El blog de X. Pikaza

Dom 14 XI 2007. No quedará piedra sobre piedra. El nuevo Templo

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Domingo 33. Tiempo ordinario. Lucas 21, 5-19. Se acerca el final del ciclo litúrgico, y las lecturas de la misa nos sitúa ante el fin de todas de las cosas o, mejor dicho, ante el fin del tiempo actual. Pues bien, entre las cosas que acaban, según el evangelio está el Templo, un tipo de templo, con todo lo que significa.

El Templo de Jerusalén era lo más grande que había, según el judaísmo, una de las instituciones más estables y justas de la historia, más el Imperio Romano o que la estructura del capitalismo actual Pues bien, Jesús vino y dijo que el Templo (¡lo más grande, al parecer eterno, el fin de la historia!) iba a caer, por sus propias contradicciones interiores… añadiendo que esa caída resultaba en el fondo bueno, porque hacía posible el surgimiento de una Edad Distinta, más justa.

El evangelio de la misa de este domingo se ocupa también de otros problemas (de enfrentamientos y persecuciones). Pero en este post voy a referirme hoy solamente el Templo, con aplicación a nuestro tiempo... Constructores del Nuevo Templo de la Humanidad se llaman los Masones, constructores de un templo que sea la Humanidad Entera, unida desde el ideal de Jesús, abierta a todos, queremos ser los cristianos.

Para que nazca el nuevo templo de Jesús que forman los cristanos, todos los hombres y mujeres, unidos por el Espíritu de Dios, según san Pablo, tienen que caer los viejos templos, los del tiempo de Jesús, los de nuestro tiempo. De eso trata lo que sigue, en línea histórica, espiritual y social. Buen domingo a todos

Texto. Lucas 21, 5-8

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido."
Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?"
Él contesto: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca; no vayáis tras ellos...

Jesús y el Templo

Para un judío, la estabilidad del mundo dependía del Templo. El santuario de Dios garantizaba, con su edificio y liturgia expiatoria, el orden de la tierra. Si falla el templo el mundo pierde su sentido y los hombres quedan desfondados, sin unión con Dios, sin garantías de vida y pervivencia:

¿Cómo se podrá vivir sin templo? ¿Cómo mantenerse y superar los riesgos de la historia si no existe un santuario donde puedan expiarse los pecados?

El templo de Jerusalén, vinculado a la memoria de David-Salomón, era el centro de la vida israelita y se encontraba bajo la protección del gobernador romano con autoridad para nombrar al Sumo Sacerdote. Por su parte, en el templo se celebraba cada día un sacrificio a favor de Roma, simbolizando así la estabilidad y sacralidad del orden israelita, dentro del imperio. Mientras hubiera templo, el mundo podría seguir existiendo, con sus tres funciones: económica, política y religiosa

Función Económica.

El templo constituía el centro mercantil del pueblo israelita, que se había comprometido a mantener sus instituciones y su culto, al menos tras la “restauración” del exilio (año 525 a. C.) y las reformas de Esdras y Nehemías (cf. Neh 10, 2-39). En principio, el templo de Jerusalén había sido un “santuario real”, de manera que los reyes debían mantener su culto. Pero tras el exilio vino a convertirse en “santuario de la nación”, de manera que, aún estando bajo protección de los reyes de Israel o del Imperio de turno, su mantenimiento fundamental se hallaba en manos del conjunto del pueblo judío.

Por otro lado, el templo funcionaba como “banco” donde los fieles depositaban (y los sacerdotes administraban) grandes sumas de dinero. En esa línea podemos recordar que la mayoría de la gente de Jerusalén vivía, de una manera o de otra, de las construcciones, de los depósitos y trabajos del templo, de manera que se podía hablar de una “economía de templo”.

En esa línea, la caída del templo (del orden sagrado de este mundo) implicaba la caída y ruina del orden económico, expresado y fundado en la economía del templo. Pues bien, en ese contexto, cuando Jesús dice que “no quedará piedra sobre piedra”… está diciendo que la economía falsamente sagrada de nuestro mundo va a ser destruida, porque es injusta.

Función política.

En un plano, los judíos habían separado religión y política, pero la política influía mucho en la religión (y la religión en la política). En esa línea, aunque estuvieran sometidos a Roma, en sentido estricto, los sacerdotes de Jerusalén poseían una gran autonomía y ejercían gran poder, a partir del mismo templo, como supone un texto famoso de Flavio Josefo (del siglo I d.C.), defensor de una teocracia o gobierno de sacerdotes:

Nuestro legislador no atendió a ninguna de estas formas de gobierno, sino que dio a luz el Estado teocrático, como se le podría llamar..., que consiste en atribuir a Dios la autoridad y el poder... ¿Qué ley podría ser más hermosa y más justa que la que atribuye a Dios el gobierno de todo, la que encomienda a los sacerdotes administrar los asuntos más importantes en interés público y que confía al Sumo Sacerdote, a su vez, la dirección de los demás sacerdotes... Los sacerdotes quedaron encargados de vigilar a todos, de dirimir las controversias y de castigar a los condenados... La legislación de Moisés prescribe un único templo para un único Dios... Los sacerdotes han de servirle continuamente (a Dios). A estos los ha de presidir siempre quien les precede por su linaje .

El templo cumplía una función política, vinculada al imperio de Roma. Por eso, la caída del templo implicaba la ruina de un sistema político injusto. Si hoy se nos dice que el templo va a caer, se está indicando que ha de caer y destruirse nuestra forma de política, que es injusta, porque sacraliza un tipo de instituciones de violencia y de dominio de unos sobre otros

Función religiosa.

El templo simbolizaba y expresaba la presencia de Dios, que habitaba en medio del pueblo. En ese sentido aparecía como lugar privilegiado de oración y purificación, especialmente de perdón de los pecados. Como hemos visto, ese templo había sido devaluado o declarado ya inútil, de hecho, por Juan Bautista, cuando ofrecía el perdón de los pecados a través su bautismo y no por un ritual sagrado. También Jesús lo “desacralizó”, declarando que su función religiosa (¡de purificación y de perdón!) había terminado, como indica bien su gesto (Mc 11 par).

Jesús no quiso purificar el templo para reformarlo, sino que quiso destruirlo (que se destruyera, en su forma actual), para que pudiera surgir un santuario diferente, “no hecho por manos humanas” (cf. Mc 14,2 8). Las cosas que el hombre “fabrica” son “ídolos”, algo que puede ponerse y se pone al servicio del poder y del dominio de unos sobre otros. En contra de eso, el verdadero templo debe identificase con el cuerpo mesiánico (cf. Jn 2, 21; 1 Cor 3, 16), es decir, con la humanidad reconciliada, que es el Reino de Dios. Jesús no ha necesitado ni necesita el templo exterior para preparar y proclamar la llegada del Reino de Dios y así sube a Jerusalén para indicar, de manera pública y abierta, que la función de ese templo ha terminado.

En este fondo se sitúa el gesto de Jesús cuando sube a Jerusalén, anunciando la destrucción del templo, como ha precisado el evangelio de Lucas: ¡No quedará piedra!. Para que venga el Reino de Dios, tiene que caer este tipo de templo, el tipo de religión que, a los ojos de Jesús, justificaba el desorden actual.

Nosotros, turistas universales…

Herodes había iniciado la ampliación y reconstrucción del templo en torno al 20 a. C. y, según Jn 2, 20, las obras habían durado 46 años. Según eso, recién acabadas las obras, Jesús se elevó y dijo no sólo que ellas habían sido inútiles, sino contrarias a Dios. Es evidente que su gesto ha suscitado el rechazo de los defensores del orden económico, político y religioso de Jerusalén. Ese gesto de Jesús no fue algo improvisado, sino que respondía a todo su mensaje entre los campesinos/artesanos de Galilea.

Desde su misma opción a favor de los expulsados de la sociedad, Jesús ha descubierto el carácter opresor del templo, edificado precisamente sobre el sacrificio y expulsión de los pobres (tanto en el orden económico, como en el político y en el religioso). En un plano exterior, el templo era una “gloria”, una mole imponente, una gran maravilla (como las ciudades que se estaban construyendo en Galilea). Pero en esa mole se esconde el sacrificio y muerte de los pobres.

Nosotros, “turistas universales” del siglo XXI, habríamos ido al templo, pagando un billete de cinco o diez euros, para ver sus maravillas. Hubiéramos pagado veinte euros o dólares si se trataba de una hora buena, con sacrificios incluidos. Hablaríamos del arte poderoso del templo, cuyas piedras de base (como se ven hoy en el Muro de las Lamentaciones) siguen admirando a judíos piadosos y a viajeros.

En esa línea se sitúa la reflexión de un discípulo de Jesús: «Maestro, mira qué piedras y qué construcciones». Pero Jesús no era piadoso al estilo del templo, ni un esteta que se admira por el lujo externo de los sacrificios, sino un profeta de los pobres. .Por eso responde: «¿Ves estas grandiosas construcciones? No quedará piedra sobre piedra que no sea derruida».

Ciertamente, el templo era bello, imponente, sagrado, no sólo por su forma externa (¡grandes y fuertes piedras!), sino por su función social: mantiene a los israelitas sometidos a un orden de Dios regulado por sacerdotes, que dicen actuar al servicio de los pobres (pero no desde los pobres). Muchos judíos de aquel tiempo lo tomaban como signo máximo de Dios sobre la tierra. Pues bien, en contra de eso, para Jesús (y los profetas de Israel), partiendo de la misma narración original de Gen 1, 27, la verdadera imagen de Dios es el hombre. Por eso, Jesús ha tenido que enfrentarse con el templo donde el judaísmo oficial había condensado (y encerrado) la sacralidad y belleza de Dios.

Conclusión 1. Jesús vio el templo como signo de patología religiosa,

como expresión de un ritual grandioso al servicio de la opresión y de la muerte. Poemas y cantos, sacrificios animales y contratos de dinero se elevaban allí, al servicio del orden sagrado y sus poderes opresores, de manera que el mismo templo aparecía como “cueva de bandidos' (Mc 11, 27), arte al servicio de la esclavitud de los devotos.
Por eso, asumiendo la inspiración profética de los grandes creyentes antiguos (Amós, Isaías, Jeremías), Jesús proclamó su palabra de juicio y condena contra el templo, en gesto que inspira toda la estética y la ética cristiana, que ha de entenderse como experiencia de belleza y amor, al servicio de los pobres (cf. Mc 11, 12-26). De esa forma rechazó el templo porque no era signo y presencia del amor de Dios para todos los hombres.

Conclusión 2. Jesús condenó el culto del templo porque lo entendió como religión de bandidos-sacerdotes,

que se valían de Dios y de su culto para oprimir a los pobres, no para amarlos. No lo condenó en nombre de un tipo de barbarie regresiva o de resentimiento contra la autoridad oficial, sino todo lo contrario: desde la belleza más alta del amor del Reino, que se expresa a través de los pobres.

Lógicamente, por mantener el “arte opresor” de su templo y la estructura de su imperio, los sacerdotes de Jerusalén y los soldados de Roma condenaron a Jesús. Por defender su experiencia de libertad y abrir para los hombres un 'cara a cara' de diálogo con Dios, desde los pobres (cara a cara con los pobres), en simple amor, tuvo que morir Jesús.

Reflexión final. El amor de Dios “revienta el templo”.

Hace tres años, cuando expuse este evangelio, en forma semejante a la de hoy, algunos comentaristas escribieron:
− El templo se cae porque el amor de Dios revienta los muros de la Palabra oficial, tanto de los que la pronuncian como de los que aspiran en competencia a pronunciarla, cambiando sólo el collar del discurso.

− El Templo debiera ser la Cátedra de los Derechos Humanos... una institución al servicio de la humanidad, y en especial de los pobres.

− Malo que el templo funcione como banco de finanzas y, peor todavía, que ello sirva para enriquecer al clero.
− En pocas palabras, Jesús recentra el papel de cada cosa.... por eso acabó como acabó. ¿Y nosotros, lo sabemos hacer?

¿Y después del templo?

Tras el templo ha de venir la humanidad de Dios, una era de justicia y concordia entre los hombres.

Constructores del Nuevo Templo han querido ser los Masones (albañiles…), pero muchos pensamos que su ideal sigue siendo elitista, de sabios más altos, no de todo el pueblo.

Constructores de un templo de humanidad y gracias, en apertura a todos, desde los más pobres, queremos ser los cristianos.

18 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por atman 13.11.10 | 21:03

    Creo que los cristianos tenemos culpa del antisemitismo que ha existido, a Jesús de Nazaret, que núnca apostató del judaismo no le hubiese hecho gracia que en su nombre, se hubieran cometido las atrocidades que se han hecho en la historia.
    Estoy de acuerdo con el Sr. Pizaka , me gustó nucho el tema sobre el dinero: mammona. Ese es el nuevo Dios, con sus templos que son los bancos y que es el causante de los millones de seres humanos que han sido excluidos de la mesa de este mundo.
    Solamente cuando todos ellos participen de nuestra mesa, será valida nuestra Eucaristia.

  • Comentario por Francisco marín 13.11.10 | 17:40

    ; cuanto bien resultó para muchos otros su constancia en la batalla. Resistió creando y construyendo una nueva mirada profunda en lo esencial de la fe. Se lo agradecemos desde este misterio que es la presencia de dios entre nosotros los hombres y mujeres, constructores de la Nueva Humanidad en la Tierra nueva.

  • Comentario por Francisco Marín 13.11.10 | 17:30

    desde el referente del esfuerzo que hace Xabier, complicando su vida, por un diálogo abierto, respetuoso y constructivo. Y, en más de una ocasión, he estado tentado de decirle, (Xabier, perdona mi atrevimiento) pero déjalo ya… Pues bien, no. Hoy le digo, gracias y procura que este esfuerzo te desgaste lo menos posible (lógicamente, no me refiero, principalmente, a este blog, sino, en realidad, a toda su obra y vida de “teólogo”) Se lo expreso hoy porque, al leer lo que expone sobre la teología del templo, he recordado el libro de Congar que tanto aprecié, que tanto significó para muchos creyentes y estudiosos de la teología. Pero hoy sé, al haber leído no hace mucho su “Diario de un teólogo: 1946-1956” (Trotta, 2004) cómo se construyó y elaboró esa obra que es “El misterio del templo”. En qué ambiente de persecución intelectual, de prohibiciones, de destierro, tuvo que hacer su investigación teológica… Hoy pienso: gracias, porque el dominico resistió; cuanto bien resultó para muchos ot...

  • Comentario por Francisco Marín 13.11.10 | 17:26

    La lectura en su momento del “El misterio del templo”, de Yves Congar, marcó para mucho de nosotros un antes y un después en el proceso de la “historia” de la “presencia divina”. Nos llevó a entender más profundamente el misterio y la realidad del Emmanuel, de Jesús, Dios-entre-nosotros; de Jesús, templo de Dios; de nosotros, los creyentes en Él, como constructores de la Nueva Humanidad.
    Últimamente he pensado que ya estaba bien de tanta tensión en el seno de los creyentes para poder avanzar en el camino interior buscando lo esencial “despojándonos” de lo accidental, de lo no esencial, de las “armaduras” que ocultan y frenan el florecimiento entre los hombres de la “presencia de dios entre nosotros” que es Jesús. Pienso/pensaba que hay que dejarse de tantas dialécticas y no mantener con los que están tan seguro de su “ortodoxia”/”inquisidores del otro” un diálogo que no lleva a ninguna parte y, realmente, desgasta. Y lo he pensado, con frecuencia, desde el referente del esfuerzo...

  • Comentario por galetel 13.11.10 | 13:33

    En mi opinión, resulta innegable que durante estos “tres días”, que equivalen al tiempo histórico presente, coexisten los Templos antiguo y nuevo, incluso dentro de la propia Iglesia de Cristo, indebidamente.
    Hasta que el Templo nuevo supere totalmente al antiguo, al cabo del lapso escatológico.
    Pero nos urge contribuir a conseguirlo YA.

  • Comentario por galetel 13.11.10 | 12:59

    “Jesús les dijo: ‘Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré’. Le contestaron: ‘Cuarenta y seis años se ha tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?’
    Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.” (Juan 2, 19-21)

    Los “tres días” son el lapso que duró la construcción del nuevo Templo: no son tres días cronológicos, sino el tiempo que va hasta la consumación escatológica, anticipada por obra del Espíritu en la resurrección histórica de Jesucristo, y sacramentalmente en nosotros, de manera que desde ya podamos participar en el Santuario del Cuerpo del Señor.

  • Comentario por galetel 13.11.10 | 12:24

    La intención y propósito últimos de Dios no fue hacernos creaturas sumisas, sino redimidos amigos.
    La nueva Ley es la Libertad del Amor, y el nuevo Templo, el Cuerpo del Señor.

  • Comentario por galetel 13.11.10 | 12:11

    “El velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo.” (Marcos 15, 38)
    “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8, 32)
    “No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor;
    a vosotros os llamo amigos, porque todo lo de mi Padre os lo he dado a conocer.” (Juan 15,15)

    En vez de sumisión y acatamiento, comprensión y adhesión;
    en vez de culpabilidad y expiación, caridad y solidaridad.
    En vez del sacerdocio privilegiado, sacerdocio compartido.

    Así es la nueva "Ley" del nuevo "Templo".



  • Comentario por galetel 13.11.10 | 12:08

    El antiguo Templo era el lugar donde se sancionaba la Ley de Dios.
    Este concepto de “Ley” entraña un tipo de relación fuertemente jerárquica, de creatura a Creador, que, aun siendo completamente beneficiosa, conlleva una inevitable oscuridad para la creatura, que debe cumplir y obedecer sin comprender cabalmente los porqués y paraqués, los orígenes y propósitos de la Ley en la mente de Dios. Es pues una relación de sumisión y acatamiento en su aspecto positivo, y de culpabilidad y expiación en su aspecto negativo.

    Pero la relación creatura-Creador quedó destruida y superada por Jesucristo al transformarla en la relación redimido-Redentor. Y así quedó destruido el Templo. Porque se trata ahora de una relación nueva, en que la creatura redimida pasa a conocer la intención y propósito de su Creador/Redentor.

  • Comentario por Carlo 13.11.10 | 10:27

    Totalmente de acuerdo Roser. La apostasia es un termino caduco.

    DIOS YA NO ESTA EN LOS TEMPLOS. Dios esta en las relaciones humanas laicas.

  • Comentario por Roser Puig F 13.11.10 | 09:20

    A la Samaritana Jesús le dijo que no hacían falta templos para adorar a Dios, sino “en verdad y en el corazón”.
    A los discípulos les dijo “sabéis que los gobernantes de este mundo dominan a sus gobernados…. No será así entre vosotros…”
    Pero ellos se vistieron de emperadores romanos y oprimieron al pueblo(Inquisición). Construyeron templos a imitación de los templos paganos. Y las liturgias solo son un espectáculo para demostrar su poderío en el que el Pueblo solo hace de espectador.
    ¡Y ahora el cardenal Rouco Varela nos dice que los apóstatas somos nosotros!: "Hay que evangelizar a una sociedad que ha apostatado" (XII Congreso Católicos y Vida Pública que se celebra del 19 al 21 de noviembre en la Universidad CEU San Pablo bajo el lema 'Firmes en la fe y en la misión’)

  • Comentario por JMS.- 12.11.10 | 20:32

    Destrucción del Templo, destrucción de las obras más maravillosas de los hombres, destrucción de las mismas intenciones de construir obras indestructibles, como la Torre de Babel.
    Babel destruye la misma capacidad comunicativa entre los hombres y sólo el Espiritu que permita adorar a Dios en espíritu y en verdad perdurará en la eterna dimensión del encuentro de la comunión... per omnia saecula saeculorun!

  • Comentario por galetel 12.11.10 | 18:25

    como evidenció el paladín del judaísmo más auténtico.

    La raíz debe permanecer judía: el judío Jesús de Nazaret y el testimonio de sus discípulos judíos. Pero la estructura religiosa, de sistema expiatorio oficiado por sacerdotes en templos, y engastado de símbolos culturales de una cultura determinada, debe ser destruido y sustituido. Por un sistema solidario universal.

  • Comentario por galetel 12.11.10 | 18:24

    “Destruiré este templo, hecho por manos humanas, para construir uno no hecho ya por manos humanas, que sea lo que debía ser: casa de oración para TODOS”.

    El Templo, el elemento esencial e institución central del judaísmo (sedentario), queda superado entonces, como lo requería el cumplimiento de la propia vocación de Israel. Pues según el Plan de Dios, Israel y su Templo fueron ciertamente el origen aglutinador indispensable de la Construcción universal, pero la piedra angular de esa construcción no estaba colocada en el santuario, pues fue la que “desecharon los constructores”.

    De hecho, la preeminencia del Dios de Israel se está construyendo a través del cristianismo, que brotó del judaísmo con este fin. Aunque, obviamente, también se ha asentado –ahora como siempre- en formas culturales exclusivistas que deben ser depuradas análogamente por una nueva intención universalista, la inclusivista/pluralista cristiana, de raíz judía como evidenció el paladín del...

  • Comentario por galetel 12.11.10 | 18:22

    La inclusividad de la vocación judía debía ser inclusividad en Yahvé (en su genuina Shekiná), no en ninguna forma cultural de judaísmo (el Templo).

    O sea que la vocación universalista judía, para ser tal, debía realizar una intención profundamente pluralista para poder ser verdadero inclusivismo en Yahvé, el Dios de Israel PARA TODOS LOS PUEBLOS.

    El universalismo que puede descubrirse claramente en el auténtico judaísmo es una tendencia constante hacia un “inclusivismo pluralista”. El aspecto inclusivista es esencial, pues el universalismo lo construye Dios desde Israel. “La salvación viene de los judíos”. Pero la intención pluralista también es esencial: la religión judía incluye creencias y prácticas que deben ser eliminadas o superadas para servir a la salvación de TODOS: “…ni en Jerusalén adoraréis… los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad”.


  • Comentario por Roser Puig F 12.11.10 | 17:40

    Este comentario mio de abajo no debeestar aqui.Es de la Saagrada Familia.

  • Comentario por Roser Puig F 12.11.10 | 17:29

    “La imagen de las monjas realizando esa tarea rodeadas de varones inmóviles ha causado impacto en la sociedad catalana, y ha provocado malestar entre muchos católicos y católicas.” Decía la noticia. Sin embargo ellas replicaron diciendo: "Para nosotras fue un regalo, fue llevar nuestra labor cotidiana a un momento muy solemne; lo hicimos encantadas, con entusiasmo y con ilusión". Por lo visto pertenecen a una orden religiosa denominada Auxiliares Parroquiales de Cristo Sacerdote, y afirman no comprender el porqué de tanto revuelo pues es lo que suelen hacer todos los días en la Catedral barcelonesa.
    El “no entender” es lo que suele ocurrir a muchas buenas mujeres: no se enteran de que están supeditadas a los varones. Unas, como estas monjas, subliman su servicio con la convicción de que era esto a lo que se refería Jesús cuando se ciño la toalla y se puso a lavarles los pies a los discípulos. Otras, cono las que yo llamo “santas esposas”, están convencidas de que sirviendo a s...

  • Comentario por Carlo 12.11.10 | 17:27

    Jesus crucificado, Jerusalen en llamas, el Templo de Dios destruido, el sacerdocio abolido, el sanedrín disuelto, la Nacion judia dispersa y perseguida (el judio errante) y sin embargo… Israel siguió esperando.

    El “templo” no construido por manos humanas es el hombre.

    ¿Qué es el hombre? (Concilio Vaticano II)

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