El blog de X. Pikaza

08 XII 10. ¿Inmaculada María entre mujeres maculadas?

07.12.10 | 07:45. Archivado en Teología, Jesús, mujer, Nuevo Testamento, María

La Iglesia Católica celebra hoy el dogma de la “Concepción Inmaculada” (no virginal) de María. Este “dogma”, definido por el Papa Pío IX el año 1854, surgió en el contexto de una antropología hoy parcialmente superada, pero expresa y transmite una intensa experiencia de fe. Es un dogma católico “reciente”, que aún no ha sido plenamente explicado, ni acogido entre las iglesias, pues los ortodoxos aceptan su fondo, pero no su forma, y los protestantes se sienten molestos por el tipo de formulación de la Iglesia Católica. Es un dogma que se ha vuelto “sospechoso” para muchos católicos, de forma que debe ser bien explicado, si quiere aceptarse. Éstas son algunas de sus dificultades:

1) Son muchos los que piensan que María es Inmaculada porque no nació de unas relaciones sexuales, y eso es no cierto. El dogma no dice que naciera de modo virginal, sino que nació de la unión humana de un padre y de una madre (Joaquín y Ana, según un apócrifo llamado Protoevangelio de Santiago), que fueron representantes y portadores de la gracia de Dios. Si esos muchos no lo entienden bien, es que quizá no lo hemos explicado bien.

2) Son también bastantes los que piensan que María es Inmaculada porque no tuvo relaciones sexuales, y eso no es cierto. Si María tuvo o no tuvo relaciones sexuales con José es otro tema, en el que no voy a entrar este día. Pero el dogma no dice que María sea Inmaculada por ser Virgen (de un modo simbólico o físico), sino por algo muy distinto: Por su fidelidad al amor de Dios y de los hombres, tal como se expresó en Jesús.

3) Algunos piensan que María es Inmaculada porque nunca tuvo vacilaciones, dudas y conflictos; y eso no es cierto. El Nuevo Testamento deja claro que ella recorrió un fuerte camino de fe, y que incluso, en un momento dado, no creyó en su hijo Jesús, llegando a pensar que estaba loco (Mc 3, 20-21, 31-35). No fue Inmaculada por no tener problemas, sino por tenerlos y mantenerse en ellos con fidelidad, recorriendo un camino fiel de humanidad, que le llevó a la Iglesia.

4) Los más críticos piensan que María ha sido elevada, y puesta en un altar, como mujer “no carnal”, no sexuada, no problemática, mujer irreal de cielo. Así fue elevada, mientras se “rebajaba” mejor a las mujeres concretar. Promoveatur ut amoveatur, se dice en latín: fue promovida, alzada, de un modo ideal… para abajar mejor a las mujeres concretas, en la sociedad y en la Iglesia. Así la pusieron los eclesiásticos varones, en la peana de un altar, para mantener a las restantes mujeres sometidas. Posiblemente no es así, pero son muchísimos los que así lo ven, y habrá que darles algún tipo de respuesta y de enseñanza.

5) En esa línea se ha llegado a pensar que la Iglesia ha puesto a María Inmaculada por encima de la historia, dándole una Palabra celeste, para así no tener que dar la palabra concreta a las mujeres o, mejor dicho, para no permitir que ellas tengan la palabra, en la organización de la Iglesia y en su celebración. Por eso hay algunos que dicen que sería mejor celebrar menos la Inmaculada del cielo y potenciar mejor la vida y las posibilidades de las mujeres de la historia.

Sea como fuere, es claro que los católicos no pueden celebrar este día, ni bendecir a la Inmaculada del Cielo, sin ofrecen palabra de Bendición, de limpieza, de acogida y libertad, a las mujeres concretas de la tierra. Miles, millones de mujeres parecen llevar todavía (y quizá hoy más que nunca) una “maldición”: La maldición de haber nacido mujeres en un mundo machista, sexista, patriarcalista, en un mundo donde ellas ocupan el escalón más bajo.

Por eso, mientras haya mujeres “maculadas” (es decir, heridas y manchadas, sin acceso a la plena dignidad, objeto de trata de blancas) por la prepotencia de los varones no se podrá celebrar plenamente a la Inmaculada. Mientras ésta sea fiesta dictada por varones (¡ellos han dicho lo que tiene que ser la mujer Inmaculada!), será una fiesta al menos sospechosa. Mientras ser “inmaculadas” sea “privilegio” de mujeres “separadas” y no don y privilegio para varones y mujeres, no se puede celebrar bien esta fiesta.

Muchos queremos que la fiesta de la Inmaculada no sea sólo signo de mujeres, como si eso fuera cosa de mujeres (¡ellas limpias, puras, sometidas y de cielo, mientras los varones dominamos la tierra, como administradores eclesiásticos y civiles!)….Queremos que ésta sea fiesta de in-maculadas y de in-maculados, la fiesta de la ternura y la limpieza, del amor más fuerte y de la más grandes libertad, para varones y mujeres, pues no hay varón ni mujer, sino que todos somos uno en Cristo.

Entonces podremos decir que ella, María, la Inmaculada, es bendita entre todas las mujeres y varones, no por encima de ellos, sin con todos ellos, porque ha creído en la vida, como sigue diciendo Lc 1, porque tiene en sus manos la “palabra de la vida”, que es palabra de varones y mujeres, en camino de limpieza, de pureza, desde dentro de la misma complejidad de la vida, por por encima de ella.

Y a partir de aquí quiero ofrecer dos apéndices. Uno sobre el doma en sí. Otro como comentario al evangelio de este día.

Apéndice 1. El dogma

Durante siglos se ha pensado que el pecado de la humanidad se expresaba de forma privilegiada en el placer sexual y en los procesos de la concepción. Pues bien, en contra de eso, Pío IX definió en 1854:

«La doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser creída...» (Denzinger-Hünermann 2803).

Este dogma nos introduce en el lugar de las disputas sobre el origen pecaminoso del ser humano, en un contexto donde la misma concepción aparecía vinculada a un tipo de 'suciedad' básicamente sexual, para transformar de raíz esos presupuestos.

Este es un dogma sobre la concepción, es decir, sobre el surgimiento humano de María. Se trata, por principio, de una concepción normal, dentro de la historia israelita (y universal). A partir del Proto-evangelio de Santiago, la tradición litúrgica cristiana ha dado un nombre a los padres de María: Ana y Joaquín. Ellos se unieron un día al modo acostumbrado y concibieron a una hija, a la que llamaron María.

Pues bien, en contra de las tendencias normales de una piedad y teología anteriores, que habían estado obsesionadas por el pecado del origen (engendramiento) humana, el Papa afirmó que la concepción de María (realizada, de un modo sexual y personal, por la unión de varón y mujer) estuvo libre de todo pecado o, mejor dicho, fue un acto de purísima gracia. Al decir eso, la iglesia realizó una opción antropológica de grandes consecuencias, que aún no ha sido suficientemente valorada, superando una visión negativa del surgimiento humano, que se solía unir con el pecado.

Este dogma tiene un carácter pro-sexual: la cohabitación fecunda de Joaquín y Ana queda integrada en la providencia de Dios, es un gesto de gracia. La misma carne, espacio y momento de encuentro humano del que surge un niño (María) aparece así como 'santa', es decir, como revelación de Dios. Este dogma tiene un carácter genético y natal: el origen del hombre, con todo lo que implica de fecundación y cuidado de la vida que se gesta, viene a presentarse como revelación de Dios. En este contexto, la santidad está vinculada a la misma vinculación genética de los padres (a su amor total) y, de un modo especial, al surgimiento personal del niño (en este caso de la niña) que nace por cuidado y presencia especial de Dios.

Este «dogma» es inclusivo, no excluyente: lo que se dice de María puede y debe afirmarse de cualquier vida que nace. Toda historia humana es sagrada, presencia de Dios (es inmaculada, por utilizar el lenguaje del dogma), pero no por algún tipo de racionalidad abstracta, sino «en atención de los méritos de Cristo». Cada vida que nace es, según eso, una revelación del misterio mesiánico, abierto a la promesa de la Vida que es Dios.

Este dogma es anti-helenista, pues va contra aquellos que, en línea de espiritualismo o gnosis, suponen que «el mayor pecado del hombre es haber nacido» (Calderón de la Barca) en un mundo dominado por la culpa, condenado a muerte. Este dogma ha sido y sigue siendo causa de gran consuelo para muchísimos cristianos, que asumen como propio este misterio del origen de María: lo que en ella ha sucedido no se puede interpretar de una manera aislada, como simple excepción, sino que es garantía del valor más hondo de la fecundidad humana, en clave familiar, social, cultural. Desde ese fondo, sólo podemos hablar de Inmaculada Concepción si hablamos de Inmaculado nacimiento e Inmaculada educación, pues ambas cosas van incluidas en el surgimiento personal humano.

María es Inmaculada de manera receptiva, acogiendo la vida y cariño, la presencia y palabra que le ofrece los padres, y es Inmaculada de manera activa, respondiendo de forma personal al don de la vida que le ofrecen otros. De esta forma, la Inmaculada Concepción es signo de providencia histórica de Dios, que se expresa a través de los padres de María, a quienes la tradición ha concebido como plenitud de la historia israelita, y como signo de providencia personal de María, que a lo largo de su vida ha respondido a la gracia de su nacimiento.

Éste es un dogma que se abre al conjunto de la historia humana, especialmente a la israelita, situándola a la luz de la gracia de Dios, en un sentido carnal, muy concreto. La santidad de Dios no se revela en un pensamiento o idea separada de la vida, sino en el mismo origen carnal de la vida. De manera sorprendente, este argumento encaja, desde una perspectiva confesional y religiosa, con los mejores argumentos de uno de los libros antropológicos más significativos de los últimos años. Cf. J. HABERMAS, El futuro de la naturaleza humana, Paidós, Barcelona 2002, 52, 81-82, que asume los argumentos básicos de H. ARENDT, La condiciòn humana, Paidós, Barcelona 1993, sobre el carácter genético y natal del hombre.

Apéndice 2. Comentario al evangelio del Día : Lc 1, 26- 38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:-- Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: -- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Y María dijo al ángel:
-- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?

El ángel le contestó: -- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.

María contestó:
-- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.

Y la dejó el ángel. Palabra del Señor

Iniciativa de Dios, respuesta humana. Presentación del texto

La incitativa parte de Dios, pero es evidente que su acción (la palabra de llamada del ángel que le dice: ¡concebirás...!) responde al deseo más profundo de María y lo explicita y desarrolla hasta su límite más hondo. Este es un Dios que se dirige al corazón y cuerpo, al alma y vida entera de esta virgen nazarena, haciendo que ella exprese todo su ser al responderle.Por su parte, María responde a Dios con plena libertad, como mujer que ama, como madre que desea un hijo, como hermana que se pone al servicio del conjunto de la humanidad. Ella es distinta de Dios (sólo en cuanto diferentes pueden dialogar y amarse) y sin embargo sus deseos se vinculan y coinciden: cada uno quiere al otro, los dos buscan al Hijo.

De esa forma, la paternidad de Dios se expresa a través de la libre respuesta de María y la maternidad de María culmina allí donde expresa y traduce en forma humana el misterio eterno de Dios Padre. Así lo ha mostrado en belleza insuperable el texto de la Anunciación (Lc 1, 26-38), que presentamos de una forma esquemática, poniendo en boca de Dios las palabras de su ángel (Gabriel significa poder de Dios) y destacando sus rasgos principales:

- Introducción (Lc 1, 28-29). Dios saluda (¡Ave, alégrate!) y María se extraña y turba porque ese saludo rompe los esquemas normales de palabra y cortesía de este mundo. Suele ser el inferior el que comienza presentando sus respetos; aquí es Dios, ser Supremo, quien se inclina ante María y le ofrece su presencia.

- Promesa y objeción (Lc 1, 29-34). Dios le tranquiliza (¡no temas!), prometiéndole precisamente aquello que María, como buena israelita y madre, había deseado más que nada sobre el mundo: ¡concebirás, tendrás un hijo, será grande, y Dios mismo le dará el trono de David su padre! Su hijo cumplirá la esperanza de Israel, el sueño y deseo de la humanidad entera. Pero María se atreve a objetar al mismo Dios: ¡no conozco varón! De tal forma se coloca en manos de Dios y purifica su deseo que, queriéndolo todo (al mismo Dios), parece que no quiere nada (ni el encuentro normal con un varón).

- Espíritu de Dios y voluntad de María (1, 35-38). Dios acepta piadoso y reverente el argumento de su amiga. Ella le ha dicho que no quiere encerrarse simplemente en la línea de generaciones de la historia, como una mujer más en la espiral de deseos y conocimiento de varones. Dios lo acepta y responde a María diciéndole que ponga su vida a la luz del más hondo deseo divino: ¡vendrá el Espíritu Santo sobre ti...! . Al escuchar esa propuesta, ella responde reverente y admirada: ¡hágase en mí según tu palabra!.

Dios y ser humano se vinculan en María. La gracia original

Voluntad de Dios (Espíritu Santo) y voluntad de María (fiat) se han unido para siempre. Ellos ya no son como dos barcos separados, cada uno por su rumbo, Dios por uno, humanidad por otro, sin jamás juntar sus velas ni encontrarse. Ahora comparten un camino. Por vez primera en los inmensos siglos de la historia han unido sus deseos Dios y los humanos:

- Dios quiere como Padre que su Hijo nazca en la historia de los hombres; para eso necesita y busca la colaboración libre de María.

- María quiere que su más honda fecundidad de mujer, persona y madre, esté al servicio de la manifestación salvadora de Dios.
Se han juntado así dos voluntades, dos deseos fuertes, las dos palabras más intensas de Dios y de la historia. Así han colaborado: Dios que todo puede necesita que María le escuche, que confíe y responda con toda su persona (cuerpo y alma) para que se encarne su Hijo en los humanos; María necesita que Dios mismo se revele, que actúe a través de ella (con ella) para realizar de esa manera su más hondo deseo de mujer y de persona.

En ese contexto, recordamos que el pecado original es la expresión del deseo de hombre que se escinde voluntariamente de Dios (de las fuentes de la vida) y que se encierra en un circulo de falso endiosamiento que termina siendo fuente de ruptura con el mundo, en angustia que conduce hacia la muerte. Pues bien, ahora se abre en plenitud, en el camino de la historia, aquello que pudiéramos llamar la gracia original: Dios y el ser humano han dialogado en libertad, se han unido los dos en un mismo deseo, poniendo cada uno lo más hondo de su vida en manos del otro.

- Dios como Padre ha confiado a María lo más grande, el propio ser eterno: le ha entregado su tesoro más hondo y perfecto, la riqueza y gracia de su vida, el Hijo eterno.
- Por su parte, María ha puesto en manos de Dios lo que ella es (como mujer, persona) y lo que puede engendrar (su mismo hijo).

María Inmaculada, desde el centro de su vida

En este trueque o intercambio (que la liturgia suele presentar como admirable comercio) Dios se expresa plenamente como divino (Padre) sobre el mundo y María viene a realizarse en plenitud como persona humana en gracia. Por eso confesamos, con el dogma católico, que ella es Inmaculada. Quizá podamos decir que se va haciendo Inmaculada al dialogar con Dios en plenitud, sin egoísmo. Allí donde un frágil ser humano (una mujer y no una diosa, una persona de la tierra y no una especie de monstruosa potencia sobrehumana) puede escuchar a Dios en libertad y dialogar con él en transparencia surge el gran milagro: nace el ser humano desde Dios, el mismo Hijo divino puede ya existir en nuestra tierra.

Sólo en este diálogo de amor fecundo, podemos y debemos afirmar que María es Inmaculada. Ciertamente, Dios mismo le ha querido guiar desde el momento de su origen humano (Concepción); pero ella debe asumir y recrear en libertad su origen, para así ratificarlo y realizarse como persona que acoge el deseo de Dios y le responde con su más hondo deseo.
No quiere Dios el vacío de María, no busca su silencio, ni se impone en ella como cuerpo. Dios la quiere en persona: desea su colaboración; por eso le habla y espera su respuesta. Esta es una escena (Lc 1, 26-38) que pudiera llamarse diálogo del consentimiento: María ha respondido a Dios en gesto de confianza sin fisuras; ha confiado en él, le ha dado su palabra de mujer, persona y madre. Ella y Dios se han vinculado al Hijo común de Dios y de la misma historia humana (de María).
Éste es el misterio, éste el enigma: que Dios puede querer, con su propio ser divino e infinito, lo que quiere una mujer; y que una Mujer pueda desear en cuerpo y alma (en carne y sangre, en espíritu y en gracia) aquello que Dios quiere. Ciertamente son distintos, deben serlo; cada uno se mantiene en su nivel, uno es el Padre eterno; otra es María, la mujer concreta de la historia humana; pero ambos se han unido para compartir una misma aventura de amor y de gracia, la historia divino/humana del Hijo eterno y Cristo de los hombres.

Dogma de Dios, dogma de María, dogma de la Iglesia

Por eso, el dogma de la Inmaculada tiene, por lo menos, tres aspectos:

- Es un dogma teologal: expresa la certeza de que Dios ha querido comunicarse de manera transparente con los hombres; ha buscado y encontrado en María un interlocutor capaz de escucharle y responderle, compartiendo su mismo deseo de vida (de Hijo).

- Es un dogma de María: expresa el hecho misterioso de que ella ha sido transparente al deseo de Dios, dialogando con él en libertad y pudiendo hacerse madre de su mismo Hijo divino.

- Es un dogma eclesial: María no dialoga con Dios para sí misma (por deleite privado o sólo interno), sino en nombre de todos los humanos (como representante de la historia) y para bien del mundo entero. Rompe así la cadena de mentiras de Adán, el egoísmo y violencia de una humanidad que ha visto en un competidor impositivo o envidioso.

Por eso decimos que María es Inmaculada por nosotros, para nuestro propio bien y salvación: a fin de que podamos superar nuestro egoísmo y dejar de cautivarnos (de luchar, de dominarnos) unos a los otros. Así muestra (con su propia apertura a lo divino) que es posible vivir en libertad, dialogando con los otros, al servicio de la comunión y vida expresada en Jesucristo. No estamos condenados a luchar y esclavizarnos, en violencia siempre repetida y aumentada; no estamos obligados, por seguridad personal y supervivencia grupal, a responder con lucha a la lucha de los otros. El signo de María Inmaculada es expresión de gratuidad y diálogo: podemos dialogar con Dios y confiar así los unos en los otros.

Esta es la insignia de María Inmaculada: ella es apertura creadora de amor. Frente a un mundo que sólo se despliega en gestos de miedo y violencia, frente a una humanidad que se defiende sometiendo (esclavizando) a los débiles, María viene a presentarse como signo de diálogo: ha confiado en Dios, pone su vida al servicio del Mesías, es decir, de la libertad y confianza entre los hombres.

María es Inmaculada en el proceso de su vida

María realiza este servicio siendo (haciéndose) madre: su misma persona se hace manantial de vida para los demás. Conforme a unos ejemplos que están condicionados por formas miedosas y algo regresivas de entender la sexualidad, se ha dicho a veces que María es Inmaculada porque ha sido un huerto cerrado, fuente bien guardada donde sólo Dios puede venir a deleitarse o beber agua. Esa es una imagen pobre de lo que supone su misterio, como estamos mostrando:

- Es Inmaculada por su diálogo con Dios: porque ha sabido escucharle desde el fondo de su vida y responderle. Sólo así, al ponerse plenamente en manos del Padre, compartiendo su mismo deseo de Hijo (o salvación), ella aparece como madre del Cristo sobre el mundo.

- Es Inmaculada porque dialoga con los hombres, porque ha puesto su vida al servicio de un mesías universal, haciéndose amiga y hermana (madre) de todos. Ella es, por tanto, un huerto que se abre para que otros puedan encontrarse y encontrar a Dios en sus praderas; ella es fuente de agua que se expande y llega en Cristo al mar de los humanos.
Ciertamente, sólo Cristo es salvación de Dios ya realizada, nueva humanidad fraterna. Pero el surgimiento de Cristo hubiera sido imposible sin la ofrenda gratuita, redentora, de María. Ha necesitado el Padre Dios una persona que pueda realizar sobre la tierra la tarea de ser madre humana de su Hijo: acogerle en libertad (sin ser violada), educarle en gratuidad (sin imposiciones, represiones, miedos), para que ese Hijo pueda crecer y desplegarse luego como Cristo, es decir, como liberador de todos los humanos.

Una Inmaculada bien cerrada en su pureza egoísta, en medio de este basurero de humanidad, una mujer que se aísla y sólo vive para sí (centrada en un Dios de rica intimidad), mientras el mundo sigue padeciendo, no sería lo que el dogma católico confiesa al llamarla Inmaculada, es decir, amiga de Dios, haciéndose amiga de los hombres. Al servicio de todos ha expresado su vida; para libertad y redención de todos es persona.

Por eso la llamamos la Inmaculada Concepción: porque es transparente desde Dios y ante los hombres desde el mismo momento en que sus padres, en gesto concreto y santo de unión marital la engendraron; de esa forma ratifica en su origen el valor personalizante de la unión sexual de la que nacen los humanos, en contra del sentido que a veces se ha dado a la palabra Concepción. Ella es Inmaculada desde su principio y condición carnal. De dos seres humanos bien concretos, que según la tradición se llaman Joaquín y Ana, ha nacido María, comenzando a ser Inmaculada desde entonces (cf. Protoevangelio de Santiago).

Pero María no es Inmaculada sólo (y sobre todo) en su concepción sino en su vida entera, tal como se expresa y condensa en el relato de su encuentro con Dios (Lc 1, 26-38): vence al pecado, se hace Inmaculada, en actitud constante de diálogo con Dios y de apertura (entrega) al servicio de los hombres, por medio de Cristo, su hijo, que es mesías. No ha reservado nada para sí, todo lo ha puesto en manos de Dios, para despliegue y libertad de los humanos. Por eso decimos que es Inmaculada.


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Comentarios
  • Comentario por MARCRISPA 09.12.10 | 18:32

    De todo el post, lo único que realmente me gustó fue la ¿aclaración? de que María fue hija concebida por Joaquín y Ana... Pues, desde que me 'enseñaron' este dogma me he preguntado, en el fondo del corazón y con honestidad y sinceridad, ¿será que eran una suerte de hermafroditas (Ana y María)?... ¿podría poner en duda cientificamente la concepción de Jesús?...
    Lo que quiero decir es que el dogma ya se vuelve una carga y no una fe sencilla...


  • Comentario por MARCRISPA 09.12.10 | 18:16

    Comentario por Burbuleta 08.12.10 | 00:02

    EL MENSAJE DE JESUS ....LE HAN DEJADO EN EL ESQUELETO ...Y DE TODOS ESOS POLVOS O LODOS VIENE ..LO QUE ESTAMOS VIVIENDO ..
    LA GRÁN COMEDIA HUMANA
    EL GRAN CARNAVAL
    LA GRÁN FARSA ....
    No hace falta ser muy despierto ..hechamos un simple vistazo y ya tenemos en marcha la pélicula

    LO SUSCRIBO PLENAMENTE!...

  • Comentario por MARCRISPA 09.12.10 | 18:14

    Comentario por Burbuleta 07.12.10 | 23:58

    " ¿Gracias a San José ,Maria ,La Virgen ,no fué lapidada ?"
    Dice Pikaza ."
    El dogma no dice que naciera de modo virginal, sino que nació de la unión humana de un padre y de una madre (Joaquín y Ana, según un apócrifo llamado Protoevangelio de Santiago), que fueron representantes y portadores de la gracia de Dios. Si esos muchos no lo entienden bien, es que quizá no lo hemos explicado bien."

    Pués sí ,Sr Pikaza "..es que quiza´no lo hemos explicado bién " ..YO DIGO ,NO SOLO QUE LO HAN EXPLICADO MUY MAL ..DIGO ADEMÁS ...NO LO TENIAN NI QUE HABER EXPLICADO
    Primero ,porque ustedes mejor que nadie saben y sabian ,la mentiras que nos han hecho tragar ....¿para qué ? ¿ por qué ? ¿para hecerse más importantes "los pensadores y los Papas ..no todos ,pero una grán mayoría ..han hecho dogmas incomibles y tanto ADORNAR Y ADORNAR ...EL MENSAJE DE JESUS ....LE HAN DEJADO EN EL ESQUELETO ...Y DE TODOS ESOS POLVOS O L...

  • Comentario por Dogmatik 08.12.10 | 21:36

    Adjunto este enlace por si interesa:
    http://predicablogdelagracia.blogspot.com/2010/12/sobre-el-dogma-de-la-inmaculada.html

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 21:19

    (sigue)
    El llamado pecado original no es “pecado” alguno, en el sentido en que hoy se entiende un pecado del que Dios nos tiene que perdonar. El “pecado original” no es sino el nombre teológico que se la ha puesto a la “limitación” que es inherente a la condición humana. Y, además de eso (y juntamente con eso), el “pecado original” indica también la “inclinación” al mal que todos llevamos a la sangre misma de nuestra vida.»

  • Comentario por francisco 08.12.10 | 20:14

    yo como creyente digo lo siguiente ¿ que problema hay en aceptar que si Dios en su infinito amor para poder realizar su plan salvifivo eliga a una madre y haga de ella lo mejor de lo mejor? O ¿ acaso si tu o yo tuvieramos la opcion de poder conceder ese privileio a nuestra madre no lo hariamos?. Pues bien, DIOS LO PUDO, LO QUISO Y LO HIZO. VIRGEN ANTES, DURANTE Y DESPUES Y ADEMAS INMACULADA. QUE DIOS NOS BENDIGA A TODOS.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 16:42

    Gracias Galetel,
    Sigo con los problemas técnicos y con las prisas, así que dejo ya de comentar porque veo erratas por todas partes.
    Un abrazo.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 16:40

    Dejo claro que mis comentarios a Galetel se habían quedado en la lectura del que hizo a las 14:24. De ahí que me indignadar su relación a la semidivinización de María -acusación tan típica al catolicismo. Y sobre todo en referencia a lo que yo había dicho.
    Después de leer todos los comentarios, creo que todas esas preguntas sobre si realmente cantó el magnificat o no, están fuera de lugar en el mundo de la fe. Es decir, sinceramente: me importa un rábano q realmente lo hicera o no. Imposible no es que lo cantara. Desde el punto de vista de la historia puede alguien decir que lo encuentra poco probable, y que es un cántico antiguo -aunque no veo por qué no iba a conocerlo María- pero es q realmente da lo mismo. Creo q se expresa adecuadamente lo q representa la figura de María.
    Y no tengo nada q oponer a q sea un símbolo del nuevo Israel, de la Iglesia, de la nueva humanidad etc y q los relatos sean simbólicos. Pero es símbolo, x ser el ser humano q fue.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 16:37

    Bien respondido, Sofía. Gracias.
    Un abrazo.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 16:27

    Pero en todo caso, eso no la aleja de nosotros, pues la conclusión práctica de todo esto es que como ella tenemos que meditar en nuestro corazón todo lo referente a Jesús, nuestro salvador. El que se acerca a María, la oirá decir: "haced lo que él os diga", no otra cosa. Mi María es desde luego la de los evangelios.
    Otra cosa es que en el plano del estudio histórico no se pueda afirmar que en un teologúmeno haya nada de realidad, porque un teologúmeno es algo que pertenece exclusivamente al plano de la fe.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 16:17

    Tengo problemas técnicos y llevo media hora intentando conectar sin éxito.
    Creo q es un teologúmeno, pero también creo q refleja 1 vivencia de María. Creo q la persona de María q vemos en los evangelios tiene una base real, creo q no fue una simple expectadora de lo que ocurría sino q fue partícipe voluntaria aún sin entenderlo. Creo en todo caso, q se comprende mejor desde María el proyecto de Dios para el ser humano, de modo q incluso aunq no hubiera ocurrido así, es la forma correcta de narrarlo para q se entienda. Creo que es bueno q esa muchachita humilde y sencilla sea símbolo de la Iglesia y de toda la humanidad, pienso q es bueno q sea el modelo de creyente para todas las personas, varones o mujeres, pienso q nos hace caer en cuenta d q todo en la creación se hace bueno cuando se abre a la realidad de Dios. No es María la diosa Gea, sino 1 mujer humilde que nos enseña el camino para la nueva creación divinizada pasa por acoger el plan de Dios.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 15:34

    ¿Entonces tú, Sofía, crees que el pasaje de la Anunciación (Lucas 1, 26-38) narra un hecho histórico?
    ¿Que no es un teologúmeno de Lucas?

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 15:32

    sigo viendo errores EQUIVOCADAMENTE, sin ine-. etc.
    En todo caso, sobre estos misterios no saben más los sabios y entendidos, por muy licenciados que sean en teología o religiones comparadas o lo que sea.
    Cada cual que lo enfoque como quiera pero que no acusen de ver a María como una diosa (Galetel) o como un agujero negro (Fernando), porque eso sólo demuestra que o soy muy torpe explicándome o sois muy torpes entendiendo todo lo que se salga de vuestros esquemas.
    Os considero personas inteligentes, pero me quedo con mi idea, porque me parece que tengo razón yo y no tengo complejos. Y vosotros podéis pasar de las mías tranquilamente.
    En misa han dicho hoy algo muy parecido a lo que opino, así que me siento bien encaminada.
    Gracias por vuestra atención

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 15:23

    Perdón por los errores productos de las prisas.
    No hay SEMIDIVINIZACIÓN de María en nada de esto, lo que hay es la afirmación de que en el proyecto de Dios la creación es buena, y que este proyecto de salvación se realiza por iniciativa divina al encarnarse la palabra, pero esto no se realiza sin el diálogo libre de Dios con la criatura. Y esto no se da en abstracto, se concreta en María, una jovencita galilea humilde.
    Y sí es la primera Creyente, pongo mayúsculas para resaltar que en quien creía era en Dios, y no en cualquier otra creencia de tres al cuarto.
    Y me parece que cualquiera está en su derecho de no creer en la salvación,o en que la creación sea buena, ni que haya ningún proyecto divino, ni que exista Dios. Pero yo lo pienso desde el supuesto cristiano de que existe ese proyecto y que María acoge esa iniciativa de salvación divina libremente. 1 persona normal no 1 diosa, tan normal como todo el que se deje salvar por Dios, pero con 1 papel excepcional.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 15:10

    A Fernando,
    Aunque no pretendo tener razón y mis opiniones son las de una persona cualquiera sin formación especial, al menos espero que no se interprete inequivocadamente lo que he dicho.
    Para empezar, la palabra méritos no se aplica a María, sino a Jesús, y por supuesto me parece que es una palabra inadecuada, como he explicado.
    Prosigo me explicación, centrándome en lo que ha dico Galete.
    Niego que haya ninguna semidivinación, como tampoco hay ninguna semidivinación en la Eva del proyecto inicial.
    Y niego que nos perjudique a las mujeres esa imagen de María. Por supuesto, y digo esto a los dos, María era una simple jovencita galilea, pero es que es precisamente esa humilde persona la que dialoga con Dios libremente para asumir el proyecto de Dios. Por supuesto se trata del diálogo de Dios con la humanidad, pero pretendéis que el diálogo se dé en abstracto sin un diálogo concreto? ¿Os importa mucho el detalle histórico de si el magnificat lo cantó Mar...

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 15:04

    más allá de eso, accedemos a un maravilloso símbolo del “resto fiel de Israel”: una sencilla y humilde comunidad que se convirtió, con María, en la madre del Dios encarnado –tanto en sentido histórico como en sentido simbólico- y en la “Madre de la comunidad cristiana” -en último término de toda la humanidad “hija de Eva”-, que llegará a ser “La Nueva Jerusalén” celestial.

    “Madre”, pues, del propio Dios y de su Iglesia universal, y asunta, en representación simbólica de la humanidad, a la gloria eterna de Dios.

    http://www.scribd.com/doc/31228117/14-Maria-Comentarios-de-Teologia-Emergentista

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 15:02

    Con estas pocas preguntas revisamos prácticamente todas las alusiones de los Evangelios a María. Y así, buscando a una mujer histórica, nos quedamos más bien con una mujer simbólica. En vez de la “María histórica” encontramos a la “María de la fe”. No a esa consabida “María de la fe” que conocemos hoy, envuelta en el espeso manto de la cuasi-divinización y veneración posterior; sino a la “María de la fe” primera, de la Iglesia naciente que –iluminada por el Espíritu de Jesús resucitado- vivía la revelación fundadora del cristianismo histórico.

    Y, me parece a mí, que ésa es la más verdadera María a que podemos acceder. Más allá de la verosímil imagen de una rústica muchacha aldeana, humilde y sencilla, que acogió al mismo hijo de Dios –y suyo- en su seno, y tuvo al pequeño Jesús entre sus brazos y le amamantó, y le enseñó a hablar y (como estrecha colaboradora del Espíritu) a conocer a su Padre celestial...,

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 15:01

    ¿Salió ella de Nazaret en busca de su hijo -al que todos en Nazaret creían perturbado- para hacerlo regresar a la normalidad, encontrándose con su negativa: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? –aquellos que escuchan la Palabra”. ¿O fue quizá este pasaje otro recurso literario-teológico de los evangelistas?

    ¿Estuvo ella al pie de la cruz como narra también san Juan –el único entre los evangelistas que lo hace- o ese episodio fue también simbólico: “ahí tienes a tu madre”… para indicar que el “resto de Israel” es madre de la Iglesia cristiana naciente, y por lo tanto las comunidades joánicas debían acoger a los judeo-cristianos en su seno?

    ¿Estuvo ella en el cenáculo de Pentecostés? ¿O ese episodio es una narración alegórica de la experiencia espiritual extraordinaria de la primera comunidad, de la que habrían participado también ella y los hermanos de Jesús? (Hechos 1, 14)

    Con estas pocas preguntas revisamos prácticamente todas las alusiones de ...

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 15:00

    Ella “conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón” (Lucas 2, 51)… ¿y se las contó a Mateo y Lucas? O esos relatos de la Anunciación, la Visitación, el Nacimiento y la Vida Oculta, no fueron sino teologúmenos de Mateo y Lucas, que aunque riquísimos de sentido teológico y humano, tendrían nula o muy escasa base histórica?

    ¿Estuvo ella invitada a una boda junto con Jesús, y le hizo ver que se había acabado el vino?… ¿O esa boda –que sólo relata san Juan medio siglo después, no fue sino el símbolo de la “boda” entre Dios y la humanidad, y el vino símbolo del Espíritu perdido y recobrado gracias a Jesús? ¿Y María el símbolo del “resto fiel de Israel” que clama y espera de Jesús –el Mesías prometido- ese vino nuevo de su Espíritu?

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 14:58

    Hubo, por supuesto, una mujer galilea que fue la madre de Jesús. Y la imaginación de tantos y tantas que amamos a Jesús, se enciende al pensar en la estrechísima intimidad que ella mantuvo con él… y con el Misterio. Por eso, no es de extrañar que nos preguntemos por ella, y acudamos a las únicas fuentes que nos pueden informar sobre ella. Pero, ¿qué descripción plausible de ella pueden ofrecernos los Evangelios?

    Tuvo que ser una modesta aldeana de Nazaret, probablemente analfabeta o con muy escasa instrucción, siempre dedicada a las duras labores domésticas de una mujer judía de escasos recursos, en esos tiempos. ¿Podemos considerarla la autora de esa maravilla poética y teológica que es el “Magnificat”? ¿Podemos imaginarla narrando a los futuros evangelistas –o a ciertos discípulos que los informaron- sus intimidades respecto de la concepción, el nacimiento y la infancia de Jesús?

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 14:24

    pero yo pienso que esa cuasi-divinización no tiene fundamento histórico y ha sido contraproducente, especialmente para las mujeres normales. Una María normal es un modelo mucho mejor.
    Un saludo cordial.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 14:23

    Gracias, Sofía. Yo pienso que no tiene sentido aplicar el dogma a la María de Nazaret histórica como caso especialísimo de ser humano que habría pertenecido simultáneamente a ambas creaciones –la antigua y la nueva- desde su concepción, pero viviendo y muriendo según la antigua (¿o no murió sino que se “durmió”?).
    En mi opinión, la María histórica no fue un ser humano especialísimo en ese sentido, sino como madre normal (y admirable por eso) de Jesús, y seguidora suya en la Iglesia primitiva. Y, en el N.T., en pasajes que son en su mayoría teologúmenos (p.ej.la Anunciación), como SÍMBOLO del “resto fiel de Israel”, de la Iglesia cristiana, de la Humanidad, y por extensión de la Creación. Es en este sentido simbólico que se le aplica el dogma, que se refiere a lo simbolizado por ella; no a su figura histórica.
    Comprendo que si se la quiere erigir en una Mujer modélica, cuasi-divinizada, eso puede resultar decepcionante para muchos, especialmente para muchas mujeres; pero yo ...

  • Comentario por Fernando 08.12.10 | 13:05

    Ella poseerá "este" privilegio. Por de pronto, en lo que a mí respecta, poseo otro "privilegio" que ella no posee, y esto lo digo en términos genéricos, pues vale para todos. Este "todos" es la clave en la que bascula o se mueve el carácter de salvación que se confiesa dado y otorgado por Jesús. No es el privilegio el que explica el "todos", sino que es el "todos" el que en su interior hace mover los privilegios, sean éstos los que sean. Si María es prevenida del pecado original, pues mejor para ella. Yo al menos poseo otras cosas y privilegios que Ella, en su magnificiencia como Madre de Dios o Primera Creyente de todo y símbolo de la Iglesia (¡venga mayúsculas!), nunca poseerá.

    A lo sumo, su definición dogmática podría asumirse como una precarísima inteligencia de lo que conviene para todo en sus "preservadas" diferencias.

    Por cierto, de supernova a agujero negro, hay poco trecho. ¡No se haga de la madre de Jesús un pozo oscuro de gravedad que traga todo!

  • Comentario por Fernando 08.12.10 | 12:55

    Con todos los respetos, aplicar el carácter de "méritos" a la figura de María, así como de "límites" físicos-morales de nuestra condición de nacidos bajo el pecado original respecto a la verdad (¿cual?) de la Inmaculada, creo que es desbarrar. La madre de Jesús tenía las mismas limitaciones que nosotros; de no ser así, no tiene sentido la universalidad de la salvación, incluso bajo todas las sutilezas de salvación preservativa o antecedente que antaño se dijo.
    Simplemente, se ha dicho que es un "privilegio único de la gracia divina" (Def. Inm.Conc.), es decir, un "casus exceptionalis" como se decía en el viejo argumentario teológico. Ni supernovas ni historias. De ahí que derivar como explicación más o menos moderna, que en María se da un signo de que Dios salva y resucita no por medios ordinarios, o que es imagen de que el mal no prevalece frente a la salvación, es simplemente no explicar nada. Lo aplicado a un privilegio, privilegia lo afirmado en él, nada más.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 12:03

    Pues yo creo que respecto a la definición, simplemente la palabra "méritos" la entiendo como "kenosis" (y desde nuestro punto de vista, desde luego que es mérito que Dios se solidarice con nosotros), su realidad de ser Dios-con-nosotros" "Por la inmensa misericordia de nuestro Dios nos visitó el sol que nace de lo alto" Es algo así como decir que por ser quien es su hijo Jesús. Es un caso de esos en los que el futuro se antepone al pasado, un "bucle" en el que se proyecta el futuro sobre el presente. Y lo que va a ser realidad en el proyecto para toda la creación, comienza a hacerse realidad en María, para hacerlo posible. Sin anular la libertad de María, pero anulando en ella la esclavitud del "pecado". Por eso es la primera salvada, una criatura de la nueva creación.
    Aunque claro está que son simplemente las reflexiones de una cristiana de a pie, que no ha estudiado teología, pero reflexiona sobre la doctrina y la realidad.

  • Comentario por Juan Manuel gonzález 08.12.10 | 12:01

    Contrastes que dan que pensar:
    Zacaría - María
    Viejo - joven
    Estéril - virgen
    Jerusalen - Nazaret
    Templo - casa
    Sacerdote - laica
    incrédulo - creyente
    ve - oye
    varón - mujer
    mudo - canta
    Lo "sacral" del AT (templo, sacedocio, etc) terminó siendo "viejo y estéril". hay una nueva praxis de Dios: lo pro-fano, lo excluiído. Lo mundano.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 11:37

    Gracias, Sofía. Me gusta tu reflexión. Pero supongo que te darás cuenta de que habla mucho de la Anunciación, pero de la Inmaculada Concepción sólo contiene una muy vaga alusión en la frase final. Muy poética, pero vaga. No está nada claro que te pronuncies acerca del dogma tal como es formulado en la doctrina tradicional.
    Saludos cordiales.

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 11:05

    Galetel,
    Te remito al comentario de luis_r y a este último de Juan Manuel González en el sentido de que los misterios no se pueden explicar totalmente, aunque sí son clave hermenéutica de interpretación de la existencia humana, como dice este último, y que en María se inicia la "supernova" de la salvación.
    Por eso todo lo que yo pueda decir sobre María no tiene ningún valor, es simplemente mi forma de relacionarme con el misterio de Dios acogido libremente por la humanidad, en la persona de María, para salvarnos de nuestras limitaciones físicas y morales, haciéndose uno de nosotros.
    Creo q María es símbolo d la humanidad q acoge a Dios en ella. En ella la creación se positiviza y dice sí al creador. Llena de gracia desde el principio, subrayando q la iniciativa parte de Dios, no es 1 conquista d la humanidad, aunq sea plenamente humana la respuesta, pero d 1 humanidad q puede contestar desde la inocencia, sin 1 historia de pecado, x iniciativa divina.

  • Comentario por Juan Manuel Goinzález 08.12.10 | 10:19

    El amor no se explica,
    el amor nos explica.
    Dios no se explica,
    Dios nos explica.
    Los misterios no se explican,
    los misterios nos explican.
    El misterio de la Inmaculada debe ser una clave hermenéutica de la exitencia humana, o no es un "misterio cristiano" (Concilio Vatricano I) y si es misterio cristiano es "humanista (el mismo concilio) y si es misterio cristiano es una "·buena noticia" (K. Rahner).
    Por eso, los misterios no se explican los misterios se celebran.
    ¡Buen día hermanos!

  • Comentario por Juan Manuel González 08.12.10 | 10:14

    ¡Excelente comentario!
    Bien ubicados los temas antropológicos (cuerpo, sexualidad)
    teologicos (pecado original)
    y mariológico (diálogo adulto entre Dios y María).
    ¡Gracias!
    Saludos a todos.
    ¡Feliz día de la Inmaculada!

  • Comentario por Iñaki 08.12.10 | 09:25

    Pudiera ser que el único acto realmente creador, en el que el ser humano se parece más a su Dios, es el acto de engendrar una nueva vida; en ese momento y sólo en ese, la mujer y el hombre son creadores de algo absolutamente nuevo. En cristiano debemos revalorizar y hablar de la santidad de nuestra sexualidad gozosa, fuente cocreadora de la generación de vida.

  • Comentario por Retorcido 08.12.10 | 07:46

    Será facil de "creer",pero no es nada sencillo de "entender".
    "El pueblo sencillo y llano" es un concepto romántico- "irracional" por definición- que nunca ha existido.
    Ha existido una masa creyente bien aleccionada por "intelectuales"- eficaces propagandistas- cuyos pensamientos tenían orígenes netamente paganos. La Inmaculada tiene mucho que ver con las diosas vírgenes y a la vez con la Diosa Madre Primigenia.
    La "María, ... un ser extraordinario, radiante, bello y sin mancha" nada tiene que ver con la María, mujer de Nazaret, mujer galilea, personaje histórico igual a cualquier otra mujer de su entorno y de su tiempo sólo diferente por haber sido madre de Jesús de Nazaret, a quien le costó tiempo y esfuerzo en entender.
    La grandeza de esta mujer, mujer, está en su fe. Ella educa a su hijo y luego educa a la comunidad naciente. Eso es todo y más que suficiente.
    Todo lo demás sobra.

  • Comentario por josé 08.12.10 | 06:48

    Me alegro de que alguien haga un esfuerzo por explica, eso es bueno.Quedan cosas sueltas pero sí hay un aintuición que me da que no va desencaminada. Adelante seño Javier, siga usted pensando y ofreciendo nuevas perspectivas, pero no se olvide que está usted intentando, en el fonddo, explicar a Dios y eso, nos sobrepasa.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 01:33

    Xosé Gundín:
    Creo que debo añadir estos enlaces:
    http://www.scribd.com/doc/31211161/03-La-Redencion-Comentarios-de-Teologia-Emergentista
    http://galetel.webcindario.com/id91.htm
    Saludos cordiales.

  • Comentario por Xosé Gundín 08.12.10 | 01:17

    (continúa).
    ....de la que no podemos escapar.
    Id. 21:04.-
    3) ¿Qué quiere decir que nuestras limitaciones, sufrimientos y muerte son los costos provisionales...?, ¿qué quiere decir "provisionales"?. No son concebibles como provisionales en el universo que habitamos.
    4) "...costos provisionales inevitables de una creación...". ¿Quiere decir que la creación -el universo, por no ir más allá- se hace cargo de los costos de nuestras limitaciones, sufrimientos y muerte?. ¿Cómo?.
    5) "...una creación que debe admitir la autonomía y libertad..." (supongo que quiere decir nuestras). Ya he dicho que no somo libres frente a la entropía.
    Vuelvo a 21:02.- Dice Vd. "Aunque eso (le) cueste enormes sufrimientos" (a Dios). ¿Sufre Dios?, ¿está Vd. seguro de eso?.

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 01:12

    Xosé Gundín:
    Gracias por su interés. No me refería a la entropía. Sería largo de explicar, y no creo que venga al caso hacerlo aquí. Le remito a unos comentarios míos que encontrará en estos enlaces:
    http://www.scribd.com/doc/31227316/12-El-Emergentismo-Comentarios-de-Teologia-Emergentista
    http://www.scribd.com/doc/31209588/02-El-Pecado-Original-Comentarios-de-Teologia-Emergentista

    Sofía:
    Gracias por tu explicación. Pero me gustaría saber más concretamente lo que piensas acerca del dogma. ¿Qué significa, según tú, que “la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano”?

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 00:41

    Galetel, a citas como esta que haces tú de la doctrina me remito:
    el Catecismo de la Iglesia Católica afirma que “la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente” (nº 404)
    Y quizás a tu explicación -que comparto- le echo en falta sin embargo el aspecto complementario del pecado como rebelión, desconfianza respecto a Dios, basada en la soberbia y el egoísmo (el egoísmo del individuo, la soberbia de la humanidad) creer que es nuestro rival en vez de nuestro creador, negarse a ser criatura. Algo que se dio y se da en cada hombre, que se transmite como esencia egoista de la materia, que se transmite como soberbia de la humanidad al individuo por medio de la cultura en sentido amplio. Y que no tiene remedio, si Dios no interviene para sacarnos de esa situación.
    El mensaje de Jesús nos devuelve la confianza en el Padre. La unión con Jesús nos hace superar las limitaciones de este mundo con él.

  • Comentario por Xosé Gundín 08.12.10 | 00:40

    Galetel 21:02.- Lo que Vd. llama nuestra "precariedad ¿consciente?" provendrá, en efecto, de la "precariedad global del universo" y, no proviene de un "proceso creativo", sinó destructivo que explica "nuestro mal físico" y naturalmente -no "especialmente"- la muerte resultante.
    La tal "precariedad global del universo" será -digo yo- la tendencia del universo en el que vivimos llamada entropía y que independientemente de las desigualdades de "nuestra condición moral o social" a todos nosotros coje por igual.
    Para no repasar los tal vez olvidados principios de la termodinámica, enunciemos la entropía como que "todo lo compuesto se descompone". Todo. Y siempre en una dirección: la descomposición, nunca en la contraria.
    Y ahora las preguntas:
    1) ¿Cómo -según le entiendo- esa "precariedad" -la entropía del universo- viene a ser su (nuestro) "pecado original?.
    2) ¿Qué pintan aquí nuestra autonomía y libertad?. Es tendencia universal, de la que no podemos esca...

  • Comentario por galetel 08.12.10 | 00:14

    Bueno, Sofía. Entonces me gustaría saber si tú crees en la doctrina tradicional sobre la Inmaculada Concepción, tal como está expresada en el dogma, o crees en otro tipo de interpretación.
    ¿Cuál? ¿Por qué?

  • Comentario por sofía 08.12.10 | 00:07

    en la transmisión cultural de ese mal de la humanidad a cada individuo. Son muchos aspectos, y creo que la Iglesia seguirá meditando sobre este asunto.
    Hisopo, habrá cuestiones que tengan que aclararse poco a poco. El meollo no cambia.
    Burbuleta,
    Puede que tengas razón. Pero eso depende de lo que interese a cada cual. Ya he dicho que me gustaron los comentarios de Emilita, Galetel, Luis_r.. siento que se pierdan. Ahora el/la tontaina que se mete conmigo por contestarte, tiene menos seso que un mosquito.
    Buenas noches.

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