El pasado 19 de noviembre, mi amigo y hermano Pierre Kaziri me invitó a su tesis doctoral en Derecho Canónico, en la Universidad Pontificia de Salamanca. El tema era: Las virtudes y el martirio como razones o causas para beatificar o canonizar a un venerable, a lo largo de la historia y en el Derecho actual de la Iglesia. Fue una tesis razonada, precisa, profunda, y así lo reconocieron los especialistas del tribunal, representantes de las tres grandes Facultades de Derecho Canónico en España: Navarra, Comillas y Salamanca. Sólo quedó en el aire una pregunta: ¿Por qué no ha tratado P. Kaziri de los milagros? ¿Qué sentido tienen y qué aportan, como signos o pruebas de la presencia de Dios? Con su tradicional sabiduría africana, P. Kaziri renunció a responder a esa pregunta: ¡Sólo me he ocupado de virtudes y martirio¡ El estudio de los milagros exigiría otro tratamiento.
Estaba a mi lado otro compañero y amigo, ya jubilado, el Prof. A. Vázquez, filósofo y teólogo, el mayor especialista hispano en psicología de la religión (a quien he apelado varias veces en este blog, especialmente al tratar de la “psicología de Jesús). «Xabier –me dijo−, exigir milagros, como hoy se hace, para beatificar o canonizar a un santo me parece magia. Va en contra del estilo “cristiano” de Jesús y de la Iglesia. Apelar aquí a milagros es algo que está más cerca de una ordalía o de ciertas pruebas mágicas que aparecen todavía en el Antiguo Testamento (como las aguas amargas) que del tipo evangélico de vida». Dialogamos tras la tesis sobre el tema y ahora quiero evocar algunos de los argumentos esgrimidos, por si los lectores quieren reflexionar sobre ellos. Por favor, amigos lectores: no son argumentos míos (sólo míos), sino de teólogo y psicólogo de la religión, que ha recibido y sigue recibiendo los máximos honores de la Universidad de la Iglesia Española (la de Salamanca); no son argumentos para destrir a la Iglesia, sino para edificarla mejor.
Me podrán decir algunos “lectores y comentaristas” que quiero atacar de nuevo a la Iglesia; ellos verán si así. Lo que yo pretendo es ayudar a pensar dentro de la Iglesia, por amor a la Iglesia, diciendo lo que piensa una mayoría de los biblistas y teólogos actuales, empezando por G. Lafont (¡máxima autoridad!) que decía ya hace unos años que la exégesis, la teología e incluso cierto tipo de moral se habían adaptado a los nuevos tipos de pensar, mientras que el Derecho Canónico seguía donde había estado desde el siglo XI, tras la reforma gregoriana. En la búsqueda de una “prueba” de milagros estamos donde nos puso la Edad Media. Siga leyendo quien quiera opinar sobre el tema. Al final ofreceré además una referencia bibliográfica.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman