El blog de X. Pikaza

J. Arregi: ni clérigo ni laico, cristiano

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De Joxe Arregi he tratado varias veces en este blog. No quiero volver a presentar los problemas que hay en el fondo de su decisión de ser simplemente cristianos, ni clérigo ni laico en el sentido usual de la palabra. Aquí me limito a presentarle tal como él se presenta, pero señalando que ahora empieza su nueva andadura teológica.

Sus amigos recibían cada jueves una breve nota de tipo teológico y humano, especialmente aquellos que habían crecido en sus comunidades. Esas notas se han hecho famosas, necesarias para muchos, el pan de cada jueves, y así han venido siendo publicadas en diversos medios.
Desde ahora, según él mismo me dice, esas “notas”, que seguirán recibiendo sus amigos por e-mail, aparecerán publicadas en los siguientes medios del grupo NOTICIAS:

Deia en Bizkaia,
Noticias de Gipuzkoa,
Noticias de Araba
y Diario de Noticias en Navarra

Aparecerán también en otros medios que conocen bien mis lectores:

Fe Adulta
Atrio
Religión Digital

Han querido silenciarle algunos, pero la Voz Clara no se puede acallar, ni el agua limpia se puede enturbiar. Desde esta semana, todos los que queráis escuchar una voz, comprad uno de esos periódicos, conectaros a uno de esos medios.

Ese será el gran reto de Arregi, ofrecer cada semana su palabra, su viva y libre voz cristiana. Aupe Joxe, te esperaremos, cada semana, para sentirte cerca. A los amigos de mi blog quiero decirles que desde hace tiempo pido a Joxe Arregi que traduzca y publique en castellano (y en otras lenguas) su famosa Cristología escrita en euskara (que lleva ya tres ediciones). Esperamos que desde su nuevo domicilio de A. Behea (en un pueblo querido) pueda tener tiempo para decir sus cosas, iluminarnos con su palabra. Y ahora, para os que quieran seguir leyendo ofrezco su “primera entrega”, que me mandó hace días, pero que no he querido publicar hasta hoy en mi blog, para que salga primero en sus “medios” naturales.

Como aclaración bibliográfica, quiero recordar que yo mismo publiqué hace más de 25 años un trabajo en el concordaba con las cosas que hoy dice J. Arregi. Yo las decía de un modo bíblico. Él las dice de un modo más personal y más hermoso, mucho más hondo. Si un día encuentro el texto on line de aquel trabajo lo publicaré en mi blog, para que pueda compararse con el de Arregi. El mío se titulaba: «La Espiritualidad laical. Su unidad básica y sus distintas perspectivas», en Revista de Espiritualidad 43 (1984), 39-58.

Para quienes quieran ver la postura de Arregi en este momento introduzco al final la entrevista que sale en Alandar.

J. Arregi. NI CLÉRIGO NI LAICO

Iba a titular esta página “Soy laico”. Ahora que, por motivo de doctrinas e interpretaciones que nunca debieron habernos traído hasta aquí, he iniciado el doble proceso de exclaustración (abandono de la “Vida religiosa”) y de secularización (abandono del sacerdocio), quería brindar por mi nuevo estado y decir: “Me honro de ser laico por la gracia de Dios. Me alegro de ser uno de vosotros, la inmensa mayoría eclesial”.

Pero debo corregirme en seguida. ¿Laico? No, realmente no soy laico ni quiero serlo, pues este término solo tiene sentido en contraposición a clérigo, y siempre lleva las de perder. No soy laico ni quiero serlo, porque ese nombre lo inventaron los clérigos –que nadie se extrañe: siempre han sido los poderosos quienes han impuesto su lenguaje– . No quiero ser laico, que es como decir cristiano raso y de segunda, cristiano subordinado.

El Derecho Canónico vigente da una extraña definición del término: “laico” es aquel que no es ni clérigo ordenado ni religioso con votos. No designa algo que es, sino algo que no es. Laico es el que, por definición canónica, carece en la Iglesia de identidad y de función, por haber sido despojado. Laico es el que no ha emitido los tres votos canónicos de pobreza, obediencia y castidad, aunque es casi seguro que habrá de cumplir esos votos, y otros varios, tanto o más que los religiosos instalados en su “estado de perfección”. Laico es el que no puede presidir la fracción del pan, la cena de Jesús, la memoria de la vida. Laico es el que no puede decir en nombre de Jesús de manera efectiva: “Hermano, hermana, no te aflijas, porque estás perdonado, y siempre lo estarás. Nadie te condena, no condenes a nadie. Vete en paz, vive en paz”. Laico es el que no puede decir a una pareja enamorada: “Yo bendigo vuestro amor. Vuestro amor, mientras dure, es sacramento de Dios”. Laico es el que no tiene en la Iglesia ningún poder, porque se lo han sustraído. Aquellos que se apoderaron de todos los poderes se llamaron clérigos, es decir, “los escogidos”. Habían sido escogidos por la comunidad, pero luego se escogieron a sí mismos y dijeron: “Somos los escogidos de Dios”.

No soy laico ni quiero serlo, porque no creo en una Iglesia tripartita de religiosos, clérigos y laicos, de cristianos con rango y cristianos de a pie, de clase dirigente y masa dirigida. Jesús no dispuso clases, sino que las anuló todas. Y nadie que conozca algo del Jesús histórico nos podrá decir que a los “Doce” –que luego fueron llamados ‘apóstoles’– los puso Jesús como dirigentes, menos aún como clase dirigente con derecho a sucesión. A lo sumo, y como judío que era, los designó como imagen del Israel soñado de las doce tribus, del pueblo reunido de todos los exilios, del pueblo fraterno, liberado de todos los señores. (Y, por lo demás, ¿qué hay de los “setenta y dos” que Jesús también escogió y envió a anunciar que otro mundo es posible? ¿Cómo es que ellos no tuvieron sucesores? A alguien debió de interesar que no los tuvieran, tal vez para que el poder no quedara repartido). Jesús no era sacerdote, pero no por ello se consideró laico y a nadie nos llamó con ese nombre. Es un nombre falaz.

Hace veinte años que así lo veo y lo digo. ¿Por qué, entonces, no he abandonado hasta ahora los votos y el sacerdocio? Simplemente, porque era lo bastante feliz con lo que vivía y hacía, y pensaba que no cambia nada importante por unos votos de más o unos cánones de menos. Y ahora que, por las circunstancias, dejo los votos y el sacerdocio, sigo pensando lo mismo: que “laico” es una denominación clerical y que, en la Iglesia de Jesús, es preciso dejar de hablar de clérigos y laicos, es decir, superar de raíz el clericalismo.
Hablar de clérigos y laicos en la Iglesia es un fraude al Nuevo Testamento, pues esos términos no se utilizan ninguna sola vez ni en los evangelios, ni en las cartas de Pablo, ni en ningún otro escrito del Nuevo Testamento. Sí se utiliza el término griego laos (pueblo), del que se deriva ‘laico, pero laos designa a toda la Iglesia, no a una supuesta “base eclesial” informe e inculta. A toda la Iglesia nos llama el Nuevo Testamento “pueblo de Dios” (1 Pe 2,9-10), y a todos los creyentes nos llama “templo de Dios” (1 Pe 2,5; 1 Cor 3,16), “sacerdotes santos” (1 Pe 2,5), “escogidos” y, sobre todo, “hermanos”. Todo somos pueblo, templo, sacerdotes, elegidos, hermanos; lo somos sin otra distinción que la biografía misteriosa de cada uno con sus dones y sus llagas.

Hablar de clérigos y laicos es también un fraude a los primeros siglos de la Iglesia, pues esos términos no figuran en la literatura cristiana hasta el siglo III. Durante los dos primeros siglos no hubo “laicos” en la Iglesia, porque aún no existía “clero”. Luego la Iglesia se fue “sacerdotalizando”, “clericalizando”, y así surgió el laicado, que no es sino el despojo de lo que el clero se llevó. Nunca habría habido laicos en la Iglesia de no haber habido clérigos primero.

Más cerca aun de nosotros, hablar de clérigos y laicos es un fraude al sueño insinuado por el Concilio Vaticano II que, en la Constitución Lumen Gentium, invirtió el orden tradicional y trató primero sobre la Iglesia como pueblo de Dios y luego sobre los ministerios jerárquicos. Primero el pueblo, luego las funciones que el pueblo considere oportunas. Los obispos, presbíteros y diáconos nunca debieron constituirse en “jerarquía” (poder sagrado); no son sino funciones que derivan de la comunidad y han de ser reguladas por ella. Sólo representan a Dios si representan a la Iglesia, y no a la inversa.

Hablar de clérigos y laicos es, en definitiva, un fraude a Jesús, pues él rompió con la lógica y los mecanismos de quienes se habían atrincherado en la Ley y el Templo y se habían erigido a sí mismos como dueños absolutos de la verdad y del bien. Jesús les dijo: “Dios no quiere eso. Dios quiere que curemos las heridas y seamos hermanos”. Y por eso le condenaron.
Doce siglos después vino Francisco, que nunca se reveló de palabra contra el orden clerical ni quiso criticarlo, pero que por alguna otra poderosa razón además de la humildad rehusó ser clérigo y que, con la dulzura y la firmeza que le caracterizaban, impidió mientras pudo que se reprodujera en su fraternidad la división entre clérigos y laicos. Y, cuando ya no pudo impedirlo, su cuerpo y su alma se llagaron y murió a los 45 años. Una vez que él con algunos hermanos moraba de paso en un pobrecillo eremitorio, llegó en visita una importante Dama y pidió que le mostraran el oratorio, la sala capitular, el refectorio y el claustro. Francisco y sus hermanos la llevaron a una colina cercana y le mostraron toda la superficie de la tierra que podían divisar y le dijeron: “Éste es nuestro claustro, señora”. Que era como decir: “No queremos ser ni monjes ni religiosos ni seglares, ni clérigos ni laicos. Es otra cosa, Señora. Queremos vivir como Jesús”.

José Arregi

5 Octubre 2010
Arregi: “El actual funcionamiento del ministerio episcopal no responde a criterios democráticos”
José Luis Palacios

alandar
José Arregi, teólogo vasco, ha optado por desvincularse de la orden a la que pertenecía desde hacía 48 años, ante el enfrentamiento abierto con el recién nombrado obispo de su diócesis, la de San Sebastián, José Ignacio Munilla. “Agobiado” por el revuelo mediático, pero “tranquilo y bien”. Sin más miedo del necesario cuando uno cambia “el marco” de su vida, explica que ha dado este paso “para dejar vivir en paz y vivir en paz yo mismo”.
–¿Cómo explica lo que le ha pasado?
- Adopté una posición muy crítica con el nombramiento del obispo Munilla, hice algunas declaraciones comprometedoras. No creo haber dicho ninguna mentira pero, a lo mejor, tenía que haber medido un poco más lo que dije. Esto desencadenó una cierta actitud de mayor control hacia mí. Antes de venir Munilla –en las vísperas de Navidad de 2009– a petición de instancias eclesiásticas superiores, el provincial me impuso el silenciamiento por un año, medidas que yo acepté porque no tenía otra alternativa y para evitar otras medidas peores. Unos meses más tarde, Munilla llamó a nuestro superior provincial y le exigió que me impusiera un silencio total en todos los campos. Entonces juzgué que las medidas primeras habían sido anuladas y me desligué de aquel voto de silencio que hice y así lo hice saber a mi superior franciscano. Al mismo tiempo, difundí un pequeño escrito titulado “Pido la palabra” en el que, de alguna forma, me declaraba en actitud de desobediencia eclesial, crítica, insumiso.
–¿Qué motivó esta decisión de insumisión?
- Lo hice por dos motivos: primero, porque quería que se aclarara mi situación cuanto antes, y, segundo, porque no quería colaborar con la estrategia de mi obispo de exigir al superior provincial que me impusieran un silencio para que al cabo de un tiempo él se sintiera autorizado a tomar personalmente esas medidas. Me situé en una posición muy delicada e insostenible: o creaba un grave conflicto a la fraternidad provincial o dejaba la orden. Opté, de acuerdo con mis superiores, por dejar la orden para dejar vivir en paz y vivir en paz yo mismo.
–¿Cuáles son las principales líneas de pensamiento teológico que defiende?
- Me he situado en la frontera a sabiendas de que no todo lo que pensaba o expresaba era una opinión segura. Es preciso arriesgarse para responder a las cuestiones de siempre y a las de hoy, no con las fórmulas tradicionales, sino con un nuevo paradigma, con nuevas categorías. Mi intención y deseo profundo hoy, en nuestra sociedad y cultura, es encontrar una palabra y unos planteamientos nuevos que vayan hacia una renovación profunda de la institución de la Iglesia y una reinterpretación a fondo de los dogmas tradicionales de fe. Esto se plasma de manera especial en todo lo que tiene que ver especialmente con dos cuestiones fundamentales: quién tiene la última palabra en la Iglesia; y la diferencia entre la palabra humana y la palabra de Dios, la fe y el texto.
–¿Ha ido demasiado lejos o ha cambiado el clima en el que se venía desenvolviendo?
- El clima ha cambiado, no tanto la posición teológica o ideológica del Vaticano, pero sí el talante. El Concilio Vaticano II no alcanzó a hacer una expresión coherente en todos sus documentos de la nueva teología y eclesiología, sino que fue el fruto de los consensos y del equilibrio de las diversas fuerzas. En muchos casos hay dobles lenguajes y concepciones contradictorias que no acaban de armonizarse. No fue un paso muy decidido hacia la renovación de la teología y la Iglesia, pero sí abrió una nueva época de renovación, se podía soñar con nueva Iglesia y se podía arriesgar la palabra y la teología. Eso cambió en el pontificado de Juan Pablo II y con el nombramiento de Joseph Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se ha visto en todas las medidas jurídicas, disciplinares que se han tomado con muchos teólogos con más renombre que yo –la lista es muy larga– y de manera muy especial en el nombramiento de los obispos.
–¿Ha echado en falta mecanismos de mediación, mayor transparencia e incluso procedimientos jurídicos que eviten que la solución a este tipo de conflictos sea impuesta por la autoridad?
- He mantenido diversos encuentros con José Ignacio Munilla. Había buena voluntad de ambas partes, pero chocábamos siempre con dos escollos: ¿qué es lo que define la verdad o quién la define?, y ¿cuál es la medida para poder decir que esto entra o no dentro de la fe? El actual funcionamiento del ministerio episcopal no responde a criterios democráticos mínimos, tampoco se acepta el principio, que ya en 1943, una encíclica de Pío XII sobre la interpretación de la Biblia adoptó claramente al establecer que había géneros literarios y por tanto no se puede leer al pie de la letra, de que hay afirmaciones que no hay que entender al pie de la letra. Yo, a lo mejor, voy demasiado lejos, pero eso no me importa. En repetidas veces le he dicho a mi obispo que no pretendía tener la razón. Reivindico en la Iglesia un lugar amplio para poder expresar la propia opinión teológica sin que se le responda con el peso de la autoridad.
–¿Se siente más libre?
- Me siento más libre, pero mi propósito de fondo es el mismo de antes. Tengo muy claro que no debo pensar de ningún modo que mi postura es la buena. De la manera más responsable y respetuosa que pueda, con mi propio temperamento y contradicciones, siendo el que soy, quiero seguir prestando dentro de la comunidad eclesial y en esta sociedad, más allá de si uno es creyente o no creyente, heterodoxo o hereje, mi pequeño servicio como cristiano. Quiero ser seguidor de Jesús, y del espíritu de Francisco de Asís y caminar con mi comunidad. Llevaba tiempo trabajando en ámbitos no ligados a ninguna institución religiosa. La hipoteca a la que están sometidas todas las instituciones religiosas y todas las obras que dependen de ella nos llevan a renunciar a la libertad o a pagar un precio muy alto.
–¿Ve cerca el final del invierno eclesial y el resurgir de la primavera?
- No lo veo cerca, soy bastante pesimista, porque todos los hilos y mecanismos del poder están prácticamente monopolizados por un sector ultraconservador, lo que es muy visible en toda la Iglesia católica y más en la del Estado español. El futuro institucional va a ir cerrándose cada vez más y ofreciendo menos oportunidades a la renovación. Vamos hacia una Iglesia no sólo convertida en gueto, sino también en secta. La masa de la sociedad va a ir desertando más o menos silenciosamente, como viene pasando desde hace 30 años.
–Algún brote verde habrá, que por lo menos nos anuncie la llegada, más pronto o más tarde, de la primavera…
- No hay que esperar a que se produzca la implosión de la Iglesia institucional, que se va a producir tarde o temprano. Para mí es motivo de optimismo el creer en el Espíritu Santo, que es verdor, no ya un brote verde, sino que hace reverdecer todo, creo en el Espíritu que está presente y habita en todos los seres humanos. Y creo en el Espíritu activo en nuestra cultura. Muchas veces se manifiesta más en los márgenes y fuera de las fronteras de los ámbitos institucionales confesionales. Es importante crear espacios que respondan a esas demandas de espiritualidad, que trasciende fronteras, que es muy viva y que van más allá de todas las expresiones y límites institucionales de tipo religioso.

135 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por alredol 18.10.10 | 18:29

    Ya nos dirás los nombres de un par de esos exegetas Galetel. Gracias.

    Por mi parte me refería a fragmentos como el que parece centrarse en la "parabola" de "un niño que tiene que cruzar un bosque", que no solamente es irreal sino que se enreda con supuestos que creo que están equivocados y así no guía o ilumina con convicción. Valdría quizás la pena el debate sobre la Introducción basada en fragmentos así, y otros claro más afortunados.

  • Comentario por galetel 15.10.10 | 15:48

    Convencido, NO “predeterminado”.

  • Comentario por galetel 15.10.10 | 15:40

    No sé si te entiendo bien, Alredol, pero yo pienso que el conocimiento del cristianismo primitivo anterior al concilio de Nicea, y del Jesús histórico tal como ha sido investigado por los exegetas más fiables, no tiene por qué llevar a suscribir la “doctrina B”. Por el contrario, conduce a suscribir la doctrina alternativa a la “B” tanto como a la “A”. Estoy convencido.

  • Comentario por alredol 15.10.10 | 15:20

    Galetel:
    Lo dejará claro para mentes que están "predeterminadas", por llamar de alguna manera a ese privilegio. A mi la "crítica" de Ratzinger a lo de la Redención y Anselmo me parece que es uno de los puntos significativos en los que lo que ha sido hasta la mitad o más de su libro, una magnífica e "iluminante" lectura, se deteriora progresivamente hasta un final más bien mediocre y embrollado. Da la impresión de que lo que quiere hacer es actualizar una explicación, no solo rancia sino ofensiva y no lo consigue.
    Pero he leido muy poca teología o filosofía. Además yo debo ser un cristiano pre-conciliar (pre-Nicea claro).
    Quizá pueda haber un hilo en que se nos explique.

  • Comentario por CMR 14.10.10 | 21:49

    Roser, si se tienen los " poderes " para hacer el BIEN, buenos son.

  • Comentario por Roser Puig F 14.10.10 | 20:32

    Ya estuvimos hablando en otro post de XP sobre que el Joseph Ratzinger joven era uno, y que el Presidente de la Doctrina de la Fe, durante el papado de Juan Pablo II, otro. Por lo tanto, lo que escribía entonces, no tiene nada que ver con lo que escribe ahora. Y no solo eso, el Benedicto XVI que, al ser coronado Papa, exclamó: “no soy más que un trabajador de la viña del Señor”, era uno, y el Papa que ahora acepta honores de Jefe de Estado, es otro. Da la impresión de que, a cada día que pasa, su ambición de poder aumenta. Ahora el Papa ha recuperado para su “escudo de armas” (¿) la (opulenta) tiara en sustitución de la (menos opulenta) mitra que adoptó al iniciar su pontificado. ¿Soñará con recuperar los “tres poderes” que tenían los pontífices medievales?

  • Comentario por sofía 14.10.10 | 16:39

    Muchas gracias a todos.
    Me ha llamado la atención que Ratzinger opine lo mismo que yo sobre la teoría anselminiana. Pues debería dejarlo claro.

  • Comentario por CMR 14.10.10 | 12:33

    " PIKAZA" EL MILAGRO DE LOS MINEROS DE ATACAMA ( CHILE), se parece a tu explicación de la multiplicación de los panes y los peces, donde todos colaboran y se preocupan por el projimo, SE VEN MILAGROS.
    Gracias Sofia, por tu explicación.
    Gracias Roser.
    Galetel, esta interesante lo que explicas, y lo que dice Delicatessen.

  • Comentario por galetel 14.10.10 | 10:46

    y desplace totalmente a la “doctrina A”, desautorizando claramente a los documentos y personas que todavía se obstinan en mantenerla? ¿Hay verdadero propósito de acabar con las perniciosas doctrinas A y B promoviendo la doctrina correcta alternativa?

  • Comentario por galetel 14.10.10 | 10:41

    El Nuevo Testamento nos ofrece una visión completamente distinta. No es el hombre quien se acerca a Dios y le ofrece un don que restablezca el equilibrio, es Dios quien se acerca a los hombres para dispensarles un don. El derecho violado se restablece por la iniciativa del amor, que por su misericordia creadora justifica al impío y vivifica los muertos; su justicia es gracia, es justicia activa que juzga, es decir, que hace justos a los pecadores, que los justifica.

    Nos encontramos ante el cambio que el cristianismo supuso frente a la historia de las religiones.”

    Yo me pregunto: ¿Hace o hará Benedicto XVI lo necesario para que esta “alternativa” –que suscribía el teólogo Ratzinger reconociendo que “la conciencia cristiana posterior la ha neutralizado”— se enseñe YA oficialmente en la Iglesia a todos los niveles (sobre todo a nivel popular)


  • Comentario por galetel 14.10.10 | 10:40

    Quien observe atentamente, verá cómo la teología bíblica de la cruz supone una revolución en contra de las concepciones de expiación y redención de la historia de las religiones no cristianas; pero no debemos negar que la conciencia cristiana posterior la ha neutralizado y muy raramente ha reconocido todo su alcance.

    Por regla general, en las religiones del mundo expiación significa el restablecimiento de la relación perturbada con Dios, mediante las actitudes expiatorias de los hombres. Casi todas las religiones se ocupan del problema de la expiación; nacen de la conciencia del hombre de su propia culpa, de superar la culpa mediante acciones expiatorias ofrecidas a la divinidad. La obra expiatoria con la que los hombres quieren expiar a la divinidad y aplacarla, ocupa el centro de la historia de las religiones.


  • Comentario por galetel 14.10.10 | 10:38

    la concepción de Anselmo de Cantebury... la cruz sería una pieza del mecanismo del derecho violado que ha de restablecerse; sería el modo como la justicia de Dios, infinitamente ofendida, quedaría restablecida... pero al mismo tiempo, uno tiene la impresión de que todo eso es pura ficción...

    Los devocionarios presentan la concepción según la cual en la fe cristiana nos encontramos con un Dios cuya severa justicia exigió el sacrificio de un hombre, el sacrificio de su propio hijo... Esta concepción se ha difundido tanto cuanto falsa es. La Biblia no nos presenta la cruz como pieza del mecanismo del derecho violado; la cruz, en la Biblia, es más bien expresión del amor radical que se da plenamente, acontecimiento que es lo que hace y que hace lo que es; expresión de una vida que es para los demás.


  • Comentario por galetel 14.10.10 | 10:36

    Gracias nuevamente, Delicatessen.
    Me parece que los textos del teólogo Ratzinger dejan muy claro que él rechaza la “doctrina A” y suscribe en cambio la doctrina “alternativa”.

    No habla del “pecado original” como hecho histórico, ni de Adán y Eva como individuos históricos, sino de su significado alegórico en referencia a la situación de pecado de la Humanidad en general.
    En cuanto a la Redención concebida como expiación de ese pecado, dice, entre otras cosas, lo siguiente (que abrevio y divido en párrafos para mayor claridad):

    “Anselmo [de Canterbury] creyó haber dado...una respuesta satisfactoria al problema... del por qué de la encarnación y de la cruz. Sus ideas dominaron por espacio de mil años en la cristiandad occidental. Cristo tuvo que morir en la cruz para reparar la ofensa infinita y para restablecer así el orden perturbado. (...)
    La conciencia cristiana en general...está condicionada... por la concepción de Anse...

  • Comentario por Delicatessen 14.10.10 | 03:12

    Parece que no puedo subir la direccion web para descargar el libro de Ratzinger en estos comentarios. Igual trae un candado. Pero bueno: basta escribir en el buscador la palabra Ratzinger, Introduccion al Cristianismo, ebook y te lleva a la dirección. Los comentarios de Ratzinger se encuentran en las paginas 133 y 134

  • Comentario por Delicatessen 14.10.10 | 03:07

    Les comparto el link para descargar el libro de Ratzinger "Introduccion al Cristianismo" para quien quiera leer las opiniones de Ratzinger sobre la redención/expiación/cruz/sacrificio. Será interesante conocer la opinion de Galetel (y del foro) en el sentido de si Ratzinger se inserta dentro de la doctrina A o plantea ya la "alternativa" de la que habla Galetel.
    Saludos cordiales


  • Comentario por Roser Puig F 13.10.10 | 17:14

    -de Roser para Delicatese- según B 16 en Spe Salvi, una total expiación por nuestra parte de nuestras culpas para admitirnos en su presencia. Por lo tanto, teniendo en cuenta que el Papa representa a toda la Iglesia y avala su Doctrina, su pensamiento personal no parece tenerlo en cuenta ni él. La Doctrina de las indulgencias para acabar de resarcir a un Dios ofendido, es la que es y está en el Catecismo de la Santa Madre Iglesia. De haber querido eliminar el concepto de resarcimiento, lo hubiera vuelto a redactar, (En este papado solo se ha tocado lo de la Guerra Santa o “justa” que, en los tiempos que corremos, resultaba demasiado gordo). Rectificar en cuanto a lo de las indulgencias y jubileos, supondría una pérdida tremenda de ingresos económicos para la ICAR. En este papado se ha llegado a fletar, por parte del Vaticano, una línea aérea exclusiva para peregrinaciones a Lourdes, Fátima y demás. La mercantilización del más allá no me parece una manera cristiana de evangelizar.

  • Comentario por Roser Puig F 13.10.10 | 17:10

    Delicatessen, Los documentos oficiales más importantes de cada Papa son las encíclicas que, se supone, son “excátedra”(infalibles). Puede que Joseph Ratzinger escribiera lo que tu has copiado: (Comentario por Delicatessen 13.10.10 | 06:01) "El principio constitutivo del sacrificio no es la destrucción, sino el amor (...) ¿Cómo podría Dios gozarse de los tormentos de una criatura e incluso de su propio Hijo, cómo podría ver en ellos la moneda con la que se compraría la reconciliación? Tanto la Biblia como la fe cristiana están muy lejos de estas ideas. Lo que cuenta no es el dolor como tal, sino la amplitud del amor... Si no fuese así, los verdugos serían los auténticos sacerdotes."
    (Joseph Ratzinger / Introducción al Cristianismo) Pero, una vez Papa, escribió su segunda encíclica reivindicando el Purgatorio y el poder de la Iglesia para aminorar nuestra estancia en él. Dios exige, según B 16 en Spe Salvi, una total expiación por nuestra parte de nuestras culpas para admitirno...

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 15:22

    Pero es que el término “redención”, en su significado teológico correcto según lo que he denominado “la alternativa”, no es diferente, ni prescindible, sino esencial, para afirmar la redención “como ingrediente de la liberación histórica”, si esta liberación ha de entenderse como plena y definitiva, a partir pero más allá de la historia.

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 15:21

    como tarea meramente humanista, donde Jesucristo desempeña un papel sólo ejemplar. Lo que debía ser repercusión consecuente de creer en la obra redentora de Dios madiante Jesucristo, se convierte en obra (humana) principal, autosuficiente e independiente].

    Sin embargo, es posible que Sobrino no haya pretendido suscribir la “doctrina B” simplemente, porque antes nos ha advertido:
    “Aquí nos concentramos en la salvación histórico-social de esta sociedad gravemente enferma como la que hoy vivimos, deshumanizada por el descomunal agravio entre una mayoría de lázaros y minorías de epulones. (...) En lo que sigue, no vamos a usar el término redención en su significado teológico habitual, sino como ingrediente de la liberación histórica.”



  • Comentario por galetel 13.10.10 | 15:20

    Después de todo esto que he comentado, comprenderán que me resulte decepcionante, si bien comprensible porque confirma mis temores, que nada menos que Jon Sobrino –por lo demás tan admirable— escriba ( en http://www.envio.org.ni/articulo/3516):

    “El término redención es hoy ignorado, como si no esclareciese nada importante para sanar un mundo enfermo [por rechazo de la ‘doctrina A’], pero sí esclarece. En el proceso de salvación hay que eliminar muchos males, y hay que luchar contra las estructuras que los producen. Pero, cuando el mal es profundo, duradero y estructural, para sanar de verdad, hay que erradicar sus raíces.
    Esa tarea es tan difícil que siempre se ha intuido que es necesario un esfuerzo extra-ordinario, fuera de lo normal. En lenguaje metafórico eso se ha expresado diciendo que, para sanar un mundo empecatado, hay que ‘pagar un precio’, que es lo que etimológicamente significa redención, redemptio.”
    [Doctrina B: redención como tarea meramente hu...

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 09:59

    Otra consecuencia de aceptar la “doctrina A” es el enfrentamiento con la ciencia moderna, pues conlleva interpretar fundamentalistamente los relatos del Génesis, como hechos históricos.

    En cambio, la “alternativa” hace la hermenéutica adecuada de esos relatos y admite, en otro plano, la realidad histórica y la evolución cósmica enseñadas por la ciencia, sin contradicción, complementariamente.

    Pero no voy a seguir cansándolos con más consecuencias.

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 09:36

    Por otra parte están las actitudes éticas implicadas por la “doctrina A”.

    El principio ético básico del cristianismo es actuar como Dios pide y en imitación de Dios. Cumplir su voluntad que nos ha manifestado y amar como Él nos ha amado, amabas cosas en Jesucristo.

    Como es evidente, la “doctrina A” implica que nuestra actitud ética hacia Dios debe ser de sumisión, de ascética, de sacrificios y mortificaciones, en expiación continuadora de la supuesta expiación hecha por Jesucristo. Y hacia los demás debe ser como la supuesta actitud de Dios, exigente y autoritaria, amenazadora, castigadora, impositiva, juzgadora y condenatoria.

    En cambio, la “alternativa” invita a imitar la actitud amorosa, solidaria, liberadora, indulgente de Dios manifestada en Jesucristo en plena representación suya, como no lo reconoce la doctrina B sino débilmente, sólo como un ejemplo humanista entre otros.


  • Comentario por galetel 13.10.10 | 09:02

    Si tantos fieles católicos lo comprendemos así, desde Ratzinger para “abajo”, entonces que se enseñe oficialmente así y se abandonen las ideas gravemente equivocadas de la “doctrina A” que han conducido a tantos a las ideas, también gravemente equivocadas, de la “doctrina B”.
    Pido y pedimos.

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 09:00

    que se ha “agachado” a servir y salvar a sus amadas criaturas, solidarizándose con ellas al compartir su vida, sus limitaciones, sus sufrimientos y su muerte. Esas limitaciones, sufrimientos y muerte no han sido deseados por Dios, ni provienen de un castigo suyo; pues son los costos provisionales inevitables de una creación que debe admitir la autonomía y la libertad, en consecución de un bien mayor final para las creaturas. Jesús es la manera en que Dios se ha solidarizado totalmente con lo humano, y por eso es divino; porque es necesario que sea Dios mismo quien viva y muera como humano, para que su solidaridad sea capaz de salvar de todos los males a los humanos al hacerlos partícipes de su resurrección; puesto que sólo Dios resucita necesariamente –con necesidad absoluta— de la muerte y de la imperfección. Son las enseñanzas del N. T. a partir de los dichos y hechos de Jesús.


  • Comentario por galetel 13.10.10 | 08:58

    dispone el sufrimiento y la muerte como castigos. Y también a una idea gravemente equivocada sobre la divinidad de Jesús, pues la basa en que para reparar esa ofensa infinita, por la calidad del ofendido, fue necesario un expiador de calidad infinita, esto es, de naturaleza divina, que asumiera el castigo de sufrimiento y muerte en el lugar de los ofensores humanos finitos.

    Esas ideas, inaceptables acualmente para la gran mayoría de los fieles, han provocado lógicamente el escándalo de muchos, que las han rechazado yéndose a menudo al otro extremo, de considerar innecesarias la Redención y la divinidad de Jesús (doctrina B).

    Pero otros muchos, empezando por el propio teólogo Ratzinger, y como ha explicado Sofía magníficamente, sabemos que HAY ALTERNATIVA para seguir creyendo en la Redención. Dios no es ese monarca absoluto despótico enfurecido, sino que, al contrario, es el Amor “manso y humilde de corazón”

  • Comentario por galetel 13.10.10 | 08:56

    Gracias, Delicatessen. Tu aportación demuestra que, como he dicho, la gran mayoría de los católicos, desde Ratzinger para “abajo”, estamos convencidos de que la “doctrina A” es insostenible, y así lo enseñan muchos en nombre de la Iglesia. Pero quedan otros enseñantes que se obstinan en esa interpretación obsoleta del “pecado original” y de su “expiación”, sin que la Iglesia oficial los haga desistir. Entonces continúa el error y el escándalo consiguiente, que lleva a muchos abrazar la “doctrina B”. Debemos pedir insistentemente que se remedie esta situación.

    Porque las consecuencias de la “doctrina A” son innumerables. Sólo indicaré brevemente dos de ellas: las ideas equivocadas sobre Dios y sobre la divinidad de Jesús.

    La “doctrina A” corresponde a una idea gravemente equivocada de Dios. Imagina a Dios como un monarca absoluto y despótico, que se ofende infinitamente cuando no es obedecido en sus decretos por sus vasallos, y dispone el sufrimiento y la muert...

  • Comentario por Delicatessen 13.10.10 | 06:01

    "El principio constitutivo del sacrificio no es la destrucción, sino el amor (...) ¿Cómo podría Dios gozarse de los tormentos de una criatura e incluso de su propio Hijo, cómo podría ver en ellos la moneda con la que se compraría la reconciliación? Tanto la Biblia como la fe cristiana estan muy lejos de estas ideas. Lo que cuenta no es el dolor como tal, sino la amplitud del amor... Si no fuese asi, los verdugos serían los autenticos sacerdotes."
    Joseph Ratzinger / Introducción al Cristianismo

  • Comentario por Roser Puig F 12.10.10 | 22:45

    Sofia, están muy bien las explicaciones que le das a CMR sobre el significado del “sacrificio” de la misa. Estoy de acuerdo en que Dios no necesita de sacrificios cruentos, porque su amor es gratuito. Pero eso es solo un ideal en el que deberíamos creer todos los cristianos /as. Porque la doctrina que ha promocionado y sigue promocionando la ICAR, es la del resarcimiento y la de que podemos hacer méritos delante de Dios y compensarlo de alguna manera por nuestros pecados, haciendo determinadas cosas que nos dicta el Magisterio, Pero Dios solo espera de notros amor.”Misericordia quiero, no sacrificios”.
    A la ICAR le interesa que la gente de a pie consideremos que a Dios hay que “resarcirle” de una manera u otra por nuestros pecados, pero siempre a través de Ella. De ahí viene todo el tinglado de las indulgencias, jubileos y demás, que las iglesias reformadas han rechazado.
    Doctrina de la Iglesia Católica: 1471 La doctrina y la práctica de las indulgencias en la Igle...

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 22:31

    Decís? La verdad es q a veces me pregunto lo mismo.

  • Comentario por CMR 12.10.10 | 21:58

    La ira de Dios decis?
    No sé ni porque sigo hablandoos en el blog, es como predicar en un desierto. Lo teneis todo tan bien estudiado y aprendido, que parece que no os poneis a meditar y pensar lo que os he escrito, que me ha costado algo de trabajo, por decir algo.
    Dios es amor.
    pero no se puede quejar el " sagaz" de que no lo adorais.
    Comprendo que admireis su inteligencia, pero no sus mentiras.

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 19:26

    Eso no tiene nada que ver con la concepción de un sacrificio cruento para aplacar la ira de Dios.
    Sino con la Vida voluntariamente entregada al Amor, lleve a donde lleve, y el Amor superando el pecado y la muerte en la resurrección.
    Lo que celebramos en la Eucaristía es un sacrificio de alabanza, de acción de gracias que nos hace partícipes de la encarnación-vida-muerte-resurrección de Jesucristo. Claro que no se pretende ocultar que el amor tiene su cruz en este mundo inevitablemente, pero Dios la transforma en resurrección.

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 19:19

    "Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16)
    "Como el Padre me conoce, yo conozco al Padre, y pongo mi vida por las ovejas" (Jn 10,15).
    "Por esto el padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, soy yo quien la doy de mí mismo. Tengo poder para darla y para volver a tomarla. Tal es el mandato que del Padre he recibido" (Jn 10,17-18).
    "Nadie tiene más amor que aquel que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13).
    "Viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta la consumación" (Jn 13,1).
    Es decir, el Padre manda al Hijo para salvar el mundo, pero el mundo no le conoció y le crucificó. Dios permite esa muerte, pero lo resucita dándole la razón y haciendo posible que los que creemos en él nos unamos a él en su vida entregada al amor, para resucitar con él.

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 19:10

    Es decir, no veo que se hable en ninguna parte de que Dios necesitara ningún sacrificio expiatorio para reconciliarse con nosotros, sino que Dios nos ama tanto que nos ofrece su propia vida en Jesús. Saberlo nos reconcilia a nosotros con Dios.

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 19:06

    Dios no quiere sacrificios ni ofrendas, sino que sigamos el camino que conduce a la Vida, y para eso se solidariza con nosotros ofreciéndonos su propia Vida para que podamos compartirla.
    Esa es la única acción agradable a Dios (propiciación) en la que nos muestra que su misericordia eterna no necesita que ser movida con sacrificios expiatorios, porque él nos amó primero. El concepto de propiciación como sacrificio aplacatorio de la divinidad está abolido para siempre en Jesús.
    Y es el amor de Dios el que nos reconcilia con él, acabando con nuestra desconfianza respecto a Dios -en realidad ese es el origen del pecado. Dios quiere la felicidad del hombre y el Amor transforma el mal en bien.
    No veo que digan otra cosa esas citas.

  • Comentario por CMR 12.10.10 | 18:57

    No hisopo, no esta esa escritura como verdadera. Porque en la PALABRA VERDADERA, DIOS NO NOS LLAMA OVEJAS.
    SOMOS PERSONAS. Dios creó al hombre y a la mujer, que son PERSONAS, y lo demás son animales de otro tipo.
    Nosotros tenemos un cuerpo animal humano, PERO SOMOS PERSONAS. Hay un gran error en la escritura que has puesto.
    JUAN, Al principio ya existía la PALABRA, y la palabra ( verdadera) estaba junto a Dios. Todo fue hecho por ella, y sin ella no se hizo nada de cuanto llegó a existir, En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres , la luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no la sofocarón.
    La PALABRA ( VERDADERA) ERA LA LUZ VERDADERA.
    A todos aquellos que creen en su nombre les dio poder para ser HIJOS DE DIOS.
    Todas las personas somos hijos de DIOS.

  • Comentario por sofía 12.10.10 | 18:55

    Todas esas citas no tienen nada que ver con la versión anselminiana.
    Todo eso deja suficientemente claro que la redención no se trata de ningún sacrificio cruento que necesitara Dios para aplacar su ira, sino todo lo contrario. ¿Dónde dice que Dios necesite ningún sacrificio? Dice que como los hombres estamos necesitados de salvación el Amor de Dios nos salva. Dios nos da su propia vida en Jesús.
    Todas esas citas lo que corroboran es que Dios se solidariza con nosotros en la encarnación para entregarnos su vida, toda su vida, de principio a fin, enseñándonos el rostro humano de Dios, siendo nuestro camino hacia la Vida. Este mundo rechaza al Amor. Los hombres crucifican a quien es Amor hecho carne y Dios no lo impide, pero sí le da la razón a Jesús resucitándole, porque voluntariamente ha entregado su vida de principio a fin a Amar y el Amor es más fuerte que la muerte.
    Quien crea en él, vive muere y resucita con él: tiene vida eterna.

  • Comentario por hisopo 12.10.10 | 18:11

    -sigue-

    "Como el Padre me conoce, yo conozco al Padre, y pongo mi vida por las ovejas" (Jn 10,15).
    "Por esto el padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, soy yo quien la doy de mí mismo. Tengo poder para darla y para volver a tomarla. Tal es el mandato que del Padre he recibido" (Jn 10,17-18).
    "Nadie tiene más amor que aquel que da la vida por sus amigos" (Jn 15,13).
    "Viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta la consumación" (Jn 13,1).

    ¿No está lo suficientemente claro? ¿Qué "alternativa" es necesaria?

  • Comentario por hisopo 12.10.10 | 18:09

    ¿Un Dios sangriento? ¿Lenguaje precristiano?
    "Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo unigénito para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3,16).
    "El amor de Dios hacia nosotros se manifestó en que Dios envió al mundo a su Hijo para que nosotros vivamos por Él. En eso está el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo, como propiciación para nuestros pecados" (1 Jn 4,9-10).
    "En esto hemos conocido el amor: en que Él dio su vida por nosotros; también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos" (1 Jn 3,16).
    "Dios probó su amor hacia nosotros en que, siendo pecadores, murió Cristo por nosotros" (Rom 5,8).
    "Cristo nos amó y se entregó por nosotros en oblación y sacrificio" (Ef 5,2).
    "Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella (Ef 2,25).
    En la imagen de "buen pastor" Jesús confiesa que Él "da la vida por sus ovejas" (Jn 10,11).

    -sigue-

  • Comentario por CMR 12.10.10 | 14:46

    Por supuesto no pretendo disimular que la fidelidad al amor sea un sacrificio, ni que la fidelidad al amor conduzca a que los enemigos del amor te crucifiquen. Pero Dios no quiere el sufrimiento y el mal aunque los permita. Dios es el que los transforma en bien. Los hombres son los que crucifican, Dios es el que resucita y tiene la última palabra de Vida que da la razón a Jesús.
    Si a alguien le gusta pensar que Dios es como los dioses sangrientos antiguos, allá él, yo prefiero el Dios cuya imagen humana es Jesús, que pasó curando, perdonando y haciendo el bien, que tiene la última palabra más allá del mal de este mundo.
    SOFIA , ESTO QUE HAS PUESTO, ES MARAVILLOSO.

  • Comentario por CMR 12.10.10 | 13:57

    Hisopo, la AUTORIDAD de DIOS, es la autoridad mas grande que existe. Y si Dios dice que no quiere sacrificios expiatorios por el pecado, pues quién no cumple con su Mandamiento, incumple el Mandamiento de Dios.
    Primer Mandamiento de Dios, AMARAS A DIOS.
    Claro que el Señor dijo: Amaras al Señor.
    Dios es el Espiritu creador, y es la VERDAD, y el Señor, es espiritu de verdad, y de mentira.
    Dios es TODO LO BUENO, y el Señor, pues unas cosas estan bien y otras regular.
    ¿ Por qué dijo Jesús que no teniais la verdad completa ? Porque teniais en la escritura verdades y mentiras. CUESTA TRABAJITO QUERER ENTENDER ESTO. La iglesia no quiere admitir esto, en el pasado tampoco quiso admitir, las cosas nuevas que enseñó Jesús, luego quiere decir, que vosotros no habriais sido mejores, con respecto a admitir formas de pensar diferentes.
    Burbuleta, espero que te encuentres mejor del resfriado.

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