Me escribe Francisco Javier Gelpi, a quien conocemos bien en el blog: "Esta última serie tuya sobre los novísimos y, en especial, el artículo de Ariel sobre la "reencarnación", me ha hecho pensar y me ha motivado a escribir un artículo, a partir de los datos dados por Ariel. No sé si el estar tan metido en las cartas de Pablo de Tarso me ha hecho ver el tema de la reencarnación desde un punto de vista maximalista. No era ésta mi pretensión, sino simplemente repensar lo que ya otras muchas veces había pensado, que la teoría de la reencarnación no encaja en nuestra teología judeocristiana". Gracias, Javier Gelpi, por ayudarnos a pensar, por pensar con nosotros, hoy, día de San Martiño, tu santo "gallego" de Tours, na Galia, santo do mes das Ánimas e das Castañas,santo da miña parroquia de Orozko, nire baserri ondoan (Imagen: Parroquia de San Martín de Albizu-Elexaga, donde me bautizaron y en cuyo entorno descansan los restos sagrados de parte de mis antepasados "en espera de la resurrección")
Cristianos que aceptan la “reencarnación”
Ariel Álvarez, en su artículo “Reencarnación. Un enfoque pastoral”, puesto en la página de Xavier Pikaza el pasado día 7 nos da los siguientes números, a modo de referencia: En Europa, el 40% de la población se adhiere gustoso a esa creencia, en Argentina el 33% y en Brasil el 70%. Y que el 34% de los católicos, el 29% de los protestantes y el 20% de los no creyentes, hoy en día, profesan esta creencia.
Yo quiero pensar, como bien indica Ariel, que los cristianos, católicos y no católicos, que dicen creer en la reencarnación, lo hacen más bien por dejarse llevar por una moda que nos llega y atosiga desde los medios de comunicación social, desde el cine y por la influencia de muchos famosos que, no teniendo otras cosas que decir, hablan de esto como si fuesen expertos en el tema y, con ello, no hacen más que poner en evidencia su ignorancia, pues, descontextualizan el tema, la separan de la doctrina ética y metafísica que la sustenta y le da sentido, quedándose y pregonando su “acomodaticio pragmatismo” que resulta repugnante para cualquier sensibilidad que respete el modo de pensar y de comportarse de hindúes y budistas. También quiero pensar que, más que creérselo, toman como un “juego divertido” el imaginar este “viajar en el tiempo” tomando distintas vidas.
Y también quiero pensar que, en muchos casos, es fruto de la ignorancia o mala formación religiosa, porque la mayoría de los cristianos que confiesan creer en la reencarnación ignoran que ésta, tomada del budismo, está inserta en una “metafísica atea”, pues, el budismo, en esencia, no es una religión. De todas formas, desde el punto de vista cristiano, los números estadísticos dados son muy preocupantes por la ligereza con que los cristianos confiesan creer en la “reencarnación”.
La creencia en la reencarnación niega el Evangelio del Dios de Abraham, de Moisés y de los profetas:
Los hijos de Abraham en la fe confesamos que Dios Padre creó al hombre a su imagen y semejanza, poco inferior a los ángeles. Dios Padre, que se presenta como “Yo Soy”, el Ser Único, Absoluto y Eterno, el que no tiene principio ni fin, nos creó a su imagen, como “seres únicos, irrepetibles y autónomos”. Nos creó y nos colocó en el Paraíso en armonía con Él y con todas sus criaturas mas, por nuestro querer ser como Dios, rompimos la armonía que nos unía a él y a todas sus criaturas, y del pecado se derivó nuestra culpa, nuestro sufrimiento y nuestra muerte como signo de nuestra finitud. Así lo expresó Pablo de Tarso, siervo de Jesucristo:
“Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte; y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Rom 5,12).
Mas el Padre no nos dejó abandonados en este valle de lágrimas, por el contrario, ya a nuestros primeros padres, y más claramente a través de Abraham, nos dio una promesa de salvación y selló una alianza con todos nosotros:
“26Ved; yo os pongo hoy delante bendición y maldición; 27la bendición, si cumplís los mandamientos de Yavé, vuestro Dios, que yo os prescribo hoy; 28la maldición, si no cumplís los mandamientos de Yavé, vuestro Dios, y, apartándoos del camino que yo os prescribo hoy, os vais tras otros dioses que no habéis conocido” (Dt 11, 26-28).
Por eso el salmista nos recuerda:
“1Bienaventurado el varón / que no anda en consejo de incrédulos, / ni en las sendas de los pecadores se detiene, / ni se sienta en tertulia de mofadores.
2Antes bien, tiene en la Ley de Yavé su complacencia / y en ella medita día y noche.
3Será como árbol plantado junto al arroyo, / que a su tiempo da su fruto, / cuyas hojas no se marchitan. / Cuanto emprenda tendrá buen suceso.
4No así los impíos, / sino que son como paja que arrebata el viento.
5Por eso no prevalecerán los impíos en el “juicio”, / ni los pecadores en la “congregación de los justos”.
6Pues conoce Yavé el camino de los justos, / pero la senda de los pecadores acaba mal” (Sal 1).
“No prevalecerán los impíos [los incrédulos] en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos”. En esta idea ahonda el Libro de la Sabiduría:
“1Las almas de los justos están en las manos de Dios, / y el tormento no los alcanzará.
2 A los ojos de los necios parecen haber muerto, / y su partida es reputada por desdicha.
3Su salida de entre nosotros, por aniquilamiento; / pero están en paz.
4Pues, aunque a los ojos de los hombres fueran atormentados, / su esperanza está llena de inmortalidad.
5Después de un ligero castigo serán colmados de beneficios, / porque Dios los probó, / y los halló dignos de sí.
6Como el oro en el crisol los probó, / y le fueron aceptos como sacrificio de holocausto.
7Al tiempo de ser visitados brillarán / y se propagarán como centellas en cañaveral;
8Juzgarán a las naciones y dominarán sobre los pueblos, / y su Señor reinará por los siglos.
9Los que confían en El conocerán la verdad, / y los fieles a su amor permanecerán con Él, / porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
10Pero los impíos, conforme a sus pensamientos, tendrán su castigo, / pues despreciaron al justo y se apartaron del Señor.
11Porque desdichado el que desprecia la sabiduría y la disciplina; / su esperanza es vana, sus afanes estériles, / e inútiles sus obras” (Sap 3, 1-11).
Por ello, ya nos llamaba el salmista:
“6Venid, postrémonos en presencia de Él, / doblemos nuestra rodilla ante Yavé, nuestro Hacedor.
7Porque Él es nuestro Dios, / y nosotros el pueblo que El apacienta / y el rebaño que Él guía. / [Escuchad] su voz:
8”No endurezcáis vuestro corazón como en Meribá, / como el día de Masá en el desierto,
9donde me tentaron vuestros padres, / me probaron a pesar de haber visto mis obras.
10Cuarenta años anduve desabrido de aquella generación, / y tuve que decirme: Este es un pueblo de extraviado corazón, / que desconoce mis caminos.
11Por eso les juré en mi ira / que no entrarían en mi reposo” (Sal 94, 6-11).
La creencia en la reencarnación niega a Dios Padre, niega su creación, niega su promesa, niega su alianza con nosotros, niega el “juicio de Dios” tras nuestra muerte, niega el paraíso con Dios Padre..
La reencarnación niega el Evangelio de Jesucristo:
La reencarnación no sólo niega a Dios Padre. La reencarnación niega también a Jesucristo, Señor nuestro, hijo de Dios Padre, que lo ha resucitado de entre los muertos, y que, conforme al plan de salvación de Dios Padre, se hizo hombre, nacido de mujer para heredar nuestra condición mortal y nuestra “pena” y, cual cordero santo, se entregó por nuestros pecados, muriendo en una muerte de cruz, para arrancarnos de este mundo malo en que vivimos (Cfr Gal 1, 1-5 y Rom 1, 1-7).
Por eso, retomando el sentir de Pablo de Tarso podríamos decir:
“Me maravillo de que [tan alegre y ligeramente], abandonando [la lamada del Espíritu] que os llamó en la gracia de Cristo, os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro; lo que hay es que algunos os turban y pretenden pervertir el Evangelio de Cristo” (Gal 1, 6-7) “Insensatos [cristianos, ¿por quién os habéis dejado fascinar? ¿cómo os apartáis de] Jesucristo muerto en la cruz?” (Gal 3,1), “habiendo comenzado en Espíritu, ¿ahora acabáis en carne?” (Gal 3,3), “si os [pasáis a la reencarnación], Cristo no os aprovechará de nada” (Gal 5,2), “os desligáis de Cristo los que buscáis la justicia [entiéndase “la liberación del pecado en”] la [reencarnación]; habéis perdido la gracia” (Gal 5,4)
Y esto lo podemos afirmar, porque la reencarnación niega la palabra de Jesús:
“26En verdad, en verdad os digo: Vosotros me buscáis no porque habéis visto los milagros, sino porque habéis comido los panes y os habéis saciado; 27procuraos no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna, el que el Hijo del hombre os da, porque Dios le acreditó con su sello.
28Le preguntaron entonces: ¿Qué haremos para hacer obras de Dios?
29Jesús les dijo: La obra de Dios es que creáis en aquel que El ha enviado.
30Ellos le replicaron: Pero tú, ¿qué señales haces para que veamos y creamos? ¿Qué haces?. 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Les dio a comer pan del cielo.
32Jesús les respondió: En verdad, en verdad os digo: Moisés no os dio pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; 33porque el pan de Dios es el que bajó del cielo y da la vida al mundo.
34Entonces ellos le dijeron: Señor, danos siempre ese pan.
35Jesús [sintiendo que sus palabras no eran sinceras] les dijo: Yo soy el pan de vida; el que viene a mí, ya no tendrá más hambre, y el que cree en mí, jamás tendrá sed. 36Pero yo os digo que vosotros me habéis visto y no me creéis; 37todo lo que el Padre me da viene a mí, y al que viene a mí yo no le echaré fuera, 38porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39Y ésta es la voluntad del que me envió: que yo no pierda nada de lo que me ha dado, sino que lo resucite en el último día. 40Porque ésta es la voluntad de mi Padre, que todo el que ve al Hijo y cree en El tenga la vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 26-40).
No hay, pues, vuelta de hoja. Si creemos en Dios Padre y en Jesucristo, no podemos caer en la tentación de la “reencarnación”, porque entonces Jesús se habría encarnado, nacido de mujer, muerto y resucitado en vano. Jesús, Dios Unigénito, el único que ha visto a Dios Padre y vino a mostrarnos su amor, abajándose de su condición de Dios, haciéndose hombre nacido de mujer, muriendo en la cruz, descendiendo a los infiernos y resucitado al tercer día de entre los muertos por Dios Padre, es el que nos libera de la “cadena” del pecado y del sufrimiento y nos da la vida eterna junto al Padre. Éste es nuestro credo, éste nuestro canto, ahora nos toca hacerlo realidad amando a los hermanos y construyendo junto con ellos, ya ahora, el “Reino de Dios”:
“Anunciaremos tu reino, Señor,
tu reino, Señor, tu reino.
Reino de paz y justicia,
Reino de vida y verdad.
Tu reino, Señor, tu reino.
Reino de amor y de gracia,
Reino que habita en nosotros.
Tu reino, Señor, tu reino.
Con esta esperanza vivimos y morimos y vamos al Padre. Con esta esperanza, vivos y muertos, en la comunión de los Santos con Dios, con Jesucristo y con el Espíritu Santo, esperamos la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, como proclamamos en la liturgia tras rememorar su muerte en la cruz:
“Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!”
Esperamos su segunda venida, la que nos traerá la resurrección final. Entonces Dios Padre nos llamará a cada uno por el nombre y nuestro cuerpo se volverá a unir con nuestro espíritu para vivir en armonía con Dios Padre y con todas sus criaturas. Que así sea, “en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”.
Apostilla final
Puede decirse mucho más de lo que yo, sencillo cristiano de base, he dicho sobre el carácter irreconciliable de la “creencia de la reencarnación” con la “teología judía, cristiana y también musulmana”, que en las tres creemos en el Dios Padre, en el Juicio Final y en la Resurrección. Y por todo ello, como cristiano que cree en la comunión de los Santos, me duele que haya cristianos que afirmen tan a la ligera su creencia en la “reencarnación”. Confieso mi máximo respeto a los hindúes y a los budistas que, dentro de sus respectivas concepciones religiosas y metafísicas, así como dentro de sus respectivos códigos éticos, creen en la reencarnación, pues, yo, como cristiano, sé que de alguna forma nuestro Dios Padre los tiene de su mano y en la niña de sus ojos y los acogerá también en su seno y los resucitará el último día, cuando las trompetas suenen y el Hijo del Hombre vuelva a presentarse para restablecer la armonía definitiva. Creo que estos cristianos que confiesan su creencia en la reencarnación, así como los demás cristianos, acompañados y guiados por nuestros presbíteros, deberíamos aprovechar estas “oportunidades” para reflexionar sobre la esencia de “nuestras verdades teológicas” y “releer” la Palabra de Dios, tanto la del Antiguo como la del Nuevo Testamento, pues, es una única palabra. Es más, creo que los cristianos deberíamos hacer un esfuerzo mayor por leer y descubrir con humildad la palabra de Dios en el Antiguo Testamento, pues, cuanto más la entendamos ahí, mejor podremos entender la palabra de Jesús, el Cristo, anunciado por los Profetas.
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Pues mis bien Amados hermanos y hermanas ,
YO lo unico que les puedo desir
Es que para mi la ley la reencarnacion
Es un echo por que yo recuerdos todas
Mis atiguas reecarnaciones con mucha
Claridad,
Y os digo poneros a pensar
Por que en los judios creen la
Reencarnacion , simple y
Sensillamente por que el profeta
Moises , dio tal enseñansa ,
Mis bien Amados el profeta , Moises
No solo escribio lo que ustedes conosen
Como antigua testamento , sino
Tambien escribio , las enseñansas
Sobre la kabalah , y el talmud
Pero cuando hablo del talmud no me
Estoy refiriendo al talmud de babilonia.
Y por que no recordo mis
Antiguas reencarnaciones , simple
Y sensillamente , por que es nesesario
Tener un 10% de concincia despierta
Pues muy lamentablemente el ser humano
Actual solo pose un 1 % de consiensia Despierta el otr...
eterna (Jesucristo).
Emérito Agusto, que es ateo, -por ahora- tiene razón en esto: la historia
de Adan, un INMORTAL que correteaba por los páramos de Mesopotamia hace apenas seis mil años, es una paparrucha
. Pero, desechando al hombre Inmortal Adán, sin embargo, 'peca' cuando nos dice que la reencarnación sí es posible
, pareciera que no le importa mucho manifestar aquí doctrinas tales como esa que frontalmente viola la visión MATERIALISTA de la existencia.
Si se es ESPIRITUAL, créase en la presencia del Espíritu, cosa íntima entre Dios y el hombre. Déjense ya las doctrinas que han servido para que se construyan edificios del Fundamentalismo que llenan la historia.
La ciencia consiste hoy en despejar errores y no sentar verdades, lo mismo ocurre con el asunto del Espíritu, liberémoslo sin miedo de tanta murralla
como las Iglesias y los Fundamentalistas le han añadido.
Pues yo creo que nacer al Espíritu, que es lo que trajo Jesucristo a la tierra, algo que el hombre natural no tiene, SE PUEDE HACER sin que el fulano
que nace de nuevo tenga que saber si Jesucristo resucitó o dejó de resucitar
. Y desde luego, sin que tengamos nosotros que servirnos del 'reclamo' de que él mismo va a resucitar inmortal.
Y por esa misma razón, si el HOMBRE puede 'entrar' en la Presencia de Dios
, que ERA EL MOTIVO de todo lo de Dios
, ya no tenemos que hacer nosotros
- como aquí se hace-, tanta doctrina de resurrección de los muertos.
Pablo, quien llegó a esta misma conclusión, viendo la cantidad de creyentes que se centraban en vivir inmortalmente como sea, y los cientos de exégetas y libros que han salido por todos lados llenos de sabios hablando de la resurrección, dijo en Heb.6: Dejad ya los rudimentos: la doctrina de resurrección de los muertos, ya está bueno, que pareciera que venís a las Escrituras para aseguraros la vida...
Santiago, el hermano de Jesús, antes menospreciaba todo cuanto Jesús defendía, ahora él mismo se describe como “siervo de Dios y del Señor Jesucristo.”
Santiago 1:1
Todos con la excepción de Juan murieron en el martirio.
Las vidas transformadas de millones de hombres y mujeres a lo largo de casi 2.000 años de historia corroboran la veracidad de la resurrección de Cristo.
un cordial saludo. Emerito Augusto
4. A dos discípulos Lc 24:13-32
5. A diez apóstoles Lc 24:33-49
6. A Tomás y a los otros apóstoles Jn 20:26-30
7. A siete apóstoles Jn 21
8. A todos los apóstoles Mt 28:16-20
9. A todos los apóstoles Hech 1:4-9
10. A quinientos hermanos 1ª Cor 15:6
11. A Santiago 1ª Cor 15:7
12. A Pablo 1ª Cor 15:7
Pablo desafía a cualquiera que dude de esta veracidad , sencillamente a que pregunte a cualquiera de los testigos que estaban todavía vivos 1ª cor 15:6.
Y lo cierto es que los enemigos de Cristo no refutaron la resurrección, con la ocasión de la predicación de Pedro en el día de Pentecostés, únicamente callaron, ¿Por qué? Por cuanto sabían que la evidencia del sepulcro vacío era una realidad que podía ser comprobada por cualquiera.
Las vidas transformadas de los discípulos son una evidencia de la resurrección.
El sudario no yacía desplomado como los lienzos y Juan nos lo hace notar continuaba enrollado en un lugar aparte, el hecho de que esté aparte es la separación del resto de los lienzos, de alguna manera se enfatiza en el texto que estaba en la posición original como si el Señor se hubiera desvanecido de sus envolturas, quedando estas en la misma posición, sin que nada de las especias hubieran caído amontonadas...
Si alguien hubiera robado el cuerpo lo robaría íntegramente, sin pararse a intentar lo imposible, dejar los vendajes en ese estado de total integridad...
Fue visto por más de quinientas personas en doce ocasiones diferentes; Jesús era de carne y hueso Lc 24:39, comió pescado 42,43, y desafió a los escépticos para que lo tocaran y vieran v.39
Esta clase de contacto imposibilita la sugerencia de que era un espíritu o una ilusión.
1. A María Magdalena Jn 20:11
2. A otras mujeres Mt 28:9,10
3. A Pedro Lc 24:34<...
JESÚS APARECIÓ EN UN CUERPO RESUCITADO.
Las vestiduras fúnebres son también una evidencia de la resurrección.
Jn 20:3-9
El texto original sugiere que los lienzos yacían no tirados desordenadamente en la tumba, sino donde había estado el cuerpo, y que había un hueco donde había estado el cuello de Cristo, y que el sudario que había cubierto su cabeza, no estaba con los lienzos, sino aparte , como si el cuerpo hubiese sido simplemente retirado de él. Se señala que cuando Pedro y Juan vieron esto no necesitaron testimonio de hombres ni de ángeles, sencillamente vieron y creyeron. El cuerpo desapareció, pero las vestiduras fúnebres no. ¿Qué vio Juan que le hizo creer?
Él vio los lienzos (tendidos o desplomados pero sin el cuerpo)
El sudario aparte, no que fuese lanzado, sino separado de los lienzos por un espacio considerable.
Este sudario no estaba aplastado, sino enrollado.
13º
7. La caminata a Emaús, una caminata de 11 km. Desde Jerusalén habría sido imposible para uno que pasase por este proceso y que estuviese drogado (sus pies horadados...)
8. Si Cristo no hubiese muerto en esta oportunidad, que se sabe después de él, mientras que su iglesia se estaba levantando a su alrededor. Además habría que invalidar todos los datos históricos referentes a su ascensión y aparición a muchos...
9. Si Jesús hubiera controlado todo esto, su apariencia habría sido la de un miserable resucitado, no la de un SALVADOR. Sería improbable totalmente que eso hubiera trastornado al mundo.
12º
Normalmente la cabeza y el cuello se ungían también con este ungüento, sin embargo, debido a la rápida puesta de sol, se acercaba el día del reposo, a las mujeres no le habría dado tiempo ni tampoco a ungir el cuerpo con otro ungüento que se acostumbraba, nardo; esta pudo haber sido la razón de que las mujeres volviesen a la tumba para reparar esta omisión, y el domingo por la mañana llevaban nardo, o algún otro costoso ungüento con el fin de completar la unción. Lucas dice que prepararon especias y ungüentos, Marcos dice que compraron especias para ungirle. Posiblemente no intentaban provocar trastornos en las vestiduras fúnebres, sino simplemente ungir la cabeza y el cuello con los ungüentos.
11º
La mirra era una droga que se adhería tan firmemente al cuerpo que impediría quitar con facilidad las vestiduras fúnebres. El cuerpo se lavaba y luego se le vendaba apretadamente desde las axilas con tiras de lino de aproximadamente 30 cms. de ancho, entre las tiras de lino se colocaban especies aromáticas muy a menudo de consistencia gomosa. Actuaban como un cemento para pegar las envolturas de la tela de modo que formasen una cubierta rígida. JESÚS SE HABÍA DESVANECIDO, PERO LAS ENVOLTURAS ESTABAN ALLÍ TODAVÍA.
Los áloes, una madera fragante machacada en polvo, se mezclaba con la mirra y con el ungüento semilíquido con el que se ungía el cuerpo se pegaban las tiras de lino, pero mucho de este polvo quedaría por encima seco, y si el cuerpo se incorporase, en posición vertical, el polvo de áloes, estaría en el suelo, en una cantidad considerable, y ninguno de los evangelio hace referencia a este hecho que sería importante (45 Kg. ...)
10
4. Jesús fue embalsamado con 30 o 45 Kg. de especias y vendas (La naturaleza picante de la mirra y de los áloes, su fuerte olor, su amargura, el que su cuerpo fuera envuelto con vendas de lino, y que se pusiera en cabeza y rostro un mantel, según era costumbre enterrar, lo mataría si no lo hubiera estado..., y puesto en una tumba vigilada. Aunque hubiera despertado no podría haberse sacado las vendas solo, haber movido la piedra por su riel, y pasado entre los guardias sin que lo vieran. La gran cantidad de especias utilizada tiene paralelos en la historia, pues a los grandes personajes se les daba un espléndido funeral, Gamaliel fue sepultado con 45 Kg de especias. Y Nicodemo utilizó tal cantidad, pues quizás quisiera compensar su cobardía que había mostrado durante la vida de Jesús...
9º
Imaginar que un hombre había sobrevivido a tal experiencia y presentarse a más de 500 como el conquistador de la muerte y el príncipe de la vida requiere de mucha voluntad para rescribir la historia e ignorar esta simple VERDAD “ Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las ESCRITURAS, y que fue sepultado, y resucitó al 3º día conforme a las Escrituras” 1ª Cor 15: 3,4
Pilatos pidió pruebas de su muerte antes de entregar el cuerpo, “Cuatro ejecutores vinieron a examinarlo, antes de que José de Arimatea le fuese permitido llevar el cuerpo para la sepultura. Estos estaban acostumbrados a tratar con la muerte. “Y el centurión que estaba frente a Él, viendo que después de clamar había expirado dijo: Verdaderamente este hombre era HIJO de DIOS.
El relato de la custodia del sepulcro es una clara evidencia de que los judíos pensaban que estaba muerto.
8º
En suma la muerte por crucifixión suponía que: el dolor y muerte se produce después de horribles mareos, calambres, sed, hambre, falta de sueño, fiebre traumática, tétanos, vergüenza, continuidad del tormento, horror de anticipación, mortificación por heridas no atendidas,..., La postura no acostumbrada hace que cada movimiento sea muy doloroso, las venas desgarradas y los tendones deshechos palpitan con incesante angustia, las heridas infectadas gangrenan poco a poco; las arterias especialmente en la cabeza y el estómago se inflaman enviando descargas de sangre, y mientras gradualmente incrementa cada variedad de miseria, se le añada la angustia intolerable de la quemante y sofocante sed; todas estas complicaciones físicas causan una ansiedad interna que hacen a la persona ver la muerte, en lugar de un enemigo desconocido, como la liberación del tormento (Frederick Farrar)
7º Agua y sangre salieron de su costado cuando lo atravesaron con una lanza. La mejor evidencia señala que esto fue realizado por un soldado romano para cerciorarse de su muerte. La lanza penetró sus costillas, perforando su pulmón derecho, el pericardio y el corazón dejando salir el líquido pleural y la sangre. Este golpe era fatal, sin contar con las heridas en sus muñecas y pies que habría seccionado nervios principales.
5. El hecho de que saliese sangre y agua, es explicado por muchos médicos especialistas como un fenómeno que se produce por la rotura del corazón, y que si estuviese vivo, saldrían borbotones de sangre, pero el caso de que saliese un coágulo rojo oscuro, separado del suero acuoso que lo acompañaba demuestra que se había producido una coagulación masiva en las arterias, y es un prueba médica concluyente que Jesús estaba muerto.
6º
. El Obispo Eusebio de Cesárea, en referencia a los que eran azotados antes de la crucifixión declara: “las venas de la víctima quedaban al descubierto, y los músculos, tendones e intestinos quedaban totalmente expuestos” Además le habían insertado en su cabeza una corona de espinas. Después entre las 9,00 de la mañana y el ocaso sufrió cinco heridas importantes de las cuales cuatro fueron los clavos usados para fijarlo en la cruz. Restos hallados de palestinos crucificados permiten saber que esos clavos eran de 12 a 17 cms. de largo y 1 cm de grosos.
5º
Tenemos que considerar:
1. Jesús sufrió tanto que no pudo concluir el viaje transportando la cruz hasta el lugar de su muerte
2. No hay evidencia alguna de que Jesús hubiese sido drogado. De hecho el rechazó el analgésico que normalmente se le administraba a las víctimas de la crucifixión Mr 15:23. Su evidente agonía y muerte no encajan en el cuadro de un hombre que está por quedar como muerto en un estado inducido por la droga.
La abundante hemorragia confiere alta probabilidad a la muerte. Su extremo estado emocional, le hizo sudar grandes gotas de sangre mientras oraba en el huerto (lc 22:44) Probablemente Jesús estaba ya en un estado grave antes de que lo crucificaran, pues la noche anterior a la crucifixión, fue golpeado y azotado repetidas veces con un látigo romano “flagrum” (de tres puntas recubiertas con pedazos de hueso o metal) que habría desgarrado los músculos, y prepararía las condiciones para un colapso circulatorio.
4º
La teoría del soponcio, la popularizó un hombre llamado Venturini y presupone que Jesús no murió, sino que sufrió un desmayo, por cansancio y pérdida de sangre. Todo el mundo pensó que estaba muerto, , pero más tarde recuperó el conocimiento y sus discípulos pensaron que había resucitado. Otros han sugerido que e propio Jesús planeó su arresto, juicio, y crucifixión, haciendo los arreglos para que fuera drogado en la cruz, y entonces fingir para recuperarse posteriormente de los latigazos, de la pérdida de sangre por la lanza, y por los agujeros en sus manos y pies...
3º
JESÚS REALMENTE MURIÓ EN LA CRUZ.
El hecho de la resurrección de Cristo es un asunto histórico, en cuanto a su muerte y enterramiento: El lugar se halla definido, el poseedor de la tumba era un hombre que vivía en la mitad del primer siglo, la tumba estaba hecha de la roca en un lugar cerca de Jerusalén, los guardias apostados de guardia eran reales...
Hay amplia bibliografía paralela al respecto: Ignacio, obispo de Antioquía (50-115 d.C), Justino Mártir (100-165 d.C) Clemente (160-220 d.C) Tertuliano, Josefo, ..., todos ellos relatan como un hecho histórico la realidad de la muerte y posterior resurrección de Jesús, clarificando el hecho de que la tumba está vacía.
Antes de que probemos que Jesús resucitó, es importante probar que efectivamente murió.
(El Corán afirma que Jesús sólo fingió morir (Sura IV : 157))
Para que la resurrección tenga significado, Jesús tuvo que morir primero.
2º
JESÚS PREDIJO SU PROPIA RESURRECCIÓN.
“Destruid este templo, y en tres días lo levantaré” Jn 2:18-22
“Como estuvo Jonás... así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches“ Mt 12:40
“La señal del profeta Jonás” Mt 12:39, 16:4
“Jesús comenzó a enseñar que era necesario...” Mr 8:31
“Tengo poder para ponerla (su vida) y tengo poder para volverla a tomar” Jn 10:18
“Desde entonces comenzó Jesús a declarar...” Mt 16:21
Mt 17:9; 22,23; 26:32; 9:10; Lc 9:22-27
Para Emerito Augusto:
1º
EL ANTIGUO TESTAMENTO PREDIJO LA RESURRECCIÓN.
En declaraciones específicas como en inferencias lógicas.
Se sabe que David murió y fue enterrado, y el apóstol Pedro aplicó este pasaje a la resurrección de Cristo cuando decía: “No dejarás mi lama en el Hades, ni permitirás que tu santo vea corrupción” Salm 16:8-11, citado en Hech 2:5
Igualmente por inferencia lógica:
Está la doctrina clara que el Mesías habría de morir: Salm 22; Isaías 53, y también está la enseñanza que tendría un reino político eterno, desde Jerusalén: Isaías 9:6; Dan 2:44; Zac 13:1 No se puede reconciliar estas doctrinas si el Mesías que muere no es resucitado de los muertos... Únicamente por su resurrección pueden cumplirse las profecías relativas al reinado mesiánico.
Duda,
Yo creo en la resurrección pero en ningún tipo de reencarnación; oigo que será con la segunda venida de Cristo y por otra parte decimos que los difuntos están ya ahora con Dios.
¿Cuándo entonces?
Mira, ese texto, según mis limitados conocimientos bíblicos, precisamente fue escrito mucho tiempo después de Isaías, y expresa la alegría por la vuelta del exilio. Y no es ni más ni menos que el “recuerdo por sus difuntos” que no gozaron de esa alegría de vivir la paz. Y perdona la comparación, pero es que no se me ocurre otra más elocuente: “Caídos por Dios y por España, ¡¡¡Presentes!!! (¿O sea, ¡¡resucitad!! Vivid para ver.)
Entiendo tu postura: pero la veo demasiado apologética.
Saludos
JOSE CARLOS. Respeto tus afirmaciones. Sin embargo te hago algunas precisiones desde mi punto de vista.
Dices: “Las diferencias que se oponen entre el alma inmortal y Dios son simplemente sofísticas o imaginarias.” Y yo puedo deducir. Entonces, si Dios (espíritu) se ha “encarnado”, ¿por qué el alma (espíritu como Dios) no puede “re-encarnarse”?
“Quien niega la inmortalidad, niega a Dios.” La reencarnación no niega la “inmortalidad”; al contrario. Lo único que pretende es “llegar purificados”; o sea, como el “purgatorio” sólo que en la tierra.
“Si nosotros no resucitamos, entonces Cristo tampoco ha resucitado, y todo se reduce a nada.” Pues claro. Un buen número de teólogos de prestigio entienden que Jesús NO resucitó en sentido biológico. La resurrección se interpreta como un “vivir para Dios” (San Pablo).
Y disculpa mi intromisión en tu exégesis sobre el texto de Isaías: 26,19. Mira, ese texto, según mis conocimientos bíblicos, precisamente fue escrito mucho ...
Naturalmente, con todos esos textos en la mano se puede machacar nuestra mente a biblazos, intentando convencer (y con-vencer no se arregla nada, más bien se complica).
Si ya partimos de que “por el pecado de “uno” entró la “muerte”; y por la obediencia de “otro” llegó la “resurrección”, pues como que no engatusa, porque nuestro Adán australopiteco es sólo un mito. Y de un mito sólo se puede extraer mitología.
Y hablando de las “estadísticas” se dice: “De todas formas, desde el punto de vista cristiano, los números estadísticos dados son muy preocupantes por la ligereza con que los cristianos confiesan creer en la “reencarnación”. Y yo añadiría que incluso esa ligereza se da respecto a la resurrección. Aunque marquen la cruz en “tiene que haber algo”.
Todo lo que HOY se diga ante la generación de jovenes que llevan INTERNET en su móvil para intentar 'colarles' que el primer hombre era inmortal, y que entró la muerte física en él por el pecado de Adan, etc. es, pura y simplemente alimentar una doctrina que ATENTA contra la razón; contra Dios que creó la bios en evolución, con su nacer, desarrollarse, crecer y morir y, además, los duerme en aquella luz que es el Logos, su Alma, que se da a todo hombre que viene a Él sin pretender seguir con el FUNDAMENTALISMO de la Palabra que nunca cambiará: Todo el conocimiento de Dios es justo lo QUE SIEMPRE CAMBIARÁ. Por eso está vivo y quiere que nos movamos: en lo humano, en la sociedad, en el Espíritu.
desde su niñez, del Espíritu, pues lo CONOCÍA. Juan se alimenta de la Presencia de Dios. Pero sabemos de Elías que, cuando se separó al arroyo en la sequía Dios le dijo: aves del cielo te traerán por la mañana y por la tarde cada día dos cosas: PAN Y CARNE, y beberás del arroyo.
Lo que para Elías era su alimento, ya ha dejado de ser en Juan, porque éste, y Jesucristo, se toman la CARNE, (y el vino) ya no dicen que el pan sea pan, sino ESTA ES MI CARNE.
La explicación, en síntesis, de esta evolución en un mismo ser que fue arrebatado al cielo en un carro de fuego, es ésta: en los rudimentos antiguos para la búsqueda de Dios es fundamental la Palabra inalterable, el pan, pero cuando ya estamos en el Espíritu, lo que se toma es CARNE, la presencia de Dios.
Todo lo que HOY se diga ante la generación de jovenes que llevan INTERNET en su móvil para intentar 'colarles' que el primer hombre era inmortal, y que entró la muerte física en él por el pecado de Adan, etc. es...
comérsela. Y eso hacen: comerse a millones de seres en generación tras generación que 'aceptan' su Ley de Karma, su pagar por los pecados de sus siete vidas pasadas: un contradiós, y además, una aberración en Psicología: Porque VIVIR es, precisamente, desear, y quien extingue los deseos como un purista cristiano de aquellos que se encaramaban en una columna en el desierto en tiempos de Osio... es nihilista: todos patatas.
Veamos un aspecto interesante de la EVOLUCIÓN del Espíritu en el ser humano, tal y como Dios lo trae: sabemos que Juan Bautista era el 'precursor', el que preparaba el camino para restaurar todas las cosas. Bien. Pues cuando Jesús baja al Jordán frente a él, dice: yo no lo conocía, pero Dios me dijo que aquel sobre quien vea descender el Espíritu... ES. Y lo vió.
Bien, según dice Cristo cuando le preguntan sobre quién fuera Juan, dice: pero Elías vendrá y restaurará todas esas cosas. De Juan sabemos que se alimentaba en un desierto, donde vivió des...
Dice un exégeta antiguo que Dios también EVOLUCIONA, y que por eso gusta de llamarse a sí mismo: "El Logos: Éste estaba en Dios y el Logos era Dios", del verso primero de Juan.
Así las cosas, Pablo, que también evoluciona en su percepción espiritual,
llega a decir cuando ya es crecido: ya no andéis más echando los fundamentos, la doctrina de resurrección de los muertos, de arrepentimiento de obras muertas, de juicio final, etc. son sólo rudimentos. Andad al Espíritu.
El artículo dice bien cuando expone que "budismo, en esencia, no es una religión", porque lo que hace Gautama es HUIR del sufrimiento en todas sus formas, y como buen oriental, percibe hasta la raíz el sufrimiento y llega a la conclusión de que SUFRIR VIENE del DESEO. Y,... decide EXTERMINAR EL DESEO. La palabra 'Nirvana' en sánscrito es extinción. Así, se quedan sus cerebros como una patata recién cogida del suelo, que ni siquiera tiene ya vínculo con la madre tierra. Sólo sirve para comér...
En la intimidad del paraíso,
el amor es vino y levadura,
rizos marino, de corales anclados
en estrellas celestiales,
En la intimidad del paraíso
la luna preñada, va de besos
engalanada en los verso que la personifican,
En la intimidad del paraíso,
el corazon late en dos tonos y a dos ritmo
¡oh! patria eres en ese nuevo latido,
en la ofrenda de la
tierra prometida,
en el nacer viejo del corazón
en la Buena Nueva.
Carmen
Las Sagradas escrituras nos brindan amplia y permanente evidencia de que la fe en la resurrección del cuerpo yace en la fe de que Jesucristo murió y resucitó. Si su carne se pudrió en el sepulcro de José de Arimatea entonces nuestra esperanza de salir de la tumba está condenada al más profundo fracaso; si su cuerpo se incorporó al polvo de Palestina, entonces nuestra fe, nuestra imaginaria fe y nuestra alardeada esperanza en la resurrección son tan inertes y tan muertas como el polvo del desierto. Todas las invencibles pruebas de la resurrección de Jesucristo constituyen confirmaciones profundas, verdaderas y eternas como la propia Palabra Escrita de que nuestros cuerpos, al llamado de Jesucristo, se despojarán de su vituperio y destruirán las cadenas de hierro de la muerte. La resurrección de Jesucristo fue necesaria para establecer la verdad de su misión y ponerle el rótulo de ilimitado poder a su evangelio.
Dijo el profeta Daniel: “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua (Daniel 12:2). Se levantarán los que duermen. El que duerme es el cuerpo; el alma jamás duerme. Lo que habrá de despertar es lo que duerme en el polvo de la tierra. Despertarán los que duermen en el polvo de la tierra. Solamente el cuerpo duerme en el polvo de la tierra. Dijo nuestro Señor: “ No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28,29). Vemos aquí que la resurrección es el abandono de la tumba. Pablo sostiene la doctrina plena de consuelo: “tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los que no tienen esperanza. (1 Tesalonicenses 4:13, 14).
La resurrección de Cristo es la causa de nuestra resurrección, el por su resurrección obtuvo el poder y el derecho de resucitar a todos los muertos, "porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados" (1 Corintios 15:22). "porque si fuimos plantados juntamente con él en semejanza de su muerte, así también lo seremos en la resurrección" (Romanos 6:5). El cambiará nuestros ruines cuerpos transformándolos en semejanza de su glorioso cuerpo. Así como e hemos exhibido la imagen de lo terrenal, así habremos de exhibir la imagen de lo celestial. Esta es la grandeza del cristiano, de que Cristo al resucitar d entre los muertos, ha obtenido no sólo el poder sino que se ha transformado en el modelo de resurrección. “tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡ Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos (Isaías 26:19).
sigue:
Si nosotros no resucitamos, entonces Cristo tampoco ha resucitado, y todo se reduce a nada. Dios es la garantía de mi existencia futura, mi salvación, mi consuelo, mi amparo ante las fuerzas del mundo exterior; si tengo a Dios tengo la inmortalidad. Éste es el caso de los místicos cristianos más profundos; para ellos el concepto de inmortalidad quedaba absorbido en el concepto de Dios; Dios era para ellos un ser inmortal.
La fe en la inmortalidad del hombre es la fe en la en la divinidad del hombre, y viceversa, la fe en Dios es la fe en la personalidad pura, liberada de todas las barreras, y, por consiguiente inmortal. Las diferencia que se oponen entre el alma inmortal y Dios son simplemente sofísticas o imaginarias, como si por ejemplo la felicidad de los habitantes del cielo se encerrara en límites, se dividiera en grados, a fin d establecer la diferencia entre Dios y los seres celestiales. Si no hubiera ninguna otra vida mejor, dios no sería justo y bueno. Quien niega la inmortalidad, niega a Dios. Dios es la certeza última y suprema del hombre respecto a la verdad absoluta de su esencia.
Domingo, 3 de junio
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Asoc. Humanismo sin Credos
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