Estamos asistiendo a la revelación de algunos secretos diplomáticos que, al fin, tras ser leídos, parecen casi banalidades, pues son cosas que habíamos sospechado y que en el fondo conocíamos. Los diplomáticos cumplen en el fondo su deber, que es informar, esconder, dominar… o, mejor dicho, ponerse al servicio de los que dominan, en China o en USA, en Corea o en España. Ya se sabía, en el fondo, lo que nos cuentan, pero es terrible que sea así, que estamos bajo el “paraguas” de esos métodos de política, de esas gentes.
¿De qué admirarse? Siempre ha sido así, si no existe verdadera humanidad (eso que nuestros abuelos llamaban “el amor de Dios”. Alguien dijo ya hace tiempo: «Aquellos que creen mandar, en el fondo no hacen más que oprimir a los demás, y encima se hacen llamar bienhechores».
Han salido los trapos sucios de los “limpios” gobernantes de los Pentágonos o Triángulos del mundo. Me gustaría que salieran otros, todos, y de un modo especial los trapos y papeles de mi casa humana, que es la Iglesia, de la que dijo Jesús: “No os he dejado nada sin contar, porque sois mis amigos; todo lo que sé, todo lo que tengo os lo he dicho. No me quedan secretos” (cf. Jn 15).
Me gustaría que se pudiera contar todo, todo lo humanamente importante (no secretitos o difamaciones), pues la paz de Jesús es transparencia y él, cuando le preguntan quién es, se presenta a si mismo como “logos”: soy la Palabra que se dice y se comparte.
Desde ese fondo, para los amantes del tema, quiero presentar hoy un evangelio esencial de San Marcos, que habla del Jesús lámpara, que todo lo alumbra, y de la forma en que seremos medidos si medimos a los otros. Los que miden a los demás como lo hacen algunos de esos diplomáticos (políticos etc.) de los periódicos parece que lo van a tener duro, cuando la lámpara venga, sin necesidad de hackers ni de (des-)controles informáticos.
El domingo 1 de aviento empezaba con una poderosa profecía de paz, proclamada hace dos mil quinientos años.
«De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra» (Is 2, 2-5; cf. Miq 4).
Esas palabras fueron y son una semilla de esperanza, como puse de relieve en Camino de Paz (Khaf, Madrid 2010). Por eso vuelvo a ellas, retomando el hilo de ese libro, para ofrecer un sencillo programa de paz, en este año 2010, que va a dejarnos en manos de una guerra de economía, que condena a millones de personas a vivir a la intemperie, sin más capital que hambre, mientras otros despilfarran y gastan (¿gastamos?) sin control alguno.
Me han movido a presentarlas unas revelaciones que Wiki-Leaks comienza a ofrecer esta mañana (29 XI 10) en varios países. Nos hallamos ante un espectáculo obsceno de fuerza y engaño incivil, ante una guerra podrida de “secretos”. En contra de eso, la paz implica trasparencia y verdad, como propuso Isaías hace unos 3500 años.
La paz es trasparencia y comunicación, en camino de Adviento, don y reto de amor. Éste es el mensaje de la Iglesia, a través de del Profeta Isaías que proclamó una Marcha de Paz hacia Sión, lugar de diálogo y encuentro con Dios, donde los hombres y mujeres podrían dialogar, donde todos fundirían sus armas, convirtiéndolas en signo de un trabajo compartido (hoces, podaderas…) al servicio de la Vida.
Las palabras de Benedicto XVI sobre el uso del preservativo en casos de posibilidad de contagio han abierto una brecha en la doctrina oficial de la Iglesia. Es normal que algunos como Mons. Camino parezcan nerviosos y nieguen todo cambio, pues un cambio implicaría confesar que su “política” anterior en torno a la defensa de un tipo de familia cristiana y de un tipo de relaciones humanas ha sido equivocada.
La prensa ha resaltado el miedo de Mons. Camino quien (al parecer por mandato de Mons. Rouco), ha dicho públicamente que las palabras del Papa sobre el uso del preservativo son como si no se hubiera dicho, que nada nada ha cambiado. Es normal que Rouco y Camino respondan así a la "novedad" del Papa, pero yo me atrevería a pedirles, como antiguo colega universitario, que valoren lo que está en juego, que no defiendan un bastión perdido (¡que no está ahí Jesús!), que hay mucho camino de evangelio que recorrer.
En esa línea, continuando lo que dije en el último post, quiero ofrecer unas reflexiones. A pesar de lo que defiende Mons. Camino, Benedicto XVI ha abierto una puerta. Es normal que eso no caiba bien en algunos, pues les obliga a rectificar ciertas políticas de Iglesia…, pero aprender a rectificar es de sabios y de cristianos. ¿No dice el Evangelio que el mismo Jesús fue cambiando y adaptando su programa según las circunstancias?
Sólo el que cambia puede ser fiel a sí mismo. Necio es aquel que toma una linde y sigue, aunque la linde acabe. Pues bien, en esto de los preservativos, la linde ha terminado. El tema de la vida y del evangelio se sitúa en otras lindes, en otros caminos. Y estoy convencido de que, en el fondo, Mons. Camino Mons Rouco son de los prudentes, de aquellos que según Mt 25 tienen aceite en la alcuza, para encender la buena vela cuando llamen, aunque sea de noche. Ayer puso como ejemplo a A. Guidon. Hoy quiero citar a B. Häring.
Una vez que se ha abierto la puerta es difícil cerrarla. Si el Papa ha dicho que se puede utilizar el preservativo para evitar contagios, por analogía, se puede y debe aplicar esa doctrina a otros casos semejantes:
El Papa Benedicto XVI ha introducido una excepciòn en un principio que parecía inamovible, dentro de la moral sexual. Y, como es normal, cuando surge una excepciòn (cuando un principio no se puede aplicar en todos los casos....), lo que debe cambiar es el principio general, pues lo que cuena en la vida son las excepciones, como sabía Santo Tomas de Aquino... y como saben los teóricos del conocimiento y de la vida.
Ciertamente, al Magisterio le cuesta ambiar los principios, pasar de una moral biologista (de cosas) a un moral personalista (de seres libres...). Al Magisterio le cuesta ver la moral sexual desde los fundamentos de la conciencia y de la comunicación personal (el sexo es comunicaciòn personal, al servicio del amor y de la Vida), en diálogo con la cultura... al servicio de la Vida con mayúscula, no del "número" de la vida.
Pudo haberlo hecho en los tiempos de la Humanae Generis (Pío XII) y después, en los tiempos de la Humanae Vitae (Pablo VI)... Fueron ocasiones perdidas, o quizá no estaban maduros los tiempos (ni con Pío XII ni con Pablo XVI). Ahora están maduros... y éste es el momento de que "esta ecepción de Benedicto XVI nos permita plantear de nuevo las cosas..., no para negar la verdadera doctrina católica, sino para fundarla de verdad.
-- Siempre que sirva para vivir y amar de un modo más humano (es decir, más al servicio de la persona y de las comunicación verdadera),
-- siempre que no haga daño a los amantes (ni a otros), y no sea simple egoísmo ante la vida, -búsqueda de sexo sin amor ninguno--,
-- siempre que sea un medio para descubrir unidos el misterio de la vida, en alabanza (al menos implícita) a su creador,
-- siempre que lleve a superar una visión biologista del sexo, para entenderlo y vivirlo de un modo personal--se podrá utilizar el preservativo, conforme al buen juicio (humano, cristiano) de los amantes o esposos.
Estamos en un momento en que es necesria la valentía, y estoy convencido de que Benedicto XVI puede mostrarla... Tengo el convencimiento de que el mismo Benedicto XVI tiene dudas en este campos (como las tenía Pablo VI, como bien sabemos), pero se siente obligado a mantener la tradición (¡una tradición muy reciente!), porque quiere ser respetuoso con un tipo de pasado. Todo eso me parece bien. Para eso quiero al Magisterio, así como es. Pero, al mismo tiempo, en determinados momentos, el Magisterio tiene que ser valiente y dejar las puertas abiertas, volviendo de las pequeñas tradiciones a la GRAN TRADICIÓN del evangelio, como sabía el Card. Congar...
Hay mucho camino hecho. El camino de la gente cristiana, que se ha separado en esto, en gran medida, del Magistrio; el camino de la mayor parte de los moralistas del siglo XX, que han creado las bases de exégesis bíblica, de reflexión teólógica y de aplicaciòn pastoral para aplicar los nuevos principios.
Benedicto XVI ha empezado a abrir ya las puertas... No sé si él podrá abrirlas del todo. Si no lo hace él lo hará su sucesor, y a no mucho tardar. Cuanto más se tarde peor. No es abrir para que todo pase, sino abrir para que pase y entre el aire fresco del evangelio, que buena falta hace.
Ha de llegar así la hora de construir una moral de la vida desde los principios del evangelio, no para decir que todo es igual (que no lo es), sino para abrir caminos de esperanza, de creatividad, de caridad... de humanidad gozosa, desde el evangelio.
Para iluminar el camino quiero citar un caso (el de A. Guidon). Podría citar otros, bien conocidos, pero prefiero empezar por una que entre nosotros quizá es extraño.
Dom 1º de Adviento, ciclo A, año par. Is 2, 2-5. Acabó el pasado domingo, con la fiesta de Cristo Rey, el año litúrgico 2010. Hoy, primer domingo de Adviento comienza para la liturgia católica el año 2011, abriendo un mensaje de paz. La lectura principal es de Isaías, profeta de la esperanza, cuyo libro contiene uno de los textos más famosos de la historia de occidente, el Canto de los Peregrinos de Sion, “Montaña de Dios”, que es montaña de Paz para los hombres. Antes de presentar y comentar el texto quiero ofrecer tres reflexiones, que pueden ayudarnos a situarlo.
1) El mensaje de Is 2, 2-5 transmite la más honda esperanza de la Biblia: Todos los pueblos caminarán a Sión, montaña simbólica, donde encontrarán la paz y aprenderán a cultivarla, rompiendo las armas para siempre.
2) El monte actual de Sión, en Jerusalén, no es lugar de paz, sino de enfrentamiento entre pueblos, de fuerte dictadura, de duros atentados. Eso significa que no se ha cumplido todavía la esperanza de la Biblia.
3) Hay en las tierras de España un Monte y Valle que debía ser lugar de paz (La Colina y Cruz del Valle de los caídos, de la que ayer trató mi post). Sería hermoso que ese monte y valle cumplan la función de “escuela de paz” que la Biblia quiso que cumpliera el Monte Sión.
((He tratado extensamente del tema en El Camino de la Paz, Khaf, Madrid 2010)

He venido publicando estos días unas reflexiones sobre la Cruz de Jesús y los dos “ladrones” que murieron bajo su sombra, uno al parecer enemigo de Jesús, otro amigo. Pues bien, en la sierra del Guadarrama de Madrid hay una Cruz inmensa y debajo de ella, en la sombra del gran Túnel/Basílica donde han sido enterrados, en fosas comunes, muchos muertos, a los lados de las tumbas señoriales de Franco y José Antonio Primo de Rivera, ha surgido también una disputa en torno a la Misa o Memoria de Jesús. Unos quieren celebrar allí Misa, otro parecen que quieren impedirlo, cerrándoles la puerta. Como protesta, los que quieren celebrar la misa lo hacen fuera, al descampado, bajo el aire helado y la lluvia de la Sierra.
Aprovechando ese motivo, quiero ofrecer unas breves reflexiones sobre los muertos enterrados bajo la Cruz de los Caídos, sin entrar en las razones de unos y de otros, ni en los problemas de fondo de la disputa de la misa… citando la frase de un famoso príncipe de Francia, que se convirtió al catolicismo para reinar, diciendo que “Paris bien vale una misa”. No sé si el Valle de los Caídos vale una misa, pero de lo que estoy bien convencido es que una Misa no se puede convertir en objeto de disputa, ni por el Valle de los Caídos, ni por nada. Para orientarme yo mismo en el tema, quiero ofrecer aquí unas simples reflexiones.
He tratado del tema los dos días pasados, ofreciendo un día la visión de Lucas (uno bueno y otro malo) y el otro la visión de Marcos (los dos “malos” o buenos, según la perspectiva). Algunos han entrado en la discusión, y quiero responderles brevemente, pues el motivo de la Cruz sigue apasionando (véase, como ejemplo lo que pasa en torno a la Cruz de los Caídos, del monte y valle de Cuelgamuros)
Dicen algunos que que debajo de esa gran cruz,
en la roca abierta de un sepulcro inmenso,
hay bien y mal enterrados...
¿Hay un verdugo presidiendo y miles de crucificados por su culpa?
¿Hay dos héroes principales y miles de simpls caidos a su lado?
¿Son todos héroes, todos inocentes, todos almas de Dios?
¿Están bien todos juntos, y que se diga misa por ellos,
aunque muchos no lo han querido?
Pero dejemos por hoy ese tema y nos centremos en Dimas y Gestas, los primeros que están bajo la cruz de Jesús).
Cinco afirmaciones:
1. Los “buenos” jefes de aquel tiempo crucificaron a Jesus, por razones políticas (y de paso religiosas). El Rey de los Cristianos sigue siendo un pretendiente real crucificado, con un INRI real como causa de condena.
2. Posiblemente había al lado de su cruz otras dos cruces… de “lestai”, pretendientes políticos (aunque quizá no reales/regios) también crucificados. Pero el tema puede ser simbólico. Lo cierto es que no crucificaros con Jesús a sus Doce Oficiales; los buenos “pares” del Cristo se escaquearon… y aparecieron sólo más tarde, aunque ellos sean los fundadores oficiales de la Iglesia.
3. Es probable que, si hubo dos crucificados a los lados de Jesús, juraran en hebreo (como se dice), pues no es fácil morir crucificado proclamando bendiciones. Es normal que despreciaran a Jesus, por no haber triunfado, como dice Marcos, pero históricamente es difícil precisarlo (pues el dato puede ser simbólico).
4. La distinción que hace Lucas entre el “bueno” y el “malo” parece una hermosa parábola, de tipo moralizante. Es una parábola que ilustra unas verdades permanentes (un parece bueno y el otro malo, hasta en la cruz pueden distinguirse los “bandidos”. De todas formas, lo que dice Lucas puede ser “cierto”, si es que tuvo acceso a tradiciones más fiables que las de Marcos (lo cual es aquí problemático).
5. A Lucas le importa el “hoy estarás conmigo en el paraíso”, palabra que nos abre a una bellísima “teología pascual”, relacionada con las fechas de la pascua cristiana:
a) Lucas y el evangelio de Juan suponen que Jesús resucitó (triunfó) el el mismo momento de la muerte, de manera que fue inmediatamente al “paraíso”, llevando consigo al buen ladrón.
b) Marcos, siguiendo una lectura inmediata de Mc 16, 1-8 supone que Jesús estaba resucitado a los dos días o, quizá mejor, al día y medio (así lo confirma Mateo): Murió el viernes a la tarde, resucitó en la madrugada del domingo (a las 32/34 horas de morir).
c) La tradición dice que resucitó al “tercer día”. Es normal que ese tercer día deba entenderse en sentido más escatológico (teológico) que cronológico.
Ayer he presentado la visión de Cristo Rey que ofrece el evangelio de Lucas en su relato de la pasión. Allí decía que cada evangelio tiene su propia forma de contar las cosas, desde la perspectiva de su Iglesia y de su Teología.
La narración mas antigua del NT es la de Marcos, y en ella se inspiran las restantes, incluida la de Lucas. Pues bien, siguiendo la petición de un par de “amigos” y las bellísimas observaciones de J. M. González, de Córdoba (Argentina), me atrevo hoy a comentar esta versión de Marcos
Lo primero que sorprende es que Marcos insiste en la “derrota” del Rey, tal como la ponen de relieve los transeúntes, los sacerdotes y los otros dos crucificados. En ese contexto hay que anotar que los dos crucificados (ladrones) critican a Jesús (le injurian y desprecian, por perderdor). No hay un ladrón bueno y otro malo, como en Lucas, sino que los dos son “malos” (o si queréis “buenos”) en terminología social y política.
Precisamente porque son “buenos ladrones” (bandidos, celotas guerrilleros) los dos tienen que despreciar a Jesús. Siga leyendo el texto quien quiera conocer mejor el reinado del Señor Jesús, vea las injurias de los dos ladrones (¡los dos!). Sólo si se entiende bien este pasaje se podrá leer después la perspectiva de Lucas, a quien volveré mañana.
Estos dos soldados de la resistencia judía despreciaron a Jesús por no sumarse a su levangamiento. No sé si pueden hacerse a partir de aquí muchas teorías, pero se puede leer y senir el texto. Y buen fin de semana a todos.
Imagen: ¿Qué harían los crucificados de la rebelión de Espartaco si hubieran crucificado a Jesús a su lado?. ¿Se habrían portado como los dos lêstai de Marcos, despreciando a Jesús por no haberse sumado a la Gran Rebelión? ¿Murió Jesús como valiente, o fue un fanlo cordero, como suponen los dos guerreros que mueren a su lado y le desprecian? ¿En qué se distinguen esas cruces? En el lenguaje actual ¿fueron al cielo los dos crucificados de los lados de Jesús, a pesar de que le despreciaron?
Domingo de Cristo Rey. (Lucas 23, 35-43). Termina el año litúrgico con la fiesta de Cristo Rey del Universo, termina y empieza la tarea de los seguidores de Jesús, como indicará el próximo domingo (1º de Adviento).
Muere Jesus, y por morir dando la vida decimos que es Rey, en oposición a las normas y principios de los reinos de este mundo. Desde ese fondo han contado los evangelios la muerte de Jesús, como triunfo de aquel que ha perdido todo (se ha dejado matar) para que los hombres (todos) puedan ser reyes.
Cada evangelio cuenta la muerte y reinado de Jesús de una manera, desde perspectivas distintas: Marcos resulta quizá más dramático, Mateo más trágico, Juan más teológico…El relato de Lucas, que hoy comentaré, resulta quizá el más humanos
Los incas son un pueblo relativamente nuevo: comenzaron su andadura histórica hacia el 1438 d. de C., cuando establecieron su reino en Cuzco y empezaron a expandirse por el altiplano andino, llevando su nueva imposición social y su experiencia religiosa, con un idioma imperial (el quechua, que se impuso en todas partes, menos en la zona aymara, del entorno de La Paz. Ellos suplantaron en gran parte la religión anterior de la zona, e impusieron la suya, vinculada al Sol Dominador y a la Tierra Sagrada. Hacia el 1532 llegaron los españoles e impusieron también su religión (el cristianismo), de manera que en un siglo hubo en aquellas tierras un doble cambio de religiones.
En ese contexto es significativa la voz de MARTÍN de Murua (±1550-1620), misionero e historiador vasco, de la Orden de la Merced, que tras muchos años de misión en el altiplano andino escribió una Historia General del Perú, en la que ofrece un buen conocimiento de la religión nativa y de sus implicaciones para la misión cristiana. Murúa fue gran misionero, al estilo clásico. Dice que bautizó él sólo varios cientos demiles de indios, quechuas y aymaras en el Alto Perú, pues a eso se dedicó con la ayuda de un buen personal misionero. Pero, pasados los años, cuando se hace viejo y escribe la historia de aquella zona, afirma que esos bautismos fueron dimidiados y, en el fondo, inválidos, por tres razones principales:
a) No se había evangelizado a los indios
b) Se les había impuesto el cristianismo a través de la conquista, y no por pura misión evangélica
c) El bautismo iba unido a la exigencia de trabajo de los “encomenderos”, que obligaban a los bautizados a explotar sus minas
Quiero ofrecer este testimonio de M. de Murua (casi vecino de la tierra de K. de Ezkio), para completar así las perspectivas… Uno (Muria) trabajo en el altiplano, con quechuas y aymaras… y bautiza a miles. Otro (K. de Ezkio) trabajo en la selva del Amazones (y no bautiza). Entre ambos hay una continuidad, para quien sepa leer.
Para que la exposición sea más precisa empezaré presentando la visión que Murua ofrece de la religión primera de la zona, anterior a la conquista de los Incas, religión de tierra y agua… religión de la vida, como veremos.
Así dice San Pablo al comienzo de su apasionante polémica con otros cristianos de Corinto (1 Cor 1, 17). Le han acusado de no hacer nada, los mismos que ahora acusan de algo parecido a Koldo de Ezkio, confundiendo el evangelio con una propaganda de moda, una cuestión de números (bautizos, procesiones, cortejos, manifestaciones, siempre con poder, siempre más que otros…). Pablo les responde que Cristo no le ha mandado a bautizar, sino evangelizar, para expresar y anunciar así la buena nueva de la Cruz de Cristo: La cruz de los derrotados y expulsados de la sociedad, la Buena Nueva de la Reconciliación Universal, desde los más pobres del mundo (que en este caso serían los grupos étnicos en riesgo de muerte). Ciertamente, bautizó a algunos (los de la casa de Crispo y de Gayo), pero no era esa su función, sino mostrar con su vida y testimonio el evangelio.
No, no es que yo tenga las cosas claras, como las tienen algunos habituales del blog, que parecen pontificar cada día, con mitra o sin mitra, con delegación o sin delegación, por miedo a perder su rebaño (¡otra vez el argumento de Pablo!), por miedo a no poder gloriarse de números, virtudes y clasificaciones. .
Algunos dicen que lo que hizo el misionero de Ezkio lo hacen zin más los miles de voluntarios de las ONGs... que van para ofrecer ayuda social. Quien eso ha dicho en mi blog (ahí está, en el dia de ayer) parece que entiende poco, a no ser que no quiera entender. Por eso, vuelvo a precisar el tema:
-- No conozco a ningún voluntario de una ONG social (¡social,no religiosa!) que haya estado cuarenta años conviviendo ásí con los indios de la Amazonia,compartiendo así su suerte (siendo sin más indio con los indios, como dice San Pablo), dejándose querer por ellos y queriéndoles, por fe en el Cristo encarnado (sin un duro de sueldo, sin más compañía que algún compañero de los de JesusXPIPassio).
-- Lo que hizo Koldo de Ezkio va en la línea de lo que hecho la Santa Teresa de Calcuta (aunque Koldo lo ha hecho en una menos visible, pero igualmente sufriente, entre culturas a medio morir, y no entre moribundos de una calle de la India). Tampoco Teresa de Calcuta bautizaba, sino daba un testimonio de encarnación, por fe, por amor al Cristo de los hombres. ¿Por qué va a misa lo de Teresa y se ataca a Koldo?
-- Se puede discutir si Teresa de Calcuta hizo lo mejor (¿no hubiera sido mejor cambiar las estructuras sociales de Calcuta?) y si lo hizo Koldo de Ezkio (¿no sería mejor cambiar los gobiernos, criticar las estructuras, ir en contra de las multinacionales de la muerte?); pero es evidente que lo que hicieron lo hicieron como cristianos, por testimonio de una fe que se expresa en forma de solidaridad y compañía humana, antes de todo signo de pertenencia externa. Ambos fueron donde fuero e hicieron lo que hicieron por cristianos, sin dedicarse a bautizar "paganos", ni a dar clase a los miembros de las clases acomodadas, como hacían otros (a los que ellos no quisieron criticar).
-- Koldo de Ezkio no fue por voluntariado social, ni por dar dinero, ni por ser médico, ni para hacer puentes, ni para poner granjas de gallinas (aunque sabía de eso).... Fue simplemente para estar, para acompañar, para rezar mañana y tarde con los indígenas... como mandó Francisco a sus misioneros, como Ch. de Foucauld, como... Fue para adorar con los indígenas al Dios de la vida y de la muertee... Fue vivir allí el evangelio, en radicalidad, como miles y miles de monjes y monjas han ido y misionado en otros tiempos, cantando a Dios, siendo hermanos de los hombres,... ellos que fueron los evangelizadores de Europa.
No, no es que yo tenga claras todas las cosas... Aunque por gracia de Dios tengo claro el Evangelio y la fe en el Cristo pascual (cruz y resurrección de Dios), y el "dogma" de la Trinidad, y lo que dice el Credo romano.... Creo en la Iglesia, y en el Bautismo (que es la presencia del Dios de Jesús en los hombres)... Pero hay algunas formas externas de Iglesia que pueden y deben cambiar, precisamente porque creo. Si no creyera no me importaría.
No tengo claras todas las cosas, pero algunas cosas puedo y debo decir, en torno al argumento de bautizar o no bautizar, partiendo del riesgo de kaukhesis, el mayor de todos los pecados (según Pablo de Tarso), un pecado que consiste en “gloriarse” de nuestras obras, instituciones y valores, como si fuéramos Dios.
Publiqué hace días unas notas sobre la expulsión de los carmelitas de Sucumbíos (la Amazonia de Ecuador: el 30 del 10 y el 2 de 11), que todavía se siguen leyendo. He publicado después (9 del 11) otra nota sobre A. Labaka Ugarte, obispo misionero, a quien alancearon en la selva de Aguarico, junto a Inés Arango, por haber querido encarnarse en las culturas y en la vida de los indígenas de la selva amazónica, también de ecuador.
Dije en esa última nota que Labaka quiso encarnarse, como cristiano, franciscano y obispo entre los grupos étnicos de su diócesis, viviendo con ellos, y compartiendo así su experiencia sagrada; no quiso bautizarles, en princpio, desde arriba, sino que le bautizaron ellos, aceptándole en su grupo (en su religión y vida). No dije que no bautizara en absoluto, lo hizo en diversas ocasiones, sobre todo como misionero y obispo de una zona de criollos y de campesinos quechuas, insertos ya en la cultura “convencional” de la tierra. Pero a los amazónicos puros pensó que no era tiempo aún de bautizarles, sino de ofrecerles testimonio de evangelio, mientras seguían amenazados de muerte.
Murió con Inés Arango, mártir de ese nuevo y eterno estilo de misión, que era el de Jesús y el Pablo, el Francisco de Asís y el de tantos misiones, que antes de ponerse a dar o imponer una religión han querido convivir con la gente, yendo así desnudos, sin ropa de repuesto ni dinero (Mt 10). Quiso encarnarse y convivir entre los grupos étnicos que aún no habían entrado en contacto con la cultura “convencional”, impositiva, de los poderosos, y murió por ello, con Inés, su hermana colombiana.
No hablé nunca con él de su estilo misionero, pues no tuve la suerte de conocerle. Pero he leído bastantes cosas sobre su ideal, y así ha sabido que no sentía llamado a comenzar bautizando a los “indios”, sino a evangelizarles con su vida, conforme al estilo de misión que había propuesto su Padre San Francisco, en la pequeña y admirable regla para los misioneros. No hablé con él, pero tuve la suerte de conocer a otro misionero semejante, también guipuzcoano, a quien fui a ver un día (en aquel tiempo, el año 1991), en Ezkio, junto a Zumárraga.
Domingo 33. Tiempo ordinario. Lucas 21, 5-19. Se acerca el final del ciclo litúrgico, y las lecturas de la misa nos sitúa ante el fin de todas de las cosas o, mejor dicho, ante el fin del tiempo actual. Pues bien, entre las cosas que acaban, según el evangelio está el Templo, un tipo de templo, con todo lo que significa.
El Templo de Jerusalén era lo más grande que había, según el judaísmo, una de las instituciones más estables y justas de la historia, más el Imperio Romano o que la estructura del capitalismo actual Pues bien, Jesús vino y dijo que el Templo (¡lo más grande, al parecer eterno, el fin de la historia!) iba a caer, por sus propias contradicciones interiores… añadiendo que esa caída resultaba en el fondo bueno, porque hacía posible el surgimiento de una Edad Distinta, más justa.
El evangelio de la misa de este domingo se ocupa también de otros problemas (de enfrentamientos y persecuciones). Pero en este post voy a referirme hoy solamente el Templo, con aplicación a nuestro tiempo... Constructores del Nuevo Templo de la Humanidad se llaman los Masones, constructores de un templo que sea la Humanidad Entera, unida desde el ideal de Jesús, abierta a todos, queremos ser los cristianos.
Para que nazca el nuevo templo de Jesús que forman los cristanos, todos los hombres y mujeres, unidos por el Espíritu de Dios, según san Pablo, tienen que caer los viejos templos, los del tiempo de Jesús, los de nuestro tiempo. De eso trata lo que sigue, en línea histórica, espiritual y social. Buen domingo a todos
¡Todo parecía tan bello hasta que han llegado ellas, les tres servidoras oscuras, en un mundo de varones blancos! La liturgia era de cielo, en el cielo de varones blancos del templo de la Sagrada Familia de Gaudí, pero aparecieron ellas, vestidas de oscuro, para limpiar como criadas el altar, y sentí que algo no marchaba.
El domingo pasado, S.S. Benedicto XVI consagró el templo y altar de la Sagrada Familia, uno de los monumentos más sublimes de la arquitectura moderna. La retrasmisión televisiva fue impactante: ¡Pocas veces he podido entrar con la pantalla en espacios más hondos! Estaba además la belleza de la gente, casi todos de “buenas” familias, con los cien obispos y celebrantes del presbiterio, presididos por el Santo Padre de la Gran Familia.
Ya me había pasado en la Almudena de Madrid , cuando el 15 de Junio de 1993, S. S Juan Pablo II consagró el templo y altar de la catedral madrileña. El templo era mucho menos hermoso, pero la ceremonia era bella… hasta que de pronto, tras haber quemado el incienso en el altar para purificarlo, salieron unas mujeres de negro, sigilosamente, entrando como con vergüenza en el espacio de los varones blancos, Papa y Obispos, para fregar y fregar el altar. Muchos dijimos. ¡No puede ser eso, no puede darse nunca más un espectáculo semejante ante millones de personas!.
Pero el espectáculo se ha vuelto a dar en Barcelona, despues de Madrid, ante todas las televisiones. Por eso lo quiero comentar con dolor, por la mala imagen que produce en muchos, cristianos y no cristianos, como si, en una gran ceremonia, las mujeres no tuvieran más parte que la de fregar el altar que "manchan" los varones. Y, además, no lo manda el ritual, donde se dice que han de ser unos "ministros" los que limpien el altar. ¡Para dar protagonismo a las mujeres parece que las quieren presentar como criadas, cosa que no sería mala, pero sólo en un contexto donde todos somos servidores, unos de los otros
Las noticias del blog de estos días me han llevado a Mons. Alejandro Labaka, mi obispo desnudo, quizá el personaje de la Iglesia del Siglo XX que más me ha impresionado. Sabía que había muerto alanceado ritualmente por guerreros Tagaerí, junto a la Hermana Inés Arango, el 21 de Julio de 1987, a orillas del río Tigüino, en el Oriente de Ecuador. Sabía además, que había sido por meses y meses obispo desnudo, entre algunas etnias de Aucas, en la zona de Aguarico.
Pero no sabía nada más. Pues bien, el año 1990 (quizá el 1991) tuve que estar por un tiempo en ecuador, por unos cursillo, y una hermana mercedaria me regaló su libro, un libro de pastas verdes (río, selva y Labaka junto a una canoa, si no recuerdo mal). Le di gracias a la hermana… guardé el libro, pensando que sería una cosa beata… Pero en el viaja de vuelta, en el mismo aeropuerto de Quito, tomé el libro… y no dejé de leer hasta que llegué a Madrid. Aquella semblanza de Labaka y de Inés había cambiado en parte mi vida.

Por eso, hoy, después de haber hablado dos días de los carmelitas expulsados de Sucumbíos (la provincia vecina de Aguarico, donde murió Labaka), quiero recordar su figura y la de cientos de misioneros como él, con temblor, con admiración.
Hemos visto estos días en Compostela y Barcelona a casi un ciento de obispos vestidos, en grandes catedrales, como signo de la Iglesia y me parece muy bien, eso es también Iglesia. Pero hoy quiero recordar a Labaka, mi santo desnudo, alanceado junto a su hermana, en la gran catedral de la selva, por querer estar con aquellos con quienes nadie está. Pocas lecciones de evangelio y de eclesiología más fecundas que ésta. Éllos, Alejandro e Inés, y cientos de hermanas misioneras (y de misioneros) han estado y siguen estando entre los últimos del mundo, haciendo que la Iglesia se encarne de verdad, sin ningún afán de dominio o de gloria, en la linea de Francisco de Asís, a quien Alejandro e Inés amaban e imitaban...
En la línea de Alejandro e Inés han querido estar los carmelitas de Sucumbíos, la provincia vecina, al otro lado del mismo río (el Aguarico), en la misma selva del Oriente de Ecuador. También a ellos, misioners "desnudos" de poder, encarnados en la vida, quiero saludar en este post.
Quiero que este post sea comienzo de una reflexión sobre la misión de la Iglesia. Hoy presentaré unos recuerdos y una bibliografía. En días sucesivos seguiré hablando de ellos, de Inés, mi hermana, y de Alejandro, mi obispo.
(En la primera foto el obispo desnudo... En la segunda el obispo aceptado como hermano e hijo en una familia indígena... En las fotos finales los cadáveres).
Nadie negará que el Papa Benedicto XVI es un hombre de inmensa cultura, una de las mentes más privilegiadas del cristianismo occidental de comienzos del siglo XXI. Las agencias de informacioón aseguran además que es uno de los cinco hombres más influyentes del mundo, con los presidentes de China y de USA. Por eso, las cosas que él dice se miran con lupa y se analizan con admiración y, a veces, de un modo crítico, como él mismo quiere que se haga. Así lo dijo, de forma ejemplar, en su prólogo al libro de Jesús. Por eso quiere hablar y habla como un papa "discutido". En esa línea quiero presentarle, ofreciéndole el homenaje de la atención crítica que él mismo ha pedido.
Pues bien, discutida ha sido la entrevista que ha concedido a los medios de información en el avión que le traía de Roma a Compostela, ayer mañana (6 XI 10), sobre todo por su refeencia al laicismo y al anticlericalismo. Posiblemente, sus palabras se pueden interpretar de varias formas (desde la historia pasada, desde la exigencia actual de humanización...). Sea como fuere son palabras hondas (propias de una entrevista,no de un escrito oficial), que deben llevarnos a pensar y a dialogar, primero para entender lo que dicen, después quizá para matizarlas e incluso cambiarlas. Así quiero ponerlas en este post, que consta de dos partes:
a)Mi propia reflexión sobre los tres santiagos de Compostela y las dos familias de Barcelona.
b) La entrevista del Papa en el avión, con su referncia al anticlericamismo de España (que quiero que lea en su conjunto).
La foto quiere poner el aspecto amable del viaje del Papa, que visitará el Hospital del Niño Dios de Barcelona, donde se crea auténtica familia. La foto es la de un médico/cuidador de ese hospital, donde trabajan unas monjas ejemplares, al servicio de la Familia de Dios.
La visita del Papa produce diversas reacciones. Son mayoría los que se alegran de que venga, aunque muchos siguen indiferentes la rutina de la vida. Hay, en fin, algunos que se oponen y lo dicen de una forma abierta, incluso provocativa, por motivos diversos, con pancartas insultantes y protestas, como muestran los medios de comunicación. Derecho tienen los que se oponen, siempre que no insulten, pues somos un país de democracia, aunque me parece que su gesto es, al menos, poco educado, pues cuando alguien viene a casa es norma recibirle, al menos, con respeto.

Por eso, en este blog, donde he podido ser y soy crítico con algunas formas de ejercer su ministerio, quiero saludar abiertamente al Papa (a este Papa, que es Herr Benedict), Señor Benito, en alemán, y desearle la bienvenida, en nombre del Herru Sanctiagu, al que cantaban los antiguos alemanes que venían a Compostela.
Quiero desearle la bienvenida por lo que él ofrece y, sobre todo, por lo que representa,en un momento de crisis de valores como el nuestro.
Domingo 32 del tiempo ordinario. Lc 20, 27-38. El evangelio de este domingo plantea el tema de la resurrección, vinculándolo al caso de una mujer que tuvo siete maridos. El tema lo plantean los saduceos como una trampa, para ridiculizar la resurrección, es decir, el cambio de vida, diciendo que es imposible:
Ellos piensan que "las cosas" han de estar controladas por una ley fuerte, y así funcionan, al menos de un modo aceptable;
de lo contrario, si es que hubiera libertad (si es que hubiera cielo), tendríamos siempre a siete hombres luchando por una mujer.
Ésta es la trampa saducea
Ciertamente, los saduceos del tiempo de Jesús tenían otros tenían otros posibles valores de eficiencia y organización, pero:
-- Ellos controlaban el culto y la vida social a través del sacrificio de los otros; decían además que su labor y su "sacrificio" a favor de los demás era imprescindible.
-- Ellos eran hombres de pactos, no de alianza humana... De pactos con el poder (es decir, con los romanos), para mantener el orden por la fuerza, con sacrificios y ejército, con mucho "dios" (templo) y poca humanidad. Por el contrario, Jesús era hombre de humanidad, de alianza de amor, no de pactos de poder.
-- Ellos defendían el sometimiento de las mujeres, al servicio de sus hijos (los de ellos, los de su clan) y de sus intereses; ellas mismas, en sí, como personas, no les importaban.
-- Ellos (¡Grandes sacerdotes!) planearon la muerte de Jesús, y la consiguieron, porque Jesús promovía una libertad personal y social que iba en contra de sus intereses.
-- Ellos, en fin, pensaban que las cosas no pueden cambiar, que están bien así, que ha llegado el "fin de la historia", la era de la plenitud, controlada por ellos (por su dinero, por su orden sagrado). Ellos iban en la línea de los que hoy piensan que todo debe mantenerse, bajo el control de lo poderosos, en contra de Jesús, que era el hombre de la utopía mesiánica, del cambio en amor, de la libertad para todos.
La cuestión ha sido bien pensada, pues lo que buscan los judíos (y los cristianos) no es una mera supervivencia espiritual del alma, sino la realización integral de la persona y de sus relacione humanas y afectivas tras la muerte. Pues bien, en algún sentido, al plantear este problema, los saduceos tienen razón: es evidente que una mujer, concebida como propiedad del varón, no tiene cabida en un Reino entendido de forma social, repitiendo las estructuras matrimoniales de este tiempo (pues los siete maridos celosos lucharían por apoderarse de la única mujer, para tenerla como propia).
Ésta es la trampa saducea, que el texto de hoy ha concretado en el riesgo que representan siete hombres para una mujer. En la imagen les he presentado como siete tipos normales, casi ridículos... frente a una mujer "de fantasía" (más soñada que real). Quería haber puesto siete sacerdotes, o grandes funcionarios (como sería el caso, partiendo de la lectura), pero me he contenido. Quiero que todos nos podamos ver en ese equipo de siete y de una.
El resto de la explicación del post es un poco "acadèmica",pero creo que puede ayudr a los lectores y amigos de mi blog. Buen fin de semana. Mañana estaremos con el Papa... y seguiremos después con "sucumbíos" (como alguien ha dicho), sin querer que "sucumba" nadie, pues hay sitio para todos (pero procurando rechazar las pretensiones saduceas de estos sacerdotes, como hizo Jesús)..

Javier Vitoria Cormenzana (Bilbao, 1941), presbítero, doctor en Teología, ex rector del Seminario de Bilbao, es una voz representativa de la Iglesia vasca y preocupada por las heridas que la violencia de ETA ha abierto en la sociedad. Cree que esas heridas necesitarán para cicatrizar mucho más tiempo que el mero final de ETA. Para curar esas heridss y crear redes de comunicación solidaria es importante la función de la Iglesia
Esta entrevista, publicada en el País el 31. 1. 10 ofrece una mirada sosegaga y penetrante sobre el tema de la ETA y su entramado político-social. Es una voz para pensar, en un tiempo en que son (o somos) muchos los que parece que desistimos de pensar.
Tras el sello ETA hay un problema policial, pero hay también otros aspectos importantes que deben ser tratados, de tipo político, social y religioso. Así lo ha visto, así lo dice J. Vitoria, desde dentro de su Iglesia y de su sociedad.
Vitoria es un hombre de Iglesia, pero también un teólogo, que ha publicado algunas de las obras más significativas de Cristología de los últimos años. Ha enseñado en la Universidad de Deusto y en Costa Rica, sobre temas de teología y presencia social del Cristianismo. Ha dirigido y dirige instituciones importantes al servicio muy concreto de la educación, la justicia y la paz, como es la FUNDACIÓN EDE...
.La FUNDACIÓN EDE es una entidad sin ánimo de lucro cuyo fin es promover el desarrollo social, cultural y educativo a través de programas de formación y orientación para profesionales y voluntariado, consultoría y apoyo a entidades y proyectos de intervención, servicios de información, documentación e intermediación y orientación laboral (Simón Bolivar 8 B. 48010 Bilbao. | Tel: 94 400 99 99 | ede@fundacionede.org)
Pero no quiero glosar su figura y hacerle un panegírico, sino centrarme en su entrevista.
Hay otras noticias importantes estos días, en un plano eclesial (como la visita del Papa), pero no quiero que pase la ocasión sin publicar en mi blog esta palabra de J. Vitoria, una referencia importante de la sociedad y de la Iglesia vasca. Javi es también un amigo, y aprovecho la ocasión para saludarle de nuevo.
Texto tomado de El País: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/reconciliacion/necesita/cien/anos/elpepuesp/20101031elpdmgrep_8/Tes
Foto: J. Vitoria, abriendo una ventana a la esperanza.
Les “pidieron” que fueran el año 1929… y ahora, tras ochenta largos años de servicio y entrega, les han “des-pedido”, de repente, sin aviso previo, conforme al Derecho Canónico, pero de una forma que muchos juzgamos al menos chocante, por el modo en que se ha hecho, menos de acuerdo con el principio universal de los Derechos Humanos.
Publiqué la noticia en el blog el pasado 30 de octubre, después de haberla encontrado, casi por casualidad, en el Boletín de los carmelitas de Burgos, que de vez en cuando leo (http://www.ocdburgos.org/es/noticias/?iddoc=26497 ), para ver, entre otras cosas, las noticias de una editorial que quiero (Monte Carmelo). No sospeché que la noticia (ampliada con cosas que busque en ISAMIS y en HERDALDOS DEL EVANGELIO) fuera a tener tanta repercusión. Muchos me han pedido que la amplié y comente. Lo haría mejor un carmelita, pero yo puedo hacerlo con más objetividad. Lo haré en dos tiempos:
a) Presentaré los “pasos” de la misión de los Carmelitas en Sucumbíos y de su abandono forzado: una misión cortada de pronto, con un dictado impuesto desde arriba, una decisión que ellos, los carmelitas de Burgos, has aceptado de forma ejemplar, por que pude ver en el Boletín citado.
b) Presentaré después algunos comentarios, seleccionando los que me parecen más significativos, desde diversas perspectivas, dejando que los mismos lectores opinen. Estamos aunque un caso pequeño pero significativo de cambio eclesial
La foto que preside este post recoge el momento en que se proclama el “cambio” en la dirección de la misión. Al Obispo Gonzalo se le nota bien, por su estilo, el de siempre. El P. Rafael toma posesión de su prelatura con la botas puestas y la cruz de heraldo-cruzado en las vestiduras. Todo como había supuesto. La otra imagen es el mapa de Ecuador, con la zona de Sucumbío en color ((foto: http://www.ocdburgos.org/es/noticias/?iddoc=26502))
Presenté el mes pasado (el 6 y el 19) dos reflexiones sobre las elecciones de Brasil, con los temas de fondo que estaban implicados en ellas. Una con la colaboración de K. Aldai y otra de R. Puig, a quienes sigo agradeciendo su ayuda.
Ahora, culminado el proceso electoral (1l 32-X- 10), con la victoria de Dilma Rousseff, quiero volver sobre el tema, para valorar lo ya logrado y lo que queda por lograr, en la política y la vida social y cultural de Brasil Para ello cuento con uno de los mejores especialistas, mi amigo el Prof. Manuel Rodríguez Losada, de la Universidad de Recife.
M. R. Losada me ha mandado dos colaboración, una sobre Dilma y la Revolución de las Mujeres; la otra sobre Las tres bombas que penden sobre el presente y futuro de Brasil y del mundo: una ética, otra ecológica y la tercera social. Dejo los temas en portugués, pues piensa que gran parte de mis lectores podrán entender ese idioma, ibérico y universal.
Gracias Manolo, por la luz que ofreces sobre la Revolución de las Mujeres en Brásil, tal como puede estar encarnada en la presidencia de Dilma. Gracias también por reflexionar sobre las tres “bombas” o problemas de esa tierra, y de la nuestra.
Sábado, 2 de junio
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman
Religión Digital