El blog de X. Pikaza

Novísimos 12. Cristo Rey, domingo del Juicio (domingo sin juicio)

  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

He tratado ayer del juicio desde la perspectiva de Mt 25, 31-46. Quiero añadir ahora unas consideraciones de tipo hermenéutico, para completar el tema. El juicio constituye una forma de racionalidad o equivalencia que se expresa en el plano del conocimiento (argumentación que lleva a unos resultados) y de la acción (las obras de los hombres reciben su sanción correspondiente). Más aún, conforme a una visión muy extendida, las religiones de origen bíblico son religiones judiciales, que amenazan a los hombres con la condena, poniéndoles ante la urgencia de una conversión que parece vengativa. Pues bien, mirando las cosas mejor, descubrimos que las religiones bíblicas plantean con toda fuerza el tema del juicio para asumirlo en un plano (el plano puramente histórico y racional) y para superarlo desde una perspectiva teológica, es decir, desde Dios. Por eso decimos que, en sentido estricto, la Biblia es el libro de un juicio no judicial, como empezaremos evocando el sentido de un libro que suele tomarse como vengativo y judicial, el Apocalipsis. El juicio de Dios consiste en superar todo juicio, manteniendo el amor y la seriedad de la vida.

(1) Un ejemplo. El Apocalipsis.

En sentido estricto, el Apocalipsis no es libro de juicio, sino de gracia de Dios y por eso no tiene dos finales simétricos, uno de condena de los injustos y otro de salvación de los justos (como muestran en sentido externo Dan 12, 1-3 y Mt 25, 31-46) sino un solo final: la salvación de los hombres en Cristo, es decir, en las bodas del Cordero. De todas maneras, en un primer nivel, el Apocalipsis ofrece un amplio abanico de términos judiciales.
(a) Juzgar es vengar a los asesinados, haciendo justicia. Así piden las víctimas, mientras esperan bajo el altar (6, 10; cf. 11, 18).
(b) Hay un juicio histórico (krima) de la Prostituta (17, 1), que Juan presenta de forma solemne (Ap 17, 1, 19, 8). Juicio significa aquí básicamente destrucción, en tonos que parecen de gozo en la venganza (18, 20). Lo realiza Dios (18 8.20; 19, 2), no de un modo directo, por sí mismo, sino por las bestias y reyes que destruyen a la Prostituta, en una especie de talión (autodestrucción) histórica (cf. 18, 10).
(c) Hay un juicio escatológico de Bestias y Reyes del mundo, realizado a través de la guerra, conforme a la visión tradicional israelita: juzgar es vencer y destruir a los destructores; no se emplean libros para ello, no hay diálogo previo, sino espada justiciera del Cristo que juzga venciendo a los perversos (19, 11).
(d) Hay un juicio que realizan los mismos que han sido degollados a causa de Cristo: ellos se sientan sobre tronos y reinan y juzgan (establecen la justicia de Jesús) por mil años en el mundo (20, 4).
(e) Hay un juicio final de tipo forense, realizado conforme a los libros de la conducta de cada uno, según la tradición israelita (cf. 14, 7) y que se aplica por igual, sin excepción alguna, a todos los humanos (Bestias y Prostituta no lo son), como sabe 20, 11-14.
(f) Más allá del juicio. Pues bien, en en el fondo de todo ese despliegue de juicios, el Apocalipsis ofrece el testimonio de un supra-juicio, que está más allá de todo juicio, que no depende e libros (biblia) que marcan la conducta de los hombres (Ap 20, 12), sino sólo del libro (biblion) de la Vida del Cordero (20, 12; cf. 17, 18). Eso significa que, en último término, más allá de todo juicio, la meta de la obra de Dios es el despliegue de la gracia. Estamos, por tanto, ante un juicio que termina siendo no-juicio.

(2) Un esquema básico. Las religiones bíblicas.

En un primer nivel, la Biblia concibe a Dios como Juez (cf. Sal 7, 1; 50, 6; 75, 7). Lógicamente, las tres religiones bíblicas (judaísmo, cristianismo, Islam) confiesan que Dios realiza y despliega su justicia sobre el mundo, aunque a veces resulte difícil descubrirla y las tres añaden que al final se elevará la verdad de Dios, sobre la injusticia actual del mundo y de la historia, a través de un juicio en el que Dios retribuye a cada uno conforme a sus obras.
(a) Ese es un juicio final, escena conclusiva del drama de la historia. No hay según estas religiones eterno retorno, giro indiferente de los mundos y las generaciones. La existencia es un camino, un proceso y al final vendrá el gran juicio: ha creado Dios mundo e historia; Dios desvelará al fin su sentido, a través de un juicio irreversible; terminará el camino, cesará la historia, las cosas no podrán luego cambiar.
(b) Es juicio universal, es decir, abierto a todos los hombres, sin que exista en principio distinción de raza o de pueblo. Toda la historia, la humanidad entera se condensa en el final. Por eso, el juicio será como una visión de conjunto de todo lo que ha sucedido en el camino de los hombres, de manera que el juicio de Dios se expresará en las mismas relaciones humanas: los mismos hombres descubrirán lo que ha sido la trama de su historia, podrán verse en claridad unos a otros.
(c) Es juicio también particular, es decir, dirigido a cada individuo, que aparece así como responsable de sus propios actos, agente y gestor de su propia vida. Eso significa que cada hombre está dotado de una racionalidad propia, de tal manera que no se puede esconder o refugiar en responsabilidades puramente grupales. Sobre esa base común, pueden variar las actitudes no sólo entre los tres grupos religiosos sino también en el interior de cada uno de ellos: no todos los musulmanes han pensado lo mismo sobre el juicio, ni todos los judíos o cristianos.
(d) El juicio puede convertirse en expresión de una proyección humana: los creyentes proyectan hacia el final de la historia los problemas de una humanidad dividida, injusta, pidiendo a Dios que los resuelve. En esa línea, algunos han podido hablar del juicio final como expresión del resentimiento de los derrotados de este mundo, que sueñan y desean la llegada de la gran sanción de Dios que castigue a los malvados. Ese aspecto puede tener ciertos elementos de verdad. Pero, mirado desde los principios de la religión bíblica, el juicio evoca ante todo la misericordia y justicia de Dios que quiere culminar con su amor la historia tantas veces fracasada de los hombres. Teniendo eso en cuenta, podemos y debemos añadir que en el juicio se han mezclado poderosamente las visiones de judíos, cristianos y musulmanes, de tal forma que unos y otros han proyectado sobre el final de la obra de Dios sus terrores y esperanzas, sus miedos y deseos.

(3) Una experiencia de fondo: Dios habita más allá del juicio.

Volvemos de esa forma al tema del Apocalipsis, descubriendo que en el fondo de la imagen del juicio viene a expresarse un Dios que está más allá del juicio, de un Dios que es vida infinita para todos los hombres.
(a) El judaísmo ha podido interpretar el juicio en clave de talión, dentro de la perspectiva de una alianza en la que Dios y el hombre aparecen como seres capaces de dialogar entre sí. Leído en esta línea, el juicio es la expresión de la moralidad radical del ser humano, es decir, de su capacidad de responder a Dios. Ciertamente, algunos judíos han podido caer en la doctrina de las dos pesas y medidas: Dios les trata a ellos de un modo especial (con misericordia infinita) mientras proyecta sobre los infieles todo el peso de su ira destructora. Pero la mayor parte de los judíos han pensado y siguen pensando que Dios será imparcial con todos, de manera que no habrá diferencias en su forma de tratar a los hombres. Más aún, el más hondo judaísmo mesiánico y místico, tal como se expresa, por ejemplo en la → cábala, sabe que al final de todo sólo existe Dios y que Dios es salvación para todos los vivientes, como ha evocado en tiempos recientes M. Buber.
(b) Los cristianos tienden a interpretar el juicio en forma salvadora, superando de esa forma una actitud de talión o equivalencia entre las acciones de los hombres y su sanción. En esa perspectiva ha de entenderse Mt 7, 1: «no juzguéis y no seréis juzgados...». Dios no ha enviado a su Hijo a juzgar al mundo en el sentido forense (es decir, a dar a cada uno según sus obras, en clave de talión) sino a salvar el mundo. Por eso, cuando el Credo dice que Jesús vendrá a juzgar a vivos y muertos hay que entender ese juicio en forma salvadora, conforme al sentido que juzgar tiene a veces en la misma Biblia hebrea. A pesar de eso, algunos cristianos han podido olvidar y han olvidado muchas veces el carácter gratificante del juicio salvador de Dios en Jesús, cayendo en actitudes de revanchismo divino (Dios quiere vengarse de los malos) o de pura indiferencia (Dios quiere salvar a todos de tal forma que da lo mismo lo que cada uno haya sido).
(c) Los musulmanes han entendido el juicio en clave de poderío divino, de tal forma que parece que, al fin, las obras de los hombres casi no interesan, porque lo que importa es la misma acción de Dios, su imposición soberana. Dios ha permitido que las cosas sigan como están, ha dejado que los hombres sean pecadores... pero al final se mostrará con toda fuerza, para restablecer el orden, para imponer su sumisión sobre todas las cosas. Por eso, en un momento determinado, en algunos círculos musulmanes, el juicio ha podido aparecer como un acto irracional de poderío de Dios; por eso pueden destacarse los terrores de los condenados. Más aún, algunos musulmanes han acentuado la severidad del Dios que impone su poder sobre la tierra. Pero en el fondo, la inmensa mayoría de los musulmanes, creen, quizá por compensación, frente a la dureza de ese mundo, que al final de todo habrá una especie de restitución universal y salvadora: Dios encontrará la forma de perdonar a los hombres de tal forma que se salvarán todos ellos, sin excepción ninguna. Sólo quedará Dios, Dios que es todo en todos.

(cf. M. BUBER, Yo y tú, Galatea, Buenos Aires, 1956; S. H. NASR, Vida y pensamiento en el Islam, Herder, Barcelona 1985; F. ROSENSZWEIG, La estrella de la redención, Sígueme, Salamanca 1997; A. T. TORRES QUEIRUGA, Creo en Dios Padre. El Dios de Jesús como afir¬mación plena del hombre, Sal Terrae, Santander 1986; Repensar la resurrección. La diferencia cristiana en la continuidad de las religiones y de la cultura, Trotta, Madrid 2003).

17 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por CRISPA 24.11.08 | 14:11

    Xabier, ciértamente que el Juicio de Dios es un juicio, sin leyes y con leyes, pero con el increible ingrediente de la 'intencionalidad', esa que se suele usar en los juicios terrenales, pero que nunca se puede probar a ciencia cierta.
    Como ya he dicho a los otros bloguistas, el Juicio es permanente, como permanente y eterno es Dios; con la salvedad que son pocos los que lo palpan y perciben hoy en día.
    En la historia de la humanidad, lo vemos también, sólo que a 'posteriori'.
    Fíjate nada más, en la actual crisis económica mundial, y dime si el acto de 'salvataje de las entidades financieras de ojalata', no representa un verdadero crimen a los ojos del Justo, pudiendo invertirse esos billones en alimentar a todos los hambrientos del mundo por 50 años...
    Yo creo firmemente, que Dios hará justicia, y pronto, para corregir tamaño acto de 'bien', con un verdadero acto de Bien. Un acto de liberación y salvación para aquellos que son sus preferidos: los pequeñitos.

  • Comentario por CRISPA 24.11.08 | 13:51

    cristiana, recuerda que sólo Dios ve realmente en nuestro interior, es el único psicoanalista que conoce de verdad 'nuestras intenciones'. Toda intención de acción (amor o caridad) debe estar guiada por un ideal (o fe) y por un plan o proyecto acorde con ese ideal (esperanza). Si las tres virtudes no concurren y se alimentan mutuamente, son altas las probabilidades que el acto de supuesto amor, termine siendo obra de mociones del Malo... ¡que de verdad quiere perdernos y trabaja constantemente!.
    Puedes enterarte más sobre las mociones del Buen y Mal Espíritu, en los EE EE de san Ignacio de Loyola

  • Comentario por CRISPA 24.11.08 | 13:39

    Francisco, recuerda que existe otra versión, digamos que más ampliada, del Sermón de la Montaña, la de Lucas 6,17; en que se incluyen, no solo las 'bendiciones', sino también, las 'maldiciones', sería bueno leerlo, para que nuestro entendimiento, nuestra racionalidad (o racionalización, psicológicamente hablando), nos muestre los opuestos de la balanza del juicio.
    El Juicio o Dios, que son la misma cosa, ocurre permanentemente y eternamente. Y la consecuencia es estar o no con Él, aquí y 'allá'... ¡Dejemos la racionalización de que todos seremos salvos, sólo porque Dios es misericordioso!, y asumamos nuestra responsabilidad de ejercer libremente nuestra voluntad para hacer y 'sentir' el Bien

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 24.11.08 | 13:27

    Cristiana

    Más allá de que “películas son películas”, te aclaro que en todos los palacios, castillos y fortalezas existían mazmorras, donde eran detenidos durante algún tiempo los condenados a muerte, o los que eran sometidos a torturas para obtener alguna confesión o, simplemente, como castigo.
    Lo que NO EXISTÍAN eran prisiones como las que conocemos actualmente, donde se recluye a un montón de personas como "pena" por los delitos cometidos (aunque desde hace ya muchos años se viene sosteniendo que son lugares de "rehabilitación" de los detenidos). Y es obvio que en las prisiones actuales los internos (o presos) reciben visitas, sea de sus familiares o de cualquier persona que desee "acompañarlos" de alguna forma.
    Por ende lo que yo cuestiono —o pregunto— es qué sentido tenía el "visitar a los presos" que menciona Jesús, ya que los presos de su época NO ESTABAN "ENJAULADOS" COMO LO ESTÁN AHORA.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por cristiana 23.11.08 | 20:29

    salmo 48 Son llevados al abismo como un rebaño cuyo pastor es la muerte.
    impresiona este salmo eh!
    menudo pastor.
    Mario:
    En la pelicula LA PASION DE CRISTO, encierran a Jesús en la "carcel"que tenian entonces.

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 23.11.08 | 17:43

    Aclaro que la base de lo que expresé está en el sentido que podría tener ese “visitar a los presos”, ya que en la época de Jesús no existían prisiones como las actuales.
    Y por si alguien tiene alguna duda al respecto, les recomienda que vuelvan a leer el post de Xabier del 23 de septiembre pasado, que para facilitarles la idea transcribo en lo esencial
    «La cárcel de todos. Surgimiento y sentido del sistema penitencia actual
    23.09.08 @ 11:00:24. Archivado en Iglesia Instituciones, hombre, Merced-libertad, Amor, Violencia
    «Debo recordar que la cárcel como sistema universal de castigo y rehabilitación de los culpables no tiene más que dos siglos (quizá dos siglos y medio)… Sólo hace poco ha surgido la cárcel, viniendo a convertirse, en algo más de dos siglos, en sistema universal de cumplimiento de la ley (en línea penitencial) y de sometimiento.»

    Siendo así, ¿no creen necesario volver a reflexionar sobre mis posturas?
    MARANA-THA

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 23.11.08 | 17:42

    Sinceramente estoy “algo” preocupado.
    Y por eso me atrevo a efectuar una “intromisión” en este post, ya que no me referiré a él.
    Y al igual que lo hice hace poco, lo hago ya que sé que es normal no volver a leer los comentarios de los días pasados.
    Y me cuesta aceptar que todo finalice de esa forma, yo diría casi “anodina”
    En el comentario de ayer yo efectué una reflexión con respecto al tema del “visitar a los presos”, y el sentido que podía tener eso en la época de Jesús.
    Obviamente que la efectué tratando de llamarles la atención en favor de mis puntos de vista (vivir compartiendo vivencias y bienes, y que ésa fue la causa de la ejecución de Jesús).
    Sin embargo parece que nadie “acusó el golpe”, es decir, como si nadie se diese por aludido con lo que dije.

  • Comentario por cristiana 23.11.08 | 17:11

    Salmo 58,12 Si los justos prosperan, hay un Dios que hace justicia en la tierra.
    LA BUENA JUSTICIA MEJORA LA VIDA DE LAS PERSONAS DE BIEN.
    Y a los malos jueces,QUE LOS HAY,les dice Dios.
    salmo 58 ¿De verás jueces sentenciais con justicia,juzgáis con rectitud a los hombres? NO, Vosotros planeáis la maldad, y favorecéis la violencia en la tierra.
    Este Señor si me gusta.
    Eclesiastico...El Señor aborrece toda maldad.
    A ninguno obligó a ser impío,a ninguno ha dado permiso para pecar.
    Cuando el malvado maldice al de buena voluntad, asi mismo se maldice.

  • Comentario por Roser Puig F 23.11.08 | 16:51

    y, sin embargo, hemos preferido atender a nuestro egoísmo antes que a “uno de esos pequeñuelos” con los que El se identifica.
    Y creo que de nada nos valdrá entonces, si no hemos amado, el decir aquello de:"Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios etc " (Mateo 7,22)

  • Comentario por Roser Puig F 23.11.08 | 16:43

    Es cierto que el modelo de la parábola que aparece en Mt. 25, no es el modelo de juicio legal clásico de nuestra sociedad; pero no podemos perder de vista que es el Juez el que “separa las ovejas de los cabritos”en ella. Es cierto que la Misericordia de Dios no dejará de estar presente junto al ser humano hasta el final de los tiempos, pero el Señor ya nos ha anunciado con claridad de cual es la única Ley que no puede ser violada: la del Amor. Y nos ha demostrado, con palabras y con hechos, cual es la fórmula que necesitamos para poder ser considerados “benditos” o “malditos” de su Padre: estar atentos que ningún “pequeñuelo” padezca hambre, frío, sed, sea esclavizado…. La elección esta en nuestras manos. Creo que será severo con nosotros en este asunto. Incluso creo que, con quienes no han llegado a conocer su Palabra, será más condescendiente que con los que le hemos conocido(sigue) y, sin embargo, hemos preferido atender a nuestro egoísmo antes que a “uno de esos pequeñuelos”...

  • Comentario por cristiana 23.11.08 | 16:28

    Crispa, no estoy de acuerdo contigo en eso de ..."si haces un acto de amor para que figure en tu expeciente ya estas condenado" Dios mira las cosas de diferente manera que el hombre, porque Dios ve al hombre en muchas situaciones.Ejemplo:
    imaginaros una persona que estuviera siendo probada no se si por Dios o por quien, de tal forma que esta persona tuviera que luchar hasta con pensamientos y sentimientos que no considerara suyos,su mejor forma de decirle a Dios que lo ama, seria tener buenos actos,porque los buenos actos siempre ayudan a las personas,Y Dios que es amor,ayudaria a esta persona, tendria en cuenta sus buenas obras, serian como un escudo a favor de la persona.

  • Comentario por CRISPA 23.11.08 | 15:31

    ¿quién quiere someterse a un juicio donde la Verdad en el Amor, es la única medida?
    Digo mejor: donde la verdadera intención racional y afectiva en los actos de amor serán la pauta de a dónde residiremos o gozaremos.
    Esto último para el juicio individual.
    Pero está el juicio Universal, ese de los pueblos, creyentes o no y que concretan actos de amor al ser humano, con intenciones verdaderas de promover al ser humano y no con la 'secreta intención' de paliar males mayores.
    No lo duden QUERIDOS Y QUERIDAS, el juicio existe, lo mismo que el Reino de los cielos y el Infierno. El juicio es eterno,al igual que Dios, no tiene límites de tiempo, estuvo en el pasado, está en el presente y estará por siempre en el futuro.
    Con libertad, decidan sinceramente amar por en nombre del amor, y no por en nombre del juicio.
    Si haces un acto de amor para que figure en tu 'expediente', pues, ya estás condenado; tanto como está condenado, el que por odio o desamor, actúa ...

  • Comentario por Francisco 23.11.08 | 14:15

    Pero si superaríamos esa simetría judicial, quizás podamos ver que el camino de este "juicio" que surge de esta lectura, tiende hacia la salvación de todos. No es facil pensar que en realidad no hay un juez racional, en un estrado que "moralmente dice lo que esta bien o mal", que nos viene a juzgar. Pero cuando empezamos a darnos cuenta que es el Dios de Jesus el que ha venido y viene a ofrecernos a todos un camino de salvación; que esta presente en este momento de la historia, en nosotros y a través de nosotros y que nos pide que nos identifiquemos con la vida que él ofrece a todos los que le escuchan y acogen, sentiremos la vida como gracia liberadora y como vida; es el Dios del sermón de la montaña que hace llover sobre justos y pecadores y que ama a todos (cf. Mt 5, 43-48).


  • Comentario por Francisco 23.11.08 | 14:13

    Cuesta mucho a nuestra mentalidad racional asimilar la idea del Reino de Dios con la del amor gratuito. Tan acostumbrados estamos a ver que al estar todos nuestros actos regidos por leyes y normas culturales, sociales,etc., no podemos ejercer nuestra libertad sino la vinculamos con un "juicio final", en el que se nos va a decir lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal.
    Pero al saber que "no lo hay", que no hay acto final, tal como lo concebimos, nos llena de incognitas porque sentimos que el hombre, dentro de la conflictividad de la historia, esta perdido, y por tanto, no sabe hacer uso de su "libertad ".Por eso necesita que alguien lo juzque y le de otra oportunidad.
    Pero si superaríamos esa simetría judicial, quizás podamos ver que el camino de este "juicio" que surge de esta lectura, tiende hacia la salvación de todos. No es facil pensar que en realidad no hay un juez racional, en un estrado que "moralmente dice lo que esta bien o mal", que nos v...

  • Comentario por JMS.- 23.11.08 | 11:59

    Me parece que todas estas interpretaciones soslayan lo más serio de la vida que es la responsabilidad de la libertad humana. Dios no da la vida sino que la ofrece. El que la quiere la acepta y el que no la quiere la rechaza y eso es lo que existencial y definitivamente queda.
    El problema, entonces, más que hermeneútico pasa a ser sicológico. Puede el hombre con suficiente conocimiento rechazar la vida que se le ofrece? Para quienes no alcanzan ese conocimiento entra en juego el futurible: hubieran aceptado en llegando a un conocimiento que validara la decisión de su libertad! Sodoma y Gomorra se hubieran convertido si hubieran tenido tantos testimonios como Cafarnaum!

  • Comentario por Emilita 23.11.08 | 11:30

    Llámese a esto como se llame, de alguna manera es un acto final. La única forma de liberarse de esta última condición de acto final es que se dieran siempre segundas oportunidades, (que el cristianismo no reconoce) que es el modo en el que los hombres hemos planteado (la reencarnación) la forma de librarnos tanto de un juicio como de una acción de gracia, entendida como última acción en la que no podemos decidir.
    Y no podemos tampoco olvidar que Jesús muerto en cruz es el juicio de Dios sobre el mal. El pagó por nosotros la deuda contraída por el pecado, el “Cordero” del Apocalipsis, “que quita los pecados del mundo”.
    De todos modos es un tema apasionante para todo creyente.

  • Comentario por Emilita 23.11.08 | 11:28

    Querido Xabier, hablando del Apocalipsis que estamos ante un juicio que termina siendo un no-juicio. Sólo quiero acentuar un par de cosas:
    Primera, que no es posible escapar de la decisión de Dios-Juez. Por lo tanto decir: “no hay juicio o sí hay juicio”, referido a Dios, es afirmar que existe una forma determinante y absoluta de decisión final que le compete sólo a El. Si a esto no queremos llamarle juicio, pues bien, pero siempre se mantiene una decisión final que nos es desconocida incluso a la luz de los Textos.
    El argumento no es bueno, porque, exista o no la condición de juicio, tal será, por ser racional, según tú y por gracia, la decisión de Dios, y este sentido decisorio es en sí mismo un juicio, porque ante esa oferta de gracia nos sentiremos y reconoceremos impelidos a aceptarlo o no.

Domingo, 3 de junio

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 

Sindicación