Me escribe Pedro Zabala y me dice:
«Como estás publicando cosas relacionadas con economía, te mando el artículo que me han publicado en la revista ACONTECIMIENTO del Instituto Emmanuel Mounier, por si te interesa».
Claro que me interesa, Pedro, y estoy seguro de que interesará a mis lectores, que son tus amigos. Yo sé algo de economía en la Biblia, sé comentara textos de la Biblia sobre la pobreza y la riqueza (¡que son importantes, sin duda!), pero tú sabes analizar los temas, presentarlos con gran sabiduría.
Estoy seguro de que, si Jesús de Nazaret anduviera hoy por los caminos, se acercaría a Logroño y te diría:
«Invítame a un cafecito, que ando flojo de euros, y de paso dime algo sobre temas de economía social…, que yo de eso sé menos. Después ya sacaré yo mis conclusiones».
Tú, Pedro, nos has explicado muchas cosas. Ahora nos toca a nosotros, amigos del blog, sacar las conclusiones. Gracias y un abrazo. Todo lo que sigue es tuyo. Dejo el texto tal como aparece en ACONTECIMIENTO, con sus mismos bordes.
Economía solidaria (Pedro Zabala)
Los antropólogos distinguen tres
tipos de intercambios humanos:
• El recíproco, regido por el
principio de gratuidad voluntaria,
en el que no se especifican ni
el tiempo, ni la cantidad de
favores o bienes que se otorgan,
sin ninguna exigencia de devolución.
El acento está en el dar, el
recibir es una consecuencia
espontánea de ese continuo don
de unas personas a otras. Este
tipo de intercambios se da —
debiera darse siempre— en la
familia y en los pequeños grupos
donde se vive una gran intimidad.
• El redistributivo que consiste
en la reunión de bienes en un
lugar central para ser posteriormente
distribuidos entre las
personas, atendiendo a sus necesidades.
Constituye un margen
extra de seguridad para las
penurias de todas clases. Como
antecedente, podríamos remontarnos
al Antiguo Testamento con
los siete años de vacas gordas y
otros siete de vacas flacas, en la
historia del patriarca José en
Egipto. Modernamente, se
encuentra realizado en el llamado
Estado del Bienestar con sus
prestaciones sociales. Su espíritu
original exige que por vía impuestos
o por cotizaciones se acumule
un caudal para atender esas
necesidades. Se desnaturaliza su
esencia cuando se acude a una vía
de capitalización, pura o mixta. La
sanidad es cubierta por las aportaciones
de los sanos hacia los enfermos.
La jubilación por las de los
activos a los pensionistas. El subsidio
de paro por la de los que
trabajan a los desempleados. La
educación por las de los adultos a
los jóvenes. Y así con todas las
demás.
• El económico, que se refiere a
bienes escasos que se producen
para obtener un beneficio.
Superada la pura economía de
subsistencia, apareció el mercado
para intercambiar los productos
obtenidos. La primera forma de
intercambio fue el trueque hasta
la invención del dinero. Dentro de
este tipo, podemos distinguir tres
sectores: el público, el privado y el
social.
La revolución liberal instalada en
el poder político mermó la capacidad
pública de regular la vida económica,
haciendo del mercado su eje central y
convirtió la tierra, el trabajo humano
y el dinero en mercancías. La igualdad
teórica ante la ley, con olvido de
las diferentes posiciones en la
posesión de la riqueza, y el contrato
individual como única fuente de
derecho privado son sus objetivos
básicos. Ello lleva consigo privilegiar
la intermediación financiera, anular
el sector público de la economía y
minimizar el social.
El dinamismo de la economía
capitalista y la globalización han
producido las enormes desigualdades
entre un norte rico y un sur
empobrecido y un cuarto mundo de
miseria dentro de aquel. Para luchar
contra esa situación, en Bangladesh
surgió el fenómeno de los microcréditos.
A personas emprendedoras,
principalmente mujeres, se les conceden
pequeños préstamos que les
sirven para emprender una actividad
económica y sacar adelante a sus
familias. Este modelo de préstamos se
extendió a todos los continentes y
también al primer mundo. Se intenta
con ello dar salida a las inquietudes
de pequeños ahorradores que tienen
sus dineros en entidades bancarias o
cajas de ahorro y desconocen el
empleo que de ese dinero hacen estas
instituciones para sacar la máxima
rentabilidad, muchas veces en empresas
con una finalidad que contradice
claramente la adscripción ética de
esos ahorradores. Con ello quieren
controlar ese destino y forjar pequeñas
empresas de economía solidaria,
muchas veces familiares, que busquen
la igualdad en el trabajo, la cooperación,
una apuesta por el empleo
digno, la supeditación del lucro a las
personas y la promoción de un
desarrollo medioambiental sostenible.
En definitiva, empresas del tercer
sector de la economía, donde el
capital esté subordinado a las personas,
basadas no tanto en la competitividad
sino en la cooperación, en la
satisfacción de necesidades reales, no
provocadas artificialmente por la
publicidad, y en las que se realice la
colaboración leal entre trabajadores,
proveedores y consumidores.
¿Qué posibilidades de transformación
socio-económica profunda
pueden esperarse de estos proyectos
de Economía Solidaria? La realidad es
que pocas y a largo plazo. Tropiezan
con grandes dificultades:
la primera es la escasez de personas emprendedoras
que asuman el riesgo de iniciar
una actividad económica de estas
características, convirtiéndose en
empresarios. La mayor parte de la
población prefiere acudir al mercado
de trabajo en condición de asalariados
o la búsqueda de un empleo en el
sector público.
La segunda son las
trabas genéricas que el capitalismo
pone a actividades de este tipo.
En tercer lugar, la falta de apoyo por
parte de los Gobiernos que en la
mayor parte de los casos vienen a ser
testaferros del gran capital. Por
último, hay que destacar la escasez de
bancos o cooperativas éticas, que con
el mismo espíritu se lancen a apoyar
este tipo de iniciativas. No es de
extrañar que el peso del tercer sector
en el conjunto de la economía sea
mínimo.
No olvidemos además el marco en
el que estamos viviendo, una crisis
económica muy compleja y global,
compuesta de varias dimensiones
importantes:
• Financiero-económica: Creciente
separación entre la economía real
y la financiera, con incremento
de las transacciones financieras,
acelerado por interconexiones
electrónicas planetarias multiplicando
el dinero disponible y
alcanzando un volumen monetario
exageradamente mayor que el
importe de la economía real. Se
abrieron enormes posibilidades
de ganancias mayúsculas y ultra
rápidas y las inversiones acudieron
febrilmente a este campo,
abandonando en gran parte la
financiación de las actividades
económicas clásicas.
• Energética: La era de los combustibles
sólidos baratos se está
acabando. Y seguimos invirtiendo
poco y descoordinadamente
en energías alternativas y renovables.
• Ecológica. La contaminación del
suelo, de las aguas y del aire se
agrava con sus consecuencias
más palpables: pérdida progresiva
de la biodiversidad, acelerado
cambio climático, aumento de
enfermedades y pandemias.
El fundamento de todos esos
hechos es una profunda crisis de
valores. El neoliberalismo trajo
consigo la superación de la ética
calvinista, propia del capitalismo
anterior. La codicia desenfrenada y a
corto plazo —con un fuerte despre-
cio hacia las necesidades de las
generaciones futuras— fue estimulada
desde los centros creadores de
opinión, y se orientó hacia un pensamiento
único que desprecia toda otra
orientación ideológica. La caída del
muro de Berlín, con el derrumbamiento
de los sistemas comunistas y
de las falsas esperanzas que habían
suscitado y el repliegue medroso de
los sindicatos occidentales y de la
socialdemocracia, dejaron a este
sistema sin enemigos, externos o
internos. Sus dogmas de privatización
a ultranza, desregulación laboral
y comercial, globalización, abandono
del ahorro previo por un consumo
desaforado alentado por endeudamientos
masivos, calaron totalmente
en el corazón de las masas que
aceptaron sumisamente el individualismo
consumista a ultranza.
Estas dimensiones planetarias de
la crisis tienen en España dos características
que la agravan: la patrimonialización
del Estado, con sus 17
autonomías, por los partidos políticos
con el consiguiente desmadre de
un sector público sobredimensionado,
descoordinado y estéril, atento
más a la colocación de los partidarios
que a la satisfacción de las necesidades
ciudadanas y el modelo de
desarrollo, impulsado desde el poder
político, apresurado y ficticio que se
basaba en: una gigantesca construcción
de viviendas, una industria del
automóvil, filial de las empresas
matrices y el turismo. Estos tres
sectores precisaban mucha mano de
obra muy especializada y no muy
cualificada —lo que hace difícil su
recolocación—.
La crisis les ha
afectado especialmente, de ahí la
destrucción ingente de puestos de
trabajo, sangría que aún no ha acabado.
Y la medida más urgente que han
tomado los gobiernos occidentales,
sin excepción, ha sido volcar las arcas
públicas en una lluvia de miles de
millones en ayuda de las instituciones
financieras, responsables en gran
medida del desastre. Pero se han
dedicado a taponar con esos fondos
sus agujeros de liquidez, mientras
siguen repartiendo dividendos a sus
accionistas y sus directivos cobran sus
cuantiosas remuneraciones y prebendas,
bien situadas en paraísos fiscales.
La segunda medida ha sido incrementar
las obras públicas para crear
puestos de trabajo, estimular la
economía y acelerar la salida de la
crisis.
Y la tercera y más estúpida
discriminación con otros sectores
industriales es la de las subvenciones
para la compra de vehículos. A ello, se
une la ofensiva conservadora por una
mayor liberalización de la economía,
el desmantelamiento progresivo del
Estado del Bienestar y la reducción de
los impuestos. Con ello auguran una
salida más rápida de la crisis.
Sólo una acción política de signo
distinto puede realizar la necesaria
transformación, pero aplicada desde
instancias supraestatales.
Responder al desafío de las multinacionales no
puede hacerse en el marco de los
Estados nacionales. Urge acabar con
los paraísos fiscales, implantar la tasa
Tobin sobre las trasferencias financieras
internacionales, consagrar el
derecho a la nutrición básica y al agua
potable como fundamental para
todos los habitantes del planeta,
establecer salarios máximos y rentas
básicas de ciudadanía, afrontar el reto
del cambio climático, promover el
decrecimiento económico de las
sociedades opulentas, etc., etc. Hay
que inventar una ideología a la altura
del siglo xxi, aunque no ignore las
raíces de donde se nutre, y volcarla en
fuerzas políticas y sindicales, no
cegadas por el espejismo del corto
plazo…
Pedro Zabala
Abogado
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Gracias Pedro Zabala por este magnífico análisis de la economía mundial actual. Estoy de acuerdo con las soluciones que recomiendas, pero creo que no será posible si no se produce una conversión de los corazones. ¿Quién le pone el cascabel al gato de la supresión de los paraísos fiscales, por ejemplo? (El Banco Vaticano está siendo investigado por blanqueo de dinero). Lo de la tasa Tobin es un sueño que defienden muchos desde hace tiempo…. pero el capital financiero se ríe de ello. De todas maneras, digamos como Jesús, cuando Pedro dudaba de que pudiera salvarse alguien por el amor a la riqueza que le tenemos todos: “para Dios no hay nada imposible”.
Enhorabuena a Pedro Zabala por este magnífico artículo sobre economía.
Creo también que la solución va en la línea Yunus y en la tasa Tobin, en la economía solidaria a corto y a largo plazo.
Me copio el artículo porque realmente merece una reflexión más sosegada.
Muchísimas gracias por esta aportación -y al blogger por publicarla.
Saludos cordiales.
Pués ....pasa Pedro "que se quedan endeudados ,porque se ha ido extendiendo la empresa ,pero "los pagos ,de mucho dinero ..."no son los trabajadores ,los qu tienen que pagarlo ,son ellos ..los responsables de Las PIMES .los que tienen que hacer frente ...y no imaginas !cuántas familias enteras ,tiene que "batallar hasta la extenuación ...PARA LOS QUE ANTES TE AYUDABAN ...CASI CASI PARECIERA ,QUE REGALABAN ,,,SE TE ECHAN ENCIMA COMO BUITRES A LA "PRESA MUERTA "
¿cúantas veces he preguntado ,SIN EMPRESA HAY ,TRABAJO ,HAY PROGRESO ...SI NO SE CREAN EMPRESAS ...¿DONDE TRABJAN LOS "TRABAJADORES " por eso muchas ...muchísimas veces ....parece ,como si los que "escriben ...viven en un mundo "irreal "hablando de utopías ...buenismos irrealizables y sobre todo ...cuando no somos capaces nosotros de mover un dedo ..porque nuestro "cocido " ...nos lo ganamos ...de otras maneras
¿por qué no intentamos poner los piés en el suelo ?¿por qué no hablamos con la gente que nos dic...
Pedro ,tu artículo ,como siempre claro ...no pareces un Abogado al uso ..ja..ja ..porque "estos también ,dicen y no dicen ...és y no és .
Si este lugar fuera ....un café acogedor ,si puede ser con vistas al mar o al monte con el paisaje otoñal ..la conversación podria ir ,por derroteros muy diversos ,vivencias que a veces olvidamos ..generalizando en dos polos "dinero y pobreza " pobres y ricos " ....¿no caemos en la cuenta ,que la mayoría ,SOMOS ,EL TERMINO MEDIO ?
¿Quién habla ,quién se acuerda de personas VALIENTES ,EMPRENDDORAS ,SIN UN DURO ..PERO SIN UN DURO ...se arriesgan para formar "sus empresas ...SE ENDEUDAN ....TIENEN SUS EMPLEADOS QUE SON "PERSONAS TRATADOS COMO DIGNIDAD ,PORQUE ELLOS SABEN LO QUE ES SER TRABAJADORES ETC.....etc.....
Caen las EMPRESAS ,por el "efecto dominó ,los empleados se ván con su paro o sus ayudas ...¿sabes que pasa "con los jóvenes EMPRENDEDORES ...TÁN CACAREADOS POR LOS GOBIERNOS ?
Pués ....pasa Pedro "que se quedan e...
Gracias Pedro por el texto. Lo ideal también sería que la rentabilidad se entendiera no solo desde el punto de vista financiero (imprescindible) sino también en términos de bienestar generado en empleados, clientes y entorno. En este sentido lo que dice el Nobel Yunus (de quien oir hablar por primera vez gracias a este blog) es una meta sensata. Es decir que el beneficio neto sea numéricamente menor en la cuenta de resultados a cambio de que la cuantía renunciada se materialice en el entorno en el que la empresa lleva a cabo sus operaciones. Renunciar a parte del margen a cambio por ejemplo de emplear a más personas, colaborar con sus familias etc. No debe ser utópico si Yunus lo consigue. (aunque en nuestro entorno político/empresarial decir que la rentabilidad no sólo es económica hace que pongan etiquetas de hereje..). Un saludo.
Sábado, 2 de junio
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