El blog de X. Pikaza

¿Cómo murió San Pablo? (Ariel A. Valdés, versión larga)

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Hace tres días publiqué una versión "breve" del trabajo de Ariel Álvarez Valdés sobre la Muerte de San Pablo, tomada de la Revista Criterio (Buenos Aires).Viendo las críticas que le han hecho (poca seriedad, falta de argumentos...) he puesto en marcha a mis "agentes" para conseguir la versión larga, publicada como dije en Estudios Trinitarios, Salamanca, Verano del 2009. Hoy la "cuelgo" en el blog, por si algunos quieren disponer de más datos sobre el tema. Valoren, por favor, los datos de los Padres de la iglesia y de los teólogos modernos, con los argumentos históricos. Buen trabajo a los que quieren entrar en esta investigación de orfebrería (que es una hipótesis, no una tesis), que nos sitúa ante un riesgo grave de la iglesia y de toda sociedad: las rupturas internas, las envidias.

Un silencio inexplicable

Cuenta el libro de Los Hechos de los Apóstoles que, al final de su vida, San Pablo fue denunciado por los judíos y apresado en Jerusalén bajo el cargo de revoltoso y agitador social (Hch 21,27-40). Estuvo dos años preso en Palestina, y luego fue trasladado a Roma para ser juzgado por el emperador. Pero misteriosamente, al llegar a la capital del Imperio, el libro de Los Hechos termina de golpe y deja a los lectores sin saber qué pasó con Pablo.
Esto ha llamado la atención de los estudiosos, que siempre se han preguntado: ¿por qué Lucas termina tan bruscamente su obra? Al final, ¿Pablo fue juzgado por el emperador o no? ¿De qué lo acusaron? ¿Fue condenado a muerte o liberado? ¿Cómo lo mataron? Resulta sorprendente que el libro, después de dedicar tanto espacio a Pablo, no diga ni una palabra sobre esto, y deje esas preguntas flotando en el aire.

Muchos biblistas explican este silencio, diciendo que Lucas en su libro no pretendía hablar de Pablo, sino de cómo la Palabra de Dios se fue extendiendo por el mundo antiguo, partiendo desde Jerusalén, hasta llegar a Roma. Por eso, una vez que el mensaje del Evangelio llega a la capital del Imperio de la mano de Pablo, a Lucas ya no le interesa se-guir escribiendo su libro. Pudo darse por satisfecho y concluirlo ahí.

Probablemente eso sea cierto. Pero si Lucas contó en su libro el martirio de personajes menos importantes como Esteban (Hch 7,55-60), o Santiago (Hch 12,1-2), ¿por qué no quiso contar la muerte de Pablo?
Se trata de un misterio, que hoy parece estar aclarándose.

Aparece la espada

La alusión más antigua que existe al martirio de Pablo, es la que figura en la carta de un escritor llamado Clemente de Roma, del año 95, es decir, treinta años después de aquellos sucesos. En ella, Clemente dice: “Por la envidia y la rivalidad, Pablo mostró el galardón de la paciencia. Después de haber enseñado a todo el mundo la justicia, de haber llegado hasta los límite de occidente y de haber dado testimonio ante los príncipes, salió de este mundo y marchó al lugar santo, dejándonos el más grande ejemplo de paciencia”.

Vemos que Clemente, si bien afirma que Pablo fue condenado a muer-te, no dice dónde, cuándo, ni cómo lo mataron.
Hacia el año 170 un obispo de Corinto, llamado Dionisio, aporta el segundo testimonio: “(Pedro y Pablo) después de enseñar en Italia, sufrieron juntos el martirio”. Tampoco Dionisio da detalles sobre la muerte de Pablo. Sólo dice que murió junto con Pedro.
En el año 180 encontramos, por primera vez, la información que luego se convertirá en la tradición oficial de su muerte. Figura en un libro apócrifo, llamado Los Hechos de Pablo, y dice que a éste lo mató el emperador Nerón, en Roma, cortándole la cabeza.

A partir de aquí, la noticia será repetida casi sin variantes por todos los escritores posteriores: Tertuliano (hacia el año 200), el presbítero Gayo de Roma (en el 210), Orígenes (en el 250), Porfirio (en el 300), Eusebio de Cesarea (en el 312), Lactancio (en el 318), Sul-picio Severo (en el 400), San Jerónimo (en el 410), Orosio (en el 420).

Una leyenda posterior completa los datos diciendo que, cuando Pa-blo fue decapitado, su cabeza cayó al suelo y dio tres botes, y de cada uno de esos tres lugares brotó un manantial de agua. Por eso hoy el sitio es conocido como “Las tres fuentes”.

El condenado inocente

Pero ¿realmente a Pablo lo mató el emperador Nerón, debido a las denuncias presentadas contra él por los judíos de Jerusalén?
Según el libro de Los Hechos, cuando el apóstol estaba preso en Palestina, antes de ser trasladado a Roma, nadie lo creía realmente culpable. Ni el Sanedrín (Hch 23,9), ni el procurador romano Félix (Hch 24,22-23), ni su sucesor Porcio Festo (Hch 25,25), ni sus oficiales (Hch 26,31), ni el rey Agripa (Hch 26,32). Ninguna de las autoridades tomó en serio la acusación elevada contra él por los judíos, de agitador social y enemigo del emperador (Hch 28,18). Por lo tanto, todo hace pensar que no pudo haber prosperado ningún juicio contra él en Ro-ma.
Pero sí parece cierta la noticia de que murió en Roma. Porque aun-que Lucas no lo dice directamente, lo da a entender varias veces en su libro (Hch 20,25.29.38; 21,10-13).
Ahora bien, si Pablo murió en Roma, pero la acusación de los judíos de Jerusalén, de predicar el Evangelio, no debió de haber prosperado por no ser un delito contra el derecho romano, ¿por qué lo mataron?
Una nueva hipótesis se va abriendo paso entre los investigadores del cristianismo primitivo, y poco a poco va siendo aceptada por numerosos estudiosos, como O. Cullmann, R. Brown, J. Roloff, J. Meier, A. Fridrichsen, X. Pikaza, J. Comblin y G. Wills. Según esa nueva hipótesis, Pablo habría muerto debido a las denuncias de los mismos cristianos de Roma. Es decir, éstos no lo mataron directamente; pero lo denunciaron al emperador, como una forma de deshacerse de él. ¿Por qué? Por las rivalidades internas que había entre los diversos grupos de la ciudad.

Las exigencias de Moisés

Para entender esto hay que tener presente que Pablo pertenecía a una línea, dentro del cristianismo primitivo, que no se llevaba muy bien con las otras corrientes de pensamiento. Y a veces se hallaba directamente enfrentado con ellas.
¿Cuál era el centro del debate? Todo giraba en torno a la cuestión de qué hacer, ahora que había llegado el cristianismo, con las leyes judías. Algunos dirigentes cristianos opinaban que había que continuar cumpliéndolas. Pero otros (entre los que se encontraba Pablo) pensaban que la Ley de Moisés ya no era importante para la vida cristiana, y que la circuncisión no tenía ningún sentido para los creyentes en Cristo.
Esta diversidad de opiniones, aparentemente inofensivas, produjo un fuerte enfrentamiento en el interior de la joven Iglesia. Pronto se formaron dos grupos: a) los que pensaban que los cristianos debían seguir cumpliendo la Ley judía (llamados por eso “judeo-cristianos”); b) los que pensaban que la ley judía ya no tenía que seguir vigente para el cristianismo (llamados “pagano-cristianos”).
Pablo pertenecía a este segundo grupo. Y a causa de ello sufrió muchos ataques, persecuciones y denuncias de parte de los judeo-cristianos. Él mismo lo cuenta en sus cartas. Por ejemplo, al escribir a los cristianos de Corinto y enumerar los peligros que atravesó, coloca entre ellos “la amenaza de los falsos hermanos” (1 Cor 11,26). En otra carta, identifica a esos “falsos hermanos” con los cristianos del bando contrario, es decir, los que querían imponer la circuncisión (Gal 2,4).
Si esta división existía en varias comunidades cristianas, en la de Roma estaba mucho más marcada. Lo sabemos gracias a la carta que él escribió a los cristianos de Roma, unos años antes de su llegada.

Dura contienda entre hermanos

En ella, Pablo menciona la existencia de dos grupos contrapuestos. Uno, al que él llama los débiles, formado por los judeo-cristianos; y otro, al que denomina los fuertes, integrado por pagano-cristianos.
Los primeros estaban preocupados por la circuncisión, los alimentos impuros y el descanso del sábado; en cambio los otros no consideraban esos preceptos importantes. Para decirlo con palabras de Pablo: “Unos creen poder comer de todo, mientras los débiles sólo comen verduras; éstos dan preferencia a un día sobre otro, mientras aquéllos considera todos los días iguales” (Rm 14,2.5).
La división era tan fuerte, que los grupos se criticaban y despre-ciaban mutuamente. Había una guerra abierta y declarada entre ambos. Por eso Pablo en su carta intentó mediar y poner un poco de paz entre ellos, diciendo: “El que come de todo, no critique al que no come ciertas cosas; y el que no come ciertas cosas, que no desprecie al que come de todo, pues Dios lo acepta también a él” (Rm 14,3).
Tan tensa estaba la situación, que Pablo debió pedir varias veces que dejaran de atacarse: “Tú, ¿por qué criticas a tu hermano? Y tú, ¿por qué lo desprecias?” (Rm 14,10). “Dejen de juzgarse unos a otros, y propónganse no hacer nada que sea causa de tropiezo a su hermano, o que ponga en peligro su fe” (Rm 14,13). “Acéptense unos a otros, como Cristo los aceptó a ustedes” (Rm 15,7). “Y dejen de discutir” (Rm 14,1).

La llegada del propagador

Pero el problema era que Pablo ya había tomado partido de manera clara por uno de los dos bandos: “Yo sé bien, y estoy convencido, de que no hay nada impuro; pero si alguno piensa que una cosa es impura, será impura para él” (Rm 14,14). O sea que Pablo pertenecía abiertamente al grupo de los fuertes, de los que no consideraban necesario cumplir las leyes judías: “Nosotros los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no buscar nuestro propio agrado” (Rm 15,1).
Ahora bien, podemos imaginar lo que habrá significado la llegada de Pablo a Roma, en medio de semejante polvorín, y con la situación conflictiva que reinaba entre las comunidades, especialmente cuando era de público conocimiento la postura que él había asumido. Pablo mismo sabía que muchos en la ciudad lo rechazaban y criticaban (Rm 3,7-8). Y aunque él con su carta había tratado de mediar y acercar las partes para mantenerlas unidas, también era cierto que sus convicciones sobre el tema de la ley judía eran muy firmes, y no estaba dispuesto a ceder.
Por lo tanto su arribo a la ciudad, aunque fuera como prisionero, debió de haber causado alarma entre los otros sectores cristianos, puesto que había llegado nada menos que el más grande representante y principal propagador de la postura anti-judía, es decir, del grupo de los fuertes.

Incendio apagado con sangre

Pablo, pues, cuando llegó a Roma, no debió de haber sido condenado a muerte por el tribunal del emperador, porque el delito del que se le acusaba no era sancionado con la pena capital. De modo que fue liberado, y pudo permanecer misionando durante un tiempo en Roma.

Pero entonces apareció en el escenario una circunstancia imprevis-ta: la persecución de Nerón contra los cristianos. Una noche de julio del año 64, estalló un incendio de vastas proporciones al oeste de la ciudad, que pronto se extendió a otros sectores. De los catorce barrios de Roma, tres fueron totalmente destruidos, siete resultaron gravemente dañados y sólo cuatro quedaron intactos. Pronto corrió el rumor de que había sido el propio emperador Nerón quien había ordenado el incendio, para reconstruir la ciudad con mayor fastuosidad. Pero éste culpó a los cristianos, y desató así una gran persecución contra ellos, en la cual murieron muchos seguidores de Jesús.
Según el historiador romano Tácito, en una obra escrita en el año 117, llamada Anales del Imperio Romano, cuando Nerón ordenó la persecu-ción en Roma capturó a algunos cristianos; pero éstos afirmaron no ser ellos los responsables del incendio, e informaron que otros habían sido. Es decir, delataron a sus propios hermanos en la fe.
Por su parte el escritor romano Plinio el Joven, en una carta en-viada al emperador Trajano hacia el año 112, cuenta que durante la per-secución los mismos cristianos se delataban unos a otros.

También el Evangelio de Mateo da a entender que, durante el con-flicto con los romanos, los cristianos se traicionaban mutuamente y se denunciaban a las autoridades (Mt 24,10).

Una muerte como todas

Estos testimonios revelan hasta qué punto los cristianos de Roma se hallaban divididos y duramente enfrentados.
Por lo tanto no resulta descabellado pensar que, durante la perse-cución ordenada por Nerón, el apóstol Pablo fuera denunciado por los cristianos del otro bando, y que terminara muriendo junto con la multi-tud de creyentes martirizados por el emperador.
Si esto es así, la muerte de Pablo no fue el acontecimiento heroico y solemne que todos imaginamos. No fue la ejecución de un ciudadano romano, que tuvo el privilegio de ser decapitado con la espada, ni su cabeza dio tres botes generando manantiales de agua. Esas leyendas piadosas, muy valiosas por su mensaje religioso, no deben con-fundirse con la realidad histórica, que debió de ser mucho más cruel y dura.
Pablo habría muerto junto a todos aquellos cristianos anónimos que cayeron en las redadas de Nerón. Pero no con la muerte majestuosa y es-pecial de alguien importante ejecutado de manera privilegiada. Su muer-te habría quedado sepultada en medio de esas terribles e ignotas muertes descritas por Tácito en las páginas de sus Anales.

Hipótesis con ventaja
La hipótesis de que Pablo murió en Roma como resultado de las lu-chas internas de la comunidad cristiana (es decir, de una manera poco edificante) es, quizás, la que mejor explica los diversos elementos que nos han llegado de la tradición. Así:

a) El silencio de Los Hechos sobre la muerte del apóstol. Lucas debió de haber sabido qué sucedió con Pablo. Y si silenció su muerte, fue quizás porque no se trató de un hecho ejemplar, sino un acontecimiento poco edificante para las comunidades cristianas. Por eso no lo contó.

2) El silencio de Los Hechos sobre la comunidad cristiana de Roma. Cuando Pablo llega prisionero a la capital del Imperio, Lucas nunca menciona su encuentro con los cristianos locales. Quizás porque sabía que las relaciones de Pablo con ellos no habían sido buenas.

3) La carta de Clemente de Roma. El testimonio más antiguo sobre la muerte de Pablo dice que ésta fue “debido a la envidia y las rivalidades”. La expresión sin duda alude a las controversias y divisiones que había en el seno de la Iglesia, no a la denuncia civil y política que habían presentado contra él los judíos de Jerusalén.

4) Los testimonios de Tácito y Plinio el Joven. Ambos coinciden en que, durante la persecución decretada por Nerón, los mismos cristianos se denunciaban y entregaban a las autoridades.

5) Las amargas quejas de Pablo sobre las divisiones que destroza-ban la comunidad de Roma. Los cristianos de la ciudad, sin duda, no estaban todos a favor de él.

6) La ausencia de una tradición sobre su martirio individual hasta casi un siglo y medio después de su muerte. Y la primera vez que apare-ce, es en un libro apócrifo (Los Hechos de Pablo), cuyo autor, un presbítero de Asia Menor, confesó poco después haberlo inventado.

7) El hecho de que, hasta el siglo III, la Iglesia de Roma no men-cione nunca que Pablo estuvo en Roma.


Que todos sean uno

Al parecer, Pablo no murió como consecuencia de las denuncias de los judíos de Jerusalén, ni decapitado como ciudadano romano, sino por la envidia de los cristianos de Roma, durante la persecución del emperador Nerón. Las rivalidades y celos internos de una comunidad, terminaron costando la vida del más grande apóstol de los gentiles.
Es que a la Iglesia siempre la han dañado más las peleas internas que los enemigos externos. Las luchas y divisiones entre cristianos, a lo largo de su historia, la han debilitado más que cualquier persecución de afuera, y las disputas intestinas por celos y envidias le han hecho perder más credibilidad que cualquier otra debilidad de su vida.
Por eso Jesús siempre predicó la unidad entre sus discípulos, a pesar de la diferencia de ideas (Mc 9,38-40). Y por eso san Pablo se preocupó, en todas sus cartas, de hermanar las posturas contrarias de las comunidades, sin eliminar ninguna (Rm 14,3).

Ése sigue siendo hoy el gran desafío de la Iglesia: lograr la tolerancia entre las diferentes corrientes internas. Aprender a convivir con quienes piensan diferente, sin pretender eliminarse unos a otros. Lamentablemente el espectáculo de denuncias, acusaciones, censuras y amonestaciones para acallar a ciertos sectores de la Iglesia, como si Dios sólo pudiera expresarme mediante una única voz, es una constante en la historia de la Iglesia.
Si Dios es infinito, ¿por qué no puede expresarse mediante diversas voces? Es la cuestión que la Iglesia debe algún día responder. Y cuando lo haga, habrá producido el milagro más asombroso. Porque el prodigio que la humanidad está esperando de la Iglesia, no es el de unificar el mensaje, sino a sus mensajeros, en una comunidad donde pueda prevalecer el amor más allá de las diferentes formas de pensar.

31 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Regina 24.07.09 | 00:30

    A mis comentaristas pro opus dei, Jesus no fue un personaje pasivo obediente y de oracion plena, Pablo tampoco, a pesar del cambio de su vida por el llamado de Dios, el continuo siendo Pablo luego que cambio las armas por el mensaje de Cristo el continua luchando pero con la Palabra Sagrada esta vez, desgraciadamente la elite de cristianos que existia en convivencia con el poder en Roma. Jesus no compartio con los sumos sacerdotes, con la iglesia de ese entonces, mientras que los lideres religiosos permitian que los mercaderes conviertan el templo en en letrina, el los expulso los corrio, tuvo genio tuvo caracter, no fue un hombre pasivo que se encerraba las 24 horas en su iglesia, el salio, compartio,con leprosos, prostitutas, ladrones, borrachos todos dan testimonio, dime si un curita de manos blancas (OPUS) va al ultimo rincon a tocar un mendigo para sanarlo, darle un pan. no no no. aqui en la iglesia se nombran obispos de etiqueta social. El Senor nos pedira cuentas, los talentos, ...

  • Comentario por CarmenB 22.07.09 | 19:07

    San Pio de Pietrelcina,o simplemente el Padre Pio,el eligio su destino y su vida,nunca quizo ni espero reconociminto u homenaje alguno:
    "Consciente de los compromisos adquiridos con la vida consagrada, observó con generosidad los votos profesados. Obedeció en todo las órdenes de sus superiores, incluso cuando eran difíciles. Vivió el espíritu de pobreza con total desprendimiento de sí mismo, de los bienes terrenos, de las comodidades y de los honores. Tuvo siempre una gran predilección por la virtud de la castidad. Su comportamiento fue modesto en todas partes y con todos.

    Se consideraba sinceramente inútil, indigno de los dones de Dios, lleno de miserias y a la vez de favores divinos. En medio de tanta admiración del mundo, repetía: «Quiero ser sólo un pobre fraile que reza».
    He leido mucho sobre su vida y obra y nunca lei que se sintiera segregado o abandonado por nadie,solo alguien que Dios eligio para llevar adelante su obra,aun considerandose indigno de ta...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 16:54

    no lo sabe usted aùn? No haga lo mismo que hacen ellos.
    Y, ya hablando del fondo de la cuestiòn, no se puede admitir que para defender la Teología de la Liberaciôn, un proyecto marxista con clara vocaciòn de Ideologìa de poder temporal, se eche a su favor a Uno que no es de la Sociedad civil, sino puro Espìritu, como Jesucristo; y tampoco se admite que, para 'fundamentar' el movimiento Feminista, otra cuestiòn de Sociedad Civil, cambiemos el hábito al monje y digamos que Pablo fue el sufragista del feminismo y abolicionista. Pues esta clara su intenciòn: que la TL sea liderada por Cristo y san Pablo.

  • Comentario por logos 22.07.09 | 16:46

    Aquì, lo debatido es si la mujer ha sido durante veinte siglos segregada por su Iglesia (no solamente por 'pablo'), y si desde el origen de la sociedad humana la mujer no ha ocupado el puesto del varon en enseñar porque no era conveniente por lo mucho que gusta hablar a la mujer segùn la neurociencia ha detectado en sus zonas especìficas cerebrales. Ya se sabe que usted comulga con la Doctrina de la igualdad, pero eso no es Espiritual, sino cultural. Yo creo que cada uno debe llegar a la altura de lo que expongan SUS IDEAS, no las prestadas de la teologìa o escuela a la que se ha enrolado esa persona. Sea leal con el contertulio, ande, que se trata de Ideas, hable de èstas y no caiga en el mal gusto de decir que no las lee en bloque, que luego se ve que sì las lee, y no queda esto en mal gusto, sino en debilidad: Jesús jamás hubiera caido en ese error, propio de cura ortodoxo y fiel a la Iglesia cuando èsta y su doctrina es puesta en tela de juicio: escupen al contrario, no lo sabe ust...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 16:43

    Don Xabier, está poniendo de manifiesto últimamente cierta inseguridad en solidez de pensamiento, pues echar mano de este argumento ...'Normalmente suelo saltarme en bloque los mensajes de logos, pero hoy he hecho, afortunadamente, una excepción' esto què es?, lo que a usted le enseña en teologìa el sr. Boff, es que honra usted el ser cristiano? ...y, 'así' (sic), puedo corregirle... y decirle! que las epístolas a Timoteo no son paulinas (y el autor desconoce la vida de Pablo) y que 1 Corintios 14:34 es una grosera interpolación. Mire, hace algunos siglos ya, su Iglesia, por torcida, hubo de deponer ESE mismo argumento, se llama magister dixit mezclado con el argumento ad hominem: pues al Humanismo nada impresiona que diga usted que su postura la trae del mismìsimo don Leonardo, o que san Pablo es el 'autèntico' con una patente de corso. Yo sè quien soy, decía don Alonso Quijano, y usted? Aquì, lo importante es si la mujer ha sido durante veinte siglos segregada por su Iglesia (no sola...

  • Comentario por MARCRISPA 22.07.09 | 16:23

    Respecto a las características de la muerte de san Pablo, pues me parecen muy plausibles, más aún, y considerando, que hasta este siglo XXI, los grandes 'reveladores' de Cristo o de Dios, son segregados, silenciados, amonestados, etc, canónicamente, como los casos de sor Lucía (de las Manifestaciones de la Virgen de Fátima); o el del padre Pío de Pietrelcina (hoy santo, luego de décadas de ostracismo y luego de su 'muerte' común y corriente...

    Intuyo yo, una suerte de siniestra intención de aceptar las manifestaciones de Dios, ya sea por la palabra de sus 'enviados' o por sus obras, sólo cuando los mismos están muertos y enterrados y ya casi se ha olvidado su memoria... en definitiva: ¿la consigna sería: NADA DE HONRAS EN VIDA...?
    Y de ser así, ¿es este 'procedimiento' evangélico?: o sea, es de Amor, de Justicia, de Esperanza y de Fe, de Verdad...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 16:13

    En cuanto a la frase de Pablo, no está Roser capacitada para interpretarla como Pablo, hombre de Dios, la expuso: ante el Espíritu, comprado por precio de Sangre por Cristo, ya no hay hombre ni mujer, ni esclavo ni libre, o sea, que cualquiera PUEDE acceder a Dios por si mismo, sin necesidad de TL, o IC, o la iglesia de los mormones; y tambièn se ha de interpretar como que Él no se mete a definir el árbol del bien y del mal con respecto a igualar los derechos de las mujeres y hombres, ni de abolir la esclavitud, ni nada de eso. La Iglesia ha seguido lo SOCIAL, pero Cristo sigue en lo suyo.
    De manera que Roser, en lo Espiritual (la Sangre y el Espiritu) no es cristiana ni paulina; y en la ley no es autònoma por propia incapacitaciòn psiquica: no se pone a elaborar leyes de Economìa aùn cuando nadie se lo prohibe; arte de birle y birloque del que se sirven sus amos de facto.

  • Comentario por logos 22.07.09 | 16:08

    Ejemplo de porquè no se debe dejar a una mujer perteneciente a una doctrina cerrada que lidere el pensamiento, o enseñe:
    Roser, prosèlita activa de la secta del Feminismo mundial nos dice aquì tranquilamente: 'Ahora la mujer en España, según las leyes civiles, es completamente autónoma, como lo pueda ser el varón.'
    Ah, pero es 'autònomo el varòn? Yo creìa que auto significa 'por si mismo' y nomo, 'legislador'. Observese a què fin de esclava de facto con respecto a la LEY llega doña Roser, cuando, convencida de que lo mejor para el Capitalismo sería una Ley de Límite a la Riqueza Personal, en su fuero interno la han hecho callar porque eso es utopìa y nadie se atreve a abolir la Partitocracia: lo dicho, su mente sigue la sugerencia de Pablo: no se atreve a hablar ante la presencia de sus amos, los Partidos en el poder, como si el Poder -Crasis- no fuera soberanìa del Demos, -ella-. La han callado con el mejor de las dominaciones, su propio miedo.
    En cuanto a la frase d...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 15:44

    A Xabier, la doctrina de Pablo en cuanto a lo social es la que luego se ha aplicado al fundamento de ese edificio llamado Catolicismo durante veinte siglos: que ahora queramos decir que las espìstolas de Pablo no son algunas de Pablo, o que partes son interpolaciones, nada quita para el asunto: Jesucristo hablò entonces del Espiritu, y la Iglesia de Doctrina durante veinte siglos; tanto, como ahora Jesus habla del Espiritu, y la Teologìa de la Liberaciòn de socialismo social de los socialistas, que no es sino otro fundamento de Sociedad civil. No nos confundamos.

  • Comentario por Roser Puig F 22.07.09 | 13:54

    3 de roser- Las Iglesias están aceptando ambas liberaciones a regañadientes. La Católica todavía no ha ratificado los DDHH. Y mantiene en su Leccionario Litúrgico el famoso fragmento de Efesios 5.
    Esta teoría mía explicaría que, años después de Nerón, otro emperador romano considerara que el Cristianismo era idóneo para unificar ideológicamente al Imperio. Los esclavos y las mujeres debían obedecer a su respectivo dueño,” como al Señor”, según esa conveniente Religión. En nuestro país, hasta muy avanzado el siglo XX lo decían las leyes civiles: la mujer era dependiente por completo del varón (social, económica y religiosamente) Las leyes religiosas todavía no han cambiado. No es de extrañar que hoy en día todavía haya machitos dominantes que detesten al Movimiento Feminista de Liberación de la Mujer. Ahora la mujer en España, según las leyes civiles, es completamente autónoma, como lo pueda ser el varón.


  • Comentario por Roser Puig F 22.07.09 | 13:48

    2 de roser-Mientras tanto, como reflejan las cartas de Pablo, luchaban entre si, dentro de sus comunidades, para conservar sus privilegios. Ahora los estudiosos nos revelan que algunas cartas fueron “manipuladas”, por lo que es de suponer que Pablo no se retractó sobre liberar a las mujeres y a los esclavos, como se nos ha hecho creer durante tantos siglos. Lo de la circuncisión resultó ser secundario, así como lo de los alimentos “impuros”, como se ha visto con el tiempo. Ha quedado reducido a la religión de cada cual, sin más problemas. El patriarcado, en cambio, estaba generalizado en todas las culturas mediterráneas. Las clases media y alta, que tenían esclavos, no estaban dispuestas a renunciar a su propiedad la cual, junto con la propiedad de la esposa, consideraban un “derecho divino”.
    La abolición oficial de la esclavitud ha llegado al “civilizado” Occidente en el siglo XVIII. La igualdad entre hombres y mujeres ha tenido que esperar hasta el siglo XX: los DDHH.(sigu...

  • Comentario por Roser Puig F 22.07.09 | 13:45

    Mas que el COMO o el DONDE, a mi me interesa es el PORQUE mataron a Pablo. Y sigo insistiendo en que a Roma (tan tolerante con todas las religiones) lo que le preocupaba de la nueva creencia era que intentaba liberar a los esclavos y, por ende, a las mujeres. Pablo la debió armar (dentro y fuera de las comunidades cristianas) con eso de que “ya no hay hombre ni mujer, esclavo ni libre, judío ni gentil”.Los maridos y los propietarios de esclavos (tanto gentiles como judíos convertidos al cristianismo) se debieron poner furiosos al ver que les desmontaba su sistema de tradiciones sociales y familiares. Los judíos, además, según Pablo debían renunciar a su privilegio de “pueblo elegido”. Insisto, si Nerón había acusado a los cristianos de incendiarios para lavar su imagen, exterminándolos también se libraba de una creencia peligrosa para la economía del Imperio. Algunos de ellos debieron acusar a los otros para salvar el pellejo.(sigue)

  • Comentario por sofía 22.07.09 | 11:03

    ¿Cómo que hasta el siglo III no mencionan que estuvo en Roma? Lo dicen desde el siglo I, empezando por los hechos de Lucas.


    Interesantes, por otro lado, las cuestiones que ha planteado Xabi.

  • Comentario por sofía 22.07.09 | 10:43

    Es decir, toda la vida he admitido la datación tardía de los evangelios como algo probado, porque la sostenían la mayoría de los exégetas. Sin embargo, ahora, cuando se me ha ocurrido ver en qué se basaban, veo que simplemente se debe a que hay profecías sobre la destrucción del templo.
    Como si no hubiera sido destruido ya antes. Como si no se viera venir.
    Creo que voy a reconsiderar lo que la mayoría da por hecho, mientras que no encuentren razones verdaderamente de peso. Profecías de este tipo hay incluso en el documento Q.
    Creo que lo más lógico es pensar que Lucas se escribió poco antes del año 64. Y me maravillo de haber sido tan poco crítica con los críticos hasta ahora.

  • Comentario por sofía 22.07.09 | 10:32

    ¿Y si Lucas recopiló testimonios que había antes del año 64?
    La verdad es que recientemente me he enterado de que la fecha de datación más tardía que se hace se debe a la idea de que hay profecías retrospectivas sobre la destrucción del templo. Me he quedado de piedra, porque como razón me parece de lo más endeble. Hay profecías recurrentes, profecías que están cantadas, y profecías tan generales que se podrían aplicar en más de una situación.
    Pudo terminar de escribir los hechos en el mismo año 64. O simplemente, aunque lo escribiera más tarde consideraba que la muerte de Pedro y Pablo no entraban dentro del relato que él estaba haciendo sobre los comienzos. O no quería complicarse la vida poniendo verde a Nerón, y prefirió eludir el tema. O mil cosas más. Pero siempre con Pedro y Pablo en el mismo lote. Algo que se intenta evitar aquí.

  • Comentario por sofía 22.07.09 | 09:24

    En la versión larga, como en la corta, mi pregunta a Ariel sigue siendo la misma: ¿POR QUÉ NO APLICA A PEDRO EXACTAMENTE LOS MISMOS CRITERIOS QUE A PABLO?
    Especula Valdés sobre el silencio de Lucas respecto a Pablo ¿por qué no Pedro?
    ¿Vamos a tener que especular nosotros respecto al silencio de Valdés en torno a Pedro?
    Saludos cordiales

  • Comentario por sofía 22.07.09 | 09:20

    Pablo y Pedro, Pedro y Pablo, como los hechos demuestran iban en la misma barca. La nuestra. La de esos primeros cristianos que ni eran de Pablo ni eran de Apolo, ni de Pedro ni de Perico el de los palotes, sino de Cristo.
    Desde el principio hubo rencillas, pero a Esteban no le asesinaron los cristianos, sino judíos no cristianos (estaba allí Pablo antes de convertirse)
    A Santiago el de Jerusalén también se lo cargaron. Y no fueron los cristianos.
    Tenemos aquí dos tendencias cristianas, igualmente perseguidos por los no cristianos.
    Desde el principio los discípulos de Jesús empezaron a seguir los pasos del Maestro, también en la persecución que sufrieron.
    Especular es gratis, aunque no siempre es honesto.

  • Comentario por Xabi 22.07.09 | 08:53

    Varias cosas:

    1. Normalmente suelo saltarme en bloque los mensajes de Logos, pero hoy he hecho, afortunadamente, una excepción y, así, puedo corregirle y decirle que las epístolas a Timoteo no son paulinas (y el autor desconoce la vida de Pablo) y que 1 Corintios 14:34 es una grosera interpolación.

    2. Repito una pregunta que hice en el post de la versión corta: sobre el apartado 2 del final: ¿no se refiere a cristianos de Roma Hechos 28:15?

    3. Aunque no lo digan los textos, ¿es posible que muchas denuncias de cristianos a cristianos -no necesariamente en el caso de Pablo- se deban a torturas más que a rivalidades?

    4. La alusión a "lobos" en Hechos 20: ¿no se refiere a la comunidad de Éfeso? Sobre esta cuestión, en algún lugar que no recuerdo leí que Lucas-Hechos se escribió en Éfeso y que por eso Pablo dirige un discurso a los ancianos de Éfeso y no a los de Filipos, Tesalónica o Corinto.

    Saludos cordiales

  • Comentario por logos 22.07.09 | 08:38

    Mas mi alma es para vosotros, lo irracional, el Árbol de la Vida: a mi me hicieron lo mismo, porque dije que Dios es para el alma y no para los que creen que el proposito de Dios es formar grupo: yo no tuve nido ni guarida donde reposar mi cabeza y la doctrina del Bien fue la que me persiguiò: fui muerto como Pablo, por decir que Dios viene al hombre SIN el templo, sin la iglesia. Sed de Dios. Èl desea, no el árbol del bien y del mal, no la igualdad de la humanidad toda, sino sentir la presencia de un hombre, tu, lector, al que Yo, el Cristo comprè con precio de Sangre y doy la presencia del Dios vivo como rio de agua viva.

  • Comentario por logos 22.07.09 | 08:31

    Vosotros -pocos- que habeis optado por SERVIR a Dios de la misma manera que fui yo enviado por el Padre,
    -esforzaos por traer al hombre en la Soledad del ser interior La Presencia, no hableis de cosas de este mundo tales como 'derechos' igualdad, definiciòn del bien, eso es todo para la construcciòn de la Sociedad civil y es cosa cambiante, el Espíritu es el que da la vida. Sepáis que Pablo sirvió al Espìritu, no hagáis caso de las fábulas que os cuenten de porquè fue perseguido èl y los que me sirven: ni un solo cabello de vuestra cabeza caerá si Dios no dice caiga: a mì muerte le dicen estos asesinato, pero acaso ocurriera si Dios no la hubiera permitido? A travès de ella ganásteis vosotros.
    NO TENÈIS LUCHA CONTRA CARNE NI SANGRE, SINO CONTRA ESPIRITUS Y PRINCIPADOS, POTESTADES DE LOS AIRES: esos son los que mueven a todos aquellos que os aborrecen: son movidos por una Ideologia del 'bien' y un templo y un grupo unipensamiento cuando hablan mal de vosotros. Mas mi alma es...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 00:44

    La razòn por la que Pablo fue perseguido a muerte es la misma que SABE todo aquel que ha servido a Dios para traer el Espìritu a muchos: nada que ver con reinos de este mundo, ni manuales de educaciòn para la ciudadanìa, o derechos humanos de feministas histèricas, o normas del Bien y la buena moral, sino dar la Presencia de Dios a un hombre natural: el nacer de nuevo al Espiritu. 'De la misma manera que me persiguieron a mi, os aborrecerán y os perseguiràn a vosotros', porque NO sois de la tierra, y ellos son sòlo de la tierra y del árbol del Bien. A la Sangre no quieren honrarla, y sobre el Espiritu, prefieren su propia Ideologìa, terrenal. En verdad os digo que la potestad que otorga Satanás para construir los reinos de este mundo, me mató a mì (el Templo), y lo matò a él, y le dió persecuciones, y naufragio en alta mar, y aborrecimientos. Como a todo aquel que habla de mi y no viene de parte de una Iglesia.

  • Comentario por logos 22.07.09 | 00:35

    : tiene inclinaciòn NATURAL al Fundamentalismo, a la 'Doctrina' (en este caso feminista). Jesucristo, como tenìa en su mente y en su corazòn algo MAYOR que el árbol del Bien donde cayò la mujer y diò de comer al varòn, no es ni feminista, ni fundamentalista: pasa del 'Verbo', y lo convierte en 'Logos', esto es, en el Fluir siempre. Por eso lo entienden bien los niños, las rameras, el hombre recio que no acepta que exista 'la Verdad'. Son como Dios, que huye de todo lo inmutable, no véis que Èl ha sufrido mucho en su afán de traer lo grande a los que no buscan sino los DDHH y cosas que no pertenecen al reino del Espìritu?
    Observen que mientras la mujer en su afán de echar la culpa de la muerte de Pablo a un motivo que no es cierto, como los DdHh, no mueve un dedo para meterse a Legisladora y elaborar ella las LEYES que nunca fueron de Dios, sino soberanìa del Demos, o sea, de ella.
    La razòn por la que Pablo fue perseguido es la misma que SABE todo aquel que ha servido a Dios...

  • Comentario por logos 22.07.09 | 00:31

    Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. Fuiste llamado siendo ESCLAVO? No te de cuidado, pero si puedes librarte, procúralo. 1 Co. 7:20
    Los Hechos de la IC son continuaciòn de la Ley de Dios: la Esclavitud se ha mantenido bajo su imperio hasta el siglo XIX. O sea, durante TREINTA Y CUATRO SIGLOS seguidos.
    La razòn por la que la Biblia ordena que la mujer no enseñe (lo espiritual) es que 'hacen partido' a una Ideologia más facilmente que el hombre. En esto tiene razòn, porque aún cuando no hubiere existido Adan, es cierto que la mujer se da a atesorar el Conocimiento del Bien y del mal como cosa definitiva y de allí no varìa

  • Comentario por logos 22.07.09 | 00:28

    Es mejor obedecer a la Biblia y hacer callar a la mujer cuando nos imparte enseñanza como la de que la razòn 'importante' por la que Pablo fue muerto es porque fue liberador de la mujer y adalid de la aboliciòn de la esclavitud;
    Pablo dixit: 'Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estèn sujetas, como tambièn la Ley (de Dios) dice. (1Co.14:34) por algo lo dirá.
    'La mujer aprenda en silencio, con toda sujeciòn, porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio'. (1Ti 2:11-12)

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 21.07.09 | 23:13

    Ya desde el principio saca Pablo el tema de los “cismas” y “banderías” (1, 10-17). Pero más gravedad presenta aún el peligro de ruptura en la celebración de la asamblea, como dirá más adelante (11, 2.22). Pablo pues exhorta a los fieles a no cambiar de reunión o de asamblea por motivos diferenciales (judaísmo-paganismo, esclavitud-libertad), ya que estos deben quedar superados y fundidos en la unidad de la fraternidad cristiana. Cada uno debe continuar en la vocación o convocación, en la reunión en que empezó la vida cristiana, y no debe preocuparse de su situación mundana previa a su fe, ya que en la nueva situación sólo hay una motivación de unidad: la fe en cristo.
    Esta insistencia de Pablo de crear comunidades heterogéneas lleva consigo un germen revolucionario, aunque a primera vista no lo parezca.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 21.07.09 | 17:40

    Perdón Xabier por el anuncio, pero la situación es muy delicada. Aviso muy importante:
    Hola a todos, Os envío las fotos de Alba, una chica de 19 años de La Coruña. Desapareció la Plaza de Portugal, después de haber estado en la zona de pubs del Orzán. Es la sobrina de una amiga de un empresario del Polígono de Bergondo y la situación de la familia en estos momentos, como podéis imaginar, es de una angustia extrema. No hay ninguna pista sobre su paradero y toda su documentación está en casa. Sólo lleva encima su móvil y no está operativo. Si podéis, os ruego que le deis la máxima difusión al correo, pues las primeras horas son fundamentales en la búsqueda.


    Muchas gracias,

    Ver fotos en:
    http://cristoesliberacion.blogspot.com

  • Comentario por Grace 20.07.09 | 21:55

    Releyendo la version larga de Ariel, justamente por la gravedad de lo que le habria ocurrido a Pablo, ser denunciado como incendiario por un grupo de cristianos, tiene sentido que el hecho no fuera relatado crudamente como sucedio, sino de una forma incompleta y ambigua, como para que quedara la duda. Lo que pudo pasar en ese momento es ni mas ni menos lo que ha pasado y sigue pasando dentro de la IGLESIA ahora: no toleramos al que piensa distinto: hay que acallarlo de alguna manera.
    Antes lo denunciaban y mataban, ahora se le prohibe hablar, publicar, enseñar.
    En realidad, no ha cambiado tanto.

  • Comentario por José 20.07.09 | 20:14

    (continúa)

    Desde mi punto de vista, con estas pruebas, existen más que dudas sobre la hipótesis de Ariel y otros. Es más, por la misma se podría aplicar a Pedro y tendríamos a los judeocristianos denunciando a Pablo y a los helenistas a Pedro.

    Personalmente no me pronuncio sobre la forma en que murió San Pablo, pero considero que la hipótesis aquí planteada es demasiado débil para presentarla así, sin más apoyos.

    Un afectuoso saludo.

  • Comentario por José 20.07.09 | 20:12

    Saludos:

    Por entrar a comentar desde la crítica histórica: la hipótesis de Ariel se basa, fundamentalmente en las siete razones aducidas al final del artículo.

    Las razones 1, 2, 6 y 7 no pueden considerarse válidas: la ausencia de pruebas no es prueba de ausencia (tampoco de presencia). Que no existan testimonios en esos textos no implica que haya que leer una historia de silencio detrás, simplemente nos faltan datos. Es cierto, que puede haber motivos detrás del silencio, pero hacen falta más pruebas que una hipótesis.

    Las pruebas 4 y 5 sólo nos hablan de la gravedad de los conflictos entre cristianos en la ciudad de Roma.

    Por último, queda Clemente Romano que es cierto que habla de las rencillas que llevan a la muerte a Pablo, pero es muy tendencioso ignorar que a) de San Pedro cita sus muchos trabajos y fatigas; y b) que separa el martirio de estos dos santos del resto de mártires.

    Desde mi punto de vista, con estas pr...

  • Comentario por Roser Puig F 20.07.09 | 19:21

    No creo que nadie, que haya leído por lo menos una vez las cartas de Pablo, pueda dudar de que había rencillas entre los primeros cristianos. Y era lógico que, en un momento en el que eran perseguido como autores del incendio de Roma, hubiera más de uno que denunciara a otros para salvar el pellejo. Pero a mi me falta un motivo realmente IMPORTANTE para que Roma considerara peligroso a Pablo: se le denunció porque defendía la abolición de la esclavitud y la liberación de la mujer. La economía de Roma se basaba precisamente en la esclavitud. Y el patriarcado de todo el Imperio mantenía la supeditación de la mujer como ley natural o sagrada. La prueba es que la circuncisión y la impureza de los alimentos fueron superados por el Cristianismo sin más problemas. La supeditación de la mujer al varón, todavía no. Como la teología ha sido hecha (hasta hace apenas medio siglo) por varones, no es de extrañar que no se haya tenido en cuenta esta circunstancia.

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 20.07.09 | 19:10

    Excúseme usted, pero no veo que la versión larga añada nada sustantivo a la versión corta, que nos ofreció hace unos días.
    Como hipótesis, puede que esté bien construida. Como reflejo de la realidad, ya tengo mis dudas.
    Un hecho tan grave tenía que constar relatado en algún lugar.

    Esta hipótesis me recuerda más de lo que desearía la muerte de monseñor Romero, ocasionada a manos de cristianos; y la de los jesuitas de la UCA, también muertos por manos cristianas. Ya he perdido la cuenta por dónde anda el proceso judicial, que ni me importa. Pero que, sea lo que sea lo que sentencie, no va a ocultar realmente cómo murieron, las circunstancias y al menos algunas personas intervinientes.
    La realidad siempre supera a la fantasía.

    Si a Pablo lo mataron, directa o indirectamente, cristianos, algo debería relatar la tradición. Y no me ha demostrado que lo haga.

Jueves, 16 de febrero

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