El blog de X. Pikaza

02 XI 2008. Novísimos 1. Fieles difuntos, Santo Purgatorio

02.11.08 | 07:13. Archivado en Iglesia Instituciones, Justicia, Santos, Amor, Liturgia
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Este día de Difuntos ha sido tradicionalmente día de recuerda de los muertos, que son parte radical de nuestra vida. De ellos hemos nacido, por ellos somos. Ha sido y es un día para situarse ante elel “purgatorio”, es decir, ante el camino de purificación que los difuntos comparten con nosotros (los del mundo), avanzando hacia el Cielo pleno de Dios, del que seguiré tratando mañana.
Comienzo así una pequeña serie sobre los “novísimos” (las cosas más nuevas, las últimas cosas, las postrimerías), que son conforme al catecismo: muerte y juicio, infierno y gloria. Empiezo por el purgatorio, como manda este día de difuntos y lo haré de un modo ecuménico, desde la perspectiva católica, pero dialogando con ortodoxos y protestantes, que formulan de modos distintos (pero no contrarios) el tema del camino final de la vida ante el misterio de Dios. Mañana y pasado hablaré del cielo trataré y después de las reencarnaciones y posiblemente del posible infierno. Quiero que esta mini-serie de los novísimos sea un recordatorio otoñal (en América del Sur es primavera), del despliegue amoroso y fuerte de la vida.

Texto Litúrgico del día de Difuntos: Mc. 15, 33-39

Al llegar el mediodía, toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y, a la media tarde, Jesús clamó con voz potente: "Eloí, Eloí, lamá sabaktaní". (Que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?") Algunos de los presentes, al oírlo, decían: "Mira, está llamando a Elías." Y uno echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le daba de beber, diciendo: "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo." Y Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado, dijo: "Realmente este hombre era Hijo de Dios."

Éste es un pasaje de fuerte lucha, de purgatorio intenso. Desde este fondo se ha solido hablar de tres iglesias o comunidades de personas, de las que trataban los catecismos clásicos.

(a) Hay una Iglesia militante, que es la de aquellos que luchan (se afanan) en el mundo por alcanzar la justicia y santidad. En este contexto se destacaba un tipo de militancia, que quizá hoy debía plantearse de otro modo. Ciertamente, somo "militares" del REino de Dios, pero debemos luchar de otra manera.

(b) La Iglesia purgante, de los que han muerto sin haber llegado a la plena santidad y, de esa forma, quedan en manos del Dios que es purgatorio, purificatorio, hasta ser plenamente santos, como Dios es santo, llegando así al cielo. También aquí el nombre puede ser poco afortunado, pues no se trata de "purgar" y cumplir la condena, sino de todo lo contrario: de aprender a querer, de dejarse amar. En ese sentido, el purgatorio se podría llamar "amatorio", un "tiempo sin tiempo" de "cursillos de Dios" (cursillos de cielo, no de pura cristiandad). Por eso, cuando se decía "cuarenta días de indulgencia de purgatoria" (todavía hay estampas que lo ponen) se debe traducir: un tiempo sin tiempo de amor entrañable.

(c) La iglesia triunfante, de aquellos que han ganado ya la empresa de la vida y gozan y triunfan con Dios para siempre. En este contexto quiero hablar hoy del purgatorio, en un sentido más teórico, desde el contexto de la Biblia y de la teología católica, en la línea de la liturgia de este día, que idéntifica de algún modo el purgatorio con el sufrimiento de Jesús (y de los hombres) en esta tierra.

Pues bien, el pasaje citado supone que Jesús ha pasado el purgatorio en esta tierra, y de un modo especial en el momento de la muerte... Un tiempo de amor intenso, eso ha sido su vida...

"Y como en ciertas condiciones,
amar es sufrir.
también aprendí a llorar" (cita libre de Gabriel y Galán)

Jesús aprendió a amar en este mundo, en las formas de vida y de injusticia de su tiempo. Amó gozando y para hacer gozar... Pero también amó sufriendo, aprendiendo a sufrir por los demás. Su amatorio fue un intenso purificatoio

En ese sentido, el purgatorio está aquí, y debemos “rogar por los que están en el purgatorio”, es decir, ayudarles a vivir. Pero, dicho eso, quiero ofrecer una reflexión sobre lo que ha sido en la Iglesia católica, por siglos, la visión del purgatorio.

Introducción

Se suele llamar “purgatorio” el estado y/o tiempo de purificación de aquellos que han muerto sin hallarse aún preparados para alcanzar la bienaventuranza eterna. Tiene un sentido básicamente medicinal: las purgas se empleaban antiguamente para curar a los enfermos de cuerpo. Del mismo modo, los enfermos de alma, necesitarían una purga especial, a fin de limpiarse por dentro, para así recibir el amor de Dios y responderle igualmente en amor, amando a los demás hombres y mujeres.

Estrictamente hablando, el símbolo del purgatorio no aparece en la Biblia, aunque se conocen y aceptan en ella las oraciones por los difuntos, como aparece no sólo en 2 Macabeos 12, 43-46 (que es el texto clásico sobre el tema), sino en el conjunto de la piedad israelita y cristiana. En esa misma línea se puede entender un pasaje de Pablo (1 Cor 15, 29), donde se habla de aquellos que se “bautizan” (es decir, se purifican) por los muertos, suponiendo que hay una vinculación profunda entre los vivos y los muertos en el camino de la salvación.

1. Reflexión básica.

El purgatorio puede vincularse con las “pruebas de purificación” que aparecen en diversas religiones: ellas son como pasos que el novicio o candidato a la madurez debe superar, a fin de alcanzar la perfección y adquirir de esa manera el conocimiento perfecto del misterio y la integración en el grupo de los purificados.

a. Cárcel penitencial. El purgatorio tras la muerte se ha comparado a veces con una cárcel temporal, donde los delincuentes expían por los pecados que han cometido y se purifican, con el fin de integrarse de nuevo en la sociedad, viviendo en ella en una situación de limpieza. Entendida así, la cárcel responde no sólo a la justicia del talión (cada uno debe “pagar” por lo que ha hecho), que en sí misma no es cristiana, sino que puede expresar una exigencia de maduración personal. Los hombres, especialmente aquellos que son reos de una determinada culpa, tienen que compensar por el mal que han realizado y alcanzar de esa manera la madurez personal que se necesita para vivir en situación de libertad. En ese caso, “la cárcel temporal del purgatorio” no seria una cuestión de justicia exterior, sino de plenitud interna. De todas formas, ese ejemplo de la cárcel puede resultar menos conveniente, por las implicaciones que tiene en nuestra sociedad.

b. El origen teológico del símbolo del purgatorio. El purgatorio en cuanto tal no es un dogma, sino un símbolo que aparece básicamente como una interpretación teológica de la necesidad de purificación de aquellos que han muerto sin haber logrado una pacificación interior y una maduración personal. Las religiones de la interioridad (hinduismo, budismo) tienden a interpretar esta necesidad de purificación a través de la doctrina de las reencarnaciones: los espíritus que no han llegado a estar pacificados y no han alcanzado su nivel de perfección, tienen que volver a introducirse en los ciclos de la vida, para así purificarse, hasta alcanzar el estado de inmersión total en lo divino (o en lo nirvana). Por el contrario, los cristianos católicos han desarrollado la doctrina del purgatorio como medio de purificación individual (para cada hombre o mujer) y lo han concebido como un estado de vida intermedia entre este mundo y el cielo. Los que mueren en estado de imperfección no nacen de nuevo en la tierra, ni van directamente al “cielo” (ni son destruidos para siempre, como los posibles condenados del → infierno), sino que han de ser “purificados” tras la muerte, en un tipo de vida intermedia, que tiene precisamente esa función purgativa de limpieza.

c. Culto a las almas del purgatorio. Está vinculado a la doctrina de la “comunión de los santos”, que vincula a las tres “iglesias”: militante (de la tierra), purgante (del purgatorio) y triunfante (de los que han alcanzado el cielo, culminando de esa forma su camino de lucha). Conforme a esta visión, los miembros vivos de la Iglesia pueden interceder por miembros difuntos (almas del purgatorio); por su parte, las almas del purgatorio pueden orar por los vivos de la iglesia militante, ofreciéndoles su ayuda y recibiendo la ayuda que ellos les ofrezcan (especialmente a través del sacrificio de la misa). Esta experiencia de la unidad de los miembros de la gran iglesia ha formado una parte esencial de la piedad católica de la Edad Media y Moderna. Ese culto por las almas del purgatorio se ha realizado, según eso, en una doble dirección: los vivos han rogado por los muertos (para que culmine su purificación y salgan del purgatorio, triunfando en la vida superior del cielo); los difuntos del purgatorio han rogado por los vivos, protegiéndoles en los diversos peligros de la vida.

3. Disputa sobre el purgatorio.

Está vinculada, sobre todo, con las formas externas de culto a las almas del purgatorio y, en especial, con las indulgencias. Fue una disputa que nació en torno al siglo XIII y culminó en el siglo XVI, con la crítica de los protestantes y las declaraciones del Concilio de Trento. Una gran parte de los católicos medievales vivieron muy preocupados (incluso obsesionados) por la idea de la salvación eterna, vinculada a la superación del purgatorio donde se suponía que penaban las almas de gran parte de los hombre y mujeres que habían fallecido, como puso de relieve Dante (1265-1321), de manera impresionante, en la segunda parte de la Divina Comedia, dedicada en especial al Purgatorio. Conforme a la visión común de aquel tiempo, el poeta pudo imaginar las diversas formas y tiempos de purificación de los muertos, hasta alcanzar la salvación eterna.

En este contexto, ha tenido (y sigue teniendo) una importancia especial la celebración de la Eucaristía como “sacrificio” por los muertos. Podemos recordar que, al menos en la mente de muchos creyentes devotos, la eucaristía dejó de ser celebración comunitaria de la muerte y de la vida de Jesús (expresada en la comunión de plegaria y de comida de los creyentes), para convertirse en un medio de expiación y remisión de los pecados de los difuntos. Con esta finalidad se multiplicó la celebración de “misas” y muchos tuvieron la impresión de que la superación del purgatorio estaba vinculada al número de veces que pudieran celebrarse a favor los difuntos (con los aspectos económicos, sociales y litúrgicos que esa suponía). En esa misma línea ha venido a situarse la concesión de “indulgencias” que papas y obispos han decretado, con el fin de ayudar a los difuntos a través de la recitación de determinadas oraciones o de la realización de algunos ejercicios de piedad e, incluso, de prestaciones económicas.

En contra de esta doctrina de las indulgencias y de la celebración de misas por los difuntos se empezó elevando la Reforma de Lutero, con sus 95 tesis del año 1517. Estrictamente hablando, en su raíz, el protestantismo no ha negado la posibilidad (o la existencia) de un purgatorio, entendido como signo (¿estado?) de purificación y transformación de los hombres y mujeres a los que Dios llama a su Reino por Cristo. Pero esa purificación no es algo que se pueda medir ni cuantificar en tiempos específicos (¡diaz años de purgatorio!) a través de un tipo y tiempo de indulgencias (¡plenarias, de cien años…!) o de celebraciones rituales, sino que forma parte del misterio de la “comunión” de los santos, es decir, de la comunicación creyente (mesiánica) de todos los hombres y mujeres de la historia.

3. Reflexión básica

El purgatorio ha sido (y en parte sigue siendo) uno de los elementos fundamentales de la visión religiosa de muchos católicos, especialmente en los medios populares. A pesar de los excesos que se han podido cometer en este campo, el purgatorio constituye uno de los símbolos más importantes de la experiencia cristiana, pues nos sitúa ante la puerta de la muerte y sus grandes paradojas.
(a) Por un lado, aquellos que mueren (¡todos los hombres!) quedan en manos de la misericordia de Dios, que les ofrece su salvación en Cristo.
(b) Pero, al mismo tiempo, ellos quedan ante todo aquello que han sido y son (en sí mismos y desde los otros), de manera que necesitan rehacer su vida, desde el don de Dios, en comunicación con todos los restantes hombres y mujeres de la tierra.
(c) El purgatorio nos sitúa en el lugar donde se distinguen y encuentra las dos “comunidades” de creyentes: los que caminan en este mundo y los que ya han muerto. De un modo lógico, el recuerdo y el culto a los muertos formas parte de la vida y esperanza de aquellos que viven.


4. Catecismo de la Iglesia católica

Ésta es una doctrina que sigue siendo importante para el cristianismo. Desde ese fondo podemos citar algunos números que el Catecismo de la Iglesia Católica ha dedicado al tema: «Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de la muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

«La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los concilios de Florencia [1439] y de Trento [1563]. La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura -por ejemplo, 1 Corintios 3,15; 1 Pedro 1,7-, habla de un fuego purificador. Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: «Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado» (2 Mac 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos, y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos» (CEC 1030-1032). «La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo, honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos, y también ofreció por ellos oraciones, «pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos, para que se vean libres de sus pecados» (2 Mac 12,45)». Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor». «La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados, en cuento a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» (Catecismo de la Iglesia Católica, 958 y 1371).

Una conclusión abierta

Ésta es la doctrina oficial del catecismo. Ella refleja la tradición venerable de la Iglesia católica. A partir de ella se puede avanzar, en la experiencia y en la teología. Quizá se pueda decir que el “purgatorio” es al amor de Dios que será capaz de hacer que todos los hombres amen; no será “penorio” (lugar de penas), sino amatorio (experiencia y camino de de felicidad y amor, porque sólo aquellos que aprenden a amar (se dejan transformar en amor y por amor para la felicidad) podrán vivir plenamente en Dios. En ese sentido, el purgatorio forma parte de la experiencia cristiana de un Dios que quiere ser amor total, todo en todos por gracia. El purgatorio es la experiencia y certeza de un excedente de gracia; es la certeza de que el infierno no podrá dominar sobre la Vida de Dios. La forma de “orar” por las almas de purgatorio y de acompañarlas (y de dejarnos acompañar por ellas) en el camino de la vida eterna forma parte del misterio de la comunión de los santos. Pero hay un modo infalible de ayudar a las almas del purgatorio (almas son las “personas”, en cuerpo y alma: es ayudar a vivir en amor y solidaridad a los hombres y mujeres de este mundo; es procurar que ese infierno de mundo se vuelva lugar de purificación para la vida y la esperanza, en ese mundo en que habitamos los hijos de Dios.

31 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por BiortBorb 16.08.09 | 19:45

    y'r really nice guz

  • Comentario por logos 03.11.08 | 16:49

    religioso.
    Él tiene como fin el sufrimiento para purificación, y con ello ofende a dos:
    a Cristo, que ha derramado su SANGRE para decirle que ya no hay más ofrenda por el pecado, que la culpabilidad ya está borrada; y ofende a la inteligencia, porque el Árbol de la Vida consiste en sentir la presencia de Dios, y para eso se tiene que dejar sepultada su culpabilidad, cosa que Cristo había conseguido y aquel no quiere admitir. Por eso son religiosos de cumplir: porque NO han creído en la muerte de Cristo como SUFICIENTE pago por todo error habido y por haber.

    Peca contra el Espíritu aquel que, en vez de dedicar su psuqué (alma) a verter todo su sentimiento al Dios vivo y hacer que Él se goce, se concentra en purificarse y sufrir, haciendo de su alma una especie de albóndiga reseca llena de dogma que no sirve nada más que para auto inculparse
    .

  • Comentario por logos 03.11.08 | 16:42

    El pecado contra el Espíritu Santo no se perdonará jamás porque quien es nacido del Espíritu es como el viento (pneuma) que no sabe de donde viene y a donde va. Es como el Logos, Dios, que nada tiene predeterminado, Panta Rhei, todo fluye siempre frente a contrario.
    El pecado contra el Espíritu Santo lo comete aquel que cree en el árbol del conocimiento del BIEN y del Mal, aquel que se ha creído lo que el dogma le ha contado, la inmutabilidad, el anti logos. Se le hace una mente de corteza de alcornoque donde ya nada cambia, nunca: cartón piedra, los santos de altar. El purgatorio está lleno de corcho, nunca cambian sus pensamientos;
    y el infierno lo vive todo aquel que ya ha llegado a la verdad-cartón.
    Cuando a uno de estos, llamados ortodoxos, le viene un joven y le dice: "en verdad te digo que es necesario nacer al Espíritu", aquel se opone porque ya tiene la verdad -conoce
    el dogma- y entonces Cristo se da la vuelta y nada puede hacer con él: se trata de un ...

  • Comentario por Carmen hernandez 03.11.08 | 10:43

    DESPUÉ DE TI

    Nada habrá más allá de mivoz, y mis latidos
    estarán bajo la tela
    enmohecida, y toda yo estará a merced
    de quienes te quisieron
    y te amarón, quienes nunca
    quisieron escuchar tu voz, de quienes
    la silenciaron y ocultarón,
    y hasta de quienes fingiendote amor
    tenuemente y tacitamente te matarón.
    Te seguirán pensando en los viejos sueños,
    en aquellos vacios atajos, aquel de los enigma
    del miedo y de ti como pecado,
    de las sepulturas inmortales y de los dinosauros
    sagrarios...
    Pero mis pies ya no tendrán sus ojos cerrados,
    y camiran por prados verdes frescos y regados
    en la voz de los manatiales que fluyen
    sin ser contaminados,
    allí donde las élite mueren, allí seré el sueño deseado
    el amor de la voz primera, el arrullo
    del paraíso encontrado.
    Cuando, Seas después de mí, nada habrá
    que no sea todo amor y el bien preciado.
    ...

  • Comentario por Xabier Pikaza Ibarrondo [Blogger] 03.11.08 | 08:03

    Zenotafio, amigos. Yo escribo mis cosas y quiero pensar con vosotros... pero no soy un buzón con todas las respuestas. No sé si hay segunda oportunidad (de eso discutió mucho la teología del siglo II). Creo en Cristo que es la "oportunidad" de Dios, una y para siempre, en la vida y en la muerte... Creo que en Dios todos viven y que el Dios de Cristo hace vivir a los muertos... No sé si el hombre tiene de hecho, realmente, capacidad de negarse para siempre y no ser (hacerse infierno, que no es no ser frente a Dios). Seguiré planteando el tema al tratar de las reencarnaciones y del infierno. Un saludo de mañana de vientos y lluvias.

  • Comentario por Taiel 02.11.08 | 23:49

    Juan Manuel, creo que era santa Catalina de Siena la que hablaba así, es más, ¿no es conocida como la teóloga del purgatorio?

  • Comentario por zenotafio 02.11.08 | 22:48

    Cristiana te agradezco la contestacion pero no me has entendido: Cuando planteo la pregunta afirmo que el hombre opta por Dios o lo rechaza en esta vida. ¿Supone el purgatorio una nueva oportunidad de enmendar la decision final?. Para ciertos autores la decision la tomamos en esta vida No esta clara la doctrina. Si opto por Dios el amor divino me sigue purificando de mis imperfecciones ¿pero y en el caso contrario? y me gustaria saber la opinion del autor.

  • Comentario por cristiana 02.11.08 | 21:52

    Zenotafio,aunque te responda Xabier tambien te voy a responder yo.
    El purgatorio es oportunidades que Dios da de nuevo al alma,pero no para morir, sino para vivir.
    Además en la Biblia nos dice...
    COMPARA el cuerpo de la persona con un traje que nos ponemos y cambiamos,solo que cuando el alma entra en el cuerpo pues nace,esta el tiempo que Dios le concede,vive la vida de ese cuerpo y asi aprende experiencias...Dios da oportunidades,según sean los pecados de las personas vienen antes o tardan mas porque primero tienen que pasar por el crisol,otro tipo de purgatorio.
    Ya sabeis que hay muchas "moradas".No es lo mismo la morada de la GLORIA, que la morada del infierno.
    Espero que te conteste PIKAZA

  • Comentario por cristiana 02.11.08 | 21:35

    Y aqui en la tierra un empresario, si hiciera lo que dice en la parabola con los trabajadores PUES NO SERIA NADA JUSTO NI BUENO, y logico crearia discordia con toda la razón de los trabajadores.Porque a un mismo trabajo el que trabaja mas horas debe cobrar mas sueldo.

  • Comentario por cristiana 02.11.08 | 21:17

    Vicente Haya y Roser ,la parabola que referis se puede interpretar de varias maneras, por ejemplo.
    MIRANDOLO COMO DIOS...Una persona en este mundo trabaja por el bien el amor al projimo,es buena persona y dura 130 años y se va con Dios...
    Otra persona trabaja igualmente por el amor al projimo es igual de buena persona pero su vida dura 60 años,y se va con Dios...
    y asi todas las personas que sean con diferentes años de trabajo en este mundo pero todas coinciden en buena voluntad,PUES PARA DIOS,TODOS POR SER BUENOS TENDRAN LA MISMA RECOMPENSA QUE PARA DIOS SERIA "LA SANTIDAD".

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 20:16

    2- Dice Jose Luis Cardenas:
    “Estamos viendo (hoy en día) el cumplimiento de las palabras de Pablo, según las cuales:
    1. Hay personas que toman la predicación como fuente de ganancia. 1 Timoteo 6:3-6.
    Razón tienen los impíos cuando hablan mal del evangelio por causa de personas que predican para poder enriquecerse.
    2. Hay personas que falsifican la palabra de Dios para así tener una posición superior. 2 Corintios 2:17. La Biblia es un libro que en manos de los inescrupulosos, se convierte en arma poderosa para satisfacer propósitos egoístas.”

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 20:12

    Podéis encontrar en “Iglesia.net Director: José Luis Cárdenas Rivera”, la historia de las indulgencias, a través de las cuales quienes se creen en derecho a dominar las almas de los vivos, pretenden manipular las de los muertos Entre otras cosas, he encontrado:
    “En el Siglo XIII se extendió la creencia de que una persona podía obtener la indulgencia en bien de otra, y que los vivos podían conseguir indulgencias para las almas que estaban en el purgatorio. En el siglo XIV la venta de indulgencias al igual que las peregrinaciones a lugares llamados sagrados se convirtió en un gran negocio para la Iglesia Romana. El Papa Bonifacio VIII declaró en el año 1.300 como un año de Jubileo y ofreció numerosas indulgencias a todo aquel que hiciera un viaje de peregrinación a la catedral de san Pedro en Roma. Se estima que dos millones de personas lo hicieron, depositando tantos tesoros ante la supuesta tumba de Pedro, que se estuvieron recogieron durante 48 horas”(sigue9

  • Comentario por Arco.Iris 02.11.08 | 19:26

    Dice Pikaza" Pero hay un modo infalible de ayudar a las almas del purgatorio,almal ,son las personas en cuerpo y alma ,es ayudar a vivir en amor y solidaridad ,a los hombres y mujeres de este mundo,es procurar que ese infierno de mundo,se vuelva lugar de purificación para la vida y la esperanza en este mundo que habitamos los hijos de dios "
    Francamente ,esta idea del Purgatorio me parece ,más razonable ,más "religiosas-humana " ,menos subrrealista .
    Un abrazo a Todos

  • Comentario por Vicente Haya [Blogger] 02.11.08 | 19:17

    La relación con los difuntos está en el origen de las religiones, y de alguna manera había que canalizarla.
    Se me ocurre que la idea del purgatorio como castigo -e incluso de aprendizaje como la idealiza Xabier- quizás se deba a que no acabamos de asimilar que Dios puede pagar a los jornaleros de última hora lo mismo que al que trabajó todo el día.
    Para suavizar esta incomprensión se pensó que de algún modo nosostros aportamos algo para justificar ese jornal, que en principio nos parece injusto.
    Quizás una maduración religiosa pueda llevarnos a celebrar el encuentro de nuestros difuntos con nuestro Padre.
    Gonzalo Haya

  • Comentario por zenotafio 02.11.08 | 18:26

    D. Xavier me ha gustado mucho su reflexion. creo que es un gran acierto presentar el purgatorio no como lugar de castigo sino sitio del amor de Dios. El amor purifica a l apersona de sus egoismo no de golpe sino poco a poco.¿Pero quisiera plantearle una duda?. El purgatorio es una segunda oportunidad que ofrece Dios a la decision del hombre antes de su muerte?. ¿Que opina usted sobre esto?.

  • Comentario por Arco.Iris 02.11.08 | 17:49

    Xabier Larrañaga ,´como se peca contra El Espiritu Santo ?
    Cómo somos capaces de hablar de perdón "de la otra vida si no perdonamos en esta ? o esperamos "ir de rositas"porque se nos perdonarán todos los pecados ? Dios nos acepta con nuestros "defectos y virtudes " y quién lo sabe ? desde luego si existe tiene que estar muy muy cabreado de todo lo que le atribuimos a distro y siniestro , pero suponiendo que fuese así ...me perdono yo mismo ?

  • Comentario por Xabier Larrañaga 02.11.08 | 15:48

    Roser:

    Aunque en el Evangelio Jesus no pronuncie la palabra "purgatorio", no significa que esté completamente alejado del mensaje original del cristianismo. En Mateo 12, 32 se señala que a quien haya lanzado una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; en cambio, al que haya dicho una palabra contra el Espíritu Santo no se le perdonará ni en esta vida ni en la futura.

    Yo, como cristiano sin preparación teológica a nivel académico, pienso que este versículo explica el purgatorio: si hay algún pecado que no se perdonará en esta vida ni en la futura, se sobreentiende que hay alguno (o algunos) que sí se perdonará. Entonces, entiendo el purgatorio como ese paso de perdón (o de amor, como señala bien Xabier Pikaza) que nos hará llegar a Dios a pesar de nuestros fallos, caídas y pecados en esta vida.

  • Comentario por Arco.iris 02.11.08 | 15:43

    Los difuntos !hay los difuntos ,los que están siempre en nuestros corazones ! los que dejaron siempre huellas en nuestra vidas ,unas más profundas ,inborrables ,vivificadoras ,que nos hacen seguir viviendo ,soñando esperando ,amando ....otros ,no fueron tán "especiales " ...pensamos que nos ayudan menos a vivir ,pero quizá "la vista engaña " y también aprendimos a "como no vivir ".
    Un abrazo a todos

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 15:37

    4-que se recaudan por parte de la Iglesia Católica en los diferentes lugares donde se reparten indulgencias. . ¿QUE TIENE QUE VER TODO ESTO CON EL EVANGELIO?
    Ahora bien, quiero que quede claro que, aunque esté en contra de la idea del Purgatorio y de la venta (más o menos encubierta) de indulgencias, respeto profundamente el sentir del Pueblo Sencillo al respecto. Es una Tradición presente en todas las culturas. Recordar a los seres queridos, es recuperar sus vivencias y su presencia. R.I.P. Amen.

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 15:33

    3- Yo, ahora que me he atrevido y he aprendido a pensar libremente, por mi cuenta y “sin coacciones”, como dijo el Concilio Vaticano II ( G.S. nº 17), no concibo a mi Dios (el Dios de Jesús) diciéndome: “si, hija mía, te perdono pero me las pagas”
    Sin embargo, la recuperación del Purgatorio, por parte del actual Papa, está dentro de la actual deriva vaticaniana porque (¡que casualidad¡) resulta que apenas hacía un par de meses que el Vaticano había inaugurado una línea aérea “para peregrinos” cuando se publicó la encíclica “Spe salvi”.- (7/08/2007 | Cristiano Corvino Reuters.-Roma, Italia El Vaticano pretende que 150.000 peregrinos usen cada año el Boeing 737, gestionado por la italiana Mistral Air.)- Son muchísimos los ingresos económicos por concepto de turismo (sigue)

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 15:30

    2- , se enfureció. Pues bien, los “buenos” necesitan del Purgatorio para poder aceptar que el Dios-Padre-Madre de Jesús sea capaz de perdonarlo todo. Solo aceptan que, una vez hayan pasado todos los hijos y las hijas pródigos/as por el Purgatorio, entonces si, entonces puedan gozar del Cielo que los “buenos” se han “ganado” a pulso. E incluso son capaces de ayudar a “purificarse del todo” a los “malos” arrepentidos. Es por esa concepción que, de la Misericordia de Dios, contiene la segunda encíclica de Benedicto XVI, que me resulta un documento inaceptable. En ella, el Papa recupera la posibilidad de que los “buenos” le den permiso al Padre para que perdone “del todo” a los “malos” arrepentidos: “ganado indulgencias” para ellos. Pero si esto fuera buena teología ¿De que PERDON habría estado hablando Jesús si realmente Dios fuera capaz, como dice el Catecismo y la doctrina Tradicional de la Iglesia Católica, de “perdonar la culpa pero no la pena”? (sigue)
    Yo, ahora que me he a...

  • Comentario por Roser Puig F 02.11.08 | 15:25

    En los evangelios, Jesús habla numerosas veces del Infierno y de la “salvación”. Pero ninguna, que yo sepa, del Purgatorio. Yo soy cristiana, es decir, creyente en Cristo. Sin embargo me cuesta entender la parábola sobre el mismo salario para las diferentes horas trabajadas, que propuso Jesús. Porque todavía tengo mentalidad de “justicia humana”, y no de “justicia del Reino de Dios”. Supongo que lo mismo les pasa a muchos cristianos. Pero estoy convencida de que debo esforzarme en entenderlo. porque confío en Jesús. Si bien he “ganado” millones de “días de indulgencia”, durante mis años de religiosidad fundamentalista, ahora ya no creo en el Purgatorio. Pienso que es una necesidad de los que se creen “buenos” por méritos propios. Es decir, yo diría que es un invento de los seguidores del hermano “bueno” de la parábola del “hijo pródigo” el cual, como no podía aceptar que el Padre no castigara al hermano disoluto, se (sigue)

  • Comentario por Juan Manuel González 02.11.08 | 12:37

    ¡LOS MUERTOS NO EXISTEN!
    El viejo tomista Sertillanges (Nos Disparus, París 1970, pp.5-10), decía: "En el fondo, nadie muere verdaderamente, porque nadie puede salir de Dios".
    Digo: algunos estamos vivos acá, otros están vivos con Dios... ¿Quiénes están más vivos? ¿Quiénes están mejor?
    La Tradición hablaba (Sta. Catalina de Génova, por ejemplo) de las "felices ánimas del purgatorio", porque sabía que lo que libera es el amor, lo que hace feliz es el amor y que el purgatorio es una experiencia amatoria, luego, liberadora y digna de la condición humana= inmensamente respetuosa; pues nadie cambia a la fuerza.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 02.11.08 | 12:17

    Hay gente que va a la iglesia con el único fin de arreglar asuntos concernientes a su propia vida futura. Una compraventa en toda rregla. Se le dirige a Dios un discurso de este estilo: “ tu me das un rincón del paraíso y yo te lo pagaré con la misa de los domingos y alguna que otra oración. Dios a nuestra disposición en lugar de estar nosotros a la disposición de Dios. En relación con los santos, hemos llegado a distribuirles ciertas tareas y a especializarlos en determinados problemas. Hay una larga lista de santos de urgencia, encargado cada uno en un sector particular y sabemos en cada caso a que santo tenemos que llamar por el teléfono móvil. Naturalmente les pagamos los favores:; no queremos gratis sus favores; una vela encendida, una novena ¡Todo un mercado!. La operación limpieza del templo sólo se completará cuando logremos desarraigar nuestra mentalidad mercantil. No hemos de olvidarnos de que en el leguaje del Señor los traficantes del templo merecen el nombre de “BANDIDOS”

  • Comentario por Juan 02.11.08 | 12:07

    La Iglesia Católica tiene entre las causas de sus problemas de Fe lo que yo llamo "teología al revés". O sea, primero impongo/invento una creencia sin fundamento serio en la Palabra, y luego formulo doctrina a base de tradiciones, Dogmas, etc, etc para justificarla. Tanto el limbo como el purgatorio no tienen ninguna base en la Fe cristiana, pues Cristo habló claramente de la salvación por medio de la Fe en él. No hay estaciones intermedias, y los creyentes tienen la seguridad de su salvación directa gracias a la muerte de Cristo en la Cruz. Dejemos de sembrar inseguridades y sistemas religiosos y prediquemos el puro Evangelio de Jesucristo.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 02.11.08 | 12:01

    “Está escrito: “Mi casa será casa de oración. Pero vosotros la habéis hecho cueva de bandidos” (Lc 19,46). Terribles los latigazos de Cristo. La operación limpieza del templo consiste en eliminar de su recinto todo comercio, todo mercado. Mammón no puede tener cabida en “la casa de oración”. Cualquier liturgia que alimente, más o menos conscientemente, una complicidad con el mundo del dinero se convierte en blasfemia. LAS MANOS QUE TOCAN “LAS COSAS SAGRADAS” NO TIENEN QUE ENSUCIARSE CON EL DINERO.

  • Comentario por Ramiro 02.11.08 | 11:38

    sigue:
    el Vaticano lanzó la bomba al dar a conocer un documento emanado de dicha Comisión en el que se dice literalmente: “Existen serias razones teológicas para creer que los niños no bautizados que mueren se salvarán y disfrutarán de la visión de Dios”.
    ¿Para llegar a esta conclusión han hecho falta siete siglos? Para descubrir esta verdad, sencilla y diáfana en los Evangelios, ¿ha sido preciso reunir a treinta cerebros teológicos, estudiando el tema durante tres años?

    En fin, bienvenido sea el documento que entierra el limbo. Pero ahora el Vaticano debería publicar otro documento pidiendo perdón a los padres que sufrieron la angustia de no saber con certeza en qué lugar del más allá reposaba el alma de sus pequeños muertos sin el bautismo.


  • Comentario por Ramiro 02.11.08 | 11:36

    El gran catecismo católico del siglo XX, el de Pío XII (1905), no se planteaba dudas. Decía: “Los niños muertos sin bautizar van al limbo, donde no gozan de Dios, pero no sufren, porque teniendo el pecado original, y sólo ese, no merecen el cielo, pero tampoco el infierno o purgatorio”. Esto lo han estado aprendiendo generaciones de niños españoles en catecismos tan afamados como los de Astete y Ripalda.
    En 1984, cuando el actual Papa era Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, disimulo del Santo Oficio inquisitorial, dijo que el limbo era solamente una hipótesis teológica. Nacían las dudas. En el invierno del 2004 el Vaticano nombró una Comisión Teológica internacional con el encargo de examinar la doctrina del limbo. Integraban la Comisión treinta teólogos católicos de prestigio. Se les pidió que “estudiaran la suerte de los muertos sin bautismo”.

  • Comentario por ALFONSO 02.11.08 | 11:34

    En este mundo,Jesucristo es en el mejor de los casos,un Rey sin corona de un Reino espiritual e invisible,cuando no un perfecto desconocido o un olvidado.Pero ¿que pasa en la otra vida?...San Alfonso Maria de Ligorio decia que Cristo es un Rey que da audiencia en la otra vida.Ese es el misterio de la fe,EL QUE CREE SIN HABER VISTO.Lo mejor de la vida es tener una buena muerte.(San Alfonso).

  • Comentario por JMS.- 02.11.08 | 11:25

    «la Iglesia, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» Destaco esta frase que resume todo el tinglado mítico y ritual de los novísimos. Considero que todas estas racionalizaciones son fruto de nuestra falta de esperanza (fe y caridad incluídas). Vivimos en espera de la vida sin tener idea clara (Descartes) de lo que la vida es, ya que nuestra actual-temporal existencia está condicionada por los dos coeficientes negativos (tiempo y espacio) que nos atan a la no-vida incapacitándonos para intuir lo que es la vida a la que estamos llamados. Digo bien: a la que estamos llamados y no a la que estamos situados. La mítica sólo es superable por la mística y entremedio está la poesía.

  • Comentario por cristiana 02.11.08 | 10:30

    "Sereis como el Sol"
    el Sol ¿que és ? fuego...
    Pues prefiero ser... Luz.

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