El blog de X. Pikaza

De nuevo con Cristo-Rey. Contexto, pros y contras de un título discutido

25.11.09 | 23:23. Archivado en Iglesia Instituciones, Biblia, Espiritualidad, Cristología
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Con ocasión de la fiesta de Cristo Rey, propia del último domingo del año litúrgico, presenté un post titulado: Domingo 22 XI 09 Mi reino no es de este mundo ¿cómo habría reinado Jesús? El post tuvo una acogida generosa, pero no quedé totalmente satisfecho por el desarrollo del tema y por eso he querido hoy ampliarlo, conforme al esquema que sigue.

(a) Presento primero siete títulos que la Iglesia ha dado (y sigue dando) a Jesús, en un plano litúrgico y devocional.

(b) Reflexiono después otra vez sobre el título de Rey., viendo las dificultades que hoy presenta

(c) Recojo finalmente algunos comentarios al post del domingo pasado, que ya no son accesibles para los lectores, pues creo que ayudan a plantear (y seguir discutiendo) el tema.

Aprovecho así la ocasión para que mis lectores puedan seguir reflexionando sobre el tema y aportando sus experiencias, desde los diversos ámbitos eclesiales y sociales en los que se encuentran. Mañana comenzamos con los temas del tiemo de Adviento y habrá que cambiar de tercio. El post es quizá demasiado largo. Los lectores normales, que no quieran entrar en la polémica de fondo y en la "historia" de los comentarios, harán bien en leer sólo la primera parte del tema (la que trata de los títulos de Jesús, que empiezan con Hijo de Hombre, tema al que volverá el post del próximo dia, que inaugura el Adviento, que empieza precisamente con la esperanza del Hijo del Hombre). Buen día a todos.

Siete títulos de Jesús en la Iglesia. Un libro de J. Pelikan

Hace unos años Jaroslav Pelikan, en un libro ya clásico, titulado Jesús a través de los siglos, Herder, Barcelona 1989, presentaba los títulos básicos que la Iglesia había ido atribuyendo a Jesús, en un plano litúrgico y espiritual, político y teológico, a lo largo de veinte siglos de cristianismo. Yo mismo ofrecí una visión del tema en La nueva Figura de Jesús (Estella 2002). Desde ese fondo quiero evocar siete visiones fundamentales del la vida y misterio de Jesús, en clave de compromiso personal.

1. Hijo del humano, Hombre universal.

Jesús es “hijo”, es decir, alguien que ha nacido de otro, que tiene la vida porque la ha recibido, integrándose en una experiencia y proceso de generación. En este nivel no importa aún que haya nacido de un pueblo determinado (Israel), ni de una familia (de Abraham o David, José o María), sino que sea “hombre”, entendido en su sentido más extenso, como anthropos, que en griego significa ser humano (varón y mujer). Este es el principio de todas las relaciones de Jesús: él aparece como “hijo de lo humano”, alguien que proviene de la humanidad, naciendo de Dios, conforme al testimonio unánime de los evangelios sinópticos. Todo lo recibe de Dios, todo lo recibe de la historia humana. Esta solidaridad receptiva le define, desde el principio de la iglesia; ella es, a mi juicio, la raíz de toda la experiencia de Jesús: su capacidad de acogimiento, su forma de ser-con y depender-de todos, porque de esa manera es hombres en la historia.

2. Cristo crucificado.

Siendo “hijo” universal, Jesús viene a presentarse de hecho como rechazado por los poderosos de su entorno, negado por unas autoridades que simbolizan el orden del mundo y que le crucifican. De esta forma, el “ser desde todos” se ha transformado en un “no poder contar con nadie”, de manera que él ha muerto en soledad casi total, en solidaridad invertida, sobre una cruz. En ese contexto, la vida de Jesús culmina en tipo de aislamiento pleno: él no puede tomar ni asumir nada como propio, ni siquiera su propia vida. Ciertamente, a los pies o en el entorno de la cruz tiene algunos amigos: la madre, unas mujeres, quizá algunos discípulos miedosos... Pero ellos no pueden romper la barrera de separación que los poderes del mundo han elevado en su entorno y por eso muere solo. En este sentido, todos aquellos que están solos y marginados en el mundo pueden vincularse a Jesús.

3. Señor pascual, hermano de todos.

Según la tradición, Jesús no se ha perpetuado en unos hijos que transmiten su memoria. Ciertamente, el Nuevo Testamento habla de sus “hermanos” y afirma que algunos de ellos (Santiago, Judas etc) dirigieron la iglesia de Jerusalén. Pero esos hermanos forman sólo un grupo en el conjunto de la iglesia. La experiencia de Jesús se ha expandido a través de grupos más extensos de discípulos, amigos y mujeres que “le han visto” tras la muerte, afirmando que él está vivo en medio de ellos, expandiendo vida humana (cf. Hech 1, 13-14). En este contexto le llama la iglesia el Señor (=Kyrios): Jesús no transmite su herencia por una familia, no funda un califato, donde el poder va pasando por generaciones, de padres a hijos, como en las dinastías de reyes y sacerdotes normales del mundo; no dice a los suyos “creced y multiplicaos”, como dijo Dios a los hombres al principio de los tiempos (cf. Gen 1, 28), sino “haced discípulos (=extended el discipulado) a todos los pueblos” (cf. Mt 28, 16-20). De esa forma instituye el nuevo señorío o familia de aquellos que extienden de un modo gratuito la vida, en apertura humana (que no niega la generación biológica, sino que la asume y trasciende por dentro), abriendo un espacio de acogida para los más pobres, por encima de todo sistema de poder o privilegio.

4. Monje que gobierna el mundo.

Una fuerte tradición antigua, que está en el fondo del monacato oriental y occidental, ha presentado a Jesús como un monje (asceta y/o contemplativo) que se separa del mundo, para así dirigirlo y gobernarlo mejor, desde su poderosa soledad, distinguiéndose de esa manera de los poderes oficiales o mundanos de imperios e iglesias (gobernadores y obispos) que únicamente organizan y gobiernan con leyes el orden externo de la vida. Sólo un monje, que modera las pasiones, que supera el ansia de tener, que vence el arrebato del sexo y es dueño de sí mismo, en contemplación intensa, puede animar y alimentar en verdad el despliegue y destino de la historia humana. En esa perspectiva, Jesús aparece como célibe-monje, alguien que no tiene poder externo (ni político, ni social), pero que tiene y despliega la mayor autoridad moral, en sintonía con los poderes más hondos del cosmos (que no son de tipo político). Ésta es la visión más clásica, extendida por oriente y occidente, desde una perspectiva platónica de unidad profundo de todos los momentos de la realidad, como presencia espiritual, que sólo los monjes célibes logran captar. En el fondo de esta visión, que sigue presente en la espiritualidad del monacato clásico de la iglesia ortodoxa (en Rusia y Serbia, lo mismo que en Rumanía o en Monte Athos), los religiosos (y todos los contemplativos) se sienten especialmente vinculados con el Cristo Monje.

5. Esposo del alma.

Esta visión ha sido más desarrollada por mujeres, pero también por varones, al menos desde la Edad Media. Tiene raíces bíblicas, pues el mismo Nuevo Testamento presenta a Jesús como esposo (en una tradición múltiple, presente en Mt y Lc, en Pablo y Juan), siguiendo una experiencia muy honda de los profetas del amor de Dios. En esta línea, la verdadera unión con Jesús es una experiencia de enamoramiento místico y mesiánico. Jesús aparece así como encarnación personal del amor de Dios, tal como lo han puesto de relieve varias santas medievales y, de un modo especial, los contemplativos del Carmelo (Teresa de Jesús, Juan de la Cruz). Ésta no es una línea exclusivamente cristiana, sino que puede encontrarse en ciertas formas de monacato hindú y budista y, sobre todo, en la experiencia mística de los grandes sufíes musulmanes, que ha desarrollado formas de contemplación cercanas a la vida religiosa cristiana (aunque sin tener a Jesús en el centro). La verdadera devoción a Jesús se expresa en forma de enamoramiento supremo, en claves de “erótica” espiritual que constituyen una de las cumbres de la literatura y la mística cristiana. Sólo el cristianismo ha podido desarrollar de forma consecuente esta experiencia y dentro del cristianismo lo han hecho sobre todo las mujeres.

6. Gran Capitán, Buen Caballero.

Siguiendo modelos medievales de entrega, al servicio de la gran tarea de la conquista cristiana del mundo, partiendo de San Bernardo, se ha puesto de relieve la visión de un Cristo que dirige a los “buenos soldados” en la empresa de organizar y sacralizar el mundo bajo su reinado. Ciertamente, este Jesús no suele llevar espada (la espada la llevan San Miguel y San Jorge, Santiago y los reyes canonizados), pero “capitanea”, como portador de la Bandera de Dios, la gran lucha en la que se alistan sus soldados, desde los Monjes Militares del siglo XII-XIII, hasta los voluntarios de la Compañía de Jesús (Ignacio de Loiola) y sus imitadores y y adaptadores, desde el siglo XVI hasta la actualidad. Este Cristo, Capitán o Gran Rey, exige soldados que dejan familia y posesiones de este mundo para mejor seguirle, sea en formas de vida religiosa o de intenso desprendimiento al servicio de la obra de Cristo. El buen soldado ha de estar disponible. Ésta ha sido, quizá, la mayor aportación cristológica de la modernidad al tema del seguimiento de Cristo.

7. Mesías compasivo, hombre para los demás.

Esta línea está vinculada a la anterior y puede tener su origen en los monjes hospitalarios y guerreros de la Edad Media. Pero después se ha desarrollado en una perspectiva diferente, de servicio caritativo, descubriendo y explorando otra faceta de la vida de Jesús: era compasivo, al servicio de los excluidos y oprimidos de su entorno; superó su familia cerrada, de tipo exclusivista, que intentaba encerrarle en una casa (cf. Mc 3, 31-35), pues su verdadera familia eran todos los que cumplen la voluntad de Dios, con el hambriento y sediento, el exilado, enfermo o encarcelado (cf. Mt 25, 31-45). En esta línea del Cristo compasivo se inscriben muchas agrupaciones cristianas de la modernidad (entre ellas las Hijas de la Caridad, de santa Luisa de Marillac). En esta línea, el seguimiento de Jesús significa ante todo ternura compasiva, empatía con los pobres, cercanía y solidaridad respecto de los rechazados de la sociedad. También Buda y otros grandes hombres religiosos han podido cultivar un tipo de compasión semejante, pero se ha desarrollado de un modo especial siguiendo al Cristo. En esta línea, el encuentro con Cristo implica libertad y entrega al servicio de los demás. A veces resulta difícil separar esta perspectiva de la anterior, pues los ministerios de la caridad religiosa se han vinculado con frecuencia con la unidad ministerial clericales. Pero, en principio, son cosas distintas: este Mesías compasivo, liberado para el amor a los hambrientos y encarcelados, desborda los límites y leyes de una Iglesia organizada en torno a sí misma, y no tiene más norte ni signo que el servicio del Reino, es decir, el amor a la humanidad sedienta de amor y de servicio humano.

Cristo Rey. Un tema abierto

El tema de Cristo como Rey se sitúa en la línea de los siete anteriores, pero tiene unos rasgos especiales, que se fundan, sobre todo, en cuatro consideraciones.

(a) Tiene una base bíblica: en el Nuevo Testamento Jesús aparece como mensajero del Reino de Dios y, de esa forma, aparece como Rey o, quizá mejor, como Virrey, pues sólo Dios es el verdadero Rey.

(b) La liturgia católica celebra la fiesta de Cristo Rey, de manera que ese título no es solo una “curiosidad teológica”, sino un elemento importante de la celebración de la Iglesia.

(c) Finalmente, el título “rey” se encuentra en crisis, porque son muchos los cristianos que no entienden ya el sentido que ese título puede tener en la actualidad, cuando ha pasado el tiempo de los reyes.

1) Un título de otro tiempo.

Antes no había dificultad. El símbolo “rey” se aceptaba universalmente… Más aún, la Iglesia católica ha aparecido hasta la Revolución Francesa como defensora de los Reyes, que, a su juicio, eran representantes de la autoridad de Dios en el mundo. En esa línea se podía decir:

a) Jesús es Rey de Reyes, Emperador universal que rige desde el cielo los destinos de los pueblos. Así le han visto, sobre todo los cristianos del imperio bizantino… El verdadero emperador de los creyentes es Cristo

b) Jesus es Rey cósmico, Pantócrator o Todopoderoso. No sólo es Rey de los creyentes, sino rey del mundo entero, entendido como “reino cósmico. De esa forma, Cristo organiza y contiene desde arriba todo lo que existe. Así le vemos en los mosaicos de oriente y en muchos ábsides románicos medievales de occidente (siglos X-XII).

2) Un título que hoy resulta muy complejo

Antes no había problemas… hoy los hay.

a) Por un lado, la antropología nos ha mostrado que la figura del Rey está vinculada a la violencia y a un tipo de orden sacrificial jerárquico que no cuadra con el evangelio. Personalmente, no estoy convencido de que el título "rey" se pueda recuperar en la modernidad. La revolución francesa mató a los reyes... en un sentido más hondo que el puramente físico (que fue un asesinato) Por eso muchos piensan que lo mejor sería ir abandonando ese título

b) Por otro lado, el mismo despliegue bíblico del Antiguo Testamento, bien entendido, nos lleva superar el título de “rey”, a no ser que le demos un contenido nuevo, a partir del mismo desarrollo de la Escritura... Es curioso que, según la Biblia, al principio no está el "rey" (ni Adán ni Eva son reyes, en contra de lo que sucede en gran parte de los mitos antiguos sobre el origen de los pueblos). Por otra parte, en el principio de la historia israelita no tenemos "reyes" (ni en Éxodo, ni en la toma de Israel)... El símbolo del "rey" ha entrado en Israel desde fuera (desde los reinos cananeos, desde la religión pagana de la Jerusalén Jebusea... desde la imitación de los reinos extranjeros).

c) Además, Jesús anuncia la llegada de un Reino sin Rey... o quizá mejor de un reino donde todos son reyes (y así no lo es ninguno). En ese setido, celebrar la fiesta de Cristo Rey (sin una recreación total del contenido de ese título) supone ir en contra del mensaje del evangelio. Llegando a la raíz del evangelio... se podría decir que Jesús es "rey", como son reyes todos los que buscan la verdad (Jn), todos los que son capaces de dar la vida por los demás (Mc), todos los que se convierten en siervos de los demás (Fl)... En ese sentido, pienso que el título "rey", aplicado a Jesús, es paradójico...y sólo "paradójicamene" puede emplearse, de manera que quizá, en un primer momento (en este momento) sea mejor no emplearlo.

d) Finalmente, no se gana nada (sino que se pierde mucho) haciendo de Jesús un rey "constitucional" como Juan Carlos o Isabel de Inglaterra... Jesús no está sometido a ninguna constitución superior, sino que es "creador de humanidad", una intensa y fuerte mutación humana... "Vino nuevo en odres nuevos", dice el evangelio. Me parece que el "odre del título rey" no conviene al vino de Jesús, a no ser cambiando de forma radical el odre y la experiencia que está al fondo.

Comentarios

Como he dicho, quiero terminar este “post” presentando ante los lectores algunas intervenciones que me han parecido más significativas para entender lo que voy diciendo. Lean lo que sigue sólo los que quieren participar en el diálogo (¡que no sea dis-puta!) de los comentarios (y gracias a Emilita, Fernando y Acamus por sus aportaciones, y a todos los demás, aunque aquí no los cite):

Comentario por Emilita [Visitante]

Los creadores de las monarquías hemos sido nosotros. Sólo nosotros, los servidores de un Rey a quien hemos atribuido poderes, cualidades y prerrogativas sobre los demás.Y luego...toda la parafernalia de pompas (coronas, corte, manto, palacio. cetro, etc.) que acompaña la figura regia. Pero todo es creación nuestra.

Desde Jesús para acá, ser Rey o reina, significa servir porque se ama o amar porque se sirve. Significa estar coronado por las circunstancias personales de la vida, hechas de dolores y sufrimientos, maniatados en nuestras libertades más elementales por las leyes y los jueces de este mundo, y en fin....ser reyes o reinas significa que "alguien" nos ama tanto como para hacer de nosotros el centro (trono, corona y cetro) de su vida.

No hay más trono, que el corazón del otro, ni más corona que los hechos de servicio que podemos hacer, ni más cetro que la humildad de sentirnos todos iguales. Mientras esto no sea así....seguiremos soñando con un Dios todopoderoso, como dice el Credo, pero no porque sea amor (que todo lo puede), sino porque tenga poder para someter por la fuerza. Nada más lejos de la realidad de Un Dios que es Rey porque ama hasta el extremo haciendo de nosotros su universo. Creo pues en este Dios, Padre Todopoderoso, Hijo de la estirpe humana y Amor enamorado....

Comentario por Fernando [Visitante]

Confieso cierta ambivalencia al leer estas palabras, sobre todo a la luz de las intervenciones, sobre todo de Emilita (con expresiones como «Un Dios que es Rey porque ama hasta el extremo» o Dios, «Padre Todopoderoso») y el intencionado uso verbal del post de Xabier: «no habría destruido», «se ocuparía», «propone», «vendrían a establecer», «no ha luchado», etc. Todo en tercera persona. Naturalmente, no es cuestión de introducir aquí cierta boutade sobre si hubiera sido mejor una “República de Dios” en vez de un “Reino”, sabido es que ahí las terceras personas dejan paso a las primeras de singular & plural. ¿Y entonces nosotros? ¿No reserva todo este lenguaje, eso sí, según palabras de Xabier, superador de la clausura de la historia desde el cambio de nivel, la gratuidad o la esperanza distintas, un resabio de monarquía absoluta, en el que el “nosotros” sólo recibe y/o coopera, mientras que su agente central se halla “por encima de todo”

Sospecho que este lenguaje, aun formulado de modo solidarista y amigable, y sin duda crítico con la “aristocracia” religiosa, mantiene en su interior, como he dicho, la instancia de la desigualdad superior-inferior, clave en el modelo de monarquía vertical y religiosa, una de las razones -entre otras- de la crisis actual de las creencias. Hoy en día todos queremos colaborar, dialogar, pactar, consensuar -palabra terrible en esto de Dios-, bajo un modelo de relación en que nuestra palabra y nuestra decisión de ser agente en paridad sean respetadas y acogidas. Pero con el Reino, pleno, gozoso, solidario, sin duda, no hay paridad: Uno salva y el reino viene con sus apóstoles, y el resto ni es el “Uno” ni constituye sus “apóstoles”. Ahí estamos.

Comentario por acamus [Visitante]

Alcanzar el poder supone controlar, antes de nada, los aparatos represores de la organización política. Es decir, si Jesús hubiera logrado que la mayoría de la población lo siguiese, se habría encontrado con la necesidad de actuar políticamente. Y para actuar políticamente en un ambiente revolucionario (porque lo del Nazareno habría sido, según Xabier, una revolución radical) es indispensable poner en marcha instituciones que defiendan el “nuevo orden” de ataques exteriores e interiores. Pasando por alto que Roma habría aplastado sin compasión tal aventura (lo cual ya invalidaría todo el experimento), aceptemos por un momento que Jesús alcanza el poder. Pikaza dice, por ejemplo, algo así como que Jesús se habría reservado un papel de líder espiritual, sin competencias ejecutivas directas (perdón si lo he entendido mal). Eso es algo que ya se ha intentado. Sin duda para convencer a la población de que el líder no es responsable de las malas decisiones políticas coyunturales, se le aparta de la decisión inmediata y se le da un carácter casi de mito viviente (Castro, Jomeini en los albores de la revolución iraní). Lo cual no deja de ser una táctica (“¡seguro que Franco/Fidel/Jomeini no sabe esto1”).

Si Jesús hubiera gobernado directamente, tarde o temprano se habría visto en la obligación de juzgar a un asesino, violador, terrorista, espía de Roma, etc. Es decir, tendría que decidir sobre un caso concreto, sobre la vida y la libertad de un individuo. Me resulta imposible pensar en Jesús como un gestor del día a día. No lo fue nunca.
Por no hablar de que su “Gobierno” habría de ser totalitario, sin contradicciones: contaría con el favor de Dios y todo el que no comulgara con ello sería apartado. Esta es una de las grandes paradojas del Mensaje de Jesús. Su propuesta de Amor desemboca en una intervención de Dios al final de los tiempos en forma de “siega”, en el que se eliminarán las malas yerbas. Ni siquiera con el Evangelio sorteamos lo “sacrificial”. Pero en la utopía de la que habla Xabier, sería algo inmediato y no una promesa/amenaza escatológica.

Pero si confiamos en lo que escribe Xabier en los apartados de la “a” a la “f”, nos damos cuenta de que el Mensaje Evangélico es incompatible con el “mundo”. No se puede acceder al poder de esa forma, es imposible sustituir los mecanismos violentos por otros basados en el Amor y pretender que no van a existir conflictos. El conflicto entraña siempre una respuesta en forma de represión (desde una multa de tráfico a una pena de cárcel o la silla eléctrica). El Reino de Jesús aquí expuesto no habría podido sobrevivir a los ataques de sus enemigos. Se habría visto arrastrado sin remedio.
Pero esto Jesús lo sabía. Lo realmente fascinante del Evangelio es su apuesta “a la contra”. El Mesías esperado por los judíos (rey guerrero, violento y justiciero) se ha desvelado como un sembrador de esperanza, de Amor.

Esto es asombroso: la defensa de lo pequeño que será lo mayor algún día; su perspicacia y desconfianza hacia los poderes del mundo. La labor del cristiano es que, como dice Mateo 5, 16: “Brille vuestra luz entre los hombres, de modo que, al ver vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre del cielo”.
Por eso el cambio de tono radical que percibo cuando pasamos de los Evangelios a los Hechos de los Apóstoles. Porque aquí ya es “organización”. Los Apóstoles como líderes supremos, capaces de castigar y matar a Ananías y a Safira (el Espíritu de Dios se vuelve vengativo). Y de ahí hasta ahora. La Iglesia no ha llegado hasta hoy repartiendo Amor. Ha llegado matando herejes, atacando a los judíos, inspirando Reconquistas, convirtiendo a paganos, coaligándose con el poder. Su táctica ha sido estratégicamente intachable. Seguramente, estaba harta de aguantar persecuciones y prefirió ser ella la perseguidora. Lo que esperaba el Nazareno era un “mundo” hostil contra los cristianos...
Lo que esperaba el Nazareno era un “mundo” hostil contra los cristianos, incapaz de soportar la semilla de Espíritu que iban sembrando. Pero fueron, finalmente, otros los atacados, los torturados: los “otros”. Eso es un poder terrenal en acción. ¿Lo quería Jesús así?

56 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Roser Puig F 29.11.09 | 12:55

    Invertir es completamente legítimo para cualquiera, pero puede ser inmoral si se invierte ( a sabiendas) en empresas perniciosas para la población mundial. Y todavía es mas inmoral cuando el inversor es quien se dice “representante” de Dios. En estos momentos de hambrunas, esconder las riquezas y fingir ser pobre, mientras se hacen discursos y se escriben documentos dando lecciones a los demás, para que “den limosnas”, puede ser todavía más inmoral.

    “United Nations World Magazine calculó que el tesoro de oro sólido del Vaticano llega a varios cientos de millones de dólares. Cantidad que está almacenada en lingotes de oro en el Banco de Reserva Federal de los Estados Unidos y bancos de Inglaterra y Suiza”..

  • Comentario por Renée 28.11.09 | 18:30

    "¿es que esté mal que la Iglesia invierta sus fondos?"...Claro que no. Con todo igual se le atribuyen bienes donde no los tiene.

    El dato lo sacó Roser del blog de una predicador protestante de origen musulmán, muy conocido en su casa a la hora del almuerzo.

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:49

    Repito lo comentado: el advenimiento y el surgimiento del Reino serán hecho exclusivo de Jesús. Pero el desenvolvimiento de este Reino, que pareces olvidar y que también es propio de la dinámica de Dios -advierte lo que digo, pues no uso los términos comunes de naturaleza, generación, etc., para no entrar en polémica-, es finalizar, consumar y “ser” en cada uno. Esa es la Promesa y la Buena Noticia.

    Gracias por haberme respondido.

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:47

    Pienso, Fernando, que has quedado atrapado en la densidad de las palabras, los títulos, y la envergadura teológica que desprenden los textos y su tradición. Has captado la perfección de la armonía, su regularidad (Cristo como Rey, Señor y Juez) y te dedicas a interpretarla dándole la vuelta, pero dejas a un lado el sentido de la música, que Jesús aporta como la nota principal. Olvidas el desenvolvimiento, la melodía que cobra vida en los textos y las palabras, incluso a través de las grandes atribuciones a las que acudes tantas veces, y que revelan en conjunto lo que está más allá de todas estas cosas, ese “de alguna manera” que, en definitiva, somos cada uno de nosotros.

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:46

    Que somos bienaventurados porque reinamos sobre un Reino (Dios) que a la vez que Reina sobre todas las cosas, quiere que estemos donde El está, y que su Amor (Espíritu) esté en nosotros igual que estuvo en Jesús. ¿No podría haber entonces una conexión entre el modo cómo se expresa Jesús en las Bienaventuranzas -“porque de ellos” en sentido consecutivo- y la frase de Lucas, “pues está entre vosotros” en sentido causal? De ser así, el Reino de Dios no es una monarquía, o potencia cuyo principio es ser final de sí mismo, según refieres, sino un principio cuyo nudo “es” Jesús y cuyo final somos, ahora sin saberlo del todo, nosotros.

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:44

    El es la nota principal de esta melodía de la que la Escritura y posteriormente la Iglesia habla, atribuye y refiere de mil modos y maneras. Pero a mí me da que en este sermón, Jesús está hablando de nosotros, de eso que es la “Buena noticia”, de lo que supone “estar y ser salvados”. Sí yo creo que de alguna manera “aquí y ahora” ya somos bienaventurados, porque lo que aquí y ahora nos sucede tiene correlato en el Reino. Pero te confieso, Fernando que según escribo esto, yo misma caigo en la extrañeza. De Jesús confesamos que “ES”, de nosotros sólo “de alguna manera”, porque a la vez que somos bienaventurados, estamos siendo perseguidos, juzgados, maltratados y excluidos. Esta es la paradoja del Reino y no otra:

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:43

    El texto de Mateo abre (versículo 3) y cierra (con el versículo 10) con una doble pro idéntica afirmación: “Bienaventurados….porque DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS”. Es decir, dichosos aquellos (pobres, mansos, hambrientos y sedientos, misericordiosos, limpios de corazón y pacíficos) porque de ellos (y de nadie más) es el Reino, o sea, Dios será de ellos, no su Rey para Reinar sino su consuelo, su riqueza, su tierra, su herencia, su comida y su bebida, su justicia satisfecha y su Reino. Serán ellos los que reinen “cuando Dios sea “todo en todos” y no “solo en si mismo”.
    Obvio que Jesús habla de sí mismo. El es el primer “pobre de Yavé”, el perseguido por causa de la justicia del Reino, el manso, el pacífico, el misericordioso.


  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:41

    En el texto de Lc. El “yugo suave y la carga ligera” es precisamente el modo y la manera de reinar de este Rey sorprendente. Es la antítesis de lo que imaginamos cuando hablamos de monarquías, sean del pelaje político que sean. Ese alivio que se promete a los “cansados y agobiados” es como la inversión del orden establecido, donde el Señor sirve al siervo y el siervo señorea descansado de su agobio.
    Esto y no otra cosa, implica que el Reinado de Dios no es de este mundo. Es si quieres paradójico y por eso también parabólico. Y por eso hay que ahondar más. En tu respuesta hablas de que Jesús posee el principio de sí mismo, pero pasas de largo sobre el significado que tiene el sentido del que reina, que es Dios Padre, entrevisto en el Sermón de la montaña, donde aparece lanzándose más allá de si mismo (sobre los pobres, los perseguidos los que sufren…) para entregarles el Reino.

  • Comentario por Emilita 28.11.09 | 16:40

    Para Fernando.
    No acostumbro a dialogar desde el blog, pero tu cortesía en responder y tu buen decir me animan a escribir de nuevo.
    Creo haber reconocido en la respuesta anterior, que en un plano semántico tienes casi toda la razón. En esta ocasión quisiera aportar algo más a lo ya dicho tanto por mí como por ti, querido Fernando. Yo no se si el Reinado de Dios, es o no una monarquía absoluta como pareces decir. Sé que según Lc. 17,20; Jesús no reina al estilo de los Reyes de este mundo. No somete ni tiraniza ni sojuzga. Al contrario, el mayor es el más pequeño y el último de la fila. Yo no veo para nada que de los textos evangélicos se desprenda eso que llamas monarquía absoluta.

  • Comentario por Chiquitina 28.11.09 | 14:28

    Tener fe no es creer o aceptar una serie de conceptos y dogmas reunidos en forma de doctrina. Tener fe es creer que a pesar de nuestra pequeñez y de nuestras debilidades somos capaces de construir el Reino guiados por el Espíritu de Di*s. Es dejarnos llevar por Él, es confiar a fondo perdido en Él, no en el poder ni en las riquezas de este mundo. Este es el punto que define nuestra fe. Si confías en las riquezas y el poder humano el Espíritu se hace a un lado. Si confías, como confió Jesús en que el Espíritu Creador nos acompaña siempre, las riquezas y el poder están de más. Esto hay que tenerlo muy claro, y decidirse.

  • Comentario por José carlos Enríquez Díaz 28.11.09 | 12:55

    Dice Xabier:
    "El evangelio nos dice que en los tiempos malos (como los que ahora parecen estar aconteciendo), los creyentes “verán al Hijo del hombre que viene en una nube” (nosotros diríamos que nace, nacerá en la Navidad!. "
    Creo que sería interesante dedicar un post a la relación entre el evangelio y "los tiempos malos como los que ahora están aconteciendo"
    Un cordial saludo.
    Joosé Carlos

  • Comentario por hisopo 28.11.09 | 12:00

    Y una última reflesión sobre la realidad que demuestra que todo esto del poder, el lujo, las riquezas, etc. son solo consignasanticlericales: la ausencia de vocaciones.

    ¿Tiene sentido que casi nadie tenga interés en esa vida supuestamente regalada, fácil, cómoda, de privilegios...?

    Debería haber tiros para entrar en un seminario. Sin embargo, están vacíos.

  • Comentario por hisopo 28.11.09 | 11:58

    Renée,
    el dato de las acciones seguramente lo habrá pescado Roser en sus caladeros habituales; blogs, páginas web de su correa ideológica o anticlerical y similares.
    De todas maneras, a las personas como Roser habría que hacerles una pregunta: ¿es que esté mal que la Iglesia invierta sus fondos? Si lo está, que lo argumenten. En el fondo destrás de la falsa máscara de la pobreza, sencillez y similares que pretenden de la Iglesia se esconde el verdadero objetivo: asfixiar económicamente, negarle recursos con los que hacer frente a su misión.

    Saben perfectamente que sin recursos la Iglesia desaparecería: al final, de lo que se trata es de impedir que la Iglesia cumpla su misión de anunciar el Evangelio; está clarísimo.

  • Comentario por Renée 27.11.09 | 20:52

    Roser, no te he hablado de Catholic. net, sino de información especializada.

    MENCIONA UNA REVISTA FINANCIERA QUE AVALE LOS DATOS QUE PRESENTAS.

    ¿De dónde sacas que El Vaticano es accionista de la Schell?

    Cuando te presenté datos sobre el Cáncer Anal, no recurrí a Catholic net ni al web del Vaticano, sino al National Cancer Institute y a la opinión médica del presidente del cuerpo médico del INEN de mi país. Ahora te pregunto si sobre el tema de las acciones del Vaticano tú puedes hacer algo similar.



  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 17:30

    Renée, creo que ya te he respondido, pero lo voy a repetir alto y claro: PARA MI NO ES IGLESIA DE CRISTO EL SECTOR CLERICAL QUE ASPIRA A UNA INSTITUCIÓN RICA Y PODEROSA, EN UNOS MOMENOS EN QUE EL MUNDO SE MUERE DE HAMBRE, ENFERMDADES Y GUERRAS. En cambio, aquella Iglesia que considera que son suyos” los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de nuestro tiempo…”(Vat.II, G S, proemio) y lo expresa con acciones, sin ambigüedades, esa sí que es Iglesia de Cristo para mi. Y la amo

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 16:57

    Renée ¿acaso no sabes lo que significa el tradicional”oscurantismo” de la ICAR? Busca en otras fuentes (no en catholic.net) si el Vaticano es accionista en la Shell,(por poner un solo ejemplo). Amnistía Internacional denuncia: “desde que la industria petrolera comenzara sus actividades en el delta del Níger hace más de medio siglo, son muchas las personas que se han visto sumidas en la pobreza, al tiempo que se ha alimentado el conflicto armado, añadiendo a sus vidas violencia e inseguridad.”(…) El PNUD señala también que la región vive en medio del abandono administrativo, el desmoronamiento de los servicios y las infraestructuras sociales, una elevada tasa de desempleo, privación social, una enorme pobreza, miseria e inmundicia, y un conflicto endémico (…) La pesada huella del petróleo en el delta del Níger es un triste ejemplo de la absoluta falta de ética con la que puede operar un gigante como Shell cuando no tiene que rendir cuentas ante nadie” www.actuaco

  • Comentario por Renée 27.11.09 | 14:51

    Roser, me estás esquivano . No has respondido a mi pregunta:

    ¿Cómo es que los datos que enumeras no se resgistran EN NINGUNA REVISTA FINANCIERA????? ¿Por qué te empeñas en acudir a fuentes dudosas y sesgadas, en lugar de recurrir a fuentes dignas de crédito? ¿Cómo es posible que presentes como dato oficial lo que dice el blog de un tal Amed, muy conocido en su casa a la hora del almuerzo???


    Regreso más tarde. Debo ir al Instituto.

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 14:11

    la reforma de la Ley de Extranjería que se ha aprobado en el Congreso y que, siguiendo las consignas europeas, recortará los derechos de las personas inmigrantes: CEAR (Comisión Española de Ayuda al Refugiado), Cáritas , la Red Acoge . etc-. No busquéis entre ellos a obispos y cardenales. Están demasiado ocupados excomulgando a los políticos que no les obedecen-


  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 14:07

    Para mi, la Iglesia de Cristo no es el sector que aspira a que ésta sea rica, poderosa y fuerte, sino aquel otro sector que, siguiendo los pasos de Jesús de Nazaret, dan la vida, la salud, sus bienes o su esfuerzo en favor de los hermanos/as que lo están pasando mal, cerca y lejos. A la cabeza de estos están los habitantes del Tercer Mundo, empobrecidos y masacrados por la ambición del Primero. Pobres, cuya situación se ha agravado como consecuencia de la “crisis” provocada por las altas finanzas. Son los más pobres entre los pobres y, de ellos, los niños y las mujeres. Algunos/as intentan emigrar e ingresar en España. Aquí también hay un sector de la Iglesia de Cristo que sigue al Jesús de Nazaret, el cual “no tenia donde reclinar la cabeza” y dió la vida por el bien de la Humanidad: son generalmente personas pertenecientes a organizaciones que, en estos momentos, están elevando su protesta por el resultado de la reforma de la Ley de Extranjería que se ha aprobado en el Congr

  • Comentario por Renée 27.11.09 | 13:53

    Roser, ¿por qué "NECESITAS" seguir creyendo que la Iglesia Católica es mala?

  • Comentario por Renée 27.11.09 | 13:51

    "PUBLICADO POR AHMED NAHR WADI EN JUEVES, JULIO 30, 2009"

    Roser, sácame de una curiosidad, ¿cómo es que los datos que enumeras no se resgistran EN NINGUNA REVISTA FINANCIERA?????

    ¿Quién s Ahmed Nahr Wadi? Acabo de entrar a su blog. Esperaba encontrarme siquiera con un master en Economía y me doy con la sorpresa que el cabellero es un "predicador" protestante que encima funge de cantautor. Habrá que preguntarle por qué no publica el dinero que tiene Cash Luna, Jimmy Swaggart, Benni Hinn y otros de la misma laya, cuyas fortunas SÍ SALEN EN LAS REVISTAS FINANCIERAS.

    Roser, a veces me pregunto por qué te fías de información dudosa y no de fuentes oficiales. Quedas mal, hija. Y tus participaciones es natural que carezcan de objetividad. Y otro tanto puede decirse cuando sin más pones en boca de los Padres de la Iglesia y del Magisterio aquello que "otros dicen que dijeron".

    Roser, ¿por qué "NECESITAS" seguir creyendo que la Iglesia Católic...

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:39

    Termino. La clave de mi reflexión, tal vez muy semántica, pero no por ello impropia, radica en debatir la constitución religiosa de la persona de Jesús de Nazaret. Que se la diera él mismo o se la otorgaran los demás, lo cierto es que cualquier intento de vehicular de forma horizontal y solidarista -tal y como pretende XP- la acción del portador del Reinado de Dios, nunca acaba de escapar de la convicción de que, por muy abierta y gratuita que sea, su labor es siempre su persona y su persona es el principio, primacía y plenitud en todas las cosas (Col 1,18b-19: “hina génêtai en pâsin”). ¿No es esto un lenguaje que atribuye señorío y potestad al que es Uno con mayúsculas? ¿Y no lo es, repito, porque es diverso a todo lo demás en tanto es ABSOLUTO donante y viceversa?

    En ello radica lo “religioso” de Jesús, en que se torna referencial-donante. Si esto no es megamonárquico, es decir, ABSOLUTO en su UNO entregado (arjé mónos), ya me dirás que es. Besos.

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:37

    Y no lo están porque en realidad esta “semántica” de nuevo orden, cuya verdad, según citas textualmente, es inalcanzable para los «sumidos en la oscuridad de las tinieblas», como «ovejas sin pastor», subraya que la acción de esta gracia de redención, donación y testimonio, es por su propia e interna naturaleza una exclusiva de Señorío. En efecto, es Señorío que aspira a no ser semejante a los reyes del mundo (Mc 10,41-42), pues es entrega, amistad y cura, pero no por ello obvia su exigencia de desnivel y ruptura respecto de cualquier otra condición, lo que en la antigua Iglesia llevó a caracterizarlo como posesión de Gran Nombre, esto es, atribución de Rey de reyes y Señor de señores (Ap 19,16 - léase “supraRey y Señorísimo”, título por cierto de los reyes persas). Es constituido Gran Nombre porque de esa manera refleja el enorme desnivel y paradoja de quien porta el Reinado de Dios, cuya solidaridad, gratuidad y entrega es ABSOLUTA.

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:35

    Es decir: hablar de Cristo Rey, a partir del título debatido por XP y con independencia de que sea adecuado o no, es adentrarse en ese extraño poder del Hijo del Hombre que «pagará a cada uno según su conducta» (Mt 16,27) y donde la vida que se pretende salvar se pierde, y la que se pierde se salva (v.26). Por eso, hay «presentes», sigue diciendo Mt, que verán -pues no morirán- a ese Hombre llegando a ser Rey (v.28).

    Paradójico o no, este Reino actúa, si entiendo bien estas palabras, ofreciendo un camino de perfección -ya que has citado a otro ilustre carmelita-, en el que el primero y el último se invierten y lo que es mayor transita por lo bajo y pequeño (cfr. Mc 10,41-43). De acuerdo. Mas ello extiende sobremanera el sentido de lo monárquico que pretendo aclarar, dado que no parece existir medio, voluntad, instrumento o capacidad, sea individual, sea colectiva, que sirva por lógica de uso para condecir agraciante y agraciado en un mismo nivel.

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:34

    Sin duda, no se trata de un poder que aplasta, que incluso nos hace reyes, sacerdotes y santos, pues el nuevo orden, sigues insistiendo, es el ser del “cercano servidor”. Lo acepto. Pero ello no disminuye el sentido de monarquía plenaria del Justo Mesías que se ejecuta poseyendo ese Nombre con mayúsculas [eso significa “el nombre sobre todo nombre”] que viene de lo alto, y al que toda rodilla se dobla, conforme el himno de Flp y según la intención que parece derivarse de tu exposición.

    En todo caso, como bien sabes, no es el discípulo más que el maestro (Mt 10,24), y en ello de servir todos se hacen iguales, si bien el reino demanda ser perfecto para poder ser como el maestro; eso sí, a tenor de las palabras de Lc 39,40, sólo si se está “enteramente” equipado de las enseñanzas [“katêrtisménos dè pâs”], lo cual nos pone sobre aviso de la extrema dificultad de semejante estatuto.

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:32

    Y esta sobrecarga emplaza el movimiento del Reino sobre la acción del Justo perfecto, en el que la donación sobreabunda por el envío, mandato y otorgación de poder real. Me explico: lo que según los Evangelios es forma de crecimiento de lo mínimo a lo máximo [semilla, Mt 13,3-9; grano, Mc 4,26-29; levadura, Mt 13,33s.; rebaño pequeño, Lc 12,32; árbol que se hará grande, Mt 13,31s, etc.], enigma intrincado [parábolas], además de “completo” [Mc 4,11: en griego “mystérion… pánta”], y de todo punto inobservable, lo que en Lc 17,20 sería su acepción más definitiva [“ouk… paratêréseôs”] pues pervive «dentro de vosotros» (v.22), lo desplazas, querida Emilita, hacia la identidad entre Reinado e Hijo del Hombre (Mt 13,41), constituido tras la Resurrección en «diestra del Padre» (Hch 2,34), escabel incluido.

    Es decir, lees el sentido del Reino como obra de entrega y redención, lo que es de todo punto ortodoxo, ahondado si cabe más su carácter monárquico.

  • Comentario por Fernando 27.11.09 | 13:31

    En primer lugar, agradezco la cortés respuesta de Emilita a mi intervención, lo que me concede poder responderle con igual cortesía.

    En segundo lugar: si entiendo bien lo que escribes, vuelves a enfocar el sentido del Reino con las características que le conferiste en el anterior post de Xabier, lo que, a mi entender, deja sin aclarar el sentido de mis palabras. Más aún: si XP plantea el Reino proclamado por Jesús como cauce de solidaridad hacia todos -a lo que parece te sumas-, al mismo tiempo añades el extremo de donación absoluta, según citas por la famosa declaración neotestamentaria de «entregarse… para rescate de muchos» (Mc 10,45).

    Es decir, no sólo hablas del ideal del hombre que hace cosas a favor de los demás, sino de la imagen del Justo que se da a sí mismo, formulación que no sólo abona la intención monárquica del Reinado de Dios, sino que la sobrecarga de un valor si cabe más “absoluto”, si me permites el entrecomillado.

  • Comentario por Orlando 27.11.09 | 09:36

    Roser.
    Parece que tienen inversiones en todos los sitios menos en lo spobres...¡¡¡¡

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 09:35

    Corrección- tiene que decir ¡POBRE JESUS DE nAZARET¡

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 09:30

    MAS ACCIONES EN: General Motors
    Betlehem Steele, Bankers Trust Co.
    Gulf Oil, Shell, Fiat, General Electric
    Casino de Montecarlo, Beretta
    TWA,Chase Manhattan Bank ,
    Rostchild Bank
    PUBLICADO POR AHMED NAHR WADI EN JUEVES, JULIO 30, 2009
    ¡Pogre Jesus de Nazaret! No es de extrañar que sudara sangre, según la tradición, en el Huerto de los Olivos, al ver en lo que iba a convertirse la Iglesia por la que iba a dar la vida¡

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 09:25

    ORO DEPOSITADO EN:
    Credit Suisse (Genova)Hambros Bank (Londres) Morgan Bank (N.Y.)
    EMPRESAS: Alitalia, Instituto Opere Religiose, Sogene (Constructora)
    Montecatin ,Selt-Vaticano Olivetti
    Ferrosmatto,Vittorio Olcelse (Textiles) Shell, New york Time,Canal Fox
    Lancia (Automoviles) Franco Tosi
    Soc. Italiana Peril, SAMA
    Grupo Pesenti (Cemento), Progredi
    Pibigas, Pantanella (Pastas),Efim
    ,ca Victor,SME (Financiera)
    1er. Romano de Beni Stabili
    Invest, Cisa-Viscosa, Vianini (Constructora) Antonio Biondi (pastas)
    Condotte D'Aqua (constructora Hilton Di Roma (Hotel)
    -sigue-

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.09 | 09:20

    Como ya he dicho, yo me identifico con un Cristo “hijo del hombre” y servidor de la Humanidad. . Pero en nuestro blog hay personas que se identifican con un Cristo poderoso y guerrero Por eso, si tocas los dineros del Vaticano, se te echan encima y te quieren borrar del mapa, con la excusa de que “defienden a Dios”. Pus bien, no creo que el Dios Padre (ABBA) de Jesús de Nazaret pueda identificarse con un Vaticano que, en un mundo y hambriento y empobrecido por las especulaciones bursátiles, posee acciones en :Banco Di Roma;Banco Dil Santo Spiritu; Credito Centrale Di Lazio; 1era. Centrale di Credito, Banco Catolico Veneto, Banco Comerciale Italiano, Cassa di Risparmio di Roma, 1er. Bancario Italiano,-sigue-

  • Comentario por Amarren a la loca Carmen 26.11.09 | 22:48

    Blogger ,controle a las hembras de su jauria. Se están matando en el otro post.

  • Comentario por luis_r 26.11.09 | 22:45

    Gracias Xabier.
    Rey/Reina también pueden asociarse a dulzura y cariño abisales. Qué padre no llama a su hija o abuela a su nieto Reina de la casa o el Rey de su casa y de su corazón. Y desde ahí, a tirar del hilo...
    Salud.

  • Comentario por Carmen Hernández 26.11.09 | 20:31

    satisfacción o resignación sino que …
    Somos participe de sus sufrimientos, como revelación, débil con el débil y a la vez frágil.
    Porque el verdadero pueblo de D*s, no necesita de Baales que a la vez entran en conflictos con las suposiciones que van en contra del pueblo, besar a baal, significa coger los mejores puestos
    Seguir a Jesús sin títulos o casta lleva a ser una religión marginal como lo fue Jesús, ç
    Mt8,24-27
    Una religión de minorías, porque las tempestades hace que naufrague la barca Mt8,24-27.
    Jesús el cristo, es la suma Revelación de la bondad y debilidad misma de D*s, Su "reinado" la atracción e inmersión en D*s sin necesidad leyes o establishment mediadoras.

  • Comentario por Carmen Hernández 26.11.09 | 20:18

    Xavier ya no es solo el/los títulos que podamos aplicar a Jesús, sino que incluso la muerte y muerte de cruz, se nos ha vendido mal intencionadamente ¡Claro!
    Expuesta a la luz de ella, de que perdemos para ganar, y de que lo que aquí se nos roba, nos lo darán en otro reinado o paraíso, se nos insta a ser calladamente sumisos y tolerantes con todo el sistema.
    No cabe insumisión alguna, ni rebelión ante las injusticias del pueblo
    Si algo se puede sacar del Cristo Rey, es que asumió tanto todos los títulos nobiliarios como las injusticias en él mismo, es curioso que el rey termine injustamente ejecutado.
    Como dice la carta de Pedro 2, 21b-24y su frase de “llevar la cruz” No es para adjudicarnos a la vez un modelo sacrificial de satisfacción o resignación sino…
    Somos participe de sus sufrimientos, como revelación, débil con el débil y a la vez frágil.
    Porque el verdadero pueblo de D*s, no necesita de Baales que a la vez entran en conflictos con las su...

  • Comentario por Roser Puig F 26.11.09 | 19:45

    Xabier, he tomado algunas notas y con la que más me identifico es: “este Mesías compasivo, liberado para el amor a los hambrientos y encarcelados(aquí yo refiero poner “oprimidos de toda clase”), desborda los límites y leyes de una Iglesia organizada en torno a sí misma, y no tiene más norte ni signo que el servicio del Reino, es decir, el amor a la humanidad sedienta de amor y de servicio humano”.

  • Comentario por Chiquitina 26.11.09 | 17:23

    Algun teólogo dijo que la cabeza piensa de acuerdo al lugar donde están parados los pies. Desde la altura del poder imperial, papal, etc. interesa resaltar el título de rey sobre otros títulos. Pero desde la verdad de lo que fue la encarnación habría que celebrar a Cristo pobre entre los pobres, Cristo predicador ambulante, Cristo sanador y curandero, Cristo revelador de Dios como Padre y Madre, Cristo crítico del poder jerárquico opresor, Cristo sin poder, Cristo constructor de paz, y otros por el estilo.

    En esto nos deberíamos fijar y cultivar, no en esos títulos pomposos propios del poder mundano, que no correponden a lo que vivió Jesús de Nazaret cuando estuvo entre nosotr*s.



  • Comentario por Lucas 26.11.09 | 13:49

    "Jesús", el nombre que pusieron al Hijo de María, significaba popularmente "SALVADOR" o "Dios salva"; en su sentido estricto, su significado era: "¡ señor, salva!". en cualquier caso el nombre que le pusieron al niño lo conectaba directamente con la Salvación, que alcanzaría su momento culminante con la muerte sacrificial en la cruz.

  • Comentario por Carmen Hernández 26.11.09 | 13:48

    Su corona, solo servio para burla, no fue oro ni plata, ni llevaba cetro o bastón de mando, eran espinas...

    Pero como se pregunta Bultmam, en el debate sobre la posibilidad de conocer D*s

    ¿Quien es ese hombre que puede ver la creación verdaderamente como revelación?
    Jesús, dejó y nos libertó a toda la humanidad, de títulos, y prebendas

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