Entre los temas que más han interesado a los lectores hay dos: (a) La relación de Jesús con el pecado, de la que volveré a tratar (calma Demócrito y cía.). (b) La cuestión del matrimonio y del celibato en Pablo, de la que vuelvo hoy a ocuparme. Se trata de un tema candente, pues de él depende en parte la visión de la iglesia sobre el valor y riesgo del matrimonio y, sobre todo, su forma de entender el celibato como «libertad para las cosas del Señor». El argumento de Pablo es muy importante, pero no es definitivo, ni el único en el Nuevo Testamento; además, él mismo dice que sólo tiene, en el fondo (sobre el celibato) una opinión, no una palabra del Señor.
Sea como fuere, se trata de un argumento apasionante que merece la pena desarrollar. Sois muchos los que habéis opinado sobre el tema. Reflexionando con vosotros he podido redactar las reflexiones que ahora siguen. Es evidente que no puedo resolver todos los temas abiertos, pero quizá puedo ayudaros a abrir un camino. Buen día a todos.(En la primera imagen un lingam, en la segunda unas monjas en un cruce de peatones)
a. No hay varón ni mujer.
Pablo había perseguido a la iglesia porque ella rompía un tipo de «diferencia judía» (entre varón mujer, gentil judío, libre y esclavo). Precisamente por defender esa diferencia o privilegio del judaísmo (su ley sacral y su separación social) había perseguido Pablo a los cristianos helenistas, que negaban desde el evangelio la escisión que dividía a judíos de gentiles (a hombres y mujeres, a libres de esclavos). Cierta sociedad israelita era rigurosamente estamental: separaba a judíos de gentiles, a varones de mujeres, a justos de injustos. Por eso, la conversión de Pablo ha de entenderse como afirmación de la igualdad y la unidad de todos en el Cristo:
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús: los que os habéis bautizado en el Cristo de Cristo os habéis revestido. Pues ya no hay judío ni griego, ya no hay siervo ni libre, ya no hay macho ni hembra; pues todos vosotros sois uno en el Cristo (Gal 3, 27-28).
El texto pertenece a una liturgia prepaulina de tipo bautismal donde los cristianos celebran su nuevo nacimiento como misterio de reconciliación en Cristo. Los bautizados han muerto en el agua al mundo viejo con sus divisiones. Salen desnudos y así «reconstruyen» su vida en el Cristo (de Cristo se revisten), de tal forma que en ellos se anticipa el misterio de la unidad escatológica, de manera que no existe ya batalla entre griegos y judíos, varones y mujeres, libres y esclavos.
En su argumentación teológica más detallada (en el conjunto de Gal y Rom), Pablo solo ha desarrollado de un modo consecuente la superación de la lucha en que se enfrentan judíos y gentiles: para defender la igualdad fundamental de todos y para proclamar su unión en Cristo. Los otros niveles de la reconciliación (libres y esclavos, varones y mujeres) le resultan en este momento secundarios y por eso no los desarrolla, pero tiene que citarlos al asumir la fórmula del renacimiento bautismal como experiencia de reconciliación creadora en el Cristo, en la que queda superada para siempre la división de varones y mujeres.
Al citar las palabras clave de esa liturgia de reconciliación Pablo asume la experiencia fundante de la Iglesia, antes de toda reflexión doctrinal o aplicación de tipo sociológico. De esa manera ratifica un tipo de revolución mesiánica que la historia posterior de las iglesias ha tendido a negar u olvidar con cierta frecuencia. Desde ese fondo se entienden los problemas derivados que deberá plantear y resolver más tarde la «escuela» paulina: la libertad de la mujer, el sentido cristiano de la unión matrimonial, la vida en familia.
b. Varón y mujer, matrimonio entre iguales. 1 Cor 7.
Pablo no ha tenido ocasión o posibilidad de elaborar las consecuencias que derivan del texto anterior (Gal 3, 28), a no ser en el caso de «no hay judío y griego». Por otra parte, él debe ajustarse en concreto a las necesidades y problemas de las iglesias. Por eso su postura puede parecernos vacilante y multiforme, abierta a diversas interpretaciones, como se ha señalado con frecuencia, como muestra 1 Cor 7.
En cuanto a lo que me habéis escrito, bien le está al varón abstenerse de mujer. No obstante, por razón de la impureza, tenga cada uno su mujer y cada mujer tenga su marido... No dispone la mujer de su cuerpo sino el marido. Igualmente, el marido no dispone de su cuerpo sino la mujer... A los casados les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido... y que el marido no despida a la mujer (1 Cor 7,1-4.10-11).
Significativamente, en relación al matrimonio Pablo conoce una palabra del Señor, en la línea de Mc 10, 1-12 par: varón y mujer están vinculados en un mismo ideal (o exigencia) de fidelidad y así debe establecerse entre ellos una relación simétrica de amor, con iguales derechos y deberes, rompiendo la estructura jerárquica de dominación del varón sobre la mujer y suscitando un nuevo tipo de unión en igualdad y permanencia (cf. 1 Cor 7, 12.25).
Pues bien, a pesar de ese «mandato del Señor» y de la palabra de Gal 3, 28, Pablo no sabe (¿no quiere, no puede?) elaborar un razonamiento sobre el valor teológico (cristiano) del matrimonio (cosa que hará un discípulo suyo, en Ef 5, pero reintroduciendo elementos jerárquicos), de manera que parece tomarlo casi como una «concesión» para imperfectos, para que así eviten la impureza o incontinencia, porque «mejor es casarse que abrasarse» (1 Cor 7, 9).
En esa línea, marcada por la experiencia apocalíptica del fin de los tiempos (¡todo acaba!), da la impresión de que, a su juicio, el matrimonio es algo que debía en parte superarse, pues «el tiempo ha terminado». Este Pablo apocalíptico no ha podido elaborar una doctrina positiva sobre el valor creador del matrimonio, en clave de unión personal y de creación (generación) de vida, desde el signo de Cristo (es decir, de la presencia del Reino de Dios en este mundo).
c. Sobre el celibato o virginidad Pablo no tiene precepto del Señor (1 Cor 7, 25),
pero sabe dar un consejo que le parece fundamental, como indicaré, por la importancia que este tema ha tenido después en la visión de las iglesias cristianas, especialmente en el catolicismo. A juicio de Pablo, siguiendo la lógica de la escatología (¡ha llegado el fin de los tiempos!) y conforme a la exigencia de la unión con el Kyrios (=en amor ya liberado de las preocupaciones de este mundo) todos los cristianos deberían ser célibes:
Lo que digo (respecto al matrimonio) es una concesión no un mandato. Mi deseo es que todos los hombres fueran como yo (célibes); pero cada cual tiene de Dios su carisma particular, unos de una maneras otros de otra. No obstante, digo a los célibes y a las viudas: bien les está quedarse como yo (1 Cor 7, 6-8).
Os digo pues, hermanos, el tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran. Los que lloran como si no llorasen. Los que están alegres como si no lo estuviesen. Los que compran como si no poseyesen. Los que disfrutan del mundo como si no disfrutasen. Porque la apariencia de este mundo pasa. Yo os quisiera libres de preocupaciones. El célibe se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está, por tanto, dividido. La mujer no casada, lo mismo que la virgen (muchacha libre) se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Pero la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Os digo esto para vuestro provecho, no para tenderos un lazo sino para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división (1 Cor 7,29-35).
Para Pablo, el celibato (en especial para las mujeres) es signo de libertad, es una afirmación de la autonomía de cada persona, un valor escatológico. Si en Cristo ha llegado el mundo nuevo, los hombres y mujeres no están ya obligados a casarse, de manera que el matrimonio no es ya obligatorio, ni el tener hijos es imprescindible para el desarrollo y el honor de las personas.
Ni el varón ni la mujer son para casarse y tener hijos, sino para vivir en plenitud de amor. En esa línea, la posibilidad del celibato ofrece a los creyentes una libertad especial, haciéndoles capaces de transcender un nivel de «carne» a la que los hombres (varones y mujeres) parecían hallarse sometidos, no sólo por la posible «esclavitud», sino por la esclavitud más honda de la exigencia social (legal) del matrimonio. Por eso, al defender el celibato, Pablo está defendiendo la libertad plena de cada individuo y la novedad escatológica: ¡El mundo del afán por la procreación ha terminado! Ni el hombre ni la mujer son esclavos de nada (ni del matrimonio, ni del celibato), sino seres capaces de amar.
d. ¿Un matrimonio devaluado?
De todas maneras, el mismo predominio de la experiencia apocalíptica (¡ha llegado el fin de los tiempos!) puede haber hecho que Pablo no «pase» al otro lado de la vida en Cristo y descubra, aquí en concreto, en lo referente al matrimonio lo que significa ver las consecuencias de aquello que, en la misma línea de Pablo, Ef 2, 15 y 4, 24 presentará como el hombre nuevo en Cristo.
De una forma lógica, a causa de la misma inminencia de la hora (¡ha llegado el tiempo final, viene el Cristo!) y por el descubrimiento del valor liberador del celibato (¡hombres y mujeres no están sometidos a una ley de procreación que les ata a la cadena de la vida!), Pablo no ha podido desarrollar una verdadera teología del amor del matrimonio y del despliegue positivo de la vida (el don de los hijos). De todas maneras, en este campo, más que el tema de la abstención sexual (un tipo de pureza que ha preocupado más tarde a muchos cristianos), lo que ha Pablo le he importado más es la experiencia de liberación humana que puede hallarse vinculada con el celibato.
En esa línea, viviendo en un contexto que se hallaba muy determinado por un tipo de búsqueda de independencia personal y de culminación apocalíptica, en un contexto donde el matrimonio aparecía sobre todo como una institución legal, también Pablo tiende a verlo desde una perspectiva de ley y como una concesión a los impulsos y deseos del mundo: «Mejor es casarse que abrasarse» (1 Cor 7, 9). En esa misma línea se sitúa su advertencia más sombría: «los casados no pecan, pero tendrán su tribulación en la carne» (1 Cor 7, 28).
Eso supone que, conforme a la visión de Pablo, el matrimonio pertenece al orden antiguo de la realidad, un orden regulado por las pasiones y las tribulaciones de la carnes. Por el contrario los célibes pertenecen al orden nuevo y de esa forma pueden vivir desde este mundo la experiencia fundante de la libertad persona, sin divisiones (1 Cor 7, 35), ocupándose sólo de Cristo, sin tener que dividir el corazón entre Cristo y el esposo o la esposa.
Pablo no ha sabido o no ha podido introducir en el matrimonio la experiencia básica de la «encarnación», el descubrimiento de la «carne matrimonial» como experiencia del Espíritu de Dios, que se revela en unidad amorosa y creadora de dos personas. Por eso puede oponer, de forma expresa y repetida kosmos y kyrios, el mundo y el Señor, el matrimonio y el celibato, olvidando (o dejando en segundo lugar) la experiencia israelita del Cantar de los Cantares.
A su juicio, la vida matrimonial pertenece al nivel del cosmos viejo, al plano de la carne. En esa línea, el esposo es kosmos para la esposa, lo mismo que la esposa es cosmos para el esposo, algo que les saca del plano de Dios y les introduce en el nivel de la lucha de este mundo, como han puesto de relieve muchos apocalípticos judíos de ese tiempo, entre los que podemos citar al mismo Pablo. Por el contrario, el celibato pertenece al nivel del kyrios, es decir, al encuentro con Jesús, en plano de superación cósmica. De esa manera, el amor matrimonial viene a entenderse como opuesto al amor de Jesús resucitado.
En esa línea, la teología y vida de la iglesia actual, asumiendo el mensaje del Cantar de los Cantares, debería superar en la actualidad un tipo de «estrechamiento paulino», para poder de relieve el matrimonio como experiencia de comunión compartida de amor «en el Señor» (no simplemente en el cosmos). Éste es un tema que ha tenido una gran importancia en la antropología posterior de las iglesias, que han tendido a interpretar la visión de Pablo desde una perspectiva helenista, distinta de la suya, introduciendo así en la Iglesia visiones menos ajustadas de la realidad humana.
Ciertamente, Pablo ha corrido el riesgo de entender el matrimonio en plano de kosmos (mundo) y el celibato en plano de kyrios (Señor Jesús), pudiendo así olvidar o dejar en un segundo plano la misma novedad de su mensaje (expresada por ejemplo en Gal 3, 28). Por eso quiero poner ahora de relieve los elementos básicos de su concepción del ser humano, entendido en clave de libertad y de igualdad, algo que, a mi juicio, nadie había destacado hasta entonces (por lo menos en occidente).
e. La aportación de Pablo.
Conforme a una experiencia normal, el ser humano se encuentra dividido entre Dios y el mundo, entre lo masculino y femenino, etc. de forma que no puede alcanzar su plena libertad personal y su autonomía verdadera. Pues bien, la experiencia de Jesús ha significado para Pablo el descubrimiento de la individualidad radical: cada ser humano (varón o mujer). Cada uno es persona por sí mismo en el encuentro con el kyrios, de manera que puede ya vivir sin divisiones ni rupturas interiores. En esa línea, la posibilidad del celibato significa que cada ser humano vale por sí misma, tanto el varón como la mujer. Según eso, la mujer no es un «instrumento» del varón (para darle placer o hijos); es persona, con autonomía. Por eso, estrictamente hablando, la posibilidad del celibato es ante todo una llamada a la autonomía personal de hombres y mujeres (en aquel tiempo más de las mujeres)
Por otra partes, fundándose en la experiencia básica de Gal 3, 28, de manera muy significativa, el conjunto del texto de Pablo (1 Cor 7, 2-4.10-11) va desarrollando en paralelo la experiencia y el camino de varones y mujeres. Eran iguales en el matrimonio, cada uno ante y con el otro. Ahora son iguales en el celibato. De esta forma se supera la visión de una humanidad sexualmente clasista donde la mujer aparecía como sometida a los varones (primero al padre, luego al marido). La mujer célibe aparece por tanto como liberada, dueña de sí misma dentro de la iglesia, en camino de fidelidad a su Señor que es Cristo (el mismo Señor de los varones). Por eso, más que «abstinencia sexual», el celibato implica autonomía personal (y sexual) para hombres y mujeres.
De todas maneras, siguiendo una visión que se funda en el ritualismo judío (que considera tabú cierto aspecto de la sexualidad femenina), parece que Pablo ha corrido el riesgo de entender la santidad de la mujer en rasgos de continencia sexual, distinguiéndola así de los varones («la mujer no casada... se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y el espíritu», 1 Cor 7, 34). En esta línea, una tradición posterior insistirá de forma especial en el valor espiritual (sacral) del celibato de la mujer, más que en el celibato del varón, de manera que la santidad de la mujer se identifica con la ausencia de relaciones sexuales, más que en el amor concreto, positivo, al servicio de la comunidad, es decir, de todos, en matrimonio o celibato.
Ciertamente, en otro lugar, Pablo ha presentado la santidad en términos de fidelidad esponsal de los varones (cf 1 Tes 4,3-4), de manera que se podría decir que el varón es «santo» allí donde logra relacionarse en amor y fidelidad con la mujer. Pero él no ha destacado todavía ese camino especial de castidad para las mujeres. Conforme a toda su exposición, varones y mujeres son iguales en términos de realización individual. Lo verdaderamente nuevo en su visión del celibato es «la libertad para ser personas», tanto varones como mujeres. Significativamente, como he dicho, para Pablo el celibato no se ha valorado (ni importa) por su renuncia sexual sino por su capacidad de encuentro con el Señor (es decir, porque aparece como un medio para vivir intensamente la novedad cristiana). En aquel contexto, la mujer corría el riesgo de ser una sierva del marido. Pues bien, el celibato significa que ella puede ser libre, sin someterse a ninguna persona. Sólo porque pueden ser libres, porque uno no está ya dominado por el otro, varón valen ya como personas.
En ese sentido, en la línea de Pablo se puede hablar de un «celibato universal», es decir, de una experiencia de autonomía personal para hombres y mujeres… Que cada uno pueda situarse ante sí mismo y ante Dios (y ante los demás) en plenitud y autonomía. Sólo así, porque puede ser célibe (porque es valioso en sí mismo) cada hombre o cada mujer podrá casarse sin imposición de uno sobre otro. Desde ese fondo, el matrimonio no será ya una estructura de dominio, sino de encuentro en libertad. El encuentro con el Señor ha hecho (según Pablo) que varón y mujer puedan vivir en un espacio nuevo de libertad personal y de comunión universal, al servicio del señor y de todos los necesitados (misión cristiana) sin ningún tipo de impedimentos. Conforme a su experiencia, hay un matrimonio que limita a los esposos: les encierra en un espacio de preocupaciones más pequeñas, de cuidados carnales y sociales que les impiden vivir la amplitud y universalidad, la hondura y gozo del encuentro con el Señor. Pero puede y debe haber (desde ese celibato universal) un tipo de matrimonio que no será ya imposición y dominio de uno sobre otro, sino comunión en libertad.
El argumento de Pablo está centrado en la certeza de que ha llegado el fin del mundo: el tiempo es corto; los que tiene mujer vivan como si no la tuvieran... (1 Cor 7,29). Es la hora final; ha culminado el proceso de los tiempos. Por eso, los hombres y mujeres ya no tiene que ganar su vida o sostenerla a través de lo que hacen, pues han sido ya salvados por el Cristo. Pues bien, entre las grandes acciones de este mundo se encuentra el matrimonio, que es bueno, pero de este mundo (no del mundo futuro, que llega). Por eso los cristianos (varones y mujeres) no se encuentran obligados a casarse, pues pertenecen ya a la nueva creación en Cristo. No están obligados a casarse, para «continuar la raza humana» (pues todo ha terminado), sino que pueden y deben ensayar formas nuevas de amor, desde la plenitud que es Cristo..
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Todos somos suyos.
Hombres y mujeres.
Célibes y casados.
A todos nos llama el Señor a entregarnos a Él con TODO el corazón, con el corazón indiviso.
Abrir el alma a Dios nos llena de Él y nos envía a los demás a volcar ese Amor.Sea cual sea nuestra vocación.
Todas son necesarias.
En todas se puede vivir una entrega TOTAl y RADical a Dios,el hombre nuevo en Cristo.
Esa entrega se produce a un nivel muy profundo,no depende de situaciones externas.Esa entrega siempre lleva a vivir en plenitud la vocación propia y en comunión con toda la Iglesia, viviendo el misterio del Cuerpo Mistico de Cristo.
Gracias Roser por la información ,pero yo a mi edad ,ya se todo lo que tengo que saber sobre "el falo " y "la vagina " ....ESTAN EN EL CEREBRO ...si falla este pues no hay ,ni falo ni vagina que valgan
El Feminismo y el Machismo ,como`prácticamente todo en esta vida , SE DEMUESTRAN CON LOS HECHOS
Un abrazo
Biografia e Historia: El falo
El culto al falo[1] o falocracia comenzó cuando los hombres dedujeron que el abdomen globuloso de la mujer no era por sí solo la fuente de la fertilidad pues se necesitaba el falo o pene haciendo su labor para llevarlo a la gravidez, comenzando el fin del matriarcado[2].
Esta falocracia será más adelante ejercida en forma de poder y originará el patriarcado, que en su extremo más pernicioso será el padre del machismo.(si quereis saber mas cosas sobre el tema, clicad en Gooble)
Yo tomo las fotos con humor. Bien, Xabier.Es bueno un poco de distensión.Saludos a todos.
DEMOCRITO ,de veras que hay veces que somos muy "heavies " como bién dice Luis ...que por cierto ,hoy ha estado muy "sembrao con lo de las fotos "de las hermanas ...dice que són "los Beatles ".....aún me estoy riendo ,ha sido toda una clase de risoterapia (que está de moda ) y encima gratis ..como si para reir haga falta ir a "ningún cursillo .....estamos perdiendo LOS PUNTOS CARDINALES ,DE VERAS ..LOS PECADOS CARDINALES ...HACE TIEMPO QUE LES HEMOS PERDIDO ....o se llamaban de otra manera ? !se me ha olvidado el catecismo del Padre Astete ?
Seguramente las deducciones de Xabier sobre el pensamiento de Pablo deben estar acertadas. Yo no sé de exégesis, pero parece que coinciden con el Espíritu del Evangelio que le hizo exclamar con entusiasmo: “ya no hay esclavo ni libre, hombre ni mujer etc. “Y también parece que pensaba que el tiempo había llegado a su fin. ¡Lástima que sus sucesores opinaron de diferente manera respecto a las relaciones sociales entre hombre y mujer, amo y esclavo¡. El mismo, en sucesivas epístolas, se echa para atrás diciéndoles a las mujeres y a los esclavos que “se sometan , como al Señor”. Ahora los exegetas nos quieren convencer que no eran suyas estas segundas teorías- Puede que si, pero sus sucesores prefirieron considerarlas poco menos que dogma de fe. La esclavitud estaba bien vista en la cristiandad hasta el siglo 18. Lo de decirles a las mujeres que se sometan al marido, todavía está incluido en el Leccionario Litúrgico.
!Señor ,hasta donde hemos llegado !
Tanto como has defendido el Feminismo ,La teología de La Mujer ,Al Colectivo Gay ...y ahora TE VAN A DENUNCIAR POR UN PU-TO PEDRUSCO ?
No me extraña que digan que vivimos en un Pais de castañuelas y pandereta
Comentario por justi 16.12.08 @ 23:25
Si señor, Tenía razón el señor Bruzzone justi es toda una metralleta....
Indignatus, pero si sólo es una piedra.
¡El que tiene ganas de pan hasta con el sueña!
!Señor ,hasta donde hemos llegado !
Tanto como has defendido el Feminismo ,La teología de La Mujer ,Al Colectivo Gay ...y ahora TE VAN A DENUNCIAR POR UN PU-TO PEDRUSCO ?
No me extraña que digan que vivimos en un Pais de castañuelas y pandereta
El texto de Xabier es muy denso. Me quedo con la invencible convicción de Pablo a cerca de la igualdad y libertad de hombres y mujeres, habitada por el amor, que a todos iguala alto y profundo. Los otros vericuetos se me escapan. Y compis, os tiráis unos dardos entre vosotros y al blogger un poco heavies ¿no?.Salud
[Fotos:Seguro que una está tomada en Bilbao (a ver si pasan qué toma en el desayuno el protagonista) y la otra ¡pero si son los Beatles! ]
Quiero manifestar mi absoluta repudio por la denigracion de la mujer (dos abrazadas a un gran falo de piedra) que manifiesta la foto.
Retirenla inmediatamente, o recurriré a la Comision de Defensa de la Mujer. Como miembro de número de la comision, advierto que esto entra en la nómina de acciones ridiculizadoras y denigrantes, fulminadas por el Protocolo contra la Discriminacion.
Miscato, para basura tus insultos. si te crees que insultando tienes más razón estás muy equivocado.
Para Pablo la razón profunda del celibato en los profesionales del apostolado es la necesidad de vivir en “perpetuo estado de riesgo”, ya que la predicación del Evangelio es una aventura difícil, para cuya realización se requiere la soltura del hombre no comprometido en la vida familiar. Por eso, el pueblo cristiano suele tener fuertes dosis de razón cuando critica el celibato de unos profesionales apostólicos cuya vida está montada en la comodidad burguesa de una “ascética” que ha sabido tapar cuidadosamente, con una casuística farisaica, todos los huecos de la vida, para que en ella no irrumpa el soplo huracanado del viento del desierto, donde siempre vivirán los verdaderos profetas.
Mario eres la leche¡¡¡¡. No dejas espacio para escribir. Sé educado.
Este blog para herejia y cipote es el más grande de internet.
Y Pikaza Ibarrondo como siempre callado como un muerto.
Dice "sus paridas" y se esconde todo el día entre la nieve.
Es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Este blog es lamentable.
Me da asco hasta entrar. Contamina.
12º
Y lo más interesante de todo el asunto es que no sólo el pueblo hebreo recurrió a ese tipo de argucia para justificar la existencia del poder temporal (reyes) y religioso (templo—sacerdotes) sino que es una constante en los pueblos de la antigüedad.
Pero bueno, como ya escribí mucho, y como realmente eso me parece TAN CLARO, estoy verdaderamente cansado de que no se reconozca esa situación, razón por la cual me despido enviándoles mis cordiales saludos.
MARANA-THA
PD. Disculpen el "chorizo", pero me parece importante decir todo esto
11º
Es decir; sí se desea sostener que, tanto el esquema piramidal del poder, como también el suministro de bienes a un grupo reducido, fue algo realmente dispuesto por el Buen Padre Celestial, es ineludible ubicar ese hecho durante el período en que vagaban por el desierto.
Por consiguiente, sería necesario hallar una adecuada explicación, que aclare por qué, una vez obtenido el dominio de la “tierra prometida”, (la Palestina, cosa que también se habría logrado con la ayuda “maravillosa”, pero simultáneamente violenta e injusta de Yahveh) en lugar de aplicar a partir de allí, y a pie juntillas todas esas especificaciones tan detalladas, se produce en cambio un largo, mejor dicho, larguísimo período, de aproximadamente DOSCIENTOS AÑOS durante los cuales NO EXISTIERON NI TEMPLO, NI SACERDOTES (ni monarquía) entre los hebreos.»
10º
Y otro de los claros argumentos que prueban esa falacia lo tienen en estos párrafos
«Para sostener que la diferenciación entre los levitas y el resto del pueblo hebreo, ocurrió tal cual lo menciona la Biblia, y que de allí habría surgido el “privilegio” de recibir el “apoyo de bienes” suministrados por el pueblo común (los de “segunda”) es necesario responder también a la siguiente pregunta: ¿cuál sería entonces el motivo por el que, una vez ocupada la Palestina, durante un largo período de la historia los israelitas no cumplen con ninguna de esas “especificaciones”, tan detalladas y puntillosas, tanto aquellas que hacen a las ceremonias de culto, como también con respecto a los levitas y sacerdotes y que, según figura en el Libro de Los Números, las habrían recibido del propio Yahveh durante su peregrinar por el desierto?
9º
Sinceramente, eso “no cierra” de forma alguna en mi cabeza ya que, como lo expresa no sólo un viejísimo adagio jurídico («el dueño del todo lo es también de cada una de sus partes») sino además la simple lógica, ese reclamo resulta absurdo, y por ende IMPROPIO de Dios, por lo cual no es posible adjudicarle a Él semejante historia de crueldad, para intentar fundamentar “tamaña selección” (de levitas y sacerdotes).
En especial porque a lo largo de la historia de la humanidad, ese tipo de ideas ha significado atribuirle al Buen Dios el origen de los privilegios que pequeños grupos reclamaron de las grandes mayorías, y no sólo en el ámbito religioso, sino también en el civil o político.»
8º
Y les daré dos que escribí en uno de mis libros (Iglesia sin Estado Vaticano).
«Sí es verdad que TODO el pueblo hebreo le “pertenecía” a Yahveh, pues muchas veces la Biblia asegura que es su pueblo, su herencia, lo cual indica claramente que TODOS LE PERTENECÍAN, que YA ERAN “SUYOS”, grandes y chicos, varones y mujeres, es decir, que todos los israelitas por igual, y sin excepción alguna LE PERTENECÍAN, no alcanzo a comprender qué sentido tendría que luego, años después de esas afirmaciones, que abarcan a todos los hebreos, y que por supuesto, constan TAMBIÉN EN LA BIBLIA (1Re.3,8-9 Dt.7,6-8; 32,9 Is.43,21 Sal, 33,12 Ex.19,6 etc.) exactamente como esta de los famosos primogénitos, el Buen Padre Celestial hubiese resuelto hacer un “reclamo particular”, con relación a una pequeña porción de SU pueblo, al segmento de los “primogénitos”, ya que sin duda alguna ellos también, y desde siempre, eran parte integrante de su “herencia”.
7º
Eso TAMBIÉN ES ABSOLUTAMENTE FALSO ya que en la Biblia hay 3 (ó 4) versiones distintas sobre el origen de los levitas, cosa que demuestra claramente que no puede haber sido algo realizado por Dios.
Y una de ellas es realmente macabra, pues consiste en atribuirle al Buen Dios, al Buen Padre Celestial la matanza de los primogénitos de Egipto, cosa que cualquiera que lea con detenimiento ese pasaje podrá verificarlo, ya que en el Éxodo se menciona que, por lo menos en 3 oportunidades (y luego de sendas plagas) el Faraón se niega a darles la libertad “PORQUE DIOS ENDURECIÓ SU CORAZÓN”, lo cual es una ridiculez fenomenal, ya que si Dios quería que su pueblo fuese liberado, lo último que haría sería ponerle “callos” al corazón del Faraón.
Pretender que eso es una acción de Dios es realmente absurdo ya que es asumir que Dios es ilógico lo cual es verdaderamente ridículo.
Y no sólo eso, sino que hay muchas otras razones que prueban ese absurdo.
Crispa, "mi reino NO es de este mundo". Dios no es comida ni bebida.
La doctrina de que TODOS los seres humanos ya son de Dios por ser humanos es, precisamente "universal", esto es, católica, pero no correcta, porque según dice Jesús a un verdadero religioso, buen padre de familia, estudioso, amante de buenas obras y ortodoxo: .... no te sorprenda que te lo diga de nuevo, te es necesario NACER AL ESPÍRITU, pues TODO lo que es nacido de mujer.... es sólamente carne (animal). Esto se lo dice a un tal Nicodemo en Jn. 3.
De manera que aquí hay dos cosas: una, las LEYES, que siempre es cosa de los ciudadanos, y, según el Derecho, cambiante, adaptativa, pura evolución (según la Religión, la Ley no cambia, como los tontos); y la segunda cosa es el Espíritu: nacer a la presencia teniendo a DIOS como fin en sí mismo. De manera que la Religión yerra en los dos campos.
6º
Y no sólo eso, sino que, ADEMÁS, los célibes se consideran con derecho a ser los únicos que pueden resolver sobre el destino y uso de los BIENES DE LA IGLESIA, como si al asumir esa condición también “recibiesen” un “don especial”, algo así como ser los únicos que poseen “una iluminación especial” al efecto, AÚN PARA ESAS COSAS SIMPLES, TERRENALES, MUNDANAS, CONTINGENTES como lo son los bienes materiales.
Y ese considerarse con “derecho a vivir de arriba” surge (incluso es otra obvia equivocación de Pablo, cuando dice que él también tenía “derecho” a vivir de la predicación) del error de haberle atribuido a Dios el otorgarle a los levitas (y dentro de ellos al grupo aún más especial, los sacerdotes) el derecho a vivir de los bienes que debían aportarles los demás miembros del pueblo hebreo (los laicos comunes y corrientes),
5º
Por otra parte, y en rigor de verdad, es necesario recordar que la exigencia del celibato se la efectuó con un alto contenido económico, ya que durante muchos siglos los curas y obispos se casaban, motivo por el cual al morir, sus hijos se quedaban (heredaban) con lo bienes que los fieles habían dado a las distintas parroquias u obispados.
Eso —sumado a la idea del celibato como algo “superior”— fue lo que en definitiva desencadenó en establecerlo como algo obligatorio, por una norma o disposición canónica NO BÍBLICA (es decir sólo humana) para acceder al sacerdocio ministerial.
Pero, e insisto una vez más, simultáneamente se acompañó la adopción de ese estado de vida con una enseñanza de “SUPERIORIDAD”, clara y manifiesta sobre los laicos (los fieles comunes y corrientes, los “cristianos de segunda”) y también, con el pensamiento de tener “derecho” a vivir del aporte de estos últimos.
4º
Sin embargo NO HAY DUDA ALGUNA de que esa fue (y sigue siendo, al menos en muchísimos ámbitos) la mentalidad dominante dentro de la Iglesia Católica, “ponderando” al celibato como “superior” a la vida conyugal y, por supuesto, expresando que ésta se encuentra en un “escalón inferior”.
Pero no es eso lo más incorrecto (sería un mero aspecto “intelectual”, o “doctrinario”) sino que EL ERROR MÁS IMPORTANTE es lo que se deriva de ese pensamiento, y que consiste en asumir que por haber resuelto permanecer célibes TIENEN “DERECHO” a vivir en similar situación “seudo religiosa” a la de la Iglesia de Jerusalén, es decir, a “vivir del Evangelio” en lugar de trabajar como todo el mundo, pese a que San Pablo, al que tantas veces se lo cita para justificar eso, en reiteradas oportunidades dijo que él —pese a tener “derecho” a “vivir de arriba” como los demás— trabajó arduamente para hacerlo, cosa que parece “olvidárseles” a los célibes actuales.
3º
Por otra parte parece obvio que Pablo entendía lo sexual como “incorrecto” (o al menos como “poco importante”) dado que expresa «En cuanto a lo que me habéis escrito, bien le está al varón abstenerse de mujer. No obstante, por razón de la impureza, tenga cada uno su mujer y cada mujer tenga su marido» (1 Cor.7,1-4).
INSISTO
Afirma por razón DE LA IMPUREZA.
Y eso es algo que hay que tenerlo muy en cuenta, ya que es una de las causas por las cuales con los años se “magnificó” la importancia del celibato, y “subordinó” al matrimonio (por lo sexual).
Recuerdo haber escuchado a un conspicuo Monseñor (que hasta fundó un grupo religioso) afirmar que «el matrimonio es el más “chancho” de los 7 sacramentos», verdadera ENORMIDAD DE ERROR TEOLÓGICO (y que me perdonen todos los teólogos y exegetas, ya que lo digo “yo”, que no lo soy, ni pretendo serlo) puesto que UN SACRAMENTO JAMÁS PUEDE SER ALGO “CHANCHO”.
2º
Y no hay duda de eso, pues EN EL MISMO ERROR cayó la Iglesia de Jerusalén viviendo en una actitud “seudo religiosa” (y por ende incorrecta) considerando que debían limitarse a “lo importante” (¿?) —vida de oración, asistencia al templo, proclamar la condición de Mesías de Jesús, compartir vivencias y bienes— PERO dejando de lado “lo menos importante” (¿?) lo cotidiano (el “servir las mesas”) EL TRABAJAR como cualquier ser humano común y corriente.
Por actuar así la Primera Iglesia se transformó en una Iglesia de “pobres” (ebionitas) que dependerá para su subsistencia de los cristianos de la diáspora (que vivían lejos de la Palestina y efectuaron “colectas” para ayudarlos) por lo que al producirse la destrucción de Jerusalén, el esquema de vida solidario (al que propongo regresar, pero PRODUCTIVAMENTE) quedó en el olvido, pues se interpretó que no lo quería Jesús (caso contrario habría defendido a la Primitiva Iglesia).
Si se supo de este, que no quiere decir que no tuviese más, pués no andubo solo con esta mujer...
Y que pasó con la mujer, y la situación de desamparo de esta, le arrebatarón el hijo, él y la buena de la madre con el beneplácito de la jerarquía de entonces...
Aquí, la maternidad no la pasamos por el arco del triunfo ¿No?
Qué poco se sabe de los que ellos, no quieren que sepamos
Carmen
1º
Había “soñado” en que este tema quedaría “archivado”.
Sin embargo no es así.
Seguramente era un deseo oculto en mi mente.
Sin embargo el Señor ha dispuesto otra cosa, y desea que profundicemos en el sentido que tiene el “elogio” paulino del celibato.
Pero creo que el Señor no lo hace sólo por eso, sino FUNDAMENTALMENTE por las consecuencias que —a raíz de tal “ponderación”— se han desarrollado.
Pues bien, coincido con Xabier con respecto a que ese aspecto JAMÁS puede desvinculárselo del pensamiento de Pablo (y en rigor de verdad de TODO EL CRISTIANISMO PRIMITIVO POR IGUAL) referido a la creencia en la inminencia del regreso del Señor.
Y me parece obvio que esa era una de las ideas “fundamentales”, ya que Pablo no sólo lo dice expresamente sino que, además, menciona que había que vivir en una actitud casi “mística” (vivir como si no se estuviese casado, como si no se tuviesen bienes, como si no se alegrasen, como si, como sí, etc.)
Hay clamor general que reclama que el celibato sea opcional. Pero me parece que mientras esté este Papa, no habrá tal. Benedicto XVI admira demasiado a S. Agustín. Es “agustiniano”. Puede que S- agustín sea uno de los más grandes teólogos, pero en humanidad me parece que andaba muy flojito. Despreciaba a las mujeres hasta tal punto que, para convertirse al cristianismo, consideró que la mujer, con la que había convivido mas de treinta años y de la que tenía un hijo, era un estorbo y una denigración para él. Por su parte, su madre Santa Mónica (santa según la Iglesia) quería casarlo con una chica de su clase. No lo consiguió pero, entre madre e hijo le arrebataron el suyo a la “pagana”. Y consiguió bautizar a S. Agustín y al chico, que ya tenía sus quince añitos. Todo muy santo y muy “puro”. Web “historia de S- agustín”
Lo que más me confunden, es la alta paulinidad (entresacada) de esta jerarquía y del mundo de religioso oficioso católico, es incompresible que texto de Pablo sobrepasen a los propios Evangelios, sobre todos aquellos que van a la raíz de la moral, y las costumbres entre hombre-mujer, hombre-mujer-iglesia.
Y me cuestiona mucho esto, pues según tengo entendido algunas de las Cartas de Pablo fueron escritas ante de algunos de los Evangelios, ¿Estoy bien informada o no es así?
Solo el Amor, es fundamental dentro de toda religación de D*s y la pareja...
Lo demás ¿A quién le importa, lo que yo haga, lo que yo diga...? ¡Bonita canción!
Carmen
"El Vaticano ha elaborado tres documentos que están bajo secreto papal para regular la secularización de sacerdotes y dispensa del celibato. Seis mil personas ordenadas están pendientes de la nueva mecánica que ahora ha establecido Juan Pablo II, tras dos años de maduración. El corresponsal de EL PAIS en Roma, Juan Arias, ha tenido acceso a dichos documentos. 31-10-1980
El cura que se casa tendrá mujer pero perderá la parroquia, aunque la parroquia quiera al cura (casado) las mujeres que tienen que ver con los curas son en general Evas y seductoras. Y los “frutos del celibato”, los hijos que los curas han tenido por ahí, por ahí andan sin padres, porque el cura prefirió, animado por la jerarquía, continuar sus tareas sacerdotales en contra o abandonando a la madre y al hijo o los hijos. Una vez más la ley eclesiástica, en este caso el celibato, se impone a los más elementales y fundamentales derechos humanos, como la familia, la mujer y los hijos. Tienen razón las mujeres al sentirse heridas y maltratadas por la iglesia católica romana institucional a pesar de todo lo que trabajan en ella Nada de sacerdocio de la mujer, nada en absoluto, ni siquiera esta permitido hablar del tema oficialmente. ¡Cuantas parroquias en el mundo entero se sostienen gracias al celoso y duro trabajo de las mujeres, monjas y seglares!
Alguien se ha quejado de machismo por la foto. Como no sabía del asunto he buscado y he visto esto: http://www.solonosotras.com/archivo/15/par-tantra-070801.htm
Parece ser que no hay tal.
Desde que ando por Internet, no me aclaro con lo del machismo, en mi vida había visto tanta susceptibilidad. ¿Será que estoy envejeciendo? ¡Ni de coña!
Roser, cuando el escándalo es muy grande los cambian de parroquia y asunto arreglado.
Comentario por un gallego 16.12.08 @ 18:15
Lo malo es cuando ya no quedan parroquias para donde cambiarlos.
Gal 3, 27-28 entiendo que es lo nuevo y permanente según Pablo desde el hecho Cristo.
Lo demás creo está referido al momento presente de Pablo y de sus comunidades. No valen para el tiempo posterior que ni es apocalíptico ni es fundante.
La dignidad del matrimonio cristiano no creo que admita discusión en el tiempo presente de la Iglesia.
El celibato, -no el voto de castidad-, es una opción personal; unirle administrativa o disciplinarmente al ministerio ordenado "vicia" seriamente la libertad, de manera que quien se sienta llamado a éste tenga que aceptar aquél; provoca un “forzamiento” que contradice lo más propio del mismo celibato: ser opción libre. Puede llegar a ocurrir que se asuma el celibato por mandato eclesiástico, que no eclesial ni por supuesto por el Reino de los Cielos.
Ni Pablo ni la teología dan pie para sustentar como está actualmente este asunto.
Esta es otra de las muchas normas obsoletas de la Santa Madre Iglesia que estan haciendo sufrir a muchas personas.
Tanto si se opta por el celibato como por el matrimonio, creo que lo importante es la libertad, la honestidad y la sinceridad. Conozco curas casados muy consecuentes con su vocación de servicio al Evangelio. También los conozco célibes que, a pesar de estar “liados”, no se han secularizado y continúan siendo oficialmente curas,
Comentario por Roser Puig F 16.12.08 @ 17:45
Roser, cuando el escándalo es muy grande los cambian de parroquia y asunto arreglado.
Los hay sinvergüenzas y los hay honrados en todas partes. Célibes y casados/as. Dicho esto, quiero protestar por las fotos del post. Una me parece machista y la otra ridiculiza a las monjas. Aunque una y otra hayan reflejado una realidad cultural en su día.
Esta es otra de las muchas normas obsoletas de la Santa Madre Iglesia que estan haciendo sufrir a muchas personas.
Tanto si se opta por el celibato como por el matrimonio, creo que lo importante es la libertad, la honestidad y la sinceridad. Conozco curas casados muy consecuentes con su vocación de servicio al Evangelio. También los conozco célibes que, a pesar de estar “liados”, no se han secularizado y continúan siendo oficialmente curas, con gran escándalo por parte de quienes se enteran del asunto. Hay que recordar, antes de juzgar a estos últimos, que las secularizaciones se suspendieron arbitrariamente por orden de Juan Pablo II. Si alguno está dando escándalo en este sentido bien puede ser que sea por culpa del “sistema”. Este temor a perder volúmen de clero ha dado lugar a las más grandes aberraciones (recordemos a los pederastas trasladados de uno a otro lugar, pero no suspendidos de labores pastorales)
Logos: Parece que te hace falta entender más eso de la 'Encarnación'. En la Navidad, es justamente eso lo que celebramos: la manifestación visible, en un infante, de la encarnación de Dios Hijo. Y con el solo objeto, de parecerse tanto a nosotros los humanos, sus hermanos, que podamos recurrir a Él, en las cosas que competen a la humanidad, que además de alma (o espíritu) también goza de cuerpo y mente y de otros seres humanos con las mismas condiciones... A los que debemos amar en reciprocidad natural de ese Amor de Dios, que se recibiera en éxtasis del alma.
La ley del celibato no tiene base bíblica alguna, se opone abiertamente al Apóstol que quería que fueran casados los obispos y sacerdotes. Ha sido siempre muy contestada y masivamente desobedecida.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman