En las dos estaciones anteriores de este vía-crucis he tomado como mías unas reflexiones de J. Arregi. Ahora me permito tomar un texto de Ariel Álvarez, cuya semblanza he vuelto a presentar hace una semana. Pocos como él han penetrado en las razones de la muerte de Jesús, que dentro de unos días celebraremos de un modo litúrgico. Le mataron por varias causas, pero especialamente por motivos de "culto". Los sacerdotes del Gran Templo no podían permitir que un hombre como él pudiera criticarles, poniendo en riesgo su "negocio" religioso. Por causa de Dios murió, por causa de un Dios manejado por profesionales del poder sagrado, que tenían miedo de perder el monopolio del culto. Lo que sigue es tuyo, Ariel. Gracias una vez más. Pronto llegará tu libro. Pero he querido que mis lectores conozcan desde ahora su primer capítulo. Estoy seguro de que les abrirá el "apetito" de leer el resto.
Un hombre incómodo
Todos saben cómo mataron a Jesús: crucificándolo. Pero casi nadie sabe por qué lo mataron, cuál fue el motivo determinante de su muerte.
Durante su vida pública Jesús tuvo muchos enfrentamientos con las autoridades de su tiem-po, y varias veces estuvieron a punto de apresarlo y darle muerte, pero no pudieron por temor a la reacción de la gente. Sin embargo en cierto momento Jesús hizo algo que colmó la paciencia de los gobernantes, y los obligó a tomar la decisión de acabar con su vida. ¿Cuál fue ese incidente?
Los Evangelios nos presentan dos explicaciones distintas. Según la primera, dada por Marcos (seguido de Mateo y Lucas), ese incidente fue la expulsión de los vendedores del Templo de Jerusalén. En cambio según el Evangelio de san Juan fue el hecho de la resurrección de Lázaro (Jn 11,45-53). ¿Cuál de las dos es la correcta?
La locura de un gesto
Vayamos adelantando la respuesta: Marcos tiene razón, porque después de su condena es el tema que aparece insistentemente.
En efecto, durante el juicio de Jesús, vemos que los testigos lo acusan de un incidente en el Templo, diciendo que quiso destruirlo y construir otro (Mc 14,58). También durante la cru-cifixión, la gente que pasa se le burla recordando el incidente del Templo: “Eh, tú, que des-truyes el Templo y lo reconstruyes en tres días” (Mc 15,29). Y cuando más tarde el diácono Esteban es condenado a muerte, los testigos vuelven a decir: “Este hombre sostuvo que Jesús Nazareno destruiría el Templo y cambiaría las costumbres de Moisés” (Hch 6,14).
Vemos, pues, que lo que determinó la muerte a Jesús parece haber tenido que ver con el Templo. Se trata de un incidente que ocurrió cierto día en que Jesús encontró allí a un grupo de vendedores de animales y cambistas; al verlos se enojó, y los echó del lugar; volcó las mesas de las monedas, y derribó los puestos de animales, mientras les explicaba que el Templo era la Casa de Dios para orar.
Con ganancias repartidas
¿Por qué estaban en el Templo aquellos vendedores? Porque cuando un judío quería ofrecer sacrificios a Dios, no podía llevar un animal cualquiera al Templo. Debía ser sin defectos, ni impurezas, ni manchas. Y un animal así no era fácil encontrar. Además, muchos judíos lle-gaban a Jerusalén desde muy lejos y no les era cómodo venir cargando el animal. Entonces los vendedores del Templo les ahorraban el trabajo, a la vez que les garantizaban la pureza del animal. Por otra parte, los judíos mayores de 20 años debían pagar un impuesto anual al culto. Pero la moneda romana (la única que circulaba en Palestina) no era aceptada en el Templo por tener grabada la imagen del Emperador. Tampoco se aceptaban las monedas ex-tranjeras que traían los judíos de otros países. Sólo se admitían unas monedas especiales, acuñadas en la ciudad de Tiro. Y los cambistas proveían a los peregrinos precisamente de ta-les monedas.
Ese comercio religioso, tolerado por los sacerdotes, que percibían por ello una parte de las ganancias, tenía lugar en el atrio exterior del Templo, llamado Atrio de los Gentiles, o de los Paganos.
El enojo del Maestro
La expulsión de los vendedores es uno de los episodios más extraños de la vida del Señor, porque nos presenta a un Jesús muy distinto del que estábamos acostumbrados a ver. ¿Cómo es posible armonizar este Maestro violento e intolerante, con aquel otro pacífico y sereno que predicaba en Galilea, que acogía a los pecadores y actuaba con mansedumbre hasta en las situaciones más duras?
Pero el episodio es extraño sobre todo porque no nos permite entender qué intención tenía Jesús cuando realizó ese gesto. A primera vista parecería que quiso purificar el Templo de las actividades comerciales que ahí realizaban. Pero en realidad a Jesús nunca le importó la pureza del Templo. Jamás en los Evangelios lo vemos mostrar interés alguno por el decoro de la liturgia, ni por el recato de los sacerdotes, ni por la exactitud de los ritos que éstos ofrecían. Es cierto que frecuentaba el Templo para las grandes fiestas, como cualquier otro judío, y a menudo enseñaba allí a la gente. Pero nunca se preocupó por el culto, ni por su pu-reza. ¿Por qué ahora se enoja tanto con la presencia de los vendedores?
Además, los vendedores y cambistas no hacían nada malo. Al contrario, ayudaban a los pe-regrinos a cumplir con sus necesidades para el culto. Por otra parte, no estaban ubicados propiamente en el Templo sino en el atrio exterior, que no era un lugar sagrado. ¿Por qué se molestó entonces Jesús?
Varios intentos de entenderlo
Hoy resulta difícil saber qué pasó aquel día en el Templo entre Jesús y los vendedores. Pero es probable que no sólo a nosotros nos resulte difícil, sino que ya en los primeros tiempos, cuando las comunidades cristianas transmitían oralmente el Evangelio, tampoco recordaban por qué se había producido ese enfrentamiento. Sabían, sí, que el Señor había tenido un in-cidente con unos vendedores, y que ese incidente había desencadenado su muerte, pero no conocían la causa del mismo.
Por eso, cuando años más tarde los evangelistas compusieron sus obras, al llegar a este suce-so, como no tenían en claro qué había pasado, cada uno trató de entenderlo como pudo, y de contarlo adaptándolo a su propia teología. Por eso cada evangelista trae una versión diferente de ese episodio, con un mensaje distinto.
El primero en escribir fue San Marcos. Según la versión de Marcos, unos días antes de su muerte Jesús se presentó en Jerusalén acompañado por una multitud que lo aclamaba y ova-cionaba como Mesías. Ese día no sucedió nada. Pero al día siguiente tuvo lugar el altercado. Marcos lo relata así: “Jesús entró en el Templo, y comenzó a echar de allí a los vendedores y compradores; volcó las mesas de los que cambiaban dinero, y los puestos de los vendedores de palomas; y no permitía que nadie pasara por el Templo llevando cosas. Y se puso a en-señar diciendo: «La Escritura dice: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones. Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones». Cuando los sumos sa-cerdotes y los escribas se enteraron de lo ocurrido, se propusieron darle muerte, porque tenían miedo al impacto que sus enseñanzas producían en la gente” (Mc 11,15-18).
Agrandar el Templo
Para entender por qué Marcos cuenta así este episodio, hay que tener presente que él escribe para cristianos de origen pagano. Ahora bien, en el Templo de Jerusalén había dos áreas bien definidas. Una interior, llamada el Atrio de los Israelitas (donde rezaban exclusivamente los judíos), y otra exterior, llamada el Atrio de los Gentiles (donde podían pasar a rezar los pa-ganos). A esta zona externa los judíos no la consideraban propiamente como Templo, ni como sagrada, pues la presencia de paganos la volvía impura. Por eso habían permitido que allí se instalaran los vendedores, cambistas y mercaderes que hacían sus negocios, ya que Dios allí no se molestaba en atender a nadie.
Lo que Marcos quiere decir, con la reacción de Jesús, es que para Jesús el atrio de los paga-nos, donde estaban ubicados los vendedores y cambistas, también debía considerarse Tem-plo, por respeto a los paganos. O sea, donde éstos rezaban era tan sagrado como donde reza-ban los judíos, porque Dios también escucha la oración de los paganos. Por eso Jesús excla-ma: “Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones”. Lo que se propone Jesús (según Marcos) es colocar a todos, judíos y paganos, a un mismo nivel, y convertir el Templo de Jerusalén en un lugar de oración para todas las naciones. Por eso no permite las actividades comerciales en el Atrio de los paganos, pues éste es tan sagrado como el de los judíos.
Esta idea de que la oración de judíos y paganos tenía el mismo valor ante Dios constituía, sin duda, una tesis revolucionaria e inadmisible para los israelitas. Por eso decidieron matarlo.
Una mancha de dos siglos
La versión de San Mateo es diferente (Mt 21,12-17). Él escribe para lectores de origen judío, que esperaban la llegada de un futuro Mesías. Por eso adapta el relato a esta mentalidad.
Ante todo, dice que Jesús expulsó a los vendedores del Templo el mismo día que entró en Jerusalén, y no al día siguiente como dice Marcos. Se trata de un detalle muy importante. Porque el día que Él entró en Jerusalén es el día en que la ciudad entera lo había aclamado como Rey y Mesías. De este modo, Mateo quiere decir que el Jesús que acaba de ingresar en el Templo es el Mesías que ellos esperaban.
¿Y qué viene a hacer el Mesías al Templo? Según la creencia judía, el Templo de Jerusalén estaba impuro desde hacía muchos años. En efecto, en el año 167 a.C. un rey de Siria llama-do Antíoco Epífanes había invadido Jerusalén y había ofrecido en su Santuario sacrificios a los dioses paganos. Desde entonces los judíos sentían que su Templo estaba manchado, y vivían consternados por eso, pero no podían hacer nada. Sólo les quedaba aguardar que, según una antigua profecía (Mal 3,1-3), llegara el Mesías a purificarlo (1 Mac 4,44-46). Ma-teo, al presentar a Jesús como Mesías, y además purificando el Templo, sugiere que lo puri-fica no sólo de los vendedores y cambistas, sino de su antigua y vergonzosa mancha.
Para reafirmar esta idea, agrega dos detalles propios de él: a) dice que luego de expulsar a los vendedores se le acercaron unos ciegos y paralíticos, y los curó; porque estas curaciones se esperaban del Mesías cuando viniera (Mt 11,5); b) dice que un coro de niños hebreos lo aclamó como Mesías; así, ya no quedaba duda alguna de su identidad.
A Mateo no le interesa, como a Marcos, el atrio de los paganos (por eso no cuenta el detalle de que Jesús obstaculiza el paso de la gente por el Templo, ni dice que éste será Casa de oración para todas las naciones). Le interesa el tema del Templo propiamente dicho, y quiere mostrar que Jesús se presenta como el Mesías que viene a tomar posesión de él y a purificar-lo. Por esa razón, según Mateo, es que decidieron matarlo.
La expulsión pacífica
La versión de Lucas es la más breve de todas. Apenas tiene dos versículos, y no cuenta casi nada (Lc 19,45-46). Sólo dice que Jesús echó fuera a los vendedores. No hay mesas volca-das, ni puestos de palomas derribados, ni gente bloqueada para que no pase.
¿Por qué Lucas lo acortó tanto? Porque él escribe para una comunidad cristiana formada por ex-paganos y ex-judíos, que está en crisis, y que amenaza con dividirse por problemas inter-nos. Por eso busca eliminar de su Evangelio (y también del incidente del Templo) casi todas las escenas de violencia y agresión que pudieran aumentar aún más las tensiones que ya había entre sus lectores.
Y para Lucas, ¿que pretendió hacer Jesús aquel día en el Templo? Simplemente lo convirtió en un lugar apto para sus enseñanzas (19,47), algo que no irritaba a ninguno de los lectores de su comunidad. Por eso, a partir de ese momento aparecerá Jesús enseñando permanente-mente en el Templo (20,1; 21,37.38; 22,53). Y por eso es que decidieron matarlo.
Por la vida de un amigo
Aunque con matices distintos, los tres primeros evangelistas coinciden al menos en que la muerte de Jesús se debió a la expulsión de los vendedores del Templo. En cambio San Juan da una explicación totalmente diferente: lo que provocó la muerte de Jesús fue el haber resu-citado a Lázaro (Jn 11,45-54). ¿Por qué?
La resurrección de Lázaro es el último milagro que Jesús realiza en el cuarto Evangelio. Ya había curado a otros enfermos: a un niño con fiebre (4,52), a un paralítico que llevaba treinta y ocho años enfermo (5,5), a un ciego de nacimiento (9,32). Pero nunca había devuelto la vida a un muerto. Con este milagro, el más espectacular de todos, San Juan presenta a Jesús con el poder sorprendente de dar la Vida a los muertos; Él es la resurrección en persona que ha venido a visitarnos (11,25-26).
Frente a esto, las autoridades no pueden tolerar más y deciden matarlo. Que alguien devuel-va la vida a los muertos ya es demasiado; se vuelve peligroso y difícil de manejar. Por eso planean eliminarlo (11,45-53). Pero no cuentan con una sorpresa: que precisamente matán-dolo hacen que Jesús devuelva la Vida a los muertos. La muerte de Jesús es la que inaugura los nuevos tiempos, la nueva era de la Vida eterna. A partir de ese momento, todos los muer-tos pueden resucitar.
La gran ironía de San Juan está en que a Jesús le quitan la vida para que Él no haga más re-surrecciones; y sin embargo así es como logran que él resucite a los que están muertos.
Para eliminar el Templo
Entonces para Juan, ¿qué pasó con el incidente del Templo? También él lo cuenta, pero al principio de su Evangelio y con otra intención.
Para San Juan, al comienzo de su vida pública Jesús subió un día al Templo, y allí se encontró con los vendedores de animales y los cambistas, a los que expulsó (2,13-22). Pero aquí Jesús tiene una intención distinta a la de los otros tres evangelistas: lo que Jesús quiere hacer es directamente eliminar el Templo, y reemplazarlo por su persona.
Por eso Juan añade detalles propios en su relato, que muestran esta idea. Por ejemplo, además de ahuyentar palomas (como decían los otros tres Evangelios), dice que también echó afuera bueyes y ovejas. Porque eran los animales empleados como sacrificios en el Templo, y al venir ahora Jesús ya no hacen falta más animales ni más sacrificios que su muerte redentora. También dice Juan (y sólo él) que cuando le preguntaron a Jesús por qué hacía eso él respondió: “Destruyan este Templo y yo lo levantaré en tres días”. Es decir, no sólo los sacrificios sino el mismo Templo ya no tienen sentido con la llegada de Jesús. Todo debe ser eliminado.
Según Juan, pues, en el incidente con los vendedores Jesús no pretendió abrir el Templo a los paganos (como decía Marcos), ni purificarlo (como decía Mateo), ni convertirlo en lugar de enseñanzas (como decía Lucas), sino eliminarlo. Es un relato simbólico de la futura abolición del culto y los sacrificios judíos ante la llegada de Jesús, el nuevo Templo de Dios. Por eso lo puso a continuación de las bodas de Caná, en las que Jesús también hace desaparecer 600 litros de agua, usada por los judíos para sus ritos de purificación (nuevamente el culto judío desaparece), y los convierte en vino. El culto judío ha dejado de tener valor.
Siempre el mismo tema
Cerca del final de su vida, Jesús tuvo una disputa con los vendedores del Templo que le costó la vida. ¿Por qué? Exactamente no lo sabemos. Pero cada evangelista se encargó de darle su propia interpretación, según su teología y sus destinatarios. Para Marcos, Jesús quiso abrir el Templo a los paganos. Para Mateo, quiso purificarlo. Para Lucas, quiso convertirlo en un lugar de oración. Y para Juan, aunque en otro contexto, quiso eliminarlo.
¿Quién es el que está en lo cierto? Todos. Jesús murió para que no hubiera más excluidos (Marcos), para eliminar la impureza de las intenciones torcidas de los creyentes (Mateo), para que lo que enseñamos sea lo que vivimos (Lucas), y para que consideremos a las personas como Templo de Dios, y no a los edificios (Juan).
La muerte de Jesús fue un hecho tan lleno de significado, tan denso e inagotable en sus con-secuencias, que aun con todas las explicaciones que los evangelistas nos den no llegamos a desentrañarla del todo. Pero una cosa es cierta: sólo quien se compromete con alguna de esas consecuencias demuestra haber experimentado la Vida que ella ha traído.
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ellos disfrutaban de una buena posición económica
La amistad de Jesús con la familia de Betania no debió gustar nada y su intimidad con María Magdalena : menos, estaban mas cerca de Jesús que los Apóstoles
Muy interesante lo que se aporta en este artículo, saludos
Tengo otra vision de este asunto que correlaciona los dos sucesos : lo ocurrido en el Templo y la Resurrecion de Lazaro. 1º- si habia resucitado a una niña ( Resurrección de la Hija de Jairo
Texto: Marco 5:35-43 ) asi que el hecho de resucitar a Lazaro no puede ser el motivo que desencadenó su muerte, en ambos casos el motivo del odio era la inclusión de los paganos en los proyectos del Dios hasta entonces exclusivo del Pueblo "Elegido". El motivo fué el racismo
Recomiendo el libro María Magdalena hija de Eva y de la Gracia donde el autor hace un estudio sobre la interesante y acertada posibilidad de que los hermanos de Betania fueran gentiles y griegos y sus mejores amigos, algo que no gustaria nada a quienes esperaban un Mesias libertador pero del Pueblo judip. No olvidemos que los judios despreciaban a los paganos....de esta forma se comprende que la Magdalena fuese considerada una mujer pecadora porque simplemente tenia otras costumbres.
Ellos disfrutaban de una...
Muchas gracias, Xabi, por su respuesta.
De todas formas, esos gentiles ¿aspiraban a ser “judíos plenos” en algún momento? Si es así, ¿por qué no se circuncidaban? Por lo que sé, nunca ha sido fácil llevar a cabo un proceso de conversión al judaísmo; ignoro si en aquellos tiempos era igual o más difícil.
Es probable que yo lleve conmigo la mentalidad de mi época, en la que todo el mundo está muy orgulloso de sí mismo, pero me cuesta aceptar que una persona crea en un Dios que lo considera como de “segunda división”. Por lo que usted dice, Xabi, esos gentiles aceptaban la “superioridad” del pueblo judío y su lugar prioritario en la Revelación.
Respondo gustosamente la pregunta de Acamus.
Para ser judío era necesario (y sigue siéndolo hoy en día) circuncidarse.
En esa época había gentiles monoteístas que creían en el Dios de los judíos, acudían a la sinagoga y cumplían muchas normas de la religión judía (p.e. creo que no podían comer sangre) pero no estaban circuncidados: eran los "temerosos de Dios" o "adoradores de Dios" (citados más de una vez en Hechos, p.e., el centurión Cornelio o la vendedora de púrpura llamada Lidia)
Estos temerosos de Dios podían penetrar en el atrio de los gentiles, pero no en la parte santa del Templo reservada a los judíos "plenos".
Así no es la vida, Shaska.
Los analfabetos evangélistas trataron de encarrilar el pensamiento, el culto y la acción de sus comunidades, invocando el recuerdo de Cristo, la inspiración del Espìritu que unifica las diversidades del pluralismo. Las personas con sensibilidad confían más y adoran menos a las personas que a sus pensamientor. Yo estoy seguro de que, despues de muerto, no me reiré sino que entonaré un himno de alabanza y gratitud!
Para "amigo de Ariel " : yo no he nombrado a Ariel para nada ,exactamente por lo que tu dices ,pero creo "que sus libros,puesto que son públicos ,TODOS TIENEN DERECHO A OPINAR DE ELLOS ,NO ASÍ DE SU VIDA PRIVADA ...PERO COMO TU ERES AMIGO DE ARIEL ,estaría bién que nos hicieras una semblanza "DE COMO ES SU VIDA COMO CREYENTE Y SACERDOTE !pero cuidado que los amigos solemos ser poco objetivos cuando hablamos de otros amigo ?
.De sus intimidades ,como no puede ser de otra forma ,son exclusivamente de ARIEL
HAY UNA CULTURA CATOLICA EN RETROCESO PORQUE NO SE MODERNIZO EN EL REGIMEN DE FRANCO
Juan Manuel Burgos, presidente de la Asociación Española de Personalismo
Burgos ha analizado las razones por la que la cultura católica ha pasado en poco tiempo de ser la predominante a encontrarse en retroceso. Por su parte, el catedrático Krzysztof Guzowski ha pedido al humanismo laico que respete “también al hombre religioso con su completo mundo de valores”.
Seguimos siendo mercaderes de algo que se nos ofrece gratis, de algo que no podemos ni tenemos con qué pagar ni comprar. El Amor que se nos da, sólo se puede pagar con amor”.
Evidentemente, los que nos decimos “discípulos de Jesús”, aun no hemos “DESTRUIDO”el Templo.
A mi me parece que ya hacía tiempo que intentaban matarlo. O, por lo menos, desacreditarlo delante del Pueblo. Lo de la resurrección de Lázaro les dejó sin esperanzas de conseguirlo. “Conviene que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca” Jn 11; 45-56. ¿Porqué temían que pereciera “toda la nación”? (Mario Bruzzone [Blogger tiene una teoría que nos ha contado en varias ocasiones. Vale la pena tenerla en cuenta). Tal vez lo de armar un escándalo en el Templo fue la guinda del pastel (si se produjo cronológicamente como dicen los evangelios) pero no fue el MOTIVO.
Ni los judíos le dieron tanta importancia, ni se la hemos dado nosotros. Doy la razón a Manuel_RH 21.03.10 | 12:53 cuando dice: “Hoy ya no ofrecemos bueyes ni palomas; pero seguimos ofreciendo sacrificios para obtener la salud, el amor ó la buena suerte. Seguimos yendo al templo a comprar nuestra salvación, como si pudiéramos comprarla a cambio de oraciones ó penitencias. Seguimos siendo mer...
P. José Comblin
El amor que se dirige al prójimo y hace que los discípulos se amen los unos a los otros, es el propio amor de Dios. Por eso, él es inmortal y ya constituye en el presente la realidad de la vida eterna
"En efecto, durante el juicio de Jesús, vemos que los testigos lo acusan de un incidente en el Templo, diciendo que quiso destruirlo y construir otro (Mc 14,58). También durante la cru-cifixión, la gente que pasa se le burla recordando el incidente del Templo: “Eh, tú, que des-truyes el Templo y lo reconstruyes en tres días” (Mc 15,29)."
Este es el núcleo o centro de la historia y DEJAROS YA DE TONTERIAS.LO DE JESUS FUE UN PROCESO POLITICO SIN MAS. La respuesta del nucleo de dominio religioso al servicio del sistema de explotación imperialista romano.Todo lo demas falsificación dominadora de la historia constantiniana.El cristianismo idolatrante de Benedicto Xvi y todos sus secuaces no va mas allá de la fijación contantiniana de la dominación de los esclavos por los distintos modos de ejercer el poder sobre los débiles instrumentalizables
si los envidiosos volaran, especialmente los seudointelectuales, la luz de sol seria imposible de ver.
De acuerdo con Accamus en que Galetel ha hecho una exposición magnífica.
En cuanto a lo que dice Gonzalo Haya, creo que está claro que junto a los verdaderos profetas siempre han existido también los falsos profetas. Para un cristiano el mensaje de Jesucristo debe universalizarse e inculturizarse, pero no relativizarse y ningunearse en la teología pluratonta. Si no creemos en Jesucristo, si no creemos en el Dios q nos revela en Jesús su rostro humano, si no es Jesucristo nuestro criterio para discernir los signos de los tiempos, no somos cristianos. Para un crsitiano el criterio de verdad es JEsucristo, aunq sepamos q en otras ideologías, religiosas o no, hay tb mucha verdad. Pero en todo aquello q contradigan el mensaje de Jesús no queda duda de q para un cristiano, Jesucristo es la VERDAD. Si no no seríamos cristianos sino otra cosa. No todo es lo mismo. "Quien no está contra nostros con nosotros está, dijo JEsús, pero tb quien no está conmigo está contra mí.
una cosa es cierta: sólo quien se compromete con alguna de esas consecuencias demuestra haber experimentado la Vida que ella ha traído.
Vale ya de tanto comentario y mas hechos.Que aqui parece que esta el pozo de la sabiduria y no hay mas de que hablar
Cuantas obras habeis leido de Ariel? ¿Quien o quienes saben de sus trabajos en la zona donde él vive? ¿Quien conoce el nivel de su compromiso? ¿Quien sabe siquiera el horario diario que sigue? no es tan facil de resumir un escrito de la densidad del presente. Con cuatro tonterias y siete palabras bien sonantes queda retratada una personalidad y mente excepcional.
¿Es que fuera de la iglesia quienes no son curas tienen la vida fácil? ¿La vida tiene que ser facil por el simple hecho de que para mi lo sea o me lo parezca?
5/5
Finalmente una última consideración.
Obviamente no puedo profundizar este tema en unos breves párrafos, y menos aún resumir aquí todo lo que menciono en un libro.
Pero quiero dejar perfectamente en claro que, desde el punto de vista jurídico, y sin duda alguna, la responsabilidad de la ejecución del Cristo corresponde a los romanos.
Y es obvio que a éstos les habría tenido sin cuidado cualquier conflicto de carácter religioso entre los hebreos, y por ende JAMÁS hubiesen movilizado sus ejércitos (con el altísimo costo que eso les significaba) por una simple cuestión de ese tipo (ver, por ejemplo, Hech.8,14-16).
Cordiales saludos
MARANA-THA
4/5
Pues bien; siendo así, yo me pregunto (y les pregunto) qué sentido puede tener entonces, la necesidad de que Jesús fuese “señalado” por el beso “traidor” de Judas, ya que, habiendo sido el protagonista principal de semejante desbarajuste, seguramente habría muchos que lo recordarían con absoluta claridad.
Y sabemos que entre los que van al huerto de Getsemaní para arrestar a Jesús había guardias del templo, a quienes, de haber ocurrido ese episodio tal cual lo mencionan los Sinópticos, y adhiere Álvarez Valdés, no pudo escapárseles de su memoria esa “imagen perturbadora del orden” en el transcurso de sólo unas pocas horas.
Por ende, no puedo creer que ese episodio hubiese sido el detonante de la decisión de ejecutar a Jesús.
Y además, porque el pasaje de Juan que cité antes, finaliza diciendo claramente: «A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús»
3/5
Por otra parte, con relación a la famosa expulsión de los mercaderes del templo, que —dicho sea de paso— el Evangelio de Juan ubica al inicio de la vida pública de Jesús (cosa que, como podrán observar, creo corresponde a la realidad histórica del hecho) y no al final, como antesala de su ejecución, no cabe duda alguna que debió ser un hecho que ocasionó un tumulto de muy grandes proporciones dentro del templo (obvio, dentro del atrio, o patio de los gentiles, ya que más cerca del “Santísimo” podían ingresar sólo los hebreos) y, siendo así, seguramente también la figura (el rostro) de Jesús debió quedar grabada en la retina de la mayor parte de los que se encontraban allí, en especial de los guardias del templo, que seguramente debieron concurrir en gran número para reestablecer el orden que había sido alterado.
2/5
Y obviamente, si desaparecía la esclavitud el esquema socio—político de aquella época se vería sumamente afectado, ya que los esclavos constituían el “motor de la economía” de esos años.
Y algo parecido ocurriría en nuestros días, dado que desaparecería el consumismo y la relación de dependencia a la que, junto con la desocupación (o paro), yo denomino como el nuevo nombre de la esclavitud.
Y con respecto a lo que menciona concretamente el artículo de Álvarez Valdés diré lo siguiente.
En primer lugar, que el Evangelio de Juan no dice que resolvieron matar a Jesús porque resucitó a Lázaro, sin que, a raíz de ese hecho, en el Sanedrín afirman:
«Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación» (Jn.11,47-53)
Es decir que era por el TEMOR A SUFRIR UNA INVASIÓN ROMANA, y no que Jesús continuase “resucitando muertos”.
1/5
Varios conocen mi opinión al respecto.
Incluso es interesante ver, que el título de este post es exactamente el mismo que yo utilicé para titular el primer libro que publiqué.
Considero que el motivo “oculto” de la muerte de Jesús fue la forma de vida que Él practicaba (y que obviamente que enseñaba con el ejemplo, aún cuando no se lo mencione expresamente en los Evangelios) EN COMUNIDAD DE VIVENCIAS Y BIENES.
Y sostengo que fue eso, y no otra cosa, ya que de desarrollarse esa «nueva forma de vida» (Hech.5,20) a nivel masivo (no para unos pocos, como hacían los esenios con su excesivo ritualismo de higiene y continencia sexual, y como hoy hacen los “referentes religiosos” de la actualidad, curas, monjas, obispos, pastores, popes, etc.) hubiese significado el fin de la esclavitud, ya que la mayor parte de los esclavos caían en esa situación por no poder abonar las deudas, cosa que no ocurriría si se vivía de esa forma solidaria.
Las razones apuntadas en el artículo son evidentes. Yo mantengo cierto escepticismo en todo ésto. Los apóstoles eran reconocidos analfabetos, no escribían nada de sus vivencias al día y cuando lo hicieron (los que lo hicieron, como S. Juan) años después, escribían de lo que se acordaban: de un personaje mitificado y hechos acordes. Dudo que la respuesta de Jesús (si era Jesús) a Judas fuera oida por los futuros escritores. Pudo igualmente hacerse mito desapareciendo de la escena y poniendo a otro en su lugar. Tampoco tuvo que morir ajusticiado Budha para que se extendiese su filosofía. Su muerte era innecesaria. Y lo peor es que su mensaje básico y resumido "hay vida después de la muerte" no fue lo que se difundió sino su figura: Jesús. Pero la experiencia demuestra que preferimos adorar personas que enseñanzas. Cuando muramos descubriremos a buen seguro todo ésto y estoy seguro de que nos reiremos cariñosamente de tanta indocumentación. Así es la vida.
Para mí son evidentes los motivos por los que mataron a Jesús; ningún verdadero profeta tiene una muerte pacífica, ni antes ni ahora, son personajes molestos que ponen el dedo en la llaga que más escuece. Por eso, a unos los ametrallan y a otros los silencian e ignoran; pero a todos, de una manera u otra los acaban matando. Respecto al episodio del templo, a mi manera de ver, creo que lo que irrita a Jesús es la pretensión indigna de comerciar con un Dios, que es todo Donación y Gratuidad; querer comprar su favor, pretender mercadear su perdón. Hoy ya no ofrecemos bueyes ni palomas; pero seguimos ofreciendo sacrificios para obtener la salud, el amor ó la buena suerte. Seguimos yendo al templo a comprar nuestra salvación, somo si pudieramos comprarla a cambio de oraciones ó penitencias. Seguimos siendo mercaderes de algo que se nos ofrece gratis, de algo que no podemos ni tenemos con qué pagar ni comprar. El Amor que se nos da, sólo se puede pagar con amor.
Cada evangelista interpreta la acción de Jesús según las necedsiades de su comunidad, pero estas interpetaciones se basan en un hecho objetivo: Jesús se enfrenta al orden religioso establecido y de este modo reivindica una espiritulidad más auténtica. Estos hechos también deben ser reinterpretados en nuestra época y no precisamente por la jerarquía del Templo sino por los profetas, por hombres espirituales que captan los signos de los tiempos. Y parece que esos signos nos orientan hacia el pluralismo religioso.
Brillante exposición, galetel.
Y más triste resulta esto cuanto más “suyos” hemos sido, cuando, después de haber "comido en su plato", nos hemos desilusionado de él hasta llegar quizá incluso a traicionarlo.)
Les incomodaba, les amenazaba, hería sus intereses, pretendía arrebatarles su poder, sus prerrogativas, sus sitiales. Ese nazareno insignificante era un alborotador, un sedicioso, y un hereje; debía ser eliminado.
Era la culminación de su misión, su manifestación pública en el "monte santo" --Sión--, como Yahvé se manifestó en el monte Sinaí antiguamente. Así, pues, fue a Jerusalén como anunció el profeta Zacarías que iría el definitivo rey de Israel, el Hijo de David; y fue durante las fiestas de Pascua, conmemorativas de la liberación de Egipto y de la revelación en el Sinaí.
Su mensaje era también de liberación, de alegría para todo el mundo, y especialmente para las autoridades judías: si el Templo iba a ser destruido, era para construir uno nuevo, incomparablemente más amplio y hermoso, "no hecho ya por manos humanas". Pero las autoridades, cerradas, obtusas, no lo comprendieron, no le creyeron. "Los suyos no lo recibieron". (Ni ellos, ni tantos tantos otros que hemos escuchado su mensaje y no hemos podido creerlo; lo hemos juzgado un mensaje absurdo, fantástico, ingenuo, utópico, pernicioso, engañoso, escapista, alienante, perturbador, perjudicial. Y más triste resulta esto c...
El velo del Templo se ha rasgado. El Templo mismo ha perdido su sentido, porque Dios está(rá) presente en todos, para todos, en todas partes, en Espíritu y en Verdad. Se acaba la Antigua Alianza, para dejar paso a la Nueva. Israel, como pueblo escogido (y cualquier Iglesia exclusiva y excluyente) deja(rá) paso al nuevo pueblo de Dios: toda la humanidad renovada, la comunidad de los santos.
El antiguo Templo está siendo destruido para dejar sitio al nuevo; ahora será "casa de oración, no guarida de ladrones". La antigua Jerusalén está siendo destruída para que en su lugar se alce la Nueva Jerusalén, gloriosa, "ataviada como una novia" para su boda eterna con Dios.
Esto era lo que esperaban todos los profetas, la realización de la Promesa.
Para Jesús, todo esto estaba a punto de ocurrir. ¿Cómo iba a callárselo? Debía proclamarlo por todas partes, y sobre todo en el propio corazón de Israel: en Jerusalén, y a sus autoridades. Era la culminación de su mis...
Comparto, como Sofía, la opinión de Ariel Álvarez, en líneas generales: “...cada evangelista se encargó de darle su propia interpretación, según su teología y sus destinatarios. (...) ¿Quién es el que está en lo cierto? Todos.”
Sin embargo, creo que hay una progresión interpretativa que culmina en S. Juan, sin invalidar a los demás, que va más allá del probable hecho histórico, y que aclara para nosotros –los herederos de su experiencia pascual conjunta- el sentido más profundo y completo de por qué entregaron a Jesús las autoridades judías para ser ejecutado como sedicioso por los romanos.
Me lo explico como sigue:
La presencia de Dios en este mundo (Su “Shekiná” en el Templo de Israel) era pasajera. Su presencia simbólica en Israel ya no era necesaria, pues ahora, en Jesús, se hace presente en realidad. En el mundo, Dios está "escondido"; lo vemos oscuramente, como a través de un espejo, pero en su Reino lo ve(re)mos cara a cara.
...
El mayor pecado es el enaltecimiento que va acompañado de la presunción, tal y como yo lo veo leyendo el NT.
Mi pregunta es sobre el texto. Se habla de un “Atrio de los Gentiles”. Pero si era el templo del judaísmo, ¿por qué iban allí a rezar los gentiles? ¿O es que esos paganos también creían en el Dios de Israel? Muchas gracias al que me conteste. Un saludo a todos. Por cierto, Sofía, ¿y eso de Piñero? ¿Qué ha dicho sobre este tema? Es que no lo he seguido mucho últimamente.
Una pregunta y una reflexión. Primero, la reflexión: Leyendo el episodio de la “Expulsión de los mercaderes del Templo”, y observando la actitud de Jesús para con la gente que lo rodeaba, tiendo a pensar que lo que más molestaba al de Nazaret entre todas las cosas era la presunción que algunos de los personajes que aparecen en el NT tenían de conocer la voluntad de Dios cuando, realmente, sólo defendían sus intereses y deseos. Hablo, por supuesto de los jerarcas del Templo, pero no sólo de ellos. Hay episodios como del que ya se ha hablado hace poco: cuando Judas critica a la mujer que vierte perfume sobre los pies del Maestro, o Pedro llevándose aparte a Jesús y diciéndole: “No pueden sucederte estas cosas”, alarmado por las palabras de Jesús previendo la Pasión. O, incluso, las discusiones con los fariseos. Sin embargo, tiene un trato amabilísimo con todos aquellos que se le presentan humillados, tristes, desamparados, y que le dicen: “Si tú quieres, puedes curarme”. El mayor pecado ...
◦Comentario por justi-arcoiris 17.03.10 | 00:25
A Jesús lo mataron porque era politica y religiosamente incorrecto " ...estobaba y cuando alguien estorba ...o se le aparta o se le "mata si se puede " ...bién sea fisica o figuradamente .
Tomasso, siento decirle que Ariel tiene "posibles" de toda la vida. De todos modos leyendo esta homilía me pregunto qué pensará el profesor Piñero. Yo creo que efectivamente Ariel lava más blanco y me gusta la forma en que lo ha contado, con toda esa mezcla de subjetividad socioteológica y crítica histórica objetiva.
Ariel 1 -Piñero 0.
El obispo de Ariel quedó eliminado al principio de la competición.
Yo creo que Ariel lava más blanco, está más " quemao " que un madero de encina depués de 12 horas en la chimenea y en invierno.
Ahora que se casa, ya puede comer dos huevos fritos y ganarse las pelis ( ricos eruris ) POR SU CUENTI Y RIESGUI. Putis las va a pasar fuera de la IGli.
Saluti per tuti.
Yo creo, que tanto a los pecadores, como los no pecadores todos queremos ser hijos de Dios.
Yo creo que Dios es inteligente, entonces tambien es sagaz, pero sagaz en el bien, no en lo de engañar a las personas.
Que dificil es a veces interpretar las cosas eh!
y que importante es tambien MEDITAR bien lo que se esta leyendo, para ver a Dios en la verdad.
A un Jesús lo manda enseñar Dios, Y a otro como dice en los evangelios " el que es sagaz " y en los evangelios dice que los hijos del mundo son sagaces ( muy listos, les importa poco ser corruptos ) y que los hijos de la luz, como son buenos son hijos de la luz, no son tan sagaces . ¿ en que quedamos ? Hijos de Dios o hijos del mundo.
Asi que en los evangelios, esta el Jesús que representa " lo santo" y un supuesto Jesus que representa lo " no santo".
El arbol del bien y del mal...eso no os conviene tragar eh!
¿ que seria el arbol del bien entonces? lo que daria la vida eterna...PUES NO SERIA PERSONA, SERIA LA PALABRA DE DIOS VERDADERA.
Por que no quisieron a Jesús ? Pues alomejor porque les daba miedo.
Ningún hombre debe tener demasiado poder, alomejor pensaron que era un mago, ¿ como podia expulsar a los espiritus...que molestan al ser humano? ¿quién era un ser asi ?
Es mejor pelear con un hombre ...que con alguien que manifiesta poderes extraños.
respetaba a los demonios. ¿porqué ? Porque no los mandaba al infierno...que es su sitio.
Por eso yo veo un Jesús maravilloso, al que bien sabe Dios que quiero. Y otro que tambien llaman Jesús que no me gusta ni un poco, porque pienso que es un engaño, y los dos con el nombre de Jesús estan en los evangelios.
Un Jesús maravilloso, y un tramposo.
Sábado, 18 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Salvador García Bardón
Alejandro Córdoba
Movimiento Rural Cristiano
Vicente Haya
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
Jose Gallardo Alberni