Vivió del 1221 al 1274 y fué religioso y teólogo franciscano, de origen italiano. Es con Tomás de Aquino el mayor exponente del pensamiento cristiano del siglo XIII, tanto por su visión del hombre que busca a Dios como por la del Dios que se manifiesta a los hombres. Estudió en la Universidad París con Alejando de Hales, comentando después en la misma universidad las Sentencias de Pedro Lombardo. El año 1257 fue elegido General de los franciscanos, teniendo que actuar como mediador entre los dos grupos de hermanos (radicales y moderados) y lo hizo con tanto éxito que algunos le tomaron como segundo fundador de la Orden. El año 1273, el Papa Gregorio X le nombró obispo/cardenal de Albano y le encargo la preparación y dirección del Concilio de Lyon II, que debía tratar de la unión de la Iglesia. Murió mientras se celebraba el Concilio. Fue un hombre de Iglesia y un contemplativo, en la línea de la tradición patrística y espiritual, más que un especulativo como Tomás de Aquino. Su teología es de tipo orante y experimental, no de razonamiento crítico, siendo a pesar de ello (o por ello) de gran profundidad. Buscó los vestigios de Dios en el mundo y en la vida humana, dentro de la mejor tradición platónica, con Filón, → Orígenes, Gregorio de Nisa y Dionisio Areopagita, Agustín y Ricardo de San Víctor. Quiso alabar a Dios con los querubines-serafines de Is 6 (y Ez 1), siguiendo a Francisco, de manera que su teología acaba siendo un ejercicio de oración.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman