que no explica porqué tenemos manos. Tu mano trasciende la cosa, pero explicas esa cosa por la potencia que la hace trascender... poque hay mano que coge.

    En fin, otra cosa que es decir que el Emergentismo teológico es una teoría que intenta explicar el sentido de la acción de Dios en el mundo; pero, yo más cauteloso, primero intento estudiar el mundo de por sí con su propia fuerza, y veo que Dios me da el esquinazo siempre, salvo que se lo dé a Él diciendo que Dios es ya ese esquinazo.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 10:45

    Mi comentario se cruzó con el tuyo. Veo que sí hablas respecto de la Inmaculada, pero lo haces “ciñéndote a la lectura más directa”. Esa lectura, para mí, es inadmisible, porque se refiere a una excepcionalidad histórica particular respecto de un “pecado original” mítico. Yo sólo puedo entender y creer la “Inmaculada Concepción de María” como hecho particular anticipatorio de la liberación escatológica de la “precariedad original” universal, como he explicado antes.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 10:36

    Ya veo, Fernando, por qué has “permanecido mudo” en tu respuesta, respecto de la “Inmaculada Concepción de María”: te parece que esa fe tiene “aire de adolescencia”, supongo. Eres muy “maduro” para creer. Lo lamento.

  • Comentario por Fernando 13.12.10 | 10:34

    Y aunque, más o menos, sí entiendo lo que implica el dogma de la Inmaculada, la cuestión de que es una "excepcionalidad inadmisible", estaría por discutir si antes se resuelve que es eso de "inadmisible". Muchas excepcionalidades aparecen en las Escrituras, y se admitan o no, no son excepciones inadmisibles, sino singularidades que se tejen y destejen dentro de la acción salvadora de Dios: que este pueblo sea elegido respecto de otros, esta persona respecto de otras, que estos hechos sean respecto de los demás, y hablo ciñéndome a la lectura más directa.
    Que luego queramos, en orden a la fe, descubrir su lógica interna, vale; pero ésta no excluye excepcionalidades, si por tal se admite, no algo que rompe lo ordinario, sino que parece que lo ordinario de Dios es ya posibilitar que casi todo se haga singular. Singular lo eres tú conforme a Dios como singular es la Santísima conforme a Dios. Tú posees lo tuyo, ella lo suyo, y todo en todo.

  • Comentario por Fernando 13.12.10 | 10:20

    Gracias Galatel por tu respuesta, pero la cita que ofreces es una aplicación tautológica, que sin duda está muy bien, y que sólo es válida si admite como premisa que Dios posee una trascendencia como propiedad de su inmanencia. En suma, que es un círculo cerrado, pues se da por supuesto que la trascendencia es propiedad emergente... ¡de la propia trascendencia divina!, eso sí, en "todas las cosas" que emergen por las "reglas de la emergencia" ¡¡como acción de su trascendencia!! Esto sí que es una helicoidal regular del bucle, que dijo Alredol.

    Lo acepto Galatel: veo que puestos en comparativa mis ignorancias y tus sapiencias, lo que sabes alcanza tanto lo que significan los misterios divinos, que a mí sólo cabe permanecer mudo. En cualquier caso, mudito y todo, percibo en todo esto ese "aire" de adolescencia que revelan algunas explicaciones: que declarando lo mucho que se admira lo creído, se acaba olvidando que admirar no lleva parejo descubrir ningún misterio.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 09:43

    Y tú, Fernando –con todos los respetos- ¿qué sabes de cuál es realmente el “potencial emergentista” del universo?
    “La trascendencia es una propiedad emergente de la inmanencia de Dios y las reglas de la emergencia. Nosotros, los ‘homo sapiens’ somos el modo de acción de la trascendencia divina.”
    (Harold J. Morowitz, “La emergencia de todas las cosas”).

    Me parece que tú no sabes tampoco lo que significa la ‘Inmaculada Concepción de María’. O no lo crees. Si piensas que significa lo que dice literalmente el dogma, estamos de acuerdo de que se trataría de una excepcionalidad inadmisible. Pero si significa lo que yo creo y he comentado, y que se aviene con lo que nos ha comunicado Xabier Pikaza, tú no lo sabes o no lo crees. Estás en tu derecho, como yo en el mío.

  • Comentario por Fernando 13.12.10 | 08:12

    Yo, con todos los respetos, la Inmaculada Concepción de María (in symbolo, como dices) no anticipa nada, salvo a ella misma. De este modo, que sea ella y el resto de realidades, sean las que fueren, las que anticipen todo lo anticipable que pudiera pensarse. Sí es así, lo admito; pero sin jerarquías, excepcionalidades o superioridades. En la Inmaculada no hay "más" que el resto de cosas, personas e ideas, salvo su propio "más" que le es propio.

    De hecho Galatel, por tus palabras, no serías realmente emergentista. Das razón de la renovación final "trascendente", es decir, que por mucha emergencia del universo, esa renovación no es conmensurable con su potencial emergentista. Eres escatologista (final), de consumación en el fin de los tiempos, con "salto" definitivo respecto de todo. De acuerdo, ésa es una propuesta cristiana que entiendo

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 02:54

    Fe en que HAY un Dios que ha concebido desde el principio, como Su propósito final para el universo y la humanidad, una realidad inmaculada por/con/en Jesucristo, y nos lo ha revelado simbólica y anticipadamente en la “Inmaculada Concepción de María”.

  • Comentario por galetel 13.12.10 | 02:53

    Precisamente, Fernando, la fe cristiana consiste en creer y esperar que lo Último, la “emergencia final del universo”, será un “Novum” trascendente, que superará toda la precariedad que advierte la consciencia humana durante el proceso evolutivo.
    Una fe que es “‘esperanza contra esperanza’ (Kierkegaard), y un esperar contra aquello que se tiene ante la vista (Rom 8, 24); es esa esperanza en la que, según la experiencia y lo que puede pensarse, ‘no hay nada que esperar’ (Rom 4, 18), una esperanza de las cosas que no vemos (Heb 11, 1), porque, contra la muerte, espera lo imposible, es decir, la resurrección y la vida dada por Dios. Esto no es ni una seguridad pseudocientífico-natural, ni tampoco un nuevo y simple optativo. No tiene a su favor ni hechos, ni tendencias benévolas de la naturaleza, ni la inmortalidad del esperar y desear humanos, sino tan sólo la fidelidad de Dios, que se atiene a su palabra de promesa, que ‘no mentirá’, porque no se negará a sí mismo.”, dice Moltmann...

  • Comentario por Fernando 12.12.10 | 23:17

    El universo es coherente, o autocoherente como se dice por ahí. Y su coherencia es, también, potenciar la multiplicidad, la diversificación, en la que estamos cada cual. Pero, yo al menos, pienso que esta multiplicidad no puede reducirse a una unidad básica. Cierto que es una cuestión filosófica de difícil resolución.

    Yo creía eso hace tiempo: que en el fondo todo late en y hacia una admirable unidad. Pero estaba equivocado.

  • Comentario por Fernando 12.12.10 | 23:05

    Que hay emergencias, es decir, aquello que brota o nace sea por necesidad o por accidente, desde luego, ¿quién lo niega? Otra cosa es la teoría tipificada como Emergentismo, filosófico o teológico, da igual. Si por tal se entiende un proceso único que se despliega o se desarrolla en continuidad polimórfica hasta su instancia cumbre por propia fuerza interna (en réplica a las tesis del reduccionismo), ahí dudo que la estructura del universo la confirme.

    Y así es, uno puede sentirse todo lo único que quiera. ¿Y qué? Ni quita no pone al hecho de que yo o cualquiera seamos, en orden a esa estructura del universo, completamente intercambiables. Lo siento, pero ese mismo universo, como ya dije, no toma partido por mi dolor / amor, según expresión de otro. El universo es ahí "amoral", puesto que no pone oído a tu sentido de importancia y singularidad, salvo la importancia y singularidad de cualquier otra cosa en todo el conjunto.

  • Comentario por galetel 12.12.10 | 21:27

    Alredol:
    Tal vez te interesen estos enlaces
    http://galetel.webcindario.com/id33.htm
    http://galetel.webcindario.com/id94.htm

  • Comentario por alain 12.12.10 | 19:17

    María no es la diosa Isis ni la diosa Astarte.
    Cierta iconografia mariana parece querer representar más una diosa y no una sencilla mujer judia, que es exactamente lo que fué.
    La vestimenta, la sumisión al hombre, el ser incapacitada por la leyes. Eso era "la mujer".
    ¿que pensariamos de ver a una María con velos que le cubren la cara?
    Muchos creyentes han volcado en María unos atributos, que ella ni por asomo tuvo.
    Han fabricado una María idealizada, le han quitado su pueblo, su pobreza, su humildad, su anonadamiento marginal.

  • Comentario por alredol 12.12.10 | 19:05

    En caso de que haya confusión, la palabra "emergente", como yo la uso, y no digo que la use rigurosamente, no tiene que ver con las urgencias hospitalarias. Es una palabra que he visto usada en biología evolutiva, embriología, teoría del caos y la complejidad y cosas así para denotar formas y organizaciones que aparecen nuevas y que aunque dependen totalmente de formas y organizaciones anteriores no se pueden predecir por ellas teniendo además propiedades que no se explican del todo por lo anterior y con el potencial de dar lugar a su vez a nuevas emergencias de manera impredecible. Es una fenómeno amplio al que nadie ha dado un nombre con -logía o algo así al final, de allí que quizá estemos todos un poco perdidos en el tema.

  • Comentario por alredol 12.12.10 | 18:48

    La cosmología o la teoría cuantica no son lo mío; puse el link con el que había tropezado porqué crei que tu Fernando (quizá galetel, hubo un lío) hiciste una referencia a la "cosmología conformativa cíclica", como creo que la llaman.

    Lo de "emergente" yo creo que si es de mucho interés en biología. antropología, psicología y quizá en eso que llamas el espìritu (?). Hay muy poco escrito sobre ello y menos entendible: una pena. Si esto puede o no abrir puertas a la teología natural es otro asunto, pero creo que vale la pena intentarlo como hacen galetel y otros, eso si con mucho cuidado- En todo caso, mi interés en lo "emergente" no depende de la teología, de la que tambíen se muy poco.

    Yo tambien creo que en cuanto al Universo soy totalmente substituible, hay muchas cosas que lo son, quizá todas. Pero como dice Sofia, soy también humildemente único. Y en materia de dolor y amor seré superfluo para el Universo, pero no para mi gente. Seguiremos en otro hilo

  • Comentario por sofía 12.12.10 | 17:17

    A mí me parece mucho más mágico eso de que seas intercambiable, con valor de comodín. Yo soy humildemente única.
    Y nadie ha dicho que el privilegio no sea un compromiso.

  • Comentario por alain 11.12.10 | 20:43

    Dios no dá a sus predilectos: dones y privilegios, lo que dá son "compromisos" y "complicaciones"
    Desde Abrahám y Moisés hasta Jesús y María y los grandes santos. Es en el despojamientos, es en el: ¡sál de tu tierra! y ponte en camino, es en el: "vete a liberar a mi pueblo", Es María diciendo: Hagase o en su Hijo en Getsemaní y en su despojamiento total en la Cruz.
    Dios no dá privilegios y exaltaciones irreales, Dios dá compromisos.

  • Comentario por Fernando 11.12.10 | 15:10

    De tal modo, que si yo no existo, el universo no pierde ni gana "carga" alguna, porque puedo ser intercambiado por otra cosa. Si se aceptase algún motivo emergentista -que yo, para qué te voy a engañar, considero lindante con la pseudociencia-, la única emergencia posible es que el universo cumple en sus emergencias esta ley de modo prolongado.

    En términos religiosos: yo pienso que la realidad de Dios es un factor de la consciencia humana (afectos incluidos) que permite al hombre ir cada vez más presuroso hacia la la búsqueda de un visión general del universo,... pero ello no implica EN ABSOLUTO, y por sí mismo, que el universo aclare algo de la existencia de algún Dios. En esto, es admirablemente opaco. Cualquier analogía, inferencia o categoría susceptibles de intentar explicar, a partir de cualesquiera hechos físicos, que el universo es una emergencia hacia el Espíritu. Dios o lo que sea, es simplemente un CONTENIDO VACÍO o una caída en el pensamiento mágico.

  • Comentario por Fernando 11.12.10 | 14:56

    Gracias por el enlace, Alredol. En cualquier caso, y ya puestos, estas no-evidencias son tan "metafísicas" como las evidencias. Nadie tiene en su mano afirmar que el tiempo sea tal o cual y no exista antes del Big-Bang, o que exista por exigencia del omniverso previo, salvo claro es, que sea un esquema explicativo para resolver las paradojas e incongruencias del modelo general.
    Y la famosa frase final que ha quedado oscura: yo creo que el dolor y el amor que los hombres padecen sí tienen su repercusión en el universo; todo lo tiene. No diré que el cosmos "vibra" en una especie de consonancia cuántica no local con nuestra conciencia -se ha dicho-, porque esto es caer en lo fantasioso. En suma, en el universo nada es no-prescindible.
    Sin embargo, el que tú y yo seamos no prescindibles, no significa que no seamos intercambiables. Para el Universo todo es intercambiable. De hecho, el universo no toma partido por nuestro amor / dolor.

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