El blog de X. Pikaza

Novísimos X. Los 40 de Fernando sobre el Ritmo del Tiempo

10.11.08 | 18:08. Archivado en Dios, Amigos, la voz de los
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Sigue Fernando insistiendo sobre un tema que empezó con San Anselmo (21, 04, 08) y se ha expandido con varias entregas sobre el Dios conocido y deseado. Podéis verlo en http://blogs.periodistadigital.com/admin/b2browse.php?blog=410&p=160348&c=1 (09.11.08 @ 08:50 y siguiente). Había preparado para hoy una entrega intrigante de Héctor sobre el divorcio y he dejado para mañana una reflexión sapiencial de Gelpi sobre la muerte y las reencarnaciones. Soy muchos temas para hoy, pero no puedo dejar sin señalar las 40 nuevas aportaciones de Fernando sobre el tiempo, que caben muy bien en el tema general de los novísimos que aquí estamos tratando. Nadie como él, que yo sepa, puede reflexionar de esta manera sobre el tiempo rítmico (musical) de la realidad que es amor. Ofrezco hoy sólo, aquí unidos, los primeros comentarios. Los demás podéis verlos en el sitio indicado. Los seguiré ofreciendo. Gracias, Fernando, por tu aportación a mi humilde blog. Más altos lugares tendrás para publicar un día tus reflexiones, pero podemos recordar que fue éste el lugar primero de su andadura.

El tiempo de Fernando [Visitante]

No es posible, querido Xabier, determinar si la unidad de los tiempos (subjetivo - histórico - cósmico) se despliega por ciclos o eones repetidos, recurrencias típicas o linealidad progresiva. Este dato no queda atestiguado por los hechos concretos y temporarios. En función de los conocimientos directos, salvo recurrencia a teorías filosóficas o religiosas de carácter general, sólo percibimos en nosotros mismos y en torno nuestro una instancia de cambio, como diría Aristóteles. Einstein entendió que la flexibilidad del tiempo relativista nos hace sospechar que estas persistencias cotidianas del flujo pasado, presente y futuro sólo son válidas subjetivamente e irrepresentables a efectos de dilatación y contracción de tiempo (Albert Einstein, “Física y realidad” [1936] en “Sobre la teoría de la Relatividad y otras contribuciones científicas”, Barcelona 1985, 78-108; cfr. Paul Davies, “Sobre el tiempo”, Crítica 1996, cap.I).

No obstante, el mismo René Thom afirmó que los operadores categoriales aristotélicos, uno de los cuales es anterioridad & posterioridad, como forma esencial del cambio percibido, constituyen homeomerías (sustrato de apariencia homogénea) que advierten de los estados internos locales en la propia materia. Por eso, «La dynamique intrinsèque de notre pensée n’est donc pas fondamentalement différente de la dynamique agissant sur le monde extérieur. On s’expliquera ainsi que des structures simulatrices des forces extérieures puissent par couplage se constituer à l’intérieur même de notre esprit, ce qui est précisément le fait de la connaissance» (“Modèles mathématiques de la morphogenèse”, Bourgois 1974, 265).

¿Quién tiene razón aquí? Si el flujo de tiempo es ilusión (Einstein), puede que el cambio no lo sea (Thom). Pero es un problema que requiere de otras estrategias explicativas.
Mi intención no es hablarte del tiempo, a pesar de este erudito comienzo, pero sí del cambio, al menos de uno en particular: el derivado del tensor singular.
Creo que el cristianismo no es una religión del tiempo, sino del espacio. De un espacio en dilatación como actividad predicada, celebrada y presencial de la actualización salvadora. El tiempo, de ser algo, es pasado de referencia en permanente memoria revivificadora (hechos y palabras de Jesús) y futuro de final de los tiempos como acontecimiento de ruptura (discurso escatológico). Del presente ya se ocupó San Agustín montando la idea de ‘Aevum’ y desmontando las recurrencias cíclicas gracias a 1P 3,18: «Semel enim Christus mortuus est pro peccatis nostris...». Lo que sea el ‘ahora’, sólo interesa como cambio o ‘conversio’ de un tiempo de sucesión convergente en Cristo. Piensa en un cono cuya base somos todos y el extremo es el Señor [en realidad es a la inversa visto desde el Padre].

El tiempo como simple historia humana en curso de sucesión, queda absorbido por el espacio eclesial ‘de una vez por todas’. Por eso, para el cristianismo, la perfección del tiempo no es una espera, como siempre se ha dicho [el «hasta que vuelva» de 1Co 11,26], sino más bien referir esa espera a un estado de presencia actual, donde toda cosa está ligada (hypótaxis) a la dirección, activa, presente pero no visible, del ‘todas las cosas en todos’ de la que hablaba Pablo [1Co 15,28]. También los gnósticos creían en el pléroma y en la crisis venidera, pero con la diferencia de que el tiempo presente no es revelación continuada y misteriosa de un sometimiento realizable, sino tiniebla y disfraz de un descenso inexcusado, de un franqueamiento de la caída también presente (cfr. H.-Ch. Puech, La Gnose et le Temps, en “En quête de la Gnose”, Gallimard, Paris 1978 [vol. I,215-270]). La clave está en la encarnación, que el gnosticismo rechazaba.

Asimismo, es conocimiento del tiempo cósmico saber como esas ‘todas las cosas’ o ‘toda cosa’ (panta) de las que habla Pablo en 1Co 15,28, constituyen un ‘todo’ global (en pâsin). El tiempo subjetivo o tiempo del alma del que trató San Agustín, sólo capta el conjunto de cosas repartidas como ese ‘en pâsin’ o «para todos» más o menos embarullado en sucesión y localización, cuyo orden sometido a Dios como totalidad consumada es desconocido en el presente. Al ignorar el tiempo de este ‘panta’ plenificado del Padre, la fe no suple el TIEMPO pero lo desplaza hacia el ESPACIO de la comunicación eclesial entre las cosas. Por eso existe la Eucaristía, para transubstanciar el tiempo en espacio.

Se vive de fe cuando se cree que todas las cosas sometidas a Dios cumplen el propósito dado en Cristo, aunque ahora sólo se vea en espejo. Por eso es importante saber, como dije anteriormente, que nada es desechable, pues ahí corre también el ‘panta’ de Dios.

Con modestia, observo que la teología cristiana es muy buena para analizar el tiempo interior, o tiempo de la gracia habitual o actual, pero poco útil para explicar las complejidades del tiempo objetivo. Como sabes, el Ephapax o ‘de una vez por todas’ de la carta a los Hebreos reduce el ritmo de la sucesión de días y fiestas -en términos de sacrificios judíos- a ser simple sombra (skían) de lo futuro o hacerse copia del conjunto de realidades o ‘pragmátôn’ (Hb 10,1-10). Sin embargo, y a pesar de la dualidad sagrado-profana de las religiones cíclicas, es el ritmo y no la línea (unilinealidad escatológica, diría el sociólogo Berger) el que mejor explica, a mi entender, los intervalos internos de la sucesión, intervalos que la hipotética solución de la entrega del sí-mismo de Jesús, según la expresión de Hb 7,27 (‘eautón’), no dejan ver con precisión.

12 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por cristiana 11.11.08 | 13:53

    Gracias Roser, tambien te mando un abrazo.

  • Comentario por papillon 11.11.08 | 12:54

    Lo que se puede decir del tiempo !pero si es producto de nuestra imaginación !!
    Los "tiempos"pasan rápido o lentos ,dependiendo de los estados del alma o del cuerpo

  • Comentario por Roser Puig F 11.11.08 | 10:36

    Cristiana, estoy segura que Jesus estaba pendando en ti cuando exclamó:"Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla." Un abrazo.

  • Comentario por cristiana 11.11.08 | 09:52

    A dracula en las peliculas tambien le llaman señor...y supongo que habeis visto algunas peliculas,este señor por supuesto ni creo el cielo ni la tierra pero en mentiras seguro que en eso era bueno.Sus sentimientos eran de piedra, y las piedras no sienten.
    Por eso a mi no me gusta la frase de "Pedro tu eres piedr...y sobre ti edificare mi iglesia".
    Prefiero almas vivas,viviendo en la verdad,y quizás esto sea "resucitar"

  • Comentario por cristiana 11.11.08 | 09:34

    Pues a mi la transubstancia me recuerda a dracula, y la verdad dracula en todas las peliculas es un muerto.

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 11.11.08 | 08:07

    Y, por supuesto, que aquellos que habían sido “designados” (¿?) por el Buen Dios para atender prioritariamente lo religioso (insisto, que se confundía con el hecho de cumplir con esos ritos, ya que se aseguraba era lo que “deseaba” el Buen Padre Celestial) utilizaban para vivir muy cómodamente.
    No debemos olvidar que muchos exegetas estiman, que la Carta a los Hebreos fue redactada dirigida a hebreos que habían adoptado el cristianismo y que habían sufrido persecuciones por tal motivo, y que entre ellos había muchos sacerdotes que se habían convertido al cristianismo, pues reconocían a Jesús como Señor y Salvador.
    En definitiva —y sin desconocer ni rechazar el planteo del artículo que, reconozco, excede mi pensamiento— lo que intento señalar es que esa mención a días y fiestas apuntaba hacia otro lado, y que en nuestros días esa crítica tiene el mismo valor que hace 20 siglos.
    Cordiales saludos
    MARANA-THA

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 11.11.08 | 08:06

    Debo decir que yo, usando la misma modestia, o aún mayor que la del autor del artículo (y tengan la absoluta seguridad que eso no es ningún chiste, y menos aún “falsa modestia” de mi parte) me siento obligado a señalar que —al menos para mí— lo que la Carta a los Hebreos menciona al referirse al ritmo de la sucesión de días y fiestas es otra cosa.
    Estimo que constituye una crítica al uso de lo religioso (¿?) como si su esencia fuera un mero cumplimiento de ritualismos que —de cualquier forma— servían para que el pueblo simple y llano, el hebreo común y corriente, el que debía laborar duramente todos los días para “arrancar” de la tierra sus alimentos, y demás elementos necesarios para cubrir las exigencias básicas de la vida, se viese “motivado” (y “obligado”) a “contribuir” con una parte sustancial de lo que obtenía para que se continuase haciéndolos.


  • Comentario por Roser Puig F 11.11.08 | 07:45

    Dice Fernando:”Creo que el cristianismo no es una religión del tiempo, sino del espacio. De un espacio en dilatación como actividad predicada, celebrada y presencial de la actualización salvadora”. (Y yo creo que me voy a conformar con entender un poquito este párrafo Pretender ir más allá, para mi sería como “meterme en camisa de once varas”).

  • Comentario por luis_r 11.11.08 | 00:14

    Cada párrafo apunta sugerencias interesantes, aunque no lo he pillado todo. Sobre el tiempo y la verdad ¿os sucede (creéis) que en la vida la mentira respira-en/requiere-de/necesita el Tiempo (es "histórica" y de pata fuerte pero corta) y que la verdad no?(Sorry por si esto es una pajentelequia mental...:::))))))))

  • Comentario por Pilar 10.11.08 | 23:56

    Se nos va la vida a cada instante, pero la presencia salvadora de Dios con nosotros es eterna.
    Y a nosotros nos toca dilatar el espacio donde pueda manifestarse dicha presencia.

  • Comentario por Pilar 10.11.08 | 23:52

    Muy profundo. Difícil de leer así del tirón, pero muy interesante porque aunque no sea ninguna novedad que:"... el cristianismo no es una religión del tiempo, sino del espacio. De un espacio en dilatación como actividad predicada, celebrada y presencial de la actualización salvadora", así lo vivimos en realidad.
    Vivimos una fe en el tiempo, entre la venida de Jesús y la parusía, un tiempo de espera mas que de esperanza en la presencia salvadora de Jesús.
    Por eso celebrar la Eucaristía para transubstanciar el tiempo en espacio es una idea revolucionaria porque aunque todos sabemos que celebrar el memorial de la pascua de Jesús: vida, muerte y resurrección es precisamente eso, raramente lo vivimos.
    Nos faltan espacios de fe y nos sobran tiempos de espera.
    Gracias fernando por abrirnos un poco los ojos y orientarnos hacia el espacio "de una vez por todas", en lugar de estar mirando el reloj continuamente. Se nos va la vida a cada instante, pero la presencia salvad...

  • Comentario por logos 10.11.08 | 19:57

    Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo, y la tierra, y el mar, que EL TIEMPO NO SERÍA MÁS, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como anunció a los profetas. Rev. 10:6-7.
    Jesucristo, al irrumpir en el espacio, trae el Alma del Dios viviente (no tiempo) al templo del hombre: He aquí, estoy a la puerta y llamo: aquel que abra la puerta yo entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.
    Al sentirse el Alma del Dios viviente en el alma de un ser humano, se QUIEBRA el tiempo por súbita
    -e irracional- superación del espacio. Quien haya sido bautizado al Espíritu, sabe esto: Dios no vive en el tiempo, cosa que resulta ser pura dimensión material.

Domingo, 3 de junio

BUSCAR

Editado por

Los mejores videos

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930 

Sindicación