La exigencia de refundar la Iglesia no la hemos inventado nosotros. El tiempo nos ha puesto en un camino de curvas sobre el hielo y debemos aprender a recorrerlo, sin saber del todo lo que hay al otro lado de la segunda curva, sólo que sigue estando allí Jesús, y que el invierno actual puede y debe convertirse en primavera. No podemos parar, pues dejar las cosas como están, manteniendo el sistema actual, parece la peor, al menos desde el punto de vista cristiano.
No se trata de romper con violencia lo que existe, sino de crear más allá de la nieve actual le nueva ciudad de puertas abiertas que vió en "sueño" el profeta del Apocalipsis (Ap 21-22). Tampoco Jesús derribó personalmente el templo (él anunció su caída), sino que lo derribaron celotas y romanos luchando por el control del sistema; pero aquel templo estaba ya vacío, muerto, antes que ardiera en las llamas de la guerra. Un tipo de religión oficial desaparece, pero hay nuevos caminos abiertos, con agua de evangelio.
Cae un sistema, un tipo de “caparazón ya endurecido”, un organigrama donde muchos quedan fuera, pero no para que desaparezca la vida y las buenas conexiones personales y sociales, sino todo lo contrario: para que esas conexiones puedan funcionar mejor. No se trata de bendecir la pobreza, sino todo lo contrario: de abrir un camino de riqueza compartida, desde los más pobres (sin que se excluya a nadie). No se trata de negar a los hermanos, hermanas y madres, sino abrir un camino para que todos podamos ser hermanos, hermanas y madres, como anuncia Jesús en Mc 10, 28-31.
No se trata pues de romperlo todo, para que llegue el caos (no se trata de romper la caña vacilante o de apagar la mecha ya debilitada), sino de fortalecer las cañas, de encender los fuego, mil fuegos de vida, para todos los hombres y mujeres. No se trata de de gozarnos en el puro caos, sino de crear desde el frío actual unas formas más intensas de comunión personal, de comunicación social y de esperanza, desde el evangelio.
1. Partir de lo que existe.
Algunos sienten prisa: les gustaría que llegaran nuevos romanos imperiales (como el 70 EC) para destruir la sacralidad externa de la iglesia actual. Otros sostienen es tiempo apocalíptico: acaba la iglesia, termina el cristianismo, pero acaba también la vida sobre el mundo. En contra de eso, pienso que las cosas tienen un sentido y que es mejor apoyarse en lo que existe, pues mucho de ello es bueno: fruto de un largo proceso de fe y sufrimiento, camino esperanzadamente abierto. Lo que a veces parece simple iglesia en ruinas (visión de Francisco de Asís) contiene elementos que deben aprovecharse y restaurarse, según el ejemplo de aquel que no quiso quebrar la caña cascada, ni apagar la mecha humeante (cf. Mt 12, 20).
Aquí debe aplicarse la paciencia histórica, hecha de ternura ante lo que parecen ruinas . Ciertamente, el Estado Vaticano debe desaparecer ya, hoy mejor que mañana; y con ese Estado el sistema de la Curia romana, con nunciaturas políticas y congregaciones que expresan el "dominio" de la iglesia romana sobre el conjunto de la cristiandad católica.
2. Fin de la Curia Vaticana.
Desde hace siglos se viene hablando de una reforma "in capite et in membris" (de Roma y del conjunto de la cristiandad). En contra de lo que podía pasar en otro tiempo, sentimos una gran ternura por Roma (su historia y arte), pero pensamos que las funciones centralizadoras y burocráticas de su Curia Vaticano resultan no sólo innecesarias sino contraproducentes. Nos cuesta comprender la autoridad y sentido de unos monseñores o nuncios (arzobispos, obispos), sin comunidad donde cultivar normalmente su fe y sin tarea directamente misionera o creadora de vida cristiana.
No me atrevo a presentar como inválidas sus "ordenaciones", pues tengo una visión extensa de los ministerios, pero me parecen poco valiosas, pues sitúan a un obispo de la iglesia en un lugar donde es muy difícil el ejercicio de su tarea evangélica, en contacto de amor y comunión con los creyentes. La imagen de una Curia vaticana, de obispos sólo varones, en un clima de burocracia sacralizada, está más cerca del folclore que del evangelio.
No se trata de pequeñas críticas externas , sino que criticamos el riesgo de identificar el Reino de Jesús con un sistema sacral, la comunión creyente con la uniformidad, la presencia de la iglesia cristiana en el mundo con la institución. El ministro del evangelio es, por definición, un hombre o mujer que llega de modo directo a los excluidos del sistema y crea comunión directa entre los fieles. Eso es difícil en la actual Curia Vaticana, donde parece que la documentación y burocracia, en línea de sistema, se sitúan por encima de la libertad y comunión personal del evangelio.
3. En favor de Pedro (=Papa).
El obispo de Roma en cuanto tal no es necesario, pues no lo hubo hasta entrado el II EC (aquella iglesia estaba dirigida por presbíteros), pero de hecho ha realizado una función de pacto y unidad, sintiéndose vinculado a Pedro (y Pablo), cuya memoria y confesión mantiene Roma. La mejor aportación de esa iglesia es que empiece siendo una entre otras, dejando que esas otras exploren y busquen su camino, en clave de evangelio. Eso significa que debe abandonar sus funciones actuales de sistema, no con la tristeza de haber sido derrotada, sino por fidelidad al evangelio .
Desaparece, como hemos dicho, la Curia Vaticana, pero queda el Obispo de Roma, con una tarea básica de guiar y animar su comunidad, en diálogo con las restantes iglesias, tomando como referencia especial a Pedro, signo de unidad en el conjunto del Nuevo Testamento. Se abre así un modelo distinto de unidad en comunión, que no sea un simple retorno a la historia más antigua (con sus reuniones, sínodos, concilios y encuentros comunes), ni tampoco una continuidad de lo que ahora existe (dirección unificada de la administración de las iglesias), sino experiencia de comunión dialogal entre iglesias hermanas y autónomas, dentro de un mundo unificado, a otro nivel, por el sistema. En esta comunión aún no explorada deberá decir su palabra de recuerdo, de impulso en caridad y de concordia en la fe el obispo de Roma, como signo personal (histórico, presente) de comunicación entre las comunidades. Por eso me pronuncio a favor del Papa.
4. Sin necesidad de protectores
Hemos vivido por siglos en estado de cristianismo protegido, bajo autoridad de personas especializadas (sacerdotes) que nos han guiado, como a menores de edad, diciéndonos lo que podemos y debemos hacer. Los jerarcas ha sido así como madre, que engendra a sus hijos menores, maestra, que enseña a los ignorantes; ellos nos han ofrecido su doctrina, fijadas en línea fe (dogmas) o de acción (sacramentos), como si sólo tuviéramos obligación de "escuchar a los doctores", dejándonos guiar por su magisterio, ministerio y sacerdocio.
Esa actitud de protectorado bondadoso no responde al estilo de Jesús, que no fijó conclusiones, sino que abrió caminos, para que pudiera recorrerlos cada uno (cada iglesia) de manera autónoma: por eso habló en parábolas, dejando a los demás en libertad para pensar y decidirse; trató como a maduros a todos los que estaban a su lado. Por el contrario, cierta iglesia posterior ha querido guiarnos como a niños, nombrándonos obispos y pastores y diciéndonos aquello que debemos creer, en contra de la buena pedagogía, que no resuelve a los alumnos los problemas desde fuera, sino que les anima a buscar y recorrer de un modo personal su propio camino, aunque sea con equivocaciones.
5. Creatividad comunitaria.
Ciertamente, la iglesia es lugar donde nacemos a la fe y aprendemos a vivir; pero sobre todo es casa donde compartimos el pan y dialogamos, como hermanos-hermanas y madres (cf. Mc 3, 31-25), en madurez humana y búsqueda comunitaria. Este ha sido y será un camino difícil. Ciertamente, ella ha dejado resquicios de autonomía creadora, que han explorado genialmente los grandes místicos como Juan de la Cruz, que muchas veces han debido exilarse interiormente para expresar sus experiencias; pero en general ella es una institución obsesionada por la seguridad y control de sus fieles. Dice que es casa de todos, pero los jerarcas monopolizan su palabra, presentándose como Magisterio sagrado, que todos los demás han de acoger con reverencia.
Ciertamente, es una institución venerable, que acoge a acoge a muchos pobres y ofrece espacio de amor para millones de personas, pero tiene miedo de la creatividad comunitaria y del diálogo leal entre los fieles. Por eso debemos cambiarla, por amor al evangelio. No se trata de dejar a los creyentes solos, cada uno ante su Biblia, como han hecho algunos grupos protestantes, sino de potenciar comunidades, capaces de explorar y tantear, de crear y ofrecer caminos de evangelio (en libertad y comunión), en este tiempo nuevo en que la mayoría parecemos amenazados por el sistema .
El evangelio es camino que nadie puede recorrer por nosotros; así nadie puede darnos soluciones hechas, sino que debemos buscarlas, amarlas, conversarlas, en comunión y conservando por lo menos el derecho a equivocarnos. Allí donde la jerarquía sabe, dice y decide, mientras los demás callan y obedecen (sin tener ni siquiera el derecho a equivocarse), está en riesgo la misma verdad de la iglesia. Aludo al principio de falsación de K. Popper y al título del bello libro de A. Domingo M., El arte de poder no tener razón. La hemenéutica dialógica de H. G. Gadamer, Univ. Pontificia, Salamanca 1991
6. Hogar contemplativo.
Muchos hemos recorrido un camino de compromiso que ha venido marcado, en los años setenta y ochenta del siglo XX, por la teología de la liberación, como recordé en la primera parte de este libro. Lo que entonces sentimos y dijimos continúa siendo válido. Pero ahora, pasados los años, con la nostalgia de un fracaso (los problemas siguen, el sistema resulta imparable) y, sobre todo, con más honda experiencia de Jesús, queremos destacar el aspecto contemplativa de la iglesia, que es hogar de misterio, casa donde se comparte el pan de la plena humanidad, especialmente la palabra que brota de la boca de Dios (cf. Mt 4, 4), en un camino donde destacamos tres palabras.
a. Libertad. Queremos que la contemplación sea expresión de la más honda autonomía, sin imposición de varones sobre mujeres (o viceversa), sin clausuras dictadas por la jerarquía, de manera que sean los mismos contemplativos quienes busquen y exploren su camino.
b. Eclesialidad. Queremos que la contemplación sea un aspecto central de la vida cristiana, de manera que haya lugares y momentos donde creyentes puedan reunirse para compartir la experiencia de fe, en silencio o cantando, de un modo temporal o para siempre, ofreciendo al conjunto de la iglesia el testimonio de la experiencia fundante de Cristo.
3. Encarnación. Como he dicho ya, el siglo futuro debe ser un tiempo de amor contemplativo, si no quieren que el sistema le destruya. Pues bien, le contemplación cristiana ha de encarnarse y ofrecer su testimonio en los lugares donde el ser humano está más estropeado, es decir entre los excluidos del sistema, en gesto de plena gratuidad
7. Libertad creadora: ¡viene el reino!
La iglesia habla de libertad y reino, pero da la impresión de que muchos han dejado de creer. Unos suponen que el ciclo cristiano termina: esto se acaba, resistimos un tiempo, mantenemos algunas estructuras, luego Dios dirá; somos los últimos de una larga historia, de mil años de tradición cristiana occidental. Otros tienen miedo y defienden el sistema: se creen llamados a mantener el orden y guardas las estructuras, en plano de dogma y disciplina, como si Cristo les necesitara para mantener la iglesia; normalmente se fijan en cosas secundarias (hábitos y rezos exteriores, estructuras caducas).
Pues bien, en contra de unos y otros, pienso que este es un tiempo de bellísimo para sembrar evangelio. No se trata de hacer y programar, en línea de sistema, como si todo dependiera de nosotros, sino de dejar que la Palabra de reino penetre de nuevo en nuestra tierra (Mc 4). Esto es lo que importa: no tener miedo y explorar formas de vida cristiana, desde el evangelio, en comunión cordial con el conjunto de la iglesia, pero sin estar esperando las directrices directas de una jerarquía, que normalmente llega tarde. Se trata de ser iglesia, de acoger la voz del evangelio y de crear vida cristiana, con autonomía, en la línea de todo lo que he venido diciendo en este libro.
En este fondo destaca nuevamente la importancia de los ministerios, que no tienen carácter sacerdotal (en el sentido clásico del término: no ofrecen víctimas, ni aplacan a Dios con sacrificios), pero son fundamentales, como mediadores de Palabra y Amor comunitario. No hay iglesia visible sin ellos, ni fraternidad sin institución, que organiza el amor desde el evangelio. Ellos resultan menos necesarios en un contexto religioso como el budista, donde cada iluminado puede y debe realizar su camino a solas. Pero, según el evangelio, son imprescindibles, pues los creyentes comparten la fe y amor en Cristo: la reciben, expanden y celebran por y con los otros.
Como Cristo fue ministro (servidor) del Reino de Dios (de los humanos), así sus seguidores: todos son ministros de la Humanidad reconciliada, de maneras diferentes, dentro de una iglesia que se encuentra llena de tensiones, en momento de crisis. En este contexto queremos evocar el tema de la re-forma de los ministerios, conforme a dos caminos que deben acercarse (completarse), para bien de la Iglesia:
Camino oficial.
El Vaticano mantiene una actitud tradicional: insiste en el sistema y actúa como "estado religioso unificado", con nuncios ante las naciones, nombramiento directo de obispos, formación presbiteral en seminarios, celibato, exclusión de mujeres etc. Mirado de un modo exclusivista, este modelo se encuentra a mi entender ya seco, y así me atrevo a confesarlo después de trabajar durante casi treinta años a su servicio, como profesor de seminario y facultad de teología, en la formación de estudiantes para el presbiterado. Está acabado (al menos en occidente), por la escasez vocacional y, sobre todo, por el tipo de vocaciones que prepara, desligadas de sus comunidades, separadas de la vida y crecimiento real de los cristianos.
Las facultades de teología son para el estudio del cristianismo en el contexto de la cultura y religiones de la tierra. Las vocaciones ministeriales han de surgir y cultivarse desde el interior de las comunidades cristianas, que son semillero (seminario) para aquellos que deseen (y sean encargados de) realizar tareas apostólicas, varones o mujeres, célibes o casados, sin desligarse de su entorno y su trabajo humano, tras un tiempo de maduración y prueba, reasumiendo de forma no patriarcal la inspiración de Pastorales. En principio, sólo las comunidades pueden suscitar y animar ministros de evangelio (especialmente presbíteros y obispos). Es normal que esos ministros conozcan la Palabra, pero no tienen por qué ser especialistas en ella, pues los teólogos se dedicarán básicamente a la enseñanza, no al ministerio de organización eclesial. La forma actual de preparar ministros en abstracto y para todo (celebración y enseñanza, dirección comunitaria y servicios sociales...), elevándoles de nivel al ordenarles de presbíteros (e incluso de obispos), sin referencia a una comunidad concreta en la que puedan compartir la fe, me parece carente de sentido (o vale sólo para casos excepcionales, de posibles misioneros).
Camino extra-oficial.
Hay comunidades que empiezan a reunirse por sí mismas, sin un presbítero oficial, suscitando desde abajo sus propios ministerios de celebración y plegaria, servicio social y amor mutuo etc, como al principio de la iglesia. Son comunidades que han comenzado a compartir la Palabra y celebrar el Perdón y la Cena de Señor sin contar con un ministro ordenado al estilo tradicional, pero sin haber roto por ello con la iglesia católica, sino todo lo contrario, sabiéndose iglesia. Estos "ministros" pueden recibir nombres distintos: a veces se les llaman colaboradores, otra son auxiliares o párrocos seglares, otras asistentes pastorales... Lo del nombre es lo de menos. Más importante es el hecho de que algunos están reconocidos y realizan funciones oficiales: todo lo del presbítero menos "consagrar" y "absolver" de manera solemne. En otros casos, tanto las comunidades como sus "ministros" actúan sin respaldo oficial, llegando incluso a consagrar y absolver los pecados, en celebraciones de la Cena o Perdón.
En caso de conflicto con la jerarquía pueden afirmar que actúan de un modo "privado": lo que presiden no es Eucaristía o Penitencia sacramental, sino celebración piadosa (no oficial) de la Cena y Perdón de Jesús. Pero esta parece una disputa de palabras. Las comunidades que actúan de esta forma carecen de visibilidad oficial (no tienen comunión ministerial externa), pero pueden estar en Comunión real con el conjunto de la iglesia. Ellas son, por ahora, pequeñas y frágiles, pero estoy convencido de que van a multiplicarse, eligiendo sus ministros (varones o mujeres), para un tiempo o para siempre, conforme a la palabra de Mc 9, 39 no se lo impidáis. Desde el momento en que el sistema sacral pierde fuerza, ellas pueden elevarse, creando una comunión o federación de iglesias, como al principio.
Teológicamente hablando, estas comunidades no integradas (por ahora) en el orden oficial de la Gran Iglesia no plantean dificultades. Así nacieron al principio las iglesias, así eligieron sus ministros, así se federaron formando unidades mayores. Por ahora, la Gran Iglesia no admite ese modelo, pero lo hará pronto, no sólo por la fuerza de los hechos sino, por la misma evolución de sus ministerios oficiales, que irán perdiendo sacralidad sacerdotal (carácter jerárquico) para convertirse en servicios comunitarios de carácter flexible, desde el interior de las mismas comunidades. De esa forma se irá acercando la iniciativa del pueblo cristiano y la tradición de las grandes iglesias, en un camino de re-forma cristiana que nadie puede asegurar o fijar de antemano.
El organigrama jerárquico de la iglesia actual es más propio de un sistema burocrático sacral y estamental que de una comunión de seguidores de Jesús. Sólo así se entiende el hecho de que ordene ministros en sí (presbíteros sin comunidad, obispos sin iglesia), como expresión de honor y cambio de estado (elevación estamental), con una fiesta que evoca las celebraciones paganas de concesión de títulos de nobleza. Muchos de esos ministros absolutos (sin comunidad o iglesia), mantienen un carácter difícil de precisar, de manera que parece preciso que volvamos a los primeros tiempos de la iglesia, que en el siglo V (Concilio de Calcedonia, año 451) prohibía la ordenación en sí, sin referencia a una iglesia. Un ministro cristiano que pierde o abandona su comunidad o tarea ministerial dentro de una comunidad o iglesia deja de ser ministro, sin necesidad de dispensa o "reducción al estado laical" (que es una terminología no cristiana).
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Las experiencias no se cuentan, si no se contaran no tendriamos EVANGELIOS, Ni Biblia, ni historia escrita,
Hay cosas que es bueno contar.
Pues para desandar ese camino que ha llevado a lo que Xabier critica, pienso que sería bueno recorrerlo mentalmente, para poder tomarlo al revés: 1. Pedro y Santiago dicen que hay que seguir la ley de Moisés (pero no la letra, como los fariseos, sino interpretada desde la caridad) 2. y Pablo que no hay Ley, sino fe (porque en Roma no van a tragar la Ley de Moisés de ninguna forma). 3. Juan y Santiago se asustan y le contestan que el Evangelio es la caridad y la fe sola no vale nada. 4. Cuatro siglos después, los patricios romanos han secuestrado el Cristianismo y producido una serie de apócrifos en los que nos quieren vender el camelo de que Jesús lo que predica es el orden social romano, la esclavitud, el poder absoluto del Emperador, la propiedad romana a favor de los ricos y el odio al sexo como cosa sucia por ser corporal, de la filosofía de Platón. En ese proceso, los obispos dejan de ser elegidos por los fieles y pasan a serlo desde arriba, cosa necesaria para lo anterior.
5. Se le empieza a escapar a la Iglesia los que no están dispuestos a tragarse el cambiazo y volver a la Roma bis, de la que el Cristianismo empezó liberándoles. Así vienen unas herejías, a las que se añade el Islam, dirigido a resucitar el judeo-cristianismo de Pedro y Santiago En él no hay sacerdotes y los cargos religiosos se eligen desde abajo, como en el Cristianismo primitivo). 6. Se refuerza el poder de la Iglesia aliada con el Estado de ricos occidentales y, a partir de entonces, la extensión del Cristianismo ya no es predicar el Evangelio, sino la civilización occidental al servicio de los ricos, por lo que se hace a sangre y fuego. Al que no se convierte lo machacan los ejércitos occidentales. Por ejemplo, en España, al que no se hace cristiano se le expulsa, lo que se extiende incluso a moriscos, convertidos sí, pero que parecen tibios. 7. Como cada vez aparecen más herejías y no se las contiene ni siquiera a la fuerza, se va reforzando el poder de la pirámide de la Iglesia.
8. Tras escaparse Europa oriental, se escapa su Norte y montan tal guerra que exterminan a media población alemana. 9. El escándalo es tal, que en el XVIII se va perdiendo la fe y, desde entonces, los fieles escapan a través de una política que no quiere saber nada de la religión. 10. Asustada, la Iglesia refuerza cada vez más su aparato de mando y dan plenos poderes al Papa, porque ya no se fían de los obispos de cada país. 11. Al surgir dos papas italianos que intentan revertir este proceso y no confiar ya ni en los cardenales latinos, se busca como papas a un anticomunista polaco y a un antiguo inquisidor alemán. Resultado: ¿Qué % de fieles va a misa? ¿El 15%? Y de ese 15%, ¿Qué % está de acuerdo con las decisiones de la cúpula? Den Vdes. su cifra y verán sobre qué pequeño pedestal se asienta un edificio tan grande. Lo fatal para la Iglesia ha sido identificarse con la filosofía, el derecho y la cultura de un Occidente que era el gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos
La siguiente fatalidad fue que, al ver que se les escapaban todos los demás, en vez de volver a predicar el Evangelio para todos los pueblos, intentasen reprimirlo por la fuerza y concentrando cada vez más el poder en una pequeña elite, que ha acabado volviéndose autista y totalmente ajena a la realidad de todo el mundo, empezando por su propio Occidente. Única solución o refundación posible: reconocer humildemente que se erró al cambiar Evangelio por Grecia y Roma y decir claramente que el Cristianismo tiene sólo dos mandamientos: Amar a Dios y al prójimo y no terceros mandamientos culturales. Decir bien alto que no van a aliarse con ningún poder más, que maten a todos los Papas, obispos, sacerdotes y fieles que quieran, como han hecho, por ejemplo, con el Arzobispo Romero, pero que no van a volver a picar con ningún Constantino ni a aliarse con ningún Teodosio. Cuanto más se les cabreen los grandes poderes, más fieles ganarán y mayor será su prestigio.
Tras esto, los “angelistas” (como Sofía) y los que se han perdido en los vericuetos de la teología (¿Xabier?) dirán que soy yo el que me pierdo en las luchas de intereses, etnias, clases y civilizaciones, porque (creo yo suponen) que la teología está fuera de los intereses del mundo como la geometría y los intereses no influyen en ella (¡Si se manipula hasta la biología para defender los intereses sociales y políticos sajones!). Para refutarlos voy a empezar devolviéndoles sus argumentos estilo boomerang: ¿No dicen siempre que los heterodoxos combaten a la Iglesia para defender sus intereses (casi siempre sexuales, que es lo único en los que la Iglesia da opiniones tajantes)? No me entretendré en “lo clásico”, como que Lutero creó el protestantismo para poder casarse con una monja (pues ya fue tonto el Papa en no dispensarle) y si se habla de Enrique VIII (al que si le autorizan otro matrimonio, la Iglesia se hubiese tenido que enfrentar al poder militar de los Reyes Católicos),…
…citaré yo a Napoleón (contra quien tampoco querían enfrentarse militarmente), al que se anuló el matrimonio por una causa formal que me parece farisaica. Pasaré a citar a Sofía: a mí, “del Islam sólo me mola la poligamia”, porque “me gusta picotear” y “sólo veo tetas”. Continuando, observemos que todos los cismas y herejías surgieron en torno a centros de poder y repetiré que no nos dejemos hipnotizar por la idea (greco-romana) de que el sexo es una baja pasión corporal y la Iglesia lo combate para hacernos puros como ángeles (enorme disparate, porque ni lo somos ni sería bueno hacernos ángeles, como no lo sería que los niños fuesen como adultos y resolviesen integrales, en vez de disfrutar con juguetes). Hipnotizar, porque no se quiere que comprendamos que tras el sexo están sus consecuencias de orden social, que favorecen a unos (p. ej. los ricos) y perjudican a otros (p. ej., los pobres), que impiden la integración de razas y clases sociales o la favorecen y que llevan a genocidios
Las experiencias no se cuentan, se viven.
Núnca he tratado de excluir, me extrañan esas posturas anticristianas.
En los ambientes cerrados y muy convencionales he oido algo similar a lo del silencio. ¿me habré equivocado de página?? Perdonan entonces, no les molestare más.
Las experiencias no se cuentan, se viven.
Núnca he tratado de excluir, me extrañan esas posturas anticristianas.
En los ambientes cerrados y muy convencionales he oido algo similar a lo del silencio. ¿me habré equivocado de página?? Perdonan entonces, no les molestare más.
Ahora, pasado un tiempo de maduración (de sufrimiento), de pérdidas y encuetro, de redescubrimiento y de afianzarnos en Jesús de Nazaret, el Cristo, vamos siendo creativos para en comunidad poder ir plasmando aquello que el Señor nos ha dado. Sintiéndonos iglesia, en las parroquias donde nos dejan, porque nos sentimos llamados a vivir ahí, junto a otras comunidades, con otros carismas y sensibilidades.
Por si el Sr. Pikaza lo conoce, uno de esos sacerdotes era Rosendo Palacios. C.M. que dió clases de Pastoral en la facultad de Salamanca.
Los visitadores se encargaron de separar a esos ministros que en comunidad vivían, evangelizaban y estaban apasionados por el Reino.
Hicieron destinos a "curas" (no ministros) que nos prohibieron reunirnos en las parroquias, nos echaron de los consejos, de ser catequistas, de servir a los pobres en cáritas, pero querían seguir cogiendo nuestros bienes, que en libertar y en gracia compartimos, según posibilita a cada uno el Espíritu. Pero nosotros seguimos, porque la parroquia es más que el templo. Pusieron a la gente en contra, diciendo que nuestra presencia era incómoda, algunos curas no querían celebrar misa, porque seguíamos acudiendo a celebrar la Pascua y alimentarnos. Así que tuvimos que dejar algunas parroquias (en algunas continuamos) e irnos a otras parroquias, donde otros ministros, nos acogieron sin problemas. Lo que en una parroquia, nos decían que estamos "fuera de la Iglesia" en otras parroquias daban gracias a Dios. No entiendo bien esto de que cada párroco pueda decidir lo que es eclesial o no.
No eramos nada.. poca gente, pero sentíamos que debíamos ser fermentos de fraternidad en nuestra parroquia y en nuestro pueblo. Los Sacerdotes (miembros de una congregación) fueron siendo destinados por distintas parroquias, con lo que se empezó a hacer una "construcción en común", una renovación de las parroquias. Eso nos permitió tener una visión eclesial más amplia, no sólo local (parroquial) sino diocesano, provincial (provincia canónica), universal (católica).
Pero los superiores, "sintieron envidia", hacia las personas, porque su trabajo y su hacer, denunciaba sin palabras a los curas "vagos" (no jurídicamente, sino los funcionarios que no trabajaban). Empezaron a hacer destinos a conciencia, a escribir cartas a las parroquias (no a las comunidades, que no teníamos entidad para dialogar, sino a los párrocos) para que quedase claro lo prohibido. Nos visitaron (el visitador) para amedentrarnos, para asustar a los más debiles, para calumniar a los que se preocupaban de ...
Actualmente vivo mi fe junto a mi comunidad en una parroquia, allí nací, tras un proceso de evangelización que comenzaron varios sacerdotes hace unos 30 años, yo llevo casi 20. A raíz del CV II esos ministros (servidores de Dios l y de los hombres) empezaron a concebir la Parroquia como "casa en medio de las casas" "Comunidad de comunidades" y pasaron de una parroquia sacramental de mantenimiento y una parroquia misionera, evangelizadora y evangelizada, vertebrándolo a través de un proceso de maduración en la fe para Adultos y llegar a ser cristianos adultos. Una parroquia formadas por pequeñas comunidades donde se va compartiendo la vida, los dones y los bienes. Comunidades enraizadas en la Palabra, que celebran la vida en sus eucaristias y oran. Se constituyó la Cáritas Parroquial donde se estimulaba el compartir los bienes, el servicio a los pobres, el cambio de estructuras, la denuncia social, pero sobre todo el Amor a los preferidos de Dios...
◦Comentario por Luis 26.08.10 | 18:10
¡Uffff, cuantas palabras......! Créo que una temporada de silencio le vendría bien....A pesar de su inteligencia y sabiduría no se puede saber tanto y de todo... ¡Pienso yó!.
Me gusta más leer experiencias concretas vividas....¡Lo demás no me sirve!"
Estoy de acuerdo Luis ¿por que no comienzas TU MISMO ,CON TUS EXPERIENCIAS COCRETAS VIVIDAS ?...dá igual ,alguno tiene que ser el primero ...personalmente ,seguiré "la segunda " ¿t parece ?
No tengo mas remedio que pensar que del hombre del Cro-magnon a nosotros, no ha ocurrido mucho tiempo.
¡Uffff, cuantas palabras......! Créo que una temporada de silencio le vendría bien....A pesar de su inteligencia y sabiduría no se puede saber tanto y de todo... ¡Pienso yó!.
Me gusta más leer experiencias concretas vividas....¡Lo demás no me sirve!
A pesar de todo estoy muy agradecido a esta iglesia tan mala....
Creo que hay unos problemas muy serios de los que debemos concienciarnos ugentemente:
El futuro de nuestro planeta. Estamos exterminandolo cada vez más y esto trae como consecuencias las hambrunas , las inundaciones, las sequias que avanzan de una manera alarmante, los vertidos al mar de enormes cantidades de productos petroliferos.
A nivel Iglesia debe darse una respuesta, si es preciso un Vat. III
No podemos seguir manteniendo unas posiciones trasnochadas, los problemas que estamos viviendo
exigen que desde la fe cristiana se iluminen estas realidades, que por lo que se ve cada vez mas se estan convirtiendo en un clamor universal.
Si la vida nos diera "la gracia " de poder ,sentir ,soñar y hacer lo que está escrito ...seguramente EL MUNDO SERIA MAS JUSTO ,MAS ALEGRE ,MAS HUMANO
Un abrazo para todos .
Justi .Arco .Iris
Voy a seguir invitando a caminar ,al que decidió quedarse ...y levantaré los brazos a los que se han rendido ,porque en medio de la desolación ,siempre habrá ,un niño esperanzado .esperando algo de nosotros y aún en medio de una tormenta ,por agún lado saldrá el sol y en medio del desierto crecerá una planta
Voy a seguir ...porque siempre habrá un pájaro que nos cante y un niño que nos sonria ...una mariposa que nos brinde su belleza
Pero si agún dia ,vés que YA NO SIGO ,NO SONRIO O CALLO
Solo aercaté ,dame un beso ,un abrazo o regalamé una sonrisa ......con eso será suficiente ...........SEGURAMENTE ME HABRA PASADO QUE LA VIDA ME ABOFETEÓ ,ME SORPRENDIÓ POR UN SEGUNDO ..........SOLO UN GESTO TUYO ,HARÁ QUE VUELVA A MI CAMINO
NUNCA LO OLVIDES ,NUNCA LO OLVIDEIS
Si la vida nos diera "la gracia " de poder ,sentir ,soñar y hacer lo que está escrito ...seguramente EL MUNDO SERIA MAS JUSTO ,MAS ALEGRE ,MAS HUMANO
...
Roser, una comunidad sí que es necesaria. No ha de ser necesariamente "de base", que en el cristianismo contemporáneo es un término bastante específico. No sé, supongo que un monje benedictino tiene su comunidad, y no es de base, y supongo que puede ser un buen cristiano y tener una fe muy profunda, honda, sincera y comprometida. Lo mismo un laico que esté en una buena parroquia, bien atendida donde haya una comunidad cristiana, aunque no sea de base. Afortunadamente, en la Iglesia, en la Catolica, caben muchas comunidades vivas, muy diversas que viven unidas en la libertad de la fe, aunque esa unidad no sea uniformidad.
Hace agún tiempo ,os regalé un "escrito "...he creido que hoy era buén momento para recordarlo .
Os digo :este escrito no es mio ,pero lo asumo totalmente ,coincide con mís valores ,ética y si me apuerais ,lógica .
Ni que decir tiene ,no lo cumplo bién !ojalá ! seria Santa Justina y para eso me queda mucho
VOY A DEGUIR....
Voy a seguir creyendo ,aún cuando la gente pierda la Esperanza
Dando Amor ,aunque otros siembren odio
Voy a seguir construyenso ,aún cuando otros destruyan
Hablando de Paz ,aún en medio de una guerra
Voy a iluminar ,aún en medio de las oscuridades
y seguiré sembrando , a pesar que otros ,pisen la cosecha
Seguiré gritando ,aunque los demás callen y dibujaré sonrisas en rostros con lágrimas
Voy a seguir transmitiendo alivio ,donde vea dolor y regalaré motivos de alegria ,donde solo haya tristezas
Voy a seguir invitando a caminar ,al que d...
... ¿Una comunidad de base para poder sobrevivir en la fe?... Comeremos mendrugos de pan, beberemos el mejor vino ¡q sea un riberita! con un poco de jamon iberico, ¡esto es lo que llama la pandilla de los Boffes, un banquete pascual, eucaristico, aleluya! asi estan ellos de ensimismados, y algunos con esquizofrenia, ¡pobrecillos! pero Dios es misericordioso y les perdona, pero la salvacion depende de ellos. Las comunidades de base de Boffes multinacional, multimillonarias, no es la Iglesia Catolica. Los cristianos catolicos estamos en las parroquias sin dejar solo el sagrario donde esta nuestro amigo y hermano Jesus, que vino, viene y vendra a salvarnos a todos, a los que le crucifican tb. Muchas gracias, y ha ser buenos, no mendrugos.
En mi opinión,Fernando M explica muy bien lo importante que es tener una comunidad de base para poder sobrevivir en la fe, en medio de un mundo que tiende a descristianizarse institucionalmente.
Dice Xabier: pienso que las cosas tienen un sentido y que es mejor apoyarse en lo que existe, pues mucho de ello es bueno: fruto de un largo proceso de fe y sufrimiento, camino esperanzadamente abierto. Lo que a veces parece simple iglesia en ruinas (visión de Francisco de Asís) contiene elementos que deben aprovecharse y restaurarse, según el ejemplo de aquel que no quiso quebrar la caña cascada, ni apagar la mecha humeante (cf. Mt 12, 20). Coincido con este criterio. Y también coincido en que una curia Vaticana está de más “pensamos que las funciones centralizadoras y burocráticas de su Curia Vaticano resultan no sólo innecesarias sino contraproducentes. Nos cuesta comprender la autoridad y sentido de unos monseñores o nuncios (arzobispos, obispos), sin comunidad donde cultivar normalmente su fe y sin tarea directamente misionera o creadora de vida cristiana”.
-sigure-
Excelente artículo . Me ha encantado.
pero que nunca se había planteado hacer otra cosa, porque no sabía como le iba a ir.
2 años después recibí la invitación de su ordenación. Nunca hablé con Él de su experiencia de fe, de la "Ruptura" del encuentro con Jesús le había producido, de su seducción, de su pasión por realizar el proyecto del Padre, etc... Hablamos de otras cosas.... pero era un buen chico, y me imagino que seguirá siéndolo, y me imagino que seguirá siendo Sacerdote o no.. no lo sé.
También estoy de acuerdo con lo que X. Pikaza dice de los Seminarios, y no me refiero a los seminarios menores (que todavía quedan alguno por desgracia) sino a los estudiantados de Teología. Y pondré dos ejemplos:
1. Mi paso por uno de ellos me ha constatado lo siguiente: De los poco que éramos: 11 en el año 93, algunos dejaron el seminario durante el estudiantado, otros después de ordenarse. Ninguno de ellos vive ni celebra su fe en comunidad. Sólo los que teníamos una comunidad fuerte, donde nos sentimos acompañado durante nuestro discernimiento, al salir encontramos una comunidad que nos acoge y donde servimos. Y ahora sí me siento ministro.
¿No hubo experiencia de Fe, ni encuentro durante tantos años, que el cristiano solo era cristiano si era cura?.
2. Estando en 5º de Teología, un compañero me dijo, que no sabía por qué estaba en el seminario, que entró de pequeño, se lo pasaba bien, sacaba buenas notas y todo el mundo le trataba bien, pero...
Gracias Angel, por querer explicarme la Eucaristia, pero no me gusto la indigestión que le dió a Judas,
No volveré a comulgar en mi vida. Y no creo que por eso deje de tener vida eterna, más bien habre regresado a la vida, tanto en esta vida, como en la otra vida cuando me toque.
Y podría continuar con las celebraciones y sacramentos, que en vez de celebrar en el encuentro gozoso con El señor en un clima de oración y contemplación, de júbilo y fe compartida; de Eucaristía de la vida que nos lleva a una vida Eucaristizada.. son funcionarios de ritos sin sabor, ni gracia (humana).
Muchos curas se quedaron en una teología pre-conciliar, su exegeis de la palabra es inexistente, su conocimiento del hombre concreto es nulo, sus homilias son palabras huecas, parecen "sepulcros blanqueados" (nos dice hoy San Pablo). Es más diría que no son hombres de FE.
No soy anticlerical, tengo muchos amigos sacerdotes. Y doy gracias a Dios por la Iglesia, por ésta, que es la que me ha dado a conocer a Jesucristo. Pero estoy de acuerdo que hay que replantear el organigrama para que la comunidades sean comunidades vivas, de pecadores, pero de pecadores perdonados que se saben llamados a servir (a ser ministros) según el don de cada uno.
Estructura, sumisión (creyendo que es obediencia). He escuchado muchas veces en mi parroquia a Curas que para decir una cosa sin sentido y que le "obedeciésemos" decía: "La Ilgesia nos pide".. "El obispo nos ha pedido".. "El visitador pide".. Como si fuésemos torpes. Aún hemos tenido que ser CREATIVOS para seguir "viviendo en Comunidad y evangelizando". "El Amor es Creativo hasta el Infinito".
3. Hay muchos Curas (no sé si ministros) que llegan a una parroquia que "no tienen ni idea" de pastoral, ni de cómo evangelizar, ni anunciar, ni misionar, y arrasan con la comunidad que lleva viviendo su fe 20 o 30 años sin importarle nada. Y después dicen.. "que no le hemos acogido bien y que no le queremos, y que se siente solo. Tampoco saben nada de acciones sociocaritativas, pero son presidentes de "Cáritas parroquial" y echan por tierra las obras significativas que hacen visible a un Iglesia pobre y con los pobres. Y no puedes hacer nada por que son el Párroco y debemos obedienc...
Yo no me atrevería a decir que estoy de acuerdo con todo lo que dice X. Pikaza, pues seguro que muchas de sus expresiones tiene mayor implicación de las que yo pueda percibir, pero no me parece tampoco descabellado los planteamientos, por varios motivos.
1. Entiendo que la Iglesia es la comunidad de los seguidores de Jesucristo. Los que nos hemos encontrado con Él, nos hemos sentido seducido y enamorados y por esos nos sentimos invitados a "vivir con Él" (en comunidad) y "enviados" a Anunciar la Buena noticia: "Convertíos y creed en el evangelio, el Reino de Dios (de los humanos) está cerca". Sin esta experiencia de encuentro personal con Jesucristo no habrá cristiano. El cristiano o será místico o no será cristiano. Partiendo de ahí, la organización de la Iglesia siempre será secundaria, pues de verá está al servicio.
2. Estoy totalmente de acuerdo con la Creatividad Comunitaria. Mi experiencia de vida comunitaria ha topado y sigue topando con mucha burocraci...
Matutina:
si la frase que no habías escrito afecta en algo a lo que he dicho, lo rectifico.
Pero debe advertir que desviarse del Evangelio, por mucha retórica a que acudamos, en una forma de traicionarlo.
Y lo siento, pero ¿quién está negando el Concilio Vaticano II? Pues no digo que no haya cosas aún por aplicar, pero quien se está alejando del Concilio Vaticano II no es precisamente Benedicto XVI, como tampoco lo fue Juan Pablo II. Los textos están ahí y son tozudos. Leete la Dei Verbum y la Lumen Gentium (incluso, por qué no, Gaudium et Spes) y si encuentras un modo de hacer el texto de hoy del blog con los documentos conciliares, házmelo saber, por favor.
Se trata, por tanto, de hacer un buen diagnóstico. Pero la reforma de la Iglesia, sin embargo, no puede orientarse sólo por el rechazado. Repito: Jesús fue rechazado por el conjunto de su pretensión. Por tanto, solo tenía dos opciones: o ser fiel a su misión, o traicionarla. No podía hacer componendas, no hay término medio. Lo mismo con la Iglesia y su misión: el mundo aceptará sin problemas una Iglesia que reduzca su misión y que se contente con ser: un faro de moralidad, una instancia ética, promotora de la paz universal y del desarrollo de los pueblos, un evangelio reducido a la fraternidad universal. Pero Jesús no murió sólo para eso, ni sus apóstoles comprendieron su misión así, puesto que anunciaron desde el principio a Jesucristo como el único nombre por el que los hombres pueden salvarse. Si la Iglesia renuncia a Jesucristo y la validez universal de su Revelación, será aceptada, pero entonces ¡dejará de ser Iglesia!
Pero si de fanáticos es no autocuestionarse nada; de débiles es pensar que la culpa siempre la tenemos nosotros, porque hay razones -ajenas a la estructura de la Iglesia- por las cuales los cristianos son rechazados. Ha sucedido siempre, no tenemos que asustarnos. Hay rechazos legítimos (los que tienen que ver con nuestra vida mediocre, poco sincera, falta de testimonio, o con la opacidad de estructuras y medios organizativos) y hay rechazos que tienen que ver con el pecado, con el prejuicio, con el deseo de una autonomía entendida como anomia moral, como rechazo de toda norma o de toda ley, como fruto de modos de pensar que rechazan la existencia de la verdad. Cuando he dicho que Cristo fue rechazado o que lo fueron los primeros cristianos, sólo indico que el hecho de que seamos rechazados sin más, el hecho en sí, necesita un diagnóstico. Y ningún buen cirujano coge el bisturí sin antes hacer un buen diagnóstico.
En le comentario anterior se me comio el sistema la frase final y quedo ahi una m... que no me gusta.
Decia: Hisopo, no acuso a la Iglesia de haber traicionado el evangelio, pero creo que se ha desviado de él y deberia volver a él. A toda máquina!
Estoy de acuerdo contigo, Matutina. No autocuestionarse nunca es de fanáticos y por eso yo lo hago: yo tengo una lista larga de cosas que necesitan reforma en la Iglesia, en la vida de los cristianos, en la celebración y administración de los sacramentos, en estructuras administrativas y organizativas, en modos de enseñanza, en criterios de elección y formación de candidatos a los ministerios... puedo seguir en una lista muy larga. Pero una cosa es reformar y otra es eliminar: una cosa es reformar criterios y estilos en los ministerios, y otra eliminarlos; una cosa es mejorar la celebración o administración de los sacramentos, y otra suprimirlos o modularlos a mi antojo. La reforma de la Iglesia sólo la puede hacer la Iglesia (y aquí entiendo por la Iglesia a todo el Pueblo de Dios) en fidelidad al Evangelio, a la Revelación que también nos llega por la Tradición, por tanto en fidelidad a la Tradición y no al albur de los criterios de moda que nos suscitan rechazo.
Angel, el rechazo, sobre todo cuando es persistente y se va generalizando, creo que debe llevar siempre a una revisión profunda, a preguntarse seriamente qué es lo que esta pasando, sin tratar de poner las causas siempre afuera, lejos, sin autocuestionarse nunca.
Cuando las criticas vienen de adentro, de tus mismas filas, de los que son Iglesia como tu, hay que escucharlas y cuestionarse si lo que se está haciendo será lo correcto o no... no cerrase a ellas y tildar de herejes a quienes las hacen. En esto, hasta ahora la institucion ha sido impermeable. El Concilio Vaticano II intentó situarse en la realidad del siglo XX, y ya ves, lo están negando.
Cualquier institución que no conecta con su tiempo historico y se queda dormida en los laureles del pasado será irrelevante para el mundo contemporáneo (siglo XXI).
Hisopo, no acuso a la Iglesia de haber traicionado el evangelio, pero creo que se ha desviado de él y deberia volver a él. A toda m...
y VUESTRAS ALMAS QUE SON MAS SABIAS QUE VOSOTROS, TAMBIEN.
ES CURIOSO, EL ALMA QUE OS HABITA HABLA A TRAVES DE VOSOTROS, PERO VOSOTROS NO OS DAIS CUENTA.
Si os pusiera las letras de las canciones de iglesia, y al lado lo que estais diciendo, os quedariais absombrados, lo cantais tan normal, y no estais diciendo cualquier cosa.Y lo aceptais como normal.
Pues verás, Cristiana, yo no sé si eres santa o no, no me atrevería a decirlo nunca, menos aún sin conocerte. Eso sólo lo sabe Dios, el único que conoce los corazones y los juzga. Veo que tienes un problema con la Eucaristía, pero tampoco sé exactamente cuál es y, por tanto, tampoco me atrevo a decirte nada, para no decir palabras en falso. En cualquier caso, para ser concreto, yo pienso mucho por ejemplo en la Madre Teresa de Calcuta y en sus noches de oración ante la Eucaristía, momentos de oración de los que ella sacaba fuerza para la vida como muchos cristianos de siempre, unos más conocidos y otros anónimos. Si quieres que hablemos de ello, yo encantado.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman