Dejo por unos días el tema de la muerte de San Pablo y paso a la construcción de la paz, desde la perspectiva de la insumisión (objeción de conciencia) y/o del surgimiento de una autoridad mundial, en línea de sistema, haciendo un recorrido desde el Vaticano II a Benedicto XVI. El tema resulta complejo, pero riquísimo,
pues n nos sitúa ante uno de los grandes retos prácticos de la Iglesia y de la sociedad. Éste es un “dogma” práctico esencial de la Iglesia, que, a mi juicio, debe renunciar a la guerra y optar en conjunto por la no violencia mesiánica, al servicio de la vida, en seguimiento de Jesús y en amor activo a los demás. En este campo se decide el futuro del cristianismo (y de la humanidad). Si las propuestas no resultan claras y las exigencias no son radicales, en línea de paz, el edificio cristiano corre el riesgo de diluirse en hermosas palabras eficaces.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman