El blog de X. Pikaza

No al borrón y cuenta nueva. Reconocer «culpas y culpables» para perdonarnos

27.11.08 | 08:31. Archivado en Iglesia Instituciones, Teología, Política
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Hace dos días he comentado una frase quizá ambigua de del Cardenal Rouco que decía «A veces es necesario saber olvidar». Hoy retomo otra frase del Secretario Camino, que ha dicho que es preciso «Honrar a los muertos, y no buscar culpas y culpables». Es una frase buena, pero también ambigua, muy ambigua. No podemos ofrecer perdón si no empezamos reconociendo nuestras culpas. Ciertamente, hay que honrar a los muertos y, en especial, a los que han muerto como víctimas de una violencia ajena; pero no se pueden honrar sin conocer y, sobre todo, sin re-conocer lo que se halla al fondo de su muerte, es decir, sin aceptar la culpa que hemos tenido y que han tenido nuestras instituciones (personas de nuestras instituciones) en su muerte. Parece que Camino quiere «borrón y cuenta nueva», para que no se sepan las culpas de algunos (quizá de la propia Iglesia). Si hacemos ese «borrón y cuenta nueva» todo seguirá siendo lo mismo; no habrá verdadero perdón, sin olvido injusto e incluso interesado. Jesús de Nazaret no quería «borrón», sino claridad y reconocimiento, en amor, para el perdón. Se trata de reconocer nuestras culpas o errores, para perdonarlos y superarlos, dejando que sean ellos, los muertos, los que puedan perdonarnos, de manera que vivamos ya reconciliados con nuestra culpa, es decir, con nuestro pasado. Partiendo de eso he querido recoger y presentar un trabajo sobre el perdón cristiano, a partir de los muertos (Las tumbas de la imagen son visigóticas, no de los desaparecideos del 36-39).

Perdono pero no olvido

Esa frase es muy ambigua, pero tiene un sentido positivo. El perdón no es el olvido, sino la transformación de la culpa. Jesús de Nazaret no ofrecía un perdón para olvidar, sino un perdón para recrear en amor. Quería precisamente el perdón de los humillados y ofendidos, de los asesinados…
Sólo ellos, los asesinados, pueden perdonar de verdad, sin es que hay Dios. Sobre el recuerdo purificado de los muertos (con el reconocimiento de culpas y culpables) podemos perdonarnos todos. Lo que Camino propone (no buscar culpas y culpables) puede ser políticamente correcto, pero no es cristiano. Hay culpas y culpables, pero su recuerdo puede convertirse en principio de un perdón y de una reconciliación más alta, en amor.

1. Las políticas del perdón. ¿Un perdón para olvidar?

Gran parte del judaísmo sacral del tiempo de Jesús, hacia el final del período del Segundo templo (que duró del 515 a. C. al 70 d. C.), funcionaba como una máquina de perdón (¡perdón de ley sacral!), centrado en el templo de Jerusalén y controlada por los sacerdotes. Los judíos aparecían así básicamente como pecadores que pueden y deben ser perdonados, utilizando para ello el medio (legal/sacral) que Dios les había concedido: los sacrificios del templo.
Pues bien, Jesús proclama que el perdón del templo resulta no sólo insuficiente (como lo había sabido Juan Bautista), sino también (en el fondo) contrario a la verdad de Dios, que perdona allí donde los hombres se perdonan (empezando por los pobres) y no a través de instituciones de dominio religioso, propias de sacerdotes aliados con los opresores (Roma, Antipas). Allí donde los hombres se perdonan de verdad llega el Reino.

1. Puede haber un perdón arbitrario y caprichoso, propio de dictadores o autócratas, que muestran su magnanimidad indultando a unos, de un modo irracional (sin justificaciones), y castigando a otros (sin dar razones de ello). Así imponen, por un lado, su venganza (para mostrar su soberanía y aterrorizar a los posibles opositores) y, por otro, su perdón (para aparecer como benefactores). De esa forma ofrecen un clemencia arbitraria, que se opone tanto a la justicia racional como al perdón cristiano, del que aquí hablamos. En contra de esa clemencia interesada de los autócratas, que es sólo una forma de imposición, en la línea de la fortuna y capricho de los pre-potentes, ofrece y promueve Jesús el perdón de la gracia, que no va en contra de la justicia, sino que la desborda y fundamenta; así promueve un perdón gratuito, desde las víctimas, es decir, desde los ofendidos y humillados, sin que puedan promoverlo en su nombre (perdonando desde arriba) unos dictadores/ pretendidamente superiores. Ese perdón no es del Reino.

2. Puede haber un perdón políticamente racional y provechoso (¡para algunos!), expresado en amnistías o indultos. Casi todos los estados, desde los asirios del siglo VIII a. C. hasta los romanos del tiempo de Jesús (cuyo lema era perdonar a los vencidos, castigar a los soberbios; cf. VIRGILIO: Parcere subjectis et debellare superbos, Eneida VI, 855), habían decretado amnistías políticamente calculadas, para gloria de los soberanos o de los estados que las proclamaban, al servicio de un tipo de pacificación partidista. No todos son hoy partidarios de las amnistía, ni en plano legal, ni personal, pero se han ofrecido y pueden ofrecerse, sobre todo, allí donde el Estado resulta suficientemente sólido como para permitir ciertas excepciones en el cumplimiento de la ley, en circunstancias de fuerte cambio político, al servicio de un nuevo régimen social . Estas amnistías tampoco son el Reino de Dios.

Éste es un perdón políticamente racional y quizá provechoso, pero, a no ser que lo asuman las víctimas reales, corre el riesgo de imponer la oportunidad política (con su racionalidad partidista) por encima de la justicia legal (propia de un Estado de derecho) y por encima de la misma gracia (propia de un Dios que ama y expresa su amor a través del perdón de las víctimas). Puede discutirse la conveniencia y legalidad de una amnistía de ese tipo, pues ella se sitúa en el plano de la justicia política, con sus cálculos de estabilidad, no en el nivel del perdón de Jesús, que se apoya siempre en los pobres y ofendidos, es decir, en las víctimas. Sobre las amnistías políticas en la antigüedad, desde la perspectiva del jubileo israelita, cf. R. North, Sociology of the Biblical Jubilee, AnBib 4, Roma 1954; R. Vaux, Instituciones del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1985; M. Zapella (ed.), Le origini degli anni giubilari, PIEMME, Casale Mo. 1998.

2. Jesús, el Reino de Dios como perdón (Lc 6, 37). Un perdón que no olvida, sino que recrea.

Superando los niveles anteriores, Jesús ofrece (y promueve) un perdón mesiánico, que es propio del Dios que «resucita a los muertos» con su Palabra creadora. Externamente, ese perdón puede compararse con las amnistías sociales que el judaísmo celebraba cada siete años (con liberación de los encarcelados y perdón de las deudas) y con el jubileo que se proclamaba cada cuarenta y nueve años (con devolución de tierras y bienes). Pero amnistía y jubileo se estructuraban también de un modo legal, al servicio de algunos, no de todos. Ciertamente, superando ese nivel del jubileo, varios profetas de Israel habían hablado del perdón como atributo supremo de Dios, vinculándolo a los pobres; pero tampoco ellos habían llevado hasta el final su propuesta, como hará Jesús, que así aparece como inventor del perdón en Israel (y para el mundo).

En un plano, el perdón de Jesús parece menos que el perdón del año sabático o jubilar, porque no se puede cumplir ni exigir por ley (aunque sabemos que no todos los judíos cumplían, de manera regular, la ley del año sabático y jubilar). Pero, en otro plano, ese perdón de Jesús es mucho más, pues busca la redención (comunión) y reconciliación universal, no sólo para los propietarios legales, que han perdido sus tierra anteriores, sino para todos los hombres y mujeres, empezando por los más pobres (los excluidos del sistema).

Precisamente ellos, los excluidos y prescindibles, los ofendidos y humillados, pueden ofrecer y ofrecen perdón, realizando así, de otra manera, la función que antes habían realizado los gobernantes o sacerdotes sagrados, con fines de imposición legal.

Jesús ha radicalizado y universalizado la experiencia bíblica del perdón, no sólo al ofrecerlo en nombre de Dios, sino al pedir a los hombres que se perdonen entre sí, a partir de los ofendidos (portadores del perdón). Frente a la ley de un sistema donde sigue rigiendo la justicia del talión (¡a cada uno según su merecido!), Jesús confía a los más pobres (¡precisamente a los oprimidos y expulsados!) el don y tarea del perdón (es decir, del Reino de Dios), de manera que ellos pueden superar la justicia de la Ley y desactivar la bomba de violencia que pende sobre el conjunto de la sociedad. Ésta es quizá su mayor aportación, como ha destacado la antropóloga judía H. Arendt: «El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular» .

((Cf. H. Arendt, La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258. Desde la misma perspectiva judía, V. Jankélévitch, El Perdón, Seix Barral, Barcelona 1999. En un plano de análisis político, son muy significativas las aportaciones de S. Lefranc, Políticas del perdón, Cátedra, Madrid 2004))

Jesús ha roto así la lógica de la venganza (de un talión que se repite: ojo por ojo, diente por diente) y ha liberado a los hombres del automatismo de una ley de acción y reacción, donde nada se crea ni destruye, sino que todo se transforma y así permanece idéntico a sí mismo (sin resucitar nunca, ni alcanzar la felicidad que viene de la gracia). Sólo el perdón nos permite amar de manera creadora, superando el nivel de la violencia. La ley mantiene lo que existe; el perdón, en cambio, lo trasforma, capacitándonos para superar la esclavitud (fatalidad) del pasado y para iniciar un camino gratuito de Vida allí donde la vida anterior se cerraba en sus contradicciones y luchas de poder.
El Dios de Jesús no exige expiación o sometimiento para afianzar su poder, sino que regala gratuitamente perdón, porque es gracia y de esa forma actúa de manera instaurando el Reino. Según eso, el perdón nace del amor mesiánico, no de un ritual de sometimiento y violencia victimista. En ese contexto ha de entenderse la actitud de Jesús, que ha perdonado a los pecadores, sentándose a la mesa con ellos, invitándoles a compartir su movimiento de Reino, vinculado a la felicidad que se descubre y comparte (cf. Mc 2, 15-17 par; Mt 11, 29 par; Lc 15, 1).

Ese perdón de Jesús no es simplemente «olvido», sino un recuerdo más hondo, el recuerdo del Dios de la liberación y del amor que transforma y recrea aquello que ha pasado, desde el amor presente, no para que todo quede como estaba (al servicio de algunos, de los prepotentes), sino para transformarlo desde el mismo poder de la gracia, que asume e invierte aquello que ahora existe. El perdón de Jesús es el perdón de los asesinados y los muertos… que no piden venganza, sino reconciliación

De esa forma ha comenzado a instaurar el Reino con los marginados legales (am ha aretz), incapaces de cumplir la ley por falta de conocimiento, con los pobres y mendigos (plano económico), con los ritualmente manchados (por lepra y flujos de semen o sangre) y con los que podían tomarse como pecadores estrictamente dichos, pues parecían separados de la alianza de Dios por su conducta (publicanos, prostitutas) .

3. Dios perdona donde nosotros perdonamos. El perdón de los muertos

Pero Jesús no sólo ofrece perdón, sino que pide a los hombres que perdonen, de una forma que sigue resultando paradójica e incluso escandalosa, pues precisamente aquellos que parecen pecadores (pequeños, hambrientos, rechazados, víctimas) han de perdonar a los que parecen grandes y limpios.
Los sacerdotes oficiales perdonaban a los convertidos, que volvían a cumplir la Ley, como mandaban los ritos y las buenas tradiciones. El proceso era claro: los manchados debían limpiar su impureza, los pecadores dejar el pecado y volver a la alianza. De esa forma, la misma ley que condenaba al pecador le ofrecía un camino de perdón, si se convertía y volvía al pacto.
Jesús, en cambio, inicia un camino distinto de perdón, gratuitamente, desde los expulsados de la sociedad, no para olvidar lo que ha pasado, sino para llegar a la misma raíz de aquello que ha pasado, transformando lo que ha sido principio de muerte en potencial de vida. Éste es el perdón que él propone, como revelación de Dios, como camino el Reino, precisamente a partir de aquellos que han sido humillados y ofendidos, asesinados y explotados. Allí donde se expande ese perdón comienza el Reino de Dios:

1. Jesús no quiere el olvido, sino un perdón más hondo, capaz de superar el odio y la venganza, desde los mismos humillados y ofendidos (desde los muertos).Jesús no promueve discusiones sobre leyes o ritos en concreto: no quiere reemplazar una sacralidad por otra, sino que ha suscitado, desde el centro de Israel, una comunión final, es decir, mesiánica donde los mismos ofendidos pueden perdonar y perdonan, renunciando a la venganza e iniciando un camino de solidaridad abierta a los mismos ofensores, no para que olviden lo que han hecho, sino para que se dejen transformar desde un amor más alto que proviene de los ofendidos. Éste será, más tarde, el perdón de la Iglesia: el perdón de Jesús, el asesinado (el crucificado: cf. Mc 16, 6), que ha resucitado precisamente para perdonar, con todos los que han sido asesinados con él.

2. Pide a los excluidos y pobres que perdonen, en gesto que algunos podrían tomar como signo de sometimiento (¡quiere que los mismos pobres se humillen y perdonen a quienes les oprimen!) pero que, en realidad, expresa la mayor de las autoridades. Ellos, los oprimidos, son sacerdotes y portadores de perdón, es decir, de un nuevo orden social que no se funda en el dominio de los opresores, ni en la revancha de los oprimidos, sino en la gracia universal y creadora, desde abajo, partiendo de los mismos marginados y ofendidos.
Sólo aquellos que han sido ofendidos (los asesinados y explotados) pueden perdonar de verdad. Por eso, su recuerdo debe mantenerse como recuerdo de perdón, como principio de reconciliación. Sólo en nombre de ellos (de Jesús asesinado) podrá perdonar su Iglesia, siendo aquello que es, portadora de una Palabra que no es suya, sino de esos asesinados (con Jesús). Son precisamente los oprimidos los que toman la iniciativa y, sin luchar externamente contra los sacerdotes y jerarcas, aparecen como autoridad que perdona (sin poder político ni religioso ninguno).

Este perdón no es consecuencia de un olvido, sino la expresión más honda de un recuerdo creador: el recuerdo y perdón de los asesinados. Éste puede ser y es el perdón de los muertos. Que ellos, los muertos de todos, mantenidos en la memoria, nos perdonen.

47 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por sofía 03.12.08 | 20:31

    Desde luego que todo el mundo tiene que pedir perdón y perdonar.
    Y por supuesto que Jesús jamás se dedicó a buscar culpables sino exclusivamente a perdonar, y sin necesidad de pedir explicaciones.
    Si se trata de honrar a las víctimas, por supuesto, a todas.
    Y para honrarlas no hace falta buscar culpables. Y para perdonarnos todos a todos menos.
    Lo que nunca se debe olvidar es que la violencia siempre engendra más violencia, y que no se deben repetir los caminos que conducen a ella.

  • Comentario por hisopo 30.11.08 | 12:11

    (sigue) Lo que les pasa, que es muy distinto, es que a los herederos ideológicos de un bando ese reconocimiento por parte de la Iglesia pone en evidencia los crímenes cometidos por los suyos, y eso no se puede tolerar cuando la propaganda que machacona pero infructuosamente repite la izquierda está en la radical bondad de su bando y en la radical maldad del contrario. Con estas beatificaciones la imagen seráfica se derrumba y queda patente la persecución religiosa perpetrada por unos y sufrida por otros. Así que si se quiere memoria histórica, adelante. Hay mucha tela que cortar: por ejemplo, la violencia ejercida por cierta izquierda contra la República o contra otros izquierdistas. Otros dos temas tabú. Me parece que con esto van a salir trasquilados los que han pretendido remover intesada y sectariamente sentimientos que más vale dejar tranquilos. Además, mientras se habla de esto no se habla, por ejemplo, de la crisis... Ya sabes: lo de quedarse mirando al dedo en vez de a la luna.

  • Comentario por hisopo 30.11.08 | 12:09

    Joaquín Martínez, con respeto. No mezclemos las cosas ni los planos. Lo que ha motivado la discusión en este hilo han sido las beatificaciones de los mártires. Es decir, de asesinados por "odium fidei". Hablar aquí de violaciones no tiene sentido, porque ese no era el tema que se trataba. Si lo que pretendes es dar a entender que en ambos bandos se cometieron salvajadas (¿por qué adjetivas solo a los de un bando como "psicópatas"?: ¿intento de atenuar su responsabilidad?), eso no lo discute nadie que conozca la historia; pero, repito, no era de eso de lo que aquí se trataba. Tu última afirmación de que no se puede permitir "la sacralización de una violencia contra la otra" me parece totalmente sectaria y falaz. Por una sencilla razón: cuando la Iglesia beatifica a sus mártires no está sacralizando ninguna violencia, como no sea la sufrida por las víctimas, nunca la ejercida por los verdugos (de cualquier bando). (sigue)

  • Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 30.11.08 | 07:53

    Hisopo, con respeto. Lo que se trata es de admitir que la memoria puede llegar más allá, hasta reconocer que unas y otras víctimas son humanas y amadas por Dios-a. No lo hemos hecho todavía, como se hace patente en nuestra lista de difuntos canónicos. Las mujeres violadas por la Legíón o por un regimiento de psicópatas revolucionarios son exactamente igual de santas. No podemos dejar ningún resquicio a la sacralización de una violencia contra la otra.

  • Comentario por hisopo 29.11.08 | 20:10

    Roser, sigues diciéndotelo todo. Deduces lo que te da la gana, con tal de polemizar. Generalmente la táctica que utilizas es descontextualizar lo que se escribe: eliges el trozo que te da la gana y lo interpretas como te parece. Qué pasó en la guerra civil y las barbaridades que se cometireon en ella lo sabe cualquiera que se hayam molestado en enterarse. Por tanto, no tienes que darme ninguna lección sobre ello. Y por tanto tus acusaciones de parcialidad, fanatismo o rencor te las aplicas tú o se les aplicas a, por ejemplo, a quien en este hilo dijo de los mártires que "son en realidad verdugos sanguinarios". Pero ante afirmaciones de este tipo callas, y ya se sabe: el que calla otorga. Lo cual no es de extrañar conociendo tu "línea editorial" sobre la Iglesia. A estas alturas ya sabemos dónde está parcialidad, el fanatismo y el rencor: no dejáis ni un instante de manifestarlo en cuanto tenéis la más mínima ocasión (venga o no a cuento).

  • Comentario por roser Puig F 29.11.08 | 15:53

    Hisopo, de esta parrafada tuya :”lo que algunos no podéis soportar es que esas beatificaciones dejen en evidencia la bestialidad, vesania y odio diabólico de los que algunos pretenden presentarnos como heróicos luchadores por la libertad, la democracia y los derechos humanos”( día 29, 1´20) yo había deducido que ignorabas lo que se hizo durante los primeros tiempos en la zona en la que triunfó el Levantamiento. Pero tu afirmas saberlo (según respuesta, 10´20 h,) Entonces ¿tengo que deducir que eres demasiado parcial y fanático, o que estás ciego de rencor? Ninguno podemos vanagloriarnos de haber “ganado”. Todos perdimos y todos tenemos que pedir perdón, antes de poder olvidar o de pedir a los otros que olviden.

  • Comentario por hisopo 29.11.08 | 10:20

    Roser, la historia es conocida para quien quiera acercarse a los hecho tal como fueron. COmo siempre, te lo dices todo. Ahora con el asunto de las tumbas. A ver si encuentras alguna palabra mía contra la búsqueda de sus muertos que pretenden ahora sus familiares. ¡Pues claro que tienen todo el derecho del mundo a hacerlo! Y contra ello, repito, no me habrás leído nada. Lo mismo que a la Iglesia, por cierto, a pesar de lo que algunos pretenden con sus mentiras. Por eso no les puedo reconocer la buena fe en todo esto de la memoria histórica. Repito, por si no ha quedado claro: ¡sí a la recuperación de los restos por sus familiares! (a los que por cierto, habitualmente se les da entierro católico) ¡No a la manipulación interesada por determinadas terminales políticas de estos hechos!

  • Comentario por Roser Puig F 29.11.08 | 09:44

    Hisopo, deberías leer TODA la historia y asi no serías tan trunfalista. A mi no me tiene que contar nadie lo que ocurrió en Lérida. Mi padre era de Democracia Cristiana y salvó el pellejo gracias a una llamada misteriosa. Huyó a la montaña y,al final de la guerra, volvió y se encontró con que no tenía ningún amigo. Todos, desede el obispo, pasando por los militares y sus compañeros de partido, habían sido asesinados. Pero sanbíamos en que fosa comun estaban y cada año los honrábamos. Mi madre era una entusiasta franquista. Crecí convencida de que "Franco nos habia salvado". Cuando llegué a Mallorca con mi esposo y nis hijos, descubrí que los atroces asesinatos que en Lérida habían cometido los "rojos", aquí los cometieron los "nacionales"- En Lérida se qiemaron todas las iglesias cuando la República.Aqui no se quemó ninguna iglesia. Pero las tumbas siguen diseminadas en gran parte por todas las cunetas de la isla. Desde entonces, pido peerdón a Dios por unos y por otros.

  • Comentario por hisopo 29.11.08 | 01:20

    Roser, ¿de dónde sacas que beatificando a sus mártires la Iglesia "pretende" que los demás olviden a sus muertos? Hacer algo no es pretender que los demás dejen de hacer otra cosa. No te empeñes, es muy sencillo: lo que algunos no podéis soportar es que esas beatificaciones dejen en evidencia la bestialidad, vesania y odio diabólico de los que algunos pretenden presentarnos como heróicos luchadores por la libertad, la democracia y los derechos humanos. Y el quiera enterarse de lo que fueron estos "héroes" no tiene más que leer a los propios protagonistas de la historia del bando de la República. Y la Iglesia no restriega nada a la cara de nadie; otra cosa es que los asesinos y sus herederos ideológicos vean sus fechorías puestas de manifiesto. Pero las cosas son como fueron, no como la propaganda mentirosa pretende hacernos creer. Hasta que la izquierda no reconozca las barbaridades cometidas carecerá de todo autoridad moral para pedir nada a nadie.

  • Comentario por hisopo 29.11.08 | 01:04

    Jasón, muchas mentiras te han debido contar tus padres, tantas como odio te han inoculado e ignorancia has acumulado. Así que los asesinados eran verdugos sanguinarios... Eres un patético descerebrado lleno de odio y resentimiento. Leyendo a energúmenos como tú es fácil imaginarse lo que debieron ser aquellos años la persecución religiosa.

  • Comentario por hisopo 29.11.08 | 01:04

    Jasón, muchas mentiras te han debido contar tus padres, tantas como odio te han inoculado e ignorancia has acumulado. Así que los asesinados eran verdugos sanguinarios... Eres un patético descerebrado lleno de odio y resentimiento. Leyendo a energúmenos como tú es fácil imaginarse lo que debieron ser aquellos años la persecución religiosa.

  • Comentario por Roser Puig F 28.11.08 | 22:33

    Perdona Hisopo, no me había dado cuenta de que tu pregunta era para mi.
    La prepotencia consiste en pretender que sean "los otros" los que olviden a sus muertos. Mientras se les restriegua por la cara el triunfo de los propios.

  • Comentario por jalon 28.11.08 | 22:28

    Hisopo, la prepotencia de la iglesia está en que, como era natural y previsible, lo que los católicos llamáis mártires inocentes son en realidad verdugos sanguinarios para la mayoría de los españoles, esos que votamos PSOE, p.ej.
    Mis padres, cualquier padre de esa mayoría de votantes, te contará barbaridades de los religiosos y monjas de clausura, negando la verdad para propiciar muertes. Pero no es tema de explicarte aquí. La iglesia y el PP son los menos, queda claro? Reconciliación.

  • Comentario por hisopo 28.11.08 | 20:34

    Repito: ¿dónde está la prepotencia en que la Iglesia beatifique a sus mártires?

  • Comentario por cristiana 28.11.08 | 12:08

    Joaquin solo el perdon obtiene el perdon NO, solo el ARREPENTIMIENTO DE VERDAD obtiene el perdón.

  • Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 28.11.08 | 11:30

    Observo que la patología antes citada conduce a algunos contertulios (por cierto, la cosa viene de Tertuliano) a demonizar salvajemente a la persona que se atreve a criticar razonablemente a un Jefe.
    Para curarse, tendrán que cambiar los modales del Jefe: hacerse razonable tanto en su vida pública como en el círculo de sus allegados. Es posible otro mundo.

  • Comentario por Guillermo 28.11.08 | 09:58

    Desde luego, Pikaza, hay que ver la "erudición" que muestras para acabar ocultando algo tan simple: lo que dijo el Cardenal y repitió Camino no es otra cosa que la más pura y sencilla doctrina cristiana: saber perdonar. Pero no hablaron nunca de fosas ni de recuperar cadáveres ni nada parecido. Al final, lo que tú siempre haces es intentar echar la culpa de la persecución religiosa en España a la propia Iglesia. Y eso, amigo Pikaza, no es que sea maniqueo, es que es simplemente demoníaco.

  • Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 27.11.08 | 22:35

    Por ejemplo, la madre Maravillas fue una reformadora tenaz, fiel. Pero una ideóloga extremadamente conservadora que despreciaba el mundo y sus habitantes.
    Todas las mujeres asesinadas, como ha dicho Carmen, son canónicas. Sin embargo, sólo quienes nos animan a descubrir la presencia de Dios en la diversidad, pueden vitalizar la comunión en un Jesús no reductible a ninguna ideología.
    Lo que no tiene sentido alguno es proponer el perdón como modelo y golpear al prójimo con la otra mano. Es una patología: remito a mi artículo en esta página.

  • Comentario por Joaquín Martínez [Blogger] 27.11.08 | 22:34

    Miren, no hay confusión.
    Cuando era adolescente investigué qué era la República español y las causas de la Guerra Civil. Fue entonces cuando descubrí el horror de la persecución religiosa, así como las contradicciones de la ideología revolucionaria. Mis héroes no fueron La Pasionaria, Durruti, Líster ni Largo Caballero, sino Machado, Miguel Hernández, Lorca y los exiliados españoles, sobre todo en México: una España plural que fue silenciada y mutilada por ambas formas de terror.
    Cuando digo que beatificamos a los defensores de la Cruzada me refiero a la por otros motivos respetable y admirable madre Maravillas. Desde luego que no hablaba del padre Poveda, quien fue asesinado por defender a los pobres; un rival peligroso para los violentos que se llevaron el gato al agua.
    Tendríamos que aprender a hacer "memoria completa", en vez de un recuento sectario de mis víctimas y la canonización de unos contra los otros. Por ejemplo, la madre Maravillas fue una reformadora te...

  • Comentario por hisopo 27.11.08 | 20:36

    Era yo mismo el que tenía que limpiar y no recordar tus pecados (Is. 43, 25).
    Pero si el malvado se convierte de todos sus pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá. Ninguno de los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia que ha practicado (Ez. 18, 21-22).
    Arrepentíos pues y convertíos, para que vuestros pecados sean borrados (Hch. 3,19).
    Etc.

  • Comentario por hisopo 27.11.08 | 20:21

    Xabier, ¿cómo aplicar todo tu confuso (pero intencionado) texto a, por ejemplo, la masacre ocurrida en Bombay? ¿Qué hacemos con "tu" perdón en casos como este? ¿Es válido eso de que "que ellos, los muertos de todos, mantenidos en la memoria, nos perdonen"? Verborrea vacua, Xabier.
    Y una pregunta final: Dios perdona los pecados, ¿pero no los olvida? Explícate.


  • Comentario por Tomoteo 27.11.08 | 20:07


    Te dedicas a armar lio y a confundir y hcer perder la FE a la gente y sales como siempre transquilado.
    Cuando aprenderás ?.

  • Comentario por Tomoteo 27.11.08 | 20:06

    Las cosas claras Pikaza:

    Tomado de religión digital=

    "Martinez Camino portavoz de la CEE también quiso responder a la polémica generada por las declaraciones del cardenal Rouco acerca del olvido y la memoria histórica. Así, el portavoz señaló que "la Iglesia desea que se profundice en el espíritu de reconciliación entre los españoles", y añadió que "la Iglesia respeta y apoya que se honre a todos los muertos, que se busquen a todos los desaparecidos, siempre que sus familiares quieran buscarles". Entre los desaparecidos, recordó el obispo auxiliar de Madrid, "están muchos de los mártires beatificados".

    "La Iglesia no busca culpables, y pide que nadie los busque, porque no conviene buscar culpas ni culpables", enfatizó Camino, quien sintetizó la postura de la Conferencia Episcopal en la siguiente -y última- frase: "Honrar a los muertos, y no buscar culpas y culpables".
    Te dedicas a armar lio y a confundir a la gente y sales como siempre trans...

  • Comentario por hisopo 27.11.08 | 19:57

    ¿Dónde está la prepotencia en que la Iglesia beatifique a sus mártires?

  • Comentario por hisopo 27.11.08 | 19:26

    Pues nada, a buscar culpas y culpables. La historia es clara al respecto. Lo que pasa es que hay algunos que no se resignan a ella. Lo siento por los perdedores de la guerra, porque en esto también llevan todas las de perder.

  • Comentario por Roser Puig f 27.11.08 | 18:39

    Tiene razón Carmen al decir:” Es indignante que quieran terminar con lo que ellos rompieron” Hasta ahora habían conseguido que la gente del bando “de izquierdas”se callara y llorara en silencio a sus muertos. Solo a ellos se les había exigido renunciar a la revancha. Ahora, al exhibir la prepotencia de las beatificaciones y al oponerse a que los muertos “de los otros” lleguen a tener cara y ojos, el dolor puede provocar que se saque a relucir el papel de la Jerarquía en aquellos luctuosos años. Papel que tan cuidadosamente se quiere ocultar a la juventud..

  • Comentario por Ruben 27.11.08 | 18:27


    Hay un manifiesto de Amnistía Internacional que lleva por título "Para pasar página, primero hay que leerla." Me parece ingenioso e ilustrativo.
    Salud para todos.

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.08 | 18:15

    Sigue diciendo Nicolau Pons s.J.:”pronto, los obispos españoles pensaron que no podían permanecer indiferentes ante la lucha y que por su doctrina y su espíritu, el sentido de conservación y la experiencia de Rusia, se tenían que pronunciar por un bando: el de Franco. (1 de Julio, 1937)-
    "La carta colectiva del Cardenal Isidro Gomá, Primado de España (1869-Toledo, 1940), que quedó sin la firma del cardenal Francesc Vidal i Barraquer, de Tarragona y de Mateo Múgica, obispo de Vitoria perjudicó a la Iglesia española, porque la comprometió definitivamente a favor de los vencedores. A la luz de este documento, se comprende el silencio total y absoluto de la jerarquía católica ante las muertes de católicos inocentes y las atrocidades cometidas por los nacionales en la zona llamada liberada

  • Comentario por Pilar 27.11.08 | 17:57

    JMS , dices: "Somos libres por medio del conocimiento y del consentimiento y no somos libres por la ignorancia. De hecho, nunca sabremos cuán libres somos".
    Eso mismo es lo que yo defiendo con otras palabras. Que somos libres, pero no del todo. Y quién sabe hasta dónde lo somos ... Eso entra en el ámbito sagrado de la conciencia.
    Pero hay una cosa cierta, ni todos los verdugos fueron ignorantes, ni todas las víctimas son revanchistas.
    En todo caso, la ley debe prevalecer aunque exista el perdón. Perdón sí. Cumplir la ley, también.
    A cada cual su responsabilidad. Empezando por los de la propia casa.

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.08 | 17:42

    El historiador Mn. Antoni Pons i Pastor (1888-1976) fue uno de los pocos sacerdotes mallorquines, fieles a la República, como también a los ideales catalanistas,
    Decía "Die Insel des zweiten Gesichts" (Pág. 470) "no todos los sacerdotes de Mallorca estaban de acuerdo con la divisa Viva España, Viva Cristo Rey; Viva Franco, ni aprobaban los fusilamientos que llenaban de consternación la isla" .De esta forma, se infundía miedo a todo ese colectivo . “Fue lamentable el silencio total y absoluto de la jerarquía católica ante las muertes de católicos inocentes y las atrocidades cometidas por los nacionales en la zona llamada liberada. No se dio una palabra de reproche de parte de los obispos. Los nacionales pudieron reprimir libremente la oposición política sin tener interferencias de la jerarquía eclesiástica" (Vicente Cárcel Ortí).

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.08 | 17:39

    por los fusilamientos. El 25 de febrero de 1937 había sido cumplida la sentencia de muerte dictada contra Emilio Darder, (alcalde de Palma y católico practicante. Tanto el obispo de Mallorca como religiosas testificaron en su defensa) había "solicitado" y obtenido los auxilios de la religión- El sacerdote Jerónimo Alomar Poquet, de Llubí, de 42 años de edad, que había sido celoso predicador en muchos pueblos de Mallorca. De esta forma, se infundía miedo a todo ese colectivo


  • Comentario por Carmen Hernández 27.11.08 | 17:32

    3º Como al igual hacer santo por decir Dios mío al morir, yo desde mi autoridad como sacerdote te perdono ¡No! Quien únicamente perdona es Dios-a, y hasta con este perdón dado desde lo más Sagrado somos nosotras-os mismo quienes ajustamos cuenta como si fuéramos dios en vida y actuando, que es lo que está haciendo la jerarquía hoy…
    No hay santos-as, beatos-as, tantas trolas para justificarse ellos mismos, porque de ser así, estamos hablando de un dios partidista y clasista…
    La Iglesia De Jesús ¡Pueblo de Dios-a! no conoce aceras ni color, bandos ni banderas, trompetas ni tambores, ni caras al sol, ni lunas, ni internacional...
    Debían haberse limitado a dejar las santidades para cuando nos encontremos Todos-as y ahí será el Rechinar de dientes y los aleluyas... ¿Quienes cantarán y rechinarán los huesos?

    Carmen


  • Comentario por Carmen Hernández 27.11.08 | 17:28

    2º Pero es más, en muchos otros casos ni siquiera tenían ideales, fue pura envidia y codicia de todo tipo lo que llevó a matar a familias entera aquí en Extremadura, en pueblitos de pocos habitantes el ricachón quería más tierra, y el cura el dinero del ricachón…
    Esa es la historia de muchos asesinado-as, y lo mismo pasaría del otro bando que también asesinarían a curas y monjas buenas y honestas y seguro que los sinvergüenzas supieron salir por patas.

    Y no hago apología de la muerte, pues nadie merece morir por defender unos ideales democráticos, como los que había en aquel tiempo por muy mal que lo hiciese la Republica, y de hecho tenemos pruebas de que desde la democracia no todos saben gobernar, ni los que están ni al que echamos lo-as españoles-as ¿…?

    Una cosa es perdonar, muy Cristiana y difícil de cumplir, y otra es ignorar lo evidente y desprestigiar a quienes murieron sin un juicio justo. Como al igual hacer santo por decir Dios mío al morir, y...

  • Comentario por Carmen Hernández 27.11.08 | 17:27

    1º No comprendo que se pida olvido pora una parte de asesinados en la dictadura de Franco-militares-y con bastante soporte por parte de muchos (o casi todos) miembros de la jerarquía eclesial derechota de “aquel tiempo” y este fue en medida por sus silencios cobarde y cómplice, ocultamiento y azotamiento por no decir aún más cosas y peores ¡Que las hubo!
    Es indignante que quieran terminar con lo que ellos rompieron con las beatificaciones de los muertos de un bando, y da igual que fuesen religiosos o curas ¿Qué pasa que la vida de una monja vale más que la madre de familia con 4,5,6 hijos a sus espalda?

    ¿Por qué muchas de estas madres sacadas de sus camas fusiladas junto a sus hijos de 12 y 14 años, y dejando huérfanos-as a otros hijos-as menores de 6 años nos son canonizadas por esta iglesia fascista?
    ¿Tuvo culpa esta mujer de que el marido tuviese ideales y luchase por ellos, es responsable ella y esos niños?

    Pero es más, en muchos otros caso...

  • Comentario por Roser Puig F 27.11.08 | 17:25

    Los jóvenes deberían conocer la versión de los dos lados."Todas las barbaridades, en aquella primera etapa de la guerra, se hacían en Mallorca igualmente que en la zona roja, con el agravante de querer justificar aquella conducta inhumana en nombre de Dios y bajo el lema de Viva Cristo Rey" (Francesc de Borja Moll, en "Els anys tràgics" pgs. 28-60).
    : "Tutti i rossi fucilati”, "Todos los rojos fusilados" fue el lema del conde Rossi, que personificó la represión fascista en Mallorca, donde triunfó el Levantamiento desde el primer momento. Aqui la República no pudo hacer nada. -
    En un trabajo publicado por Diario de Mallorca NICOLAU PONS LLINÀS, S. J., dejaba constancia pormenorizada de que” No todo fue claro y cristiano en un bando y furibundo y ominoso en el bando contrario. “(…) Y citaba ejemplos:”El capellán de Sencelles, Bartomeu Oliver i Amengual (1903-1993) fue sometido a Consejo de Guerra porque había protestado por los fusilamientos,(sigue)

  • Comentario por cromacio 27.11.08 | 16:44

    Sigues igual, te crees Dios, que tienes la verda absoluta, tú que sabes de Dios, acaso Dios se te ha aparecido y te ha dicho lo que es el perdon, acuerdate de tu padre, como te queria, pero tus obras, no se parecen a las de tu padre, por eso somos hijos de, recuerda el evangelio, te leo y sigo viendo que no aceptas lo que eres, cuando predica Pedro habla del amor que ha tenido con él, cuando habla que es testigo, no dice que es bueno, sino que ha visto que Dios lo ha querido como es y les habla de lo equivocado que estaban pero con amor, pero cada vez que leo esto de la historia, te veo que te falta algo, no trasmites amor, sino que te crees en la verdad absoluta.

  • Comentario por JMS.- 27.11.08 | 16:21

    Pilar:
    Un vaso a medias está tan medio lleno como medio vacío. Nuestra mente está tan medio llena como medio vacía de conocimiento y de ignorancia. Somos libres por medio del conocimiento y del consentimiento y no somos libres por la ignorancia. De hecho, nunca sabremos cuán libres somos. Porque una cosa son las ideas cartesianas y otra las realidades existenciales. Perdonemos a los verdugos por su ignorancia y, por el mismo motivo, perdonemos la revancha victimista, y espermos confidamente ser perdonados todos por Dios Padre.

  • Comentario por Pilar 27.11.08 | 14:28

    JMS: a veces no te entiendo.
    Si el pecado es fruto de la ignorancia, ¿dónde queda la tan cacareda libertad humana?.
    O somos ignorantes y por tanto no libres y no culpables, o por el contrario ejercemos la libertad siendo perversos. Y somos reos de culpa.
    Pero las dos cosas a la vez no pueden ser.
    Yo me decanto por una postura intermedia: que la libertad tiene sus límites y condicionantes, es decir, no todos somos igualmente libres y por tanto no somos igualmente culpables.
    Un dato importante del evangelio de Mt 25 comentado el otro día en el blog, es la importancia del pecado de omisión: tuve hambre y NO me diste de comer ....

  • Comentario por rasenjo 27.11.08 | 13:58

    Contin...
    ¿Y porqué entonces se silencia, o se maquilla o se excusa o se le honra laudatoriamente?. Injusticias...dsestaparlas todas, vengan de donde vengan, pero la verdad es que esta- tan gorda- se resiste a ser reconocida. El paradigmático caso del obispo aquél de Barbastro y los seminaristas claretianos¿por qué casi no lo conoce nadie? Porque es brutal, antipedagógico y lo rechaza hasta la naturaleza humana. ¿Perdón?, claro: pedirlo y darlo, de acuerdo pero reconozcamos las causas de tanto dolor.

  • Comentario por rasenjo 27.11.08 | 13:36

    Joaquin Martínez dijo el 27.11.08 @ 12:25 : "Sin embargo, seguimos beatificando exclusivamente a quienes defendieron la cruzada" (sic)
    ---
    Creo que se le ve el plumero señor Joaquín. Esos muertos no estuviron en ninguna cruzada, ni les dio tiempo a defender la que luego se llamó así. Es Vd. el que fuerza torticeramente lo de las beatificaciones amasándolo de ideología, son frases tan desafortunadas como esa las que sirven de excusa para mistificar las cosas, tapar las realidades que no encajan con el buenismo imperante y generar de nuevo dos bandos. Ya está bien, aquí hubo unos que asesinaron por odio y otros que muerieron por causa de su fe sin derecho a defenderse y que no iban precisamente armados hasta los dientes. ¿O es que vamos a ponernos de parte de los verdugos?. Parece más comprensible detestar el fascismo que el estalinismo que imperó las mentes y perpetró todas aquellas atrocidades con un interés muy claro. Eso habrá que desenmarscararlo también. ¿Y porqué enton...

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