He presentado estos días el tema de la Casa de Pedro, con su suegra (según el evangelio de Marcos) y he visto que el tema interesa a mucha gente. Pues bien, la casa de Pedro es ahora la Curia Vaticana: Edificio, Estado, Institución de poder religioso. Ciertamente, esa Casa puede tener y tiene un fundamento evangélico, como se escribe en su cúpula: “Tu es Petrus et super hanc petram...” (Mt 16, 18: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra…”). Pero es posible que esas palabras y esa piedra deban entenderse de otra forma. Sea como fuere, los treces poderes del Papa y de la Curia Vaticana han dependido del despliegue posterior de la iglesia, con sus valores y sus limitaciones. Esos poderes han sido en parte buenos y, de alguna forma, pueden y deben conservarse y actualizarse, al servicio del evangelio. Pero, en su forma actual, no responden ya a ese evangelio de Jesús Galileo ni a los "signos de los tiempos". En esa línea, soy de los que pienso que la administración concreta de la Curia vaticana actual, con su diplomacia política y sus servicios de gobierno unificado, no debe cambiar, sino desaparecer, para que el Papa (que es signo de la comunión de las iglesias) pueda realizar de nuevo un servicio auténtico, como fue el de Pedro. No es que esa administración del Vaticano sea perversa o inmoral, sino todo lo contrario; ella es, en principio, buena y en muchos casos ejemplar; no creo que exista en el mundo un gobierno más honrado. Pero pienso que ya no expresa la aportación del Evangelio. Ciertamente, no todos piensan lo mismo. Por eso presento en público mis tesis, para que otros sigan pensando, asientan o disientan. Lo que digo aquí está tomado de Historia y futuro de los Papas (Trotta, Madrid 2006).
Introducción
He querido destacar ahora los poderes de la Curia Vaticana, que forma el Gobierno del Obispo de Roma, con su red de cardenales y arzobispos, obispos, monseñores y funcionarios, divididos en Secretarías, Consejos, Congregaciones, Tribunales y otras Instituciones, bien organizadas. La teología de la Curia, concretizada a través del Código de Derecho Canónico de 1983 (núms. 360-361) y del Catecismo de la Iglesia católica de 1992 (núms.. 880-887), supone que Cristo ha concedido al Papa toda su autoridad sobre la tierra (conforme a la palabra de Mateo 16, 17-19), de manera que él tiene un poder total (como soberano absoluto, supremo dirigente), un poder hereditario, pues nombra a los cardenales (que elegirán al nuevo Papa); Papa y cardenales de Curia nombrarán después, en clara endogamia (y siguiendo una escala de responsabilidades y honores), a los restantes «funcionarios». La organización de la Curia Vaticana ha sido fijada por JUAN PABLO II, en su Constitución Apostólica Pastor Bonus de 1988, donde expande lo que dice el Código de Derecho Canónico de 1983, núms. 360-361. En esa línea, la composición y gobierno de la Curia resulta paternalista y absoluta, como un circuito cerrado que se auto-alimenta y perpetúa. Desde ese fondo, podemos resumir de un poco aproximado (y quizá caricaturesco) sus poderes:
1. Poder político y diplomático. Secretaría de Estado
Los Estados Pontificios desaparecieron el año 1870; sin embargo, con los pactos de Letrán (1929), surgió el Estado de la Ciudad del Vaticano que tiene, en principio, unos fines espirituales (no económicos, ni militares), pero que en realidad posee un gran peso político, de manera que el Papa puede presentarse como un Jefe de Estado. Esta situación, que vincula al Papa con los gobernantes de la tierra más que con los pobres y excluidos, influye de un modo poderoso (y negativo) en la existencia de la iglesia y hace que la vida católica parezca a veces un poco esquizofrénico, si es que quiere ser fiel al evangelio, pues Jesús no pactó con emperadores ni reyes, ni mandó nuncios con poderes e inmunidad diplomática a los reinos de la tierra. En este campo, los cambos deben ser radicales. Tiene que desaparecer el Estado Vaticano, con sus posesiones y funciones (funcionarios), hoy mejor que mañana, si la iglesia quiere volverse de verdad católica, partiendo de los pobres. También deben suprimirse los obispados y capellanías castrenses, que ratifican el pacto de la iglesia con los poderes militares (sin dejar de anunciar el mensaje a los soldados). Mientras las cosas continúen como ahora, muchos católicos nos sentimos «mentirosos», pues decimos estar al servicio del pueblo, pero estamos de hecho al lado de los poderosos. Ciertamente, otras iglesias sin «Estado Vaticano» se enfrentan también en este campo con grandes problemas, teniendo que buscar otras mentiras para justificarse. Pero aquí hemos querido centrarnos en la iglesia católica.
El poder político se expresa a través de sus nunciaturas, abiertas en casi todos los estados de la tierra. Por medio de ellas, el Papa cumple su función de gobernante, utilizando unos cauces diplomáticos que se sitúan (sitúan a la iglesia de Jesús) dentro del espacio de poder de los estados, que es aún grande, aunque menor que el de las multinacionales. Esa actividad diplomática se extiende también hacia el interior las iglesias, de manera que, de hecho, muchas veces, son los nuncios los que actúan como verdaderos responsables de las iglesias a las que son enviadas, con detrimento de los obispos locales. Eso significa que las iglesias no están gobernadas por pastores, sino por diplomáticos.
2. Poder magisterial. Congregación de la Doctrina de la fe
El Papa, ayudado por comisiones y sínodos (especialmente por la Congregación para la Doctrina de la Fe), siguiendo siempre, en última instancia, sus propias preferencias, promulga documentos oficiales (encíclicas, cartas pastorales, exhortaciones apostólicas), con disposiciones de fe para los católicos. Esos documentos se mueven casi siempre en un círculo cerrado, alimentándose a sí mismos, sin diálogo real con el mundo exterior, ni con los principios cristianos (exégesis bíblica). Expresión privilegiada de ese poder ha sido el Catecismo de la Iglesia Católica que Juan Pablo II promulgó en 1992. Ese poder magisterial es, sin duda, bueno y necesario; pero da la impresión de que Roma quiere definirlo y resolverlo todo (dejarlo atado y bien atado), no sólo en el plano del magisterio básico, sino en los diferentes campos de la teología y la moral (sobre todo en el plano sexual), como si no hubiera espacio para la autonomía de cada diócesis o iglesia y como si obispos y teólogos fueran sólo unos comentaristas de los documentos de Roma y los fieles cristianos unos simples oyentes (discentes) de una palabra que les viene de fuera. En ese sentido, al menos conforme a la mentalidad del Vaticano, parece que no existe autonomía para los teólogos ni para los fieles, a quienes la curia romana trata como a menores de edad, sin mucho juicio ni libertad ante Dios. En contra de eso, verdadero magisterio ha sido y sigue siendo la vida de los pobres y la fe de quienes les acogen.
3. Poder misionero. Congregación de Propaganda Fide
La misión pertenece a toda la iglesia, pero ha quedado de alguna forma controlada por la Curia Vaticana, que es ahora la única que tiene ahora el poder de crear nuevas iglesias, instituyendo prelaturas y obispados. Eso significa que las comunidades cristianas «están naciendo desde arriba», de un modo programado, con el peligro de perder su autonomía teológica y su fuerza creadora. Es como si el centro papal desconfiara de las iglesias que pueden nacer, crecer y organizase de un modo autónomo. La curia romana tiene miedo de perder el control sobre las diversas formas de vida y teología cristiana que pueden surgir. Se trata, en el fondo, de un miedo enfermizo y contraproducente, pues son las mismas iglesias particulares las que pueden y deben abrir caminos de evangelio, como hicieron en tiempos de Pedro. Han de ser ellas las que, desde diversos lugares de la actual periferia (desde África o América del Sur, desde el oriente europeo o Asía e incluso desde Europa), han de abrir nuevas posibilidades eclesiales de pensamiento y vida, de manera que pueda surgir así, partiendo de ellas, un nuevo papado. Estamos ante un nuevo campo de misión (el mundo es distinto) y debemos recuperar los principios del anuncio pascual, en la línea de las primeras comunidades cristianas. Así podemos recordar que el primer misionero no fue Pedro, sino otros, de manera que su grandeza como depositario de las llaves estuvo precisamente en aceptar la misión de otros.
4. Poder teológico, interpretación de la Escritura. Congregación de la Doctrina de la fe
En principio, la teología tiene una función autónoma dentro de la iglesia: ella no es un comentario de las declaraciones del magisterio, sino una actividad propia e independiente de las comunidades, llamadas a repensar el evangelio, con libertad creadora, en la medida en que lo ofrecen a los pobres y lo comparten con ellos. Más aún, la teología no pertenece a la jerarquía ni al ministerio oficial de la iglesia, sino que es una función de todos los creyentes, sin distinción de clero y laicado. Por eso, el Vaticano no tiene que dar autonomía a los teólogos (como algunos pretenden), pues no tiene poder para hacerlo, sino que debe alegrarse de que surjan teologías y experiencias de evangelio, desde la misma vida de las iglesias, que interpretan y recrean con su vida la Escritura.
Aquí se fundó gran parte de la reforma luterana, empeñada en devolver a los cristianos el acceso a la Palabra de Dios (libre interpretación de la Escritura). Se ha dicho que el Papa de los Protestantes es la Biblia y la Biblia de los católicos el Papa. Es posible que esa visión sea exagerada, pero de hecho los papas han querido actuar como si fueran los únicos lectores oficiales la Biblia, con la tarea de explicarla al resto de los fieles. Mientras no cambie esa actitud no habrá reforma de la Iglesia.
El cambio que pedimos es grande, pues ya la teología antigua tendió a quedar en manos de los obispos y luego de los monjes y del clero. Más tarde, desde el concilio de Trento y de un modo más intenso desde finales del siglo XIX, la curia de Roma ejerce un control muy fuerte sobre la investigación y publicaciones de los teólogos, especialmente de aquellos que están vinculadas a la enseñanza oficial (Facultades de Teología) o al ministerio. En este momento son muchos los que afirman que, para la elaborar la teología en libertad, resulta preferible situarse fuera de las instituciones oficiales de la iglesia católica, es decir, de los ministerios clericales y de las facultades de teología reconocidas por la jerarquía. Otros añaden que la curia romana significa un estorbo (un impedimento y un instrumento de poder) más que una ayuda para el desarrollo de una teología cristiana, que se apoya en la Escritura de Dios y en la vida de los pobres. En este contexto se sitúa la actitud de Juan Pablo II, que ha querido silenciar la teología de la liberación. Ciertamente, el magisterio católico ha tenido y tiene momentos de hondura y creatividad cristiana. De todas formas, mientras los papas no cambien de actitud y empiecen escuchando la vida y teología de los pobres no podrá haber renovación del papado.
5. Poder Sacramental. Congregación de ritos.
Ciertamente, los católicos saben que los sacramentos provienen de Jesús, que son los signos de su acción y presencia poderosa (liberadora, sanadora) sobre el mundo, de manera que han de estar abiertos a los momentos principales de la vida personal y social de los creyentes, conforme a la experiencia y creatividad de las comunidades. Pero, de hecho, los sacramentos oficiales parecen haberse «fosilizado», de manea que a muchos les parece que al Vaticano le importa más la fidelidad a la letra de los ritos que el despliegue de la vida mesiánica de Cristo.
Con la ayuda de la Sagrada Congregación para los Ritos, el Papa define y organiza la liturgia católica romana, fijando las formas exteriores, los gestos ceremoniales y las palabras básicas de todas las celebraciones. El mismo Papa promulga los Rituales para el conjunto de la iglesia, contribuyendo así a la unidad de la liturgia, pero también a su formalismo, de manera que resulta difícil descubrir en ella y por ella la presencia sanadora de Jesús que acoge a los pobres y ofrece su dignidad y esperanza de vida a los pecadores y expulsados de todas las sociedades de la tierra. Estamos ante un reto esencial para la vida de la iglesia, un reto que ministros y teólogos deben asumir y resolver unidos, partiendo de los pecadores y los pobres, que los que están llamados a celebrar el evangelio.
6. Poder ministerial. Cong. De Obispos
En el principio, los ministerios surgían de la vida y creatividad de cada iglesia, capaz de nombrar a sus obispos y presbíteros, que eran portadores de la vida y teología de las mismas comunidades, en comunión con las restantes comunidades de la Gran Iglesia. Pero de hecho, a través de una larga historia, cuyos rasgos más salientes se encuentran vinculados, como hemos visto, con la crisis del constantinismo y la reforma gregoriana del siglo XI, el Papa se ha reservado el poder de nombrar, dirigir y remover a los obispos de la cristiandad católica (y a través de ellos a sus presbíteros). De esa forma, todos los obispos se han vuelto de hecho delegados de la única diócesis mundial del único obispo real, que es el de Roma, que no solamente les nombra, sino que les da la "investidura" religiosa (ministerial).
A través de la Congregación de los Obispos, el Papa puede dirigir la estructura y funcionamiento de todas las iglesias, como si pasara por sus manos la vida y el poder creador del evangelio. Ciertamente, algunos obispos se sienten autónomos y actúan de forma carismática, al servicio de la libertad cristiana y de la creatividad teológica. Pero otros muchos parecen simples servidores del Papa que les nombra y dirige. De esa forma, la teología deja de ser reflexión y despliegue del misterio, para convertirse en comentario de los textos del magisterio. Por su parte, los ministros cristianos parecen desligarse de la fuerza creadora de Jesús, para convertirse en delegados del ministerio total de los papas.
7. Poder Legislativo.
Ciertamente, en el principio de la «ley» cristiana (que según Pablo es expresión de gracia y libertad) sigue estando el Evangelio. Pero en la práctica, ese evangelio acaba volviéndose una referencia lejana, una inspiración espiritual a la que la iglesia se remite, pero sin apoyarse de verdad en ella, de manera que la mayor parte de la legislación canónica proviene de otras fuentes, que pueden ser valiosas (como el derecho romano), pero que ya no son cristianas. Por otra parte, las leyes concretas de la vida de la iglesia las traza y define el obispo de Roma, quien (conforme a la lectura oficial de Mt 16, 17-19) ha recibido de un modo directo todo el poder legislativo, como lo ratifican las normas del Código de Derecho Canónico que rigen y dirimen jurídicamente casi todos los espacios de la vida cristiana.
También en este campo, la iglesia católica puede parecer esquizofrénica: ella ha nacido para abrirse hacia los pobres y excluidos (pecadores), más allá de todo legalismo «judaizante»; pero después se ha vuelto más legalista que el mismo judaísmo antiguo, de manera que los pobres-pecadores no encuentran en ella un espacio donde estar a gusto. La teología del Concilio Vaticano II (1962-1965) ha procurado beber y ha bebido de las fuentes del Nuevo Testamento, abriendo un camino de renovación cristiana, desde los pobres del mundo, pero después parecer haber quedado sofocada por el nuevo Código de Derecho Canónico, cuyas fuentes son más paganas (helenistas e imperiales) que cristianas. Esto es lo que dice un teólogo tan poco sospechoso de rebeldía contra Roma como el Abad G. LAFONT, Histoire théologique de l'Église catholique, Cerf, Paris 1994; Imaginer l´Église catholique, Cerf, Paris 1995.
8. Poder Ejecutivo.
Está vinculado al poder ministerial y legislativo de los que acabamos de hablar. A través del nombramiento de todos los obispos del mundo, el Papa (la curia romana) puede ejercer y ejerce un control directo sobre el conjunto de la iglesia, utilizando para ello las diversas Congregaciones y Secretarías del Vaticano, con sus métodos de «secreto reverencial» paternalista. Las cosas más importantes se deciden de un modo misterioso, quizá con oración, pero sin que se conozcan ni publiquen los motivos, de tal forma que a veces la Curia Vaticana puede compararse al famoso Castillo de las obsesiones de Kafka. Esa actitud deriva posiblemente del miedo al evangelio y a la libertad humana.
Parece que el Vaticano quiere llenar todos los huecos, resolver todos los problemas, como si los demás creyentes no pudieran pensar, como si los clérigos menores y los simples fieles corrieran el riesgo de equivocarse y perderse tan pronto como quedan solos, antes Dios y su conciencia, aunque sean muchos y se unan e invoquen la presencia del Espíritu, en la línea de Hech 15, 28: «Nos ha parecido a nosotros y al Espíritu Santo...».
Ciertamente, la iglesia sigue hablando de los pobres y pecadores, pero no les concibe como portadores del evangelio, sino como sujetos de una ley a la que deben someterse. Así lo destacó Y. CONGAR, a quien más tarde nombrarían cardenal, denunciando, a mediados del siglo XX, una actitud que por desgracia impera en la jerarquía de la iglesia. «El Papa actual, sobre todo desde 1950, ha desarrollado hasta la manía un régimen paternalista consistente en que él y sólo él dice al mundo y a cada uno lo que hay que pensar y cómo hay que actuar. Pretende reducir a los teólogos al papel de comentaristas de sus discursos, sin que, sobre todo, puedan tener la veleidad de pensar algo...» (Diario de un teólogo (1946-1956), Trotta, Madrid 2004, 472).
«Ahora conozco la historia. Llevo muchos años estudiándola; ha dejado claro ante mis ojos numerosos acontecimientos contemporáneos, al tiempo que la experiencia vivida particularmente en Roma me aclaraba esta historia. Para mí, es una evidencia que Roma sólo ha buscado siempre, y busca ahora, una sola cosa: la afirmación de su autoridad. El resto le interesa únicamente como materia para el ejercicio de esa autoridad. Con pocas excepciones, ligadas a hombres de santidad e iniciativa, toda la historia de Roma es una reivindicación asumida de su autoridad y la destrucción de todo lo que no sea sumisión» (Ibid., 473).
9. Poder judicial.
La iglesia de Roma no conoce un poder judicial independiente, sino que los mismos que promulgan las leyes y promueven su cumplimiento tienen después el poder de sancionarlas, a través de sus diversos tribunales eclesiásticos. Conforme a un principio que se viene aduciendo en Roma por lo menos desde el año 500 (en las así llamadas Falsificaciones de Símaco) y que ha sido fundamental en las Decretales seudo-isidorianas del siglo XI (y en el Dictatus Papae de Gregorio VII), la prima sedes (sede romana) a nemine iudicatur (no puede ser juzgada por nadie), mientras ella puede juzgar a todas las restantes sedes y agrupaciones de cristianos. Es evidente que en este espacio no ha entrado la luz de la gracia del evangelio que se expresa en la palabra originaria de Jesús: «No juzguéis y no seréis juzgados» (Mt 7, 1 par). Como representante peculiar de Jesús, el Papa debería ser un signo privilegiado de la superación del juicio, representante de un amor que se ofrece y regala, sin imponerse y sin sancionar su autoridad en términos jurídicos.
Pues bien, en contra de eso, apoyados en el genio judicial de la vieja Roma pagana, el Papa y su Curia, han venido a convertirse en norma judicial suprema, colocándose ellos mismos por encima de todo juicio. Ciertamente, dicen, y con toda razón, que la iglesia no es una democracia (no es poder de demos o pueblo poderoso, capaz de regular sus asuntos por derecho), sino signo de la gracia de Dios; pero lo dicen para que los demás se sometan, mientras ellos les juzgan desde arriba. Da la impresión de que los responsables del Vaticano quieren que los fieles sean cristianos (que no juzguen), pero lo hacen con medios no cristianos (juzgado ellos a todos), como hacen siempre las dictaduras.
10. Poder espiritual «carismático».
La Curia de Roma ejerce también el control simbólico de la santidad, dirigiendo unos procesos canónicos que pueden conducir a la beatificación y/o canonización de ciertas personas, para que sean veneradas en el conjunto de la iglesia (desde Santa Teresa de Calcuta hasta San Josemaría Escrivá de Balaguer, entre los modernos). En esos procesos, que pretenden marcar las líneas de santidad que han de seguir los católicos, la Curia sigue empleando una «prueba» muy ambigua y, en el fondo, muy poco evangélica: apela a los posibles milagros de los presuntos beatos o santos para canonizarlos.
Por otra parte, conforme a unos métodos más políticos que evangélicos, el Vaticano tiende a canonizar a las personas que han seguido mejor su línea de poder, como si ofreciera un tipo de condecoración «post mortem» a los defensores de su proyecto político-social (evidentemente, con excepciones que confirman la regla). En esa línea se sitúa también el control doctrinal y organizativo del Vaticano sobre los movimientos espirituales de la iglesia, que sólo se aprueban y declaran positivos cuando siguen las directrices oficiales de la estructura jerárquica. El problema no es sólo de Roma, sino de esos movimientos que, en vez de expandirse en libertad, sin necesidad de avales jerárquicos, acuden muy pronto a Roma para recibir la confirmación del papado (perdiendo su independencia carismática).
11. Poder sobre los movimientos de vida religiosa.
Estrictamente hablando, la vida religiosa quiso ser un signo de presencia y compromiso carismático en la iglesia, y así lo ha sido muchas veces desde antiguo: sus miembros se situaban fuera de la estructural clerical, manteniéndose alejados de las instituciones, para desarrollar un tipo de vida evangélica (vinculada a veces con movimientos ascéticos de tipo platonizante o gnósticos), desde los anacoretas antiguos de Siria y de Egipto hasta los monjes medievales de Oriente y Occidente, desde los franciscanos y mendicantes del siglo XII hasta los pentecostales de la actualidad.
Pues bien, a partir de la reforma gregoriana del siglo XI, en un proceso que ha desembocado en el centralismo del siglo XX, todas las órdenes religiosas se han «romanizado» en el sentido más intenso de la palabra, en parte, a través de la «exención», que las hace de algún modo independientes respecto a los obispos de cada lugar. Eso ha dado a los religiosos mayor libertad y autonomía, pero ha hecho que se vuelvan en general más sumisos, de manera que permanecen bajo el control directo del Papa y de la curia. Todas las órdenes significativas tienen su casa central en Roma y de Roma reciben aprobación y directrices, como si no pudieran trazar un camino por sí mismas.
Para superar ese modelo, es muy posible que las nuevas formas de vida religiosa (y los nuevos movimientos carismáticos) tengan que «dejar de acudir a Roma», para vivir su libertad cristiana, desde las raíces del evangelio. Hace años escribió J. B. METZ un libro profético sobre la vida religiosa: Las órdenes religiosas. Su misión en el futuro próximo como testimonio vivo del seguimiento de Jesús, Herder, Barcelona 1988. Cf. D. O’MURCHU, Rehacer la vida religiosa. Una mirada abierta al futuro, Publicaciones claretianas, Madrid 2001; J. A. GARCÍA, En el mundo desde Dios. Vida religiosa y resistencia cultural, Sal térrea, Santander 1989.
12. Un poder patriarcal, supremacía de género.
Resulta ingenuo condensar los poderes anteriores en claves de disputa de género, pero es evidente que el despliegue del papado se vincula con el triunfo del patriarcalismo, que ha venido dominando en la iglesia a partir del siglo III d. C. En ese sentido, el Vaticano es un monumento a la sin-razón, que se eleva en nombre del evangelio, pero que no responde a la inspiración del evangelio. No nos extrañamos de ello, porque estamos dentro: una ceremonia papal donde sólo ofician hombres (varones), un cónclave o concilio donde sólo intervienen hombres, casi todos ancianos, vestidos de un modo que quiere ser sagrado, pero que no es evangélico, es algo no sólo irritante, sino carente de sentido.
El problema no se resuelve con la ordenación presbiteral o episcopal de las mujeres (cosa que en las actuales circunstancias debería hacerse ya), sino con un cambio radical en la organización de la iglesia y en la visión de sus ministerios. Ciertamente, se pueden encontrar argumentos ontológicos (y de naturaleza humana) para mantener la situación actual. Pero, cuanto más elevadas parezcan las razones ontológicas, ellas resultan menos verdaderas, pues sirven para ocultar el patriarcalismo vaticano, que convierte a las mujeres en criadas (y de segunda categoría). El argumento de que la grandeza del cristiano consiste en servir a los demás es verdadero, pero resulta aquí contrario al evangelio, pues emplea el nombre de Dios (¡Dios lo quiere!) como una forma de exclusión y sometimiento femenino, mientras que la exigencia y gracia del servicio cristiano se aplica por igual a varones y mujeres.
Ciertamente, la historia es venerable y maestra de la vida, pero el hecho de que las cosas hayan sido así a lo largo de casi dieciocho siglos no exige que lo sigan siendo en el futuro. El patriarcalismo no es el único problema de la iglesia, pero es muy importante. Sin la igualdad radical de varones y mujeres en cuanto cristianos, portadores del mensaje y de la vida de Jesús, no podrá haber reforma de la iglesia ni cambio del papado, como veremos en el capítulo siguiente.
13. ¿Poder económico?
Resulta más difícil de evaluar, aunque algunos piensan que sigue siendo básico, pues se encuentra estrechamente vinculado al poder político (que hemos situado al principio de este electo de poderes). En el fondo de bastantes problemas de la administración papal ha existido, por lo menos desde la Baja Edad Media, una cuestión de dinero.
Pues bien, la organización de la Curia Romana y el mantenimiento del Estado Vaticano necesita un fuerte soporte económico, que no se puede comparar al de las grandes compañías multinacionales, pero que resulta considerable, sobre todo, si se tiene en cuenta que no va dirigido al bien de los pobres, sino al mantenimiento de una institución de poder. Por otra parte, el control directo o indirecto que la Curia Romana (o los organismos oficiales) ejerce sobre los ministros de la iglesia tiene un elemento económico, que varía entre los diversos países, pero que sigue siendo considerable. Jesús no necesitó dinero para promover su mensaje, como indica de forma paradigmática la escena del joven rico (cf. Mc 10, 17-31), pero la administración de la iglesia romana necesita recursos, de tal forma que ella puede aparecer, en principio, como poco evangélica.
Evidentemente, el tema es difícil de resolver, pues toda institución requiere medios económicos, como saben los movimientos religiosos modernos, cristianos o no cristianos, católicos o no católicos. Pero todo nos permite sospechar que la financiación del Vaticano no está sólo al servicio de la comunicación económica de bienes y de la vida de los pobres, sino que tiene elementos de despliegue monetario que parecen más cercanos al sistema capitalista que al evangelio. Sólo un retorno radical a la pobreza de Jesús (apertura a los pobres y pecadores) podrá hacer que la iglesia sea de nuevo cristiana, como veremos en el capítulo siguiente.
Conclusión
Nunca había tenido el papado tanto poder «religioso» como ahora, ni aún en el tiempo de los Estados Pontificios. Nunca había funcionado de manera tan perfecta ni «honrada» en sentido humano, pues la inmensa mayoría de los funcionarios del Vaticano son moralmente intachables. Pero el problema no es de honradez personal, sino de funcionamiento. Las personas principales del sistema vaticano son honradas e incluso ejemplar, pero la autoridad que ellas tienen no responde a la novedad del evangelio. Estoy convencido de que Jesús ha concedido al Papa (y a todos los cristianos), toda su autoridad; pero esa autoridad no va en la línea de los trece poderes indicados. Estoy también convencido de que el proceso de los poderes de papa ha terminado: ha llegado a su plenitud y, a pesar de sus grandes valores, ya no sirve. Eso significa que debemos volver atrás, desandar el camino, retomar evangelio, más allá de la reforma gregoriana y del constantinismo, más allá de la misma helenización de la iglesia antigua.
Aquí está la paradoja. El papado ha logrado triunfar, asumiendo todos los poderes, pero lo ha hecho de tal forma que en su triunfo se encuentra su fracaso. Ha ganado la partida dentro de la iglesia católica, pero sus poderes (¡que no son malos!) no son los del evangelio. También el Templo de Jerusalén había triunfado en tiempos de Jesús y se estaba acabando la reconstrucción de sus edificios, patrocinada por Herodes el Grande, un bandido rico, nombrado rey por el imperio. Aquel templo tampoco era malo (¡había en él infinitas cosas buenas!), pero no respondía a la novedad profética de Israel, de manera que las grandes experiencias y esperanzas del pueblo creyente quedaban fuera de su recinto y de sus instituciones sagradas, como supo ver Jesús.
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Cuando, dentro de la comunidad eclesial, poderes (carismas) son utilizados paro dominar y no para servir, dejan de ser cristianos. Esto sucede cuando unos se atribuyen el derecho de excomulgar, de suspender de funciones, de acallar a teólogos etc. Todo el derecho canónico es anti-cristiano. La jararquización acentuada por títulos altisonantes, ornamentos suntuosos, ceremonial apoteósico presidido por reverencias, escelencias y santidades, son contrarios a la fraternidad cristiana. (Mt 18, 1 – 7; 20, 21 – 28; 23, 6 –12 Mc; 10, 35 – 45; Lc 09, 33 – 37; Lc 22, 24 – 27). Estos pasajes bíblicos no requieren una interpretación oficial. Lo entiende cualquier niño. ¿Porqué no los ancianos en el Vatican". ¿Ciegos guias de ciegos?
Pues sí la autocrítica es la que muchas personas hemos hecho ya, es decir no dajar que nos manipulen y ir dejando los templos-sepulcros blaquedos.
Somos consciente que D*s no necesita más que la necesidad nuestra para existir junto a cada persona.
¡Para que necesitamos, loros que repitan lo mismo siglos tras siglo, son monotemas, y encima machistas.
¡puafff, vaya rollo!
Decia el viejo Aristóteles en su Etica: "La virtud está en el medio". Aunque en el evangélico "amar" no se puede optar oir el Filósofo.
Muchas de las funciones que se ejercen por la Curia son necesarias para la Iglesia: Misión, guardar la unidad de la fe, apoyar las Iglesias locales, tener recursos económicos (¿Hay alguna institución que dé más que la Iglesia Católica?)etc...
El encontrar el modo justo y cristiano de hacerlo creo que si es un problema que a los católicos nos debe preocupar. Hay que experimentar y avanzar. También desde la base: es infantil criticar a la autoridad (que es legítimo) sin hacer la autocrítica.
El problema del Vaticano me parece complejo: ¿Cómo no ser una institución manejada por los poderosos como lo fue la Iglesia en ciertas ocasiones? ¿Cómo tener medios para difundir el evangelio? ¿Cómo hacerlo con los recursos del mundo actual sin ser del mundo?
Además: en esta Iglesia para quienes deseen vivir la pobreza total y solidaria hay 1000 caminos que podemos elegir; tambien los que critican a esta Iglesia por poderosa o para los que quieren irse de ella.
Naturalmente que Dios se interesa por el destino de la humanidad; pero es muy Señor y NO impone la Ideologìa Socialista, ni registra afiliación tampoco a la otra.
En cuanto al Espìritu, se interesa por los que se interesan en Èl; y en cuanto a si me interesan 'los otros', màs que a Boff. Quien diga que es 'justo', tiene la obligaciòn de insistir al Demos que El Nosotros se conviertan en LEGISLADORES. La Economìa ha de ser EFICAZ, el buenismo no basta.
Decididamente me compro el casco, Xavier, y dime cuando y dónde empiezas ya a desconstruir todo ese englomerado, del vaticano, palacio...
Pero Jesús no dijo que era Pedro una piedra... pues anda si que ha corrido (no se han) no mal interpreteis mis plabras...
Vaya, vaya,
¿Xavier, solo el casco o cojo el martillo percursor?
Bueno ya sabe a lo tuyo, que es mio y de quienes siguen erren que erre buscando...
Carmen H
Para logos- aunque triunfara, fracasara a la hora de respetar la dignidad de todas las personas. ¿De qué serviría que TODOS pudieran comer, si unos seguían siendo AMOS y los otros ESCLAVOS?. Jesús creía que: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos” (Lucas 1:1-4 4) y yo creo en El.
.
(no te ofendas si no sigo este diálogo. Me parece un abuso hacia Xabier)
Amigo logos, mi fe en Jesús no me indica que El separara a Dios del destino de los seres humanos. Y, esa misma fe, me impulsa a buscar la manera de que los valores de su Evangelio se reflejen en la manera de relacionarnos las personas. Tu pones al Espíritu en un lado y al ser humano al otro. O, mejor dicho, al Espíritu solo en el corazón de algunas personas QUE LO RECIBEN (y parece que no te preocupas de las que no saben, no pueden o no quieren recibirlo). Estoy de acuerdo en que “en el Espíritu somos libres de toda Iglesia, para Dios; y en la Política somos libres de Ideologías, y ostentamos la Soberanía sin que nadie pueda invocar su superioridad moral en algo tan pragmático como la Economía.” Pero opino que si ésta (que se supone estar dirigida a solucionar el Hambre de la Humanidad) no está impregnada de los valores del evangelio de Jesús de Nazaret, puede caer en la paradoja de que, aunque triunfara,(sigue)
representados en: el Foro SOCIAL y el de DAVOS; por el primero se multiplican sin control las cèlulas que exigen comer con todo un abanico de 'derechos' y no producen; por el segundo se multiplica la Ganancia ilimitadamente en las células del cerebro, anulando el pensamiento de El Nosotros.
Ya se les ha 'visto' a ambos su genoma, su ADN. NOSOTROS somos el Demos, y el Socialismo, junto con el Capitalismo, nos han robado la SOBERANÍA, que es, como sabes, que sea el Ciudadano el que forja las leyes, el ÚNICO Legislador. Y tù, Roser, porquè no dejas de alabar a los Socialistas cristianos y sus fórmulas, y nos ponemos todos aquì a hablar de las Leyes como Ciudadanos libres?
Pues en el Espiritu somos libres de toda Iglesia, para Dios; y en la Politica somos libres de Ideologias, y ostentamos la Soberanía sin que nadie pueda invocar su superioridad moral en algo tan pragmatico como la Economia.
?Porquè afiliar a Dios con el Foro Social Mundial o con el Foro de Davos?
Dios se mezcla con el Espíritu, punto.
A partir de ahí, todo el asunto que tratas es POLÍTICO, del gr. "polités", CIUDADANO. Este es el problema, pues, tanto el Foro Social Mundial como el Foro de Davos, son hijos legítimos de una IDEOLOGÍA, y por lo tanto, cada una con su pensamiento de carton piedra y sus santos en sus altares. Ninguno de esos señores presenta una fòrmula solvente de ECONOMÍA que nos lleve a la Humanidad a un Sistema de Alta Tecnologia donde no solamente cada uno trabaja en lo que desea, sino que todos desean esforzarse. Teresa de Calcuta, chapeau, hizo por los pobres mucho más que Jesús; pero si bien Jesus es luego el Cristo y derrama su Sangre, en lo 'social' trae una economía que NO FUNCIONA; y si le damos a ambos un Premio, nos habremos convertido en políticos al uso, o sea, en seres muy convenientes.
Roser, la Humanidad sufre de DOS cánceres malignos: son los dos represen...
3º de roser para logos- Y, si consiguieras vencer tus prejuicios y te molestaras en averiguar cuales son esas propuestas, tal vez te llevarías una sorpresa al descubrir que no eres el único que defiende la necesidad de dar trabajo a todo el mundo, que considera imprescindible “un estímulo”, y reclama la urgencia de tratar de evitar que algunos se enriquezcan demasiado (ellos añaden: “a costa de empobrecer a muchos”) Como la TL está en evolución constante (otra cosa que saca de quicio a los ortodoxos) ahora contemplan la necesidad de incluir el tema de la mujer, y la necesidad de cuidar y defender al Planeta Tierra de las agresiones medioambientales. Todo ello, porque creen que todo esto “le importa mucho a Dios”. Un saludo cordial.
2º de Roser para logos- Debes tener razones muy fuetes para tenerlos, puesto que eres una persona inteligente. Lo que yo veo, desde hace muchos años, es que los seguidores de la TL,(hombres y mujeres que no pretenden ser perfectos) están siendo obstaculizados, perseguidos o asesinados por los gobiernos de los países donde se implantan. A los teólogos de la TL, los tiene proscritos el Vaticano con excusas doctrinales (sobre si dicen que Jesús es más hombre que Dios). Pero en realidad es porque (como dice Ivone Gebara, teóloga feminista, crítica con la TL por patriarcal, por lo tanto, nada sospechosa de “barrer para casa”) ”la Teología de la Liberación ha tenido el valor de introducir el método sociológico y el análisis económico en la teología”. Y no solo eso, añado yo: se atreven a oponer, a las conclusiones del Foro de Davos, las del Foso Social Mundial, al tiempo que proponen soluciones alternativas.(sigue)
Amigo logos,cuando dices: ”el cristianismo de los 'buenos' viene diciendo: - no os preocupéis por qué habréis de comer y por qué habréis de vestir, Dios proveerá. Dios despoja a los ricos para darlo a los pobres; Teología del maná en el desierto para todo el pueblo”, estás haciendo una perfecta radiografía de la Madre Teresa de Calcuta con la que el gobierno de la India estaba encantado (Martes, 9 de septiembre de 1997, La Madre Teresa, siempre con los más humildes, tendrá un funeral de Estado en un estadio para 15.000 personas). La misma a la que, a menos de dos años de su muerte, el Papa Juan Pablo II abrió Causa de Canonización, y a la que Benedicto XVI, en su 1ª encíclica “Deus Caritas est” pone como ejemplo de “caridad cristiana”. Pero, con ello, me demuestras que no te has molestado en averiguar en qué consiste la TL. ¿Te bastan tus prejuicios? (sigue)
Mire, sr. 'Verdadero', para empezar insultando es mejor no empezar.
Lo primero, 'logos' se pone con minuscula, precisamente para respetar a Aquel con mayùscula.
Segundo, que siendo usted animal racional, debe considerar que eso de 'la Verdad' con mayúscula, no existe, sino que Todo Fluye frente a contrario; y, si fluye, es que no es estable; y, si no es estable, no hay 'Verdad' que se mantenga 'inmutable' por mucho rato.
Así las cosas, el nombre que se atribuye a Dios, no fue inventado por Jesús, sino por Heráclito el oscuro, de Èfeso, el mismo lugar donde vivió Juan, el que escribe el texto donde usted ha aprendido eso de 'Logos'.
De manera que 'logos', todo fluye, somos todos.
JALON.
quisiera saber si realmente 'existe', un procedimiento para DAR DE BAJA a los católicos.
Porque, aquí, por el 3er mundo, los curas dicen que no se puede, que el bautismo o los sacramentos 'son irrenunciables'.
Y, aunque ahora, de adulto, ejerzas de evangelio (protestante), budista o hinduista, seguirás figurando en el 'padrón' y 'censo' católico...
LA CONCLUCIÓN QUE SACO ES QUE ESTO OBEDECE A QUE SE RECIBEN (LOS CATÓLICOS) 'BENEFICIOS' DE LOS ESTADOS, DE ACUERDO A LOS 'CENSADOS'
Comentario por CRISPA 11.02.09 @ 12:52
A mi tambien me interesa.
Crispa, un fuerte abrazo.
Orestes
CRISPA
Ya somos dos. Yo tambien quiero darme de baja.
Un abrazo muy fuerte.
Orestes
JALON.
quisiera saber si realmente 'existe', un procedimiento para DAR DE BAJA a los católicos.
Porque, aquí, por el 3er mundo, los curas dicen que no se puede, que el bautismo o los sacramentos 'son irrenunciables'.
Y, aunque ahora, de adulto, ejerzas de evangelio (protestante), budista o hinduista, seguirás figurando en el 'padrón' y 'censo' católico...
LA CONCLUCIÓN QUE SACO ES QUE ESTO OBEDECE A QUE SE RECIBEN (LOS CATÓLICOS) 'BENEFICIOS' DE LOS ESTADOS, DE ACUERDO A LOS 'CENSADOS'
logos
logos
logos
Deja, por favor de usar este nick "logos"...
si no fueras tan ignorante, sabrías que es un nombre sagrado de Cristo:
En el principio era el logos... (Evangelio de San Juan capítulo 1 versículo 1)
Para eso se necesita, no la filosofía de la Teología Socialista -todos buenos-, sino otorgar un INCENTIVO de riqueza personal a quien RINDA; y el que espere en el maná de los ricos, y en las propiedades que se va a repartir, que no coma, eso dice Pablo cuando ya estaba hasta los trancos de socialismo.
¿Qué haremos, Roser, llamamos al Padre, quien exige que PRODUZCAMOS, o bien, al evangelio del repartidor de panes y peces, manás, cordornices, y teologías por las tardes, por las mañanas y al medio día para darnos el festín del 'sueño de los justos'?
Lo que es desde luego insensato, y denunciado por la Psicología de campo, materia cada día más necesaria a la mente de los humanos, es creer que por ser nosotros cristianos debemos anhelar la vida de pobre que llevaba Jesucristo. Eso no se lo cree ni Dios.
; y después, llamaremos a los habitantes de Marte, para que nos repartan aún más, porque habremos llegado a los diez mil millones de hombres hechos a la imagen y semejanza de Dios -todos IGUALES-, igual de hambrientos, sobre un planeta desierto llamado bombilla, (se habrán comido hasta los árboles).
Que, ¿es precioso que haya movimientos que AYUDEN a los seres humanos?, qué duda cabe, pero seamos serios: la PRODUCCIÓN es lo que la Teología de la Liberación y el Socialismo español, el ruso, y el Sr. Alpargatero, tenían que estar construyendo, y para eso, NO BASTA LLAMARSE 'JUSTO', sino serlo, es decir, proceder con la firmeza que requiere la situación actual y dejarse de cantos de sirena: abolición del Dinero, para yugular la codicia de los capos de la Nobleza Financiera, implantación de un Sistema de Producción de alta tecnología donde todos tengan un empleo a la altura de su capacidad, y donde todos rindan de manera óptima. Para eso se necesita, no la filosofía de la Teología So...
la tarde, carne que les caía del cielo'.
Qué buenos son.
Hoy, en el Parlamento español hemos asistido a las dos versiones: la del Capitalismo, que quiere seguir con el Sistema de Ganancia: dame dinero para salvar el sistema financiero, y la del Socialismo, que quiere ser más bueno, y reparte, y reparte a todos los parados, ayuda a reflotar el sistema financiero con grandes bolsas de dinero que saca de la chistera, como el maná, eso sí, con la diferencia de que en este caso no lo regalará Dios, sino que habrá que pagarse el deficit público por el Demos, a quien no se le da voz, ni arte, ni parte. Y dicen los de la TL: con sólo un tercio de lo que los socialdemócratas van a dar al Sistema Financiero para 'salvarlo', se salva del hambre a toda la población infantil del mundo. ¡Qué bonito¡. Pero señor de la Izquierda Global, cuando haya usted conseguido repartir a todos los niños del mundo, ocurrirá lo que siempre ha ocurrido: "creced y multiplicáos" es un mandamiento bíblico; ...
Querida Roser, lo malo, no es que el socialista sea bueno, sino que no atina con la solución para repartir EMPLEO y para construir un Sistema de PRODUCCIÓN de altura excelente; y por lo tanto, lo único que puede hacer, -y hace- es quitar a los ricos para repartir a los pobres. Odio de clases: y al 'mirar' a aquel que tiene porque se puso a construir una Revolución Industrial, queda él sin construir el Sistema de Producción que supere a quien aborrece.
Observa este dato (que tiene una solvencia de varios millones de años): Dios el Padre viene diciendo -"la alternativa a la Producción de alimentos es el Hambre", esto sí que es universal; y el cristianismo de los 'buenos' viene diciendo: - no os preocupéis por qué habréis de comer y por qué habréis de vestir, Dios proveerá. Dios despoja a los ricos para darlo a los pobres; Teología del maná en el desierto para todo el pueblo, 'que coja cada uno según su necesidad, y así estuvieron cuarenta años; por la mañana, maná para todos, y por...
estás pidiendo un nuevo Concilio, amigo
estás pidiendo un nuevo Concilio.
estás pidiendo un nuevo Concilio, amigo
estás pidiendo un nuevo Concilio.
Logos, ¿solo hay blanco o negro? Hay otras alternativas.Por ejemplo, están los que se preocupan por que las leyes de los gobiernos sean justas y respeten la dignidad de los pueblos y las personas. En esta línea están las diferentes TL (Africa, América, Asia etc) Con anterioridad al Forum Social Mundial, se celebró otro de las diferentes TL existentes en este momento. El tema del Forum era ‘Agua, Tierra, Teología’. El objetivo del encuentro era “promover el debate sobre teologías de diversos lugares del mundo, preocupadas por las graves cuestiones que afectan a la Humanidad y al planeta; y de manera trágica a los más pobres”. ¿Se les puede acusar de “repartidores de la pobreza", como sueles acusar tu a quienes hablamos de “opción por los pobres”. Precisamente porque son demasiado "legisladores”, están proscritos por el Vaticano que ve el fantasma del Comunismo detrás, y teme por sus tesoros.
Jesucristo, mi Señor dijo:
Mi Reino no es de este mundo.
El que dice representarle en la tierra tiene un reino establecido en este mundo. Un estado, con embajadores a los que llama nuncios. Un banco nacional, Una constitución.
La organización católica romana ha desobedecido escrupulosamente la palabra de Dios, hasta extremos increíbles. Por ejemplo la Biblia prohibe hacer tonsura en las cabezas, es decir cortar el pelo en adornos o formas. Los frailes y sacerdotes cortaban su pelo así.
Con la Biblia en la mano, se desmantela el Vaticano.
Tendrán que dar cuenta por tanta desobediencia a Dios y a su bendita Palabra al establecer mandamientos repugnantes de hombres.
Oro por esta Gran Ramera de apocalipsis 17 que ha adulterado con los reyes y los poderosos de la tierra.
¿quien eres Xabier Pikasa I.? Tu no puedes mantener promesas, no tienes calidad moral.
O, sea, que, o hacemos nuestra mente sumisa a una gerontocracia que, aparte de no haber nacido al Espíritu, ama el poder (se nos llamarà mentecatos), o bien, nos hacemos indigentes para vivir como Cristo viviò (Teología del Progre-masoquismo).
?No serà más sensato guardar nuestra alma llena de 'la Presencia', (que Él da gratis), y nuestro estòmago lleno de bienestar a base de premiar el esfuerzo productivo en la sociedad civil y las leyes con el incentivo econòmico de riqueza a quien se lo merezca, y el empleo para todos?
En la iglesia austríaca, sólo en 2008, unas 40.600 personas se dieron de baja del registro de fieles. Desde los años ochenta las bajas anuales son entre 30.000 y 50.000 personas. (La Voz de Galicia, 10.2.09)
En su discurso ante los obispos, Benedicto XVI se refirió al laicismo de Francia, uno de los temas que marcó su visita a París, destacando la «originalidad» de la situación francesa, que la Santa Sede «desea respetar». Se felicitó de que Sarkozy hubiera resaltado «los valores cristianos de Francia». 300.000 francesas, trescientas mil, ejercen cada año su derecho al aborto.
Generalmente no leo los comentarios, ya sea porque no se ciñen al tema tratado ya porque suelen abundar comentaristas que se extralimitan en el anonimato metiéndose muy malamente con el blogger.Por este mismo dato no les presto la menor atención pues me resultan carentes de conocimiento y sobre todo de razón.
He leído el texto y si bien puede haber aspectos a discutir, el fondo corresponde plenamente con la Historia y con el Mensaje de Jesus.
Yo creo que necesitamos un repaso a la Historia y una postura de honestidad intelectual y sobre todo un corazón noble para "escuchar" el Mensaje de Jesús y a partir de ahí dialogar;al decir esto me refiero a algunos comentaristas,no al blogger que me merece mucho respeto por sus conocimientos y por su ilimitada paciencia.
Sigue:
Llego a prohibir que le dieran a un hombre el título de "padre" que reclamaban para si los rabinos de su tempo (mateo 23: 8,12). ¿Que nos diría ahora del título de "Santo Padre" que el usaba exclusivamente para Dios y ahora la iglesia católica usa para el Papa ?. El libro de Hebreos nos enseña que el sacerdocio imperfecto de los hombres termino para dar lugar al sacerdocio de Cristo . Este sacerdocio no fracaso, y por lo tanto no tenemos que recurrir nuevamente al sacerdocio de los hombres débiles e imperfectos. (Hebreos 7: 11,12 ;16:28,6;4:14 ;5:10)
La iglesia católica convirtió Los curas en mediadores entre Dios y el hombre. Los pecados se les deben confesar a ellos, y de ellos se recibe el perdón. Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres según (1 Timoteo 2-5). Los apóstoles nunca fueron nombrados como sucesores del pueblo. En un sentido espiritual todo aquel que cree verdaderamente en Cristo ejerce un sacerdocio de intercesión (Apocalipsis 1:5,6). Cristo nos advirtió del peligro de que los dirigentes espirituales se convirtieran en jefes deseosos de títulos y de poder.
La Gadium et Spes es taxativa al recriminar todo tipo de discriminación como contraria al plan de Dios (GS. 29b).
Hay diócesis en las que el sacerdote conferencista sólo podrá hablar a religiosas o a grupos de sacerdotes si previamente rellena un formulario que, por su contenido, equivale prácticamente a un interrogatorio judicial. La ignorancia de muchos obispos es sustituida por el autoritarismo, que elude toda racionalidad porque no sabe hacer otra cosa sino repetir monótonamente pronunciamientos publicados en el Osservatore Romano. La inseguridad engendra violencia, y el descrédito del otro es una forma de autoafirmación
6
Las mujeres constituyen, al menos la mitad del número de fieles, y las religiosas son diez veces más numerosas que los religiosos. A pesar de ello, están jurídicamente incapacitadas para casi todas las funciones directivas de la Iglesia, siendo escasísima su presencia en los secretariados romanos, en las comisiones y Sagradas Congregaciones. Debido a una tradición cultural, asumida también en la expresión histórica de la Palabra de Dios, están excluidas del acceso a los cargos ministeriales vinculadas al sacramento del Orden. ¿No sería igualmente legítimo y dentro de la lógica de la argumentación oficial exigir el que sólo quien sea varón, sino que además deba ser judío, nacido en Galilea, arameo-parlante y circuncidado, como lo fue Jesús? ¿No tiene para la Iglesia ninguna consecuencia el hecho de que Cristo escogiera a once apóstoles casados y únicamente uno célibe? ¿Por qué no tiene importancia este hecho y si, en cambio el otro?
5
Ni siquiera los propios curas son considerados aptos para reflexionar , organizarse y decidir, respetando la unidad de los concilios, en los sínodos y en otros posibles encuentros eclesiales, son los obispos quienes piensan, hacen y deciden por ellos, jurídicamente son considerados como auxiliares del obispo y, en lo que toca a los derechos propios de su “ordo”, como apéndices episcopales. Siempre que los grupos se han organizado y se han expresado por su propia cuenta, inmediatamente han topado con la sospecha, la maledicencia y las presiones superiores, cuando no con la supresión y la excomunión.
Una de las cosas que más salta a la vista, como contraria al sentido del derecho, es la vigencia de la discriminación de la mujer en el seno de la Iglesia.
4
Los dirigentes son escogidos, por cooptación, dentro del restringido círculo de quienes detentan el poder eclesial, y son impuestos a las comunidades marginando a la inmensa mayoría de los laicos, incluso aquellos que poseen una gran cualificación profesional, intelectual y hasta teológica. La centralidad de las decisiones engendra, invisiblemente, marginación, la cual afecta a los derechos fundamentales que tienen que ver con la información, la participación decisoria en aquello que afecta a todos, y las responsabilidades comunitarias.
3
Los problemas que la iglesia católica ha tenido y sigue teniendo con los derechos humanos tienen su origen en lo mismo: se anteponen dogmas, normas y ritos a la vida de las personas y a la felicidad de las personas.
Lo primero es la vida y la dignidad de las personas. Después de eso y al servicio de eso está la religión. A esto se reduce todo el conflicto que tuvo Jesús con las autoridades de su tiempo.
Los puntos de dirección en la iglesia, desde el papado al presbiterado, no son sometidas a consulta a las bases del Pueblo de Dios; y cuando, por casualidad, se realiza alguna consulta, después no se tiene necesariamente en cuenta.
2
El canon 331 del código de derecho canónico dice que el Romano Pontífice tiene, “en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, y universal en la iglesia, que puede siempre ejercer libremente”. Esto queda patente en el canon 333, párrafo tercero, donde se establece que “no cabe apelación ni recurso contra una sentencia o derecho del Romano pontífice”. El canon 1404 afirma “La primera sede por nadie puede ser juzgada. El canon 1372 dispone que “quien recurre al concilio Ecuménico contra un acto del Romano pontífice, debe ser castigado con la censura”. Estos canones que he citado presentan un tipo de institución que he citado presentan un tipo de institución que está organizada y funciona con un sistema de gobierno que se parece a una “monarquía absoluta”.
1
Los derechos humanos constituyen un problema no resuelto en la Iglesia católica, los mismos dirigentes eclesiásticos lo reconocen públicamente. El Concilio Vaticano II hizo una mención elogiosa de “los derechos de la persona”: libre reunión, libre asociación, expresión de la propia opinión y profesar la propia religión (GS 73).
Pero hasta este momento, no existe un documento oficial de las autoridades eclesiásticas aceptando públicamente el texto de la declaración y comprometiéndose a ponerlo en práctica porque la iglesia católica, de la forma que está organizada y de la forma que funciona no puede aceptar la igualdad entre hombres y mujeres. Ni la libertad de expresión y enseñanza.
Pero no hace falta citar ejemplos concretos. Basta con ir directamente a lo que, es la expresión más clara del problema.
3º de Roser. Es necesario que el Magisterio (AHORA UNICO) deje de orientar a toda la Iglesia hacia la “caridad cristiana” (reparto de las sobras) en lugar de anunciar la Justicia del reino de Dios.
2º de Roser- sino con un cambio radical en la organización de la iglesia y en la visión de sus ministerios”. Efectivamente, si ahora se le ocurriera a Benedicto XVI ordenar mujeres (las hay preparadísimas para ello) la cosa de la mentalidad patriarcal (superioridad masculina) no cambiaría. En cambio, se insuflaría en la decadente institución sangre nueva (me refiero a que habría más personas clericales) pero el Evangelio seguiría igual de lesionado: sumisión al (o la) de la cúpula, ambición de poder, acumulación de riqueza en una situación mundial de hambrunas, connivencia con los poderosos de la tierra (`políticos, banqueros, multinacionales) etc. Estoy de acuerdo, pues, en que: “Sin la igualdad radical de varones y mujeres en cuanto cristianos, portadores del mensaje y de la vida de Jesús, no podrá haber reforma de la iglesia” para ello es preciso “un retorno radical a la pobreza de Jesús (sigue)
Domingo, 12 de febrero
Pedro Tarquis
Angel Moreno
Juan Jáuregui Castelo
Vicente Haya
Asoc. Humanismo sin Credos
José Mª Castillo
Sor Gemma Morató
Julián Moreno Mestre
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo