Varios amigos me han pedido que escriba sobre el número de los salvados y he pensado que puede ser bueno recordar el tema que aparece en Apocalipsis 7, que ha influido mucho en las visiones posteriores de algunos creyentes, católicos y protestantes. El número 144.00 ha venido a ser un signo de salvación exclusivista, de manera que algunos creyentes (como los Testigos de Jehová) han pensado que sólo ellos recibirán el cielo verdadero 144.000; los demás, los que no seamos suficientemente buenos quedaremos reducidos a un estado inferior de felicidad o destruidos para siempre. El texto es importante y lo quiero comentar siguiendo mi libro sobre el Apocalipsis (Verbo Divino, Estella 1999)… recordando que, en otro pasaje del mismo Apocalipsis se dice que los 144.000 son aquellos que “no se han manchado con mujeres”. Pero de eso trataremos el próximo día. El pasaje consta de dos unidades: Ap 7, 1- 8 (los 144.000) y Ap 7, 9-17 (una gran multitud).Los veremos por separado
(a) Ap 7, 1-8:
Los ciento cuarenta y cuatro mil sellados. Texto
(Ex 12, 7-14; Jer 49, 36; Ez 7, 2; 9, 4-6; 37, 9; Dn 7, 2; Mt 24, 31; Ap 3, 12; 3, 12; 22, 4)
7 1Después de esto, vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra. Sujetaban a los cuatro vientos para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar ni sobre los árboles. 2Y vi otro ángel que subía del oriente con el sello del Dios Vivo y gritó con voz fuerte a los cuatro ángeles que tenían el poder de dañar tierra y mar:
3-No dañéis a la tierra, ni al mar ni a los árboles
hasta que sellemos en sus frentes a los servidores de nuestro Dios.
4Y oí el número de los sellados: eran ciento cuarenta mil y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel:
5De la tribu de Judá, doce mil sellados; de la tribu de Rubén, doce mil;de la tribu de Gad, doce mil; 6de la tribu de Aser, doce mil;
de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil;
7de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil;
de la tribu de Isacar, doce mil; 8de la tribu de Zabulón, doce mil;
de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín, doce mil sellados.
Cuatro ángeles, extremos del mundo, cuatro vientos... (7, 1).
Los ángeles son poderes cósmicos, como los Vivientes de Ap 4, y dirigen los cuatro aires (bóreas/norte, austro/sur, euro/este y céfiro/oeste) de la tierra. Ellos pueden retener los vientos, de forma que no soplen, dejando sin aliento a los que deben respirar sobre la tierra; o hacer que estallen con furia destructora de huracán, matando lo que encuentran a su paso, o hacerlos portadores del veneno de la peste... La vida entera es aire, respiración del cosmos. Pues bien, aquí parece que la muerte se ha extendido sobre el mundo pues los ángeles retienen todo el aire y ya no puede respirar la tierra, ni moverse vivo el mar, ni recibir aliento el árbol (7, 1).
Tiempo de espera (7, 2-3).
Sobre ese fondo de muerte (falta el aire) se escucha la voz del ángel de oriente (puerta del sol, cuna de la vida), diciendo a los ángeles del viento que no dañen tierra, mar, ni bosque para que los signados del Dios Vivo reciban el sello. Los degollados preguntaban ¿hasta cuándo? Dios había respondido: hasta completarse el número de mártires (Ap 6, 11): ellos, los degollados, sostenían el universo. Aquí emerge otra vez la misma idea: los ángeles del mundo se disponen a cortar el aire a los vivientes, destruyendo lo que existe (tierra, mar, arbolado). Pues bien, Dios les responde que respeten la vida hasta que el Ángel de Oriente marque a los elegidos de Dios. No ha llegado el tiempo de recogerlos, para que el mundo acabe ya (como suponía Mt 24, 31 par). Es momentos de sellarlos, aquí, sobre la tierra, en camino de elección (quizá de bautismo). Ellos, los amenazados y elegidos (sellados) sostienen con su fidelidad el mundo entero: no viven los mártires a merced de los verdugos sino, al contrario, por gracia de los mártires pueden vivir los verdugos (por ellos sopla el viento bueno sobre el mar, la tierra, el arbolado).
Ciento cuarenta y cuatro mil (7, 4-8).
Es número simbólico de culminación israelita, marcados con el sello de Dios, como en Ez 9, 4-6: doce mil para cada una de las tribus de Israel, citadas en forma solemne, como en liturgia de posesión sagrada, con José y a Manasés como distintas y dejando a un lado a Efraín y Dan que ciertas tradiciones presentan como culpables de idolatría (cf. Jc 17-18; Os 5, 3-4). Es improbable que estos 144. 000 sean sólo israelitas antiguos o judeocristianos; tampoco parecen mártires en sentido externo. Son simplemente unos cristianos auténticos, varones y mujeres fieles a Jesús, al servicio de la humanidad y de la vida, el auténtico Israel.
Los adoradores de la Bestia llevan en sus manos y en la frente su kharagma o signo (Ap 13, 16), los fieles de Jesús el sello de Dios. Entre unos y otros estalla la guerra escatológica. Siguiendo esquemas de la Biblia Hebrea (especialmente del Éxodo) y desarrollando motivos que encontramos en la literatura del tiempo (apocalípticos, Manual de Guerra de Qumrán), Ap ha querido presentar aquí a los voluntarios del Cordero: personas dispuestas a dar la vida por el evangelio. Es como un censo de soldados. ¿Cuántos tiene Dios? Ap responde evocando los textos fundantes de la historia israelita (Núm 1; cf. Ex 12, 37-37; Núm 3, 39; 26, 5-51; 2 Sam 24) que contaban tribu a tribu a los guerreros de Dios (en total 603.550).
Pero lo que allí eran soldados varones (aptos para tomar las armas y matar) se vuelven aquí sellados humanos, varones y mujeres capaces de dar testimonio de Jesús, dejándose matar, si hace falta, por su Nombre. A ese nivel ha cesado toda distinción entre varones y mujeres; más allá del patriarcalismo del lenguaje, Ap ha creado un humanismo abarcador cristiano.
Externamente parece que puede triunfar el grupo de la Bestia, pues tiene poder para imponerse sobre el mundo (cf. Ap 13). Pero desde ahora conocemos a los triunfadores: los 144.000 fieles a Dios; con ellos se inicia el nuevo y verdadero éxodo pascual de los siervos de Dios (que aparece en Ap 8-11): ovejas marcadas del rebaño santo, bautizados del Cordero, sellados de Dios, portadores de su imagen sobre el mundo.
Aplicación
Estos 144.000 son un signo de la culminación del judaísmo. Ap se arraiga en la historia de Israel. Por eso es fundamental el número 144.000, como signo de culminación y cumplimiento israelita. Cf. A. Feuillet, Les 144.000 marqués d'un sceau, NT 9 (1967) 191-224; A. Geyser, The twelve tribes in Revelation: Judaean an Judeo-Christian Apocalypticism, NTS 28 (1982) 388-399
Los 144.000 y la muchedumbre. A partir de Ap 7, 1-8 y 7, 9-17, algunos cristianos, en especial Testigos de Jehová, has distinguido dos tipos de salvación: la celeste de los 144.000 sellados, que triunfan con Dios, y la terrena de la muchedumbre innumerable que seguiría viviendo una vida feliz sobre este mundo. Pues bien, esta distinción va contra Ap. Los 144.000 forman un número simbólico que sirve para situar a los voluntarios de la "guerra del Cordero" en la línea de esperanza israelita, para introducirlos después en la multitud de los salvados. Al final no habrá distinciones: los 144.000 se integran en la muchedumbre de la Ciudad Esposa de Ap 20-21.
(b) Ap 7, 9-17: Muchedumbre incontable. Texto
(Sal 23, 1-2; Is 49, 10; Ez 34, 23; Dn 12, 1; Mt 24, 21; Mc 13, 19)
9Después de esto vi y he aquí gran una muchedumbre que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua. Estaban de pie delante del Trono y del Cordero, revestidos con túnicas blanas, con palmas en las manos 10y clamaban con voz grande diciendo:
¡La salvación es nuestro Dios, Sentado sobre el Trono,
y del Cordero!
11Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del Trono, alrededor de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, cayeron rostro a tierra delante del Trono y adoraron a Dios, 12diciendo:
Amén. Alabanza, gloria sabiduría, acción de gracias,
honor, poder y fuerza a nuestro Dios
por los siglos de los siglos. Amén.
13Entonces uno de los Ancianos tomó la palabra y me preguntó:
-Estos que están revestidos con túnicas blancas
¿quiénes son y de dónde han venido?
14Yo le respondí: ¡Tu lo sabes, Señor!
Y él me dijo:
-Estos son los que vienen de la gran tribulación,
los que han lavado y blanqueado sus túnicas en la sangre del Cordero.
15Por eso están ante el Trono de Dios y le sirven en su templo día y noche,
y el Sentado en el trono habitará con ellos.
16Ya nunca tendrán hambre ni sed,
ni caerá sobre ellos el ardor del sol ni otra quemdadura.
17Porque el Cordero que está en medio del Trono los apacentará
y los conducirá a fuentes de aguas de Vida
y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos.
Una muchedumbre
El texto anterior ha contado a los siervos de Dios (cf. Ap 7, 3), consiervos de los asesinados que claman venganza (cf. 6, 11). Pues bien, en ampliación y anticipación simbólica que conduce de la tierra al cielo y de Israel a todos los humanos, este nuevo interludio presenta el canto universal de los salvados. Lo que era guerra se hace en triunfo. La escena del sellado instituía a los soldados de Dios, israelitas en éxodo arriesgado, con un tipo de voto de martirio: sólo los voluntarios en la entrega de la vida podían acompañar al Cordero. La nueva escena presenta la liturgia de victoria final de los salvados. Abre nuestros ojos y nos dice ¡mira!
Los 144.000 (verdadero Israel) se integran en esta multitud innumerable, de todas las naciones, que nadie puede contar, pues el número final pertenece a Dios y no es objeto de ningún tipo de censo, ni aún sagrado, como sabe (en otro plano) 2 Sam 24. Es texto se compone de visión (7, 9-12) e interpretación (7, 13-17).
La visión (Ap 7, 9-12)
introduce a los hombres y mujeres (salvados) en la gran liturgia del Trono y Cordero (Ap 4-5). El Cielo se amplía, el Salón del trono de Dios se vuelve espacio de canto y gloria para todos los humanos que alaban a Dios (7, 9-10), acogidos por los seres celestiales (7, 11-12). Esta es la visión del fin del tiempo: la liturgia humana se integra en la del cielo; la historia del dolor se vuelve gloria. Desde ese trasfondo destacamos algunos rasgos del pasaje:
– Una multitud innumerable de todo pueblo, tribu, raza y lengua. Frente a los 144.000 guerreros que parecen sólo de Israel aparecen los triunfadores de todas las naciones, comprados por la sangre del Cordero (cf. 5, 9). El Mesías de Dios ha reunido a toda la humanidad (Dan 7, 14 ; cf. 4 Es 3, 7).
– Están en pie ante el Trono y el Cordero, como triunfadores, ocupando el lugar de Vivientes, Ancianos, Ángeles. Ya no sufren bajo el altar, pues la Ciudad Final no tiene altar ni templo (cf. 21, 22), ni interceden, suplican o piden venganza (como en 6, 9-11), pues todo ha sido conseguido,
– Con túnicas blancas y palmas en las manos. El blanco es triunfo, no color de espera, como en 6, 11, ni de lucha escatológica como en 19, 14, sino de marcha victoriosa de los salvados, que caminan con (ante) Jesús, como (cf. 3, 4). Roma celebra con pompa el triunfo de su ejército (como muestra el Arco de Tito, tras la guerra del 70 d. C.). El vidente canta el triunfo final de los salvados que llevan en las manos las palmas de los Tabernáculos eternos (cf. Lev 23, 40-43; 2 Mac 10, 7).
– Gritando con voz grande... Su voz no es suave melodía, sino alarido de guerra convertido en ululato de victoria. El grito de guerra, hebreo teruah, formaba parte de la liturgia de lucha y victoria (cf. Jos 6, 5; Jc 7, 16-20; 1 Sam 4, 5-6; 2 Sam 6, 15) en el mundo. Este grito poderoso (cf. 6, 10; 10,3; 14, 15) de los vencedores marca el comienzo de la fiesta celeste.
– La Sôtêría se debe a Dios... y al Cordero (7, 10). Dejo el término (sôteria: Salvación), en griego, para destacar su sentido marcial. Los vencedores de Roma dedicaban su victoria al Cesar, aclamado así como Soter para el imperio. Los vencedores de Jesús atribuyen su victoria a Dios y al Cordero: agradecen lo que han recibido y convierten su canto en teodicea, defensa de Dios. Este es el Hosanna (=¡Salvanos, Yahvé! ¡Yahve nos salva!) de las tradiciones de Israel que se cumplen por el Cristo. Esa palabra, vinculada a los Salmos de Victoria (cf. Sal 3, 9; 118, 25), funciona como confesión de fe (cf. 12, 10 y 19, 1): Dios se revela divino al salvarnos a través del Cordero. Este grito procesional, con palmas de victoria (cf. Mc 11, 9-10 par), marca el centro de la fe: los cristianos saben que la Salvación sólo es de Dios y del Cordero, negándose, por tanto, a participar en los cultos de salvación política del emperador romano.
– Ángeles, Ancianos y Vivientes se suman a la liturgia de los vencedores, reasumiendo su palabra anterior (7, 11-12; cf. 4, 7-11; 5, 9-14). Cantaban antes al Cordero que ha comprado un reino-sacerdotes ... (5, 9-10). Ahora asumen la victoria y gozo de los salvados de Jesús: se inclinan, ratificando la salvación de Dios. No hay lucha entre espíritus y seres de la tierra. Al final todos se integran en el mismo canto: los humanos reconocen al Dios de Salvación; los celestes ratifican la palabra y gesto salvador de los humanos con un amén litúrgico y un el recuerdo solemne de los siete atributos de Dios (cf. 4QS 1, 37-40), ya aplicados en 5, 12 al Cordero: bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, fuerza y poder, con acción de gracias (eukharistía) en vez de riqueza Así podría terminar el libro: varios de estos temas volverán en 21, 1-22, 5. Pero antes debe recorrerse el gran camino, desvelarse el mal completo, presentarse el triunfo del Cordero. Significativamente, en la Ciudad del Cordero y de su Esposa no habrá ya ni ángeles, ni ancianos, ni vivientes, a no ser en las puertas (21, 12-14); acaban las jerarquías, queda la humanidad ante (con) el Cordero.
Fiesta de Tabernáculos (=Sukkot, Cabañas). Ap 7, 9-16 describe la victoria final de los salvados con expresiones que evocan esa fiesta: los fieles llevan palmas en las manos, cantan a Dios en procesión y le sienten cercano (cf. 7, 16). Esta es escena de anticipación (debemos leerla al trasluz de Ap 21, 1-22, 5) y experiencia de triunfo escatológico: los seguidores de Jesús celebran la victoria conseguida, en vestidos blancos de fiesta, con ramos de gloria en las manos. Ha estudiado el trasfondo de esta fiesta, aplicándola en su lugar al Ap , R. Vicent, La fiesta judía de las Cabañas (Sukkot). Interpretaciones midrásicas en la Biblia y en el judaísmo antiguo, EVD, Estella 1995. El folclore judío ha conservado viva su memoria, con ramos y cabañas y de anticipación gozosa de la gloria, como muestran de forma entrañable I. B. Singer, Cuentos judíos, Anaya, Madrid 1985.
Interpretación (Ap 7, 13-17).
Comienza con la pregunta retórica de un Anciano sobre el color del vestido (blanco, salvación) y la identidad (¿quiénes son?¿de dónde han venido?) de los triunfadores (esquema parecido en Ez 37, 3). El vidente devuelve la pregunta al Anciano (¡Tú lo sabes!) y este responde como ángel hermeneuta, según tradición de los apocalípticos del tiempo (cf. 4 Es 2, 39-45), anunciando aquello que el Vidente verá luego (cf. Ap 20-22). El texto retoma motivos de los asesinados de 6, 9-11 y de los 144.000 soldados anteriores, pero los extiende a todos los salvados:
– Han venido de la gran tribulación (7, 14b: thlipsis), que aparece en la vida del profeta y sus iglesias (cf. 1, 9; 2, 9.10.22), en palabra que Dan aplicaba a la prueba de los tiempos finales (Dan 12, 1; cf. Mc 13, 19.24 par). La misma vida del Creyente, fiel al Cristo, en un mundo dominado por los Jinetes/Caballos de 6, 1-8, es prueba. De ella vienen los salvados, han sabido mantenerse.
– Han lavado sus túnicas en la sangre del Cordero (7, 14c). Antes recibían los vestidos blancos, como don de Dios (6, 11). Ahora se dice que ellos mismos los han blanqueado en sangre (roja) que mana del Cordero, como río de pureza para todos los humanos. Está quizá en el fondo la imagen del "mesías" de Judá que lava en vino sus vestidos (cf. Gen 49, 11) y la purificación de quienes celebran la liturgia israelita (cf. Ex 10, 10- 14). La sangre de animales sacrificados limpiaba a los judíos; ahora lava y blanquea a los cristianos la del Cordero degollado (cf. 1, 5; 5, 9; 12, 11).
Así pasamos de la sangre de los asesinados (6, 10; 19, 2; 16, 6; 17, 6) que clama venganza a la de Jesús Cordero que limpia. En contra de Ignacio de Antioquía, Ap no elabora ningún misticismo (victimismo) martirial: no tiene deseo de morir, ni gozo por unirse a Cristo derramando su sangre. La muerte de los testigos de Jesús carece humanamente de sentido: por eso, los mártires claman y piden venganza; por eso piden respuesta de Dios que les limpia por Cristo; por eso suplican el juicio y destrucción de los perversos.
La segunda parte de la palabra del Anciano (7, 15-17) ofrece una hermosa descripción del triunfo final de los salvados, anticipando los rasgos de la Jerusalén celeste (Ap 21-22). Faltan dos signos que aparecerán después (Ciudad y Novia), pero se anticipa la fiesta de los tabernáculos (cf. Is 25, 8; 49 10; Ez 34, 23; Sal 23): los humanos comparten la gloria de Dios; han culminado su camino, se acercan a su Trono y le adoran día y noche ante su Templo (7, 15a). Más tarde (21, 22) se dirá que al fin no hay Templo (21, 22), pues toda la Ciudad se hará presencia de Dios para los humanos (7, 15a). Éstos son ahora sus rasgos:
a. Fiesta de Dios: el Sentado sobre el trono habitará con ellos (7, 15b), como amigo que vive en cercanía de alianza con los suyos. El verbo habitar (skenôsei) puede recibir en la tradición tres sentidos: Dios extenderá su tienda (skênê: tabernáculo) para que habiten los salvados (cf. Ex 25-31); la sekiná (realidad y gloria de Dios) habita entre ellos, conforme a una visión usual del judaísmo; o Dios extenderá su tienda junto a los humanos, siendo así su amigo (cf. Jn 1, 14)
b. Liberación: ¡no tendrán más hambre...! (7, 16). Estas palabras (cf. Is 49, 10) son la más bella afirmación escatológica: os salvados vienen del hambre y la sed, del sol y el llanto. Su vida ha sido Calvario de dolores que ahora acaba para siempre.
b'. Salvación. El Cordero les guía a fuentes de agua (7, 17a). Del Dios pastor (cf. Sal 23) pasamos en bella paradoja a Jesús Pastor y Cordero. Esta imagen de Jesús Cordero que protege a su rebaño, está en el fondo de 2, 27; 12, 5; 19, 15. La fuente de aguas es el mismo Trono (triunfo) que comparte con Dios (22, 1).
a'.- Y Dios enjugará sus lágrimas... (7, 17b), volviéndose así consolador (cf. Is 25, 8). En el principio y fin de la experiencia escatológica del Ap no está la violencia del guerrero que destruye los poderes enemigos, sino la certeza del amigo Dios que habita con los suyos y consuela a llorosos y oprimidos. Desde aquí podemos hablar de una retórica del llanto y de su superación. Muchos interpretan Ap como libro de violencia: guerras inflexibles, venganzas sanguinarios, desastres infinitos. Pues bien, aquí podemos encontrar una preciosa retórica del llanto, tejida con textos de tradición bíblica y recreada desde la experiencia de Juan. Entre los motivos del llanto están. (a) Hambre y sed. En el centro de está Ap el hambre e impotencia de los que mendigan indefensos por la vida. (b) Desamparo. Los que se sienten arrojados, en manos de pastores (salvadores) falsos confían en Jesús como pastor. (c) Lágrimas. El llanto de los que sufren en la tierra es argumento de Dios (pregunta elevada a su misterio). (d) Soledad. Los abandonados, olvidados, solos, buscan a un Dios que habite entre ellos.
Culmina de esta forma la primera serie de los signos del Apocalipsis. Lo que empezaba como procesión de muerte (Caballos y Jinetes de 6, 2-8) ha venido a convertirse en anuncio de vida. El Vidente sabe que los fieles deben prepararse, como soldados decididos, para el gran combate, pero sabe también que el final será glorioso para ellos y para otros muchos; Dios no cierra su Ciudad a los pocos elegidos, no expulsa del Trono a los humanos. Al contrario, fundado en la tradición del universalismo israelita, Ap la abre (cf. 4, 1) a la muchedumbre innumerable .
La esperanza de esa Ciudad (cielo y nueva tierra: cf. 21, 1) es fuente de transformación para esta misms tierra. Este mundo sin hambre (Is 49, 10), con el Pastor que guía a la ovejas a los pastos y las aguas (Ez 34; Sal 23), sin lágrimas ni llanto (cf. Jer 31, 16), conduce hacia una sociedad alternativa de paz y plenitud para los humanos, aquí, en ese mismo mundo. Ap no trata de un cielo después (que no niega, sino todo lo contrario), pero habla básicamente de las cosas de ese mundo: de los 144.000 elegidos (número simbólico) que ponen su vida al servicio del REino Universal de Dios, para todos los hombres y mujeres.
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Pues si Dios es Dios de todos, ese numero...¡Quien fue el iluminado?...
Los buenos siempre son de Dios.
Y los malos...tienen deferentes moradas, como dice Jesús...según sus delitos...asi el lugar morada que va, donde le corresponde, porque Dios es un juez JUSTO.
Los buenos tienen la morada de la gloria, y tambien vienen y visitan la tierra para ayudar a los regulares a mejorar...pero una cosa es ayudar, y otra hacer el tonton, porque digo yo, que los regulares, tambien tienen que poner de su parte para mejorar.
Aunque a los flojos no les gusta trabajar...han de poner de su parte para mejorar,que no esta bien que por ayudar le duelan las espaldas a los demás.
Esta bien ayudar al projimo, tender la mano, pero oye...que mejore el delincuente tambien, no quiera que todo se lo arreglen a base de los buenos sentimientos de los demás.
Gracias Acamús, Mario Bruzone y María, nuevamente a Tod*s, mil gracias porque en las Oraciones donde se recuerda a quienes "conocemos" aunque no sea físicamente, está la Comunidad que andamos buscando.
Y para no andar en los "despistes" mucho mejor, hablar con quienes tienen el mismo código, aunque se disienta en los pensamientos de cada persona, saber como respiramos nos enriquece a tod*s.
Eso, sí, dejar la mordaza y el tronido de las bombas dialécticas aparte deja fluir aún más estos nuestros Códigos...
Gracias nuevamente a Xavier por el esfuerzo que le supone este blog, y dejar "perlas" en nuestro camino, ya sabes Xavier que algunas veces hasta el Evangelio dice aquello de no dar de comer a los "cerdos" perlas, pero tú sabes discernir entre quienes algunas veces cometemos este error y entre quienes se manifiestan así para sabotear nuestro espacio, este espacio Libre.
Carmen,
Lo siento mucho. Espero te sirva de ayuda sentirte acompañada por todos los integrantes de este foro (y de Atrio). Yo también recordaré a tu padre y a toda vuestra familia en mis oraciones.
Un gran abrazo
María
Carmen
Mi solidaridad ante tu dolor y, por si te sirve de algún modo de ayuda, te diré que yo también recordaré a tu papá en mis oraciones.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Parece que se reproducen comportamientos antiguos de autos de fe, de enemigos a batir. Incluso en un post muy anterior, un católico habló de que era deber de los miembros de la Iglesia contestar en un foro “donde se hace anticristianismo”.
Yo voy a seguir colaborando en el Blog. Trataré de no repetir los comportamientos que censuro.
Un saludo a todos y un afectuoso abrazo a Carmen.
En estos días que he estado silencioso, me he entretenido leyendo algunos textos del pasado de este Blog. Raro era no encontrar enfrentamientos. Uno le decía a otro que si quería conocer varón, otro hablaba de las taras sexuales de una mujer, otros acusaban a un profesor judío de no se qué cosas… Cada tema parecía provocar iras incontrolables. De vergüenza ajena.
Esta bilis política que invade España va tomando cuerpo en todas partes. Incluso se usan aquí términos de propaganda política (alguien dijo: “Teología de Prisa”, que tiene tela), y se intenta menospreciar al otro, tachándolo de hereje o marxista, feminista o de la Teología de la Liberación.
De hecho, la interesante teología de logos (mi enfrentamiento mayor), con el que comparto muchas más cosas de las que él piensa, se ve oscurecida por un círculo obsesivo de “conmigo o contra mí”, de repetición de las mismas palabras sea cual sea el tema ¿Es imposible hablar tranquilamente, dialogar?
P...
Hola a todos,
Vuelvo y leo el post de Pikaza sobre los trolls. Y veo que menciona mi nombre y se lo agradezco y le mando un abrazo.
Precisamente por que este Blog es un espacio libre, Xabier necesita (y nosotros más que nadie) respirar un atmósfera de confianza. La confianza es fundamental en una tertulia.
Para debatir de la forma en que debe hacerse, han de tomarse las opiniones del otro desde el mejor de los sentidos, desde la mejor de las intenciones.
No se puede convertir un foro en una batalla.
Confianza en que las intervenciones serán leídas, discutidas. Todos aprenderemos algo.
Pero da la impresión de que no se llega con limpieza de espíritu a este blog. Algunos creen apreciar en el otro a un enemigo. Y a cada intervención le siguen descalificaciones. Nadie tiene que soportar eso. Mucha gente válida y con cosas que decir se ha ido quedando fuera y es injusto.
En estos días que he estad...
Alfonso María,
lo que es triste es que su debut en el tema arranque con "el timo del cristianismo" y "el timo de la Iglesia". Sin embargo, yo no necesito recurrir (y me sería muy fácil) al "timo del judaísmo". Que discrepe no signifique que no me aproxime a la cuestión con un mínimo de respeto, respeto que usted ha demostrado no tener ni con Jesucristo (según usted un timador) ni con la Iglesia (otro timo).
Mientras tanto, sigue usted sin responder a la cuestión del Reino de Dios.
Querido Hisopo:
le recuerdo que para Dios mil años no es nada...en la eternidad no existe el tiempo como en este espacio denso y material lo entendemos.
Es triste que usted recurra a los viejos cargos contra los judios como el asesinato de Jesucristo.Le recomiendo que "relea" la parabola del HIJO PRODIGO...al final Dios ama a sus dos hijos (judios y cristianos) por igual.
Respecto a la religion que profeso,como si no profeso ninguna...eso pertenece a mi intimidad.
alfonso maria ferrari,
por sus manifestaciones parece que es usted judío. Si es así le recordaré que tuvieron al Mesías entre ustedes y no lo reconocieron; es más, lo mataron.
Habla usted de forma imprecisa e inconexa del Reino de Dios, resurrección de los muertos, del primer mandamiento, etc. demostrando que no tiene ni idea de lo que es el Reino de Diso ni de quién era Jesucristo.
Pues nada: le pese o no, espere usted sentado a su "mesías". Va para largo, le advierto.
Solo deciros, que desde hace unos días, mis recuerdos vuelven al principio de toda mi existencia, y me atrapan recordando y evocando aquellos olores y sabores, del comienzo y recuerdo de la infancia que me trae, a mi padre y cuando en la más tierna edad, es algo asombrosa la figura del padre, algo valerosa y lugar donde nos refugiábamos cada vez que el miedo nos acechaba.
De igual modo ato, estos sentimientos con aquellos otros que sufrieron los Apóstoles, en los Hechos, y como ellos cuando sintieron la voz del Resucitado, le escucharon decir “Volver a Galilea…” volver al principio, comenzar con vuestro primer sentimiento o búsqueda, con vuestro primer nombre y apellido, el primer sabor y el primer discernimiento que les instó a buscarle.
Cada principio es el comienzo de todo, aunque esté exento de datos o fechas, los números no catalogan más que un mero registro, sin que le aporte nada, y más bien sea un mero adorno, algo que indique lo contrario, el desconocimiento...
Gracias Xavier, Roser sé que esto es lo que nos indentifica como persona, la Humanidad que nos acerca al dolor o alegría de quien está cerca, aunque estemos a mil km de distacia.
Quizás, sea el peor momento para hablar de este tema…porque duele pensar que detrás de lo desconocido está mi padre, y que prácticamente es ten real en el tiempo su presencia, que nos cuesta decir, que será en otro momento y espacio donde disfrutaremos nuevamente unidos, incluso en una perfecta unión. ¿…?
Esta es la fe de una persona que quiere creer, que necesita ser creyente, hoy más que ayer, porque aún cuesta aceptar, que todo cambien en una décima de segundo, y que las personas que amamos que y imaginamos que estarán siempre para protegernos, porque para ell*s, siempre somos sus niñ*s, sin que la edad influyera para decir este termino al referirse a sus hij*s.
Solo deciros, que desde hace unos días, mis recuerdos vuelven al principio de toda mi existencia, y ...
Hisopo:
no haga juegos de palabras...tanto le cuesta entender que judios y cristianos esperamos "todavia" el mismo Reino de Dios...esperamos la resurreccion de los muertos en una Tierra renovada.Y lo demas son cortinas de humo.
Señor Enriquez:
no se me vaya usted por las ramas...Reino de Dios solo hay uno.El "reino de cristo" no existe...eso seria tomar a broma el primer mandamiento y adorar a las criaturas en lugar del Creador.Le recuerdo que el "reino de cristo" no fue creido ni por el propio Jesus...Jesus rezaba como cualquier judio la Shema Israel:EL SEÑOR ES UNO.Jesus murio judio esperando el Reino de Dios como cualquier judio.Y esto hay que aceptarlo...pese a quien pese.
y que, quienes le sean fieles, serán acogidos en su seno. Aparte de esto, no creo que nos dé pistas de cómo debemos comportarnos para serle fieles.
La eterna lucha entre el Bien y el Mal, `”narrada”, a nivel cósmico, por alguien empapado en la tradición religiosa judía (Tabernáculo, túnicas lavadas en la Sangre del Codero) conocedor de las culturas orientales (dragones)y testigo de las paradas militares triunfales de los imperios dominantes de entonces. Sus alegorías, símbolos y enigmas debían ser entendibles para los primeros cristianos. Ahora necesitamos que alguien nos lo “explique”. Xabier lo hace muy bellamente. Pero el mismo reconoce que se puede interpretar de muchas maneras, al aludir a los Testigos de Jehová. Pienso que, de escribir su autor el AP hoy en día, seguramente introduciría espacios y aspectos de la Guerra de las Galaxias para que lo entendiéramos nosotros. Lo que queda clarísimo para mi, es que el autor nos quería decir que, el Dios y Señor del Universo, no es indiferente a las lágrimas de los que sufren y que
Sacarnos del dominio de las tinieblas para trasladarnos al dominio de su Hijo querido, así es como el antiguo mensaje bautismal de Col 1,13 caracteriza la liberación de la posesión (diabólica), conectando de esta manera la disyuntiva de Dios o los ídolos, fe o superstición, vida cabe bajo la palabra o vida bajo la represión demoníaca de la verdad, autentica humanidad o inhumanidad.
Para los cristianos, la esperanza de la transformación de la humanidad en el reino de Dios es un acontecimiento del tiempo final, cuyo futuro ya ha despuntado en el mensaje, la praxis y el destino de Jesús de Nazaret. DE modo que los cristianos están, y ahora, irrevocablemente insertos en el radio de acción, en el ámbito de soberanía del reino de Dios, que para ellos se identifica con el reino de Cristo. Estar inserto en el ámbito de soberanía del reino de Cristo significa saber cual es el “señor” que uno tiene y, a la vez, dar una negativa radical a todos los “señores y poderes” que pugnan por conseguir el dominio sobre el hombre. Estar en el ámbito de la soberanía de Cristo significa a si mismo procurar la “des-demonización” de los ídolos de este mundo con vistas a una sociedad más humana y cristiana.
Dios Amigo (¿hay algo mejor?) y explicación del “silencio de dios” ante el dolor de los que sufren y lloran, algo que a tantos escandaliza.
Estamos en la hora de la espera que puede convertirse en víspera de fiesta, si entendemos que de ella depende que otros lleguen con nosotros a ese momento de Bendición, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, fuerza y poder, en que queda convertida la vida de los que saben esperar.
Desde muy pequeña el Apocalipsis ejercía sobre mí un atractivo extraño, creo que más por intuición que por conocimiento. A Xavier le debo haber invertido los términos de ese binomio y haber conseguido entender por qué me atrae tanto ese singular libro.
Y es que como dice Xabier, “En el principio y fin de la experiencia escatológica del Ap no está la violencia del guerrero que destruye los poderes enemigos, sino la certeza del amigo Dios que habita con los suyos y consuela a llorosos y oprimidos” porque “El llanto de los que sufren en la tierra es argumento de Dios (pregunta elevada a su misterio)”.
alfonso maria ferrari,
Vamos a ver: si Jesús no trajo el Reino de Dios, pero la Iglesia lo sustituye, entonces: ¿quién trajo el Reino de Dios? ¿O es que no lo trajo nadie; o sea, que no ha existido? Pero ¿si no ha existido cómo es posible que algo lo sustituya?
Conviene antes de ponerse a escribir pensar en lo que se va a decir, porque si no puede pasar lo que te pasa: que parece que tu intelecto no te permite ir más allá del insulto a la Iglesia.
Aunque claro, los dos sabemos que en este blog no te van a faltar palmeros que te aplaudan.
Carmen Hernandez, ante la avalancha de trolls furiosos que provocó el post de Xabier ayer, dejé de leer los comentarios. Hoy, al ver lo que te dice Xabier y no entenderlo, he ido a buscar a ver de qué se trataba. Siento mucho lo de tu padre. Te doy un abrazo muy fuere y, por favor, sigue entrando en el blog-
Gracicas, Carmen...Recuerdo a tu padre ante Dios, y te recuerdo a tí. Lo harán todos los de mi blog.Un abrazo. Estás en tu casa. Xabier
Me siento incapaz de "asimilar ,ni siquiera un poquito " todos estas escrituras ,entiendo que Pikaza es especialista en estos temas ,pero de vez en cuando si diera un pequeño "respiro " muy de vez en cuando ,con TEMAS DE ACTUALIDAD ...seguramente ,el de la APOCAPIPSIS ,esté mas actual que nunca,no lo pongo en duda ,pero le pediria un pequeño esfuerzo y si puede resumirlo y compararlo CON EL MOMENTO ACTUAL ¿O NO SE PUEDE HACER ?
-¿podemos hacer de todo esto una lectura ,para tener una vida mas plena ? ¿más humana ?en resumidas cuentas ¿´mas critiana ,mas etíca ,mas moral ...mas digna ?
¿En que consiste el timo cristiano?
El timo cristiano consiste en que Jesus no trajo la boda entre el cielo y la tierra...sino que lo alejo todavia mas...Jesus trajo el divorcio perpetuo entre el cielo y la tierra.JESUS NO TRAJO EL REINO DE DIOS Jesus trajo "la iglesia"...¡¡¡ vaya timo !!!
¿En que consiste el timo de la Iglesia?
El timo clerical consiste en que la llamada "iglesia catolica" de forma grotesca y blasfema a la propia fe judia de Jesus,sustituye sin ningun reparo al Reino de Dios.Los curas,obispos y papas con sus ritos,atuendos y posturas sustituyen al Reino de Dios...¡¡¡ vaya timo !!!
Evidentemente, lo de 144.000 “elegidos” es una cifra simbólica que quiere decir muchísimos.
A mi lo que no me gusta es la palabra “elegido”. Estoy convencida de que debería sustituirse por la palabra “respondido/a”, en el sentido de haber respondido a la llamada de Dios. ( y no precisamente para meterse en el seminario o en un convento) . Incluso allí donde dice en el NT "Muchos serán los llamados y pocos los elegidos" (Mt.22,14), creo que hay que leerlo metiéndose en la mentalidad judía de “pueblo elegido” . Para mi es una idea nazi. La misma que al Estado de Israel, en estos momentos, le permite masacrar sin remordimientos al pueblo palestino.
Irrintzi bat entzunda
Ujuju indartsua
Goazen gudari danok
Ikurrinen atzean
Justi:
Nací para quererte y queriéndote tanto sigo viviendo para amarte, y amándote sueño con que seas mía... y soñando moriré de sueños.
Jose Carlos ¿qué te pasa guapo ..no te he entendido nada de lo que has escrito ..dimelo en palabras "del pueblo " por favore
Yo tengo la plaza segura "no me he manchado con mujeres !que guay ! vamos a meter de vez en cuando algo que nos haga reir un poco por favor que la vida
er mu dura
er mu mala
er mu japuta
que tuerce el rabo y te dá hasta en la tarjeta visa ..señor ..propongo contar de aquí a que comince el "curso " coitas de amores que son preciosas ,,pero de amores "de desamores ya hablamos todo el año ¿qué te parece guapo ?
Quien, en cambio, corre el peligro de desesperar de la seriedad infinita de su responsabilidad personal, queda animado por la posible salvación de todo hombre: la gracia de Dios no tiene fronteras, ni aún en el infierno.
Tras la grandiosa imagen del juicio final – bien sea al termino de la vida de cada hombre o al término de la historia de la humanidad- se esconde un mensaje tan serio como consolador, que no tiene nada que ver con una “vana esperanza”. Sin embargo, como en una resolución sobre “nuestra esperanza” se pregunta el sínodo católico alemán,” ¿no hemos oscurecido nosotros mismos a menudo en la Iglesia este sentido liberador del mensaje del juicio final de Dios, anunciándoselo sonora e insistentemente a los pequeños e indefensos y, en cambio, demasiado suave a los poderosos de está tierra?” ¡Y de haber alguna palabra significativa de nuestra esperanza, digna de ser valientemente confesada sobre todo “ante gobernadores y reyes” Mt 10,18, es evidentemente está!
Que Dios tenga que salvar a todos los hombres y reducir la “eternidad” de las penas del infierno contradice la soberana libertad de su justicia y misericordia. Pero también contradice que Dios no pueda salvar a todos los hombres ni acabar –por así decir- vaciando el infierno. ¿Qué decir pues?
En el Nuevo Testamento, los relatos del juicio anuncian una clara división de la humanidad. Pero otras afirmaciones, especialmente las paulinas, indican una misericordia universal. Estas afirmaciones y las del Nuevo Testamento no se encuentran conciliadas en ningún pasaje. ¡La cuestión, por tanto, como hoy indican muchos teólogos, no puede por menos quedar abierta! Y la lección de todo esto es que hay que tomar en serio conjuntamente la responsabilidad personal y la gracia de Dios.
Quien corre peligro de escamotear frívolamente la infinita seriedad de su responsabilidad personal queda advertido por la posibilidad de un doble desenlace: su salvación no está de antemano garantizada.
decidirse por qué “señor” se tiene, a que señor se pertenece es el reto decisivo que ha de aceptar el cristiano. De ahí que la fe en Dios, la fe en la resurrección de Jesús a la vida eterna, incluso a la impertinencia del cielo o de la tierra, tengan para el hombre un carácter desilusionante y, por lo mismo, liberador: “la justicia de Dios no sabe de misericordia barata”. Echa abajo lo que se cree ser algo, viene en ayuda de los pequeños, los explotados, los moribundos, como proclaman las bienaventuranzas, y saca a relucir el ateísmo hasta detrás de las caretas piadosas. Quien viene de una muerte en la picota y de un sepulcro abierto y está practicando el seguimiento del Nazareno, ya no se acomoda a una sociedad en la que la consigna “éxito dinero” embriagan a los hombres. En los saciados y satisfechos consigo mismos se esfuma el sentido de las realidades…
Jueves, 16 de febrero
José Arregi
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
Vicente Luis García
Asoc. Humanismo sin Credos
Vicente Haya
Manuel Mandianes
Urbano Sánchez García
Josemari Lorenzo Amelibia
Religión Digital