El blog de X. Pikaza

Vida Religiosa 1. Seguir a Jesús

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He sido feliz muchos años como religioso mercedario. Por circunstancias personales de diverso tipo (por amor) he dejado una forma de vida religiosa, me he casado y soy muy feliz. Los amigos de la CONFER (Revista de la Conferencia Española de Religiosos) me han pedido que escriba un trabajo titulado BEBER EN LA FUENTE DE LA PALABRA. La Palabra en los carismas fundacionales de la Vida Religiosa y así lo he hecho. El trabajo ha sido publicado en un número monográfico titulado La Vida en la Palabra. La Palabra en la Vida Religiosa de Hoy e incluye colaboraciones de Fidel Aizpurúa, Fabio Ciardi, Elisa Estévez, Teresa Forcades etc. Es un número que recomiendo a todos los lectores de mi blog. Para ellos he querido ofrecer hoy (y en los dos días que siguen) el texto de mi colaboración. Quiero elevar desde aquí mi homenaje de admiración y gratitud a la vida religiosa. Hay compañeros de este blog y de otros lugares que parecen enemigos de ella, condenándola a veces de un modo sistemática. Quisiera decirles que la vida religiosa sigue viva, anclada en Jesús, abierta al evangelio.

Introducción

La vida religiosa cristiana deriva de Cristo, a quien los religiosos/as entienden, acogen y siguen, como Fuente de la Palabra, Palabra encarnada, de la que beben (cf. Jn 4, 13; 7, 37). Muchas formas externas pueden cambiar, pero la vida religiosa se renueva desde el seguimiento emocionado de Jesús, cuya Palabra se acoge y despliega en los carismas fundacionales.

1. Seguir a Jesús. Un camino a la luz de la Palabra

El Vaticano II ha interpretado la vida religiosa como señal preclara del Reino de los cielos (PC 1), diciendo que ella pertenece a la vida y santidad de la Iglesia, pues “imita más de cerca y representa perpetuamente aquella forma de vida que el Hijo de Dios escogió al venir al mundo para cumplir la voluntad del Padre” (LG 44). Esa es la forma de vida de Jesús, cuya Palabra sigue llamando de manera misteriosa: “Ven y sígueme”.
Seguir a Jesús significan escuchar su llamada (Palabra), para seguirle en la búsqueda e instauración del Reino. Seguidores de Jesús fueron sus primeros discípulos (Mc 1, 16-20 par), muchos publicanos y pecadores (Mc 2, 13-17 par) y/o las mujeres que le acompañaron hasta la cruz (cf. Mc 15, 41). Todos ellos quisieron escuchar su palabra y compartir su camino (cf. Mc 8, 34; Jn 10, 3-4); en esa línea siguen los religiosos cristianos.
Otras religiones (hinduismo, budismo, taoísmo) han creado formas de experiencia y compromiso semejantes a la vida religiosa, partiendo para ello de otros principios espirituales (búsqueda contemplativa, superación de los deseos, ascetismo…). Pero los cristianos entienden su vida religiosa como un modo concreto y fuerte de seguimiento y escucha de la Palabra de Jesús.

(1) Seguir a Jesús significa escuchar su Palabra y responderle con la vida. Es acoger su voz cuando dice ¡ven! e iniciar con él un camino mesiánico marcado por el descubrimiento compartido de la voluntad de Dios, pues él instituye con su palabra una familia o comunión de hermanos que obedecen a Dios (=escuchan su palabra), al escucharse o ayudarse mutuamente, formando así un corro fraterno (cf. Mc 3, 31-35).
(2) Seguir a Jesús dialogar con él, bebiendo de la fuente de su Palabra, que es Palabra de Dios para cumplirla (cf. Mt 7, 24). Se ha dicho que importa el ser, no el hacer, y en algún aspecto es cierto. Pero los religiosos escuchan la llamada de Jesús para ser-con-él (en clave esponsal o contemplativo) y para haces, es decir, para dejarse enviar por él y realizar su obra (cf. Mc 3, 14;). Según eso, ser y hacer, vivir con-él y realizar su obra, resultan inseparables.
(3) Seguir a Jesús es mantenerse itinerantes, escuchando la Palabra para hacer con ella el camino. El religioso no tiene casa ni empresa duradera (cf Mc 11, 15-19 par). Otros estados de vida acentúan quizá más el aspecto de “arraigo en el mundo”; los religiosos han de estar siempre a la escucha para abrir con Jesús nuevos caminos (caminos de Dios), en línea de evangelio.

No siguen a Jesús por victimismo, ni por ansia de triunfo exterior, sino para escuchar mejor su Palabra y para dar testimonio de ella en el mundo. De esa manera, los religiosos son testigos del Cristo que ha muerto y está resucitado: ciertamente, viven con los demás creyentes y humanos: sufren con los que sufren, se alegran con los que gozan; pero, al mismo tiempo, son ya ciudadanos de la “ciudad futura”, como ha puesto de relieve Juan Pablo II en su exhortación apostólica Vita Consecrata (1966).

2. El Cristo de la vida religiosa, Palabra encarnada.

La vida religiosa se funda en la experiencia de Jesús, Palabra Encarnada (Jn 1, 14). Por eso, escuchar la Palabra es beber de la fuente de Jesús, como han visto los diversos tipos de religiosos:

(1) Jesús, maestro de eremitas. Han sido muchos los cristianos que desde el siglo III y IV le han visto como gran Solitario y así han querido buscarle en el desierto, allí donde él estuvo con Juan Bautista, allí donde fue tentado por el Diablo (cf. Mc 1, 1-13 par). Estos eremitas, atletas de Jesús, como Antonio Abad y los solitarios de Egipto o de Siria quisieron ofrecer un contrapunto de desierto en el espacio más extenso de la Iglesia, que podía correr el riesgo de dejarse dominar por valores imperiales. Ellos escucharon la Palabra que decía “Anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres; y tendrás tesoro en el cielo. Y ven; sígueme’’ (Mc 10, 21) y quisieron cumplirla al pie de la letra, marchándose al desierto.

(2) Jesús, primer monje. Muchos le han visto como hombre de comunidad, creador de una pequeña iglesia de hermanos (monasterio), según la tradición basiliana (Oriente) o benedictina (Occidente). Ya no pide a sus seguidores que vayan al desierto para allí encontrarle, sino que les cita en sus comunidades en oración y vida común, conforme a la palabra de Hch 2, 44 (lo tenían todo en común…). Los monjes escuchan así la Palabra de Jesús, escuchándose entre sí y formando monasterios, son pequeñas iglesias donde la Palabra se vuelve experiencia de comunión con Jesús y se expresa, de un modo especial, en la liturgia de alabanza compartida. El monacato ha sido y sigue siendo fuente de “escucha de la Palabra”, en trabajo y alabanza.

(3) Jesús, guía de penitentes. Muchos seguidores han venerado a Jesús como Mesías crucificado, de forma que, a partir del siglo XIII, los cristos que antes aparecían como reyes que triunfan y pacifican el mundo desde una cruz gloriosa, se muestran como hombre de dolor, signo de angustia y abandono. Desde entonces, en una piedad que ha culminado en el siglo XIX, los religiosos han entendido a veces su vida como seguimiento del Cristo que dice “el que quiere seguirme tome su cruz” (Mc 8, 34), en gesto de expiación (reparación), que les permite encarnarse mejor en los sufrimientos y cruces de la historia. Beber la palabra de Jesús es “beber su cáliz”, compartir su cruz (cf. Mc 10, 39).

(4) Jesús, amigo fiel. Él ha sido para muchos cristianos/as el Esposo interior, que ama y enseña a amar. Así, seguirle en la vida religiosa es aprender a quererle, como han puesto de relieve los contemplativos del medioevo (sobre todo en la tradición benedictina: Santa Hildegarda o San Bernardo) y luego los místicos de la tradición carmelitana del siglo XVI (Teresa, Juan de la Cruz). Estos religiosos responden con amor al amor de Jesús que les mira y les dice: “Ven y sígueme” (Mc 10, 21). De esa forma escuchan e interpretan con su vida las palabras del Cantar, de los profetas (Oseas, Jeremías, Segundo Isaías…) y el evangelio de Juan (cf. 15, 15).

(5) Jesús, amor caritativo. Al lado de las líneas anteriores, desde el comienzo de la Iglesia, pero de un modo especial, con el surgimiento de las órdenes y congregaciones activas del siglo XIII y, en especial, del siglo XIX, miles de religiosos han visto a Jesús como aquel que acompaña a los enfermos, que da de comer a los hambrientos, que acoge a los encarcelados, que enseña a los que no saben. Han surgido así las órdenes y congregaciones hospitalarias y de la caridad, dedicadas a los enfermos y niños abandonados, a los excluidos de la vida. Los religiosos quieren así escuchar al Jesús que “cura a los enfermos y da de comer a los hambrientos” (cf. Mt 11, 2-4) y que dice: “tuve hambre, estuve enfermo, estuve encarcelado…” (Mt 25, 31-45).
(6) Jesús, Rey divino. Son muchos los religiosos y religiosas que han escuchado la palabra de Jesús que les llama para instaurar su Reino, como lo oyó en el siglo XVI Ignacio de Loyola: «Mi voluntad es de conquistar todo el mundo y todos los enemigos, y así entrar en la gloria de mi Padre; por tanto, quien quisiere venir conmigo, ha de trabajar conmigo, porque siguiéndome en la pena, también me siga en la gloria» (Ejercicios Espirituales 95). Ésta es la Palabra de Jesús que quiere conquistar (salvar) el mundo con su entrega al servicio de los demás. Toda la vida de los religiosos cristianos de la Edad Moderna ha venido a configurarse, de alguna manera, a partir de esa Palabra de llamada y seguimiento.

3. Jesús, fuente de Palabra: sabiduría, salud, fraternidad.

Las imágenes anteriores (y otras que podrían recordarse: Jesús como Testigo Fiel, Sagrado Corazón, Sacerdote....) son valiosas y siguen siendo imprescindibles, pues nos sitúan ante rasgos importantes de Jesús. Pero todas han de fundarse en la Palabra, para que los religiosos puedan beber, con la Samaritana, el agua del pozo de Jesús (Jn 4, 14), que dijo: «Si alguno tiene sed, que venga a mí; y el que beba el que cree en mí; porque, como dice la Escritura, ríos de agua viva brotarán de su seno” (Jn 7, 37). Del “seno” de Cristo brota la Palabra que sacia y enamora, que impulsa y nos pone en camino.
En esa línea, la vida religiosa ha visto a Jesús como Biblia encarnada, siguiendo a san Ignacio de Antioquía, cuando responde a los que apelan a los sentidos más profundos de la Biblia (¡eso está en la Biblia, aquello no está..!), diciendo que su verdadera Biblia es Cristo: «He oído algunos que decían: si no lo encuentro en los archivos (arjéia), no lo creo… Pues bien, para mi mis archivos son Jesucristo; mis archivos invencibles son la cruz, su muerte, su resurrección y la fe que viene de él» (Filadelfios 8, 2). Conforme a este principio, retomado una y otra vez por la vida religiosa, la Palabra es el mismo Jesús (cf. Jn 1, 14). Por eso, beber de la Escritura es beber de Jesús, en quien (como dice Col 2, 3), «están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento», porque él es Palabra, siendo sabiduría, salud, fraternidad.

1. Sabiduría de Dios, Jesús contemplativo. Fue, ciertamente, hombre de oración, de intenso encuentro con Dos. La gustaba dialogar sobre la verdad. Había dejado casa y familia, para caminar con todos compartiendo conversación y pan. No quiso cambiar externamente el mundo de un modo militar, como los celotas de su tiempo, sino que buscó algo mucho más sencillo y mucho más profundo: que hombres y mujeres descubrieran el sentido de su propia verdad y fueran sinceros sobre el mundo, dando gracias a Dios. Fue hombre de sabiduría, comprensivo y radical: acogió a publicanos y prostitutas, puso ante todos el ideal supremo de la contemplación amorosa de Dios. No fue contemplativo en un cenobio aislado (como el Qumrán, a un tiro de piedra de Jericó por donde solía pasa), sino en la misma calle, con los hombres y mujeres de pueblo que le seguían, pues estaba convencido de que las gentes del pueblo podían descubrir una luz más alta, viviendo de manera auténtica, pacificada.
Así lo han descubierto los grandes fundadores de la vida religiosa, contemplativos de la Palabra, desde Basilio, Agustín y Benito, hasta Santa Teresa, los hermanitos de Jesús (de Ch. de Foucault) y los nuevos monjes/as de la comunidad de Jerusalén, de Saint Gervais de Paris. También le han visto en esa línea aquellos religiosos que interpretan la contemplación como experiencia de la palabra proclamada y dialogada, desde la pobreza, como Santo Domingo de Guzmán. Ellos saben que beber de la fuente de la Palabra es beber de Jesús, de quien da testimonio la Escritura.

2. Salud de Dios, Jesús sanador. Jesús fue un terapeuta, amigo de enfermos. Más que las ideas de una contemplación separada de la vida, le importaba la misma vida de los enfermos de su entorno, que se hallaban abandonados, arrojados, angustiados, sobre el mundo. De esta forma vino a situarse en el lugar donde abundaban los pobres y enfermos, los “posesos” e impuros, apareciendo como un “heterodoxo”, pues el judaísmo “oficial” insistía en el cumplimiento de la ley, mientras que Jesús ponía la curación de los endemoniados y enfermos antes de de todas las posibles leyes. No buscó, sin más, la provocación, pero su forma de comportarse resultó provocativa (en aquel contexto); no quiso ser sin más un trasgresor, pero su forma de acercarse a los rechazados sociales le hizo parecer trasgresor. No fue médico de la medicina oficial, pero curaba desde la fe, creando fe, abriendo con su vida y su compromiso un camino de reconciliación.
Así lo han visto muchos fundadores de la vida religiosa, sabiendo que la Palabra es sanación, y así le han seguido, desde Pedro Nolasco y Juan de Mata (siglo XII/XIII), por Vicente de Paul y Luisa de Marillac (siglo XVI) hasta Juan Bosco y Teresa de Calcuta. Todos ellos y otros muchos han bebido de la fuente de la Escritura, del costado abierto de Jesús, que cura desde su cruz hecha amor (cf. Jn 19, 34), como destacaremos más adelante.

3. Reino de Dios, hermano universal. Ciertamente, supo hablar y enseñó doctrina buena, ofreciendo salud a los enfermos, pero él fue sobre todo un profeta mesiánico, que anunciaba con su vida la llegada de la nueva humanidad. Así apareció ante todo como un “hijo de hombre”, un explorador de Reino, poniéndose al lado de todos, de publicanos y prostitutas, de fariseos y campesinos, desde los más pobres… Puso así su casa en medio de la calle, sin nada para sí (¡el hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza!: Mt 8,20), haciéndose hermano de todos, superando las barreras que tendían a separar a unos de otros, a justos de injustos, a puros de impuros, a enfermos de sanos, a ricos de pobres… Desde los últimos, desde los más pobres, quiso hacerse y fue simplemente hermano universal o, si se prefiere, amigo, desde la cercanía radical de Dios. De esa forma habló del Reino de Dios y, quiso adelantarlo con su vida, transformando la vida de los hombres, como semilla de trigo en el campo, como levadura en la masa.
En ese fondo pueden entenderse algunas de las figuras más sublimes de la vida religiosa, como Isaac de Nínive y Serafín de Sarov, pues la Palabra es fraternidad y escucharla es ser hermanos, como hizo Francisco de Asís, seguidor de Jesús, hermano universal, que pidió a los suyos que cumplieran el evangelio “sin glosa”, al pie de la letra: «Guardemos, pues, las palabras, vida y doctrina y el santo Evangelio de Aquel que...» (Regla 1 22); «La regla y vida de los hermanos menores es ésta: observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo...» (Regla 2, 1). «Nadie me enseñaba lo que debía hacer, sino que el mismo Altísimo me reveló que debía vivir según la forma del santo Evangelio».

Resumiendo lo anterior, decimos que Jesús que es principio de vida religiosa como contemplativo, iluminado por la Palabra. Es médico integral (de almas y cuerpos), curando así por la Palabra que dice: “sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. ” (cf. Mt 10, 8). Es hermano universal, palabra que a todos vincula, haciéndoles “hermanos/as” (fray/sor; cf. Mt 23, 8-9).

(Sigue mañana)

19 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por sofía 11.12.08 | 22:28

    Y para ayudaros a unos y a otros a aprender a contar comentarios, Hisopo, te diré que este es mi segundo comentario aquí, donde no tenía ninguno, hasta el momento en que he decidido igualar tus dos comentarios:
    uno y dos, o sea 1+1=2.
    Veo que tenéis mucho en común todos los antidemócratas, no saber contar, falsear la realidad, y alimentaros mutuamente desde ambos extremos para impedir que la Iglesia sea lo que Jesús quiso que fuera.
    Pues nada, que disfrutes estropeando un blog en el que hay libertad de expresión, pues en el fondo coincidís en que el enemigo para vosotros es la libertad y el espíritu crítico, y vuestro método por excelencia la manipulación y la calumnia.
    Por la calumnia te reconocerán, Hisopo, por mucho que te cambies de nick.
    Sigue con tu juego, que yo colaboraré con el blog de Pikaza, lugar abierto a todos, no haciéndote el más mínimo caso. Quédate con tu amigo el dictadorcillo de tres al cuarto, y sigue ayudándole a destrozar el cristian...

  • Comentario por sofía 11.12.08 | 22:00

    No esperaba que tan pronto me dieran la razón respecto a que los extremos se tocan. Involucionistas (fundamentalistas) y antiicaristas (anti Iglesia a la que llaman ICAR)tienen las mismas metas: ningunear a los católicos que piensan que la Iglesia somos todos.
    Tú mismo, hisopo o luis tal vez, conseguirás que ese señor sea feliz con el cumplimiento de su máxima respecto a la Iglesia Católica: "cuanto peor, mejor"
    Te advierto que me han censurado precisamente por decir esto. Y ya veo que te empeñas, como ellos, en demostrar que sois los mismos perros con distintos collares.
    Decepcionada por unos y por otros, sin embargo, pienso que la verdadera Iglesia de Jesucristo sobrevivirá a pesar de vosotros.

  • Comentario por hisopo 11.12.08 | 00:41

    ¡Caray!, qué nervios ha provocado Gregorio.¡Hasta la rebotada de otros "atrios" se nos desmelena! Por una vez Herrero del Pozo tiene razón: no sabéis lo que se nos viene encima. A su lado nuestro sepulta-foro, el inefable "logos", era un aficionado.

  • Comentario por hisopo 11.12.08 | 00:15

    (Repito aquí el comentario del post anterior):
    Sr. Pikaza, no he despreciado a nadie por problemas de salud. Entre otras cosas porque desconocía que Roser los tuviera. Fue ella las que los dio conocer a raiz de algún comentario mío. Y nunca me referido a ellos (ni ella me ha hecho reproche alguno). Así que no saque las cosas de quicio. Si quiere usted censurar mis intervenciones está en su facultad, porque para eso es el blogger. Pero no me acuse de lo que no soy culpable.

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 22:17

    Amigo Xabier, en lo que a mi respecta, no me ofende quién quiere, sino quien puede. Y un grupúsculo fanático que se enardece gritando ¡viva Cristo Rey¡ no puede ofenderme. Conozco a esa clase de “legionarios” y sé lo que puedo esperar de ellos. Comprendo que estés cansado de aguantar indeseables en el blog. Pero tus lecciones son muy valiosas para mucha gente que no aparece, pero que se nutre de ellas. Por favor, recapacita.

  • Comentario por luis_r 10.12.08 | 22:12

    Gracias por el texto Xabier.
    No nos hagas mucho caso a los posteadores.
    Salud

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 21:50

    Amigo Xabier, en lo que a mi respecta, no me ofende quién quiere, sino quien puede. Y un grupúsculo fanático que se enardece gritando ¡viva Cristo Rey¡ no puede ofenderme. Conozco a esa clase de “legionarios” y se lo que puedo esperar de ellos. Comprendo que estés cansado de aguantar indeseables en el blog. Pero tus lecciones son muy valiosas para mucha gente que no aparece, pero que se nutre de ellas. Por favor, recapacita.

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 10.12.08 | 20:59

    ((Repito aquí el comentario del post anterior):

    Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger]
    Gregorio, le ruego, se abstenga de juzgar a Juan Carlos (de decir cosas sobre él) y de ocupar su puesto. Si él quiere, podrá hablar él.

    Sr. Hisopo, revisando los temas anteriores, he visto que Usted ha despreciado a la Sra. Roser, por ciertos problemas de salud que ella pueda tener (yo sigo teniendo los comentarios, aunque no salgan para todos, por la ley de los cuarenta últimos). Le recuerdo que esa no es actitud ni de cristiano ni de persona. Le ruego se abstenga de ello en el futuro. De lo contrario, deberé pedir a la dirección que borre automáticamente todos sus comentarios. No necesita responder a lo que le digo, pero actúe en consecuencia.

    Sra. Roser, perdone porque en mi blog hayan entrado comentarios indignos contra usted. Si veo que esto sigue dejaré el blog, tengo otras cosas que hacer. Le ruego me perdone.

  • Comentario por ruperta 10.12.08 | 19:38

    No e Luis zoy yo.

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 19:30

    Tiene gracia, los fanaticos del blog provocando a Xabier con saña y condenándole al infierno por hereje, y él en el cielo(nunca mejor dicho) haciendo ejercicios espirituales.

  • Comentario por Iruña 10.12.08 | 18:54

    Me ha parecido muy buen artículo.Animo a Xabier a seguir en la brecha.

  • Comentario por Roer Puig -F 10.12.08 | 16:30

    Esta vez alguno ¿luis? se ha disfrazado de calabaza

  • Comentario por ruperta 10.12.08 | 14:55

    asi que tampoco de clausura ezta una agusto.¡y ese amor fraternal del cristianismo...!
    Nos han invadido los extraterrestres y estan enseñando a no rezpetar a laz perzonas ni a los janimales,ni a los chorizos,ni a los eztafadores...ni a laz cerpientez tampoco.

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 14:15

    2º- Al José Carlos que yo conocí, los fanáticos le acusaron, una y otra vez, de “protestante” y le conminaran a irse de la Iglesia Católica. Ahora nos dicen que se ha vuelto más papista que el Papa y que nuestra falta de pleitesía al mismo le ha hecho “perder la paz”. ¿Donde está el verdadero José Carlos?, ¿como se encuentra realmente?

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 14:12

    Repito este mensaje publicado en otro hi
    lo. 1º-Dudo mucho que ese (mosen ¿) Gregorio que ahora aparece insultando y diciendo improperios “sin conocernos” y que se muestra tan compungido por la suerte de José Carlos, sea el José Carlos que yo conocí al llegar al blog,que nunca perdía los modales, a pesar de que era acosado sin cesar por el grupúsculo de fanáticos que , para fingir que son muchos, se cambian continuamente de pseudónimo y de careta.El José Carlos que yo conocí,dió su verdadero nombre al blog y publicó un buen trabajo sobre S. Pablo.También opinó,en más de una ocasión, que estaba a favor del celibato opcional. Ahora, alguien que firma con su nombre, dice estar muy decepcionado porque,quienes no han sido fieles al celibato“han perdido la fe”

  • Comentario por Gregorio 10.12.08 | 13:55

    Sr, Pikaza, sus palabras de hoy son ciertamente cristianas y en honor a la verdad claras e interesantes.
    Pero desde mi humilde punto de vista, hecho de menos. que no se remarque a penas o casi NADA, la DIVINIDAD del Hijo de Dios: Dios y hombre verdadero.
    Y solo se recalca su santa humanidad.
    Esperaremos a mañana.
    Respetuosamente.

  • Comentario por Carmen Hernández 10.12.08 | 11:38

    2º....Sido monjas de clausuras, y ver que hay un Huerto detrás de los muros.

    En fin, se más de lo que se puede decir aquí y en público y sobre todo del sufrimiento de muchos-as de ellas-os.

    Y desde luego, nada tiene que ver con las religiosas que tienen estudios y hacen su vida casi al margen de dichas congregaciones...
    Aunque hoy aquello de legas, oficialmente no existe, aún queda algo de ese tufillo, entre las que tiene estudios y las que no tienen nada de nada.
    Carmen


  • Comentario por Carmen Hernández 10.12.08 | 11:34

    Sí deberíamos saber un poco más de la vida religiosa, y aún más de la femenina y la masculina ¡Un abismo! entre unas y otras, tanto en vivencias personales, de comunicación con los demás "Extramuros" y sobre todo de la libertad con la cual los obispos, el clero tratan a unas y a otros, y también como los mismos religiosos tratan a las religiosas.
    Sin decir, que la mojas de clausuras, es otro tema aparte.
    Tengo muy buenas amigas dentro de la vida religiosa activa, (con celotipias por partes de sus hnas de comunidad por estas amistades, no muy bien vista aún), y he trabajado dentro de una comunidad de religiosas y otra de religiosos, mis hijos se han educado en los Jesuitas y las Angelinas...
    Y tengo amigas, que han sido monjas de clausuras, algunas cinco años, otras 27, y todas sufrieron dentro, al salir y aún siguen estigmatizadas, por las hnas de la comunidad a la cual pertenecieron, dentro del mundillo religioso, la parroquia. Y solo por haber sido monjas de claus...

  • Comentario por Roser Puig F 10.12.08 | 10:35

    Yo soy laica, pero siempre he tenido entre mis amistades personas,apreciadas por mi,que han hecho votos religiosos. Varones y hembras.No conozco a ninguno/a que me haya decepcionado aunque su vida haya cambiado radicalmente.Seguir a Jesús puede hacerse desde muy distintos lugares y de muy diferentes maneras.Lo importante es creer en El,escuchar su palabra y esforzarse por ponerla en práctica.Esto no es ningún invento mío.Se lo dijo Jesús a su madre y parientes cuando éstos creían que se había vuelto loco por no guardar las tradiciones de su sociedad y poner de vuelta y media a los poderosos de entonces.En cambio, quienes me decepcionan son aquellos/as que son capaces de las mayores felonías por desbancar a compañeros/as con tal de conseguir el beneplácito del “padre” o la “madre”.Quienes rinden pleitesía al Poder (que siempre es“de este mundo”por muchos cilicios que se usen y por muy alejado/a “del mundanal ruido”que se esté)

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