El blog de X. Pikaza

Novísimos 10. La resurrección en las religiones monoteístas.

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Las religiones monoteístas (abrahámicas), que podemos llamar de la persona, destacan no sólo la transcendencia de Dios, sino también el valor permanente de la historia y, en especial, de los hombres que sobre en el mundo. Por eso, estas religiones no pueden hablar de un retorno a lo divino sino de una resurrección de las personas. No hay retorno porque no ha existido caída: las almas no pueden volver, porque no han venido previamente, no han bajado de lo divino. No hay final de las reencarnaciones, porque las almas no han estado sujetas a la condena de encarnarse de manera sucesiva en las diversas cárceles de un cuerpo siempre opresor... Frente a eso, las religiones monoteístas confiesan, de formas distintas, que luego evocaremos, la resurrección de la carne, es decir, la culminación eterna de la historia.

Qué resurrección

Israel ha vinculado la resurrección con la esperanza mesiánica de liberación de los pobres. Los cristianos identifican la resurrección con el desarrollo y triunfo de la historia de Jesús de Nazaret (que ha muerto en favor de los excluidos de la tierra); los musulmanes sitúan la resurrección sobre el transfondo del juicio de Dios y su justicia. Es evidente que esos matices no son excluyentes. Por eso aquí no los destacamos, fijándonos más bien en los presupuestos generales de la resurrección:

Es resurrección de la carne, es decir, de la naturaleza y de la historia. El mundo no es por tanto cárcel, lugar de pecado, sino camino de vida que puede culminar, por gracia de Dios, en una especie de superación gozosa de la muerte. Esto que llamamos carne (mundo, historia) no es la expresión de un eterno retorno angustioso de la muerte, sino lugar de realización dramática, pero positiva, de la historia humana, que aparece a modo de camino abierto que puede ser culminado por Dios en forma de creación definitiva.

Es resurrección de la persona. El mundo en cuanto tal no puede resucitar, tampoco los organismos sociales (estados, iglesias, naciones), pues no son dueños de sí mismos (no tienen realidad autónoma). Sólo resucitan, culminan su camino de realización, las personas. Entendida así, la resurrección pertenece al camino de la entrega mutua y el despliegue gratuito de la vida. Los humanos puede realizar y culminar la vida en gratuidad, poniéndola libremente en manos de un Dios que les acoge, es decir, les resucita.

Es resurrección dialogal. Los humanos resucitan (viven) porque se vinculan al Dios de la vida, que les acoge, en diálogo de amor que no termina. Ciertamente, Dios es divino (transcendente) y los humanos criaturas limitadas. Pero uno y otros se vinculan para siempre. No es que lo divino vuelva a Dios (el polvo al polvo, el alma a su cielo) sino que el ser humano entero (como persona) puede entregar su vida a Dios y Dios se la reciba, para culminarla. La salvación no consiste en dejar de ser humanos, olvidar la historia, sino en culminarla y recrearla plenamente. En sí mismo, el humano es mortal, la historia cadena de muerte. Pero en apertura con Dios, el humano puede recibir una vida de amor que ya no termina.

 Es resurrección que empieza dentro de la misma historia. No es algo simplemente para después, vida tras la muerte, sino diálogo de amor que comienza en este mundo, en forma de recreación personal y, sobre todo, de entrega en favor de los demás. La vida "eterna" no consiste en negar (abandonar) el mundo, como suponían los creyentes de las religiones de la interioridad, sino en amar a los demás, en optar por la vida de los pobres, como ha destacado la tradición del Discípulo Amado (en Jn y 1 Jn). Aquellos que aman a sus hermanos "han pasado de la muerte a la vida", participan del misterio del Cristo que es ya aquí resurrección y vida (cf. 1 Jn 3, 14; Jn 11, 25). La opción por los pobres constituye (como veremos al ocuparnos de Mt 25, 31-46) el signo y anticipo de la resurrección en este mundo

Creer en la resurrección

Creer en la resurrección significa creer en el valor definitivo de esta vida, tanto en plano de despliegue personal (de realización del propio ser humano), como de opción por la vida de los otros (es decir, de amor activo, en favor de los demás). Frente a las religiones de la interioridad que dan primacía al deshacernos (debemos perder nuestra identidad mundana para ser en lo divino), las de la resurrección destacan la exigencia del hacernos y hacer a los demás: somos aquello que vamos realizando, en diálogo con Dios y amor activo hacia los otros.

* Judaísmo. En general, el antiguo Israel no creía en la vida de los individuos tras la muerte, sino en el futuro del Israel (o de la humanidad). Pervive el pueblo, los individuos en cuanto tales mueren. Pero en los últimos siglos antes de Cristo, muchos grupos judíos empezaron a creer en la resurrección de los muertos, al menos de los que han sido fieles al Dios de la alianza. Esa resurrección pertenece, ante todo, al pueblo en cuanto tal, es decir, a los justos del de Israel (y de un modo especial a los que han dado la vida por su fidelidad a Dios). Los antiguos patriarcas no han podido morir para siempre, ni mueren y/o terminan los mártires y aquellos que han sufrido por la alianza. Es normal que Dios los resucite al fin de los tiempos, formando con ellos (los muertos fieles) el pueblo definitivo de la vida que nunca termina.

Esa resurrección se vincula al fin de los tiempos, es decir, a la culminación de la obra de Dios. Dios no ha creado en vano a la humanidad, no ha dirigido a su pueblo en vano. Por eso es normal que, al final de los tiempos, los justos participen del triunfo del pueblo de Dios. De todas formas, no todos los judíos del tiempo de Jesús creían en la resurrección final, ni todos lo hacían de la misma forma. Había grandes discrepancias entre saduceos y fariseos, entre apocalípticos y esenios... Pero la mayor parte creían en la resurrección final de los muertos, con el triunfo y vida eterna de los buenos israelitas (y gentiles).

* Islam. Los musulmanes no interpretan la resurrección como signo de la presencia de Dios en el pueblo perseguido (como en el judaísmo), ni como experiencia de vida que brota de la muerte de Jesús (como en los cristianos), sino como elemento básico de la fe en el juicio de Dios. Ellos no discuten la resurrección, como no discuten los otros elementos de la revelación de Dios, manifestado por medio de Mahoma y expresada en el Corán. Como elemento del Coran eterno, es decir, de la eterna verdad de Dios, ellos confiesan la existencia de un juicio final, con la resurrección de los creyentes, que forma parte de la justicia de Dios, concebida de un modo muy concreto, como expresión de su poder final de transformación de la vida.

* Cristianismo.
Para los discípulos de Jesús, la fe en la resurrección está vinculada a la vida de Jesús. Ellos no creen en la resurrección general o final de los muertos (aunque esa fe pueda estar en el fondo de su confesión pascual), ni en el juicio de Dios (aunque esa fe puede influir en alguna de sus formulaciones), sino en el Dios que ha resucitado a Jesús de entre los muertos y en Jesús como el resucitado. Dios es, por tanto, aquel que ha resucitado a Jesús (es más que creador o juez) y Jesús es sentido y centro personal de la resurrección: ha entregado su vida en favor de los condenados y expulsados de Israel (los cojos, mancos, ciegos); pero Dios le ha resucitado, ratificando su Jesús en favor de la vida; por eso, su resurrección resulta inseparable de su causa, es decir, de su entrega en favor de los últimos del mundo. La fe en la resurrección se identifica así con la misma fe en Jesús (en su persona y en su obra). De esa forma, la fe y esperanza en la resurrección, que se ofrece por Cristo y en Cristo a los cristianos, resulta inseparable de la opción mesiánica en favor de los marginados.

Los musulmanes sitúan la resurrección al final de los tiempos. La vida sobre el mundo es tiempo de sometimiento y obediencia a Dios. Sólo al final vendrá la justicia salvadora de Dios sobre los justos. Ciertamente, el amor al prójimo (expresado en la exigencia de justicia y la limosna) es importante para el musulmán, pero no va vinculado a la resurrección, como para los cristianos.

Los cristianos vinculan la resurrección a la experiencia histórica de Jesús y la explicitan forma de amor mutuo y liberación dentro de este mundo. Resurrección no implica sólo una opción en favor de la vida sin más, sino una opción personal, creadora y definitiva, en favor de la vida amenazada, excluida, condenada. La fe pascual no es una confesión abstracta, de tipo general, sino gesto de toda la persona, que se pone al servicio de la gratuidad y de la acción salvadora por el reino. Desde ese fondo, podemos afirmar que son cristianos aquellos que creen que Jesús ha resucitado y que su resurrección se manifiesta, como veremos, en la nueva vida de los creyentes y de un modo especial en su entrega en favor de los expulsados de la vida.

28 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por logos 13.11.08 | 08:10

    Un gramo de la presencia de Dios que se reciba en el alma (:psique) de un ser en cuyo cerebro emocional conviven cien mil millones de neuronas cada una en independence task con un hambre terrible de llenarse con la fusión de otra Alma que la desea tanto como se desea Dios a sí mismo, valen más que un millón de años de homínidos
    'discutiendo' sobre la resurrección, cosa que los convierte a todos en un Parlamento expedidor de un Decreto de Doctrina (orto-doxia) sobre la inmortalidad del cangrejo (esto último es un dicho español muy antiguo).
    Y Dios es más antiguo aún.
    Si Cristo ha HECHO el asunto trascendente por excelencia: que un hombre, animal racional (con sólo mente)... reciba en sí, en su interior
    , la presencia y la ternura derramada del Dios VIVIENTE... váyase a la porra en esto don san Pablo, porque, aquí, tuvo yerro.

  • Comentario por logos 13.11.08 | 08:02

    SENTIMIENTO del Dios vivo, en vez de en 'probar' urbi et orbi la Resurrección, -cosa que buscan para
    'probar' la suya como cosa esencial-: La Presencia de Dios es lo que Dios da al alma de un ser humano, ANTES de que Cristo tuviera que venir en carne, o resucitar.´
    "Nunca verá muerte" significa que "la Vida" no es lo que diría una mente trapichera y 'contratadora' que equivale a no morirse físicamente, sino no morirse ESPIRITUALMENTE, es decir, que SINTIENDO la Presencia de Dios, se ha alcanzado el Árbol de la Vida, o sea, a Dios.

    Y, un hombre que haya recibido EN SÍ, "de tu interior correrán ríos de aguas de vida" AQUÍ, la amistad íntima de Dios, su presencia sin condiciones,... no anda por el mundo diciendo cosas propias de alguien con la mentalidad de contratación inmobiliaria como que, si luego no nos resucita, esto es una estafa.
    Carmen Hernandez lo pone sencillo: la vida se vive sin MIEDO. Y se vive.
    Un gramo de la presencia de Dios que se rec...

  • Comentario por logos 13.11.08 | 08:00

    de cierto, de cierto, os digo: quien cree en mi nunca verá muerte.
    Vosotros no conocéis a Dios, mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso igual que vosotros; pero le conozco, y guardo su "Logos" (Jn. 8:55)

    ABRAHAM (dos mil años antes de Cristo) ... se gozó de que había de ver mi día: y lo vio, y se gozó. Y ellos le dijeron: aún no tienes cincuenta años, y HAS VISTO a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: ANTES que Abraham fuese, yo soy. De manera que Yo soy capaz de dar la Presencia de Dios a un Hombre, antes de nacer yo aquí en carne, y antes de morir en carne, y sin resucitar.

    Yo, aquí, como alguien que es en Cristo, y postrero a aquel Pablo que, como tantas otras cosas expandió doctrinas erróneas, algunas de las cuales él mismo corrigió, y otras no, tengo que decir para que lo entiendan aquellos que son de buena fe, o sea, que centran su ser ESPIRITUAL en buscar
    el Espíritu, que tienen su mira en el SENTI...

  • Comentario por logos 13.11.08 | 07:59

    Toda esta discusión -con tanta afluencia de palabras- pivota sobre un asunto que pone de manifiesto el miedo
    ; un miedo que brota de una idea errónea: "Si Cristo no resucitó, seríamos los más desgraciados de los hombres", porque Cristo entonces no vino del más allá, sino que murió, se pudrió, y, ya.
    Al objeto de convencer de que Jesús seguía vivo en medio de ellos, se eligió un modo de rehabilitarlo, la
    "glorificación" de afirmar que "Dios lo había resucitado" y lo había
    "elevado" a los cielos. Esto que dice Emérito es cierto, y proviene de una ansiedad propalada en aquella sociedad por doctrinas 'glorificadoras', pero a ese argumento de si Cristo no resucitó somos unos desgraciados (que es de Pablo) el mismo Cristo le responde:
    Que no, que no, que para que Yo os traiga a Dios dentro del alma, no es necesario tener que meterme en la tumba, y después resucitar, y después ascender a los cielos, y después el juicio final, y después... Yo no busco mi gloria;...

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:49


    El teólogo evangélico Wolfarht Pannemberg llama insistentemente la atención sobre el hecho de la moderna antropología, concretamente el estudio del comportamiento, Ya hace mucho tiempo que ha desistido de describir al hombre “como compuesto de dos materiales completamente distintos”: Emplea una terminología que intencionadamente deja atrás la diferencia de lo corporal y lo anímico, hablando más bien del “comportamiento” así de los animales como del hombre. Todo modo de comportamiento encierra rasgos que antes se dividían en corporales y espirituales.



  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:48


    . Con razón el teólogo evangélico Paul Althaus, en su libro, “Las últimas cosas recomienda que la fe cristiana en general “no habla de inmortalidad del alma, sino. Simplemente de la “inmortalidad”, de la irrevocabilidad de la relación personal con Dios; pues está relación afecta al hombre en la totalidad de su existencia anímico-corporal. No se trata del “alma”, sino de la persona en cuanto unidad viva del ser corpóreo-espiritual, unidad fundamentada en la llamada de Dios.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:46


    Inmanente-trascendente en el orden espacio temporal. Especialmente cautas son las afirmaciones de Pablo, quien para describir la realidad de la resurrección emplea, con suma discreción, términos paradójicos, que apuntan al límite de lo expresable: un imperecedero “cuerpo espiritual (1Cor15,44), un cuerpo de gloria (1Cor 15,43), nacido del pasajero cuerpo de carne mediante una radical “transmutación” (1Cor15,22) y tan diferente de el como la planta a la semilla(1Cor15,22).
    Pablo, al hablar de la resurrección, no refleja la mentalidad griega ni se refiere a la inmortalidad de un alma que deba liberarse de la cárcel del cuerpo mortal. En general, el problema alma-cuerpo, visto desde una teología bíblica, debe recibir un enjuiciamiento extremadamente crítico.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:45


    De la misma manera que el físico intenta describir la invisible naturaleza de la luz en el campo atómico y subatómico con conceptos contrapuestos con imágenes como onda y corpúsculo y con fórmulas y modelos matemáticos abstractos, también nosotros podemos intentar describir esta vida completamente distinta con imágenes, metáforas, símbolos o también conceptos contradictorios o paradojas, capaces de conciliar para esa otra vida lo que en está vida nunca dejará de ser contradictorio. También el nuevo testamento recurre en los relatos de las apariciones a esas paradojas, llegando al extremo de lo imaginable: no es un fantasma, pero tampoco algo aprehensible; es algo visible-invisible, reconocible-irreconocible, palpable-impalpable, material-inmaterial.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:44


    Sólo que en el despertar y levantarse de la muerte no se trata de un retorno al anterior estado de vigilia de la vida cotidiana, sino una radical transformación a un nuevo estado completamente distinto, inusitadamente nuevo, definitivo: la vida eterna. Y ahí no hay nada que imaginar,, representar objetivar, No sería una vida completamente distinta, si pudiéramos representarla con conceptos e imágenes de nuestra vida diaria, algo así como la ampliación y superación de los deseos y anhelos de cada día un cielo de tonos paradisíacos. “lo que ojo nunca vio, ni oído oyó, ni hombre alguno ha imaginado” (1Cor 2,9). De nada nos sirven aquí nuestros ojos y oídos, ni nuestra fantasía, que sólo puede extraviarnos. La nueva vida es para nosotros susceptible de esperanza, pero enteramente inaccesible a la intuición y a la representación.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 13.11.08 | 01:43

    1º EL MODO DE RESURRECCIÓN
    Pablo toma un ejemplo de la vegetación. A lo que se ve a simple vista, el grano de trigo parece que muere al ser sembrado y después resurge convertido en lozana espiga. Aquí interviene el poder divino. Sin embargo, hay que notar que cada germen corresponde a un cuerpo determinado: hay diversidad de cuerpos (hombres, animales, pájaros, peces) igualmente en la resurrección: a cada germen “muerto” en el surco corresponde un cuerpo glorioso determinado.
    ¿cómo debe uno imaginarse la resucitación? Respuesta: ¡De ninguna manera! “Resucitación” y “Resurrección” son dos términos metafóricos, figurados, tomados del “despertar” y “”levantarse” del sueño.

  • Comentario por Emérito Agusto 13.11.08 | 00:49

    El “crucificado es “glorificado”, elevado de categoría en la totalidad de su ser como persona, como “in-dividuo” (indivisible) no solamente de su “alma” en sentido griego, sino de su “carne” en sentido bíblico.
    Sentir que Jesús seguía vivo en medio de ellos constituyó la experiencia inicial. El modo de expresar esta rehabilitación, esta "glorificación", fue afirmar que "Dios lo había resucitado" y lo había "elevado" a los cielos, a la categoría de Dios.
    La firme convicción en esa experiencia genera más tarde las historias de las apariciones. Pero nunca podremos saber exactamente el “cómo”. Cada cual lo expresa “a su manera”.
    ¿Habría que recurrir a la psicología para explicar tales "apariciones"? Creo que sí.

  • Comentario por Emérito Agusto 13.11.08 | 00:46

    La idea de la "resurrección de los muertos" surge en el pueblo de Israel muy tardíamente. Parece que fue con motivo de la persecución de Antíoco. Es en el apólogo del martirio de los siete hermanos Macabeos cuando aparece por primera vez la idea de la "resurrección individual" como “justicia de Dios”.
    El grupo (secta) de los "nazarenos" (todavía no eran "comunidad cristiana") son perseguidos por ser discípulos del "impostor crucificado". En esa persecución a muerte (mártires) se "recuerda" la idea la "resurrección" que no era "doctrina oficial judía" (pregunta saducea a Jesús). "Dios premia al justo" y lo “rehabilita”, lo "exalta", lo "resucita". Si los mártires no resucitan, ¿cómo podría Dios cumplir con la «justicia»?
    A partir de esta idea, se van sucediendo en los discípulos experiencias “místicas” personales y comunitarias que dan pie a la «creencia» real de la resurrección de Jesús. El “crucificado es “glorificado”, elevado de categoría en la totalidad de su ser como p...

  • Comentario por Arco.iris 12.11.08 | 16:43

    Coincido con Carmen ,cristiana y Jose Carlos , JMS ,Roser ,más o menos decís ,decimos lo mismo ,después la prática ,és harina de otro costal .
    Seria bueno que todos comenzásemos primero por lo cercano que por otra parte ,está vinculado intimamente ,o deberia estarlo para los cryentes ,en la presencia de Dios en nuestras vidas ,a través de los hermanos .
    Un abrazo a todos

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 15:18

    El Reino de los cielos está ya en nuestras manos. El vaso de agua dado al sediento, el pan compartido con el hambriento, el prisionero visitado, el enfermo reconfortado, el perdón concedido desde el fondo del corazón son signos visibles d un anticipo del Reino que crece en medio de nosotros.
    El Reino eterno y universal; reino de verdad y vida;reino de verdad y de vida; reino de amor y de justicia. El Reino ya está misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor se consumará en perfección.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 15:11

    Dios creó al hombre para transformar el mundo. Ciertamente hay otro mundo. Pero el medio más eficaz de prepararse para él es hacer es hacer de este mundo otro. Todo lo que trabajemos aquí para hacerlo más humano y más fraternal prepara al mundo futuro hacia el que caminamos. Poruqe no hay dos mundos, sino uno solo que se manifestará un día como vida eterna.

  • Comentario por cristiana 12.11.08 | 15:09

    No os lo vais a creer, en la seguridad social de la ciudad en la que vivo, estan diciendole a enfermos de cancer linfatico de piel que ya estan sanos,y que no necesitan mas tratamientos, cuando no es verdad,tambien estan retrasando los tac de contraste...que verguenza de politicos o de quien lleve estas cosas.
    Despues dicen los politicos cuando quieren que se les vote que para ellos lo mejor son los ciudadanos...
    Con los enfermos no se debe de jugar,y con los que tienen enfermedades mas...
    ya podrian demostrar humanidad.
    ¿Veis como no se puede llamar a todos personas?

  • Comentario por Carmen Hernández 12.11.08 | 13:17

    Hay miedo a morir, y no ser como aquí somos y existimos...
    Hay miedo de que cuantos privilegios aquí tenemos no sean allí reconocidos...
    Hay miedo en definitiva de no ser, pero que poco miedo nos da aquí y hoy, de no saber existir, ni ser, ni elegir ser libres...
    Ahora que es tiempo y el momentos ¡Vivamos! que el tiempo de no vivir como queremos segur viviendo vendrá, y será irremediablemenete justa la muerte para todos-as los-as muertos-as.

    Poca fe tienemos, cuando nos preocupamos tanto de la vida futura, sin que nos importe nada la que ya, hoy se nos ha dado para que la disfrutemos...
    Resucitar, no es cosa de miedos
    Carmen

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:38


    Los discípulos dan testimonio de que ellos también viven ya de algún modo la plenitud de la resurrección lo que hay de triunfo en la resurrección no quedo tan sólo en Jesús, si no que se desbordo y cambio la calidad de sus vidas. El error consiste en pensar que se vive más en el mundo de la resurrección cuanto menos se vive en el mundo histórico.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:37


    Y lo pensaban así porque vivían signos extraordinarios por todas partes: milagros, don de lenguas etc.; que parecían triunfar sobre la realidad de lo cotidiano. Los apóstoles comienzan a predicar sin miedo y con audacia, y parecen contentos aun en medio de las persecuciones alegres de tener sufrido algo por Jesús (hech. 5.41).
    Los discípulos que se encontraron con el resucitado viven una nueva vida, con sentido y con gozo. No parecen estar “tristes”, están acosados pero no abandonados (2Cor 4,8) los discípulos notaron un cambio en sus vidas, pero no tan sólo porque en un primer momento pasan del miedo a la valentía, si no porque en el medio de los trabajos y de los esfuerzos que les sobrevinieron actúan con libertad y con gozo.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:36


    Nosotros experimentamos en el espíritu la resurrección de Jesús porque tanto el como su causa se nos presenta como realidades vivas y victoriosas. No se puede separar absolutamente la experiencia de los primeros discípulos de la nuestra, y, si eso es así, también en la historia será posible una experiencia semejante a la de los primeros discípulos. No podemos esperar que en la historia aparezcan apariciones del resucitado como las que narran los Evangelios, pero cuando reaccionamos con misericordia y amor, cuando tenemos la capacidad de dar la propia vida para dar vida a los otros, eso es vivir… Los cristianos de Corintio, por poner un ejemplo de los orígenes estaban convencidos de que vivían ya la plenitud porque si no fuera así vacía sería su predicación.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:36


    VIVIR HOY LA RESURRECCIÓN

    Si nuestra esperanza en Cristo se limitara sólo a los límites de esta vida, seriamos los más desgraciados de todos los hombres. La profesión de fe en la resurrección es la respuesta a las apariciones; sólo ellas redujeron la ambigüedad del sepulcro vacío y dieron origen a la exclamación de los apóstoles: resucito verdaderamente. Los evangelios nos transmiten los siguientes datos: Las apariciones son descritas como presencia real y carnal de Jesús, come, camina con sus discípulos, se deja tocar, oír y hablar con ellos. Su presencia es tan real que puede ser confundido con un viandante, con un jardinero o con un pescador. En Jesucristo recibimos la respuesta definitiva de Dios de que no fue la muerte si no la vida, la última palabra que Dios pronuncio sobre el destino humano.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:32

    Jesús se manifiesta dos días después de su muerte sin ser reconocido. su identidad no es evidente para los discípulos que caminan, tristes (Lc 24 13-35).La misma dificultad para reconocerlo está recogida en otro texto de Juan en que Jesús se aparece a siete discípulos en las orillas del lago Tiberíades. (Jn 21,12). el reconocimiento de Cristo resucitado se realiza, pero poco a poco. Él se manifiesta por otros caminos. "¿No ardía vuestro corazón dentro de nosotros cuando nos explicaba las escrituras", la fracción del pan (símbolo de la Eucaristía). Y en el momento en que Cristo es reconocido "por el corazón. El Cristo corporal no es visible actualmente, pero está presente como un modo de presencia diferente, que nos lleva a los cristianos a dar testimonio: como los discípulos que se ponen en camino para anunciar la buena noticia. Ahora hay que creer sin ver. Juan escribía más adelante en el versículo 31 "estás señales han sido ecritas para que creaís que Jesús es el Cristo, el Hijo de D...

  • Comentario por Roser Puig F 12.11.08 | 12:17

    sino diálogo de amor que comienza en este mundo, en forma de recreación personal y, sobre todo, de entrega en favor de los demás.” Y concreta esa entrega de la forma que yo la entiendo:” La opción por los pobres constituye (como veremos al ocuparnos de Mt 25, 31-46) el signo y anticipo de la resurrección en este mundo” .Además dice una cosa que me encanta: “El mundo en cuanto tal no puede resucitar, tampoco los organismos sociales (estados, iglesias, naciones)”.

  • Comentario por Roser Puig F 12.11.08 | 12:15

    En el post anterior no he intervenido porque mis conocimientos exegéticos son, lo que se dice, nulos. Pero aquí puedo hablar de lo que sé: creer en Jesús. Pienso que intentar “probar” por medio de las Escrituras que Jesús resucitó, es en vano. La fe es eso: creer en algo que no se puede probar. De lo contrario, no necesitaríamos la fe para nada porque tendríamos las pruebas, como hace la Ciencia. La creencia en las Palabra de Jesús es ”cuestión de fe” (confianza en Jesús) o, como dice Logos, aceptar el Espíritu. Los exegetas tienen que cumplir con su labor y los historiadores también, pero nunca podrán darnos “pruebas” de como podemos creer.
    Del post de hoy y he recopilado algunos párrafos que resumen mi concepto de fe en Jesús (que no tiene porque ser la “única verdadera”, pues la Verdad absolutazo la tiene nadie) La resurrección, dice Xabier” No es algo simplemente para después, vida tras la muerte, sino (sigue)

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:09

    Jesús decía "cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos los ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos" (Mateo 25,31-32; 13,41). Jesús de Nazaret concedió una inportancia capital a esta conceoción, así lo demuestra su proceso. De hecho acepta bajo su responsabilidad la misms fórmula del profeta Daniel. Con gran escándalo para los jueces: "veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir entre las nubes del cielo" (MC 14,62)

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 12.11.08 | 12:01

    “señor, escribe Ezequías, rey de Judá tú me curarás y me darás la vida. Tú preservaste mi alma de la fosa de lanada. Yo dije: A la mitad de mis días me voy; en las puertas del sol se me asigna mi lugar…” (Is 3816-17-10). El seol es un lugar impreciso y oscuro cuya noción toman prestada los Israelitas de los pueblos Cananeos. Está fuera de Dios cuyo dominio es la vida. Nunca se plantea la inmortalidad de un alma independientemente de un cuerpo. Estas nociones griegas eran entonces desconocidas para los Israelitas. La salvación del hombre es una salvación total.

  • Comentario por cristiana 12.11.08 | 11:04


    Biblia "Dios creó al hombre para la inmortalidad"
    Decimos que Dios es espiritu Santo y es persona.Todas las personas de buena voluntad como procedencia de Dios son de alguna manera (dios).
    Ha todos llamamos personas,pero no todos son personas,puesto que no todos estan evolucionados.
    A los no evolucionados Jesús los llama espiritus inmundos(malvados).
    En el diccionario inmundo igual a inmoral,sucio,que da asco...
    Si un espiritu de estos,se arrepiente verdaderamente de sus pecados,se transforma, se hace persona...y por lo que he leido vale lo que decis " Solo resucitan,culminan su camino de realización las personas".
    Un pecador es considerado como un muerto.Cuando deja de ser pecador, es otra forma de resucitar.Me refiero a pecados grandes, porque de otro tipo pecados normales, tiene cualquiera.

  • Comentario por JMS.- 12.11.08 | 10:58

    Es hora de despertar. Del panteísmo interiorista, del aliancismo israelita, del rigorismo islamita..
    Es hora de despertar a la vida, sacudiendi la fe en perspectiva de esperanza y en compromiso de caridad.
    Es hora de despertar a Dios Creadory Salvador. La rutina es dormirse... sobre ficticios laureles o sobre execrables excrementos.

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