El “dogma” de la Asunción de María se inscribe dentro del misterio de la Resurrección de Jesús, abierta a todos los creyentes, es decir, a todos aquellos que la aceptan. En la conciencia de la Iglesia Católica, María, la madre de Jesús, ha sido la primera que ha resucitado con él (no en sentido cronológico, sino en sentido humano).
En ese sentido, pienso que debemos hablar de la muerte y “asunción” (elevación o plenificación) de los creyentes. De esa forma quiero retomar y culminar los temas en torno a la Asunción de María. No puedo responder a las reflexiones tan hermosas y certeras de algunos de los participantes en el blog. Pero las tengo en cuenta en mi reflexión. Buen día a todos.
Perdonen los lectores las repeticiones. Quiero en este post retomar y culminar algunas cosas ya dichas en los anteriores.
Sólo el hombre nace, sólo el hombre muere
Las restantes plantas y animales ni nacen ni mueren, sino que forman parte de un continuo biológico, sin identidad personal.
Sólo el hombre nace, sólo el hombre muere… Así lo han destacado sobre todo los judíos, el pueblo de María; ellos no han querido evadirse de la muerte, como han hecho otras culturas. De esa forma, mirando cara a cara hacia la muerte, han aprendido y han sabido que la muerte nos reduce a la suma soledad, pudiendo, al mismo tiempo, abrirnos a la vida de los otros (por quienes morimos, con quienes morimos).
Si no muriéramos no dejaríamos sitio en el mundo para los que vienen. Si no muriéramos haríamos imposible la vida de nuestros sucesores. Tenemos que morir para que otros vivan, abriendo con nuestra vida y muerto un cuerpo en el que ellos pueden encarnarse y seguir el camino de Dios.
La muerte nos da miedo, el miedo supremo
Pero sólo por la muerte podemos gozar de verdad y dar la vida a los demás.
«Por la muerte, por el miedo a la muerte empieza el conocimiento del Todo... Todo lo mortal vive en la angustia de la muerte; cada nuevo nacimiento aumenta en una las razones de la angustia, porque aumenta lo mortal».
Así comenzaba Rosenzweig su libro más inquietante y luminoso de antropología judía (La Estrella de la Redención, Sígueme, Salamanca 1997 43-44).
En un sentido, ese saber sobre la muerte es maldición, como ha visto el relato del “pecado ejemplar” de Adán/Eva, en Gen 2-3: “el día en que comas morirás…”. Pero, en otro sentido, este morir (saber que se muere) puede y debe convertirse en bendición, en el momento culminante del sí a la vida, a la vida de Dios, a la vida de los otros. Sólo los hombres pueden morir por los demás; sólo los hombres pueden dar de verdad su vida, abrir su cuerpo, para que otros vivan de su mismo cuerpo (como Jesús, como María).
Sólo porque sabemos que vamos a morir podemos vivir, arriesgarnos y amar de verdad a los otros. Un hombre de este mundo, condenado a no morir, sería el mayor de los monstruos, un ser angustioso y angustiante.
Morir es muy duro. Pero mucho más duro sería no morir.
Una vida para siempre sólo tiene sentido cuando cambien las condiciones de este mundo, como ha querido Jesús, como han querido y quieren millones de personas, que esperan y desean una resurrección. Sólo por la muerte (cuando damos la vida a los otros, como Jesús en la cruz) puede haber resurrección (ascensión al cielo).
Así lo han descubierto los cristianos en la Pascua de Jesús, sabiendo que Jesús ha muerto porque vivía, ha muerto para vivir (para que llegue el Reino), ha muerto para que otros vivan. Así lo visto la iglesia, descubriendo que todos los creyentes (¡todos los pobres!) mueren y resucitan y suben al cielo con Jesús, a un cielo de carne, de cuerpo y alma. Por eso han podido aplicar esta experiencia a María, madre y hermana de todos, en Jesús.
Sólo aquel que acepta la muerte puede vivir en plenitud
Sólo aquel que acepta la muerte (y que es capaz de morir en amor y por amor) puede vivir en plenitud, vive por siempre (como vemos en María).
El autor judío ya citado, Rosenzweig, supone que muchos filósofos y pensadores religiosos han querido engañar a los hombres con una mentira piadosa, diciendo que son inmortales y añadiendo que la muerte no es más que una apariencia. Pues bien, ese consuelo es mentiroso y se sitúa en la línea de la evasión gnóstica o espiritualista.
Ninguna respuesta compasiva puede aquietar a los hombres, que nacen y mueren, ninguna teoría teórica puede convencerles. Los hombres mueren ese el destino; mueren y no son felices… pero todavía serían más infelices si no pudieran morir. Los hombres mueren, pero pueden descubrir en la muerte la mano de Dios y ofrecer su mano de amor a todos, como ha hecho Jesús, como ha hecho María.
Morir en cristiano es dar la vida
En ese contexto se sitúa la respuesta de la fe, cuando afirma que el sentido de la vida está en vivir para los demás… y que de esa forma la misma muerte, sin perder su bravura y dureza y enigma (¡Dios mío, Dios míos! ¿por qué me has abandonado?), se convierte en signo de solidaridad, en vida que se abre (como ha visto de un modo impresionante el evangelio de Juan, al descubrir que del costado muerto de Jesús brota la vida, de manera que la misma muerte es ya resurrección).
Pues bien, la Iglesia ha creído que María ha muerto como Jesús, dando la vida. Por eso la venera en la muerte, como signo de Resurrección y de Ascensión (Asunción). Éste es el contenido de la fe, de la fe en la carne resucitado y compartida.
Asunción de María
Morimos solos, pero morimos, al mismo tiempo, para todos y con todos. Morimos en Dios, de manera que nuestra vida (nuestra carne) pueda hacerse vida y carne (cuerpo) para los demás.
Ésta es la fe que los judíos siguen poniendo en manos del Dios en quien esperan, ésta es la fe que los cristianos descubrimos y proclamamos en la resurrección de Jesús quien, al morir por los demás, ha desvelado y realizado por su pascua el gran don de la vida de Dios: se ha hecho “cuerpo mesiánico” para todos.
En esta línea se entiende el dogma de Asunción de María, que es mujer, madre de Jesús, que “sube al cielo como mujer plena”, es decir, como persona en forma de mujer. Esta es la fe que Pío XII definió en 1950, poniendo de relieve la vinculación de la Madre con su Hijo Jesucristo, diciendo que
«La Inmaculada Madre de Dios...
cumplido el curso de su vida terrestre,
fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial»
(Denzinger-Hünermann 3903).
Este dogma se puede aplicar a miles y millones de cristianos (que creen en la resurrecciòn), pero también a los miles de millones que no creen, pero que viven, quizá sin saber, en el interior de la Vida que es Dios.
El Papa dice que María ha culminado su camino, ha terminado (ha muerto), alcanzando la gloria mesiánica de Cristo, su Hijo, viniendo a presentarse así como un signo para el conjunto de la humanidad, que también ha de ser elevada en carne (cuerpo y alma) a la gloria de Dios, que es la justicia fraterna, que es la comunión de vida entre los hombre y mujeres.
No hay para María inmortalidad del alma, sino resurrección total, de la persona, es decir, despliegue y plenitud del cuerpo mesiánica del que María forma parte, como supo la iglesia primitiva.
Pero lo que el Papa dice de María puede y debe decirse con ella de todos los que mueren en amor, en la vida de Dios, del Dios que les recibe en su Vida.
Un curso, una carrera: en cuerpo y alma.
El Papa dice que “transcurrido el curso” de la vida de María, ella ha culminado su “carrera” en Dios. Ha sico una carrera hacia la muerte, en comunión con los demás, a través de Cristo, su hijo, y de todos sus restantes hijos y hermanos (cf. Mc 3, 31-35).. Pues bien, cumplido ese curso vital, que había comenzado por el nacimiento, María ha sido asumida (assumpta) a la gloria de Dios, que se identifica con la misma Resurrección y Ascensión mesiánica de su Hijo Jesús, que se expresa y expande en el camino de la Iglesia.
Un tipo de antropología helenista, dominante en la iglesia, ha venido afirmando que el alma de los justos sube al cielo tras la muerte (porque ella es inmortal), pero que el cuerpo tiene que esperar hasta la resurrección del fin de los tiempos. En contra eso, situándose en un camino distinto de experiencia antropológica y de culminación pascual, este dogma afirma que María ha culminado su vida en Dios, por medio de Jesús, en cuerpo y alma, es decir, como carne personal o, mejor dicho, como persona histórica, en comunión con las demás personas que han estado y siguen estando implicadas en su vida.
Este dogma nos sitúa en el centro del misterio cristiano,
vinculado a la muerte y resurrección de Jesús, vinculado al “cuerpo y alma” de los hombres y mujeres, de todos los que de un modo o de otro, quizá sin saberlo, están unidos a Jesús.
Como he dicho, este dogma no niega la muerte, no dice que el alma sea inmortal por su naturaleza; no escinde o separa a María del resto de los fieles, como si a ella se le hubiera ofrecido algo que no se da a los otros, como si ella fuera la única que muere y sube (resucita) al acabar el curso de su vida.
Al contrario, este dogma abre para todos los creyentes una misma experiencia pascual, asumiendo con Jesús la muerte. María aparece así como primera cristiana completa, pues la vemos en Jesús y por Jesús como primera de los resucitados.
María Reina
La tradición de la iglesia ha vinculado la Asunción con la Coronación de María como reina del cielo y de la tierra. Ella es Reina de tal forma que todos somos con ella (por Jesús) los reyes. Evidentemente, se trata de una imagen, pero es muy significativa: a través de su vida mesiánica, al servicio del evangelio de Jesús, habiendo superado toda forma particular o egoísta de búsqueda de sí, María ha sido recibida en el misterio de la Trinidad de manera que el Padre y el Hijo unidos la coronan con el Espíritu Santo (que puede aparecer en forma de paloma).
De esa manera su misma carne queda integrada en el misterio de Dios, pero no en nombre propio, de un modo exclusivo, sino en nombre y del conjunto de la historia humana.
Dios, humanidad suprema
El mismo Dios que se ha encarnado en Jesús recibe en su gloria la carne de su humanidad (su gran cuerpo mesiánico), empezando por la carne de María, su madre. Por eso dirá el Vaticano II que ella no se puede separar de los creyentes, pues su camino sigue siendo el camino de la Iglesia o, mejor dicho, de la humanidad entera, abierta hacia Dios a través de una solidaridad de vida y muerte, de generación y solidaridad encarnada (cf. Lumen Gentium, 63-65).
Carece de sentido hablar de una Asunción exclusiva de María, pues ello iría en contra del gran principio de la unión de los creyentes en la carne. Los artículos finales de la confesión de fe (creo en la comunión de los santos y en la resurrección de la carne) sólo pueden entenderse si es que ellos se vinculan entre sí, de manera que se hable al mismo tiempo de una comunión de la carne de la historia (no un plano de ideas o principios generales), para superar así el pecado y la injusticia de la tierra, y de una resurrección de los muertos, en la culminación de historia.
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Pongo como ejemplos la no liberación del secuestrado Edgardo Mortara, la introducción de la ordenación femenina y, creo que, la liberación del celibato.
Roser:
tú como vas es a piñón fijo. ¿Qué significa eso de que al Papa "no le está permitido dudar de la doctrina tradicional de la Iglesia"? Lo que te pasa es que como buena descreída que eres no puedes concebir la fe sino como imposición; no te cabe en la cabeza que haya quien acepte y se adhiera libremente a la doctrina de la Iglesia que no es más que la Revelación.
Y a pesar de torturarnos continuamente con la monserga del poder sacral, del poder absoluto del Papa ahora nos sales con que al Papa "no le está permitido dudar de la doctrina tradicional de la Iglesia".
¿Quién no se lo permite, Roser?
Ahora te ha dado plasta con el mantra de Galileo. Lo que pasa es que ¿quién es Galileo en tu historia? Como vives de mitos (en realidad eres mitopoyética) y de estereotipos te crees que con mencionar a Galileo ya tienes argumentado cualquiera de los disparates que se te ocurren.
Hisopo, ya te habrás dado cuenta que no voy de mitos. Por otra parte, debes querer decir que “al ahora Papa” no le está permitido dudar de la doctrina tradicional de la Iglesia. Pero como es un hombre inteligente y está viendo que les va a cojer el toro, como cuando lo de Galileo, ha dado permiso para que otros empiecen a dar vueltas al asunto. Un asunto, por cierto, que afecta a los dogmas marianos los cuales han sido todos elaborados a partir de la creencia en el Pecado Original. Sin ellos, todo el tinglado de basílicas, templos y demás dedicados a la devoción a una María “puesta por Dios por encima de toda criatura celeste o terrestre”, se tambalearía.
Roser:
el ahora Papa no duda de nada de la fe de la Iglesia. No te quepa la más mínima duda.
Cuando se demuestre que hubo varias parejas, entonces hablamos de que el dogma es falso.
De momento tu admirada ciencia parece que va en dirección contraria a la tuya. También se ha hablado en el blog varias veces de la teoría de la "eva" mitocondrial, una única mujer de la que descendería toda la humanidad. Pero parece que a pesar de todo lo que es escribe eres incapaz de retener nada. (Puedes consultar, ya que tanto te gusta, la Wikipedia en la entrada "eva mitocondrial").
No te preocupes, siempre te quedará la astronomía.
Hisopo, El documento con el que te he obsequiado demuestra que B 16 enpieza a dudar de la "revelación" tradicional sobre el pecado original. El autorizó su publicación. No cabe duda de que te sabes el Catecismo de la ICAR. Pero eso no prueba nada. Si al final resulta qque nusdtros "primeros padres" fueron más de dos, diga lo que diga el Catecismo ¿ como se sostendría el dogma del PECADO ORIGINAL?
O sea, nada parecido a lo que dices que afirma.
Se podrían citar más pasajes pero no merece la pena. A ti lo que diga la CTI te la refanfinfla.
Personalmente el texto de la CTI me parece un intento fallido, un jardín en que se metió y del que no supo salir, una especie de "coitus interruptus" con una modernidad a la que intentó plegarse pero que no pudo consumar por el peso de la Escritura, de la doctrina y de la ense;anza constante de la Iglesia.
- sobre la necesidad del Bautismo sacramental la CTI reitera la doctrina de la Iglesia: "La necesidad del sacramento del Bautismo es proclamada y profesada como parte integrante de la comprensión de la fe cristiana. Fundada en el mandato que se encuentra en Mt 28,19s y Mc 16,15 y en la prescripción expuesta en Jn 3,5[94], desde los primeros tiempos la comunidad cristiana ha creído en la necesidad del Bautismo para la salvación" (nº 66).
Y en su nº 102 concluye: "Lo que nos ha sido revelado es que el camino de salvación ordinaria pasa a través del sacramento del Bautismo. Ninguna de las consideraciones arriba expuestas puede ser aducida para minimizar la necesidad del Bautismo ni para retrasar su administración. Más bien, como queremos confirmar en esta conclusión, nos ofrecen poderosas razones para esperar que Dios salvará a estos niños cuando nosotros no hemos podido hacer por ellos lo que hubiéramos deseado hacer, es decir, bautizarlos en la fe y en la vida de la Iglesia".
- en el nº 56: "Como leemos en el Catecismo de la Iglesia Católica: «La doctrina del pecado original es, por así decirlo, el “reverso” de la Buena Nueva de que Jesús es el Salvador de todos los hombres, que todos necesitan salvación y que la salvación es ofrecida a todos gracias a Cristo. La Iglesia, que tiene el sentido de Cristo, sabe bien que no se puede lesionar la revelación del pecado original sin atentar contra el Misterio de Cristo»". Otra cita del Catecismo. ¿Nos seguimos aggiornando?
- en el nº 57. "La tradición católica ha afirmado constantemente que la Iglesia es necesaria para la salvación en cuanto mediación histórica de la obra redentora de Cristo. Esta convicción ha encontrado su expresión clásica en el adagio de san Cipriano: «Salus extra Ecclesiam non est». El concilio Vaticano II ha CONFIRMADO esta afirmación de fe: «[El Concilio] enseña, fundado en la Sagrada Escritura y en la Tradición, que esta Iglesia peregrinante es necesaria para la salvación...".
- en nº 41 añade algo muy importante y que contradice tu afirmación: "Por consiguiente, además de la teoría del limbo (que CONTINÚA siendo una opinión teológica POSIBLE), puede haber otros caminos...". O sea, de eso de que el limbo se haya "enterrado" en el baúl de los recuerdos, nada de nada, monada. El que diga otra cosa, miente.
- en el nº 101 se dice que "En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina"; es decir, exactamente lo mismo que dice el nº 1261 del Catecismo ese que tú tanto odias y desprecias llamándolo de Juan Pablo II, cuando lo es de la Iglesia Católica. ¿Quién, entonces, tiene que aggionarse?
-sigue-
Roser:
con lo del limbo te repites como el pepino. Ya lo hemos tratado varias veces y por lo que se ve no acabas de aprender nada.
Así que no pidas que me aggiorne, que yo ya estoy aggiornado, o sea, puesto al día. Cosa que tú no. Por eso copias los titulares que te parece, sin entrar en lo que dice el texto (en adelante CTI). O sea, o no te lo has leído o lo que pone no te acaba de convencer y por eso copias a terceros.
Pues bien:
- el limbo nunca ha sido en la Iglesia cuestión de fe, aunque haya sido durante mucho tiempo doctrina común de ella. La CTI dice en el nº 40: "la afirmación según la cual los niños que mueren sin Bautismo sufren la privación de la visión beatífica ha sido durante mucho tiempo doctrina común de la Iglesia, que es algo distinto de la fe de la Iglesia".
-sigue-
¿Será posible que la Ciencia obligue a la ICAR a retractarse de su inmisericordia, y a cambiar su corazón de piedra por uno de carne, al demostrar que el PECADO ORIGINAL es imposible que exista?
El “caso Galileo” está a punto de repetirse.
En abril de 2007 la Iglesia Católica eliminaba la figura del “limbo”, el lugar donde la tradición católica colocaba a los niños que morían sin recibir el bautismo, al considerar que reflejaba una “visión excesivamente restrictiva de la salvación”. Así lo reflejaba la Congregación para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) en el texto “LA ESPERANZA DE SALVACIÓN PARA LOS NIÑOS QUE MUEREN SIN BAUTISMO”
En dicho texto se recuerda que en el siglo V San Agustín decía que los niños muertos sin bautizar iban al infierno y, a partir del siglo XIII, comenzó a hablarse del “limbo” como “ese lugar donde los niños no bautizados estarían privados de la visión de Dios, pero no sufrirían, ya que no lo conocían. Santo Tomás de Aquino, quizá el más grande de los teólogos, creció en su comprensión del Limbo al pasar de los años. En 1255 Santo Tomás dijo que los niños están al tanto de su destino perdido pero no sienten ninguna lamentación. -sigue-
El texto presente fue aprobado en forma específica por la Comisión y fue sometido a su presidente, el Cardenal William J. Levada, el cual, una vez recibido el consenso del Santo Padre en la audiencia concedida el 19 de enero de 2007, ha autorizado su publicación.
http://www.vatican.va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_con_cfaith_doc_20070419_un-baptised-infants_sp.html
¿Qué tal si te “agiornas” un poco? Todo no se acaba con el Catecismo de Jjuan Pablo II.
Dedicado a Hisopo: LA ESPERANZA DE SALVACIÓN
PARA LOS NIÑOS QUE MUEREN SIN BAUTISMO
NOTA PRELIMINAR. El tema “La esperanza de salvación para los niños que mueren sin Bautismo” ha sido sometido al estudio de la Comisión Teológica Internacional. Para preparar este estudio se formó una Subcomisión formada por los Exmos. Mons. Ignazio Sanna y Mons. Basil Kyu-Man Cho, de los Rdos. Profesores Peter Damian Akpunonu, Adelbert Denaux, P. Gilles Emery O.P., Mons. Ricardo Ferrara, István Ivancsó, Paul McPartlan, Dominic Veliath S.D.B. (presidente de la Subcomisión) y de la profesora Sr. Sara Butler , con la colaboración del P. Luis Ladaria S.I., secretario general, y de Mons. Guido Pozzo, secretario adjunto de la misma Comisión Teológica, y con las contribuciones de los otros miembros. La discusión general tuvo lugar con ocasión de las sesiones plenarias de la CTI celebradas en Roma en diciembre de 2005 y en octubre de 2006. -sigue-
Hypatia:
"Es suficiente considerar que hay contenidos de la Fe como el dogma de la "Trinidad" que se califican de misterios".
Efectivamente.
Pero de ahí no se deduce que por ser misterios sean contrarioa a la razón. O sea, que por tu parte no queda nada demostrado.
Es suficiente considerar que hay contenidos de la Fe como el dogma de la "Trinidad" que se califican de misterios. "quod erat demonstrandum"
Hypatia:
"Creo con la Fe. Sin embargo desde el punto de vista racional los considero auténticos despropósitos"
Para hacer una afirmación como esa deberías probar la incompatibilidad fe-razón. O, dicho de otro modo, la irracionalidad de la fe.
Ambrosio:
cualquiera sabe que las 'quest' han ido siendo superadas (por eso ha habido varias etapas). Claro, que siempre los habrá que se queden estancados en Reimarus o Bultmann (porque de las reacciones a éste, incluso por sus propios discípulos, nunca decís nada). Así que a ponerse al día, chaval.
A ver si os enteráis de un vez: el único mito es la contraposición entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe. Eso es lo que está totalmente superado.
Y aporta esos documentos de la "Comisión Bíblica del Vaticano" que citas.
-sigue-
Bueno, pues aun admitiendo esta falso contraposición y afirmando que pecar es "no amar", ¿cómo puedes afirmar entonces que el hombre que ha amado como nadie, que era el Amor, es decir, Cristo, podría haber pecado?
- ¿Que la Iglesia afirma la existencia del alma inmortal? Tú afirmas que "Los humanos no tenemos un alma inmortal, independiente del cuerpo".
- ¿Que la Iglesia afirma la resurección de los cuerpos? Tú afirmas que "Resucitar no es volver a la vida. Sino una nueva creación de nuestra realidad personal". Claro, pero es que resulta que una nueva creación es una recreación, no una resurrección. Juegas con un afán clara y deliberadamente manipulador para confundir conceptos: resucitar y recrear no es lo mismo.
Pedro Zabala:
casi todas tus afirmaciones son gratuitas, ya que no das ningún argumento que las sostenga. Más parece una negación refleja de la fe de la Iglesia:
- ¿Que la Iglesia cree en el pecado original o que define la Inamculada Concepción como privilegio exclusivo de la Virgen? Pues tú afirmas que "Todos nacemos inmaculados".
- ¿Que la Iglesia sostiene la impecabilidad de Cristo? Tú afirmas (aquí ya un poco más moderadito) que "Jesús- por ser además verdadero hombre- tenía que tener la libertad para poder pecar". Afirmación que lleva implícita la de negación de la divinidad de Cristo. A este respecto preguntas: "¿qué es pecar?. ¿Incumplir preceptos o no amar? De momento contrapones lo que no es contrapuesto; y haces la formulación de manera capciosa pretendiendo forzar como única respuesta posible la favorable al amor.
-sigue-
Roser:
"hubo de dictarse el dogma de la Inmaculada y luego la " Bula 'Ineffabilis Deus'".
No aciertas una: la 'Ineffabilis Deus' no es una Bula sino una Carta Apostólica (te debes confundir con la Bula 'Munificentissimus Deus' de Pío XII declarando el dogma de la Asunción); y la "Ineffabilis Deus" no es posterior al dogma de la Inmaculada por la sencilla razón de que es en ella en la que se define ese dogma.
Aun suponiendo que la "investigación astronáutica científica" estuviera a punto de comprobar (¿?) el big bang (no el "bing-bang"), sigues sin demostrar qué tiene eso que ver con el pecado original.
El Papa Benedicto XVI NO "ha admitido que los no- natos( y por lo tanto no bautizados) también van al cielo". Ya que afirmas que lo ha hecho, demuéstralo.
Hypatia ,ya me he enterado .ESTAMOS DE ACUERDO
Un saludo
El dogma es, junto con los credos aprobados en los concilios las herramientas para mantener el monolitismo que los emperadores esperaban de la religión oficial del estado. Infumables lo son todos, lo obvio, lo razonable no precisa de tan solemne declaración para ser creído. De hecho "creo en todos los dogmas" ya que hago profesión de Fe de los mismos. Sé que no son discutibles, en consecuencia no son ni verdaderos ni falsos. Creo con la Fe. Sin embargo desde el punto de vista racional los considero auténticos despropósitos. Son elementos de la religiosidad.
En conclusión Hypatia ¿tu crées en los dogmas Marianos ? ...si quieres me comentas de otros ,los que a tí personalmente te parecen infumables .
De la Historia "que apuntas "estoy de acuerdo ..algo he oido
¿con qué nos quedamos bajo tu punto de vista ?
No tomes en cuanta "mi tono " ..no vá con mala fé ..pero tendremos que "avivar un poco los posts ,no ?
No te reconozco "como ex-alumno del blog " pero bién venido por mi parte .
burbuleta: Ponía hace un rato en un comentario "Si se olvida que antes de pasar a ser la religión oficial del imperio romano se desarrolló un proceso de sincretismo con los cultos mistéricos que pululaban en Roma no podremos entender el contenido de la mayor parte de los dogmas. Son claramente a-Cristianos. Para entenderlos y explicarlos hay que buscar fuera." "Cristo fué empadronado en Roma" El Catolicismo se refunda en la ciudad eterna al pasar a ser la religión oficial del imperio romano y depender de los emperadores. Una religión estatal es dogmática, controlada por funcionarios, litúrgica, inmisedicorde con paganos y herejes. ¿Que contienen los dogmas?. Lo que no está en el Nuevo Testamento ni en entendimiento humano. El autor del artículo es un esteta y la belleza, la poética, el género teológico es bonito, ya es bastante.
Hypatia :En La Teología Maria como en otras "muchas teologías " hay mucho invento " ...tanto que lo mismo pueden ser "buenas,malas " ..tanto unas como otras
Os respeto a todos los que creais en "estos dogmas " personalmente no creo en ellos ,no me hacen falta y puedo vivir perfectamente ,sin "cargos de conciencia "
Puedo inventar una teoria propia ...que tendría el mismo valor que la de "cualquier Papa " que un dia se levantó y le dió por "complicar mas las cosas ,de lo que ya las habian ido complicando desde que Jesús pisó la tierra ...y es que somo unos liantes ,por naturaleza ,las cosas sencillas ,no tienen prensa ,ni poder ,no dán dinero
¿no podian haber dejado ,PRACTICADO ,lo mejor posible "el bién estar " de los seres humanos ? ...lo que necesitamos es PAN Y PAZ ,NO TANTO DOGMA .
Jesús fué un judio pueblerino igual que su madre, su padre y su hermanos. (probablemente no sabía leer ni escribir). Como él miles de sus conciudadanos fueron ejecutados por los romanos, a veces eran crucificados en los porpios arboles. Los ejecutados permanecian colgados como escarmiento, y nadie se atrevia a bajarlos por miedo, los perros hambrientos hacian buen uso de los miembros, las manos, los pies etc. sl final lo que colgaba eran unos huesos. El ambiente resultaba insoportable, entre el hedor de la carne putrida, el polvo y la tierra con el viento que arrasaba con todo.
Yo no veo nada más.
Conozco los "argumentos": eso está superado, aquello es un mito, la ciencia ha demostrado...Cuando hablo de la autonomía intelectual del hombre cito a Kant y lo llamo profeta ya que no creo que nadie dudará de su inspiración divina si es creyente en Dios. No sé, eres muy dueño, porqué, a continuación, citas a Benito XVI. Todavía no ha probado, como el de Kalinigrado, su condición de inspirado por Dios. Y repito que para investigar la teología mariana deberíamos salir del judeo-cristianismo.
◦Comentario por Burbuleta 18.08.10 | 23:52
Hypatia ¿qué dictados sigues tú para hablar de Dios ?¿los del profeta Kant o los del profeta Benedicto ?
Hypatia ,veo que no contestas a mi pregunta ,te referias que Pikaza seguia "los dictados del profeta Kant .....¿tú a quién sigues para hablar de Dios ?
Creo que antes de HACER JUICIOS SOBRE OTROS ....debemos hablar de nosotros ¿estás de acuerdo ?
Paso otra vez por aquí y veo que ese Hisopo no tiene la menor idea de la primera, la segunda y la tercera "invesigación". Su forma de identificar el Jesús histórico con el Cristo de la fe va en contra de la misma doctrina de la Comisión Bíblica del Vaticano, en sus últimos documentos. ¿De qué hisopario habrá salido ese arbusto?
Lo cierto es que vivimos en este "pequeñin" planeta, que somos povos de estrellas, que compartimos con los chimpances el 98% de nuestro genoma, que mas......ah., que nos vamos a morir y transcurrido un tiempo seremos "pasto del olvido" y debemos de preocuparnos de cuidar este planeta cada vez mas
porque al paso que va.....nosotros seremos los causantes del fin del mundo.
Sobre la resurrección o el mas allá, debemos de ser muy humildes (nosotros, cristianos, tenemos un conocimiento sobre eso, que los demás, pobres infieles y paganos carecen) de eso.....nada, somos iguales a ellos, todos somos compañeros de viaje, y es más, dentro de nosotros vive, el asesino,el santo
el creyente,el increyente, el obispo, el pederasta, el heterosexual, el homosexual y el Papa tambien, aunque pretendamos otra cosa
Muy de acuerdo con Pedro Zabala.
Hay que usar la cabeza, pero no para embestir.
Los humanos no tenemos un alma inmortal, independiente del cuerpo, como pensaban los griegos. Somos una unidad -psique y materia- que desaparece con la muerte. Resucitar no es vover a la vida. Sino una nueva creación de nuestra realidad personal, con un cuerpo espiritual, no el que se descompone en la tierra, fuera del espacio y del tiempo, no sujeto ya a las leyes físicas. Es fruto del amor divino, porque nos ama. Amar es decir tú no morirás. Esperamos la resurrección porque creemos en la de Jesús, primicia de la de todos.
María fue asunta. Es decir Dios la resucitó, como a todos cuando se produce la muerte. El salto a la eternidad, no hay antes ni después, ha de producirse en ese instante. La historia continúa para los que se encuentran en esta existencia. El final de los tiempos de la teología tradicional sólo tiene sentido en nuestras coordenadas espaciotemporales.
La mejor telogía sobre Dios es la negativa. Es el Absoluto Misterio. El Otro inasible... pero que se ha convertido en Tú, por su Voluntad gratuíta, para convertirnos en personas, por esa relación con nosotros que nos da a todos y cada uno, nuestra identidad más íntima, nuestra dignidad sagrada y absoluta.
Hoy no puede entenderse el pecado original. Existe el pecado. además del personal el social, transmitido por la cultura. No por vía de generación biológica. Todos nacemos inmaculados.
El pecado existe porque es el precio que Dios tuvo que pagar, tolerándolo, para hacernos libres. Jesús- por ser además verdadero hombre- tenía que tener la libertad para poder pecar. Pero rechazó las tentaciones y quiso cumplir siempre la voluntad del Padre. Con más razón María, también pudo pecar.
Ahora bien, ¿qué es pecar?. ¿Incumplir preceptos o no amar?
Decía Chesterton: al entrar en la Igesia tenemos que quitarnos el sombrero, no la cabeza. Dios nos la dió para usarla, no...
somos “pòlvo de estrellas”. Y con una teoría de la evolución de las especies, ya prácticamente asumida por la Ciencia, que hace casi imposible que todos los seres humanos descendamos de una misma pareja de hominoideos, la existencia de UN PECADO OORIGINAL transmitido por las mujeres en la concepción y el parto, es difícil de creer y cae por su propio peso. De hecho, el propio B16 ya ha admitido que los no- natos( y por lo tanto no bautizados) también van al cielo.
Mi duda no consiste en que Maria fuera preservada o no del pecado original por los méritos posteriores de su Hijo. Ya he dicho que Dios es muy dueño de proporcionarle a María los privilegios que quiera. Yo lo que he querido plantear es la duda sobre la existencia de dicho pecado original. (Que conste que no dudo que existe el pecado, porque eso está a la vista. Ni tampoco dudo de las consecuencias sociales y generacionales de los pecados de los hombres y las mujeres) Mi duda está en el hecho de la creencia, tanto judía como cristiana, de que es la mujer la que lo transmite. Hasta el punto de que hubo de dictarse el dogma de la Inmaculada y luego la " Bula Ineffabilis Deus" amenazando con la excomunión a todo aquel/la que dudara del dogma.
En estos momentos, con un “bing-bang” a punto de ser comprobado por la investigación astronáutica científica que daría una explicación diferente a la de la Biblia sobre el origen del Universo y, como consecuencia, plantearía que somos “pòl...
Hypatia:
la contraposición Jesús histórico - Cristo de la fe está hoy superada. Hablar de ganga mítica, ¿a lo Bultmann?, eso sí que es un mito.
Hay que ponerse al día.
hisopo: ¡Ah! la frase. Es correcta ( la historia, como ciencia racional, no lo ha detectado claramente siendo quien era ) sin embargo es irrelevante ya que lo que importa es la Fe y sobre todo el valor que "per se" tienen, una vez depurados de la ganga mítica, los Evangelios. Las creencias religiosas no tienen nada que ver con las ciencias positivas.
LLega uno de cenar y se encuentra con una Hypathia que dice que "Desde el punto de vista racional se puede afirmar que Cristo no es histórico" y un apro que afrima que "Lo que sabemos es que todo se mueve" (¿estará en un barco?) y a uno le entran ganas de tomarse un gin-tonic. ¡Qué nivel!
Menos mal que Burbuleta ha estado genial y Sofía, sí, si, Sofía, de chapó. (Esta noche ha vuelto a ser de bonito y los mejores bocartes que he comido en mi vida).
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman