En la terminología normal. de la iglesia católica, sólo algunos hombres y mujeres especialmente destacados por sus virtudes morales son llamados santos, a través de un proceso de canonización oficial. En cambio, para el Nuevo Testamento todos los cristianos son santos, pues han sido elegidos y santificados por el Espíritu de Cristo. Así dice Pablo a los de Roma que han sido «llamados a ser santos» (cf. Rom 1, 7; 1 Cor 1, 2). Él llama santos, de un modo especial, a los miembros de la iglesia de Jerusalén, que debió concebirse a sí misma como expresión escatológica de la santidad de Dios (cf. 2 Cor 8, 4; 9, 1; Rom 15, 26). También llama santos a los ángeles de Dios, como hacía la apocalíptica judía (cf. 1 Tes 3, 13. Pero eso no impide que llame santos a todos los cristianos (cf. Rom 16, 2. 15; 1 Cor 1, 2; 6, 1; 2 Cor 1, 1; Flp 1, 1 etc). En esa línea, santos son los más pobres, de forma que venerar a los santos, alabando así la gloria de Dios, significa ayudarles en amor gozoso. La esperanza del cielo nos hace así buscar un cielo en la tierra.
Tema
Este día de los Santos puede interpretarse de diversas formas. Por un lado, sirve para celebrar la gloria y plenitud de los hombres y mujeres que han culminado su vida en la gloria de Dios, estén o no canonizados por la iglesia, lleven o no la aureola de la beatitud celeste. Por otro lado, día puede servirnos para reflexionar sobre el misterio de la Santidad que es Dios, el Todo Santo. Podemos, finalmente, evocar este día el tema de la santidad que es propia del Cordero de Dios (el Cristo salvador de los cristianos, rodeado por los Veinticuatro Ancianos (signo de la humanidad entera), por los ángeles de Dios y por los Cuatro Vivientes, que son los poderes del cosmos. Yo aprovecharé la ocasión para hablar, en sentido general, de la santidad de Dios y de los hombres, desde una perspectiva bíblica.
Texto litúrgico del día: Apocalipsis 7,9-14
Después esto apareció en la visión una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritaban con voz potente: "¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!" Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y rindieron homenaje a Dios, diciendo: "Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén."
1. Principio. Lo sagrado, lo santo
En general, a partir de una obra R. OTTO, buen conocedor del judaísmo, titulada Das Heilige (Lo santo: 1917), se ha venido definiendo la religión como experiencia de santidad. Santo es aquello que se opone a lo profano (a las cosas ordinarias de cada día), viniendo a presentarse como pavoroso, tremendum (→ temor), porque se impone sobre el hombre, sacándole de sí mismo y atrayéndole de un modo muy fuerte. En ese contexto, las primeras notas de “lo santo”, que R. Otto deducía de la experiencia del judaísmo (partiendo, sobre todo de sus grandes teofanías: Ex 3; Is 6…) son la majestad y la energía.
(a) Lo santo o numinoso es majestad, del latín maius, algo que es siempre más grande. En ese sentido, lo santo es lo supremo, aquello que aparece como exceso de ser, como superabundancia o plenitud que desborda todas las posibles concreciones históricas y objetivas. En ese sentido, lo santo es siempre “más”, de manera que ante el despliegue de la Majestad surge el pavor, la sensación de pequeñez suprema: el hombre no puede esconderse o resguardarse, nada pueda hacer, sino sólo descubrirse criatura, nada, quitarse las sandalias, taparse el rostro, pues no se puede ver a Dios (cf. Ex 3, 5; 33, 20-23).
(b) Lo Santo es energía, es decir, poder originario, que se expresa en forma de fuego o de viento, de inmenso terremoto. Dios viene, todo tiembla, como en el Sinaí (cf. Ex 19, 16-22).
(c) Santo es cada hombre… Siguiendo en esa línea, podemos y debemos decir con la Biblia que cada hombre y mujer es «santo»: es presencia del misterio de Dios, tiene valor infinito, no por sus virtudes morales (¡que son muy buenas!), sino por el hecho de que Dios le ama. La vida misma, como don de Dios, es santidad.
2. Visión de Isaías 6, 1-13, el Dios Santo.
Sanctus de Dios. Este pasaje marca un momento importante en la revelación del Dios israelita como santidad. El profeta ve a Yahvé sentado sobre un trono alto y sublime, llenando el templo con los bordes de su manto. A su lado había unos serafines que cantaban Qados, Qados, Qados Yhavé Seba’ot... (¡Santo!Santo!¡Santo!). Éste es el atributo primordial de Dios, su santidad. Todo lo que existe sobre el mundo es realidad profana, valor que se consume, vanidad y muerte. A Dios se le define, en cambio, como Santo, en palabra que no pueden pronunciar los hombres de la tierra. Por eso la proclaman sin cesar, en alternancia antifonal, los músicos celestes, sacerdotes/serafines que expresan la potencia laudatoria, paradójica y sacral del cosmos.
Los hombres son santos. Éste es el canto de Yahvé, Dios que ha revelado su nombre a Moisés en el desierto (cf. Ex 3, 14). Los serafines no pueden contemplarle, pero cantan. No alcanzan su misterio más profundo pero pueden y quieren alabarle, pronunciando sacralmente su nombre y su mismo sobrenombre: es Seba´ot, el elevado, el que "hace la guerra" con su ejército de estrellas; es Dios victorioso, que reina y extiende desde el cielo su dominio sobre todo lo que existe. Por eso continúa el canto, en contrapunto de gozosa admiración: ¡la tierra toda está llena de tu gloria! Pues bien, este Dios de la santidad hace a los hombres santos, a todos…Por eso, Isaías se siente llamado a proclamar la santidad de Dios en la vida de todos los hombres.
3. Código de la santidad del AT, los hombres santos.
El llamado Código de la Santidad, que constituye la culminación del libro del Levítico (Lev 17-26), constituye una especie de “ritual de la santidad”, que debe regular la vida de lo sacerdotes (y después de todos los israelitas), manteniéndoles separados de la contaminación del mundo. Así lo indica de un modo especial el conjunto de mandamientos incluidos en el capítulo 19, que empieza así:
«Sed santos, porque yo, Yahvé, vuestro Dios, soy santo. Cada uno de vosotros respete a su madre y a su padre. Guardad mis sábados… No acudáis a los ídolos, ni os hagáis dioses de fundición…» (Lev 19, 2-4).
Los israelitas son santos en sentido ritual más que moral, en sentido religioso más que puramente ético… Son santos porque han resguardado su vida dentro del cerco de separación que Dios mismo ha fundado a través de su Ley sagrada.
Ciertamente, la santidad incluye elementos morales (como el honrar a los padres y el amar al prójimo de Lev 19, 3.18); pero en el centro de los mandamientos no hay una preocupación puramente ética, sino más bien religiosa. Toda la vida del israelita tiene que ser como un sacramento de la santidad de Dios. Ésta es la tarea de los hombres: mostrar en la tierra la santidad de Dios.
4. El Santo de los Santos.
a. Santo es el templo La santidad de Dios se hallaba vinculado de un modo muy fuerte a un “lugar” especial, situado en el interior del santuario, más allá de la segunda cortina, que separaba el “santo” (donde podían entrar los sacerdotes una vez al día, con ofrendas), del “santo de los santos” o santísimo, donde sólo entraba una vez al año el Sumo Sacerdote con la sangre de los animales especiales sacrificados el Yom Kippur:
«Di a tu hermano Aarón que no entre en cualquier tiempo en el santuario, detrás del velo, ante el propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera, pues yo me manifestaré en la nube, sobre el propiciatorio. Aarón podrá entrar con esto en el santuario: con un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto. Se vestirá la túnica santa de lino, y los calzones de lino estarán sobre su cuerpo; se ceñirá el cinturón de lino y pondrá el turbante de lino sobre su cabeza. Éstas son las vestiduras sagradas; se vestirá con ellas después de lavar su cuerpo con agua. Tomará de la congregación de los hijos de Israel dos machos cabríos…» (cf. Lev 16, 2-5).
b. Pero santos de un modo especial son los hombres, cada uno de ellos un sagrado de la santidad de Dios. El santo de los santos es el mismo corazón del hombre, de cada hombre, como ha mostrado Jesús.
5 Jesús y la santidad cristiana.
Jesús no ha sido un sacerdote y, por eso, no ha desarrollado una visión especial de la santidad de Dios en términos sacrales. En un sentido estricto, para Jesús todo lo que existe es sangrado, siendo profano. Más aún, de un modo provocativo, Jesús ha buscado la presencia de Dios en aquellos hombres y mujeres que parecían más alejados de la santidad de Dios, en los publicanos y las prostitutas (cf. Mt 21, 31; Mc 2, 15-16). A su juicio, la santidad de Dios se revela en el amor a lo pequeños y marginados, a los excluidos y negados del pueblo. Más aún, Jesús hizo un gesto provocador contra el Templo de Jerusalén, negando en el fondo su santidad (Mc 11, 15 par).
Siguiendo en esa línea, podemos afirmar que Jesús fue crucificado, de algún modo, por “blasfemo”, por haber ido en contra de la santidad oficial de los sacerdotes de Israel, tal como se hallaba centrada en el templo (cf. Mt 26, 65). Por eso, a su muerte “el velo del templo se rasgó” (Mc 15, 38), en un sentido simbólico, pero muy real: había acabado la división ritual antigua de la santo y lo profano. Conforme a la Ley de la santidad israelita, Jesús murió como un impuro, un maldito (cf. Gal 3, 13). Sólo a partir de ahí se entienden las referencias fundamentales a la santidad en los evangelios.
(a) Oración de Jesús: santificado sea tu nombre (Lc 11, 2; Mt 6, 10). La santidad del Nombre de Dios no está en los ritos sacrales del Levítico, sino en la libertad y plenitud de los hombres (en la línea de Ez 36, 23). La Santidad de Dios se expresa en la llegada del Reino.
(b) Espíritu santo: liberación de los endemoniados. La misión de Jesús resulta inseparable de la acción del Espíritu de Dios, que es santo porque libera a los endemoniados (cf. Mt 12, 28), haciendo así que el Reino de Dios se haga presente en el mundo.
c) Los cristianos son “santos”, como ha puesto de relieve san Pablo (cf. i Cor 1, 2; 1 Cor 1, 1), pero no porque cultiven unos rituales como los del Código de la Santidad del Levítico, sino porque han sido amados por Dios y redimidos de un modo gratuito por Cristo. En ese sentido se puede y se debe decir que toda la vida de los creyentes es santa, en su carácter más normal y más profano, porque es vida de hombres y mujeres a los que Dios ama. Se ha roto el velo que dividía lo sacral y lo profano; por eso, todo es santo para aquellos que acogen la vida de Dios, para los que creen. Desde ese fondo, la Iglesia católica ha destacado un modo especial de santidad, vinculada al culto a los santos.
d) Todos los hombres son santos,… aquí en la tierra, como amados de Dios, portadores de un valor sagrado.
6. Canonizar a los santos
(a) A los santos del cielo. No está mal canonizarles, haciendo una lista de personas ejemplares que se pueden venerar e imitar: Pedro y Pablo, Antonio y Francisco, Teresa y Juan…
(b) A todos los santos de la tierra… La tarea máxima de la iglesia no es canonizar santos del cielo… sino mostrar la santidad de todos los hombres y mujeres de la tierra.
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Perdona, LuisBe. Hago este servicio un poco a salto de mata... Salió el tema del Documento sobre los seminarios el jueves... y cambié de día. Voy a esforzarme por poner los viernes el tema del domingo... por si a algunos como a ti os sirve. Lo siento. Xabier
Deseo manifestar mi sentimiento ya que este tipo de artículos, publicado con anterioridad a la fechas litúrgica, me servían de reflexión para preparar mi predicación. Actualmente, y para ese fin, me llegan tarde. Lo siento.
Un sacerdote apenado
Gracias Roser,y Jose Carlos.
Pues si hablan en latín, no será reuniones de "amigos" sino de teatro, y la verdad a Dios le hablo en cualquier sitio,sin complicarme la vida por las cosas que no estoy de acuerdo con los CURAS.Yo veo la iglesia como el lugar donde se reunen personas de un mismo sentir en amar a Dios, para alavar a Dios,cantarle canciones, salmos,leer las escrituras y reunirnos y conocernos,y como dice Jesús...NO SABEIS A QUIEN ESTAIS ADORANDO.
Y por ende, como es absolutamente evidente que NO PUEDE SER analizado en el sentido de “bueno” o “perfecto” (ya que es absurdo imaginar que “todo” el pueblo hebreo —o cristiano— lo hubiese sido) sólo nos queda pensar que se está haciendo referencia a otra cosa.
Y yo me inclino a pensar que se está señalando “ALGO” que los hacía “diferentes” del resto de los seres humanos.
Pero no en el sentido de “mejores o superiores” (que es como, de una forma consciente o inconsciente se lo ha tomado, tanto por hebreos como por cristianos) sino simplemente como más “próximos” a lo que el Buen Padre Celestial desea que hagan los seres humanos.
Y si es así, si “santo” es “distinto”, también es interesantísimo “repensar” algunas de las cuestiones que hay en el Antiguo Testamento, fundamentalmente las que se utilizan para generar actitudes de autoritarismo, y para “fundar” una estructura “tempo—piramidal” de poder y economía.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Sobre uno de los interrogantes que se han planteado aquí, yo recuerdo el título (y el contenido) de un clásico de la literatura.
Disculpen, no recuerdo el nombre del autor.
Pero como la mayoría de los participantes del blog son españoles, seguramente podrán efectuar el aporte correspondiente.
«PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO».
Y sobre el término SANTO (y sin querer con esto “enmendar la plana” a nadie en particular, ni negar las distintas interpretaciones que se efectuaron al respecto) creo que TAMBIÉN debe ser entendida en el sentido de DISTINTO.
Y siendo así —como lo vengo diciendo desde hace rato— es interesante (y “obligatorio”) repensar todos los relatos que encontramos en el Antiguo Testamento.
El término “santo” es usado, no sólo como referencia a Dios, sino que se lo “universaliza” a todo el pueblo, tanto en el Nuevo Testamento como también en el Antiguo (Dn.8,24 Sab.18,5)
Que en nada oscurezca la grandiosidad de TODOS LOS SANTOS que la IGLESIA festeja enmarcado por la "DEFENSA" desde la cruz y lo del contenido acaecido al atardecer en "LA VIÑA" con el PADRE repartiendo SALARIOS "a TODOS y a su modo", después de constatar EL PLENO EMPLEO por las calles o plazas de "la villa".
Cristiana, tiene razón roser, no interpretes a mal nuestro silencio.
La celebración de eucarística es el acto comunitario por excelencia. La comunión de Dios con los hombres y de los hombres entre Cristo se da en ella con toda plenitud de significado y contenido, "Un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan" (1Cor. 10,17). Pero este Pan es el Cuerpo de Cristo. es su carne dada en comida para que al alimentarnos de ella permanezcamos en El y El en nosotros (J. 6, 51-36). Por esta inhabitación eucarística de Cristo se realiza sacramentalmente la comunidad intranitaria de los hombres, la plena comunidad divino-humana que es el Cuerpo Místico de Cristo. "Como Tú Padre en Mí y Yo en tí, que ellos también sean uno en nosotros" (J. 17-21: 6,57).
Cristiana, no interpretes mal nuestro silencio sobre tu teoría de que “la última cena” no fue la última. A mi también me encanta el episodio de Emaus. Pero cuando decimos “última” queremos decir “antes de que lo crucificaran”. En Emaus fue el Cristo resucitado el que se les apareció a los discípulos que no habían hecho caso de lo que decían las mujeres:”Jesús ha resucitado¡” Y también estoy contigo en que las eucaristías de nuestra liturgia no tienen nada qué ver con aquella cena de amigos que se reunían para celebrar la Pascua Judía. Encima ahora quieren que lo hagamos en latín y con cantos gregorianos de la Edad Media. Supongo que para que no entendamos nada de nada y sea todo más misterioso y mágico.
y los que se mortifican el cuerpo Roser no estan tan cerca del amor ni pensamiento de Dios,esos son creencias de hombres, no de Dios.
Cuesta trabajo imaginar como pueden ser tan "brutos".
Y ya no voy a molestaros mas con la Eucaristia,no creo que a ningún cristiano que se aprecie de amar a Dios le sea grato parecer que se esta en contra de Dios.
El que quiera comprender que comprenda y el que quiera creer en mentiras que crea todas las mentiras que quiera.
3-Cada cual es libre de interpretar la Palabra de Dios como quiera, pero a mi eso no me suena a las Bienaventuranzas (que forman parte de la Liturgia de hoy) ni al UNICO mandato de Amor que nos legó Jesús.
Seguramente nuestro amigo logos estará de acuerdo conmigo en esto. Ya Jesus vertió su sangre por nosotros. Ahora nosotros tenemos que dedicarnos a amar. Todavía he encontrado otra máxima que no rima nada con aquello de "amar a los enhemigos": "Trata a tu cuerpo con caridad, pero no con más caridad que la que se emplea con un enemigo traidor." (máxima 226)
Sigue:
Una comunidad que vive el estilo misionero es comunidad de hermanos que se aman en serio. Aquí está el camino de la Iglesia y la libertad del hombre: en la libertad de Cristo que los cristianos debemos testimoniar según el estilo evangélico. El mensaje de Cristo nos pide precisamente esto: esencialmente: gratuidad y fraternidad. Todo lo demás vendrá por añadidura.
2- (requisito para ser considerado tal) les decía a sus seguidores: "Si sabes que tu cuerpo es tu enemigo, y enemigo de la gloria de Dios, al serlo de tu santificación, ¿por qué le tratas con tanta blandura?" (máxima 227) y daba ejemplo con “ayunos y la mortificación corporal por ejemplo dormir en el suelo, castigarse el cuerpo por medio de un cilicio apretado en el muslo durante dos horas al día y golpearse las nalgas con unas "disciplinas" (latiguillo de cuerda) una vez a la semana, hasta el punto de dejar salpicadas de sangre las paredes” Evidentemente, Escrivá de Balaguer fue un gran asceta y muy católico pero ¿fue cristiano? En su librito “Camino” (conocido por todos los católicos que tenemos más de cincuenta años) se dice; “ El plano de santidad que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: La santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza.”(sigue)
Si a los ricos se les llama señores y tambien "santos"
Y a los pobres fulanicos y además por pobres pecadores,quiere decir que estais muy equivocados.
Santos son los ricos y pobres que aman a Dios,cumplen sus mandamientos y son de buena voluntad.
Y pecadores los ricos y pobres que no tienen buena voluntad. Unos aman a Dios (santo)
Otros al dios (satanas)
¿Vosotros cuando hablais a DIOS, le hablais de usted ?
Cristiana, La gratuidad y la fraternidad constituyen la característica de la santidad a la que todos estamos llamados en la Iglesia de Cristo. El mismo Reino de Dios compromete a vivir según el estilo evangélico. Es un Reino que quiere un testimonio cotidiano de fraternidad y gratuidad. La misma Palabra de verdad y de amor no pueden olvidar las actitudes que hacen que Dios sea transparente a los hermanos, llenos de confianza sólo en él, y por eso, disponibles para todo el mudo. La palabra se hace carne también en esas actitudes y se dice en ellas a un sin palabras. LA LIBERTAD CRISTIANA NO SOPORTA PESOS INÚTILES O QUE ESTORBAN. Y si existen esos pesos, la libertad lo sufre, lo sufre el Reino de Dios. El Reino de Dios está todo en aquella bellísima página de Mateo 6,25-34. y tenemos la necesidad de meditarla frecuentemente, y convertirla en nuestro estilo de apostolado.
“Dice Xabier: A su juicio,(de Jesús) la santidad de Dios se revela en el amor a lo pequeños y marginados, a los excluidos y negados del pueblo. Más aún, Jesús hizo un gesto provocador contra el Templo de Jerusalén, negando en el fondo su santidad (Mc 11, 15 par)” El día de hoy no es para acodarnos de los santos canonizados, sino para tener presentes a tantas y tantos anónimos que como dice también Xabier, “han sido amados por Dios y redimidos de un modo gratuito por Cristo” Pero, curiosamente, la mayoría hemos echado una ojeada a los Santos Canonizados por la santa Madre Iglesia y, tal vez por asociación de ideas, hemos recordado la canonización más polémica de los últimos tiempos: San Josemaría Escrivá de Balaguer. Yo he recurrido a Wikipedia y, en su biografía, he podido encontrar lo que seguramente la Curia romana consideró probatorio de que dicho(ahora santo) había sido “mártir por la fe” (sigue)
Me quedo con un par de frases:1)La Esperanza del cielo nos hace así ,buscar un cielo en la tierra
2)El Santo de los Santos es el mismo Corazón del hombre ,de cada hombre ,como ha mostrado Jesús
Un abrazo a Todos
Por supuesto,quiero un monton al Jesús que les lava los pies a los apostoles ese gesto es maravilloso porque habla del amor,de la sencillez ,y de la comunicación entre verdaderos amigos son sus "amigos" no es su "señor".
Un amigo enseña,cuida,protege...
Un señor...si alguien que es tu amigo te dice que es tu señor...eso es altanero luego no es tan amigo.Y LA ULTIMA CENA,NO FUE LA ULTIMA, PUESTO QUE EMAUS FUE DESPUES.
Jose Carlos hasta Jesús habla en los evangelios de la extructura de la casa una casa sobre la que soplan vientos y esa casa se mantiene porque esta bien cimentada.No puedes comparar ni tú ni nadie la iglesia ahora como cuando empezo en tiempos de Jesús es logico que ahora esa extructura sea mas grande,y los tiempos diferentes,aunque antes tampoco eran tan santos ni todos repartian para todos como habeis dicho mucha veces,añorando esos tiempos tan "buenos" recordad a Ananias y Safira ¿creeis que eso fue justo? pues no,no lo fue,y Pedro no mostro mucho amor,ni siquiera poco,porque las personas son libres y nadie tiene que maldecir a nadie ni imponer sus criterios.Cada persona debe colaborar con lo que pueda y crea no con lo que crean los demás,y aquí no actuó el Espiritu Santo,porque esta actuación no es de amor,mas bien el que no es tan santo.
En la ultima cena, Juan nos recuerda un gesto de Cristo de gran poder ejemplar. Tanto más, cuanto presenta al Maestro con las virtudes de un siervo. El lavatorio de los pies expresa el mensaje y la auténtica novedad de la eucaristía. Dios se ha inclinado ante nosotros hasta la humillación más profunda y nosotros es posible que tengamos miedo a ensuciarnos la ropa en salvar a los hermanos que sufren la soledad, la marginación y las lacras sociales. Cristo nos quiere conformes a El, no sólo con algún gesto. Debemos sentirnos unidos a el,, como el sarmiento a la vid. Con razón lo santos sentían estremecimiento con la idea de vivir en Dios uno y trino, en un Dios que es amor. Cristo NO nos ha dicho: ¡Id y haced prosélitos para la causa cristiana, de modo que aumente el prestigio y el poder!
San Pablo en sus cartas expresa el deseo de gastar su vida anunciando el Evangelio en el mismo momento en que dice que su amor al Señor es tal que desea encontrarlo `por la muerte (Flp 1,21-25); y aquélla en la que la vida de los primeros creyentes es presentada como estímulo a los otros para que se agreguen a la comunidad (Hch 2,42-47; 4 32-37). Es en páginas como estás donde debemos recabar, en la fuerza del Espíritu Santo, la fe y el coraje del anuncio. El Señor nos pide gran docilidad interior a su Palabra y gran atención a la realidad humana. Con el coraje de DENUNCIAR, si es necesario, errores, pecados, injusticias, incoherencias y con fuerte amor fraterno. Nuestra lucha tiene un solo objetivo: ¡ que todos pongan su esperanza en un día nuevo! El día de la resurrección de Cristo.
La iglesia de los primeros tiempos se sentía en la obligación de difundir el Evangelio por la fuerza de su misma fe: Era consciente de ser madre, en Cristo, de todo viviente. El cristianismo se difundía, por ello, por la autoconciencia de la Iglesia. La Iglesia no puede encerrarse en sí misma, construir un reino suyo de seguridades y privilegios. Ella se apoya en estructuras. Sin embargo es necesario tener una límpida conciencia de ser testigo de Cristo, intentando que la Iglesia cumpla su objetivo, la salvación de la humanidad. Podrán llegar incluso persecuciones, como en los tiempos e los primeros mártires, y ya las hay en varias partes de la tierra. Pero esto empujara al cristianismo fuera de su pequeño mundo en ambientes insospechados, en zonas desconocidas, en corazones a la espera de la verdad y de la justicia. ¡Cristo nos pide más fe y coraje! Y la Iglesia nos invita a encontrar consuelo e inspiración en la relectura de los hechos de os apóstoles y de las cartas de San Pablo.
- Yo no pienso que la iglesia como institución aparezca a los ojos del pueblo como muy santa. La frase de Jesús “no puedes servir a Dios y al dinero” (Mt6,24) aún es piedra de toque en una iglesia que con frecuencia da la impresión de estar más empeñada en implantar la cruz en el casillero de la declaración de la renta, que en las pateras de africanos que se arriesgan a la muerte para poder disfrutar de las migajas de los amos del mundo que fabrica oprimidos y deprimidos en serie.
- Tampoco parece la iglesia muy católica, pues este calificativo perdió el significado original de “universal” y se utiliza para distinguirla de otras iglesias cristianas.
- Ni apostólica, como se dice pues gran parte de sus esfuerzos van destinados a mantener su estructura, más que a anunciar el Evangelio. Lo que Jesús recomienda a sus discípulos es una misión y no una institución.
¿Es santa la Iglesia Catolica?
A la Iglesia Catolica el Holocausto de Auschwitz siempre le importo un pito.Basta para demostrarlo las ultimas declaraciones de Benedicto XVI...en ellas prima la "reputacion" de Pio XII sobre las victimas del horror.Benedicto sostiene que Pio XII "callo" para evitar "males mayores" pero por Dios,decir eso es una insensibilidad total ¡el mal mayor ocurrio! y de forma evidente ¡que mayor mal que 6 millones de asesinados!.El discurso de Benedicto XVI en Auschwitz fue inutil porque no fue solidario con las victimas,solo hablo de "teologia politica"...creo que es urgente que la Iglesia pida perdon por el silencio de Pio XII y pida perdon tambien por su fobia a los homosexuales y a las mujeres.
La chapuza del diablo fue la "cena" y fue una buena chapuza,porque estais todos los cristianos engañados.
"Hagase tu voluntad en esta tierra como en tu reino"
¿Creeis que en el cielo,o en el sitio donde vamos cuando nos morimos en esta vida se representa algo asi? Pues no.
Para estar en comunión con Dios en el amor fraternal,no hace falta estos ritos,otra cosa es Emaus,en Emaus Jesús bendice el pan,y el pan es pan.
Pan alimento espiritual "entender la palabra.
Pan alimento de comer"el pan bendecido en el nombre de DIOS.
Este debe ser el pan nuestro de cada dia.
Perdonanos nuestros pecados y ofensas, no nos dejes caer en maldad,libranos de todo mal,amén.
Si conocierais en base al milagro o unos de los milagros (no se cuantos se necesita para ser "santos-as del diablo")de este hombre, es par mondarte de risa, curó a hombre de donde vivo, y este tal médico, trabajaba en una clínica privada de las mercedararias, y creo que tenía Conciertos con Sanidad, (de esto no estoy muy segura)el caso es tan pronto te operaba de apendicitis como de trauma, y hay más de uno-a con el codo al revés y las rótulas igual, en fin cojo y con el brazo y la movilidad ¿...? y yo me pregunto, que hubiese sido de recibo, curarle a él o curar sus despropósitos...
En fin en tiempo de cazafantasmas, es normal hablar de santeria y beaterías y milagros que ni el mismo Jeús hizo, recordemos la Piscina de Siloé... buen símbolo para discernir que los milagros son los que cada persona hacemos por nosotras-os mismas-os.
Carmen
sigue:
"Todo los discípulos de Cristo estamos invitados a la santidad (Mt. 5,48), y todos, justificados por el bautismo, hemos sido hechos partícipes de la naturaleza divina. Por tanto, mientras conservamos la amistad con Dios, somos verdaderos santos. Todos bebemos en la misma fuente de la santidad. La santidad no es otra cosa que la unión con Dios. Cuanto más intima sea esa unión, mayor será el grado de santidad de esa persona. Los santos son los gigantes de la santidad.
*OPUS DEI O CHAPUZA DEL DIABLO
Carlos Albás
Al proceso de canonización de monseñor Escrivá de Balaguer se le podrían añadir muchos y nuevos interrogantes; como por ejemplo los que plantea el cardenal Tarancón, sin ir más lejos: "¿Por qué tanta rapidez en este proceso?" O más radicalmente: ¿es conveniente para la Iglesia ese proceso? ¿Será motivo de escándalo para una gran mayoría, o al menos para una parte sustancial y cualificada? ¿Puede desencadenar cierta desunión entre los creyentes? ¿ Supondrá la santificación del Fundador del Opus Dei la separación de muchos católicos de la Iglesia?
4º
La ascensión de Escriva a los altares se Ha producido conforme a los cánones de lo eclesiásticamente correcto. Lo que yo me pregunto es si el camino de santidad trazado por él hace más de sesenta años y el modelo de cristianismo que encarna hoy su obra son acordes con el evangelio y con los signos de los tiempos.
3º
Se trata de un cristianismo represivo de instintos y negador de la vida, al que Nietzsche dirigía sus más severas y certeras criticas.
A propósito de la irresistible ascensión de Escriva a los altares, he oido comentar a un grupo de teológos que si se aplicaran a Jesús de Nazaret los procedimientos actuales de canonización, difícilmente los superaría. Y no les faltaba razón, porque el Jesús histórico fue condenado por el poder romano con el apoyo de la ortodoxia religiosa judía que no difiere mucho de la actual ortodoxia católica, mientras que el nuevo santo sube a los altares con todas las bendiciones eclesiásticas y todos los honores políticos.
2º
2º
Parece claro que no se trata de una canonización más entre las muchas realizadas por Juan Pablo II. Con ella se quiere legitimar el Opus Dei como la organización que constituye el quicio de la estrategia neoconservadora del actual y, quizás también, del futuro pontificado. Lo que se canoniza es un determinado modelo de cristianismo.
Este cristianismo exige costosas renuncias, incluso a algo tan legitimo como el matrimonio, que, es según Escriva de Balaguer, para la gente de tropa y no para el estado mayor de Cristo. Así mientras comer es una exigencia para cada individuo, engendrar es exigencia sólo para la especie, pudiendo desentenderse las personas singulares. Todo lo relacionado con la carne se considera egoísmo y debe ser sacrificado, como sublimado debe ser el deseo de tener hijos ¿Ansia de hijos?...Hijos, muchos hijos, y un rastro imborrable de luz dejaremos si sacrificamos el egoísmo de la carne
1º
1º
Con la canonización de José maría Escriva de Balaguer culmina un proceso que se inició algo más de cuatro lustros y ha transcendido el estrecho marco del santoral para convertirse en un fenómeno de impacto mundial. El proceso ha provocado reacciones encontradas: entusiasmo en el Opus Dei, que se siente legitimado en su ideario fundacional y reforzado en su protagonismo eclesial perplejidad en ambientes sociales y culturales alejados del mundo religioso, que observan en la obra síntomas preocupantes de integrismo; malestar en amplios sectores catolicos, que no acaban de ver en el nuevo santo las virtudes a imitar que aparecen en el acta de canonización. El principal merito de Escriva de Balaguer en vida fue, sin duda el haber creado una organización hoy extendida por todo el mundo poderosa en medios económicos, influyente en el mundo de las finanzas y omnipresente en el tejido social y político.
5º
En la santificación nos dedicamos a cumplir los propositos santos para los que hemos sido apartados. al hacerlo, somos hechos santos progresivamente. En este proceso de santificación se incluye la separación, la dedicación y la purificación. Dios es el autor del proceso de santificación. Debido a su santidad nosotros entendemos la necesidad de santificación. Dios desea santificar por completo todo nuestro ser -Espíritu, alma y cuerpo. Su prpósito consiste en que estemos libres de todqa mancha para la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 teslonicenses 5:23)
Santidad.
Igual que Dios, santidad es una palabra que expresa (=apunta hacia) lo inexpresable.
Ante la majestad de Dios nuestra insignificancia se humilla en adoración. Pero la santidad es una llamada, una vocación. Empieza por la presión ética que, al mecharse de racionalismo, degenera en desentendimiento. Sigue la liturgia orlada de mitos y ritos que deben purificarse con sentido poético para terminar en la mística de "muero porque no muero".
Nuestra santidad es nuestra capacidad (gracia) de llegar a santos,
4º
La enseñanza del Nuevo Testamento sobre la santificación se basa en la obra de Cristo por nosotros y en nosotros. Es decir, debido a que nos eligió, llamó, regeneró, justificó y adoptó, reaccionamos con una vida recta. La santificación se relaciona estrechamente con todas las doctrinas de la salvación. El significado literal de santificar es “hacer santo o consagrar”. Pero el significado básico de las palabras traducidas como santificación o santidad es “separar o apartar”, en particular de lo profano o secular (mundano). Las palabras bíblicas usadas se refieren al carácter, lo cual muestra la relación tan estrecha entre ser aparatado y la santidad personal. La santificación implica más que la separación del pecado. Habla de la dedicación a Dios. Quien es separado de la esclavitud del pecado pero no se dedica a Dios, es como un barco que se ha soltado de sus amarras y no tiene mecanismo de control.
3º
De la manera que Cristo perdonó, así también hacedlo vosotros Colosense 3:12-13).
La santificación se refiere a morir a las obras del viejo hombre, es decir, nuestras acciones pecaminosas (Colosenses 3:5; Romanos 9:13), para que no sigamos más en pecado. También envuelve el principio de una vida santa que fue implantada en la regeneración. De esta nueva experiencia espiritual resulta una vida caracterizada por la fe en Jesucristo; una nueva conducta que se distingue por nuevas normas, metas y motivos; y una vida sobria, recta y piadosa. El Espíritu Santo hace que nos despojemos de las imperfecciones, los deseos terrenales y los hábitos del viejo hombre para que podamos experimentar una vida de dedicación y entrega total a Cristo.
Después de la muerte a la pena del pecado debe seguir la muerte al poder del pecado. Esta “muerte” se realiza por el poder de Espíritu Santo que habita en nosotros (Rom 8:13).La santificación se relaciona con despojarse del viejo hombre y vestirse de nuevo (Efesios $:22). El hombre viejo es la naturaleza corrupta con la cual nacemos todos. El nuevo hombre es la nueva naturaleza que obtiene una persona por la regeneración. Cuando San Pablo habla de despojarse de este hombre viejo, no quiere decir que ese hombre viejo es destruido; más bien, que es sustituido por el nuevo. Y cuando habla de vestirse uno del nuevo hombre, quiere decir que la persona nacida de nuevo debe comenzar a ejercitar las características del nuevo hombre: “ Entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia”.. aún más encarga a los nacidos de nuevo que vivan “soportándoos unos a otros, y perdonandoos unos a otros si alguno tuviera queja contra otro.
1º
Los creyentes experimentamos tres “muertes”. Primera, somos víctimas de la condenación debido a nuestra muerte en pecado (Efesios 2:1; Colosenses 2:13). El pecado nos ha corrompido y nos ha llevado a la condición de muerte espiritual o separación de Dios. Segunda, participamos en una nueva muerte por el pecado en la justificación. Puesto que Cristo cumplió en la cruz la sentencia por nuestro pecado, la Palabra de Dios dice que fuimos justificados conjuntamente con El. Lo que El hizo por nosotros se cuenta como si lo hubiéramos hecho nosotros (2 Corintios 5:14; Galatas 2:20). Como resultado somos considerados libres de la pena del pecado si creemos y aceptamos lo que El hizo por nosotros. Finalmente, debemos experimentar la muerte del pecado (Romanos 6:11). Lo que es verdad para nosotros debe ser hecho realidad en nosotros
Xabier, Felicitaciones. Magnifica reflexión.
Sigue:
Recordar a Monseñor Romero no significa, pues aislarlo de los demás mártires ni exaltarlo de tal modo que los otros queden en la penumbra. Recordar a Monseñor Romero es más bien recordar a muchos otros, mantener vivos a tantos profetas y mártires, campesinos y delegados de la Palabra. Es, sobre todo recordar a miles de mártires inocentes, indefensos y sin nombre; Es recordar a todo un pueblo crucificado; cuyos nombres nunca se conocerán públicamente, pero que están integrados para siempre en Monseñor Romero.
En vida fue “voz de los sin voz”. En muerte es “nombre de los que quedaron sin nombre”.
Creo que seria un error querer canonizarlo, el pueblo ya lo hizo santo.
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman