El blog de X. Pikaza

Domingo 14 III 2010. Dios, un Padre que es Madre

12.03.10 | 10:24. Archivado en Dios, Jesús, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra
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Domingo 4 de Cuaresma. Ciclo c. Lc 15, 1-3.11-32. Este domingo, en medio de la Cuaresma, la liturgia presenta a un Dios Padre que es Madre, según la parábola llamada del Hijo Pródigo. Es un buen motivo para comentar este domingo el tema del Padre (al que volveremos el día 19, San José), que es un motivo central, no sólo de la teología, sino de la historia humana.

Se ha dicho que la cultura moderna ha matado al padre (Freud), que somos la primera cultura de la historia (desde el matriarcado antiguo) en que no existe ya padre:

1. No hay verdadera ley, ni autoridad establecida

2. Los niños nacen sin referencia paterna, sin la figura de un hombre que les sirva de modelo y de referencia

3. El cristianismo ha pasado, según el judaísmo y el islam, de la figura de un Dios Señor-Padre, a la visión de un Hijo… que ya no se impone, ni suscita sumisión, sino que deja en libertad a los hermanos…

Por eso es bueno recordar hoy esta parábola y lo hago retomando de alguna manera lo que dije el 16. 09. 07, comentando la misma parábola. Buen fin de semana a todos. Os invito a disfrutar de la parábola del Padre que es Madre y del hijo que somos (podemos ser) nosotros.

Una parábola distinta (Lc 15, 1-3. 11-32

El Papa Benedicto XVI ofreció un comentario de esta parábola en su libro sobre Jesús (págs. 243-253), en línea de tradición de la iglesia y de piedad, una piedad para los arrepentidos. Por eso invito a todos a que vuelvan a ese libro. Pero hay aspectos que quizá se le escapan al Papa se le escapan y quiero desarrollar brevemente algunos de ellos, comenzando por una breve del texto bíblico.

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos."
Jesús les dijo esta parábola: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. "
Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contesto: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado."
El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.""

Ésta es la parábola del hijo envidioso

Se le suele llamar del “hijo pródigo” (Lc 15, 11-32), pero que en realidad es la parábola del “hijo envidioso” o mejor dicho del “padre misericordioso”. Su centro no es el hijo que vuelve, quizá arrepentido, sino el Padre que le espera y acoge, queriendo que también el otro hijo le acoja casa, de manera que sus dos hijos convivan y compartan el amor de la casa. Esta parábola refleja la conducta específica de Jesús, que ofrece amor y anuncia salvación a quienes parecían haberse separado de la alianza israelita, es decir, a los expulsados e impuros, teniendo que enfrentarse por ello con los “puros” y los cumplidores según ley. Es una parábola del amor escandaloso y provocador, parábola de la fiesta del padre.

(1) El hermano “fiel” ha hecho lo que debe y por eso critica con todo derecho a su padre: ha cumplido la ley y así quiere que nadie (ni su hermano menor) derroche la herencia.

(2) El menor no ha sido fiel, pero, al final, quiere ponerse bajo la ley del padre: ¡quiere que le trate como a un jornalero! No exige la entada en la familia e intimidad de la casa, no viene por más herencia. Le basta con que quieran recibirle y mantenerle a sueldo.

(3) Pero el Padre le recibe como hijo de casa, no como jornalero, en amor y no por ley, queriendo que el otro hermano haga lo mismo. El Padre hace fiesta. Es un buen "viejo" como dicen en muchas tierras de lengua castellana

¿Por qué vuelve el pródigo?

La parábola no dice si el hijo/hermano pródigo viene arrepentido, sino simplemente por hambre. La necesidad le hace volver en la casa de su padre, no el cariño (que vendrá después). Posiblemente no sabe de amor: ha malgastado la fortuna con mujeres sin amor (Lc 15, 30) y que no ha encontrado casa en ellas. Ha derrochado su herencia y al fin se encuentra sólo, entre los puercos de una herencia ajena, tratado como mercancía, a pan tasado. Por eso vuelve sin amor, por necesidad. Vemos así que ésta no es una parábola del arrepentimiento, sino de la miseria del hijo y de la misericordia del padre, de manera que son equivocadas las interpretaciones moralizantes que acentúan la bondad del pródigo, para resaltar después la dureza legalista del otro hermano.

El pródigo no parece vuelva por bondad; ni siquiera se dice en el texto que vuelve como arrepentido, pues sus palabras (¡he pecado contra el cielo y contra ti...!) pueden ser ejercicio normal de retórica. No tiene por qué ser bueno; es simplemente necesitado. Pero vuelve y el padre le ama y ese amor del padre puede trasformarse, llevándole del plano de la ley al plano del amor gratuito. Por su parte, el mayor no es malo, pero quiere mantener el orden de la casa, según la ley, conforme a los principios de administración del mundo. Para que exista justicia, tiene que oponerse al gesto del padre que convierte nuevamente al pródigo en dueño de la casa.

Ni el pródigo es justo (es sólo un perdido en busca de comida), ni el mayor injusto (es simplemente un hombre de la ley). Bueno y amoroso es sólo el padre porque cree que los hijos pueden vivir en gratuidad, juntos en la misma casa, en gesto de alegría compartida. Así termina el texto, de manera abierta: no sabemos si el hermano mayor entrará en la casa que el padre ha abierto de par en par para el pequeño que vuelve. No sabemos si el pequeño se dejará amar hasta el final… El final de la parábola depende de los mismos oyentes o lectores, que son los que tienen que responder y completar el lo que ha dicho Jesús: ¿acogerá el hermano mayor al menor? ¿cómo podrán relacionarse después? Esas preguntas nos sitúan en el interior del evangelio y de la vida de la Iglesia.

¿Vuelve arrepentido? El poder del anillo

La catequesis y el magisterio de la Iglesia han utilizado esta parábola con fines pedagógicos: para que los pródigos se conviertan, para que los hermanos mayores sean capaces de aceptarles en casa. El segunddo caso es claro, el primero no tanto.

Desde un punto de vista literario y religioso, la parábola no exige que el hijo menor se convierta... Si vuelve es, de hecho, expresamente, por hambre. Sólo por hambre, pero vuelve... Y vuelve dispuesto a tratar con su padre...
Pero el padre no le exige tratos, ni disculplas. Simplemente le acepta en la casa, le ofrece su fiesta... No le ha ido a buscar (porque respeta la libertad del hijo); pero está esperando su vuelta, sin condiciones.
El texto no lo dice. Algún lector puede suponer que el pródigo vuelve arrepentido, pero ni el texto lo exige, ni el padre habla para nada de arrepentimiento.

La fiesta del padre que es madre

El texto no necesita hablar de la madre… porque el padre de la parábola es madre y padre y porque hace fiesta por su hijo que ha vuelto. Una fiesta sin condiciones. Una fiesta en la que quiero destacar estos rasgos:

Vestido.

El padre pide a los criados que traigan para el hijo su vestido antiguo (stolên tên proôtên)..., la estola primera de autoridad y de fiesta. La estola es una túnica talar de fiesta y de gloria, como la que lleva en ángel de pascua (Mc 16,5) y los glorificados de Ap 6, 11; 7, 9... Las estolas largas son signo de autoridad y así las llevan los escribas vanidosos de Lc 20, 46 par. El padre no pone a su hijo un traje de faena (de obrero), sino el vestido de autoridad y gloria.

Poned el aniño en su dedo...

El anillo no es aquí signo de novio en matrimonio, ni objeto de adorno... sino expresión de autoridad. Los reyes son los que llevan el anillo con el que firman sus documentos. El padre le da al hijo su cuenta, la firma de banco, la autoridad sobre la casa..., sin haberle preguntado nada, sin cerciorarse de que viene arrepentido... Simplemente por gozo, simplemente por fiesta.

Lo mismo las sandalias... No son las sandalias ordinarias del camino, sino las de la casa... Sandalias para vestir, para bailar, para comer en el banquete que llega...

Comamos, celebremos... El traje es de fiesta, de fiesta la comida, que es comida de alegría del padre. Quizá pudiéramos decir que lo que puede curar al hijo es la alegría del padre...

La música y el baile... Esto es lo que oye, esto es lo que siente el hijo que vuelve del trabajo. Oye la música, siente los bailes... No se dice cómo son, pero todo permite suponr que son bailes de de chicos y chicas. El mayor dirá que su hermano ha gastado la fortuna con "malas mujeres" (15, 30). Lógicamente el padre invita a las mujeres buenas y a las buenas mujeres (homberes y mujeres buenos, en la fiesta del Padre). Ahí me quedo. No sigo por hoy con la parábola. Espero comentarios sobre los trajes y sobre todo sobre el posible arrepentimiento del hijo... ¿No estará loco el viejo haciendo esta fiesta?

Conclusión. ¿Hace falta más padre?

Muchos piensan que esta parábola no es suficiente. Aquí hay demasiada madre y poco padre, aquí hay demasiada acogida y poca ley. El hijo pródigo volverá a las andadas y el otro, el hijo legal, seguirá alimentando resentimiento.

Pues bien, Jesús la ha contado y está ahí, en el centro del evangelio, como parábola de Dios y de la historia abierta de los hombres.

76 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por acamus 18.03.10 | 00:04

    Gracias, Sofía.

  • Comentario por sofía 17.03.10 | 19:09

    Estoy de acuerdo con lo que dice Carmen Hernández, pero quiero señalar que ante todo es una cuestión de fe, que se mantiene en medio de la noche oscura, porque sabes que Dios es fiel y no cambia, aunque cambien las apariencias y aunque cambiemos nosotros. Hay momentos en los que se puede uno sentir solo y abandonado y no comprender su situación, pero tenemos a Jesucristo en la cruz diciendo "Dios mío por qué me has abandonado?" y sabemos que él mismo -igual a nosotros en todo menos en el pecado-, también pasó por ese trance de la noche oscura, pero cuando se siente abandonado, se abandona a su vez confiado en las manos del Padre.
    La relación con Dios es de muchas maneras distintas, según las personas, y hay además, un tiempo para cada cosa. Pero es la fe en el Dios de Jesús, la que nos mantiene unidos a él en la felicidad o en el sufrimiento. "Nada nos separará del Amor de Dios manifestado en Cristo Jesús", como dijo Pablo.

  • Comentario por Carmen Hernández 16.03.10 | 15:39

    El Cristianismo siente a D*s como fuente de agua viva, como Luz que apaga toda ceguera, pero a la vez insta que tener cada vez más sed, y hacer que nos sintamos más cieg*s.

    De haía que quienes seguimos a Jesús, sintamos dentro de su hacer y actuaciones que la HUMANIDAD, es el lugar donde de verdad se puede encontrar, gustar y paladear todo cuanto se desconoce de D*s.
    Abarca, todo y si nos somos coherente y mantenemmos una ética y principalmente con un*s mism*s, dificilmente puede desembocar busqueda verdadera, "quizás" la mística sea aquello que mejor nos puede definir o dar a entender lo que de otra forma no se puede decir sería entonces ¿el lenguaje del
    alma? ¡Quizás...!


  • Comentario por acamus 15.03.10 | 23:58

    Muchas gracias, Sofía, por la contestación. De todas formas, si leemos, sobre todo, el Evangelio de Juan, encontramos referencias metafóricas al sentimiento de unión con Dios. “Manantial de agua viva”, el Espíritu Santo, nacer de nuevo, etc. Por lo que tú me dices, es un asunto de fe nada más (y nada menos). Pero, según leemos el Nuevo Testamento, la fe aparece como un preludio del paso siguiente: la recepción del Espíritu Santo. Recuerdo las intervenciones de logos en este blog. Él nos acusaba a todos los demás de no haber recibido el Espíritu. Por eso mi interés en conocer cuál es la doctrina de la Iglesia, sobre este tema. O sea, ¿el cristiano cómo siente a Dios? ¿Qué es el cristianismo? ¿Una ética? ¿Una mística?

  • Comentario por marite 15.03.10 | 16:57

    Aunque entro tarde y ayer el texto elegido en mi parroquia ha sido el de Juan.
    Y no he podido leer todos los comentarios, solo los que figuran pero lo qu emás me hallamado la atencion ahn sido los parrafos 2 y 3ro de esta entrada. esos que dicenq ue no hay mas padre o figura parterna, que todos no s hemos vuelto hermanos sin padre, gracias a Jesús.
    y no quiero meterme en lo del vaticano.
    pero noto que la realidad del mundo es esa, no son tanto los hijos los que se van hoy día, miren que eh leido muchos chistes de europa en que los hijos no se van y los padres hacen cualquier cosa para queterminen yendose.
    nuestra realidad cotidiana SON LOS PADRES QUE SE VAN y también las madres se van, aunque en menor proporcion para los hijos
    sería interesante invertir la parabola de tal forma que sean los padre idos y despilfarradores los que vuelven con sus hijos.
    creo que habira una variable muy amplia de reacciones en favor y en contrario
    saludos

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 16:01

    De modo Acamus, que no sé si contesto a tu pregunta, pero la certeza del amor incondicional del Padre no reside en ningún sentimiento que tengamos ni en lo que hayamos hecho o dejado de hacer, esa certeza se basa en la palabra de Jesucristo, que nos lo ha asegurado. Dios es fiel, sólo tenemos que querer volver. Algunos piensan que entonces podemos hacer lo que nos dé la gana porque va a dar lo mismo si nos arrepentimos al final, pero no tienen en cuenta que el corazón se endurece y que la desemejanza con Dios y el alejamiento podrían hacer que no quisiéramos ni siquiera volver. Y es básico que estemos en situación de arrepentimiento, de querer llegar a Dios, para poder acoger el perdón que él sí nos está siempre ofreciendo fielmente. Peo sabemos que quiere que todos los hombres se salven de modo que supongo que los llamará de todos los modos y maneras. No sabemos si hay una sola persona condenada, pero sí sabemos que existe la posibilidad de rechazar el amor de Dios.

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 15:52

    Creo q es algo q se puede constatar q somos lo que ejercitamos, somos según hacemos y hacemos según somos. En algún sentido somos hijos de nuestras obras, además de padres de ellas. Y he puesto el ejemplo del drogadicto, q por mucho q se arrepienta tiene q desintoxicarse y eso cuesta. Lo mismo ocurre con todos los malos hábitos y con nuestra forma egoísta de reaccionar. De modo que además de arrepentirnos y querer volver tenemos que desandar un camino, algo q es posible gracias a la misericordia del Padre, misericordia q no es sólo perdón sino perdón y ayuda para cambiar, tanto al pródigo como al q se queda pero no es como el Padre, para q nos parezcamos cada vez más a él. Esa desemejanza no es un obstáculo xq Dios pondrá lo que nos falte en el camino hacia él. Por eso quien quiera ir hasta Dios no tiene que preocuparse de más. No se mide lo q queda, xq el amor de Dios nos puede transformar en un momento, sólo con q nos dejemos. Ad+ somos hermanos q se ayudan.

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 15:40

    Acamus, respecto a tu duda, estamos seguros de que el Padre nos está esperando porque nos lo ha dicho Jesús, que es la revelación de Dios. De modo que no tengo la menor duda de que el Padre nos está perdonando continuamente, pero como ya dije antes el perdón lo tenemos que acoger nosotros, porque si no nos arrepentimos, si no queremos volver a su casa, no nos va a obligar, por mucho que nos esté esperando. Naturalmente todos los cristianos estamos de acuerdo en que la situación cuando morimos es definitiva, como dijo antes Roser -bueno algunos muy new age mezclan el cristianismo con la reencarnación y de ahí viene que yo me haya fijado en esa cita de Mateo en la que se habla de los pecados que se perdonan en otra vida, pero para mí eso no se refiere a la reencarnación sino al purgatorio, algo totalmente compatible con el perdón incondicional del Padre, y con la justicia cósmica del karma, pero en el caso del cristianismo sometiendo la justicia a la misericordia.

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 15:33

    No he leído esa encíclica. Me suelen aburrir, pero dudo mucho de que diga exactamente lo mismo que yo (que hable del karma, por ejemplo) aunque quizás sea lo que tú te empeñas en entenderme, pues tras referirte a mi comentario sales con lo de los méritos y con lo de "atreverse a presentarse ante el Padre sin purificar", con lo de que tú crees que el Padre perdona y blabláblá, como si yo hubiera dicho que el Padre no perdona incondicionalmente o que haya que hacer méritos para que perdone o que tengamos que hacer algo más que arrepentirnos.
    Tú puedes decir lo que te apetezca, sin tergiversar lo que yo digo, pero yo también y ya he dicho que aunque en este sentido haya habido abusos tiene una lectura positiva que es la comunión de los santos.
    Creo que Acamus sí me ha entendido bien. ¿Qué pasa según tú si el hijo pródigo arrepentido no ha llegado a la casa del Padre antes de morirse? Pues yo digo que el Padre tira de él el trecho que le queda, no hay q preocuparse.

  • Comentario por Roer Puig F 15.03.10 | 08:09

    Sofia, tu reflexión sobre la “purificación” es muy parecida a la de B16 en Sape salvi. Por eso hice ese comentario. Pero no sé de donde sacas eso de ”Creo que te pasas la vida proyectando sobre mí tus propias ideas sobre lo que debo estar diciendo”, porque me he limitado a repetir, una y otra vez, lo que yo entiendo de la parábola: que Dios Padre- Madre lo perdona TODO al hijo arrepentido. Por otra parte, creo que tengo derecho a denunciar el tejemaneje de las indulgencias, si no estoy de acuerdo con ello. No veo en qué puedes sentirte aludida puesto que tu no las inventaste, ni eres responsable de su mantenimiento.

  • Comentario por Roer Puig F 15.03.10 | 08:06

    Sofia, tu reflexión sobre la “purificación” es muy parecida a la de B16 en Sape salvi. Por eso hice ese comentario. Pero no sé de donde sacas eso de ”Creo que te pasas la vida proyectando sobre mí tus propias ideas sobre lo que debo estar diciendo”, porque me he limitado a repetir, una y otra vez, lo que yo entiendo de la parábola: que Dios Padre- Madre lo perdona TODO al hijo arrepentido. Por otra parte, creo que tengo derecho a denunciar el tejemaneje de las indulgencias, si no estoy de acuerdo con ello. No veo en qué puedes sentirte aludida puesto que tu no las inventaste, ni eres responsable de su mantenimiento.

  • Comentario por acamus 15.03.10 | 01:09

    "El hijo quiere volver pero tiene que recorrer el camino. ¿Qué pasaría si se muriera todavía a mucha distancia de casa? Pues que los brazos del Padre tirarían de él para abrazarle pero tendría que llegar. Creo que es un instante, porque el tiempo no existe en la otra vida, pero se puede entender dimensionado porque es así como medimos la distancia entre los seres".

    Me parece maravilloso. Creo que no se puede llegar más lejos en la relación “Dios-Hombre”. Pero me asalta una duda. Cuando una persona nos quiere, lo notamos por lo que dice o hace. Incluso, siempre existe un gramo de desconfianza porque no podemos saber a ciencia cierta qué pasa por la cabeza de otra persona. Así, ¿cómo estar seguros de que Dios nos ha salido al encuentro? ¿Cómo distinguir entre necesitar que algo acontezca y que ese acontecimiento efectivamente se produzca? ¿Es un sentimiento? ¿Es una percepción sobrenatural? ¿Es paz interior? ¿Cómo se siente a Dios? O mejor, ¿cómo Dios se hace sentir?

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 01:05

    "Toneladas" de libros de Castillo, cuanto más antiguos mejores, se refiere también a los de Castillo.
    Resumiendo, no he hablado de méritos ni de tener que perfeccionarnos para atrevernos a presentarnos ante Dios ni ninguna de esas ideas que me resultan ajenas y extrañas.
    Sólo digo que Dios es amor y tenemos que dejarle que nos transforme en amor. Ese proceso se llama purgatorio. Nada que ver con ninguna de las imágenes que puedas tener sobre el asunto, no las proyectes sobre lo que yo digo.
    Tal como yo lo veo es un consuelo saber que la distancia no es un obstáculo para llegar a Dios, porque él tira de nosotros. Y la comunión de los santos no es cuestión de méritos sino de estar unidos en un solo cuerpo y compartir lo que tenemos porque no estamos solos y todo lo que hacemos afecta a los demás. Y es bonita la idea. En mi opinión.

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 00:58

    Creo que te pasas la vida proyectando sobre mí tus propias ideas sobre lo que debo estar diciendo. Pero te aseguro que mis ideas son producto de mi propia reflexión. No he dicho para nada que tenemos que purificarnos antes de presentarnos ante el Padre. Ese lenguaje no es mío ni se corresponde a mi manera de ver las cosas ni he dicho nada por el estilo. Digo que la desemejanza que tenemos con Dios sufre una transformación cuando nos arrojamos en sus brazos. Imagina al Padre esperando con unos brazos larguísimos dirigidos hacia el hijo pródigo aunque esté a kilómetros y kilómetros de distancia. El hijo quiere volver pero tiene que recorrer el camino. ¿Qué pasaría si se muriera todavía a mucha distancia de casa? Pues que los brazos del Padre tirarían de él para abrazarle pero tendría que llegar. Creo que es un instante, porque el tiempo no existe en la otra vida, pero se puede entender dimensionado porque es así como medimos la distancia entre los seres.

  • Comentario por sofía 15.03.10 | 00:50

    Roser,
    No tengo ni idea de lo que es la spe salvi de modo que difícilmente puedo haberla aprendido. La cita sobre epulón la he sacado de internet. La cita de Mt sobre los pecados que se perdonan en la otra vida, la he sacado de Mateo. La relación con el karma, la veo yo misma.
    No leo a Castillo desde que he visto que practica la censura, pero como he leído toneladas de libros puedo decir que cuanto más antiguos, mejores.
    En cuanto a la palabra mérito yo no la he nombrado para nada. He hablado de que lo que hacemos nos transforma para bien y para mal, porque esto es una verdad empírica. Y he puesto ejemplos de la vida cotidiana. A eso añado que el amor de Dios nos puede transformar en un momento, si nos dejamos. Y no dejo espacio vital al purgatorio, porque no forma parte de las coordinadas espacio temporales, purgatorio es el camino de acercamiento purificador al Padre, no xq haya que hacer meritos, sino xq estoy lejos. Su abrazo me atrae, pero cuesta transformarse.

  • Comentario por Carmen Berton 14.03.10 | 21:21

    Lo preocupante es el sistema de gobierno eclesiástico que, tal como viene funcionando, no sólo no se basa en lo que dijo Jesús, sino que, en bastantes cosas concretas y de enorme importancia, habla y actúa exactamente en contra de lo que hizo y dijo Jesús. Mientras no afrontemos con libertad y honradez este problema, lo demás será aplicar ungüentos a un cuerpo que está invadido por un cáncer.
    Publicado por Jose Maria Castillo en 10:39 11 comentarios
    viernes 12 de marzo de 2010

  • Comentario por Carmen Berton 14.03.10 | 21:13

    Roser:Castillo no dice algo dice mucho sobre esto y muchas cosas mas,pero los debates no existen solo las inequívocas e univocas normas y dogmas de la Santa Madre Iglesia.


    El problema de fondo no es la pederastia de los clérigos, sino el peso institucional del papado, que ha recubierto con su poder y su prestigio hasta la misma ejemplaridad de Jesús, la palabra expresa del Señor, el texto santo y ejemplar del Evangelio. Resulta sencillamente aterrador saber que se está actuando en contra de lo que dijo e hizo Jesucristo y, sin embargo, seguir adelante en la vida, ocupando el cargo de cabeza y jefe de los creyentes en Jesucristo, pero al mismo tiempo haciendo y diciendo exactamente lo contrario de lo que hizo y dijo Jesús. ¿Hay quien entienda esto? Ahora es el problema de la pederastia, más adelante irán saliendo a relucir otros problemas. Lo preocupante no es cada problema en concreto. Lo preocupante es el sistema de gobierno eclesiástico que, tal como viene ...

  • Comentario por Roser Puig F 14.03.10 | 14:08

    Sofía, se nota que te has aprendido la Spe salvi.
    Sigo opinando que la parábola del “hijo pródigo” nos dice que, en el abrazo apasionado de un padre-madre a un hijo ”que regresa” (harapiento, hambriento y cubierto de polvo del camino) no existe espacio vital para el Purgatorio. Respeto, sin embargo, a quienes opinan que es necesaria, para podernos presentar ante Dios, la “purificación total” por nuestra parte. Ahora bien ¿en qué clase de Redención se cree cuando se dice que necesitamos añadir meritos propios (más los de los santos y los de la Virgen) a los de Cristo, para ello? Nosotros solo podemos “quedarnos”, o “querer regresar” a la vera del Padre. Y esto solo lo podemos hacer en vida.( Podríamos abrir otro debate sobre los motivos del hijo que “se quedó”, pero esto ya está resultando demasiado largo. J MªCastillo dice algo sobre ello).

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 11:38

    Creo que estamos de acuerdo contigo, lo que pasa es que se habla de más "padre"o menos "madre" en el sentido clásico según las cualidades que se atribuyen a cada uno. Me parece estupendo que señales que la humanidad de la persona no se puede encerrar en esquemas típicos y tópicos de lo que debe ser un varón o una mujer respecto a sus hijos. Pero eso es lo que pretendo expresar al decir que la madre está en el padre, que es un padre maternal, es decir padre o madre es una persona llena de humanidad que ama al hijo de sus entrañas, al que deja irse libremente pero sin dejar nunca de esperar y desear que vuelva.

  • Comentario por Carmen Hernández 14.03.10 | 11:25

    No hace falta ni más padre ni más madre, sino mas humanidad... toda y cada una de la que esta parábola esta llena, baile, comida y bebidas, ropa nueva y alhajas, solo queda quitarnos las inmundicias del camino que hacemos por pura rutina y para obtener un premio, o el gordo de la vida futura.
    Seguramente que Jesús fuese educado por una mujer, casi niña... ¿Quien dice que le hizo falta tener más padre?
    ¡Quizás los puristas de la fe! Aquellos que hacen que la noche de los cristales rotos sigan estando hoy en este siglo XXI en vigor... L*s Hij*s Pródig*s algún día sabrán quienes están esperando a la puerta, oteando el polvo de nuestras pisadas... D*s no nos preguntará la vuelta, porque no le hace falta, sí que sabrá que la humanidad es la que en verdad no salva, no la santidad de la cual nos hacemos herederos por el simple hecho de estar el atrio o el recinto sacro, o nacer de un sexo u otro

  • Comentario por Carmen Hernández 14.03.10 | 11:20

    el mismo padre, la misma madre, igual educación y distinta forma de sentirse en aquella familia.
    Aquí Jesús nos enseña la Libertad con la cual actuamos si estamos dispuest*s a ser personas libres, para pasar hambre y sed, dolor y miseria... todo aquello que nos dará una nueva visión de lo que tuvimos y de lo que deseamos recomponer o recuperar auque empecemos comiendo la comida de los cerdos.
    No son las leyes las que nos hacen mejores, sino los sentimientos que nacen de dentro dándole un margen o cauce para su mejor entendimiento.
    No podemos estar eternamente siendo la persona que se siente legal, y perfecta ¡La primogénita! porque en verdad nadie lo es... la disponibilidad con la cual entramos en ese río de búsqueda interior, nos puede facilitar una mejor disponibilidad para flotar sobre las aguas turbias, o incluso no perdernos y saber regresar cuando ese río como el Guadiana desaparezca de nuestra vista.
    No hace falta ni más padre ni más madre, sino mas huma...

  • Comentario por Carmen Hernández 14.03.10 | 11:18

    No hace falta ni más padre ni menos madre... pero si que por sentir y manifestar la bondad que un verdadero padre siente no es menos padre, menos hombre o que sea menos varón...
    Es muy al contrario, hay que ser muy hombre para dejar que los sentimientos fluyan y que no se sienta miedo por decir o manifestarlos. Hay muchos hombres castrados en sus sentimientos y manifestaciones por la cultura machista a la que fue sometido.
    Aquí, y ahora Jesús se no revela como el hombre que fue, un hombre sin miedo a manifestar aquello que sentía, miedo sed, hambre, dolor, cariño, asco por las mentiras religiosas de los fariseos... y Sobre todo una gran libertad ante aquella cultura castrante judía y romana.
    Nada se nos dice de la educación que recibió de niño... pero no importa que sepamos aquella, pues en verdad ante cualquier situación cada persona actúa de maneras muy diferente, lo vemos ante los hijos de la parábola, el mismo padre, la misma madre, igual educación y distinta form...

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 11:03

    Espero que quede claro que DIOS PERDONA TODO SIN CONDICIONES, pero el camino de vuelta hay que hacerlo, y la distancia y el alejamiento nos cuestan más cuanto más lejos estemos aunque siempre se camina con la alegría de saber que el Padre está esperándonos y tirando de nosotros, porque eso lo sabemos ya de antemano, gracias a las palabras de Jesús.

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 10:56

    Respecto a lo de Epulón:
    "Jesús nos da una parábola del hombre rico y el pobre (Lc 16, 22-26). El rico no está en el infierno, porque él pide misericordia para sus hermanos (vv. 27-28), y no hay amor así en el infierno. Tampoco podría hablar con Abraham si estuviera en el infierno porque no hay comunicación entre las almas del infierno y las del cielo. Si así fuera, las almas en el infierno tendrían un poquito de consolación al poder relacionarse con los Santos y con Dios. En el Infierno no hay este consuelo"
    Y bases en las escrituras hay para todo:
    "Jesús habló de un pecado que no es perdonado ni en este mundo ni en el venidero (Mt 12, 32 Dios Habla Hoy). Sugiere que hay otro lugar y que la expiación puede suceder después de la muerte. Hemos visto que Mateo dice: de cierto te digo que no saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante (5, 26). Esta "prisión" no puede ser el infierno porque nadie sale del infierno, tiene que ser otro lugar. "
    ¿q + da real/?

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 10:44

    Naturalmente yo prefiero considerar que el purgatorio es algo muy positivo y gozoso, la purificación en el camino del alma hacia Dios. Y considero que las personas que quiero que han muerto están en Dios. Los ortodoxos rumanos acabo de oir en la TV que rezan por los suyos 7 días. Todas esas temporalizaciones y esos modos de rezar son relativos, pero la idea de que en caso de que haga falta se puede ayudar a los demás, igual que se puede ayudar a los vivos, porque siguen estándolo, es una idea positiva, parte de la comunión de los santos. Aunque nuestros seres queridos pensamos que están con Dios, es cierto que hay personas tan malas que nos parece que no pueden estar allí, me parece positivo que se diga que también podemos hacer algo por ellas, aunque sólo Dios sepa cómo se aplica esto y a quiénes.
    Y ya digo, lo que es alimento para unos es veneno para otros. Tampoco creas tú que estás en la VERDAD, y deja la puerta abierta a la comunión de los santos aunque tú pases.

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 10:33

    las huellas en nosotros y en los demás del mal que hacemos. Cuando alguien se confiesa de robo, aunque esté perdonado debe devolver lo robado si es posible, o restituir la fama si ha calumniado...Cuando alguien ha caído en la droga su organismo lo acusa a la hora de rehabilitarse. El exalcohólico no puede volver a probar el alcohol...
    Bien, pues en ese sentido, el mal que hacemos ha estropeado nuestro ser y nos ha situado más alejados de Dios. Él nos perdona y nos acoge, pero nosotros tenemos que llegar hasta él, desde más lejos, cuanto más lejos estemos. No es algo que se pueda medir, pues la justicia de Dios es misericordia, por tanto sabemos que su amor nos puede transformar en un instante si nos dejamos, pero esa transformación debe producirse. Para los que seguimos en coordinadas espacio-temporales es bueno saber que podemos ayudar a los demás, incluso cuando han muerto, porque siguen vivos. A quien no le guste la idea que prescinda. Pero que no siente cátedra.

  • Comentario por sofía 14.03.10 | 10:26

    Roser,
    El que cree algo naturalmente piensa que esa es la VERDAD. Cuéntaselo a quienes creen que el Corán lo dictó Dios palabra por palabra o a quienes creen que lo que hacen se reflejará en una reencarnación para bien o para mal.
    Pero el caso es que si yo soy católica es porque efectivamente pienso que tienen más VERDAD que los otros, si pensara que no es así, no lo sería. Y lo que tú planteas como un abuso puede serlo, como casi todo cuando se usa mal, pero en sí mismo no lo es.
    La idea de rogar por los difuntos se basa en las escrituras, y ya digo que todo depende del enfoque. Pienso que es mucho mejor creer en la comunión de los santos que pensar que no podemos hacer nada por las personas que queremos y que eso no disminuye nada la fe en la misericordia de Dios.
    Aunque nos perdonen, nuestros actos tienen consecuencias en nosotros, por la ley de la naturaleza. Esto lo llevan los hindúes más lejos con la cuestión del karma, pero podemos comprobar fácilmente la...

  • Comentario por Roser Puig F 14.03.10 | 08:26

    Pretenden estar en posesión de de la UNICA VERDAD. Incluso pretenden tener influencia en el Mas Allá, cuando en el Evangelio (que aprendí de mis padres y en la Iglesia) no dice nada de que los clérigos tengan esas potestades, ni que tengamos “otra oportunidad” después de la muerte. Se nos concede un tiempo aquí y debemos intentar no despilfarrarlo. La comunión de los santos” de Pablo
    (que ahora llamaríamos “el efecto mariposa”) es una idea y una realidad que debe hacernos asumir nuestra responsabilidad respecto de nuestros hermanos y hermanas vivos/as. Los muertos ya están en manos de Dios y fuera de nuestro alcance, según dice el propio Jesús en la parábola de “el rico Epulón” (Lucas 16, 19-31). Yo sigo prefiriendo hacer caso del Evangelio de Jesús.





  • Comentario por Roser Puig F 14.03.10 | 08:24

    Sofía, una cosa es la fe da cada cual, y otra la Doctrina Oficial de la ICAR. Y una cosa es el Padre Misericordioso del evangelio que perdona TODO (sin condiciones) al hijo arrepentido (regresado), y otra el Dios del Catecismo que exige “purificaciones” (¡después de ser perdonados!), para permitirnos acercarnos a El. Yo estoy a favor de la libertad de pensamiento, y sé que en la Iglesia “hay de todo” (lo cual no me produce problema), pero cada día tenemos una prueba más de que, en la ICAR, quien se aparta un ápice de la letra del Catecismo o Doctrina de la Iglesia, queda fuera de juego. Ahora le ha tocado a Ariel por estar en línea con los avances científicos sobre el origen de la Humanidad y opinar que, lo de Adán y Eva, era una metáfora que ingeniaron nuestros antepasados para explicarse la maravilla de la Creación, y que la exégesis debe ser revisada al respecto. Pero en Roma siguen dando orden de que se diga que es historia pura. Igual pasa con lo de las indulgencias. Pretenden

  • Comentario por sofia 14.03.10 | 00:02

    En cuanto a las personas que dicen que el Dios de las parábolas no es el de la ICAR y que si medio siglo y blablablá, les diré también que en la Iglesia Católica habrá de todo, pero que desde luego el Dios en el que me enseñó a creer mi madre era el de las parábolas del evangelio. Habrán tenido mala suerte o yo demasiado buena. Aunque creo que más bien se trata de que yo selecciono lo positivo y otros se fijan en lo negativo. También es cierto que he conocido personas de toda clase de mentalidades dentro de la Iglesia, pero ¿por qué van a ser más católicos los que son más obsoletos y negativos? No lo veo así. En la Iglesia cabe todo el mundo con toda clase de mentalidades. Que haya peregrinaciones a Santiago, ni me obliga a mí a ir, ni a juzgar mal a los que van. Algunos creerán que ganan indulgencias, otros no, cada uno tendrá su idea de la peregrinación, y mientras que no les haga daño ni a ellos ni a nadie, no tiene mayor importancia. Hay sitio para todos.

  • Comentario por sofia 13.03.10 | 23:42

    Mariví, creo que eso que has dicho en tu último comentario expresa la comunión de los santos.
    Gracias.


  • Comentario por sofia 13.03.10 | 23:36

    El Dios de esta parábola sí es el Dios de la Iglesia Católica. Ya he explicado que el purgatorio no era un castigo sino todo lo contrario una oportunidad en caso de que hiciera falta. Es sólo un enfoque positivo para quien se sienta lejos de Dios y culpable. En cuanto a las indulgencias no forman parte de nuestra cultura católica actual. Lo cual no quiere decir que no puedan tener también un aspecto positivo: la comunión de los santos. Yo me quedo con lo positivo. La comunión de los santos es algo precioso, enfocado sobre todo a lo que podemos hacer por los demás, por muchas connotaciones negativas y realidades negativas que haya podido haber detrás de las indulgencias, también están relacionadas con algo valioso: podemos ayudarnos unos a otros espiritualmente. Nuestra noción de lo que es justo se ver superada por la misericordia del Padre y de esa actitud misericordiosa debemos aprender y participar todos sus hijos en comunión de bienes.
    Todo depende del enfoque.

  • Comentario por Roser Puig F 13.03.10 | 22:08


    Mariví, no dejes nunca de hacer buenas obras por ti y por los demás. Un abrazo muy fuerte.
    .

  • Comentario por Roser Puig F 13.03.10 | 22:04

    “La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos” (Catecismo, 1471).
    ¿Qué es lo que se perdona con la indulgencia? No se perdonan los pecados, ya que el medio ordinario mediante el cual el fiel recibe de Dios el perdón de sus pecados es el sacramento de la penitencia (cf Catecismo, 1486). Pero, según la doctrina católica, el pecado entraña una doble consecuencia: lleva consigo una “pena eterna” y una “pena temporal”. La pena temporal ha de purgarse en esta vida o en la otra (en el purgatorio), http://es.catholic.net/temacontrovertido/
    Sigo diciendo que este Dios que refleja la Doctrina Católica, NO ES EL DIOS DE LA PARABOLA DE HOY.
    .

  • Comentario por marivi 13.03.10 | 19:32

    Roser Puig, yo hago buenas obras y se las ofrezco a DIOS, unas veces por los seres queridos que se fueron con Dios, para que se sientan mejor. Otras veces por mi y mi familia, dice en la Biblia, que las buenas obras hacia el projimo, salva de muchas cosas, y protege.Creo que lo dice San Rafael. Besos, y besos a todas las personas de buena voluntad.

  • Comentario por Carmen Berton 13.03.10 | 19:16

    Hace mucho tiempo que el Dios de "las parábolas" no es el Dios de la Icar,hace tanto que yo no recuerdo nada diferente y tengo mas de medio siglo de vida,seguimos con los pecados y las penitencias,que quiere Dios?si Dios solo quisiera que sufriéramos seria lógico,pero no es el Dios en el que creo ese Dios solo espera que volvamos a el que nos demos cuenta de su amor e indulgencia,que lo aceptemos incondicionalmente,pero nuestro ego y vanidad pueden mas y siempre queremos o creemos saber mas y entendemos solo lo que queremos entender no lo que la razón y el corazón nos dicen,luchamos hermano contra hermano por ser mas "sabios" y solo somos mas infelices,pero ni aun así nos damos por vencidos perseveramos y decimos incluso a los demás que hacer,que pensar y hasta que sentir,todavía no somos consientes que por sobre todo Dios es amor y el conoce el corazón de cada uno independiente de lo que se vea en apariencia.

  • Comentario por sofía 13.03.10 | 19:13

    No, Roser. La Iglesia lo que dice es que suponiendo que necesitemos seguir purificándonos podemos seguir haciéndolo en el camino hacia el Padre tras la muerte. Eso se llama purgatorio. No es un castigo ni una pena que haya que pagar, sino la certeza de que si nos arrepentimos llegaremos a Dios, y ese viaje nos desprenderá de lo que nos sobra para llegar a Él. El purgatorio no es como lo pinta el barroco, sino la realidad gozosa de que por muy lejos que esté alguien de Dios, puede llegar a él aunque no se sienta preparado. Le resultará dolorosa la distancia que hay entre él y Dios, mientras no llega. Aunque al ser una realidad fuera de nuestras coordinadas espaciotemporales, podría ser algo instantáneo. Nada con lo que haya que comerse el coco, sino todo lo contrario, un motivo para la esperanza humana.

  • Comentario por marivi 13.03.10 | 19:13

    No todo el que me llama Señor, Señor, cumple los Mandamientos...
    Pero no hicimos milagros en tu nombre?
    No expulsamos demonios ?
    No profetizamos en tu nombre ?
    Alejaros de mi malvados, no os conozco. COMO VEIS, A DIOS QUE ES SEÑOR DE TODO, NO LE GUSTAN LOS MALVADOS, Y SI NO SE ARREPIENTEN PUES NO LOS PERDONA.
    Pregunta : ¿Como pueden los malos hacer milagros?
    ¿Como expulsan demonios...si ellos no cumplen con los Mandamientos ?
    Y profetizar en el nombre de Dios y Señor, es una cosa, y ser honrado es otra.
    Que raro los "·milagros de los malvados".

  • Comentario por marivi 13.03.10 | 18:57

    Mateo 19,16- ¿Que he de hacer de BUENO para TENER VIDA ETERNA? Guardar los Mandamientos .
    Jesús dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida.
    El Camino...Los Mandamientos.
    La Verdad : Romanos 14,17 El Reino de Dios no es comida ni bebida (Eucaristia) sino JUSTICIA, PAZ, AMOR Y RESPETO ADORANDO AL DIOS VERDADERO QUE ES EL ESPIRITU SANTO.
    Salmo 119,91 Por tus Mandamientos subsiste Todos (VIDA).
    160- tU PALABRA SE FUNDA EN LA VERDAD, tus justos Mandamientos son Eternos.
    El hijo prodigo...son todos los que no cumplen con los Mandamientos, unos se arrepienten y vuelven a ser buenas personas.
    No se perdona el pecado del que no se arrepiente.

  • Comentario por marivi 13.03.10 | 18:45

    Los Mandamientos.
    Salmo 119, 75- Dios , ...tus Mandamientos son Justos.
    89-Tu Palabra es Eterna.
    91- Por tus Mandamientos subsiste todo.
    105- Tu Palabra es antorcha para nuestros pasos.
    142- Tu Justicia es Eterna y tu Ley verdadera.
    144- Tus preceptos son Eternamente justos.
    156- Tu ternura es inmensa, danos VIDA , con tus Mandamientos.
    160- Tu Palabra se funda en la VERDAD, tus justos Mandamientos son Eternos.

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