Mañana, día 15 de junio del 2010, a las ocho de la tarde, en la CASA DE GALICIA de Madrid (Casado del Alisal, 8), X. Alcalá presentará su libro “Una falsa luz” (Ézaro, Santiago de Compostela, novela que cierra el ciclo de la trilogía “Evangélica memoria”. Por razones de trabajo (a esa misma hora presento mi libro sobre la paz en el Centro Diocesano de Pastora, de Bilbao) no puedo asistir, pero desde aquí quiero unirme a los que vayan, ofreciendo a X. Alcalá el testimonio de mi admiración, porque ha recuperado en esta obra de “memoria” evangélica (protestante, cristiana), que es, al mismo tiempo, memoria social, política y económica de Galicia a lo largo del siglo XX.
La primera parte de la trilogía se titulaba Entre fronteras (Ézaro 2004), y contaba la historia de las comunidades protestantes gallegas desde la dictadura de Primo de Rivera hasta el fin de la Guerra Civil. La segunda se titulaba En las catacumbas (2009), y se extendía desde el inicio de la II Guerra Mundial hasta los peores momentos de la autarquía franquista. Esta tercera parte, Una falsa luz, cuenta la historia de esas comunidades protestantes en los últimos años del franquismo.

Esta obra, una gran novela histórica, escrita desde la perspectiva de un anciano “evangélico” (protestante), recoge el testimonio oral de varias decenas de “crentes” (creyentes) gallegos que han vivido exilados en su propia tierra durante unos años esenciales del siglo XX, desde la caída de Alfonso XIII hasta la muerte de Franco. Una historia escrita desde el otro lado, historia de la fe y de la desgracia de unos hombres y mujeres que han querido ser distintos, ellos mismos, en un tiempo duro, el tiempo de nuestros abuelos y padres. Xavier Alcalá me ha hecho llegar su obra, y desde aquí se lo agradezco, ofreciendo unas pequeñas reflexiones sobre ella.
Xavier Alcalá. Una obra comprometida
De su vida y obra no quiero decir nada. Basta pulsar en el Google para saber los datos básicos de su vida y de su obra de ensayo y de ficción, escrita básicamente en gallego, y traducida con frecuencia al castellano, como ésta que hoy presentamos.

Quiero destacar el compromiso de X. Alcalá por el hombre y por la libertad, en todas sus vertientes, desde un fondo cristiano, de solidaridad evangélica. La vida y la libertad del hombre, eso es lo que de verdad le importa.
Desde ese fondo ha destacado X. Alcalá aspectos de la historia que muchas veces ignoramos, la dura existencia de aquellos que están al otro lado, ignorados por unos, reprimidos por otros, teniendo que remar contracorriente, marginados por la sociedad dominadora y la propaganda oficial. Ésta trilogía ofrece la semblanza de unos gallegos distintos (en Galicia y en Buenos Aires), porque querían y quieren ser universales desde una forma distinta de entender la fe cristiana. Desde este fondo quiero añadir una pequeña experiencia propia.
En la Galicia de X. Alcalá. Primera experiencia
Me siento especialmente identificado con la tercera parte de la novela (Una Falsa Luz), que cuenta la historia de los últimos años del franquismo (del 1950 al 1975), porque también yo viví en Galicia la mayor parte de esos años (desde el 1957 al 1973), con alguna interrupción en Roma y por Europa. He aprendido muchas cosas, he recordado otras, cosas que viví desde una colina (Poio) sobre la ría de Pontevedra, con los “protestantes” al otro lado.
Sabíamos que estaban y que eran distintos, pero no les conocíamos. Conocíamos su barrio, allí en una “parroquia” muy cerca de Marín, pudimos ver a algunos, pero no sabíamos lo que pensaban, sólo que eran distintos, que no compartían el tipo de fiestas y funerales con los católicos. Fue una triste paradoja. Yo leí varias obras de los protestantes antiguos y estudié bastante bien su historia, con el profesor Eliseo Tourón del Pie, pero no conecté (no pudimos conectar) con los evangélicos reales, a unos pocos kilómetros, al otro lado de la ría.
Pero a mi vuelta de Roma, el año 1971, hacia el final de la historia que cuenta X. Alcalá, tuve una intensísima experiencia de encuentro con los protestantes. Yo era joven profesor, decían que sabía cosas de teología y así un “amigo” me mandó a una pareja de amigos, recién casados, él católico, ella evangélica, recién casados, porque la religión les impedía vivir en plenitud el gran amor que se tenían.
Estuvimos juntos toda una tarde, paseando y hablando. Eran los dos buenos, muy buenos. Él era católico tradicional de fiestas y funerales, de bautizos y bodas, de buen vino… Su religión era básicamente cultura y humanismo tradicional, mil años de historia católica gallega. Ella era evangélica radical, de fe estricta, de separación entre cultura y cristianismo: nada de funerales “paganizados”, de fiestas y costumbres menos evangélicas… Se querían, pero les costaba convivir. Eran de los mejores que yo he conocido. Hablamos y hablamos. Procuré relativizar muchas cosas, que se quisieran, a pesar de las diferencias religiosas (que eran más que nada culturales)…
Nos vimos un par de veces más. Yo me sentía culturalmente con él, religiosamente con ella… Él debió pensar que yo era poco católica, ella que yo era muy laxo. No sé lo que ha pasado después. Me fui a enseñar a Salamanca. Alguna vez he pensado en buscarles en Marín, por si siguen por allí, para beber un vino con él, para rezar con ella un Padrenuestro cordial. No sé qué les habrá pasado, pero leyendo el libro de Alcalá he vuelto a recordarles, como si fuera, aquella larga tarde, de conversación teológica y humana (de las más profundas que he tenido) en el Mosteiro de Poio. Supe entonces que no estaba preparado para el ecumenismo real, que debía aprender otras cosas. No sé si las he aprendido.
En la Galicia de X. Alcalá, segunda experiencia
Pasaron los años. He tenido más contactos, bastantes contactos con protestantes. Pero hay uno, relacionado con Galicia, que quiero recordar.
Era el año 1994 (quizá el 1995). Yo enseñaba historia de las religiones en la Facultad de Ciencias de la Información de Salamanca. Tras una de las primeras clase sobre formas de religión, vino a verme una muchacha de ojos vivísimos, diciéndome que quería hablar conmigo.
Le pregunté su nombre y me dicho XX (no lo digo porque algún lector podría reconocerla). Contesté: ¡Qué hermoso nombre, está en la Biblia, libro…! Y me quedé pensativo, porque no recordaba el lugar… Sus ojos se iluminaron aún más, me miró con cierta malicia bondadosa, y siguió: «¿Cómo puede ser Usted un gran teólogo católico y no saber eso? Está en el libro tal, verso tal…». Y recitó de memoria la escena en la que aparecía.
Por el tono de voz, por su forma de hablar, le contesté sin vacilación: «Eres gallega y evangélica…estoy seguro, y de las Rías Baixas…». Sonrío aún más y me dijo: «Soy de Vigo y evangélica…». Descubrí que sabía la Biblia casi de memoria. Hablamos de su tierra, y de los protestantes gallegos… y de su profesor de Biblia, que era Francisco Lacueva, un viejo amigo mío.
Ella me hizo uno de los trabajos más hermosos sobre la apocalíptica que yo conozco (¡un poco fundamentalista a mi entender, pero muy serio!) y me puso de nuevo en contacto con Lacueva, como diré mañana, Dios mediante. A lo largo de ese curso, mientras ella estudió en la Ponti, bendije a Dios por ella… Una protestante gallega, estudiando en una Universidad Católica, llevándose bien con un cura católico, amigos ambos de un gran “protestante” no gallego, pero afincado en Galicia: Francisco Lacueva.
Final
Ofrezco estas dos anécdotas finales a X. Alcalá, a quien agradezco sus libros, deseándole para mañana mucho éxito.
Boos días, Xavier. Uma aperta de Xabier Pikaza
Los comentarios para este post están cerrados.
Pedro Zabala !eres un santo varón !
2
Si nos echan en cara fallos graves, ¿habremos de ocultarlos o negarlos, o responder con el vosotros más?. ¿O, si son ciertos, reconocerlos, pedir perdón e intentar que no se vuelvan a repetir?. Y, sobre todo, ¿tenemos que humillarlos o amarlos, como nos mandó el Señor?.
Es difícil cambiar aspectos profundos de nuestro estilo personal. Pero sabemos que algunos de ellos son adquiridos y reforzados por hábitos de bastantes años. Pero, opino yo, debemos analizarnos no sea con ese estilo personal obtengamos un efecto contrario al que queremos alcanzar.
Como seguidores de Jesús, nos gustaría contagiar a los demás de su Mensaje e incitarlos a seguirLe. ¿Cómo hacerlo con eficacia?. Primero con nuestra vida que debe ser coherente. Y luego, con nuestras palabras, oportunas y sencillas. Ocultar nuestra fe por vergüenza o pavonearnos de ella con superioridad son igual de nefastas.
¿Cómo reaccionar ante quienes, real o aparentemente, atacan o se burlan de nuestros sentimientos?. ¿Cómo reaccionaría Jesús, respondiendo con las mismas armas o poniendo la otra mejilla?. Si nos echan en cara fallos graves, ¿habremos de ocultarlos o negarlos, o responder con el vosotros más?. ¿O, si son ciertos, reconocerlos, pedir perdón e intentar que no se vuelvan...
También seremos salvados, pese a seguir sin estar de acuerdo con la Virgen y los santos, aunque el benines nos reprochó que nos faltaba formación, que la linea entre veneración y adoración era muy fina y veía que en su país y aquí, muchos la cruzaban.
Es más facil de lo que parece llevarse bien, el conocimiento mutuo aparca muchos prejuicios, pero la unidad con ellos es imposible hoy en día y así lo sabe cualquier protestante y católico con un minimo conocimiento.
La esquizofrenia de algunos, llega hasta el punto de alabar la doctrina protestante y criticar la católica, cuando es muy similar en muchos temas, más de los que se cree la gente, como aborto, homosexualidad, la mujer no puede servir como sacerdote-pastor o la investigación con embriones.
Hace un tiempo hablé con tres en un descanso del trabajo, un ucraniano y dos africanos, uno de Benin, a mi lado un ecuatoriano católico educado por salesianos, su desconocimiento del catolicismo era abrumador, no sabían que la fe es lo más importante para nosotros, cuando hablamos de las obras, el ecuatoriano apunto bien al decir que quién tiene verdadera fe y ama a Cristo, también ama a los demás hombres y suele demostrarlo con sus obras, escuchan cuando mencionas la biblia, apunte lo de que no todo el que me diga Señor será salvo, que dios no se limita a pedir que creas en el, tu vida debe estar en consonancia con ello, al final 2 afirmaron que si de verdad creemos en Jesús, los católicos
!que pena Jese Carlos ,por la coincidencia de Pikaza ,podias haberlo conocido y seguro que te hubiera dedicado un tiempito para conversar ...otra vez será .
Para X.Alcalá ,un buén dia de presentación de su libro !mucha suerte !
Para X.Pikaza también ,mucho éxito en Bilbao ,puede avisarme y hago un viajecito a ver a mi gente ...ja...ja.a.como el tiempo es oro ,aprovechamos para hablar de "la teología de la calle ....la mezclas con la tuya y quizá tengas un combinado "perfecto "
Los curas carcas deben de estar en cantados con Xabier Alcalá,,,,
Dice Xavier:
"Una protestante gallega, estudiando en una Universidad Católica, llevándose bien con un cura católico"
Dios no hace distinción de personas y no vamos a hacela nosotros.
Solo hay una iglesia; la iglesia de Cristo en donde Dios no va apreguntar a que grupo religioso pertenecemos.
La salvación es individual...
Qué Dios te siga bendiciendo mucho.
Espero poder conocernos pronto, si no es posible esperamos a la vida eterna...
Recibe un fuerte abrazo desde Galicia
Para su investigación, Xavier Alcalá realizó numerosas entrevistas y siguió las huellas del «exilio religioso» hasta Inglaterra y Argentina, donde pudo escuchar los testimonios de primera mano de aquellos que tuvieron que emigrar a otras latitudes por causa de su fe.
“Nas catacumbas”, publicada en gallego por Editorial Galaxia, ha despertado un gran
interés, siendo simultáneamente finalista en 4 galardones:
• Premio Arzobispo Juan San Clemente
• Premio Losada Diéguez de creación literaria
• Premio de la Asociación de Escritores en Lingua Galega
• Premio da Fundación Premios da Crítica Galega
La Biblia es por lo tanto el libro de los protestantes. Así cuando Alcalá habla de la salvación “por Cristo a través de la fe”, lo dice como una expresión entre comillas, que nos recuerda a Miguel Delibes cuando habla de “la teoría de la justificación por la fe” en su novela El Hereje. Es como si se tratara de una idea particular protestante, en vez de la clara enseñanza del Nuevo Testamento. Esta es la tragedia de nuestro pueblo, no que desconozca el mundo evangélico, sino que desprecia la enseñanza de este Libro, de donde nace la verdadera fe. Ya que sólo podemos conocer a Cristo por medio de su Palabra...
Los modernistas se sienten enfermos cuando gente que quizá no tiene más formación que la piadosa y continua lectura de la Biblia se atreve a decirles que su teología está tan profundamente enferma como la de los saduceos que negaban la resurrección porque ni conocían las Escrituras ni el poder de Dios.
Teólogos como Tillich – que confesaba que no creía en un Dios personal y que hacía años que no oraba – o Schweitzer – que negaba el sacrificio expiatorio de Cristo, su resurrección y su divinidad afirmando que Jesús había muerto desesperado en la cruz – nunca los pudieron ver pero la verdad es que seguramente eso es más un elogio que un demérito.
Entre los elementos que recoge este libro están «hechos desconocidos por los historiadores» tales como un «masivo exilio protestante».
Manuel Molares, cuya historia inspiró la trilogía, calificó de «maravillosa» la experiencia de construir estos libros a través de personas que participaron directamente en los hechos, en «tiempos muy cercanos pero que no son los mismos».
Manuel Molares, de 94 años, es testimonio vivo de lo ocurrido. La obra se apoya también en los relatos de muchos creyentes de avanzada edad que sufrieron en sus propias carnes el azote de la represión del nacional-catolicismo oficial. En total, son más de 1.300 páginas que en cada volumen recogen una etapa crucial para la comunidad evangélica española durante el siglo pasado.
Sigue:
Dentro de estos grupos los pentecostales están adquiriendo un enorme auge porque a todas estas características reseñadas añaden la dimensión del espíritu , la experiencia espiritual , el sentirse salvados , renacidos de nuevo por el espíritu.
Una lectura teológica de esta iglesia iría en la línea de ver en ellos una critica implícita a una iglesia demasiado anclada en lo doctrinal e institucional , con pocos ministros , excesivamente poco laical y poco popular.
Les animo a todos los que puedan que asistan en Madrid a la presentación de la trilogía de Xavier Alcalá
Lectura recomendada para hisopos....
Hace bastante tiempo conocí la iglesia ASAMBLEAS DE Dios de Galicia y pude comprobar que es una comunidad de grandes lazos afectivos , donde cada persona se siente valorada por lo que es , donde se permite la participación directa de todos , donde es posible encontrar respuesta a problemas familiares graves (drogas alcoholismo) ; donde se presta especial atención a la salud confiando plenamente en la sanidad de Dios donde non solo se ora , sino que se experimenta la oración como un don pentecostal del espíritu , como una gracia sublime ; donde se habla con lenguas de fuego de Dios y do su amor , donde se mencionan los mandamientos de Dios no como un penoso deber que cumplir, sino como una gloriosa liberación del hombre de la angustia vital y del egoísmo frustrante ; donde se ofrece una doctrina sencilla y concreta que confiere seguridad religiosa... y todo esto adobado con celebraciones realmente vivas y alegres.
Domingo, 12 de febrero
Francisco Baena Calvo
Alfonso Saborido Salado
Pedro Tarquis
Angel Moreno
Juan Jáuregui Castelo
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
José Mª Castillo
Sor Gemma Morató
Julián Moreno Mestre