Ayer presenté para los lectores apasionados por bocados fuertes algunos comentarios que Fernando introdujo, el 17.07.08, a mi post del 21. 04. 08 ( http://blogs.periodistadigital.com/admin/b2browse.php?blog=410&p=160348&c=1 , ). Antes que introduzca nuevos comentarios que borren los anteriores, quiero seguir citando algunas palabras principales de aquellos comentarios, en los que Dios aparece vinculado al Eros. Éstas son, a mi entender, sus palabras centrales: «El Eros como marea universal, como instinto conativo hacia el Todo donde la vida arriba en la unión/extinción, no es en sí ajeno a la Cáritas, pues también ésta es Eros». En este lugar donde Caritas y Eros se vinculan, aquí es Dios. Amigos de Dios, os dejo con Fernando, la mejor compañía de este tiempo de otoño, hecho de silencios para pensar y orar, cuando las hojas caen al soplo del viento frío que llega de algún lugar desconocido. Mañana introduciré yo mismo unas palabras sobre Dios, que es el único tema que de verdad me importa en este blog.
Fernando
El Eros de Dios -o lo que entendemos como Agape donativo- no es otra cosa que el proceso de ponerse en el lugar del otro (Alberoni) a través de los recursos que dispone su posible realidad en tanto singularización. Y entiendo también que el Agape, si lo contemplamos en sentido verdaderamente anselmiano, es un director (de ‘dirigir’ o ‘lanzar’) hacia lo grande de Dios que es más que la cúpula de las palabras montadas en estructura.
Pues bien, el Eros como marea universal, como instinto conativo hacia el Todo donde la vida arriba en la unión/extinción, no es en sí ajena a la Cáritas, pues también ésta es Eros. Lo que hace la Cáritas es otorgarle extensión hacia el Grandor, hacia esa inmensidad que se balancea en la cuerda de las palabras y los gestos ordinarios y extraordinarios.
]
Un Agape que no se asienta ya en el orden ajustado de circularidad colindante (ad Unum in pluribus), pues la Encarnación –extensión eucarística- revela la Erótica esencial que se finitiza en cada cual (in singulos ad pluribum). Hay pasión, tensión, incluso desbordamiento sexual, pero también cotidianidad, silencio, fracaso, aburrimiento. ¿Un Eros aguado? Y yo me pregunto, ¿acaso el Eros real –y no solamente filosófico o literario- está exento del ruido existencial, de sus concesiones y resistencias? Hacerse cada cual es la Erótica de Dios, plena de hechos, historias, circunstancias, gestos, a pesar de que sólo veamos multitudes en panes y peces entregados. Y las extrañas junturas y desmarques que articulan los instantes y los lugares, unas veces no coincidentes ni sinérgicos, otras gozosos y tristes, llenos de ocios y negocios, también terribles, rondan por las cuerdas y grumos de Dios enigma de cada cosa. Eso es el Eros divino.
Un enigma que no se disuelve, ni se abruma, ni se jerarquiza en cualquier algo o en todo alguien, aunque lo descubramos inteligible como sentir cristiano en el tensor cristológico.
Un Logos que se ha explicado desde el lado del Padre (Jn 1,18) a través de las cosas encomendadas en la paradosis de Mt 11,27, que a su vez coordinan por su carácter revelador a partir del movimiento del ‘permanecer’ de Jn 15,5-11 (menô). Esta convergencia cristológica admite, es verdad, un sentido de cierre como ámbito que separa el fuera del dentro. Hay un conocimiento privativo cuya trama en movimiento llama al fruto permanecedor (karpòs hymôn ménê: Jn 15,16). Jesús habla de sí como carga suave tras afirmar que nadie (oudeis # tis) conoce al Hijo sino el Padre, y el Padre sino el Hijo y a quienes él decida revelarlo. Por eso la labor del Reino, su vocero y las ‘cosas del Padre’ (parà tou Patrós: Jn 15,15), le pertenecen en exclusividad.
Mas le pertenecen abiertas como un equipaje (phortíon) que es inaparente (tapeinos), cordial (kardía), utilizable (chrestòs) y no molesto (elaphrón) [Mt 11,29-30]. Para Jesús, el Reino llega a ser también inteligible cuando su vocero o voceros pueden decir «aquí hallareis descanso» (Anapausis: Mt 11,29). El Padre, el Reino y todo lo que supone no son una tragedia, un dolor o una desdicha. Por el contrario, son portables o no esclavizables -pues un yugo no se podía tomar, sólo imponer (‘arate ton zygón’: v.29)-, o diríamos más bien ‘aéreos’, lejos de la apática ingravidez del viejo “Consulo quieti meae”. La acción de ese fruto que permanece no es esa obra cerrada que descansa en sí como el arranque neoplatónico, sino que es cosa portable (otra acepción de ‘Evangelio’), un estar ligero en el Grandor que permanece en tanto se desplaza o corre sobre su estadio consecuente o descanso (anapausis) QUE ES CADA UNO (tis).
Y entiendo que ese estadio que tira de nosotros es el Eros esencial de Dios -movilidad permaneciente y permanencia movible-, hacia su Anapausis en cualquier algo o alguien (ti - tis) llevadero, cordial y de provecho, pues el Padre es más grande (Jn 14,28). El descanso de la permanencia es a su modo viveza de pasión, no Eros de gravedad, que acaba en cada singularidad y se enfrenta a su hechura de cosas ordinarias y extraordinarias, dulces y amargas. Y esta singularidad tira enigmáticamente de toda la estructura posible y no al revés, como un simple proceso intradivino. Un Eros que obliga a interpretar que lo en verdad eucarístico es permaneciente (comestible) porque antes es portable por cualquiera (ligero).
Todo esto es explicación de aquello que Jesús dice en Jn 15,14: todo lo que sabe del Padre ha sido dicho a los que él llama amigos. Una elección de amigos que lleva en sí y de por sí el fruto que permanece.
Lo que permanece y es movible articula el amor estudioso. Por decirlo de algún modo, el Eros clásico -y poético- de unión atractiva entre sujeto-objeto, tenía ante sí la tarea de inspirar un sentido de atención e importancia hacia las cosas por densidad (el «todo está lleno de dioses» de Tales). Quien atiende a las cosas, se siente atraído por ellas y las valora en su importancia. Lo contrario es, sin duda, el indiferentismo.
El Eros nuevo expresado en Jesús no elimina esta dinámica sino que ofrece a esta atención e importancia atractivas la expectativa de un resalte (~ bienaventurados). Y aquí está el problema: ¿cómo cuadra ese sentido general de importancia dado el todo atractor en sí y la dirección provocada hacia cada singularidad de por sí?
Y aquí debo parar, querido Xabier. Tardaré algún tiempo en volver, pues lo que viene después es más difícil, ya que hablo de pianistas y francotiradores. Abrazos.
Los comentarios para este post están cerrados.
Bueno, yo me quedo con esto:
"Y entiendo que ese estadio que tira de nosotros es el Eros esencial de Dios -movilidad permaneciente y permanencia movible-, hacia su Anapausis en cualquier algo o alguien (ti - tis) llevadero, cordial y de provecho, pues el Padre es más grande (Jn 14,28). El descanso de la permanencia es a su modo viveza de pasión"
"Un Eros que obliga a interpretar que lo en verdad eucarístico es permaneciente (comestible) porque antes es portable por cualquiera (ligero)"
Y el eros lo veo más como pianista que como francotirador. A pesar de algunas canciones mexicanas.
Arco.Iris, todavía estás en el blog. ¡Hace una hora que te espero para tomar el café!
Roser ,habrás vito que le pido a Fernando que lo traduzca un poco a mi nivel ,porque me és dificil de entender algo .Un abrazo
Si por casualidad estos pensamientos de Fernando sobre el Eros son el resultado de una lectura crítica de dicha encíclica ¿no sería justo, equitativo y saludable que “los de a pie” pudiéramos captar el alcance de dicha crítica a fin de disponer de elementos suficientes como para poder discernir libremente cuando se nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino? Porque el lenguaje clerical de los papas también se las trae.Un saludo cordial.
(Repito un comentario que he dejado cogado no se donde, equivocadamente) ¡Menos mal que “lo que viene es más difícil”¡. De nuevo nos ha dado Fernando una exhibición de: cómo hablar crípticamente par a que los legos en la materia no se enteren de nada. Ahora les toca a los sabios compasivos del blog explicarnos a los demás que es lo que nos ha querido decir Fernando con tan bellas palabras. Yo debo confesar que solo he entendido la música, la cual me ha sonado muy hermosa. Ahora bien, me ha inquietado un poco ver repetidas veces las palabras “eros”, “ágape”y “caridad”, las cuales recuerdo haber visto también repetidas veces en la primera encíclica de Benedicto XVI “Dios es Amor”. En ella, las mujeres no quedábamos demasiado bien paradas pues se nos reducía a “objeto”, según lo que Fernando menciona como “Eros clásico -y poético- de unión atractiva entre sujeto-objeto”. (sigue)
Pilar ,totalmente de acuerdo contigo ,és más parece que pensábamos las dos al tiempo y lo mismo ,pues en el post de JMS ,le digo que piense si en realidad SOLO HAY UNA VERTIENTE DE AMOR (o en el amor ,exceptuendo el amor enamorado ,que para mí no debemos mezclarno ...digamos con el "general " ...por descontado que TODO VA UNIDO ,ya que realmente si no SABEMOS AMAR (dar el verdadero sentido a esta palabra ,por otra parte tán manosada de tanto usarla )pues si no sabemos ,no sabemos "en nungún estado en el que nos encontremos ,si no ENTRAGAMOS ,COMPARTIMOS Y EXPANDIMOS .....mala cosa "nos empobrecemos y no vivimos ,aunque nos parezca que estamos "vivitos y coleando "Un abrazo Pilar ,entra más a menudo ,me dás vida .
Jose Caros ,Roser ,Pilar ...Todos ,me estais "levantando mucho el "ego" ...y cuando vanga Pedro con la rebaja ....pues...a llamar al Samur
Gracias gracias
Arco.iris, ¡Ya daría yo algo por tener un espíritu tan joven como el tuyo...!
Arco.iris, el día que dejes de hacer el gamberro se tumba la playera. Sigue con ese Humor, que es un Don que Dios te ha dado.
Un fuerte abrazo.
José Carlos
El ser humano tiene la necesidad de hacer distinciones para explicar la variada gama de matices que hay en lo que no es más que una sóla cosa: el AMOR.
De esto sabes tú mucho, arcoiris.
¿Dónde comienza un color y acaba otro en ese maravilloro arco que es símbolo de la alianza de Dios con nosotros?.
La luz blanca es una, pero en realidad es una mezcla de colores. Por eso al atravesar un medio dispersor, se dispersa debido al fenómeno de la refracción porque cada color tiene un ángulo de refracción diferente.
Algo así como las vertientes de las habla JMS pero en versión lumínica.
Hay una sóla fuente, una luz, un amor.
Jose Carlos ....los pueblos que te has pasado ,guapo ....no lo tomes a mál ,sabes que te quiero y no lo tomo en cuenta ,bueno a ver si dejo de hacer el gamberro y me pongo a escribir mi Teologia ,que no se entiende mucho pero !cómo mola !!
Fernando ,perdona si no me lo resumes y traduces a mi idioma ,no te entiendo de golpe y me lleva mucho tiempo comprenderlo y claro ...la vida no dá para más ,si puedes dame dos o tres frases cortas y te respondo .
Un abrazo
La comunidad cristiana de la ciudad de Corintio estaba empapada de Eros helénico, y el apóstol les amonesta con vehemencia: “Mirad hermanos quienes habéis sido llamados. No hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles. Ha escogido más bien lo necio del mundo, para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir lo fuerte. Lo plebeyo del mundo ha escogido Dios. Para que ningún mortal se glorié en la presencia de Dios. De el viene que estéis en Cristo Jesús al cual hizo Dios para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención, a fin de cómo dice la Escritura: El que se glorié, gloríese en el Señor” (1ªCor 2,26-31). Un cristiano que tenga experiencia auténtica no se sentirá nunca diferente ni superior a los demás, porque la experiencia de su vida cristiana es que “La fe no hace acepción de personas” (Sant 2,1). Ante la fe todos somos pecadores y todos somos gratuitamente salvados.
Sigue:
Choques que perforan el Eros y la filia para llenarles de una vida nueva que les perfecciona. Bajo la influencia del Agapetodo amor auténtico se hace más amor y mejor, como el bien inferior se perfecciona con el bien mejor. Tan superior es el Agape, que sólo puede darse en el nombre de cuanto le es infundido por el Espíritu Santo (Rom5,5). Y sólo movidos por el impulso del Espíritu podemos amar como Dios ama. El mandamiento de Dios no es una imposición moralista, es, ante todo, una fuerza que exige desarrollarse en toda su plenitud. Lo que sentimos como imposición es reflejo de las dificultades que la fuerza del amor va encontrando en su realización. Y el amor no tiene otra dificultad que vencer el pecado y sus consecuencias.
“Amar por caridad” oculta en el fondo la verdad de la gratuidad del amor caritativo: Hemos convertido esta gratuidad en un motivo de diferenciación entre el que ama y el que es amado; pero en realidad es el fundamento de la comunión entre ambos, que nos hace experimentar que nada tenemos que no hayamos recibido, y que el hecho de tenerlo recibido, es precisamente para no gloriarnos en vanas justificaciones y distinciones, sino para darlo a quien no lo tiene y en esa donación vivir nuestra comunión con él. Es natural, por tanto, que el Ágape suscite choques con el Ero y la Filia en el interior de las personas y de las comunidades. Choques que ponen de manifiesto sus diferencias esenciales y sus tendencias complementarias. Las distintas clases de amor no s e oponen irreductiblemente, pues todas coinciden en el amor. El choque procede de la superioridad humanamente incomprensible e inalcanzable del Ágape.
El amor de Caridad se mueve a impulso de la necesidad del prójimo, no de su dignidad, como el amor de Eros o de su simpatía, como el amor de Filia. Caridad es amar lo que necesita de amor, aunque no se lo merezca, o suscite antipatía, y hasta el extremo que sea rechazado. Pero el amor de caridad, entendamos bien y para siempre, es el amor más real que pueda darse, es lo más opuesto al amor de fingimiento, es amor cordial, humilde, servicial (Rom. 129-10). Un amor así es imposible que irrite y humille al que se ama. Todo amor irritante es un amor orgulloso y el orgullo es lo más opuesto a la caridad, porque la caridad es conpaciente. Ama sin aires de superioridad, en ningún aspecto la caridad es humilde. El amor de caridad no es la limosna burguesa del rico para con el pobre, que el mismo gesto de darla, acentúa las diferencias que separan en vez de expresar la verdadera compasión que une.. La caridad identifica al amante y al amado.
lo público del neo cortex donde reside la neurosis (obsesivo dominante moral), aquello que solamente se puede 'hacer' en la amigdala, en la zona límbica, en la intimidad - en la oscuridad-, ya no necesita otra luz sino el cerebro EMOCIONAL plenamente activado en sus circuitos de gozo cuando 'ocurre' el milagro de un Dios que se 'hace' una sola carne con un humano: Psiquis.
... Esto aprendí del Padre; esto aprendí allí en la eternidad, ese lugar
donde no hay bujías, ni condiciones que cumplir, ni terceros que valoren nuestra emoción, sino sólo deseo: nadie tiene mayor amor que éste, que uno de su alma (psuqué, Jn. 15) a quien ama.
otra cosa, rebelde, pasión, intensidad;
y además, Él, sólo se aviene a hacer el amor en total OSCURIDAD, y sólo con 'una' que es bellísima: Psiquis. La prohibición de hacerlo ante alguien, quien quiera que fuere, lo anula absolutamente: 'no me verás nunca más'.
El relato de Eros y Psiquis es tan inmenso que solamente podemos ponerlo a la altura de aquel Jesus cuando dice a SUS amigos íntimos: 'vosotros me dejáis sólo, pero he aquí, ahora voy allí y -allí sin nadie- no estoy sólo, sino que Dios está conmigo': lo SIENTE. Es el río de SENTIMIENTO que Jesús da en su alma (psiquis) hacia el Dios grande, y Éste... comparece al sentirse estremecido por la ola de amor de ella, del Alma del Hijo del Hombre.
Eso también sabía la mujer del pozo de Siquem cuando lo miró a los ojos el enviado del Padre.
Todo lo que sea 'alumbrar' esa relación
de estricta intimidad entre dos que se fusionan con una bujía de la 'bondad', la moral, la virtud,... es abrir a l...
Words, words, mere words, no matter from the heart.
Eros es el amor de dos FUSIÓN por excelencia. Y esta fusión, por mucho que la vocación del intelecto
'caritativo' del credo católico tradicional se incline hacia la bondad y las obras, no es, ni puede ser, sino la unión que desea el solitario Eros, Dios del amor, o la parte solitaria del Dios UNO, ... hacia ... Psiquis, el ALMA de un ser humano que es la más bella de todas las hijas nacidas al rey humano en el relato de Apuleyo: es fusión de dos que 'se hacen' uno.
La parte dedicada en el ser humano a la supervivencia se resuelve básicamente en dos campos estudiados bien por la Psicología: el 'trabajarás'
, esa cosa inventada por el humano, y la colaboración, la solidaridad con los demás (alteros: ayuda a los otros)
. Pero ambas virtudes -valiosísimas-atienden al estómago, que es el verdadero 'motor' de la supervivencia y de la sociedad humana, y también de la ley.
El 'Eros' es ...
Domingo, 3 de junio
Jesús Rojano
Josep Maria Tarragona
Juan Fernandez Krohn
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Baena Calvo
Francisco Margallo
Juan Jáuregui Castelo
JC Rodríguez, A Eisman