Domingo 18. Tiempo Ordinario. Ciclo c. Lc 12, 13-21. El evangelio de este domingo, centrado en el riesgo de las “riquezas”, contiene la famosa parábola del “rico tonto” que acumula y acumula bienes, sin darse cuenta de que mañana (esta misma noche) ha de morir. Es un texto de sabiduría universal, que aparecen en diversas tradiciones culturales, (en la India y China, por ejemplo), y que yo mismo he comentado veces. Por eso hoy quiero fijarme sólo en la primera parte, del pasaje, un texto que podemos titular "maldita herencia", pues divide a los hermanosEl texto dice así:
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
"Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia."
Él le contestó: "Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro sobre vosotros?”
(Lc 12, 13-14).

Más de una vez ha querido comentar ese pasaje, pero nunca me he atrevido. Hoy lo hago, con cierto miedo, porque se trata de un texto esencial y porque quiero preguntaros a vosotros, los lectores de mi blog: ¿Qué pensais?.
Ciertamente, la respuesta parece fácil: Jesús dice a ese hombre que él no ha venido a resolver temas de herencias, que son cosas materiales, de menos importancia; él no es juez sobre eso temas, sino maestro espiritual. Pero tras eso, me vienen cien preguntas y cuestiones, y veo que hay problemas no resueltos en la sociedad y en la Iglesia cristiana
¿No será que la misma “ley” de las herencias está mal planteada y va en contra de la comunión universal que quiere el evangelio? ¿No será que Jesús quiere superarla, buscando un tipo de gratuidad universal, donde no puede hablarse ya de herencias particulares, casi siempre injustas, pues hacen a unos ricos y a otros pobres?
¿No será que Jesús quiere retomar el espíritu del Jubileo israelita (Leve 25), según el cual todas las cosas se vuelven comunes y se reparten entre todos, cada cincuenta años? ¿Qué sentido tiene luchar en ese caso por luchar en ese caso por “mi” herencia, en contra de la herencia de los otros?
Esos dos hermanos son la humanidad, una parte rica que hereda sobre todo en bienes materiales (armas, estados, dineros...), otra que hereda sólo otros valores. Jesús ha venido a superar estar situación, por por ley, sino por solidaridad amorosa y por justicia que une a los hermanos.
Por eso he dicho ¡maldita herencia que divide a los hermanos!, y que lo hace hasta dentro de la Iglesia de Jesús. Con el paso de los siglos, muchas abadías e iglesias (empezando por la de Roma) se han hecho millonarios, dejando cuantiosas herencias a sus “sucesores”, con la consiguiente envidia de los estados (que han apelado a des-amortizaciones) para apoderarse de la herencia de las iglesias)...
Por eso, pregunto: ¿qué hacen las iglesias ricas en un mundo de pobres? ¿Qué hace un occidente llamado "cristiano" que no reparte y comparte la herencia con sus hermanos más pobres? ¿Dónde quedan los ideales de Comunión y Participación de Juan Pablo II? ¡Maldita la herencia que divide a los hermanos!
Éstos y otros temas están en el fondo de este brevísimo pasaje, que comentaré brevemente, citando al final dos capítulos de la Misná sobre la ley de herencias, para situarnos mejor ante el tema, aunque sólo sea por contraste. Buen domingo a todos.
Ha muerto hace dos meses (el 27 de Mayo), en Santiago de Chile, donde había nacido, de forma callada, de manera que apenas nos hemos enterado de ello, al menos a este lado de la Iglesia (donde nos inquietan otros temas y problemas mucho menos importantes que los que estudió Segundo). Ahora, pasado un tiempo, quiero recordarle con cierta calma, con admiración inmensa, con agradecimiento. Fue un hombre de Dios, un hombre de humanidad, uno de los creadores de la Teología de la Liberación.
Tuve ocasión de leer casi todas sus obras entre los años 70 y 80 del siglo pasado, y ellas calaron de un modo intenso y tranquilo en mi trayectoria de cristiano. Era un pensador serio y radical, sin estridencias, un testigo de la fe, en la línea de los Hermanitos de Jesús, a ras de calle, a ras de vida, desde los más pobres. Fue quizá el primero que empezó a emplear el término de “liberación”, aplicándolo, al mismo tiempo, a la libertad personal y social.
Fue un hombre de espíritu, de presencia personal, más que de libros, a pesar de que escribió bastantes. Sus apuntes me han acompañado por decenios, los he fotocopiado, los he prestado, los he compartido; eran apuntes de conferencias y cursos, sobre la vida de Dios en el alma, sobre la religiosidad popular, sobre el seguimiento de Jesús y el evangelio, sobre Juan de la Cruz o Ignacio de Loyola, desde los pobres reales, con una exigencia de transformación personal, de libertad y de comunicación directa, de diálogo humano con Dios y con los otros.
Segundo, te has ido con tu pipa lenta, con tu hablar profundo, silenciosamente, después de haber dejado nuestro tierra arada y fecundada, con tu Evangelio Íntimo y Social, con tu Socialismo Cristiano y Místico, dejando aquí sólo una vieja maleta cansada de tanto trotar, y miles y miles de presencias humanas, para seguir animando de otra forma, desde la Pascua de Jesús y sus hermanos, la vida de muchos hombres y mujeres de esta tierra a la que tánto has amado. Dios te haya recibido en su paz, hermano Segundo, de los Hermanos de Jesús. Gracias por todo lo que nos has dado, de forma callada, como lluvia fecunda de humanidad. Quiero recordarte joven, como en esa foto tan querida, porque joven sigues siendo para todos los que te hemos querido y admirado.
Presento a continuación tres semblanzas y un texto de Segundo Galilea, para aquellos que quieran recordar su figura y su obra.
A lo largo de los años he tenido cierta relación y no muy grata con el Card. Jorge Medina Estévez, y no iba a contarla, pues los hombres ya mayores, incluso los eclesiásticos, tienen derecho a decir simplezas, pero las declaraciones del famoso cardenal sobre la “enfermedad” de los homosexuales me ha llevado a cambiar de opinión.
Medina ha debido ser (y es) quizá un hombre recto, pero su paso por la teología y la jerarquía de la Iglesia ha sido, a mi entender, me ha parecido penoso. No solamente ha entendido a los homosexuales como enfermos, y a las mujeres como “un tipo de fieras” que deben ser domadas, con algún cariño y mucha decisión, por los varones eclesiásticos, sino que pienso que ha dañado a la teología y a la causa de la iglesia (de los pobres en la Iglesia), tanto su su patria de Chile y en Roma.
Hace un par de meses ha muerto en Santiago de Chila un gran hombre de iglesia (de quien pienso hablar dentro de dos días). La aportación del Card. Medina, que aún vive, ha sido a mi juicio menos afortunada. (En la imagen, el Card. Medina anunciando el nombramiento de J. Ratzinger como Papa, el año 2005).
Me han escrito diciendo:
«Buenos días, Sr. Pikaza:
Soy XX del Dominical XX. Estoy preparando un reportaje sobre personas que cambian de religión y me gustaría contar con usted como experto para que nos comente a qué obedece este cambio, qué tipo de personas lo hacen, qué significado personal y social tiene el hecho de cambiar creencias arraigadas desde la infancia... En fin, esos aspectos que nos puedan ayudar a arrojar luz sobre el tema. Dígame cómo le presento. Un saludo de XX»
Le he respondido diciendo que me presente como teólogo católico, Profesor de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca (1973-2003) y autor de varios libros de tema bíblico, teológico y religioso. Adjunto aquí las preguntas y respuestas, cuyo resumen podrán ver en un Dominical. Me gustaría que los lectores de mi blog puedan opinar sobre los temas. Buen día. Xabier
Se vienen repitiendo con frecuencia este blog dos dichos de Jesús que oponerse y que pueden fundar dos eclesiologías distintas:
a) Hay un dicho que puede fundar una eclesiología abierta, es decir, un cristianismo universal: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro» (Mc 9, 40; Lc 9, 10). Según eso, lo que importa no es la confesión explícita de Jesús (ni estar con él, ni ser de su Iglesia), sino actuar como él, hacer sus buenas obras. En esa línea, todos los que actúan a favor de los demás (los que buscan el bien de los pobres) forman la comunidad extensa de Jesús, sean o no cristianos (pues en el fondo están a favor de Jesús, es decir, están a fafor de los demás). Más que la identidad eclesial (el triunfo de la Iglesia) importa la ayuda a los desfavorecidos y excluídos.
Ciertamente, en esta línea (que es la de Marcoa), la Iglesia vale mucho y tiene un función, pero sólo en la medida en que es como la "punto de lanza" (o cabeza de iceberg) de un movimiento más amplio de humanidad, de servicio mutuo y de libertad universal. Según eso, todos los que hacen el bien se salvan, están con la Iglesia verdadera de Jesús, son sus amigos. Lo que importa no es la Iglesia en sí, ni la práctica de los sacramentos, ni la confesión del credo, sino la liberación de los oprimidos, la justicia y la fraternidad universal.
b) Hay otro dicho que parece apoyar una eclesiología cerrada: “Quien no esté conmigo, está en contra de mí” (Lc 11, 23; Mt 12, 30). Según eso, lo que importaría (más que hacer las obras de Jesús) es “estar con él”, formando parte de su iglesia, confesando su misma fe. En esa línea, da la impresión de que todos aquellos que “no están con Jesús” (que no forman parte de su iglesia) se pierden y condenan (es decir, desparraman el agua de Dios).
Conforme a esta visión, lo que importa es ser cristiano, más que ser "humano"; la Plaza de San Pedro (con los reunidos en torno al Vaticano) resulta más importante que la Plaza de la Humanidad. De un modo o de otro, los que no forman parte de la Iglesia se condenan, los que no confiesan a Jesús como Hijo de Dios pueden y deben caer en manos de inquisiones y condenas de diverso tipo (simbólicamente)
Estamos, pues, ante dos posible "eclesiologías", que responden a dos visiones del evangelio..., de manera que es posible (y frecuente) un tipo de lucha entre partidarios de una y de otra. Quien haya seguido este blog podrá encontrar que la "guerra" entre las dos eclesiologías resulta muy frecuente:
a) Unos dicen "quien no esté contra Jesús...", y buscan ante todo la libertad y la justicia humana. "Menos misas y más humanidad", parecen decir. Menos influjo del clero, menos cardenales, y más solidaridad; eso es, según ellos, el cristianismo.
b) Otros dicen "quien no está con Jesús...", y por eso quieren que todos vayan a misa y confiesan el credo entero, y cumplan los mandamientos de la Iglesia, los "graviosa delicta"... Da la impresión de que para ellos la humanidad está al servicio de la iglesia.
Ciertamente, ésta es una caricatura, pero que responde a la realidad. Podemos terminar hablando de dos evangelios, de dos iglesias... Por eso he pensado que es bueno examinar el fundamento bíblico de esas dos tendencias y así lo haré en lo que sigue, con rigor, como el tema merece, con un estudio intenso y peciso de evangelio. Quien quiera saber sobre el fundamento del tema vaya al evangelio y lea. Mi trabajo puede servirle de ayuda.
1) Impezaré presentando el texto en la versión de Marcos: "Quien no esté contra nosotros...". Estudiaré el contexto de esa palabra de Jesús, y los riesgos de una Iglesia Zebedea.
2) Presentaré luego la versiòn del Q (que aparece en Lucas y Mateo): "Quien no esté conmigo...". Pondré de relieve el contexto en que se sitúa esa "frase" de Jesús (en la que Jesús aparece como defensor de todos los oprimidos y expulsados de la sociedad", de manera que "no estar con Jesús", en este contexto, es no estar con los "amigos" de Jesús (que son los locos, pobres y excluídos de la sociedad y de la vida).
Además de estas dos "eclesiologías" hay otras que podrán ir saliendo en los comentarios. Pero éstas son las más significtivas. He puesto dos imágenes que pueden iluminar el tema, hoy, día de Santiago: Caminar por un túnel, a solas... o caminar bajo el cielo abierto, acogiendo a los que vienen. Dedico este post a mi amigo Fernando, que es un maestro de este blog. Con él he traado varias veces sobre el tema. Él es quien más sabe de esto a muchas leguas de su tierra.
Buen domingo y día de Santiago a todos, con el evangelio, que en el fondo, sólo acepta y promuve una Eclelsiología Abierta, al servicio de la humanidad .
Ayer he colgado en mi blog un largo trabajo sobre los Zebedeos (Juan y Santiago), con ocasión de la fiesta de Santiago, del próximo domingo. Quería dejarlo allí dos días, en primera plana, por si alguien deseaba conocer mejor lo que el Nuevo Testamento (los evangelios de Marcos y Mateo) dicen sobre el “Señor Santiago”.
Pero me acaba de sacudir una noticia, firmada por Irene Hernández Velasco, Corresponsal de EL MUNDO ( http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/23/internacional/1279878521.html| Madrid) , que recoge y resume un reportaje publicado en la Revista Italiana Panorama (propiedad de Berlusconi, lo mismo que nuestra Tele 5) con el título Le notti brave dei preti gay (puede verse la noticia y el texto de Panorama con esas palabras, en Google; cf. http://www.leggo.it/articolo.php?id=73779)
El Mundo habla de las noches romanas, Panorama habla más bien de las "noches bravas" (dejo eso palabra italiana,que se entiende bien, aunque en italian tiene un matiz algo distinto) Ésta es la noticia de le notte bravi, una noticia triste, un sensacionalismo barato.
Ciertamente, hay eso que dice Panorama, pero hay mil cosas mejores de curas y seminaritas, en Roma y fuera de Roma.
El reportaje ha sido realizado por un periodista que durante 20 días, y con la ayuda de un 'complice' conocedor de de las noches homosexuales romanas, se ha dedicado a recorrer los locales gays de la capital armado con una cámara oculta. Y ha descubierto que, a pesar de que la Iglesia católica prohíbe estrictamente que los gays sexualmente activos puedan ingresar en los seminarios y en las órdenes religiosas, la realidad es otra.
Para demostrarlo, la revista cuenta el caso de tres sacerdotes. El más llamativo es tal vez el de Paul, un cura francés de 35 años. El periodista de Panorama y su cómplice lo encontraron el pasado día 2 de este mes en un conocido garito gay del barrio romano de Testaccio, bailando junto a dos chaperos semidesnudos.
Una vez fuera del local el sacerdote invitó al cómplice del reportero a acompañarlo a su domicilio, cosa a la que éste accedió. Ya en la vivienda, el cómplice le pidió al sacerdote que se pusiera su sotana. El cura consintió y ambos mantuvieron entonces relaciones sexuales, oportunamente grabadas con la cámara oculta.
Las asociaciones homosexuales, por su parte, no se muestran sorprendidas por las revelaciones de Panorama. "Que muchos curas sean homosexuales y busquen sexo, incluso de pago, con otros hombres no es ninguna novedad", subraya Aurelio Mancuso, ex presidente de la asociación Arcigay. "Yo mismo, hace unos 15 años, tuve una historia con un monseñor", revelaba.
Una protesta, una afirmación
1. Es normal que una agrupación tan grande como la de los curas y seminaristas haya homosexuales… y es normal que habiéndolos tengan prácticas que “responden” a su orientación sexual.
2. El problema no es la homosexualidad, sino el “uso” que se haga de ella. La existencia de lugares de reunión para homosexuales está legalmente permitida, lo mismo que las relaciones entre ellos en lugares adecuados (incluso a pago).
3. El tema no es que haya curas y seminaristas homosexuales, sino que tengan que fingir que no lo son y que, a veces, se sientan inclinados a acudir a esos lugares y medios menos apropiados, aunque sean legales, cambiando de “ropa” del día a la noche (con chaperos de turno, como los que cuenta Panorama). Lo que cuenta Panorama lo sabe (lo sabemos) mucha gente, pero no nos dedicamos a decirlo en revistas.
4. Pienso que para ser curas o seminaristas, lo que importa no es que sean hetero- u homo-sexuales, varones o mujeres, sino que tengan una sexualidad o, mejor dicho, una vida afectiva madura, siendo capaces de amar y ser amados, en celibato real, o formando familias (parejas) estables, abiertas a la Vida.
5. En esa línea las cartas a Tito y Timoteo dicen que para ser “dirigentes de iglesia” hay que haber mostrado que uno es un buen marido (con una sola mujer) y buen padre, es decir, un hombre capaz de crear y mantener relaciones familiares y humanas en gratuidad. Lo mismo se puede aplicar a una mujer “bien casada” y a varones “bien célibes”, con celibato maduro y generoso (cosa que se da y es más frecuente de lo que se dice, cosa que puedo confirmar). En contra de lo que se dice, el celibato de una gran parte de los curas ha sido y sigue siendo un medio ejemplar de presencia humana y de libertad evangélica.
6. Me parece mal que Panorama (¡de Berlusconi!) se dedique a sacar ese tipo de noticias, engañando al personal (creo que fingiendo). Todos tenemos derecho a la intimidad y entre ellos los curas y seminaristas.
7. Es posible que este caso, con otros, hagan pensar a los que tienen que pensar. El tesoro del evangelio es muy grande y lo llevamos en vasos de barro (como decía san Pablo). Pero hay que procurar que, en lo esencial, el barro no sea demasiado dominante. Según eso, queda pendiente el tema del matrimonio y o celibato del clero, queda pendiente ya, para mañana mejor que para pasado-mañana. Los grandes problemas no se arreglan nunca, pero hay que procurar “rebajarlos”, con sensatez, con realismo, con amor, con humor…
8. En el fondo, éste no es un tema de celibato o no celibato, sino de “institución” de poder. Lo que está en el fondo es el sentido de los ministerios cristianos, que quizá no pueden estar determinados, como ahora, por una estructura masculina y centralizada de poder religioso y social, con las disociaciones que ello está implicando.
Y perdonen los lectores, pues pienso que estas cosas no deben airearse de un modo malsano, y quizá yo mismo contribuyo a airearlas con este post. Pero lo hago para decir que “creo” en el valor y en la necesidad de desplegar en amor y libertad los ministerios cristianos, desde el evangelio.
Domingo 25. 7. 10. En muchos lugares de España y de América Latina, éste domingo se celebra la Liturgia del Señor Santiago Zebedeo, hermano de Juan, a quien llamaré Jacob/Jacobo (para recordar su origen bíblico). Este año su fiesta cae en domingo y, por eso, por los caminos que van a Compostela, junto a uno de los “finisterre” de Europa se celebra el Año Santo.
También yo quise estar con el Señor Santiago/Jacobo, hace dos meses, un día gran lluvia, con Mabel. Esperamos dos horas bajo el agua de Quintana Dos Mortos, pero pasamos por la Porta Santa y Abrazamos al Apóstol, como mandan los cánones de la tradición, orando después sobre una tumba sagrada, que dicen que es la suya.
Pues bien, al acercarse este día Santiago/Jacoco, pienso que el mayor homenaje que le puedo rendir es retomar su evangelio (el evangelio de la misa de su día), que prefiero tomar y comentar según la versión fuerte de Marcos 10, 35-45, no la “mitigada” de Santiago que ha metido en danza (a mi juicio, sin razón) a la madre-gebira de los zebedeos y ha dulcificado (pero no negado) el impacto del texto.

Saben todos los devotos del Herru Santiagu (Señor Santiago) que hay en Compostela tres “imágenes” del Santo:
(a) en una va como peregrino, sigue andando por los caminos de la vida, hasta el extremo del mundo;
(b) en otra se sienta como obispo en cátedra o trono de mando;
(c) y en la tercera se ha montado a caballo y sigue matando moros…
Pues bien, antes de esas tres imágenes, que han de entenderse desde la tradición de la Iglesia, quiero colocar hoy otra, la “imagen primitiva” que ofrece el Evangelio de Marcos (y el de Mateo), donde Jacobo aparece con Juan, su hermano, queriendo hacer un golpe de mano y tomar el poder de Jesús (con Jesús).
Éste el el cuarto Santiago, el Santiago que tiene que convrtirse, dejando su deseo de poder, para hacerse hermano y servidor de los hermanos.
Éste es, a mi juicio, el verdadero Jacobo, aquel que más puede enseñarnos, convirtiéndose en Sant-Yago. Quizá, a la luz de ese texto, podamos y debamos decir que parte de la tradición hispana (eclesial) sobre Jacobo es pre-cristiana. Hemos venerando, y seguimos venerando oficialmente, a un Jacobo que todavía no se ha convertido, el Jacobo del Trono de mando (y Cátedra), el Jacobo del poder, al que Jesús rechazó, según el Evangelio.

Dice Jesús en Marcos que Jacobo (con su hermano Juan) se convertiría un día, llegando a ser cristiano, después de hacer un gran cambio. Posiblemente también nosotros debemos convertirnos mucho (cambiar mucho nuestra imagen de Jacobo para hacernos cristianos y para venerarle a él, de verdad, como a un Cristiano, según el Evangelio).
Buen día a todos, en este Año Xacobeo. Como de costumbre, mi post el largo. Estará colgado dos días, por si alguien lo quiere leer. Es un ejeercicio de lectura de Marcos, que me parece conveniente en un contexto de estucio bíblico, como el nuestro. Hay cosas en las que se puede opinar, pero en otros casos hay que leer los textos.
Sigo revisando los posts de días anteriores, cuyos primeros comentarios han quedado borrados ante la avalancha de los nuevos. Hoy retomo el motivo del que se titulaba: Francisco de Asís: Hermano sol, Hermana Luna. Tendrá est post dos partes:
a) Presento los aspectos básicos de la Oración de la Naturaleza, como introducción al tema de la Oración de Francisco.
Vivimos en el centro de una cultura técnica, de tipo instrumental, de manera que las cosas valen en la medida en que podemos convertirlas en medio de producción, de “almacenamiento simbólico” (riqueza) y de consumo, aunque sea a costa de los otros. Ahora, en vacaciones (en el hemisferio norte), es buen tiempo para descubrir la belleza y misterio de las cosas en sí, de la naturaleza como tal, como elemento de un inmenso canto de alabanza dirigido a Dios (a la Vida, a la Realidad).

Es buen tiempo para decir Hermano Sol, Hermana Luna. Por eso he querido retomar este motivo de la oración con el mundo (en la montaña o el mar, ante la noche o ante al canto de la alondra triguera), ofreciendo una introducción al tema de la oración más elevada de Francisco, que comenté el otro día.
b) Recojo algunos elementos perdidos del blog del pasado día 13, para aquellos que los quieran recordar.
Buen día a todos. Así os dejo con mi reflexión sobre la oración de la naturaleza y con las sabias respuestas de algunos comentaristas al post antiguo. Si esto vale para entender y vivir mejor la oración de la naturaleza me alegraría mucho.Me gustaría que este post fuera comentado y corregido, ampliado y contestado, desde las diversas perspectivas de la admiraciòn y el gozo ante la naturaleza. Quiero que se un post ecológico, pero más que ecológico: un blog orante. El mundo es para trabajar, pero tambièn para contemplar, pues es signo de los dedos y del corazón de Diuos
El pasado 11 publiqué un post que llevaba un título un poco humorista El Dios Samaritano. No le mires el prepucio al oprimido, ayúdale. Tuvo aquel post el honor de recibir 157 comentarios, algunos excluyentes (para expulsar a otros) y algunos humoristas (de humor a veces más negro que blanco), pero muchos eran muy interesantes por su contenido. Por eso le he pedido a Manolo, que recupere algunos de los ya perdidos, como hizo ayer. Con el material que Manolo ha recortado, he querido retomar el título del post, pero quitando la segunda parte, que ya cumplió su función. Así empiezo presentando siete tesis que, a mi juicio, son fundamentales y que pueden ser objeto para más diálogo y debate, blanco o negro.
1. El Dios Samaritano (=de la Parábola del Buen Samaritano) ha sido objeto de un largo estudio en la tradición teológica de los Padres de la Iglesia, que identifican al Samaritano con Jesús, Hijo de Dios, revelación del Padre, que “desciendo” (se encarna) para realizar su obra salvadora (como ha dicho muy bien ya Galetel). A ese Dios-Jesús (Dios Samaritano) le matan precisamente por actuar de Buen Samaritano.
2. El Dios Samaritano ha creado un mundo complejo y difícil de explicar, en el que todo es bueno (Gen 1), pero donde nacen como setas los bandidos, tras cualquier tipo de lluvia: Bandidos con diverso tipo de pedigrí o de RH, bandidos políticos, religiosos o simplemente hambrientos. No se sabe por qué el Dios Samaritano permite eso, pero debe ser por algo (¿por libertad, por caridad, por despiste?).
3. El Dios Samaritano parece que va poco al templo. No se le encuentra en el santuario de Jerusalén, donde andan por su casa sacerdotes y levitas. Se dice (decían los Padres de la Iglesia) que tampoco anda por las curias de Roma y Constantinopla, y ahora por la de Lambeth o Madrid, ocupadas en cuestiones que tienen poco que ver con su tarea de Samaritano.
4. Sin embargo, el Dios Samaritano va por los caminos de la vida (cuesta arriba, cuesta abajo), o por llanuras sin fin, como andaba el Señor Don Quijote (esto lo dijo muy bien Unamuno). No hay estarta ni carrejo de la vida humana por donde no pase; no hay crimen que él no sepa y quiera curar con su aceite y su vino. Este Dios Samaritano tiene un programa de tolerancia cero, para todo aquello que destruya al ser humano (por pederastia o bandidaje de navaja en la faca, o de guante blanco en el Banco).
5. Dicen que a este Dios Samaritano le preguntaron por cuestiones candentes (delicta graviora), relacionados, por ejemplo, con la “ordenación de la mujer” y respondió que no sabía, no entendía el tema. Dijo que esas eran cuestiones importantes, pero quizá más salón y de poder que de camino. Respondió que él no entendía de eas cosas (no había venido a repartir herencias, como dice Lucas, ni a dirimir sacerdocios, como quería Caifás y Anán el Joven), pues a su juicio, al borde del camino, varones y mujeres eran iguales, que no le interesaban los “prepucios” de aquellos que piensan que sin prepucio no se puede ser sacerdote.
6. El Dios Samaritano es un Dios Eficaz que, por alguna razón (Él sabrá) ha dejado que salgan al camino los bandidos, pero que siempre ha resuelto en el fondo los problemas. Sigue estando en la raíz de la vida, en los barrancos del camino, con su cabalgadura, en la que lleva una alcuza de aceite (elaion: remedio universal) y su bota de vino (oinon: que es también remedio universal), como sabe Lc 10, 34). Por eso, si quieres saber si hay Dios sal al camino de la vida, ponte en contacto con los hombres y mujeres…
7. Finalmente, y repitiendo lo anterior, este Dios Samaritano es Dios de Cabalgadura (en ella carga a todos los heridos…); es Dios de aceite, que es suavidad, que es alimento, que es medicina; es Dios de vino, que es alegría y es canto (dice una leyenda apócrifa que hasta llegar a la posada acabaron la bota Dios y el Herido, y cantaron junto…). Es quizá un Dios de guitarra, que conoce los mesones del camino donde para la gente… Y la leyenda apócrifa, que acabo de citar, dice al fin que Jesús le contó esta parábola a un buen mesonero que un día acogió en su “cortello” a Jesús y a sus discípulos, una noche de frío en que pasaban por los altos del Golán y no tenían donde dormir.
PD. Este Dios dice simplemente: ¡Haz tú lo mismo, si puedes!
El pasado 9, con ocasión del “domingo samaritano”, presentó un post con el título de “Iglesia y sociedad samaritana”, que tuvo cierto éxito de lectores, con 108 comentarios, de los cuales muchos se perdieron, por la “ley de la casa”, que sólo deja en pantalla los cuarenta últimos.
Algunos de aquellos comentarios me parecieron en su momento importantes, y por eso quiero recuperar algunos de los que a mi juicio son más significativos. No puedo ponerlos (la máquina tampoco deja pasar de una extensión), recupero sólo algunos. Perdonen los que se puedan sentir preteridos. Como es normal, no pongo el teléfono ni el IP de los comentaristas, sólo el texto de sus intervenciones.
Se ha venido hablando desde antiguo de un evangelio apócrifo de los samaritanos, que habría influido en este pasaje de Lucas (en Jn 4: el texto de la buena samaritana, la de la fuente). Creo que algunos amigos de este blog pueden unirse para crear también un evangelio samaritano.
Por favor, pido a los comentaristas, en este caso, que no pasen el número cuarenta, para que pueda quedar fijado para interesados y curiosos este primer evangelio samaritano. En el próximo post ofreceré otra posibilidad de seguir con el tema. He puesto en negrilla las intervenciones que he podido. Las demás se me escapan (cosas de la máquina). Al final ofrezco un brece comentario mío, con algunas preguntas
Presenté ayer, con cierta longitud, el texto de Marta y María, que es parte de un posible comentario a Lucas, que quiero escribir, si me queda tiempo. Como habrá visto, quien lo haya leído, el evangelio presenta el modelo de una iglesia-casa donde se guarda la memoria de Jesús y se dividen las funciones principales de la comunidad entre dos mujeres. Quiero insistir en ese motivo, retomando el texto de mi “esquema” para una mesa redonda de la UIPM:
1. El pasaje de Marta-María es una “parábola” eclesial, lo que indica que, más que un recuerdo de la historia de Jesús (que es posible) recoge un ideario-programa de organización eclesial: una iglesia-casa. Las representantes de esa Iglesia son dos mujeres-hermanas, con funciones distintas, pero sin jerarquía interna (aunque pueden darse tensiones entre ellas, unas tensiones en las que el Jesús pascual apela a la independencia y dignidad de María, mujer discípula-maestra).
2. La iglesia posterior no mantuvo ese modelo de Iglesia, sino que creó una iglesia-catedral, con los valores y riesgos que ello implica. Ese paso se dio en cien años, del 80-90 en que escribe Lucas al 180-190, en que tenemos ya iglesias patriarcales puras, sin mujeres en la “organización”, con obispos “de cátedra”, de tipo sacerdotal, patriarcal y jerárquico.
3. Los organizadores del curso de la UIPM (cuyo esquema presenté ayer) nos preguntaron, al Prof. Antonio Piñero (de Madrid), a la Prof. Diana Rocco (del ISEDET de Buenos Aires) y a un servidor, si ese gran cambio, en menos de un siglo, nos parecía inevitable (y bueno), o si se podía haber evitado. Como buenos historiadores, Piñero y Rocco dijeron que esa pregunta carece de sentido: las cosas fueron lo que fueron, aunque hoy pueden volverse distintas.
4. Yo ofrecí un “paper” para la discusión y quiero hoy presentarlo a mis lectores. Digo lo que fue, cómo de hecho, una iglesia que podría haber sido doméstica y abierta a varones y mujeres (con administración intensa de mujeres) se hizo de hecho patriarcal. Dije allí que las cosas podrían haber sido algo distintas, quizá….; pero que hoy deben hacerse distintas, de hecho, y sin vacilaciones, por fidelidad al movimiento de Jesús (al texto-programa de Marta-María) y pues empieza (ha empezado) un tiempo social nuevo, con paridad entre varones y mujeres.
5. Las discusiones y diálogos de la UIPM no las puedo presentar aquí, pues se los llevó la brisa marina. Pero puedo y quiero abrir un momento de reflexión, con estas posibles preguntas:
a) ¿Fue inevitable el proceso de patriarcalización de la Iglesia?
b) ¿Respondió a lo que quiso Jesús y fue bueno, como dice gran parte de la jerarquía actual de la Iglesia Católica?
c) ¿Fue quizá bueno en aquel tiempo (siglo II), pero hoy debe cambiar?
Con este tema os dejo, hoy día 18, día de mi Santa Patrona, Santa Mariña D' Augas Santas, de la zona de Allariz. Buen día a todos.
Domingo 16. Tiempo ordinario. Lc 10, 38-42. Había prometido dejar colgado dos días el post anterior (sobre Buen. y Fran.). Pero el tema de este domingo es muy especial y nos ofrece uno de los textos más ricos y sabios de la historia cristiana. El de Marta y María. Es un texto que ha sido y sigue siendo manipulado desde diversas perspectivas. Hoy quiero ofrecer una visión de conjunto de su sentido.
((La iconografía usual sobre el tema me parece poco apropiada; por eso he preferido colgar un cuadro famoso y provocador, poco "piadoso", de Romero de Torres; los que quieran pueden sugerirme otros)).
Quiero decir, ya de antemano, que estas dos mujeres (Marta y María) son el signo de toda la Iglesia, mirada desde su perspectiva femenina.
Una (Marta) sería la mujer-obispo/diácono (es decir, la encargada del ministerio, es decir de la diakonía). Ella ejerce la función de "señora" de la casa, que organiza y dirige la comunidad doméstica, cuando las iglesias al principio eran casas grandes.
La otra (María) sería la mujer-maestra/testigo de la gracia (es decir, la orante y teóloga, encargada de escuchar y entender a Jesús). Ella es la acoge la palabra, la entiende y aplica, es el pensamiento del evanelio.
De la vinculación y ayuda de estas dos hermanas (de sangre o de comunidad) depende la vida de la Iglesia. Ellas son al principio "toda la iglesia", entendida en perspectiva de mujer. Me gustaría que los amigos del blog meditaran sobre el tema y dijeran (leyendo lo que sigue) si ese motivo de las mujeres-iglesia ha sido conservado o se ha perdido (se ha marginado) en una Iglesia de varones donde sólo los "hombres" pueden ser obispos, presbíteros y diácnonos.
Hoy, 15 7 10, se celebra la fiesta de San Buenaventura, un santo al que muchos queremos y admiramos, aunque pensamos que no supo o no pudo conservar el espìritu de su maestro Francisco de Asís.
Buenaventura es un santo discutido, como muestra la polémica desatada por la catequesis del Papa, el 10 de Marzo de este año, que aquí reproduzco, con un comentario de Jose Arregi. Para celebrar la fiesta de San Buenaventura hay que conocerle bien, superando la forma en que él mismo interpretó a Francisco, su hermano fundador. Éste es el argumento del post:
(a) Extracto de la catequesis de Benedicto XVI, en la que dice que Buenaventrua intepretó bien a Francisco, dentro del espíritu jerárquico y del orden de la Iglesia Católico.
(b) Comentario de J. Arregi, donde (admirando a San Buenaventura) dide que no fue plenamente fiel al espíritu de pobreza y de libertad de Francisco.
(c) Brevísima semblanza de San Buenaventura, en la que también yo opino que Buenaventura tuvo que "retocar" poderosametne el espíritu de Frandicso.
Éste es un tema esencial para entender la historia de la Iglesia Moderna. Francisco quiso volver al evangelio "sin glosa", para vivir en libertad dentro de una Iglesia de Hermanos. Buenaventura introduce el evangelio en la "glosa" de un sistema jerárquico y clerical, compatible con el poder de la Iglesia. Triunfó de nuevo el orden sobre el carisma. Por eso es importante estudiar el tema, para entender la situación actual de la Iglesia y de la humanidad,
Éste es un tema esencial para entender la opción eclesial de Benedicto XVI (y del conjunto de la Iglesia Católica), que ha seguido el camino de San Buenaventura, exaltando a Francisco de Asis, pero cerrando el paso el despliegue de su "espíritu". No se trata de un tema limitado al "franciscanismo" como alguno puede suponer, sino un tema de Iglesia total, de interpretación de conjunto del evangelio y de la historia de Europa.
Estaba yo el otro día analizando con un grupo de amigos la parábola del Buen Samaritano y, de pronto, intervino Manolo diciendo:
Xabier, eres un idealista. El problema está en las primas palabras «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de bandidos… Creo que bandidos se dice en griego Lêstai, y por lo que sé, que no es mucho, ellos pueden ser de varios tipos:
a) Pueden ser bandidos religiosos, pues a los mismos sacerdotes les llama Jesús “cueva de lêstai”, es decir, de bandidos. Son ellos los que robaron e hirieron al caído del camino
b) Pueden ser bandidos (y vendidos) políticos, del partido de los Romanos que conquista el mundo de los celotas que lo quieren reconquistar con su guerrilla. Eran los romanos los que habían herido a los judíos, echándolos a la cuneta de la vida
c) Pueden ser bandidos económicos organizados, de esos que esquilman el mundo con su capital y su empresa
d) Pueden ser, en fin, simplemente pobres que necesitan comer y no tienen otra forma de buscarse un alimento
e) Pueden ser, en fin, bandidos de los malos, de los que roban por puro terrorismo…
Por eso, antes de seguir analizando la parábola tendrías que estudiar las condiciones sociales y económicas de la tierra. Quizá deberían llamar en tu ayuda a Marx o a Maz Weber, o a algún otro economista, para cambiar el orden social, de forma que no existan más bandidos…
Seguimos discutiendo y no nos pusimos de acuerdo. Para salir del paso invitó a Manolo a que escribiera una interpretación social de la parábola. Me dijo que le llevaría varios días. Mientras tanto, para tranquilizarnos, propusimos cantar el Canto de las Creaturas de Francisco, que no resuelve todos los temas, pero que permite respirar y gozar y alabar en medio de este mundo de bandidos y re-bandidos.
He tratado hace dos días sobre el buen samaritano y sobre su manera de entender a Dios. El tema ha tenido ciertas consecuencias, que quiero retomar gozoso, esta mañana de plácido domingo.
Como anuncia el título, el tema tiene dos partes. La primera trata del Dios del Samaritano, que es Dios de todos los hombres, el Dios de los caídos al borde del camino (asesinados, aplastados…) y el de todos aquellos que saben y quieren ayudarles (hagan o no hagan para ello un sindicato de samaritanos caritativos). La segunda trata del prepucio del caído o del herido: ¿quién es, qué rasgos tiene, por qué se le debe o no se le debe ayudar? Resumo el tema diciendo “mírale el prepucio”, quizá es mejor que le dejes como está y pases de largo.
Esto de Dios y el Prepucio parece un tema secundario y, sin embargo, ha sido y sigue siendo esencial para ciertos tipos de cristianismo y sociedad humana. Quien no lo crea váyase a San Pablo, amigo de Dios, que decía a los preocupados por prepucios que se la cortaran entera. Pero voy al tema, que tiene, como digo, dos partes.
Domingo 15. Tiempo ordinario. Lc 10, 25-37. Este domingo de tórrido verano (del hemisferio norte) nos trae un evangelio muy caliente: el del Buen Samaritano. La humanidad subsiste en la medida en que hay “samaritanos” como éste, hombres y mujeres que corrigen el rumbo de la historia, en contra de Estados, Iglesias y Sistemas, al servicio del hombres.
Éste no es un tema y lema sólo de Jesús (aunque es muy suyo), sino que pertenece a la historia de la humanidad, como decía el lema latino: Deus est mortali mortalem iuvare (Dios es que un mortal ayude a otro mortal), Dios está donde un necesitado (no un sistema rico) ayuda a vivir y mantiene en la esperanza a otro necesitado.
Ésto es lo que dice Jesús, en su diálogo con los escribas, empezando por confesar que hay dos mandamientos (amar a Dios, y amar al prójimo), para acabar diciendo que hay sólo uno: amar al prójimo, porque en ese amor está Dios.
En ese contexto quiero hablar de una Iglesia samaritana y de una sociedd (o republica samaritana). Sé que es difícil hablar de una Iglesia Samaritana (pues los samaritano van un poco a lo libre y las iglesias son asambleas reguladas por una ley sagrada). También es difícil hablar de un Estado Samaritano (pues los estados tienen su norma legal, y no suelen permitir que haya samaritanos sueltos).
Pero sé que hay una Iglesia samaritana... y una sociedad también samaritana, que tienen que colaborar, para el servicio de los necesitados, de los expulsados del camino. En esa línea, quiero hablar de una iglesia y de una “republica”, es decir, de un ideal de sociedad samaritana,.
Había elaborado este post de una manera más extensa, con una aplicaciòn a los temas anterios del blog (Arregi, Saramago, Soraya...), para verlos desde la perspectiva del Buen Samaritano. Pero varios me han pedido que no mezcle temas de actualidad con el comentario bíblico del domingo. Por eso reduzco el tema y lo deja en dos partes: Una bíblica (con palabra de Jesús) y otra de reflexión eclesial (con palabra de Benedicto XVI).
Todo el día de ayer, siete de julio, mi corazón y mi memoria ha gravitado en otra parte. Ni San Fermín, ni el mundial, ni los pesares económicos han logrado tomarme. Me ha tocado el corazón el Cristo, mi Señor de Huanka, y la memoria de una muchacha vecina, fallecida al otro lado del río, a pocos kilómetros del santuario, cuando estaba al servicio de unos niños, en la carretera de Pisac, bajo el patrocinio del Señor de Huanka. Escuché la noticia a los ocho de la mañana y aunque la radio hablaba del Cristo de "Huanza", en Perú, sentí que era el de Huanka. A las diez llegó el mensajero postal, del pueblo de al lado (Gomecello,) y me dijo: Una de las chicas era una vecina, que llevaba casi un año preprando el viaje. Ha muerto por los niños, por amor a los niños… dicen que cerca de un Cristo... No hizo falta más. Lo supe inmediatamente: era el Cristo de Huanka, que de forma misteriosa, había “permitido” que cuatro muchachas murieran cumpliendo un servicio de amor, en el barranco de la carretera al que yo he mirado cien veces, estando allí en Huanka. ¿Por qué Señor? No lo sé. Sólo sé que existes y diriges del destino y el camino de los hombres y mujeres, en Huanka, en todo el mundo. Yo lo supe allí y así quiero decirlo esta mañana, a las veinticuatro horas de la noticia. Esas muchachas muertas, en acto de servicio, a favor de unos niños que no conocían (pero a los que amaban) son para mi, con el Cristo de Huanka, un testimonio de fe en Dios (en el Dios que transforma el sufrimiento en amor, para vencer un día todo sufrimiento)y de esperanza en la resurrección y así quiero decirlo esta mañana.
(En una imagen el Cristo de Huanka, en otra dos de las muchachas fallecidas)
Gran parte de los lectores de este blog conocerán la importancia que Saramago ha concedido a los "misterios" del mal y la injusticia y, sobre todo, al Dios de Jesucristo. Publico aquí, con gran satisfacción, las reflexiones que Gonzalo Haya, colaborador del blog me (nos) ha enviado sobre el tema. Ahora, pasados unos días de la muerte de J. Saramago, podemos reflexionar con calma sobre las cuestiones de fondo de su obra, que se relacionan con las dificultades de la "fe" cristiana, pero también con la actitud y testimonio de los mismos cristianos. Gracias Gonzalo, lo que sigue es tuyo.
No es un tema de fe, una disputa entre creyentes y no creyentes, sino todo lo contrario: tanto Arregi como aquellos que pueden criticarle son creyentes, aunque con matices distintos, que ahora no puedo precisar.
No es un tema de Iglesia, en cuanto tal, pues tanto Arregi como aquellos que pueden criticarle quieren ser iglesia, aunque con matices distintos. Decir que el obispo es más iglesia que un fraile o un laico no tiene sentido.
No es un problema de enfrentamiento de religiosos, pues Arregi y sus hermanos franciscanos han actuado siempre con gran fidelidad al evangelio y con gran fraternidad, tanto por lo que toca al P. Provincial (T. Zuriarrain) como por lo que toca al guardián de Arantzazu (que se llama también Joxe María Arregi).
Es un tema de institución, es decir, de organización estructural de la Iglesia, desde la perspectiva del obispo. Un tema difícil de arreglar, mientras un tipo de Iglesia se gobierne desde arriba, como se gobierna. Todo me permite pensar que no tiene solución fácil. Creo que sé algo de estas cosas, creo que conozco a parte de los implicados y así puedo y quiero ofrecer mi versión.
No se trata, por tanto, de no-obedecer, sino de "salir" de un tipo de obediencia, para colaborar (con dolor, en libertad fraterna) en la edificación de la Gran Iglesia. Así siento y formulo yo el "caso Arregi". El Papa Benedicto XVI ha dicho que este papado es hoy una de las grandes dificultades para la comunión de los cristianos. Tengo la impresiòn de que algunos obispos son hoy una gran dificultad para que en ciertos lugares surja o se mantenga una comunión extensa, en la línea del Jesús que dijo "quien no está contra nosotros está con nosotros" (Mc 10, 40).
(En la imagen la experiencia de Francisco en San Damián: no dejar que la Iglesia se caiga... no dejar que la cruz se pervierta)
Seis temas, un problema
Supongo conocido lo que se ha venido diciendo sobre el cso Arregi, ya dije algo del tema en el post del pasado 26 y en de ayer. Hoy sigo y quisiera cerrar por un tiempo ese tema, para que Joxe Arregi pueda descansar, para que todos podamos dedicarnos a ser lo que somos (quienes somos) con paz, para que no caiga la iglesia de San Damián, para que su Cruz nos siga iluminando, para que se mantenga en camino franciscano..
1. Orden de San Francisco. Teóricamente, el P. Provincial y la Orden Franciscana podrían plantar cara al Obispo y plantear unos procesos canónicos. Pero estoy convencido de que no lo harán por espíritu cristiano y franciscano (Francisco mandó a sus frailes que fueran "católicos", es decir, universales, miembros de la Iglesia). Estoy convencido de que los franciscanos no quieren un conflicto eclesial. Por otra parte, desde el Derecho Canónico tienen un margen pequeño de maniobra. Si quieren seguir siendo lo que son (una Orden religiosa clerical, con santuarios importantes, como el de Arantzazu, en la diócesis de San Sebastián), tienen que pactar con el obispo, especialmente en este momento delicado de la vida de la Iglesia. Son gente buena, lo sé por experiencias, sufrirán y actuarán con la mayor bondad posible.
2. El obispo de San Sebastián. No le conozco personalmente, aunque le oído muchas veces en Radio Maria. No me gusta su teología y su forma de entender la Iglesia, aunque pienso que tiene derecho a pensar de esa manera. El problema (a mi juicio bastante grave) es que le hagan obispo,siendo como es, pensando como piensa, y además de una diócesis donde es necesaria una mano que cura. Él no tiene la culpa. Estoy convencido de que actúa con buena intención, aunque las cosas que ha dicho (no desmentidas por él) son objetivamente graves. Si habría un medio "normal" debería ser relevado de esa iglesia de San Sebastión (y supongo que lo será) en unos pocos años. Puede hacer mucho bien a la sociedad desde otro lugar. De todas formas, a la corta, no va a cambiar,según el principio de "sostenella e non..."
3.Joxe Arregi. En otras circunstancias, Arregi podría callar por 10 años (¿será ese el tiempo de crisis?) o ir a América. Pero no creo que una solución como esa sea ya viable, ni la mejor. El caso de “castigo” y silencio más clamoroso (y en el fondo parecido al de Arregi) que conozco es el de Congar, al que “desterraron” a Jerusalén, hace sesenta años, en tiempos del glorioso Papa Pio XII. “Obedeció” con ruptura interna (es decir, desobedeciencia internamente)… Pues bien, pasados los años, llegó a pensar y dijo (escribió) que su obediencia de entonces había sido una actitud poco cristiana, que hubiera sido mejor oponerse a los dictados de la autoridad como aparece de un modo impresionante en Diario de un teólogo, Trotta, Madrid 2005). Hay un tipo de obediencia a Dios y a la conciencia, a la libertad del evangelio, que es más importante que la obediencia canónica. Congar respondió de una forma ejemplar, pero hubiera sido quizá más ejemplar (como él dijo más tarde) “obedecer” de otra manera, saliendo de la obediencia inmediata del “obispo”.
4.Una salida, renunciar a la lucha. En ese sentido, sin querer influir nada en Arregi, ni en los franciscanos, sus hermanos (suponiendo que Mons. Munilla no a a cambiar), pienso que la mejor actitud puede ser la de “salir de la obediencia”. No se trata de “no obedecer”, sino de salir del campo en el que hay que obedecer, si uno quiere vivir en libertas evangélica. Los hermanos “guardianes” de la Provincia y de la Orden, como Institución, tienen que obedecer al obispo (aunque sea con gran dolor); a ellos como Institución, en principio, no les queda otro remedio. Pero Joxe Arregi, como hermano concreto, para no tener que “acatar” la orden del Obispo, para obedecer mejor a su conciencia y al espíritu de Francisco de Asís, puede “abandonar” la vida clerical oficial de la Orden… De esa manera “no obedece” a su obispo (ni a una posible orden de sus superiores), pero tampoco desobedece, pues ya no le pueden mandar desde arriba. Simplemente, deja de ser “súbdito” clerical del obispo. Es curioso, esta Iglesia episcopal tiene todos los poderes para imponerse a un “clérigo”; pero no tiene prácticamente ninguno para mandar a un cristianos “normal”. De esa manera, si Arregi se vuelve al estado cristiano, sin más… (si deja la estructura clerical) puede hacer y decir lo que él quiera, según conciencia, y ningún obispo le va a decir prácticamente nada. De esa manera, según conciencia, J. Arregi puede asumir las consecuencias de su seguimiento de Jesús y asumir las exigencias de su causa en esta sociedad.
5. Problema de fondo: no hay diálogo teológico (en especial, desde la jerarquía). Estoy convencido (y así lo he podido precisar en conversación con él) que el tema de fondo es la teología de Arregi, que su obispo considera poco “limpia”. Los otros motivos en litigio (un dossier o documento electrónico donde habría informaciones sobre el clero de la diócesis…) terminan siendo de menos peso, incluso secundarias. El tema es de mucho más calado. El tema es el tipo de teología de Arregi, su forma de entender el cristianismo que, a mi juicio, no va en contra no de la Iglesia en cuanto tal, pero sí en contra de la teología de su obispo. Así me decía:
Supongamos que mis ideas teológicas son erróneas; supongamos incluso que son heréticas. No conozco ningún debate teológico de la historia, ninguno, en que la supuesta “herejía” condenada en una época no haya sido reinterpretada, resituada o incluso rehabilitada con el transcurso del tiempo, pero dejo eso de lado.
Concedamos que mis ideas son erróneas o heréticas: ¿será la mejor solución impedir que se expresen, bajo la excusa fácil de que escandalizan a la “gente sencilla”? ¿No será mejor educar a la “gente sencilla”, y educarnos en primer lugar a nosotros mismos, para la pluralidad y el debate de las ideas? Me sorprende que en el siglo XXI, en esta era de la información acelerada y globalizada, los cristianos sigamos creyendo más en la censura que en la libertad de expresión, la tolerancia de las ideas y el diálogo abierto.
Por otro lado, ¿se juega acaso lo fundamental de la fe cristiana en ideas y creencias? Todas las ideas y todas las creencias, todas las doctrinas y todas las formulaciones dogmáticas dependen de marcos interpretativos: ¿se juega lo nuclear del evangelio en unas interpretaciones que dependen de unos marcos lingüísticos, como el sentido de una frase depende de una lengua y de su gramática particular (toda lengua y toda gramática son particulares, no lo olvidemos; se refieren, sí, a lo universal, pero nunca lo aprehenden)?
¿No consiste la teología más que nada en el esfuerzo por liberar la fe de sus interpretaciones para abrirla de par en par al misterio y a la vida? Las ideas, como las religiones, son buenas en la medida en que nos dan respiro y nos hacen mejores. Mis ideas teológicas, mis reinterpretaciones dogmáticas ¿impiden realmente a la gente, no sólo a “los de fuera” o a los “alejados”, sino a los de dentro y a los más de cerca (si alguien se siente todavía realmente capaz de decir: “éste está dentro, aquél está fuera”), les impiden acaso respirar y ser mejores? No digo que no, pero ése es el criterio, ésa es la medida, y sea ésa la pregunta. Y esto vale igual para el aula de teología o la basílica de Arantzazu.
6. Teología e Iglesia. El tema de fondo es, por tanto, la teología de Arregi, su forma de entender la vida cristiana, su manera de ver el seguimiento de Jesús, una teología que para algunos resulta peligrosa, pues no se ajusta sin más al pensamiento normativo (que quiere ser normativo) de la estructura.… Y aquí nos encontramos ante el gran reto, ante la inmensa “debilidad” y grandeza de nuestra iglesia. Lo normal sería poder hablar de la teología de Arregi, públicamente, poder dialogar sobre ella, en foros universitarios y eclesiales y que el obispo estuviera allí presente, como hermano entre hermanos, sin imponer ni promover ninguna línea, sino la fraternidad. Pero esos foros no y de hecho nadie dialoga, sino en pequeños círculos cerrados, porque hay reservas y miedos. Nos hallamos en un momento "delicado" de la vida de la Iglesia, con riesgo de "dos verdades" que no dialogan, con riesgo de "dos obediencias...". La estructura eclesial (en este caso Munilla) podrá triunfar y triunfará... pero me temo que su triunfo será a costa de verdadero cristianismo.
Conclusión. ¿Una Iglesia que hace a los hombres y los deshace?
Hay un antiguo refrán donde se dice que “Castilla faz a os omes o os desfaz”, hace a los hombres y los deshace después (hombre se tema aquí en el sentido de persona).
Arregi es un hombre de Iglesia y de orden franciscana… La Iglesia le ha hecho, la Iglesia le enseñado a amar a Jesús y a vivir en libertad el evangelio… Pero ahora corre el riesgo de que otro tipo de Iglesia le deshaga.
El problema, tal como está planteado, no tiene fácil solución. Los “insultadores” de turno empezarán a culpar a un tipo de Iglesia o a Arregi, o a un tipo de teología. Ya los he oído, hablando incluso de barraganas. Quienes así hablan no son cristianos.
Yo no quiero echar la culpa al obispo. És es así, se sabía que lo era, le han nombrado, hace que lo que sabe y lo que quiere… Pero corre el riesgo de convertir su diócesis en un desierto o en una colonia conquistada por algunos extremados. Que Dios le ampare.
Tampoco quiero ni puedo condenar a Arregi, pero es inmensamente triste encontrarte de pronto, un día, siendo ya mayor… no pudiendo estar de hecho en el lugar en el que estabas…. Y es también triste para sus hermanos de casa, Zuri Joxe M. Arregie, entre otro… inmensamente triste ver cómo se les rompe un tipo de casa, un tipo de “orden” … Pero ellos saben, por encima de un tipo de casa y de orden que hay una fraternidad cristiana, un sueño de Iglesia. A mí me lo demostraron el año 2003, como dije el otro día. También se lo demostrarán a Jose Arregi, estoy seguro.
Voy a dejar pasar dos días. Después hablaré de Francisco, nuestro hermano. Me gustaría que la respuesta a este post fuera ante todo de silencio reverente, ante todos, por humanidad, en respeto y amor.
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Publiqué el día 26 de junio un post sobre el llamado “caso Arregi”, con un subtítulo que no era mío, sino de un amigo franciscano, a quien llamé y llamo “Francisco”, profesor fuera de España: "Que no venga un juez USA y mande a la cárcel al obispo...".
Francisco no se refería en modo alguno a las “posibles sanciones canónicas” (es decir, intraeclesiales), sino a la forma en que parecían imponerse, con un tipo de nocturnidad y silencio, es decir a las “manners”.
Con su humor y agudeza de siempre ha reaccionado Alredol: « -Lo de "Francisco" de USA y las excomuniones es de traca, ¿no será poeta ese?. Podría tener peso si fuese "despido" laboral y los procedimientos usados para esto, pero el ilegalizar la excomunión sería ser mas garzonista que Garzón».
Tranquilo, Alredol, nadie le puede quitar a Munilla el derecho a “excomulgar”, al que aludes. Pero tendrá que hacerlo con “manners”, es decir, siguiendo los cauces del respeto a las personas. Se trata de ver si su proceso, llamando a Arregi “agua sucia” y queriéndole mandar al Tercer Mundo se ajusta a lo “jurídicamente correcto”, sin gozar de privilegios o inmunidades episcopales (recordemos que estos días un juez USA ha declarado que no puede haber privilegios en ese campo ni para el Papa; y la justicia belga ha mostrado que no puede haber ni hay privilegios para los obispos del país). De eso se trata, Alredol, simplemente de eso. Yo no soy jurista, pero Francisco sabe algo de eso y se atreve a decir que estamos “rozando” la legalidad.
En esa línea se sitúan otros comentarios de ese día, como el de Juambi 26.06.10 | 14:34
Hace mucho tiempo que no leía algo semejante. Lo siento de veras por las personas implicadas, pero aquí se están tocando puntos esenciales. La libertad de conciencia es un derecho esencial y una libertad fundamental, fuera o dentro de la Iglesia. Las cosas ni pueden ni deben seguir como hasta ahora. La legislación canónica no debe obviar esto. Y si para eso es necesario que la autoridad de los Estados democráticos se lo recuerden, así habrá de ser. La pertenencia libre de un ciudadano a una comunidad o confesión religiosa no puede sustraer a éste de sus derechos y libertades fundamentales. Ni un voto o promesa de obediencia, ni la fidelidad y lealtad que se le exige a un miembro de una confesión religiosa o de un sistema ideológico o filosófico pueden constituirse en una presunta legitimación para invadir indebidamente sus derechos y libertades como persona. Resulta paradógico y triste que a un creyente se le tengan que recordar estas cosas.
Recuerdo también el comentario de Daniel 26.06.10 | 13:22
El asunto de Arregui y Munilla es complejo. Algunos podéis atacar a Arregui, y otros, considerar que un Obispo no puede castigar con el destierro a un miembro de su diócesis por un supuesto delito eclesial de pensamiento.
Yo comparto el pensamiento teológico del obispo munilla, pero creo que puede merecer reprensión por ordenar el destierro de un cura de su diócesis ¡a otro país y continente!.
Este comportamiento está a la legua de lo que establecen los actuales codigos penales occidentales. En ellos hay pena de alejamiento (destierro) pero siempre por delitos contra la integridad física o sexual de las personas. Nunca por un "delito de pensamiento".
¡Y el destierro no es a otro país!
En cuanto al comportamiento que el artículo crítica de ciertos obispos, la conducta que se crítica es semejante a la que sucede en un Estado cuando se antepone un principio de conveniencia al principio de justicia: la arbitrariedad de los poderosos a los derechos…...
Estoy convencido de que, hoy por hoy, nadie del estamento de la Justicia va a decirla nada a Munilla, pero no estoy seguro de que su forma de actuar sea la “jurídicamente correcta”, en plano de justicia civil. Dejo a un lado el tema eclesiástico (cristiano), que deberá tratarse desde otra perspectiva.. Pero estoy convencido de que a la larga Munilla “tendrá que aprender”.
En este caso Arregi, por lo que yo sé (de mi caso y otros muchos…) lo más seguro es que Arregi y los franciscanos de Aratzazu lleguen a un acuerdo de lo enfrentarse con el obispo…Arregi seguirá siendo franciscano, pero francisano extra-muros (una condición bien conocida desde antiguo) y Minilla no le podrá mandar a Filipinas, ni llamarle más “agua sucia”. Esto es lo que yo creo más fácil, y lo que suele darse en estos casos… Pero ellos verán, Arregi y sus amigos-hermanos frailes, a quienes deseo desde aquí mucha “paz en el dolor”. Un abrazo a todos, incluido Munilla, aunque no sé si “forma” (sus maneras) son jurídicamente correctas.
Esta semana se ha venido celebrando el tema del “orgullo gay”, como he señalado ya en este blog, con un testimonio de Iván y una presentación de “teólogos homosexuales”. El tema resulta muy complejo y me gustaría que un día no tuviéramos que celebrar esta semana especial, no fueran necesarias las manifestaciones que habrá este sábado en diversos lugares.
Me gustaría también que no fuera necesario un tipo de “servicio gay”, como el que se ha dado en diversos lugares. Entre los promotores de ese servicio gay quiero citar a dos personas especiales: una monja católica (con un religioso católico) y un pastor protestantes. Ellos nos sitúan ante lo que, hoy por hoy, parece necesario: Una atención especial a grupos que, por ahora, siguen estando marginados.
Hace dos días presenté a tres "teólogos gay". De un modo lógica, la primera comentarista, Isabel, se ha quejado de que no ponga "teólogas gay".Las hay, y sé que son "buenas teólogas", pero las conozco menos... Intentaré citar algunas, pero quizá algún lector me ayudará. En parte para subsanar ese "vacío" he introducido hoy a la Hna. Gramick, que es quizá el mayor símbolo de la "lucha" (hoy por hoy lucha, pues la han condenado) cristiana a favor de los derechos humanos y religiosos de los homosexuales.
Con la hermana Gramick os deseo a todos un buen día de “servicio gay” o, si preferís, de solidaridad universal.
Domingo 14. Tiempo ordinario. Ciclo C. El evangelio es un movimiento de paz que crece y se expande desde los más pobres, no en línea de pura contemplación (pero también de contemplación), ni de pacto de intereses (como la de muchos sacerdotes de Jerusalén), sino de una paz que brota y se extiende desde el mismo tejido social, a partir de unos campesinos galileos, que se elevaban activamente (sin armas, con la vida y la palabra) en contra de una oligarquía comercial y militar de funcionarios y cortesanos de Herodes Antipas, al servicio del sistema mercantil de Roma.
En ese contexto se sitúa el texto que Lucas nos ofrece este día, la palabra de Jesús, que dice a sus discípulos que vayan por doquier y que saluden a la gente con la paz, invitándoles a introducirse en su movimiento de transformación humana… Suenen por doquier en estos días los tambores de la guerra social y, sobre todo, económica; una guerra dirigida desde arriba, por el FMI y otras instancias de interés y control. Pues bien, desde abajo, Jesús sigue invitando a la gran marcha de la paz, a la movilización desde la base, para elevarse todos en amor y solidaridad de Reino.
Éste es el domingo de los setenta y dos voluntarios, enviados de Jesús, al servicio de la paz humana. Podríamos llamarles profesores y obispos de la paz. Quizá simplemente “testigos”. Buen tema, buen domingo.
Ayer presenté el testimonio de un cristiano homosexual (dejo a un lado la posible distinción entre homo-sexual y gay). Hoy quiero avanzar en esa línea y ofrecer el testimonio de tres teólogos católicos homosexuales que, de diversas formas, han tenido y/o tienen dificultades con la jerarquía.
Evidentemente, hay muchos teólogos católicos (cristianos) homosexuales, pero que no han salido del “armario” o, habiendo salido, no lo dicen por ahí y no se presentan como homosexuales, sino simplemente como cristianos. Otros, se dice, lo ocultan y son, en general, los que más condenan a los homosexuales, según el refrán: “no hay peor astilla que la del mismo palo…”.
En fin, es un tema para reflexionar. ¿Estamos en los albores de una teología homosexual abierta, que no necesita manifestaciones de orgullo-gay, pero que se enseña en las facultades de teología y se vive en las curias episcopales? Las reflexiones de algunos comentaristas de ayer (gracias Iván) fueron muy buenos. Quiero que en esa línea sigan las de hoy, partiendo del testimonio de estos “tres” teólogos, que quizá tienen algo importante que decir en la Iglesia. Buen día de primero de julio.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman