Quiero terminar mis reflexiones sobre el pensamiento A. T. Queiruga, a quien conforme a la carta del Sr. Rico Pavés, quieren condenar por su manera de entender la revelación, reflexionando precisamente sobre su manera de entender la revelación. Conservo todavía amorosamente el precioso libro que él me mandó a Verín/Galicia (donde me tenían desterrado mis “pecados” teológicos), el año 1985,
escrito en gallego, la lengua de aquella tierra: A revelación de Deus na realización do home, ed. Galaxia, Vigo 1985. Era y sigue siendo un libro espléndido, traducido a varias lenguas, entra otras al castellano (La revelación de Dios en la realización del hombre, Cristiandad, Madrid 1987). Allí desarrollaba Andrés, hace casi 25 años, las ideas por las cuales quieren condenarle ahora. Yo suelo plantear el tema de una forma ligeramente distinta, destacando algo más la novedad de la “irrupción de Dios” en Cristo, pero reconozco que el modelo de Queiruga es plenamente cristiano, e incluye también ese aspecto de irrupción que yo quiero destacar. Es un tema importante, con muchas consecuencias en la vida de la Iglesia y en la teología y así quiero presentarlo sólo de manera muy sencilla, para que a lo largo dos días puedan retomarlo los lectores de mi blog. Con esto termino mi “serie Queiruga”.
Hace tres días presenté la figura de Amor Ruibal, citando una página famosa donde presentaba a Dios como perijóresis , una danza de de vida y amor. Algunos me dijeron que no se comprendía, otros que explicara... No sé si lograré explicarme, pero quiero decir desde ahora que el simbolismo de fondo de la perijóresis (que en latín se ha desdoblado en circum-incessio y circum-insessio) constituye uno de los temas mas apasionantes y liberadores de la teología. Hace tres días decía que quien no se sintiera animado dejara el tema. Hoy me corrijo: por favor, vengan todos al baile de Dios y comprendan, es decir, entren en el corro. Lo más hondo de la teología es la experiencia de un baile, algo que sabían ya los viejos chinos e hindúes (entre otros), algo que han confirmado los más grandes teólogos cristianos, unos danzantes de Dios. (Imágenes:ángeles trinitarios de Rublev y danzantes de Entre-Ríos, Argentina)
Tercer domingo Tiempo Ordinario. Ciclo B. Mc 5, 21-43. Jesús vuelve a la ribera galilea que había sido espacio de llamadas (Mc 1,16-20; 2, 13-14), curaciones (Mc 3, 7-12) y parábolas (Mc 4,1ss). Entre los paganos, la opresión tenía rostro de hombre y signos de violencia externa (cf. 5, 14: el geraseno). Aquí aparece vinculada a un hombre y a dos mujeres, con rasgos de violencia personal y familiar muy honda: una de ellas es joven, hija del Archisinagogo, y parece que no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (al hacerse mayor); la otra es ya madura, lleva doce años de mal flujo de sangre. Ambas están vinculadas por una misma enfermedad: son signo de impotencia de un pueblo dominado por varones .
Jesús las cura, es decir, las reconoce como personas, pero no para que vuelvan al mundo antiguo de varones dominantes, sino para iniciar a su lado un camino de humanización evangélica (de iglesia) donde merece la pena crecer, ser mujer, realizarse en familia. Éste es uno de los textos más poderosos de la historia cristiana. Se puede comentar desde perspectivas distintas. Yo lo haré teniendo en cuenta el ritmo de la narración, tal como la he presentado en mi libro sobre Marcos (donde podrán verse las notas eruditas y las justificaciones de mi interpretación).
Mi primer gran profesor de Teología (J. M. Delgado Varela) nos enseñó a pensar el libertad apelando al testimonio de Amor Ruibal, cuya obra él había leído en las trincheras heladas de la Guerra Civil, en Aragón. Nos enseño a relacionar los temas, en diálogo con la filología, la filosofía, todo el pensamiento. La primera vez que me hablaron de Queiruga (hacia el 1963), me dijeron así: ¡Será un nuevo Amor Ruibal, si es que no lo cambian los jesuitas de Comillas! Y no lo cambiaron, sino que él siguió pensado en la línea de Amor Ruibal, el mayor de los filósofos/teólogos de España en el siglo XX, no para repetir su filología, filosofía y teología, sino para seguir creando en su línea, la mejor línea teológica española del siglo XX.En este momento de desconcierto, quiero recordarle (¡a don Ángel A. R.!) como hombre de Iglesia y libertad, alguien que supo dialogar con el mejor pensamiento de Europa, desde su habitación austera de Santiago de Compostela.
Por las filtraciones de una carta de Rico a los obispos, parece que quieren “ajustar las cuentas” con Queiruga por la forma en que plantea el tema de la revelación. Presentaré el tema dentro de dos días,evocando su libro(Repensar la revelación, Madrid 2008) Pero estoy convencido de que en el fondo de la cuestión se encuentra su otro libro: Repensar la Resurrección, Madrid 2003) , del que quiero hoy ocuparme.
La clave de ese libro no es si existe o no desaparición física del cadáver, ni el sentido externo de la tumba "vacia" (cosa sobre la que existe ya un consenso relativo entre los investigadores), sino la "revelación de pascua", es decir, la forma en que los primeros cristianos descubrieron y mostraron que para ellos Jesús estaba vivo (en una línea que se inscribe dentro de la historia de las religiones). Así quiero indicarlo, repensando en su línea uno de sus temas básicos: ¡Sobre cómo la liturgia funeraria se transformó en confesión de Pascua, por obra de una mujer! En esa perspectiva quiero aducir el testimonio
de M. Sawicke (Seeing the Lord. Resurrecction and Early Christian Practices, Fortress, Mineapolis 1994, 243-275), que había planteado de manera aguda y sorprendente el tema de la experiencia pascual de los discípulos de Jesús como transformación de una liturgia funeraria. Así quiero unir hoy a M. Sawicki (¡buena católica!) y T. Queiruga, cuyas fotos presiden este post. El tema se funda en Mc 14, 3-8, el texto clásico del funeral de Jesús convertido en experiencia de Pascua. Andrés, seguimos disfrutando con la teología, con la experiencia de la vida de Jesús, que triunfa de la Muerte. Al comentar este pasaje he pensado más de una vez en los ritos funerarios de tu tierra gallega (en mis primeras experiencias de pascua). Buen día a todos (al final ofrezco una semblanza de M. Sawicki, una de las grandes filósofas y teólogas católicas de este tiempo).
Hace unos días, con ocasión del “caso Queiruga” (al que volveré) he publicado una nota sobre Teilhard de Chardin, teólogo y profeta “condenado” en su tiempo. Amablemente me ha escrito Pedro José Ynaraja, liturgista, poeta y teólogo, vinculado a Montserrat, que ha escrito varios libros de poemas y reflexiones litúrgicas (en Sígueme y Claret, en Montserrat y en Paulinas). Ha sido para mi un honor recibir su carta, en la que dice: 
«Me he alegrado de que alguien públicamente se acordase de T de Chardin. Estoy de acuerdo con todo lo que dices. Lo único es que yo señalaría que se trataba de un místico y poeta (por muy científico e investigador que se le califique). Las cartas a su prima desde las fronteras de la Gran Guerra son deliciosas. La misa sobre el mundo magnifica. Hace muchos años, una "revista de apostolado seglar" publicó un resumen de unas tres páginas que resultaba muy útil aunque no se conociese la situación personal, la Compañia, los condicionamientos y los conocimientos paleontológicos que el tenia. Desde esta óptica te adjunto un escrito, llámale como quieras…. ».
De esa forma me envía el poema que ahora recojo agradecido en mi blog. Espero que sea una lectura hermoso, este domingo de verano que llega. Os dejo con Teilhard… y con P. J. Ynaraja. Quienes queráis seguir leyendo sus escritos, empezad por Nuevas Parábolas (Sígueme, Salamanca 1997). Quedaréis encantados. Gracias, P. Ynaraja y buen domingo a ti y a todos los amigos
Domingo 12. Tiempo ordinario. Ciclo B. Marcos 4,35-40. Vamos a la otra orilla. Ésta fue una de las palabras fundamentales de Jesús: no se pueden resolver las cosas de esta orilla sin ir a la otra, sin aventurarse en nuevas tierras, con gentes y costumbres nuevas, para aprender y compartir con ellas el trabajo de la vida. Ésta fue una de las palabras fundamentales de la comunidad de Marcos, tras la muerte de Jesús, en tiempos de conflicto y miedo; frente a los que querían cerrarse en aquello que siempre había sido, Marcos supo que el evangelio debía expandirse, en una marcha arriesgada de entrega creadora. Ésta ha de ser una palabra clave en nuestro tiempo: son muchos los que quieren que la Iglesia se cierre, que el evangelio se conserve donde siempre ha estado, bajo siete llaves… Pero Jesús nos dice de nuevo, al atardecer de nuestra vida: “vamos a la otra orilla”. Ciertamente, en medio está el mar y la tormenta. Pero él lo dice y nosotros, los discípulos, debemos tomar la barca y arriesgarnos, más allá de las instituciones actuales, de las seguridades, la basílicas cerradas ¿Vamos? (Nota:Es domingo, día de meditación. Hoy el post no admite comentarios. Gracias por entenderlo
Mario Bruzzone, de Argentina, amigo del blog, me manda este trabajo, que forma parte de un libro que él mismo quiere publicar. Sobre el contenido total del libro podéis hablar con él. Os responderá con la sabiduría y sinceridad que muchos ya conocéis. Sigue, por tanto, el tema de la Eucaristía. Gracias, Mario, por tu aportación. Buen día a todos. Xabier. Todo lo que sigue es de Marío.
Ampliando la lista de los teólogos "amonestados" y prohibidos quiero citar a P. Teilhard de Chardin, uno de los pensadores cristianos más significativos. Ha sido el teólogo de la tierra como "carne de Dios", el teólogo de la vida como expresión del gran despliegue amoroso del Dios que se encarna en su obra. Ha sido el teólogo de la Misa sobre el Mundo, uno de los textos espirituales más hermosos de todos los tiempos. Así quiero recordarle, como teólogo de la eucaristía, en esta semana del Corpus.
Hubo y hay un fuerte debate teológico sobre la Eucaristía, en su sentido histórico y dogmático. Ejerciendo mi pequeño servicio teológico quiero recordar hoy a un joven teólogo, quizá poco conocido, pero que ha sido "amonestado" por la Congregación de la Doctrina de la fe por su manera de entender la Eucaristía. Por su libro y la condena de Roma puede verse por dónde va hoy un tipo de debate teológico en torno a la Eucaristía. Y de paso añadimos a Messner a la lista de los censurados por su teología
El día anterior he tratado del Cuerpo de Cristo como Eucaristía. Hoy quiero ampliar el tema, hablando del cuerpo en un sentido extenso, cuerpo de hombre, cuerpo de mujer, para amar y para cuidar, cuerpo que somos, presencia de Dios. Amplío así lo otro día, hace un año, dije sobre los sentidos del cuerpo humano, que es "carne" enamorada y débil, fuerte y solidaria, humana y divina. Sigue pues el tema de la Eucaristía.
El día del Corpus ha sido por siendo la Fiesta de Dios sin más, del Dios hecho carne y sangre, humanidad. Tiene mil matices esta fiesta, tiene mil riquezas que deben ponerse de relieve en diálogo con la humanidad (el cuerpo de Dios es por Cristo el ser humano entero, la humanidad completa)y en especial con otras confesiones cristianas, que han matizado el sentido de la Eucaristía. Hoy quiero ofrecer simplemente un resumen de lo que significa esta fiesta, este día, desde una vertiente bíblica, católica. Buen Corpus a todos, feliz día.
Nos conocimos hace tiempo, cuando empezábamos ambos nuestra andadura teológica en Galicia, llenos de ingenuidad, de grandes ilusiones. Nos unía Amor Ruibal y una gran pasión por la verdad y el evangelio. Pasamos los años seguimos siendo lo que fuimos. Ha cambiado nuestro pensamiento, pero en una línea coherente, sin rupturas. No pensamos lo mismo, pero compartimos un mismo camino, una confianza en la razón y el evangelio, en el hombre y en Dios, dentro de una Iglesia en la que estamos cordialmente, con amor, pero con preguntas y deseos de cambio. Así hoy, al saber que quien condenarle, he recogido algunas notas sobre su pensamiento, por si valen para otros. Una aperta, Andrés y buen ánimo; no te podrán quitar a los amigos, no podrán robarte el evangelio que tú tan hermosamente sabes exponer.
A Servet le condenaron por miedo, los de siempre, los que ponen su "duda" y su búsqueda de seguridad doctrinal por encima de la vida de los hombres. Quizá no era un santo, tenía sus “problemas de fe”, pero era un hijo de Dios. Le condenó Calvino, pero podía haberle condenado de igual forma un tribunal de la inquisición católica. Su muerte no fue sólo un crimen, sino una vergüenza y, además, una gran equivocación, para protestantes (y para católicos, que quisieron matarle). Quiero recordar hoy su ejemplo de científico y teólogo asesinado por la Institución…, hoy que es un día triste, porque se dice (me dicen) que pueden condenar a Andrés Torres Queiruga, también los de siempre, los del miedo a la libertad. Mañana pondrá una página sobre él, diciendo ya desde ahora que si le condenan será una vergüenza y una equivocación, pues son mayoría los filósofos y teólogos católicos que piensan como él. Pero hoy sigo con Server.
Presenté hace unos días el tema y condena de O'Murchu preguntando si alguno sabía la fecha de su nacimiento. Comenté ayer el caso Molinos, diciendo que su condena era más dolorosa que la de Galileo (le condenaron a cárcel perpetua), aunque haya tenido menos repercusión externa.
Son dos casos distintos: a Molinos le encarcelaron de hecho en Roma hasta la muerte, por defender una libertad interior (quizá con riegos; a O'Murchu le han condenado por algo parecido (buscar una libertad interior para los cristianos y,en especial, para los religiosos; pero no han podido encarcelarle, ni echarle de su Congregación religiosa.
Es evidente que hemos avanzado. Pero la tendencia a la condena sigue y sigue el miedo a la libertad. Por eso me interesa vincular ambos casos, marcando sin embargo las diferencias. Gracias a Dios, en la actualidad, la jerarquía de la iglesia no tiene poder para encarcelar, hemos avanzado.
Por cierto, yo había preguntado en el blog si alguien sabía qué pasa hoy con O'Murchu y cuantos años tenía. Alguien, en los comentarios del blog, se atrevió a decir que ya no formaba parte de la Congregación. Le pregunté cómo lo sabía y no ha respondido. Es claro que estaba mal informada o que mentía (o las dos cosas). No quiero dar su nombre, pero podéis verlo en su día (el día de O'Murchu). Un amigo común (cuyo nombre omito, por no dar publicidad) le ha escrito y D. O'Murchu le ha respondido diciendo:
"Hi, X, I was born in 1947. I have never been closely linked with the Catholic Church or indeed with any Church. As a social psychologist, most of my ministerial work was in Social Work and counselling until 2001 when I began travelling to lead and facilitate international Workshops and Seminars. I guess I am lucky to be in a Religious Congregation, Sacred Heart Missionaries (MSC), that allows for that freedom and flexibility. I expect to be continuing that work in a reduced capacity after my sabbatical in 2010. Thanks to you, and your friend (se refiere a ti, pues le pedí el año en que nació según nos decías en tu blog, y le hablé de tu nuevo estado de hombre casado, del diccionario, etc) for your interest in my work. Blessings. Diarmuid O'Murchu, MSC".
Sin comentarios. Buen día a todos, mañana sigo con otro Miguel, el de Sigena. Buen día a todos. Xabier
Quiero mantener el recuerdo de algunos pensadores cristianos condenados, no para insistir en la “maldad” de la condena, sino para recuperar la memoria y la aportación de los perdedores. Lo malo de las condenas es que con el “agua sucia” se suele echar por la bañera el “niño bueno”. Decía Unamuno que en España había habido tres “migueles”: Cervantes, Servet y Molinos. Los dos últimos fueron aragoneses, los dos condenados. Hoy recordaré a Molinos, mañana o pasado a Servet. Ellos forman parte de los “santos” de un calendario alternativo. A San Miguel de Molinos le recuerdo en este día. Él puede enseñarnos algo del silencio contemplativo, de la libertad interior, del amor puro. Tenían razones los que le condenaron. Tenía él razón de fondo. Su doctrina puede vincularse de algún modo a la de O’Murchu, de la que hablé hace dos días…, pero es mucho más profunda y radical, radicalmente abierta al misterio, en el silencio del alma.
Este post va dirigido sobre todo a los religiosos y religiosas, que hace unos años leyeron (leímos) apasionadamente una obra de D. O’Murchu, en copias clandestinas, pues prohibieron su venta; a los que sintieron una gran tristeza cuando la Comisión Española de la Congregación para la Doctrina de la Fe “condenó” su obra (su visión de Dios, en un duro documento. Fue algo insólito, algo que nunca había sucedido: los obispos españoles condenaron la obra de un teólogo irlandés, juzgando que sería peligrosa para los buenos lectores hispanos (sobre todo para las monjas, “ingenuas” ellas. Fue una anticipación del “caso Pagola”. Quiero presentar el caso este día, fiesta de la Trinidad, porque en el fondo está en juego el sentido del Dios trinitario. ¿Hay alguien que me puede contar algo más de Diarmond O’Murch? ¿Qué año nació? ¿Qué hace ahora? Le he perdido la pista y ni siquiera sé los años que tiene. Pero conozco algo de su obra y he leído la condena… que me entristeció mucho. Buen día a todos.
Ha llegado el domingo de la Trinidad, el día del misterio de Dios (como ha destacado JMS, a quien agradezco una vez más su colaboración), como he puesto de relieve yo mismo, destacando la certeza que está al fondo de ese misterio: los cristianos nos atrevemos a decir que Dios es Trinidad porque hemos descubierto su presencia por medio de Jesús, sabiendo así que él es Diálogo (amor creador y compartido). Al decir que Dios es Trinidad no queremos ir en contra de nadie, sino afirmar poner de relieve que Dios es para nosotros Dios de todos.
Al ocuparnos del mensaje y de la vida de Jesús (hace cuatro días, en el post de la Vigilia de Pentecostés), hemos visto que dl Espíritu se hallaba ligado a la experiencia de perdón y nuevo nacimiento que Jesús ofrecía a los expulsados de la sociedad de manera que su apelativo principal de santo (hagion) debía interpretarse en clave social de acogida a los marginados y excluídos de la sacralidad israelita. Vimos también que los demonios son espíritus impuros o sucios (akatharta) porque destruían al ser humano, impidiéndole vivir en libertad, en comunión con los demás. El Espíritu de Dios, en cambio, venía a desvelarse, por Jesús como Santo, creador de vida. En esa línea siguen las reflexioens de hoy.
El credo más antiguo de la Iglesia vincula la fe en el Espíritu Santo con cuatro realidades espirituales: (1) La Santa iglesia Católica, (2) la Comunión de los Santos, (3) el Perdón de la pecados; (4) y la Vida perdurable o Eterna. Pero antes de eso, el Espíritu Santo se define como interior divino de la vida humana. Dios como presencia que se expresa de un modo especial en la vida humana, eso es el Espíritu Santo. Así lo saben los cristianos, pero así lo saben, también, de modos complementarios, los judíos y los musulmanes, los budistas y los hinduistas,, como indicaremos desde una perspectiva bíblica, centrándonos en la historia occidental. El trabajo que sigue quiere ser una introducción al tema del Espíritu. Es de tipo más teórico. Lo dejaré dos días. Continuaré con el tema el miércoles. Buen comienzo de semana de Pentecostés.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman