El blog de X. Pikaza

Novísimos 5. Las reencarnaciones y la resurrección

06.11.08 | 06:29. Archivado en mujer, hombre, religión-religiones, dioses-diosas, Amor
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La doctrina de la reencarnación no forma parte de los novísimos cristianos, que constan de cuatro acontecimientos o estados: muerte, juicio, infierno y gloria (con el purgatorio) La religión bíblica no defiende ni expone una teoría de la reencarnación de las almas; pero sólo conociendo el sentido de la reencarnación puede entenderse la novedad bíblica de la resurrección y del cielo cristiano, dentro de una visión general de la supervivencia humana, Además, son millones los hombres y mujeres que creen, de alguna manera, en las reencarnaciones. Por eso quiero presentarlas aquí, desde la perspectiva del estudio de las religiones y desde la experiencia humana de la vida que rueda y rueda (en manos del amor de Dios, según los cristianos).

Un tema vinculado a las religiones de la interioridad

Las religiones de la interioridad (hinduismo, budismo) parten del mito (símbolo básico) de la caída de las almas: en su verdad más honda, los hombres pertenecen a otro mundo, forman parte del ser de lo divino, de aquello que es y no puede nacer ni morir. Sin embargo, por un tipo de perturbación, pecado o destino, ellas han descendido y se encuentran de algún modo atadas a los ciclos de la vida, definida por el constante nacer y morir.
Por eso, el alma está cautiva: se encuentra atada a la materia, es incapaz de comprender y de asumir su sentido dentro del conjunto de la realidad. No está cautiva de cosas externas, nadie le esclaviza y oprime desde fuera. Está más bien, cautiva de sí misma: atada a sus deseos, a la propia realidad violenta de su cuerpo, inmersa en la gran rueda de una fortuna (fatalidad, destino) en la que todo lucha contra todo. Según eso, misma realidad del alma rueda en un proceso en el que podemos trazar unas líneas de orientación.

(1) Hay metempsicosis o trasmigración

allí donde el alma ella va tomando nuevas formas, va viviendo de maneras diferentes, dentro del gran proceso cósmico. El alma es como una energía que se expresa y manifiesta en diversos vivientes. Ella es como la misma vida, que cambia de formas, pero que nunca muere. En ese sentido podemos hablar de una inmortalidad del alma o de la vida que permanece por encima de todos los cambios. En ese contexto se puede hablar de palingenesia, aunque esta palabra tiene un sentido ligeramente distinto. No es una pura trasmigración, sino que implica un renacimiento.
En esta perspectiva se supone que el alma es inmortal en sí, pero se añade que ella ha penetrado en el proceso de los giros cósmico (de generación y corrupción), de manera que viene a quedar sometida por la muerte. No se limita a cambiar como en las transmigraciones, pasando de un cuerpo a otro, sin morir, sino que se supone que ella sufre, muriendo en cada muerte, pero de tal forma que puede superar el estado de muerte. Por eso decimos que ella re-nace o se re-encarna, vuelve a tomar carne, a introducirse en la materia girante de la tierra.

Para las almas, que en sí son inmortales, este constante viaje cósmico constituye la expresión de una caída, es un estado inferior de existencia. Resulta a veces difícil distinguir entre una pura trasmigración, una reencarnación y un renacimiento, entre el viaje de las almas y la experiencia de vuelta a nacer, de nueva entrada en el mundo, después de una muerte que puede parecer traumática. Aquí prescindimos de las diferencias y vemos el tema de una forma general.

(2) Liberación del alma e inmortalidad.

El hombre religioso sabe que se encuentra atado a las reencarnaciones, descubre su más honda verdad eterna o divina (como Brama o no-nacido) y por eso puede iniciar un camino de ruptura o superación, que le permite volver a su origen divino, superando el nivel del tiempo. Para ello debe purificarse, entrar en su verdad original, venciendo los deseos y representaciones de la tierra (de la vida cósmica). En esa línea, la liberación definitiva (moksa, nirvana) se entiende como un retorno: el ser humano reconquista su eternidad o se deja reconquistar por ella, superando de esa forma la rueda de las reencarnaciones.

La libertad del hombre es lo eterno: retornar a la inmortalidad, recuperar el carácter divino de la vida primigenia. Por eso, el camino de las reencarnaciones tiene que ir pasando y quedando atrás, hasta que el alma llega a descubrir su más honda verdad, alcanzando su forma divina (que es eterna) y superando de ese modo el nivel de las reencarnaciones. Normalmente la liberación del encadenamiento del hombre, que trasciende la esclavitud de las reencarnaciones, está vinculada a la exigencia (esperanza) de la inmortalidad.

El paso del alma por el mundo no ha tenido carácter positivo, no ha sido tiempo de creación, sino caída. Por eso, la auténtica liberación del alma inmortal ha de tener un aspecto de olvido: superar las huellas del tiempo, borrar la memoria pasada de las cosas (deseos, violencias) de la historia. Un mal sueño en una mala posada: eso ha sido esta vida de giros, de encarnaciones sucesivas, hasta que el alma ha descubierto su identidad y ha podido elevarse, más allá de las esferas más altas, hasta su propio ser, que es lo divino. Al mismo tiempo, la liberación es encuentro, retorno al estadio original en que el alma vivió. No ha existido verdadera creación, no hay novedad en la culminación de la vida humana.

El hombre no es alguien que traza los rasgos personales de su vida, no es alguien que construye su propia historia, sino alguien que se libera del pasado malo del mundo para volver a lo divino. Difícilmente puede haber en este contexto una inmortalidad personal, difícilmente puede hablarse aquí de salvación del individuo, pues persona e individuo pertenecen a la trama de la historia, que ha sido tiempo de olvido, miseria y caída. Más allá de la historia, en la eternidad, no hay individuos ni personas, sino sólo el ser de lo divino.

(3) Conforme a la visión de las reencarnaciones, no se puede hablar de redención, ni de resurrección,

ni tampoco de un salvador, es decir, de una persona (como Cristo) que nos libera de la esclavitud de la historia, pues cada uno debe liberarse a sí mismo. Pero al decir que «cada uno» se libera a sí mismo hay que añadir, en otra perspectiva, que no se libera «cada uno», pues hay verdadero yo, no hay nadie distinto de los otros, no hay personas, en sentido estricto. No me salvo «yo», sino que se salva en mí lo divino, es decir, el fondo permanente, perdurable, de mi vida. Yo mismo no soy más que una forma pasajera, individual, dividida, que el alma sagrada (la totalidad divina) ha tomado por un tiempo, al bajar a la materia.

Eso significa que no puede haber resurrección de la persona (pues mi persona es máscara temporal, puro cambio que debe acabar cuando el alma en sí retorne sí a lo divino). La trasmigración (reencarnación, metempsicosis) alude a una experiencia de unidad radical de las almas en Dios o en lo divino. Los individuos dependemos unos de los otros de tal manera que formamos un todo, en la gran cadena de la vida, que ofrece a cada uno un lugar y tarea partiendo de las existencias anteriores, es decir, del proceso total de lo divino.

Esta perspectiva ofrece grandes valores, pues vincula a todas las almas en un despliegue universal en la que se encuentran insertas. Pero falta en ella la experiencia de individualidad y de responsabilidad personal que son propias de las religiones «multi-animistas» (en las que cada ser humano tiene un alma propia, personal).

(a) En las religiones mono-animistas, donde sólo hay un alma o divinidad universal, domina la experiencia de la reencarnación, hombres y mujeres corremos el riesgo de ser un momento en la serie de la vida, de tal manera que cada uno de nosotros estamos determinados por el pasado de las almas que nos han precedido y el futuro de aquellas que vendrán tras nosotros, hasta que logremos ‘des-crearnos’, superando el encadenamiento doloroso de reencarnaciones, pero de tal manera que, entonces, al final ya no seríamos distintos unos de los otros.

En estas religiones sólo hay un alma verdadera, la de lo divino que se expresa y renace en la historia de los hombres. Nadie nace de verdad (por gracia de un Dios personal), nadie muere totalmente, ni se define a sí mismo, decidiendo su identidad en una única existencia. Nacer y morir son momentos de un proceso que comienza con una gran caída y lleva de una forma de existencia a otra, hasta que al fin la ‘sustancia’ meta-mundana del alma pueda liberarse de la gran cadena, retornando a lo divino (moksa, nirvana).

(b) Las religiones multi-animistas suponen, en cambio, que cada hombre o mujer tiene un alma o, mejor dicho, es una alma individual, desde Dios, en relación con los demás. Por eso, más que de reencarnación hay que hablar de encarnación de Dios en cada ser humano: cada hombre o mujer es un «alma» individual o única, en comunicación con los demás, en un camino de muerte y de posible resurrección.

(4) La resurrección bíblica.

La religión bíblica tienden a ser multi-animista (en el sentido de que cada hombre o mujer es un alma independiente) y personalista (cada hombre es autónomo), de forma que no hay en ella trasmigración de unas almas a otras, sino vincularon y comunicación personal, de unos hombres con otros, en un camino que está a abierto a la resurrección. Las diferencias parecen al principio pequeñas, pero al fin son grandes. En este nuevo contexto, las almas no deben superar una caída que las ha separado de su origen, retornando a lo que son en sí, sino que son creadas por Dios y deben crearse a sí mismas, en comunicación comunitaria. Eso significa que ellas se realizan recibiendo, compartiendo y entregando la existencia.
Cada hombre (varón o mujer) brota de la tierra (es mundo), surgiendo de un Dios personal y de unos padres y un grupo cultural, en un determinado lugar y momento de la historia, llevando en sí la historia de todo su pasado y su contexto cósmico y social. Cada hombre nace de Dios, por el Espíritu, como independiente y autónomo, teniendo que hacerse desde y con los otros.
Cada uno es responsable de sí y ha de asumir su propia muerte, intransferible y única, no para renacer otra vez y seguir en la cadena de existencias, sino para culminar en amor (con el riesgo de perderse, si se encierra en su egoísmo). Siendo lo más individual y lo más peligroso (pudiendo entenderse como destrucción total del ser humano), la muerte puede venir a presentare también como culmen del proceso de comunión que vincula a los hombres entre sí, vinculándoles a un Dios entendido como poder de resurrección. El Dios bíblico no es la eternidad supratemporal de las almas, ni el sustrato de divino de la vida, que se expresa en el proceso de las reencarnaciones. Al contrario, el Dios bíblico es aquel que crea a cada ser humano de la nada (creándolo en la historia) y resucita a los que han muerto (cf. Rom 4, 17). Según eso, fe en la creación y en la resurrección son inseparables. Sólo un Dios que crea de la nada puede resucitar a los que han muerto.

(5) Reencarnación y resurrección.

Las dos representaciones tienen algo en común, sobre todo si se miran las cosas desde la perspectiva de la comunicación vital. Tanto en un caso como en otro, los hombres mantienen relaciones espirituales, de mutua creatividad, que están vinculadas a la herencia biológica y psíquica (brotan de un mismo proceso de vida y cultura), pero que trascienden ese nivel e implican un tipo de comunicación social, pues unos reciben la vida y la crean con otros (desde otros), a través de un proceso de → nacimiento sagrado. Pero hay una diferencia básica:
las religiones reencarnacionistas tienden a pensar que el «todo divino» se encuentra ya fijado, de manera que los hombres no tienen más tarea que ser lo que son, desde lo divino (pues sólo hay un alma verdadera, que es el alma de Dios). No hay en ellas creación (sino, más bien, caída del ser divino); no puede haber en ellas una segunda creación o resurrección, pues no existe un Dios trascendente, que crea de la nada y resucita a los que han muerto.
En contra de eso, la religión bíblica cree que los hombres surgen por creación de Dios, dentro de un proceso de comunicación histórica de la vida. Más aún, ellos culminan su despliegue humano por resurrección: porque el Dios de la Vida acoge en su Vida de los muertos; pero Dios les acoge no sólo en su trascendencia, sino en el mismo proceso de la historia, de manera que los muertos (como Jesús) resucitan no sólo en el mas allá de Dios, sino en el mismo más acá profundo de la historia humana, como Jesús, que ha resucitado y vive no sólo en Dios, sino en la vida de los hombres que le acogen (cf. Rom 4, 24).

Desde ese fondo se distinguen las religiones monoteístas: judíos y musulmanes tienden a creer sólo en el Dios que resucitará a los muertos en el último día; los cristianos, en cambio, creen en aquel que ya ha resucitado de Jesús, recreando así la historia humana.

(cf. M. BARKER, The Risen Lord. The Jesus of History as the Christ of Faith, Clark, Edinburgh, 1996; B. DOMERGUE, La Réincarnation et la Divinisation de l’Homme dans les Religions, Gregoriana, Roma 1997; G. PARRINDER, Avatar y encarnación, Paidós, Barcelona 1993 E. PUECH, La croyance des Esséniens en la vie future: immortalité, résurrection, vie éternelle? Histoire d'une croyance dans le judaïsme ancien I-II, Gabalda, Paris, 1993).

26 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por De paso 08.11.08 | 03:12

    La mística judía es, en no pocos de sus representantes, reencarnacionista. El Zohar, el tercer libro sagrado del judaísmo,enseña abiertamente la transmigración.

  • Comentario por cristiana 06.11.08 | 22:26

    Hisopo"DIOS es maravilloso"

  • Comentario por logos 06.11.08 | 22:23

    Pues yo creo que los endemoniados gadarenos eran los que, siendo creyentes, dieron su alma al dogma, cosa que siempre proviene del árbol del conocimiento del BIEN, -ellos
    saben que actúan en favor de la humanidad- y a partir de esto, son ortodoxos, no se apartan de La Palabra y por ella saben quienes son los 'malos
    : se dedican a asarlos en nombre de Cristo, montando las cruzadas, la Inquisición, la bula Ad Extirpanda, las quemas de brujas por las iglesias protestantes, los asesinatos en nombre del Santo Oficio, los héroes matadores de la Jihad, las confiscaciones de bienes, las excomuniones, las persecuciones en obediencia a la Palabra de Dios contra la Apostasía: mata a tu hija con las propias manos, a tu esposa, a tu mejor amigo el día que os sugiera al oído otro Dios que Yo. Deu. 13.
    Viva la pureza INMUTABLE: se reencarna siempre y la vemos activa en hombres puros, FIELES a IDEOLOGÍA. Los demás irán al infierno (los enviaremos).
    Fue contado entre los inicuo...

  • Comentario por Roser Puig F 06.11.08 | 22:13

    "Esta perspectiva( la reencarnación) ofrece grandes valores, pues vincula a todas las almas en un despliegue universal en la que se encuentran insertas. Pero falta en ella la experiencia de individualidad y de responsabilidad personal que son propias de las religiones «multi-animistas» (en las que cada ser humano tiene un alma propia, personal)." Tengo entendido que ls religiones orientales tienen un gran respeto por la Creación entera y me sentiría atraida por ellas por eso. Pero el hecho de la "falra de individualidad y de responsabilidad personal" essuficiente razón como para mantenerme al margan, en el caso de que yo no tuviera ya mi fe inscrita en mi corazón y buscara algo en lo que creer. Sin embargo, es bueno intentar comprender las otras culturas religiosas, habida cuenta de que nuestro mundo cada vez será mas intercomunicado e intercultural. Gracias Xabier.


  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 20:38

    (sigue) Solo desde la male fe, la ignorancia supina o una grave incapacidad de comprensión es posible mantener que aquí se habla de las almas de los endemoniados y que, además, existe una afirmación de la reencarnación. ¿Una fabulosa reencarnación en unos cerdos que acto seguido se precipitan al abismo y mueren? Pues vaya birria de reencarnación... Pero, ¿no siguieron vivos y en su sano juicio los antes endemoniados? ¿Cómo, entonces, se pudieron reencarnar sus almas? En fin, que hay quienes se empeñan en fabular y en inventarse una Escritura que no existe; o sea, tergiversar, manipular y falsear la verdadera hasta el ridículo. Ellos sabrán por qué y para qué... Aunque parece que no es ajeno un odio infinito a la Iglesia. En fin, allá ellos...

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 20:36

    Como enseñar al que no sabe y corregir al que yerra son dos obras de miserciordia, no puede resistirme a la tentación de reproducir los textos de Mt, Mc y Lc.
    "Y le suplicaban los DEMONIOS: 'Si NOS ECHAS, MÁNDANOS a esa piara de puercos' Él les dijo: 'ID'. SALIENDO ELLOS, fueron a los puercos" (Mt, 8,31). "Entonces los ESPÍRITUS INMUNDOS SALIERON Y ENTRARON en los puercos y la piara -unos dos mil- se arrojó al mar... Llegan donde Jesús y ven al endemoniado, AL QUE HABÍA TENIDO LA LEGIÓN, SENTADO, VESTIDO Y EN SU SANO JUICIO, y se llenaron de temor" (Mc 5,13-15). "SALIERON LOS DEMONIOS de aquel hombre y ENTRARON en los puercos... Y llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que HABÍAN SALIDO LOS DEMONIOS, SENTADO, VESTIDO Y EN SU SANO JUICIO, a los pies de Jesús, y se llenaron de temor (Lc, 8,26). (sigue)

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 20:05

    Según judíos y musulmanes "Dios... resucitará a los muertos en el último día; los cristianos, en cambio, creen en aquel que ya ha resucitado de Jesús, recreando así la historia humana". O sea, los primeros creen en "algo", un hecho: la resurrección de los muertos; en cambio, los cristianos ¿creen? en "alguien": en quien ha resucitado de Jesús. ¿Quién es ese alguien, que además recrea la historia humana? Es difícil, de nuevo, ser más oscuro y confuso. Debe ser que a una de cal, como dice un párrafo del texto, que "el Dios bíblico es aquel que... resucita a los que han muerto (cf. Rom 4, 17)" debe seguir una de arena: el cristianismo no cree en que resucitará a los muertos. Si no fuera lamentable por el afán que demuestra el texto de oscurecer, retorcer y manipular la doctrina cristiana, sería para desternillarse de tanto absurdo y disparate. No es más que una sucesión inacabable de contradicciones

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 19:40

    Alfonso,
    por lo que veo no te da la gana de leer el texto y de entender (¿problemas de comprensión?) lo que dice. Con babear contra los obispos y los curas parece que te das por satisfecho. Así que como no hay más ciego que el que no quiere ver, quédate, incómodo, con tu evangelio sobre máximos, con contenidos y bien explicado (o sea, tu falso evengelio hecho a tu medida). Tu no vas mal, simplemente no vas, deliras. En realidad mueves a la risa, así que deja de decir tonterías, lee a Mt, Mc y Lc, escribe en una pizarra cien veces lo que dicen, pide permiso a la seño y luego habla.

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 19:26

    ¿Qué significa que "las almas... son creadas por Dios y deben crearse a sí mismas, en comunicación comunitaria". ¿Las crea Dios o se crean a sí mismas? Pero es absurdo que lo creado pueda crearse a sí mismo... ¿Y que quiere decir "comunicación comunitaria"? ¿Es que puede haber una comunicación que no sea comunitaria? Todo pura confusión y oscuridad: es difícil decir tan poco con tantas palabras.

  • Comentario por ALFONSO 06.11.08 | 19:25

    Hisopo:
    pero por Dios,pero como que de mencion expresa de la reencarnacion nada de nada...¿que pasa que los endemoniados no tienen alma? ¿solo tienen alma los obispos? anda,anda a ti el Evangelio verdadero te desconcierta,claro estas mas comodo con el Evangelio que te cuentan los curas...un Evangelio bajo minimos,sin contenidos y peor explicado.Vas mal.

  • Comentario por cristiana 06.11.08 | 19:20

    y tambien dice el libro...
    Dos grupos de humanos aunque posean la misma inteligencia ,si un grupo es POBRE DE ESPÍRITU,mezquino y egoista mientras que el otro grupo es magnánimo y altruista,decimos que el magnánimo y altruista es quien está más evolucionado.
    Y recuerdo..."Dichosos los POBRES DE ESPIRITU " porque suyo es el reino de los cielos" y es que por algo le decian los malos a Jesús..."no nos mandes al abismo",porque flotar por el universo,no es cualquier cosa...ante eso los malos prefieren "el purgatorio"

  • Comentario por cristiana 06.11.08 | 19:10

    Estoy leyendo un libro y dice...
    Un pez es más evolucionado que una esponja, una caballo es mas evolucionado que una serpiente, un mono es mas evolucionado que un caballo y asi hasta llegar a los seres humanos,la forma mas evolucionada de nuestro planeta.
    Asi que lo dicho,el ser humano que sea malvado retroceda en la evolución según sus pecados.
    ¿Algunos retrocederan a ser mosquitos?
    Jesús los llama serpientes.
    Y tambien dice este libro...Las manos que fabrican bombas pueden usarse para construir un mundo mejor.

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 19:05

    Por supuesto, lo dicho es aplicable a Lc 8,26-39.

  • Comentario por hisopo 06.11.08 | 18:56

    Alfonso,
    si la perícopa a que te refieres es Mt, 8,28-34, no la reproduces correctamente. Lo que Cristo expulsa son los los demonios que poseían a los gadarenos y no las almas de los endemoniados (que son sanados). Y son esos demonios (no las almas) los que van a a parar a los cerdos que precipitándose al mar se ahogaron todos. Por tanto, de mención (y clara) de la reeencarnación nada de nada. En la Escritura sí hay, en cambio, una exclusión expresa de la reeencarnación: "y del mismo modo que está establecido que los hombres mueran una sola vez y luego el juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, se aparecerá por segunda vez sin relación ya con el pecado, a los que le esperan para su salvación" (Hebr. 9, 27).

  • Comentario por Carmen Hernández 06.11.08 | 17:52

    sigue Carmen H
    la Creación ¡Mujer!De ahí que niego a rezar sin decir
    Creo en Dios-a, que jamás permaneció fuera de mí ni por un momento, Creo, en Dios-a Padre-Madre, que me soñaron en el mejor de los Sueños,
    Creo en mi, porque si no me creo me siento vacía y amar no puedo…
    Creo en la primera persona del Universo, en cada una dibujo un paraíso para llegar hasta el propio cielo.
    Creo en Jesús de Nazaret, nacido de Mujer… María, la niña que camino rasgando los odres viejo, ella mujer que acunó a Palabra y la amamantó con sus senos.
    Creo, en la Palabra que no mata, y en la humanidad, sin dogmas, sexos ni géneros ¡Ni sacrificios, ni Credos… y si te hago daño en mi propio credo…!
    Carmen H

  • Comentario por Carmen Hernández 06.11.08 | 17:51

    Pues esa es la cuestión, que la persona se hace, pero se hace a medidas que ella misma evoluciona, las religiones verdaderas no son las que atan a la persona a la rama del árbol, o las deja en jaulas, que aunque sean de oro “sagrarios” al final son jaulas.
    La Resurrección, está en la misma persona al igual que la libertad, por muy presa que esté esta misma, algo que nadie puede tocar del ser humano y es la Transcendencia y saber salir de los traumas que nos encierra, ya sean físicos, psíquicos, familiares, religiosos, sexuales o de género.
    De ahí que primero tenemos que aprender a pensar para existir y evolucionar y saber que existimo, que nadie puede mermarte como persona, con todas las limitaciones que podamos tener, pero de pie sin arrodillarnos ante la “bestia” o el mal que nos inclina a ser seres infantiles…
    En definitiva y no sé si no me explico bien, pero lo que si sé de cierto que mi resurrección está primero en esta vida…
    Que la Luz percibida, recibida...

  • Comentario por ALFONSO 06.11.08 | 17:36

    Muy bueno el articulo.
    Francamente interesante y muy completo.Pero no menciona que el propio EVANGELIO si menciona claramente el tema de la REENCARNACION en el pasaje de los "endemoniados" que son legion y sus almas entran en la de los cerdos,en señal de castigo.En el Evangelio la reencarnacion es un castigo...sobre todo en un animal.Solo es Salvacion eterna la Salvacion del alma individual cuando entra en la casa del Padre.Identificar el alma solo con Dios,como unico alma y a donde todos vamos a "fusionarnos" desapareciendo el "yo" personal,eso es panteismo.

  • Comentario por Arco.iris 06.11.08 | 14:44

    JMS,mira como ya la vida se encarga de volvernos locos ,bastante descaradamente ...pués que quieres que te diga !que loco ni de una manera elegante ! las neuronas con la edad también ván envejeciendo (aunque a veces también la de muchos jóvenes )y nos juegan muy malaspasadas ,por tanto me cuidaré muy mucho que la religión ,las religiones ,puedan ser mitivo de mi locura ...ni por amor me gustaria perder la cabeza ...pero confiemos ,cada uno en lo que creamos ,para que el "coco " no nos deje de funcionar ,porque de lo contrario se "fastidió el invento "
    Un abrazo a todos

  • Comentario por Roser Puig F 06.11.08 | 13:57

    ¡Estoy asombrada¡ Esta vez he entendido mejor a Logos que a Carmen. Con esta última coincido en que nadie que tenga una vida asquerosa siente deseos de volver a empezar con lo mismo(¿es lo que has qerido decir?) Ese es el "pero" que tengo cuendo llego al final del Credo y digo (decimos) "creo en la resurreccion de la carne". Mi carne no me ha dado demasiadas alegrías. Preferiría prescindir de ella en el cielo. Pero, mientras tanto, lo importante es el AHORA, como dice logos, y SER PERSONAS, como dice Carmen.

  • Comentario por logos 06.11.08 | 13:39

    Lo que ocurre, Carmen, es que como dice un pensador, el hombre no nace, se HACE.
    Así, de Descartes y Shakespeare sabemos como cosa cierta que ambos nacieron de mujer, que es la esencia con que Jesucristo 'identifica' en el IV Evangelio capt. 3 lo que es solamente "carne". No Espíritu.
    Lo que hay que procurar es ir a más, Panta Rhei, como Wofgang Goethe dijo: "La acción lo es todo, la gloria no es nada". Decía un exégeta que, en el principio, Dios, que conocía bien lo infinito de la Nada, 'eso' que rodea todo incluso en física subatómica
    , dijo: "Sea la Acción, y la acción fue hecha".
    Oj-alá que los ciudadanos de la Polis se pusieran a la acción en la sociedad,
    que es la Ley y su elaboración; y los buscadores del Espíritu, a la acción de darse, que es tener a Dios, antes que pensarlo o sujetar el asunto al Concepto, esa necrópolis de la intuición.

  • Comentario por Carmen Hernández 06.11.08 | 11:56

    Sigue...
    Ahí esta todo el meollo, el núcleo, la ciencia de todas las religiones, Saber que Existimos y por lo tanto como diría Descarte, “pienso, luego existo” o “Ser o no Ser” la duda de Hamlet, o la Humanidad, como bien escribió William Shkespeare

    Carmen H

  • Comentario por Carmen Hernández 06.11.08 | 11:56

    Las religiones no nos aportan nada sino las pasamos a la propia vida, los conceptos y todo el vocabulario que en definitiva solo nos quiere llevar a posarnos a ciertos árboles y que nada es válido si estos mismo no nos permite ver el horizonte, es más si una vez visto ese Horizonte la Humanidad no se reconoce en le mismo como fuente de riqueza del mismo.
    De nada me vale, creer que puedo resucitar si mi mida es un calvario, de nada me vale creer que me reencarnaré en cierto colectivo o clan, raza y volver a nacer en ciertos Continentes, o quizás en algún otro animal, ¿extinguido o apunto de extinguir y por manos de quién o quienes?
    Todo cuanto las religiones nos pueden enseñar es aún saber estar, vivir y concebirnos como personas…

    ¿Dime como te ves, te crees, te piensas, te sueñas, te proyectas, te renuevas…?

    Ahí esta todo el meollo, el núcleo, la ciencia de todas las religiones, Saber que Existimos y por lo tanto como diría Descarte, “pienso, lueg...

  • Comentario por JMS.- 06.11.08 | 11:23

    Pura teoría y especulación: es la sal disuelta en el mar que quiere recuperar su solidez y si la logra en las orillas es nuevamente disuelta por el ataque de las olas. Y así indefinidamente. Es una elegante manera de volverse loco!

  • Comentario por logos 06.11.08 | 10:51

    'Vosotros, dice Jesus, escudriñáis las Escrituras porque queréis aseguraros la vida eterna, mas he aquí, las Escrituras dan testimonio de MI'.

    Pongamos el honor en el honor de Dios: digamos al nuevo mundo que ya está en la tierra, las nuevas generaciones, que lo que ha contado la Religión organizada no es sino una estrategia de relación de poder, y centrémonos en hacer que el hombre nazca al Espíritu, esto es, se centre en LA PRESENCIA (cosa de ahora), que, sobre lo que venga después, ya Dios dirá. No vayamos a ser juzgados por los griegos como un ensayo de la decadencia. Levantémonos en el nombre del Dios VIVO. Que queda mucho por hacer, la Ley, que es cosa de EL NOSOTROS, y el Espíritu, que es la PRESENCIA del Dios vivo en el corazón de cada uno de los que lo desean.

  • Comentario por logos 06.11.08 | 10:49

    cia, sentir y ser sentido.
    La ciencia, por otra parte, tiene definido -por experimento- que el tiempo NO existe, y sólo puede darse unido al espacio y la materia. Quitados estos, el tiempo se disipa, no tiene donde apoyarse. Todo lo que sea abonar tal virtud como la
    'esperanza' (futuro)... es una falacia estricta.
    Pablo, que ya en su evolución intelectual sabía esto, nos lo avisa de manera bastante grave: dejad ya los rudimentos, no echéis nunca más el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, dejad el rudimento de LA FE EN DIOS, dejad el asunto de bautismos, DEJAD LA DOCTRINA DE RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS, y también del JUICIO ETERNO.
    En Psicología se sabe esto: es relación de poder la que se
    'establece' entre quien predica la doctrina de juicio eterno y resurrección de los muertos y aquellos que siguen el asunto de lo sobrenatural PARA salvarse, para escapar del juicio y para asegurarse la inmortalidad.
    'Vosotros, dice Jesus, escudriñái...

  • Comentario por logos 06.11.08 | 10:48

    La aspiración -y doctrina- de reencarnarse, de resucitar de los muertos, etc. atiende a un MIEDO que en psicología se ha estudiado suficientemente: se trata de una sublimación del instinto de conservación, ese mecanismo NATURAL que pone en activación el flujo de adrenalina frente a un suceso PUNTUAL ante el peligro: para que nosotros nos pongamos a la FUGA, o al ATAQUE.

    Así las cosas, todo aquel que nos venga con la promesa de que la felicidad consiste en la inmortalidad, la resurrección, la reencarnación, no está, sino sublimando un deseo humano, biológico, no espiritual. Eso ocurre en el budismo, que huye del 'sufrimiento' y da a la luz la doctrina de siete vidas de reencarnados, exactamente igual que los gatos.
    Esto lo sabe bien Jesucristo, cuando lo que Él propone es nacer al Espíritu, vivir el Espíritu, SENTIR al Dios viviente en el interior del ser... AQUÍ. Dios NO 'cree' en el tiempo, Él cree en el PRESENTE, de ahí que su sustancia, su 'Vida', es ... la Presen...

Domingo, 3 de junio

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