El blog de X. Pikaza

La viga en el ojo propio (Pedro Zabala)

11.12.08 | 16:41. Archivado en Justicia, Amigos, la voz de los
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El tema es de Jesús: vemos la paja en el ojo ajeno, no vemos la viga en el nuestro. Lo comenta P. Zabala, en meditación humana que puede servir para unos y otros. Yo sólo quiero añadir a su trabajo una palabra: el tener la mayoría no es prueba de razón, aunque muchas cosas se puedan y deban hacer por mayoría. Una mayoría que no respeta a las minorías se destruye a sí misma. La verdad no está en el número. Un principio talmúdico esencial decía: Cuando en un tribunal todos están de acuerdo y condenan por unanimidad al presunto culpable hay que librarle inmediatamente, pues la unanimidad es prueba de inocencia. No sé si el argumento talmúdico valdría hoy en todas partes,pero me parece útil recordarlo. Se non è vero,è ben trovato. Todo lo que sigue es tuyo, Pedro. Gracias.

Está de moda una apología facilona del olvido, como necesario para subsistir. Si aparto de mi conciencia los recuerdos dolorosos, alejaré de mi vida la angustia, me refugiaré en una anestesia moral que me facilitará el sentirme bien. Ante un trauma grave, puede ser un mecanismo de defensa que me facilite la placidez, aunque, a la larga, ese recuerdo reprimido, me provoque algún trastorno, cuya causa me costará descifrar. Lo realmente patológico, es que esa defensa excepcional, se convierta en un hábito rutinario para un individuo o una colectividad.

Ese olvido intencionado nos sirve también para aquellos casos en que un hecho reprobable es cometido por alguien de los “nuestros”, en nombre precisamente de los valores que quiere defender por esa vía torticera. Se ve con más claridad en los casos más graves: los crímenes individuales o colectivos, realizados para defender una causa. La tentación común de los demás que jamás incurrirían en semejantes atrocidades, aunque compartan los ideales motivadores de los violentos, es simplemente condenar esos hechos, presentándolos sólo como fruto de gente extraviada o con alguna anomalía psicológica, que los ha llevado a esas barbaries. Pero lo que queremos reprimir con frecuencia es la conexión que han establecido entre la”causa” y su conducta criminal. No queremos tener que reflexionar qué elementos hay en nuestra doctrina que puedan producir esos desatinos. Una de las mejores formas de evitarnos esa reflexión, es recordar los crímenes que nuestros oponentes han cometido en defensa de sus ideales. Son estos los que producen esos resultados, pero ¿los de “nuestro grupo”?. ¿Cómo iban a llevar a esos extremos cuando son perfectos?.

Esto lo estamos viendo todos los días, cuando en nombre de una “nación oprimida”, se llevan a cabo actos de violencia. La perversidad está en el nacionalismo opuesto, no en el de casa. Es cierto que los nacionalismos triunfantes cometieron igualmente barbaridades, y que sus héroes, a los se que han dedicado monumentos, nombres de calles y plazas y cuya efemérides se recuerdan en días señalados del calendario, a menudo cometieron también crímenes y atrocidades. ¿Qué hay en todo nacionalismo, grande o pequeño, que puede llevar, deslizado a su radicalidad extrema, a atentar contra la vida o los derechos de personas?.

La distinción radical entre los nosotros y ellos, la afirmación tajante de que la propia identidad se basa en las fronteras, en la exclusión del que está más allá de la muga, del extranjero, que no es como nosotros, cuyo contacto nos contamina. No se ve en él a una persona, cuyas diferencias son accidentales respecto a nuestro común condición humana. Y si alguien de los nuestros no comparte nuestra visión, es un traidor, un renegado, cuya vida tampoco merece ningún respeto. Los derechos de la persona individual, su vida y su libertad, pueden sacrificarse, si es preciso, ante el altar de los derechos del Pueblo. Como se ha señalado por muchos autores, el nacionalismo es hoy una religión de sustitución, con sus dogmas, sus ritos, sus sacerdotes y desgraciadamente sus sacrificios.

En cualquier otro grupo humano, donde la exaltación lleve a convertirlo en otra religión pueden producirse los mismos resultados. Muchas ideologías políticas tienen también sus mártires y sus víctimas. Se puede empezar por opinar que quien discrepa de nuestra posición es tonto de…narices o llevarlo al extremo de que hay que encerrar o aniquilar a los adversarios. Para evitarlo se inventaron las democracias en las que la libre expresión de opiniones y las votaciones para elegir a los gobernantes sustituyeran a la violencia. Pero la tentación de romper las reglas puede saltar en cualquier coyuntura.

La idolatría del mercado es otra forma de religión sustitutiva. Más sutil y menos sangrienta aparentemente, es una refinada forma de dominación, que aliena las voluntades de gentes que pueden consumir compulsivamente, aunque millones de habitantes del planeta tengan que malvivir con menos de dos dólares al día. Hasta que llega una crisis provocada por la codicia desmesurada de unos pocos, nos meten el miedo en el cuerpo y toleramos sin rechistar la desvergüenza de que con nuestros dineros haya que darles miles de millones para que puedan seguir obteniendo beneficios.

Pero si hay algo que ha producido víctimas a los largo de la historia con pleno convencimiento de que hacían un bien son las religiones institucionalizadas. Invocando el nombre de Dios, hemos matado, provocado guerras, torturado, aniquilado, asolado, aherrojado. Sí, los otros creyentes lo han hecho también, pero eso ¿nos justifica a nosotros?. Y sabemos que en nombre del ateísmo se han perseguido a los que dicen adorar a Dios. No seamos hipócritas, hasta el Vaticano II, la Iglesia Católica no descubrió la libertad religiosa. ¿Qué adherencias espúreas hemos colgado al Mensaje de Jesús para que hayan podido llevar a ese fanatismo? ¿Qué convierte a los seguidores del Cordero inocente en asesinos despiadados? ¿Qué concepciones erróneas permiten que nos convirtamos en documentalistas excluyentes?. ¿No persisten aún ciertos tufos de arrogancia dogmática que podrían con alguna facilidad llevarnos a oprimir a quienes no piensan como nosotros?. ¿No se ejercen también dentro de casa?.

8 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por cristiana 12.12.08 | 13:02

    Gracias ,felices navidades y año nuevo a todos . Shalom.

  • Comentario por sofía 12.12.08 | 12:48

    Muchas gracias,
    Yo le felicito a usted doblemente, el 25 de diciembre, por ser el día en que se conmemora el nacimiento de Jesús como mesías judío y salvador de la humanidad.
    Shalom, Salam, Peace, Pakea, Pau, Pace...Paz
    y bien.

  • Comentario por Mario Javier Saban 12.12.08 | 02:45

    Estimados amigos
    Shalom

    Quiero desearles a todos mis hermanos y amigos cristianos un feliz día 1 de enero de 2009 en recuerdo de la circuncision de Jesús por judío.
    Cordialmente
    Mario Saban

  • Comentario por sofía 11.12.08 | 23:57

    Pues sí, los católicos han hecho la guerra como los musulmanes, han tenido inquisiciones como Calvino y como Stalin, y no se han comportado de forma diferente al resto de la humanidad.
    Jesucristo no quiso eso, pero también si sabemos cuál es el mensaje de Jesús, es gracias a la Iglesia.
    Y ahora que todos los demás se miren también sus vigas, pues la de la Iglesia es la que todos señalan un día sí y otro también.
    Se reconoce se asume y se sigue adelante. A ver cuando hacen lo mismo todos los demás.
    Paz y bien.

  • Comentario por pedro zabala 11.12.08 | 22:10

    En el último párafo he incurrido en un error que el buen juicio de los lectores habrá corregido. He puesto documentalistas excluyentes. Debe decir fundamentalistas excluyentes.

  • Comentario por luis_r 11.12.08 | 18:58

    De acuerdo con lo que expones. Por agitar un poco el agua del acuerdo: en lo del mercado...pues...me agarro al siguiente clavo ardiente...la reducción de daños. Es como facilitar jeringuillas nuevas a un toxicómano para evitar la transmisión del VIH o facilitarle metadona. No es precisamente una solución pero bueno...Con lo del mercado lo mismo: mejor una guerra de precios o una guerra comercial que una guerra convencional. Por cierto, a la nueva legión de parados o próximos parados nos interesa un empujón del consumo (por reducción de daños en la cartera de dineros, seguir manteniendo a la familia, etc…)Salud.

  • Comentario por Roser Puig F 11.12.08 | 18:58

    He aquí una noticia en Internet que seguramente hara estremecer a Benedicto XVI y le hará tomar las medidas pertinentes:“El arzobispo católico de Munich, Reinhard Marx, sacó hace poco un libro titulado “El Capital”. La cubierta lleva los mismos colores y tipos de letra que la primera edición de “El Capital” de Karl Marx, publicada en Hamburgo en 1867.
    “Marx no está muerto y es necesario tomarlo en serio”, dice el prelado con ocasión de la publicación de su obra. “Hay que enfrentarse con la obra de Karl Marx, que nos ayuda a entender las teorías de la acumulación capitalista y el mercantilismo. Lo cual no significa dejarse atraer por las aberraciones y atrocidades cometidas en su nombre durante el siglo 20”

  • Comentario por Carmen Hernández 11.12.08 | 17:58

    Realmente... Eso mismo decía siempre Antonio Oliver, que en nombre de D*s se ha cometido los mayores crímenes contra la Humanidad.
    Ni que decir tiene, que estas dese el A.T no fueron precisamente impuestas, llámese voces, revelaciones etc.
    El ego, de cada nación, religión son las que han manipulado la "Verdad de D*s" hasta hacer esclavo al ser humano dentro de unas claves, salvoconducto, crecías o normas...

    De ahí, que las in creencias sean cada vez mayores, y que ese d*s prostituido y la perversidad, sea fiel reflejo que hoy mece a estas religiones, en las cuales, solo buscan la bondad del bien para unos pocos y en base a unas teocracias.

    Hoy el cordero, es la plebe, la base, y ellos hacen de la fe un altar donde se sacrifica las incertidumbres, y las miserias de un Pueblo, sin voz ni voto.
    Carmen

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