El blog de X. Pikaza

Guardabosques, jardineros y cazadores (Pedro Zabala)

15.09.10 | 12:36. Archivado en hombre, Amigos, la voz de los, Sociedad, política
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Mientras algunos pueden andar todavía meditando en la teología del Papa Ratzinger, que presenté ayer por la mañana, quiero recoger esta bellísima y certera reflexión que me ha enviado Pedro Zabala. Por ahí andamos, guardando el bosque, cuidando el jardín... o matando todo lo que encontremos a tiro. Queda quizá sin tratar la imagen del ganadero que selecciona y quizá mejora las razas de animales, para matarlas después (o para tenerlas como juguetes vivos de compañía). Alguien diría que los ganaderos de animales y de hombres (¿somos como ganado en manos de criadores que nos seleccionan, "educan" y manejan...?) constituyen una variante de los cazadores. Pero dejamos que siga hablando Pedro Zabala y los demás pensemos con él.Todo lo que sigue es tuyo, Pedro.

Pedro Zabala

Pasaron los tiempos en que vivíamos –o al menos así nos lo parecía- en una sociedad homogénea. En la ciudad pequeña y tranquila en la que nací y resido, Logroño, basta con pasear por sus calles para darnos cuenta de la variedad de personas, nacidas en distintas partes del planeta, que hoy la pueblan. La diversidad de etnias, vestimentas, lenguas y formas de interactuar que se observan era inimaginable hace bien pocos años. Si entramos en detalles significativos, hemos de destacar que la variedad de ropajes –hasta algunos burkas- se acentúa entre las mujeres, mientras que los varones de otras latitudes tienden enseguida a occidentalizarse en el vestir.

Pero al lado de esa pluralidad tan visible, hay otra no menos importante aunque no sea tan perceptible a simple vista. En las sociedades de hoy convivimos gentes de mentalidades muy dispares. Diferencias de creencias, ideologías, gustos, aficiones, etc. Muchas de ellas tienen que ver con una distinta visión temporal. No somos coetáneos, aunque biológicamente lo parezcamos, pues hay personas que, aunque se encuentren en el mismo espacio, sus coordenadas mentales pertenecen a distintas épocas históricas. Así existen personas que no han alcanzado el estadio de la modernidad. Otras que sí han llegado a él. Y otros que se encuentran ya en lo que llamamos la posmodernidad. Bauman llama a .los premodernos guardabosques, a los modernos jardineros y a los posmodernos cazadores, en metáforas que paso a comentar.

Para los premodernos, la idea, según la cual los seres humanos pueden sustituir el mundo real, el que es por otro diferente, construído por ellos, era simplemente impensable. No podían imaginarse formas alternativas de vida humana en la tierra. Lo que hay que hacer es simplemente conservarlo, de la mejor manera posible. De ahí, que el papel principal de los premodernos sea el del guardabosques que “preserva el equilibrio natural, emanación de la infinita sabiduría de Dios o de la Naturaleza”. Como las cosas están mejor, es cuando no se tocan, cuando se respetan las leyes naturales, por lo que hay que cortar el paso el paso a los cazadores furtivos, a los no autorizados, a quienes alteran la armonía y el orden del designio divino. De ahí, que los premodernos sobrevivientes que todavía pululan en la sociedad actual, sean claramente nostálgicos, añoran un pasado que creen mejor que los calamitosos tiempos actuales. Los fundamentalismos religiosos y ecologistas son un ejemplo de guardabosques que puedan llegar a considerarse legitimados para usar la violencia y la destrucción para imponer sus criterios.

Los modernos eran los convencidos de que había que luchar por una utopía. El sueño utópico precisaba dos condiciones para nacer. La sensación de que el mundo no funcionaba como debiera y que era necesaria una revisión total, era la primera. Y la segunda, una confianza ilimitada en la razón para moldear la sociedad en orden a la mejor satisfacción de las necesidades humanas. De ahí que el moderno deba ser un jardinero, alguien que elabora en su cabeza la disposición más adecuada del mundo y procede a convertir en realidad esa imagen en la tierra. “Estimula el crecimiento de las plantas adecuadas y destruye el resto, ahora rebautizadas como malas hierbas”. El moderno, el jardinero, es la persona de las grandes ideologías, el enamorado del progreso que consiste en ir en pos de una utopía, esa meta siempre inalcanzable. Si el premoderno vive anclado en un ayer idílico, el moderno sueña con un futuro posible que debe realizar a toda costa. Ese sueño revolucionario legitimaba también la violencia. La libertad abstracta, la supremacía de la raza aria, o la sociedad sin clases, servían de excusa para aplastar a quienes parecían oponerse a su planes o no entraban en ese horizonte feliz que se íba a imponer a toda la humanidad. Todavía quedan algunos modernos entre nosotros que repiten incansables las viejas consignas, que buscan nuevos prosélitos capaces de desafiar el desencanto general.

Claro que en los “tiempos líquidos” de la posmodernidad en los que estamos instalados, se nos repite incansablemente que las utopías han muerto. Ya vale de soñar, hay que vivir con los piés asentados pragmáticamente en el suelo. Al posmoderno, que Bauman califica de cazador, “le da igual el equilibrio de las cosas, ya sea éste natural o premeditado artificialmente. Lo único que interesa a los cazadores es llevarse una pieza para llenar su morral”. No les importa que su actividad cinegética acarree la destrucción de la naturaleza o el empobrecimiento de gran parte de la humanidad. Hay que ser cazadores, porque si no te expones a ser cazado. Su horizonte se reduce al presente, al máximo beneficio, obtenido en el más corto plazo posible. La globalización neoliberal ha hecho posible este cambio de época. El progreso es hoy mera cuestión de supervivencia individual. Escapar de la inseguridad, de la rutina, a través del intento de reinventarse continuamente a sí mismo, en un consumismo compulsivo parece ser la meta de muchas gentes que han renunciado a pensar, que sólo ansían no ser cazados en esta jungla individualista…

¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros descendientes?. A los cazadores, no les preocupa. Pero a las muchas víctimas que sus actividades originan les horroriza la situación. Pueden que sólo envidien la posibilidad de convertirse en otros cazadores, que se enganchen con las adicciones estupefacientes que la sociedad les brinda para embrutecerles, puede que estallen en revueltas estériles contra el sistema opresor, o se enrolen en alguna ideología fanática… ¿No es ya la hora de una rebelión humana en la que la dignidad incondicional de las personas y sus Derechos Fundamentales fuerce una resistencia, tanto global como local?. A estas alturas, ¿podemos seguir ignorando el fundamento de la fraternidad básica entre todos los miembros de nuestra especie que nos lleva a responder con deberes inaplazables para los más débiles?.

7 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Pedro Zabala 16.09.10 | 11:51

    Para Lucía: No quiero estar ni con los guardabosques, ni con los jardineros, ni con los cazadores. Aunque, como dice Justi, todos tengamos algo de los tres.
    El guardabosques idolatra lo dado, cree que sólo cabe respetarlo. Por eso añora el pasado y su riesgo es el fundamentalismo. El jardinero no ve límites a la razón, la sitúa por encima de la realidad. Aplasta lo que cree hierbas malas y sueña con el futuro. Opino que el ser humano es cocreador, debe conocer la realidad y actuar sobre ella, para humanizarla y humanizarse. Su libertad es sitiada, pero sólo con su conquista puede vivir como persona plena. En comunión con las personas y no contra ellas, puede hacer de la historia una aventrura humana.
    El cazador, agente de la globalización neoliberal o su cómplice, sólo busca su provecho individual a corto plazo, a costa de la naturaleza y las personas. Resistir al sistema e ir creando islotes de libertad solidaria es la tarea inaplazable.

  • Comentario por hisopo 16.09.10 | 10:58

    O sea:

    - los guardabosques devienen en fundamentalistas religiosos y ecologistas.
    - los jardineros en revolucionarios violentos
    - los cazadores en crueles depredadores de todo y todos.

    ¡Pues sí que está bueno el bosque!

    ¿La solución para Zabala?: na "rebelión humana en la que la dignidad incondicional de las personas y sus Derechos Fundamentales fuerce una resistencia, tanto global como local".
    No se puede decir menos con más palabras.

    Y yo me pregunto: ¿no sería mejor dejar al bosque tranquilo? ¿No habría llegado la hora de dejar de hacer experimentos con él?

  • Comentario por Luis 15.09.10 | 22:36

    Me gustaría saber donde se sitúa el autor, ( si se sitúa en alguno de los tres) y por qué....
    gracias

  • Comentario por Burbuleta 15.09.10 | 21:53

    SABER QUEDARSE Y POTENCIAR LO BUENO DE TODO Y DE TODOS ,SERIA UNA TAREA A PLANTEARSE MUY SERIAMENTE ...
    Po tanto y principalmente :EDUCACION ..EDUCACION ...EDUCACION .................
    REAPRENDER

  • Comentario por Burbuleta 15.09.10 | 21:49

    ¿pensamos quizá que el "poder de la sociedad ,de la calle ,de los trabajos ,de los colectivos etc....HAN TENIDO MAS FUERZA que La Familia y por tanto que "los valores en ellas recibidos ?
    ¿ Por qué no nos planteamos por un momento ..? No habremos sido nosotros (hablo de las personas entre 50-70 años,mas o menos ) los que por querer ser ,modernos ,utópicos sin los pies en el suelo ,tolerantes hasta la saciedad ..porque "mola ponerse al dia ,estar al loro etc....porque en muchos caso "veníamos de unas represiones infumables ? ¿ porque queriamos desatar todas las cuerdas que teníamos y en vez de quitárnolas NOSOTROS ...hemos abierto las puerta a "TODO VALE " ?
    Preguntas hay muchas Pedro ..respuestas ..yo no las tengo o al menos ,no muy claras
    Quizá si hubíeramos sabido inculcar ,que todo lo "pasado no es malo ,ni está desfasado ,ni sirve para nada ...así como hay innovaciones ,muy buenas ...y muy negativas ..SABER QUEDARSE Y POTENCIAR LO BUENO DE TODO Y DE TODOS ,SE...

  • Comentario por Burbuleta 15.09.10 | 21:38

    Pedro ,siempre conciso ,sencillo y conocedor de la calle ,que es una escuela rica ,llena de todo lo que queramos observar y por descontado ser observados
    En general estoy de acuerdo con "las comparaciones " de las tres clases de grupos humanos ,pero creo y seguro tú también lo piensas "los limites no son tan precisos " ...
    Tenemos todos un poco de guardabosques ,jardineros ,cazadores ...
    Es muy dificil en el mundo actual "tener una postura intermedia y de sentido común " quizá por LA EDUCACIÓN ,que parece NO HA SIDO LA MEJOR ...sobre todo EN VALORES ...así HEMOS DEJADO NUESTRA HERENCIA ..a los que muchas veces "criticamos o cuestionamos "...sin ser conscientes que son "un poco o un mucho de lo mejor o peor de NUESTRA CONDUCTA ...dando por hecho "QUE LO NUESTRO FUÉ MEJOR "
    ¿si fué mejor ,como lo hemos sabido transmitir tán mál ?
    ¿pensamos quizá que el "poder de la sociedad ,de la calle ,de los trabajos ,de los colectivos etc....HAN TENIDO MAS FUERZA ,Q...

  • Comentario por Roser Puig F 15.09.10 | 18:33

    Yo no puedo “analizar” la teología de Ratzinger porque soy lega en esta materia. . Solo soy capaz de observar la actitud del actual papa respecto a la fraternidad evangélica. Y eso, lo he denunciado muchas veces, brilla por su ausencia en el papado de B16. Sus actuaciones tienden a recuperar el esplendor de una ICAR de la edad media. Ese esplendor ignora a los débiles.
    Estoy completamente de acuerdo con Pedro Zabala en que ya es hora de ““rebelarnos”, tanto ante los “cazadores” político-económicos, como ante los religiosos. Muchas gracias amigo por tu reflexión..

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