El blog de X. Pikaza

Domingo 28 06 09 Dos mujeres: Hemorroísa e Hija del Archisinagogo

25.06.09 | 09:12. Archivado en Jesús, mujer, Nuevo Testamento, Domingo, dia de la Palabra
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Tercer domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B. Mc 5, 21-43. Jesús vuelve a la ribera galilea que había sido espacio de llamadas (Mc 1,16-20; 2, 13-14), curaciones (Mc 3, 7-12) y parábolas (Mc 4,1ss). Entre los paganos, la opresión tenía rostro de hombre y signos de violencia externa (cf. 5, 14: el geraseno). Aquí aparece vinculada a un hombre y a dos mujeres, con rasgos de violencia personal y familiar muy honda: una de ellas es joven, hija del Archisinagogo, y parece que no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (al hacerse mayor); la otra es ya madura, lleva doce años de mal flujo de sangre. Ambas están vinculadas por una misma enfermedad: son signo de impotencia de un pueblo dominado por varones . Jesús las cura, es decir, las reconoce como personas, pero no para que vuelvan al mundo antiguo de varones dominantes, sino para iniciar a su lado un camino de humanización evangélica (de iglesia) donde merece la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia. Éste es uno de los textos más poderosos de la historia cristiana. Se puede comentar desde perspectivas distintas. Yo lo haré teniendo en cuenta el ritmo de la narración, tal como la he presentado en mi libro sobre Marcos (donde podrán verse las notas eruditas y las justificaciones de mi interpretación).

División. El relato es doble y unitario y se encuentra construido en forma concéntrica:

a: Jairo, Archisinagogo, (5, 22-24a) tiene una hija que muere al hacerse mayor de edad. Él no puede darle vida. Por eso acude a Jesús (condenado por ley: 3, 22-30) buscando vida por encima de su ley y sinagoga.

b:La hemorroísa (5, 24b-34) viene por sí misma y quiere tocar a Jesús para vivir como mujer, persona. Lo hace, se cura, Jesús la envía a casa El Archisinagogo aprende al verla y escucharla.

a': La hija de Jairo (5, 35-43). Jesús entra en casa del Archisinagogo con tres discípulos que son signo de iglesia, para ofrecer a la joven su mano y levantarla. De la sinagoga (que 1, 21-28 y 3, 1-6 presentaban como lugar de impureza e impotencia) pasamos a la casa de muerte del Sinagogo que puede convertirse por Jesús en casa de resurrección y vida (iglesia).

Leídos así, estos textos son la carta magna de la libertad de la mujer cristiana. Se trata, evidentemente, de una libertad que empieza por el cuerpo, libertad para la vida, para ser ellas mismas, dentro de la iglesia. En el lugar donde la Misná pone el código Nashim (De las Mujeres), centrado en rituales que consagran el sometimiento femenino, ha colocado Mc esta escena que avala para siempre la libertad de la mujer creyente60. La dividimos en sus dos subescenas:

1.- Mujer con hemorragia (5, 24b-34)

24b Mucha gente lo seguía y lo estrujaba, 25 y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, yendo más bien a peor, 27 oyó hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues se decía: *Si logro tocar aunque sólo sea su manto, quedaré curada+. 29 Inmediatamente se secó la fuente de su sangre y sintió que estaba curada del mal. 30 Y Jesús, dándose cuenta en seguida de la fuerza que había salido de él, se volvió en medio de la gente y preguntó:
¿quién ha tocado mi manto?
31 Sus discípulos le replicaron:
- Ves que la gente te está estrujando ¿y preguntas quién te ha tocado?
32 Pero él miraba alrededor a ver si descubría a la que lo había hecho. 33 La mujer, entonces, asustada y temblorosa, sabiendo lo que le había pasado, se acercó, se postró ante él y le contó toda la verdad34 .Él le dijo:
-Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu mal.

Es persona sin familia. Conforme a la ley sacral judía, su condición de hemorroísa (mujer con hemorragia menstrual permanente) le expulsa de la sociedad: no puede tener relaciones sexuales ni casarse; no puede convivir con sus parientes ni tocar a los amigos, pues todo lo que toca se vuelve impuro a su contacto: la silla en que se sienta, el plato del que come... Es mujer condenada a soledad, maldición social y religiosa. El milagro de Jesús consiste en dejarse tocar, ofreciéndole un contacto purificador. En el fondo del relato hay un recuerdo histórico (forma de actuar de Jesús) y una experiencia eclesial (la comunidad cristiana ha superado las normas de pureza humana y sexual del judaísmo .

Jesús no la ayuda para llevarla después a su grupo; no le dice que venga a sumarse la familia de sus seguidores, sino que hace algo previo: le valora como mujer, acepta el roce de su mano en el manto, ofreciéndole el más fuerte testimonio de su intimidad personal; le anima a vivir y le cura, para que sea sencillamente humana, persona con dignidad, construyendo el tipo de familia que ella misma decida. No la quiere convertir en nada (a nada) sino capacitarla para ser al fin y para siempre humana.
La hemorroísa, enferma de menstruación, sufría en la cárcel de su cuerpo, incapaz de crear comunicación en su entorno. La misma ley (Lev 15, 19-33) establecía las normas de su vida y sujeción femenina.

La mujer era un viviente cercano a la impureza, tanto por los ciclos de su menstruación como por el parto, sometida a leyes de carácter sacral hechas para mantenerla de algún modo atada a sus procesos naturales y a su condición de servidora de la vida (engendradora). Neuróticamente impura era esta hemorroísa: rescatarla para la humanidad, para las relaciones personales, para la familia, esta ha sido una conquista capital del evangelio:

- Era hemorroísa desde hace 12 años (5, 25). Nadie podía acercarse a su cuerpo, compartir su mesa, convir con ella. Como solitaria, aislada tras el cordón sanitario y sacral de su enfermedad, vivirá en la cárcel de su impureza femenina. No puede curarla la ley, pues la misma ley social y sacral la ratrifica como enferma, ha creado y ratificado su enfermedad. Por eso no puede acudir a los escribas ni a los sacerdotes para curarse.

- Es mujer sin curación humana, pues los muchos médicos (pollôn iatrôn) fueron incapaces de curarla (5, 26). Lo ha gastado todo en sanidad y no ha sanado, como dice con ironía el texto. Pero más que la ironía destaca aquí la impotencia. Puede afirmarse que los médicos resultan mejores que los sacerdotes y escribas, pues al menos han intentado ayudarla. Pero al fin se han mostrado incapaces, a pesar del dinero que la mujer les ha dado: no pueden llegar a la persona en cuanto tal, no pueden penetrar (en cuanto médicos) en la raíz de la sangre manchada, fuente de todos los trastornos de la vida63.

- Es mujer solitaria, pues su mismo tacto ensucia lo que toca, pero tiene un deseo de curarse que desborda el nivel de los escribas de Israel y de los médicos del mundo. Lógicamente, su misma enfermedad se vuelve deseo de contacto personal. Ha oído hablar de Jesús y quiere entrar en contacto con él: (Si al menos pudiera tocar su vestido! (cf. 5, 27-28). No puede venir cara a cara, no puede avanzar a rostro descubierto, con nombre y apellido, cuerpo a cuerpo, porque todos tenderían a expulsarla, sintiéndose impuros a su roce. Por eso llega por detrás (opisthen), en silencio (5, 27).

- Es mujer que conoce y sabe con su cuerpo (5, 29). Toca el manto de Jesús y siente que se seca la fuente "impura" de su sangre, se sabe curada. Alguien puede preguntar: )cómo lo sabe? )de qué forma lo siente, así de pronto? )No será ilusión, allí en medio del gentío? Evidentemente no. Lo que importa de verdad es que ella sepa, se sepa curada, que pueda elevarse y sentirse persona, rompiendo la cárcel de sangre que la tenía oprimida, expulsada de la sociedad por muchos años. Por eso es decisivo que ella sepa, se descubra limpia en contacto con Jesús64.

- Jesús irradia pureza y purifica a la mujer al ser tocado (5, 30-32). También él conoce y actúa por su cuerpo, vinculándose a ese plano con la hemorroísa. Sólo ellos dos, en medio del gentío de curiosos legalistas, se saben hermanados por el cuerpo. A ese nivel ha tocado la mujer, a ese nivel sabe Jesús que, más allá de los que aprietan y oprimen de manera puramente física, le ha tocado una persona pidiendo su ayuda; evidentemente, él se la ha dado. Los discípulos no saben entender, ni distinguir los roces de la gente: quedan en el plano físico del gentío que aprieta (5, 31). Jesús, en cambio, distingue y sabe que ha sido un roce de mujer, pues antes de mirarla y conocerla se vuelve para descubrir tên touto poiêsasan, es decir, a "la" que ha hecho esto (5, 32). Estamos en el lugar donde más allá de toda posible magia (algunos buscan poderes misteriosos por el tacto) viene a desvelarse el poder sanador del encuentro de los cuerpos65.

-La mujer debe confesar abiertamente lo que ha sido, lo que ha hecho, lo que en ella ha sucedido (5,33). Estaba invisible, encerrada en la cárcel de su impureza. Ha venido a escondidas, con miedo, pues quien viera lo que hace podría castigarla (5, 27). Pues bien, Jesús reacciona obligándole a romper ese ocultamiento vergonzoso, hecho de represiones exteriores y miedos interiores. En otras ocasiones, ha pedido a los curados que no digan lo que ha hecho, para que el milagro no rompa el secreto mesiánico o se vuelva propaganda mentirosa sobre su persona (cf. 1, 34. 44; 3, 12). Pero en esta pide a la mujer que salga al centro y cuente a todos lo que ha sido su vida en cautiverio y cómo ha conseguido la pureza de su cuerpo. Ella debe contar lo que ha pasado y sufrido, mostrando así en la plaza pública, ante todos los hombres legalistas y de un modo especial ante el Archisinagogo, lo que fue el tormento de su vida clausurada en la impureza de su enfermedad. No basta lo que diga Jesús, tiene que decirse ella misma: tomar su palabra de mujer y persona, proclamando ante todos su experiencia. Una mujer que dice toda su verdad (pasan tên alêtheian) ante los varones de la plaza: esta es la meta de la curación, este es el principio de la iglesia mesiánica, donde la mujeres pueden y deben decir lo que sienten y saben, lo que sufren y esperan, en historia que comparten con los varones.

-Jesús ratifica en forma sanadora el gesto de confianza y el contacto humano de la mujer que le ha tocado. No se atribuye la curación, no quiere ponerse en primer plano. Cariñosamente le habla: (Hija! Tú fe te ha salvado. Vete en paz (5, 34). Todo nos permite suponer que esta palabra (hija! resulta en este caso la apropiada, la voz verdadera. Quizá nadie le ha llamado así, nadie le ha querido. Jesús lo hace, dejándose tocar por ella, reconociéndole persona (hija) y destacando el valor de su fe. Ella le ha curado66.

Puede seguir existiendo el problema de la sangre menstrual (trastorno físico) en plano médico y psicológico, pero aquí ha perdido su carácter de maldición y su poder de exclusión religiosa, de rechazo humano. Esta mujer no aparece ya como impura sino como persona enferma a la que ha sanado su fe y su palabra (su forma de decirse en público). Así la ha valorado Jesús, superando una tendencia corporalizante (biologista) del judaísmo, codificada en Levítico y Misná. Frente a la mujer naturaleza, determinada por el ritmo normal o anormal de las menstruaciones, encerrada en la violencia que su sangre y proceso genético simboliza (para los varones), Jesús ha destacado su valor como creyente que vive y de despliega su humanidad a nivel de fe.

Jesús no se limita a definirla desde fuera, como cuerpo peligroso que se debe controlar sino que la recibe en su valor total, como persona: mano que puede tocar, mente capaz de expresarse y decir lo que siente, corazón que sufre y cree. Sólo una mujer a quien se deja que actúe y se exprese, diciendo lo que ha sido su dolor, puede madurar como persona.

Jesús no la retiene para su posible iglesia, ni le manda al sacerdote (para ratificar su curación sacral). Simplemente le dice que vaya sin miedo y asuma ante todos su camino de mujer en dignidad. De ahora en adelante no la definirá su menstruación sino su valor como persona. Sólo así podrá crear familia, hacerse humana (hermana, madre) dentro del corro de Jesús o de la iglesia (cf. 3, 31-35), abriendo hacia los otros la fe que ella ha mostrado "tocando" a Jesús67.

Un espacio de intimidad donde los humanos pueden tocarse en fe, es decir, relacionarse en clave de confianza: eso es la iglesia conforme a este pasaje. Los tabúes de sangre y menstruación pasan a segundo plano, pierden importancia las reglas que han tenido sometidas desde antiguo a las mujeres por la propia "diferencia" de su cuerpo. Ellas son capaces de creer y realizar la vida en gesto de confianza, igual que los varones. Por eso, Jesús no les ofrece leyes especiales de sacralidad o pureza, como han hecho por siglos muchos sacerdotes (incluso cristianos). Que sea mujer, que viva en libertad como persona, eso es lo que Jesús le ha deseado (le ha ofrecido), dentro de una sociedad donde la ley de enfermedades corporales y purificaciones de mujeres ha sido construida casi siempre por varones para proteger sus privilegios68.

2.- La hija del Archisinagogo: impureza y muerte (5, 21-24a.35-43).

21 Y cruzando al otro lado, mucha gente se aglomeró junto a él a la orilla del mar.22 Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies 23 y le suplicaba con insistencia, diciendo:
-Mi hijita está agonizando; ven a imponer las manos sobre ella para que se cure y viva.
24 Y fue con él.... 35 Todavía estaba hablando cuando llegaron unos de casa del Archisinagogo diciendo:
-Tu hija ha muerto; no sigas molestando al Maestro.
36 Pero Jesús, que oyó la noticia, dijo al Archisinagogo:
-No temas; basta con que tengas fe.
37 Y sólo permitió que lo acompañaran Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
38 Llegaron a casa del Archisinagogo y, al ver el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos, 39 entró y les dijo:
¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.
40 Pero ellos se burlaban de él. Entonces Jesús echó fuera a todos, tomó consigo al padre de la niña, a la madre y a los que lo acompañaban, y entró adonde estaba la niña. 41 La tomó de la mano y le dijo:
-Talitha koum (que significa: Niña, a ti te hablo, levántate).
42 La jovencita se levantó al instante y echó a andar, pues tenía doce años. Ellos se quedaron atónitos. 43 Y él les insistió mucho en que nadie supiera esto y les dijo que le dieran de comer69.

La escena (iniciada en 5, 21-24a) quedaba retrasada (cf. 5, 24b-34) y pudiera parecer que ese retraso ha matado a la niña (5, 35). Pero es lo contrario: el testimonio de la hemorroísa permite situar el nuevo gesto de Jesús con la hija del Archisinagogo. La hemorroísa vivía encerrada en su flujo constante e "impuro" de sangre menstrual, que duraba doce años (5, 25).

Doce años de vida infantil ha recorrido la hija del Archisinagogo (5, 42): había estado segura, se hallaba resguardada en el espacio de máxima pureza de Israel (casa de un jefe de sinagoga) y sin embargo, al descubrirse mujer, con el primer flujo de sangre que enciende su cuerpo, ella decide por dentro apagarse; no tiene sentido madurar en estas circunstancias.

Son muchas las mujeres que han sufrido y sufren al llegar a esa edad: pueden sentir el temor de su propia condición, su cuerpo deseoso de amor y maternidad, amenazado por la ley de unos varones (padres, hermanos, posibles esposos) que especulan sobre ellas, convirtiéndolas en rica y frágil mercancía; se saben objeto del deseo de unos hombres que no las respetan, ni escuchan, ni hablan.

Parece que esta niña no se atreve a recorrer la travesía de su feminidad amenazada: es víctima de su propia condición de mujer en un mundo de varones y se siente condenada a muerte por las leyes sacrales de su sociedad. Hasta ahora había sido feliz, niña en la casa, hija de padres piadosos (sinagogos), resguardada en el mejor ambiente. De pronto, al hacerse mujer, se descubre moneda de cambio, objeto de deseos, miedos, amenazas, represiones. Le bastan doce años de vida para sufrir en su cuerpo adolescente, que debía hallarse resguardado de todos los terrores, un terror que sienten de forma especial cierta mujeres marginadas: hemorroísas, leprosas... Por su misma condición de niña hecha mujer empieza a vivir en condición de muerte.
Sabemos que la sinagoga era lugar donde se escondía el poseso (1, 21-28), espacio donde el sábado valía más que la salud del hombre de la mano seca (3, 1-6). Para la sinagoga vive el Archisinagogo, símbolo de la institución sacral judía. Parece tenerlo todo y, sin embargo, no puede educar a su hija, acompañándola en la travesía de su maduración como mujer: mantiene con vida a su comunidad, pero tiene que matar (como nuevo Jefté) a su misma hija para conseguirlo.

- La niña debería ser feliz, deseando madurar para casarse con otro Archisinagogo como su padre, repitiendo así la historia de su madre y las mujeres "limpias", envidiadas, de la buena comunión judía. Pero a los doce años, edad de sus sueños, renuncia. No acepta este tipo de vida: carece de medios para iniciar un camino diferente; no le queda más salida que la muerte, en gesto callado de autodestrucción que, por la palabra final de Jesús ((dadle de comer!: 5, 43), parece tener rasgos anoréxicos.
Entramos en el centro de una crisis familiar. No sabemos nada de la madre (que aparece al final, en 5,40), aunque podemos imaginar que sufre con la hija, identificándose con ella. El drama se expresa y culmina desde el padre, capaz de dirigir una sinagoga (ser jefe de una comunidad) pero incapaz de ofrecer compañía, palabra y ayuda, a su hija. Por eso, el verdadero milagro de Jesús es la conversión del padre, que debe transformarse, a través del testimonio de la hemorroísa, a fin de acoger y educar a la hija para la vida y no para la muerta. Que la hija del judaísmo viva, (que el jefe de la sinagoga se abra a la fe, creadora de familia), eso lo que quiere el Jesús de Mc 70:

- Un Archisinagogo busca a Jesús para pedirle que cure a su hija, thygatrion (5, 22-24b)). Sólo al final (5, 42) se dirá que tiene doce años, edad de maduración como mujer casadera, años de enfermedad (menstruación irregular de la hemorroísa: 5, 25). Las dos están unidas por un mismo dolor, vinculado a su condición femenina, en el contexto social israelita. Esta debía ser (hacerse ya) mayor y sin embargo el texto la presenta por dos veces como niña, en palabra significativa (paidion, korasion: 5, 40-41) que acentúa eso que pudiéramos llamar su rasgo infantil, presexuado. Es como si negara su maduración de mujer, intentando quedarse en la infancia. Precisamente porque eso es imposible ella se muere. Como testigo de una estructura social y religiosa que no puede ofrecer vida a su hija, el Archisinagoga busca a Jesús pidiendo que le imponga las manos, ofreciéndole algo que él, jefe judío oficial, no puede darle (5, 23).

- Jesús hace que el padre sinagogo, representante de un culto que parece endemoniado (poseído por un espíritu impuro: cf. 1, 21-28; 3, 1-6), recorra un largo camino de fe (5, 35-36). Está la niña muriendo (eskhatôs ekhei) y sin embargo él se detiene con la hemorroísa (5, 24b-34). Es un retraso mortal, la niña muere. Dicen que no merece la pena que venga, no hay remedio (5, 35). Pero Jesús responde ofreciendo salud allí donde humanamente era imposible y diciéndole al padre: ¡No temas, sólo cree! (5, 36). En el caso anterior era la misma mujer quien creía (así le dice Jesús: (Tu fe te ha salvado!: 5, 34). Ahora es el padre quien tiene que creer, realizando el milagro. Jesús tiende de esa forma un nexo muy profundo entre dos personas que parecen hallarse en los extremos del tejido social israelita: la hemorroísa impura y el puro Archisinagogo. A los dos se pide lo mismo: ¡que tengan fe!71.

-Jesús entra en la habitación de la niña con su padre y su madre (5, 37-40). Llegan a casa. Ambos, padre y madre, unidos e iguales, pueden dar a la niña testimonio y garantía de futuro. Se ha convertido el padre, ha aceptado el gesto de la hemorroísa, está dispuesto a creer. Este es el milagro: que su niña se vuelva mujer, en estas circunstancias, que asuma con gozo la vida. En busca de Jesús había salido un padre antiguo e impotente, vinculado a la vieja estructura sacral israelita. Ahora viene con Jesús como hombre nuevo, pues ha aceptado el gesto y curación (limpieza) de la hemorroísa.

- Jesús toma consigo a tres discípulos (Pedro, Santiago y Juan: 5, 37). No van como curiosos, ni están allí de adorno. Son miembros de la comunidad o familia cristiana que ofrece espacio de esperanza y garantía de solidaridad a la niña hecha mujer. Significativamente son varones, pero ahora penetran como humanos (respetuosos, deseosos de vida, no dominadores) en el cuarto de una enferma que probablemente ha muerto, está muriéndose, por miedo a los hombres. Su presencia convierte este pasaje en sacramento eclesial: superando la sinagoga judía (donde la niña parece condenada a morir) emerge aquí, con el Archisinagogo y su esposa, una verdadera iglesia humana donde la niña puede hacerse mujer en gozo y compañía. Esta iglesia se distingue de todas las sinagogas antiguas y modernas que ponen sus estructuras y dogmas por encima de la libertad de la mujer. Estamos ante un sacramento de la maduración personal de la mujer. Antes de pedir que sea judía o cristiana, en clave confesional, la iglesia ha de ofrecerla gozo de vivir en una comunidad donde nadie imponga su forma de ser sobre los otros. Este es un texto de iglesia, texto de familia: padres y discípulos penetran juntos en el cuarto de la enferma, ofreciéndole confianza de futuro.

- Sólo entonces (con el padre convertido, la madre presente y los discípulos formando comunión) puede realizar Jesús su gesto: agarra con fuerza a la enferma (kratêsas) y dice (talitha koum!, niña levántate (5,41). No basta un toque suave que limpia (como al leproso: 1, 41); hace falta una mano que agarre con fuerza y eleve (como a la suegra de Simón: 1, 31), rescatando a la niña del lecho en que había querido quedarse por siempre y diciendo: (Egeire! (levántate! Frente al llanto funerario que celebra la muerte (5, 38-40) se eleva aquí Jesús como dador de vida y promesa de pascua: al misterio de la resurrección de Jesús, proclamada en Galilea, pertenece esta niña devuelta al camino de la vida.

- Jesús pide que den alimento a la niña (5, 43), como insinuando que sufría de anorexia. Están en el cuarto los siete (los padres, tres discípulos, Jesús y la niña). Ella empieza a caminar. Jesús no tiene que decirla nada: no le da consejos, no le acusa o recrimina. Es claro que las cosas (las personas) tienen que cambiar a fin de que ella viva, animada a recorrer un camino de feminidad fecunda, volviéndose cuerpo que confía en los demás y ama la vida. Tienen que cambiar los otros; por eso dice a todos (autois que incluye a padre y discípulos) que alimenten a la niña, que le inicien de forma diferente en la experiencia de la vida.

Este es un milagro de iglesia y familia. Jesús acepta a los padres judíos, pero sabe que en ellos hay algo insuficiente: no pueden ofrecer vida a su hija. Por eso introduce a los representantes de la comunidad mesiánica en la casa de la niña muerta, para ofrecer el testimonio supremo de la vida. Evidentemente, él sólo la podrá curar si el padre cambia, si viene a su lado la madre, para ofrecerle nuevo nacimiento (5, 40), si se comprometen otros miembros de la comunidad eclesial, ofreciendo a la niña espacio de libertad y amor humano72.

- La hemorroísa estaba enferma según códigos sociales y sacrales del entorno judío. Jesús le cure y dice que vaya en paz y quede libre de su dolencia (5, 34), pero a fin de que ella sane y pueda vivir han de sanar (cambiar de mente y vida) todos los Archisinagogos de la tierra.

- La niña de doce años sufre también la enfermedad de falsa pureza del ambiente social), pero la hemorroísa era mayor, esta niña, en cambio, depende de su padre; para que ella viva tiene que cambiar el sinagogo, ofreciendo dignidad (espacio de vida y futuro) a las hemorroísas.

El Archisinagogo es con Jesús el personaje central de la escena. Sólo admitiendo a la hemorroísa puede dar vida a su hija. Para eso tiene que entrar en el cuarto interior de su casa con los tres discípulos de Jesús. Sólo allí donde el buen judío acepta la pureza de la impura (hemorroísa) y la comunidad de los discípulos del Cristo puede hacerse padre73.

De esta forma se cumple el arco de las curaciones eclesiales. Jesús había salido a sembrar el sembrador (cf. 4, 1-34). Había cruzado al otro lado del mar, llevando a los discípulos, en medio del gran miedo (4, 35-41) para convertir al poseso geraseno (5, 1-20), signo de los paganos envueltos en violencia militar. Luego ha vuelto a su tierra para cambiar al Archisinagogo judío con su hija. Así aparece en ambos casos como creador de comunión mesiánica.

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53 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 28.06.09 | 21:13

    No se preocupe, Roser (Rosa, sin espinas, Rosario, Charo) no caeré en esa tentación, que ya he caído en otras, mucho más a gusto y también más razonables.

    No obstante, animo a los matrimonios a no dilatar demasiado tener hijos si es que los desean, hay edades que ya no son convenientes. Mi hermano casi parece el abuelo de mi sobrina… (Mi mamá sólo nos tuvo a los dos, y con toda seguridad tenía más edad que usted).

    Pero no suelo inmiscuirme en esos asuntos, que son sólo de ellos. Si me preguntan, respondo; pero nada más.

  • Comentario por Roser Puig F 28.06.09 | 20:47

    Miguel Angel, Roser es mi nombre propio. No uso pseudónimo porque acostumbro a escribir articulitos y quiero que sepan quien los escribe.Efectivamente, es catalán y significa rosal(con espinas) Pero celebro mi santo para la Virgen del Rosario.Gracias por su dedicatoria poética. Ser“fecunda”,en mi época, no tenía mérito alguno. Sobre todo si eras una fiel hija de la Iglesia y te abstenías, obedientemente, de cualquier anticonceptivo. Ahora ya no soy tan “fiel”, aunque estoy muy satisfecha de mis hijos. Solo que, de haber sido algo menos fanática, los hubiera tenido más espaciados.Cuatro hijos los cinco primeros años de matrimonio,es una barbaridad,se mire por donde se mire. Conseguí ponerme al borde de la muerte por agotamiento y perder el setenta por ciento de la vista. Le cuento esto para que no se le ocurra decir a sus feligresas que el “método natural” es estupendo y que los papas(Pablo VI yBenedicto XVI)saben de lo que hablan.

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 28.06.09 | 18:38

    Por cierto, Roser, ¿me han informado bien o mal mis conocidos que dominan el catalán o valenciano? ¿Roser se refiere en castellano a rosal o a rosario? Mis amigos decían que al primero, de ahí mi dedicatoria de esta mañana; pero si es al segundo, he disparado al vacío.

    En cualquier caso, la rosa mañanera, poema incluido, estaba dedicada, aunque si expresarlo, a una abuela muy fecunda y reflexiva.


  • Comentario por Roser Pui F 28.06.09 | 16:04

    Amigo Miguel Angel, usted y muchos como usted, no tienen la culpa de ser producto de una cultura determinada. También yo lo soy, así como muchos maridos que se comportan como machistas porque así les han educado. Ser consciente de ello y esforzarse en rectificar, aunque no lo consigamos del todo, es lo importante. Dividir a la Iglesia de Cristo en clero que se hace servir y laicos supeditados ¡cuando el Señor había venido a servir y no a ser servido¡ ha sido un triunfo del Maligno, pues solo puede ser fruto de una inteligencia demoníaca y superior. En realidad, todos (o casi todos y todas) solo somos víctimas de la manipulación de esa inteligencia superior, enfrentada a Dios. Lo malo es cuando alguien se da cuenta de ello y opta por el poder. No creo que tenga perdón de Dios ¿Sería a esto a lo que se referiría Jesús con eso de que “solo el pecado contra el Espíritu no puede perdonarse”?

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 28.06.09 | 10:10

    Roser, mi enhorabuena por esa abuelez tan fecunda. Feliz domingo.

    http://miguelangelvelascoserrano.googlepages.com/mavs

    No me fui al seminario para ser de una casta, aunque bien se encargaron de hacernos ver que éramos segregados de entre los nuestros para ser “los elegidos”.

    Duro trabajo de toda una vida para romper ese sambenito, que aún está por conseguir…

  • Comentario por Roser Puig F 27.06.09 | 17:26

    Miguel Ángel Velasco, si, la Hª del cristianismo está plagada de lamentables rupturas.Pero la mas sangrante es la que se ha cometido con las mujeres.Y ha sido la de silenciarnos hasta el día de hoy. Todas las iglesias (y religiones) han contribuido a ello. Naturalmente, en los seminarios masculinos ustedes no han podido estudiar eso. Lo están desvelando las teólogas (Y más tarde algún que otro teólogo honesto) Las mujeres que hemos decidido en la Iglesia ser nosotras misas, lo tenemos que seguir pagando muy caro.¿Cuantos iglos más hemos de seguir ”evolucionando” ? Y,que conste, que a mi no me ha interesado nunca entrar a formar parte del clero(No sé si sabe que soy madre de cinco hijos y abuela de cuatro nietos preciosos).Es más, en mi sueño de Iglesia el clero, como casta aparte, debería desaparecer.Otra cosa son las personas dedicadas a los demás y al servicio de la comunidad que, por otra parte, no tienen porque ser cargos vitalicios y, mucho menos, honoríficos.

  • Comentario por Carmen Hernádez 27.06.09 | 16:22

    http://actualidad.terra.es/sociedad/articulo/eeuu-ordenacion-sacerdotal-mujeres-catolicas-2635659.htm
    Roser he encontrado esto...
    Creo que por lo que he visto Bostón es la ciudad que más están dando que hablar, auque hay paises com Suiza entre otros que tienen a mujeres en pie de desobediencia hacia el patriarcalismo machista.
    ¡Vamos toda vía! como dice un buen amigo

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 27.06.09 | 11:25

    Roser: Este medio comunicativo no permite expresar matices. Lo que he querido decir es que el procedimiento “revolucionario”, a “las bravas”, sin reflexión por todas las partes interesadas e interesantes, no es eficaz, en el sentido de que produce rupturas definitivas. La historia está plagada de cismas.
    Aunque pueda ser criticable y poco valorado, creo más en la evolución que en otros métodos.
    Incluso creo que en la primera iglesia, si hubo rupturas, tuvo que haber avenencias razonadas y razonables. El diálogo no debería romperse nunca.

  • Comentario por simon el de la sinagoga 27.06.09 | 08:05

    Me ha gustado lo que has escrito.

  • Comentario por Carmen Hernández 27.06.09 | 00:30

    Perfecto, el varón que sufre el machismo nunca estará en contra de que la muejer sera igual en condiciones en cualquiera de los campos, ya sea social o religioso, y desde luego no tengan tanto miedo porque suena "miedo a perder... ¿Qué?
    Para nada el feminismo está en contra del hombre, sino en conseguir aquello que el hombre le ha negado por ser mujer, y sobre todo conseguirlo y compartirlo no como ellos, ustedes han hecho.
    Jesús, tiró las monedas del templos, a los cambistas les fustigó y las ofredas quedarón esparcidas por el suelo ¿Quieren más?¡Que hipócritas!Y miedicas solo porque van a perder lo que no es es de recibo ni de derecho

  • Comentario por Roser Puig F 26.06.09 | 22:45

    2 de roser para Miguel Ángel Velasco Serrano -Mi miedo es que el Vaticano, a la vista de que el asunto se les escapa de las manos, se apresure a ordenar oficialmente alguna que otra mujer completamente controlada, al estilo de las “superioras, maestras de novicias, vicarias, etc.” que usted menciona, las cuales no son más que un calco del sistema patriarcal, con lo que lo único que se conseguiría es aportar sangre nueva (ortodoxa) al clericato sin necesidad de cambiar el sistema clasista, absolutista y piramidal. Raíz, a mi modo de entender, de la falta de fraternidad en la Iglesia. Un saludo cordial.

  • Comentario por Roser Puig F 26.06.09 | 22:42

    Amigo Miguel Ángel Velasco Serrano, puedo comprender perfectamente su susto. Hace un par de años, cuando oí por primera vez que un grupo de mujeres tenía esa intención, me asusté igual que usted. Y, tiene razón, la Iglesia de EEUU no está preparada para estos trotes. De hecho se opone. En cuanto a que “El Soplo de Jesús no va rompiendo puertas ni ventanas”, ya no estoy tan de acuerdo con usted. Echemos una ojeada a los evangelios y comprobaremos en cuantas ocasiones Jesús “rompió moldes” e hizo todo lo contrario de lo ortodoxamente esperado. Y, volviendo al motivo de mi susto, creo que no es el mismo que el suyo. (sigue)

  • Comentario por Nes 26.06.09 | 22:08

    Me niego a ser tratado como enemigo de lo femenino. Me niego a ser visto como enemigo de la fertilidad, de la vida, del sentimiento. Debemos recuperar para los hombres y las mujeres los valores de lo femenino y lo masculino.
    Jesús, delante de la Magdalena a punto de ser apedreada, mira a los ojos a los “hombres” y “mujeres” que la iba a lapidar, y les dice: “quien esté libre de pecado…”. Mirémonos a los ojos, y despojemos de nuestro interior, a modo de Jesús, los odios, rencores, roles machistas que nos invaden. Construyamos entre todos un mundo mejor, en fraternidad, donde hombres y mujeres (sexo) seamos personas libres y capaces de amar hasta el extremo (hijos de Dios).

    Ondo izan. Agur.

  • Comentario por Nes 26.06.09 | 22:07

    Estoy personalmente a favor de la feminidad y su vivencia plena, pero no del feminismo y su anti-homo. Los varones no somos enemigos de las féminas, sino víctimas, al igual que las mujeres, de la cultura patriarcal. Esta cultura, que supuestamente nos hace predominantes, no hace más que coartar la vivencia de nuestros sentimientos, ridiculiza nuestra afectividad y nos hace enanos morales. Cargamos, los varones en la cultura patriarcalista, con un rol castrador, que nos niega la capacidad de sentir, de amar, de gozar, de expresar nuestro miedo, frustración o emoción. Nos limita al golpe en el pecho a modo de gorila, para quedar ante los demás como “verdaderos” machos.
    Debiéramos de trabajar juntos, féminas y varones, para desmontar de raíz la cultura patriarcal. Desmontando los arquetipos dominantes, desvirtuando los roles machistas, impidiendo que se extienda la cultura machista.

  • Comentario por Nes 26.06.09 | 22:06

    Kaixo:
    Gracias Xabier por el regalo de tus artículos. La verdad es que son un aire de novedad y esperanza.
    Bravo por las mujeres que se liberan. Jesús nos quiere libres de ataduras. Sin embargo la libertad extenuada lleva al libertinaje, y este destruye a la persona, porque le hace perder el rumbo.
    Ninguno de los valores se deben dar ellos solos en la vivencia de las personas, porque se radicalizan y pierden su norte. Por su propia naturaleza saludable, los valores deben darse en conjunto, en racimo... son gregarios. Libertad-igualdad, tolerancia-solidaridad, justicia-paz-reconciliación-perdón... No deben separarse y vivirse unitariamente, ya que si no, como decía Chesterton de las herejías, son verdades que se vuelven locas.

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 26.06.09 | 20:47

    Mucho miedo me dan a mí noticias de ese tipo. EEUU no es el mejor lugar del mundo, ni su Iglesia Católica está en condiciones de permitir que se realicen actos como los que comentáis. No imagino a Magdalena, la primera discípula, la primera creyente, rompiendo de esa manera “los cacharros” con Pedro y cía. Mujeres con la cabeza muy bien amueblada, tipo Sabine Demel, no van por ahí, ni mucho menos.

    Cuanto menos se jaleen este tipo de cosas menos se ensoberbecerán quienes ya sabemos.

    El Soplo de Jesús no va rompiendo puertas ni ventanas, aunque fueran deseables esos métodos por quienes están un poco hartos de tirar de este carro con ruedas cuadradas.

    Y tampoco nos vayamos ahora al otro extremo. ¿Nos ponemos a hablar de superioras, maestras de novicias, vicarias, etc. de algunos conventos?

  • Comentario por Carmen H 26.06.09 | 19:23

    No Roser, es la primera y Buenísima noticia de esta tarde, semana, més año...
    y seguro que siglo, haber cuando empieza el baile...jejeje

    ¡Eso es lo que hay que hacer, y sobre todo n o depender de nadie, nosotras por sí mismas nos podemos mostrar como lo que somos mensajeras y discípulas de Jesús, no hace falta ni siquiera el sancramentalismo que ha hecho galas los varones para sacralizarse ellos y dejr fuera de honda al pueblo llano
    Gracias Roser

  • Comentario por logos 26.06.09 | 19:19

    Ahora resulta que hasta hoy sabìamos que todo HOMBRE que no nace al Espíritu es simplemente 'carne'; y tambièn, que Dios asegura que de entre ellos, solamente los que son buscadores de Él lo encontrarán.
    Bueno, pues a partir de ahora tenemos que cambiar eso y dictar que TODAS las mujeres -por serlo- ya están en los altares, son de Dios, y llevan el Espìritu Santo mucho màs que Jesús, porque èste es un simple 'hombre' y además no tiene el perìodo menstrual, lo que pone de manifiesto que su Sangre no está a la altura de aquella. Joder con las mujeres que se creen lo del rodillo Igualitario: son talibanes.

  • Comentario por Roser Puig F 26.06.09 | 19:16

    Carmen, no sé si te has enterado, pero parece que por EEUU las mujeres se están atreviendo a decirle al Papa que ellas no creen que él tenga las llaves del cielo y del infierno y, en complicidad con dos obispos católicos (de los que se oculta la identidad para evitar represalias) ya son 30 las mujeres ordenadas en la Iglesia Católica , con gran indignación del Vaticana ( el cual, según sus normas, sabe que son legitimas esas ordenaciones) Espero que ellas no caigan en la misma trampa que han caído ellos: creerse “casta aparte”). De momento, no hicieron los votos de castidad y obediencia con que se obliga a los sacerdotes hombres, pues hay entre ellas alguna religiosa, madres, abuelas, nueve de ellas viven con su esposo y alguna se declara lesbiana: “Soy sacerdote para los pobres y los marginados” dice “Y merecemos los sacramentos plenos de la Iglesia Católica”.Fuente:Redes Cristianas (Información enviada por “Presbíteras pastoras”)



  • Comentario por Carmen H 26.06.09 | 18:44

    sigue Carmen H

    ¡María! Encontramos al Maestro dentro de nuestra propia tumba y Resucitamos, junto a la persona que nos liberó del asedio a nuestro cuerpo y género.
    Así que maestro de todo, y aprendiz y de nada, cerrad vuestros picos y dejarnos tranquilas en nuestro camino, que el vuestro está ya muy manido y frío

  • Comentario por Carmen H 26.06.09 | 18:43

    sigue Carmen H
    Se puede estar muerta, nos pueden ocultar, y nos pueden maldecir, silenciar ¡ya no! La frase del “Nunca Mais” no solo es para el Prestige, porque es válido para estos santurrones, ¡Nadie nos va a callar, y menos vender su moto ¡Somos libres! Para decidir como y a quién y donde hablar y sobre todo, que D*s, habla sin voz de macho cabrio…
    ¡No! Jesús habló a la niña, no al padre, no al fjefe de la sinagoga no al sacerdote no a los fariseos, ni a los levitas, él dice Talitha koum ¡Niña, a ti te hablo, levántate!
    Ahora todos-hombre de mala fe, callaos, porque en esta nos hemos levantado todas las que hemos sido infantiles por vuestra causa… Desde el sepulcro La Resurrección ha sido encontrada desde una visión de mujer, Jesús Resucitó y se encontró con ella, y para asegurar su indiscutible valía, nos nombró y hablo personalmente llamándonos por nuestro nombre ¡María! Encontramos al Maestro dentro de nuestra propia tumba y Resucitamos, junto a la persona qu...

  • Comentario por Carmen H 26.06.09 | 18:41

    sigue Carmen H y que hablaba por boca de Satanás, al que espiaban y querían despeñar los fariseos, los sacerdotes, hombres del templo, los levitas… esos anquilosados a los muros de todos los templos de las vanaglorias y las prebendas, y hoy hacen igual, no es Jesús, pero lo que se hacen con otra persona, se hace a Él, ¡Torres Queiruga, Pepe Castillo, Estradas, Boff, Casaldáligas y todas las Teólogas que ni pueden y tienen acceso a hablar sobre unos Magisterio inventados por estos mismo…
    Pues bien este hombre busca a Jesús, para curar lo que estos hombres pegados a las normas del templo, a la Ley no pueden hacer por una chica que está siendo presa de un mal ¡La impureza! Y sobre todo la falta de alimento que la impide crecer y despegarse de ese camastro que la imposibilita tanto que la está llevando a la muerte física, la psíquica ya está desde el vientre materno asesinada por la raza y las castas “Santas”

    Se puede estar muerta, nos pueden ocultar, y nos pueden malde...

  • Comentario por logos 26.06.09 | 18:40

    Al Padre no le gustan los reinos de este mundo, -todos buscan seguidores- sino que busca adoradores en Espíritu y llenos de logos (fluir): por eso da la IDEA grande y maciza: èsta no tiene nombre y a nada ni a nadie quiere poseer: allì donde llega hace crecer si hay lealtad en quien la recibe; le pasa como al mayor hombre nunca nacido de mujer segùn Jesucristo, quien, cuando le decìan -quien eres? , aquel respondìa -UNA VOZ que clama en el desierto.
    Y es que Dios da cosas tan inmensas que, quien lo conoce, sabe que Èl harà crecer mucho a quien las recibe y que importa bien poco quien las anuncia.
    Es de tanta ternura el Dios grande que a Jesús le robò el alma sin doctrina alguna, y ahora quiere que lo entremos a Él en el alma nuestra. Sin palabras.

  • Comentario por Carmen H 26.06.09 | 18:38

    Es decisiva una madurez, un raciocinio y conocimiento de nuestro yo y grupalidad, para sentirnos y sabernos personas, para ahondar en la humanidad, y para decidir que se puede ser libres, puesto que D*s no hizo libres, libres de imposiciones machistas que para nada va con nosotras, para seguir directrices que nos coartan hasta el extremo de llevarnos a una infantilidad eterna.
    Soltar estos yugos, estas amarras del patriarcalismo de toda índole nuestra, está posibilitando, que descifremos nuestros códigos, y nuestros mensajes que han estado oculto y sin descifrar por miles de años, de los escritos y de los sentimientos que para nada tienen y tuvieron que ver con los que nos han contado en centenas de años…
    Y es curioso que un hombre, varón y jefe de una sinagoga, (hoy sería adjudicado a una iglesia si se hubiese dado el caso, para que vean estos) salga de esta y vaya en busca del hombre, casi hereje, aquel que estaba casi endemoniado y que hablaba por boca de Satanás, al q...

  • Comentario por Carmen Hernandez 26.06.09 | 14:58

    Quien ni nombre tiene poseer todo lo quiere...
    Carmen H

  • Comentario por logos 26.06.09 | 14:26

    Jesucristo lo dice bien claro: no te sorprenda que te lo repita; os es necesario nacer al Espíritu. No habla de doctores de la Iglesia, ni de doctrinas, habla de SUSTANCIA que el ser natural no tiene, y... que a través de su Sangre PUEDE TENER: a quien lo reciba Él le da POTESTAD de hacerse hijo de Dios, GRATUITAMENTE, si (condicional) usted quiere. Pero Él no la va a forzar, o, como usted muy bien dice, NADIE la podrá forzar.
    Eso de ¡Amarás¡ es un contradios y está totalmente en contra de la salud mental del humano, según los antiguos cronicones de la Psicología.

  • Comentario por logos 26.06.09 | 14:25

    HABIENDO CONOCIDO -como usted- que Jesús vino, se hizo carne, y pactó con el Padre verter su Sangre para redimir a los hombres y dar el Espíritu, diga que 'Cristo no vino en carne para tal fin': que El REDENTOR no redime, ni su Sangre es necesaria para nada de el alma y Dios. Ése es pensamiento de anticristo. Pero no porque tenga usted cuernos y rabo, sino porque hablando así, es IMPOSIBLE que persona alguna pueda nacer al Espíritu a través de lo que usted dice. De manera que lo que le digo NO es amenaza, ni anatema, -yo no creo en la condenación, ni en el infierno, ni en la iglesia, ni en las sectas- (Cristo andaba sin nido ni guarida de zor ras donde reposar su cabeza) sino ponerla a usted en el lugar en que usted se ha situado por SU PROPIA DECISIÓN: un animal racional puro y duro, de género mujer, sin que pueda traer el Espíritu -la Presencia de Dios- ni a sí misma, ni a otras personas que son genuinos BUSCADORES. Y, es por eso que Jesucristo lo dice bien claro: no te sorprenda que...

  • Comentario por logos 26.06.09 | 14:23

    No, Roser, sigue usted ofuscándose en su prisma de 'anti'. Lo que Dios pone de manifiesto es una soberana ecuanimidad frente a los seres vivos. A cada uno le permite llegar a la altura que éste desee, y por ello, permite que cada uno tenga una altura DIFERENTE. Si observamos lo que Jesucristo dice en cuanto a lo ESPIRITUAL, es en el mismo sentido: Él no tiene a la persona como ´mala´ o como ´buena', o como todos iguales, sino que abre una puerta que está cerrada en principio para el hombre NATURAL, que es tener acceso a Dios Padre aquí y ahora: NACER AL ESPÍRITU, una cosa no natural. Y le dice abiertamente a usted que si (condicional) no quiere nacer al Espíritu, usted quedará como nació, textualmente, CARNE. Eso y nada más. Item más, lo que dicen los jefes de Iglesias, Él no lo acepta, sino que con su Sangre es SUFICIENTE para que uno que quiera pueda acceder a ésa Presencia de Dios en su interior. El asunto de ser 'anticristo' es un calificativo que se aplica a aquellos que, HABIENDO...

  • Comentario por Miguel Ángel Velasco Serrano 26.06.09 | 13:41

    Texto paradigmático. Es la mujer de quien se habla, pero es Jesús el centro. No digo que todo cambia para que todo siga igual, pero no se debería esperar de aquí que las hemorroísas y las doncellas dejaran de serlo para siempre jamás. Jesús es el punto de inflexión o el clímax histórico. Pablo luego lo concretará: «ni hembra, ni varón, ni judío ni pagano…, todos iguales, hijos e hijas de Dios». La Iglesia sigue repitiendo los mismos roles judíos. Serán ellas las que desde sí mismas lo realicen. Las hemorroísas, hablando en público, haciéndose visibles, acabando con el gueto. Las doncellas negándose a comer la comida trillada de siempre, rechazando participar en lo que no supone espacios de libertad… Forzando la conversión del personal, que no está todavía por la labor…

  • Comentario por Roser Puig F 26.06.09 | 13:39

    Sr. Logos le contesto en este post, que habla de liberación de la mujer,a la atención que me dedica en el otro y a la vista de que usted me va elevando de categoría. Ahora ya me considera usted el “anticristo”. ¡Tiene usted una manera de “seducir” un tanto rara¡. Anatemizándome, no conseguirá hacerme su prosélita. Si no le tengo miedo a las excomuniones papales ¿se lo voy a tener a las de usted? Tampoco pierda su tiempo intentando desmoralizarme llamándome “soberbia”. Lo primero que tuvimos que hacer,algunas mujeres católicas que decidimos comenzar a pensar por nuestra cuenta, fue “pasar” de los epítetos de los llamados Santos Padres (pasados y presentes)aficionados, todos ellos, a decir que somos unas soberbias si no nos inclinamos reverentemente ante la sabiduría de su materia gris. Así que, además de ser poco original, pierde usted su tiempo.(Sigo creyendo que tendría usted más éxito entre los neo-nazis).

  • Comentario por logos 26.06.09 | 08:23

    Es curioso, doña Carmen, que en una sola mujer se conjuge tal tasa de odio de clases, (propio del comunista), junto con odio a los hombres, (propio de la feminista), con odio a la jerarquía espiritual, en ese desprecio a los ministerios que a ciertas personas confiere Dios por su deseo de servir ESPIRITUALMENTE a los que LO buscan a Él; y añade a todo eso el odio a la Sangre de Cristo como NECESARIA para redimirla, a la que considera menor que la sangre de su propio menstruo... y se crea 'cristiana'.
    Y para mayor inri además se levanta Libertadora de la mujer... sin tan siquiera querer entrar a hacerse usted Ciudadano, estrictamente hombre de la 'polis', politès, cuya definiciòn y significado es 'quien elabora las LEYES'.
    Quizá es que no se considera usted capacitada para incorporarse al mundo de los hombres en la acciòn que es propia del hombre erguido -ser LEGISLADOR-, un Julio Cèsar.
    Ah, es que se me olvidaba, el socialista igualitario es resentido.

  • Comentario por logos 26.06.09 | 08:02

    la mujer estaría capacitada para hablar en pùblico (sobre el Espìritu), pero para eso tiene que hacer dos esfuerzos, el primero es recibir a Cristo como el que la Redime y aceptar querer 'nacer al Espìritu'; la segunda es dejar de lado en el debate intelectual las armas propias de mujer que, en psicologia se describen por tener muy desarrollado el verbo, (en neurociencia se destaca su mayor inclinaciòn a hablar por hablar habida cuenta el rol que la naturaleza le confiere para repetir palabras al bebè para que èste consiga el habla). En suma, la mujer ha de darse cuenta que el debate es terreno de la dialectica, cosa estrictamente intelectual, no feminista. Un esfuerzo, please.

  • Comentario por logos 26.06.09 | 07:59

    Mire, Roser, usted no cree en los milagros ni en que el cristiano pueda echar demonios (sic). Tampoco cree que la Sangre de Cristo TENGA que ser derramada PARA REDIMIRLA a usted. De manera que no es cristiana.
    Ahora, nos hace una lectura de la Escritura sòlo para tratar de 'probar' que el comentario de un interviniente 'no tiene razòn' en un punto intrascendente, que 'la hemorroísa no aceptò a Cristo como Redentor': ni usted lo acepta, ni aquella tampoco, pues ni Cristo habia derramado su Sangre, ni ella buscaba de Él sino 'curarse' ... y esto consiguió.
    Picaza dice en el articulo; 'buscaba de Jesus una AYUDA' (no a Èl como 'salvador' para nacer al Espìritu). Jesus -sigue Picaza- "No la quiere convertir en nada (a nada) sino capacitarla para ser al fin y para siempre humana" (sic).
    Ve, Roser, usted todavia no está capacitada para hablar de asuntos espirituales. No acepto que la mujer hable en público, eso decìa su gran amigo y a veces muy espiritual san Pablo; yo cre...

  • Comentario por ustiArcoIris 26.06.09 | 00:21

    Dice Pikaza ."Jesus las cura, pero no para volver al mundo antiguo sino para iniciar a su lado un camino de humanización evangélica (de iglesia) donde merece la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia"
    Me entran aún más dudas cuando leo a Pikaza u otros "dando por seguro o haciendo una interpretación de "LO QUE QUIERE HACER JESÚS ....¿no és esto nuestra interpretación ACTUAL ...DE LO QUE "NOSOTROS PENSAMOS ,AHORA ..CON NUESTRA CULTURA ACTUAL ??
    lA iGLESIA EXISTIÓ CUANDO jESÚS O FUÉ UN INVENTO POSTERIOR ?
    Lo siento pero no os entiendo ,no entiendo nada .
    Un abrazo

  • Comentario por Carmen Hernandez 25.06.09 | 23:34

    sigue Carmen H
    Hoy los chamanes palaciegos, están muy desenmascarados, “ahí les duele” y quienes quieran vivir bajo los palios de los templos y consentir adorar a los becerros de oros de las gentes beatificadas a golpe de talón de las congregaciones me parecen muy bien… los burros-as y también vuelan y aquí estamos, sin mirar las rancias teas de los viejo y vetustos templos

  • Comentario por Carmen Hernandez 25.06.09 | 23:32

    sigue Carmen H ningún texto por muy antiguo que sea descifra los indescifrable. Hoy hay una mirada de mujeres que no permanecemos ni de espalda y aún menos en cama a la espera que un varón nos traiga lo que solo otra mujer, nuestras ancestras solo están capacitadas para darnos y no es más que el alimentos que ellas han cocinado en miles de años en nuestras útero y bodegas del saber…
    La mujer es el nuevo Paradigma, y el arca nueva, el alimento que nos indica que la tumba está vacía. Es la ungidora de de los aromas del Pueblo de D*s, la que supo quebrar el frasco par ano adorar a ídolos, no necesitamos idus para que nuestra voz sea libre y escuchada, porque nuestro nombre resonó desde los adentro del sepulcro indicándonos que volviesemos nuestra mirada, el pulso y el latido, todo nuestro amor hacia el jardín ¡El paraíso!
    Hoy los chamanes palaciegos, están muy desenmascarados, “ahí les duele” y quienes quieran vivir bajo los palios de los templos y consentir adorar a los becer...

  • Comentario por Carmen Hernádez 25.06.09 | 23:30

    Roser el miedo es libre, y saber que la libertad lleva a la plaza pública, picota o como queramos decir es uno de los precios que muchas de nuestras predecesoras han pagados, hoy otras siguen pagando con sus vidas y otras tendremos secuelas hasta en nuestras tumbas…
    Las mujeres no tenemos más espacio que buscan de espalda a la Ley, la religión, el profetismo y hasta como lo hiciera la propia hemorroisa buscando el filo del manto santo, a espalda y con miedo a ser descubierta. Pero aún así, ella era consciente que no estaba en manos de ningún profetismo de ochos cuartos, ni de nadie más que en sus manos el cortar aquel flujo de desventuras, de no haber creído hoy esta parábola no existiría y nuestra libertad estaría aún más vulnerada, por lo menos tenemos el derecho que nadie nos puede arrebatar ¡El pataleo! Y decir lo que nos viene en ganas en las caras de quien se tercie.
    Hoy nadie es más versado-a en temas de relación personal con D*s, ningún texto por muy antiguo que sea...

  • Comentario por Roser Puig F 25.06.09 | 20:14

    Tienes razón Carmen, la lubertad nos la estamos ganando las propias mujeresa costa de humillaciones, burlas y hasta incomprensión por parte de otras mujeres. Mujeres que se encuentran bien en un mundo de tradiciones y leyes masculinas, porque ellas han tenido recursos para acceder al mundo de los varones, o han encontrado un “amo” bueno, o bien han sabido dominarlo con sus artes y sus mañas. Pero la mayoría de las mujeres del mundo están como Xabier describe el mundo de aquella niña.Un mundo en el que la exégesis nos cuenta que la niña no quería ingresar. Todas las religiones están en contra de la igualdad de la mujer. Ahora algunos teólogos de buena voluntad comienzan a intentar reparar la injusticia que se ha cometido con nosotras.Pero resulta que son precisamente los teólogos “proscritos” por al poder.De todas maneras,es de agradecer su esfuerzo.El post de hoy es muy bello, aunue aún no se pueden conjugar los verbos en tiempo pasado todavía

  • Comentario por Carmen Hernandez 25.06.09 | 19:14

    sigue Carmen H
    de la chica mujer, ellas eran las que alimentaban y ella fue quien realmente salvó a la chica d morir de algunas de los ritos de pureza que el santo padre varón sometió a la hija…
    Esto es lo grande de la vida, la historia humana de Jesús que nos divinizó a tod*s por igual más allá de la genitalidad, las casta, pelas o las razas.
    Lo demás cuentos chinos del chino mandarín, que son más viejo que el propio cristianismo.

  • Comentario por Carmen Hernández 25.06.09 | 19:12

    sigue Carmen H necesidad y por voluntad propia, cosa que Jesús mismo en la parábola lo acepta como tal, cuando le dice “Tu fe te ha salvado” no es la fe del pueblo o comunidad, ni de los fariseos y de los levitas, como tampoco de su posible marido o padre, hermanos ¡No! es ella en Búsqueda personal, y tras largo y duro camino la que hace posible el cambio, esto es aplicable a la historia actual.
    Lo que las mujeres hemos conseguido, hasta el día de hoy, es propio y con el esfuerzo de las mujeres y de nadie más… y lo más duro es que en contra estaba y está todo los sistemas patriarcales, tantos políticos, financiero que no sigue subyugando con la miseria y los sueldos inferiores al varón.
    El religioso con su doble moral para el varón y ser ellos los elegido como hombres de dios, por la gracia de que Jesús solo eligió ¡Mentira cochina y partidista salida de la entrepierna!
    Es curioso que la niña, la curase un laico y una laica, Jesús hombre, la madre de la chica mujer, ...

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