El blog de X. Pikaza

Domingo 26 X 08. Amar a Dios y al Prójimo, dos mandamientos y un amor

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Domingo 30. Tiempo ordinario. Ciclo A. Mateo 22,34-40.Se dice que los cristianos tienen un credo que incluye en principio dos mandamientos de amor: amar a Dios y amar al prójimo. Este doble mandamiento recoge la experiencia más profunda de la teología israelita, centrada en el Shema donde se vinculan amor a Dios y amor al prójimo (a partir de Dt 6, 4-9; cf. también Dt 11, 13-21 y Num 15, 37-41). El uso del Shema era habitual en el I d. C. Es normal que Jesús lo asuma, orando como buen judío. Parece que otros judíos, sobre todo helenistas, lo habían vinculado ya con la exigencia de amar al prójimo, citando Lev 19, 18 u otras palabras semejantes. En esa línea se sitúa la propuesta de Jesús, según el evangelio de hoy. Hay dos amores y los dos se centran en uno: amar al prójimo como a ti mismo.

Texto. Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?" Él le dijo: ""Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser." Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas."

La pregunta de los fariseos

Algunos fariseos, hombres del Libro, interpretaban a Dios como alguien que tiene poder para mandar, es decir, para imponer unos preceptos a sus criaturas, en este caso a los judíos. Ciertamente, la pregunta que dirigen a Jesús es buena (aunque lo hagan para ponerle a prueba) y que Jesús la admite. De todas formas, se trata de una pregunta sesgada, pues supone que lo más importante es la entolê, es decir, aquello que Dios ha mandado cumplir a los hombres.

Estos fariseos son hombres de alianza con Dios, pero también de mandatos que deben cumplirse. El problema no está en que los mandatos sean numerosos (más tarde se recopilan 248 positivos y 365 negativos, en total 613), pues muchos de ellos resultan obvios para los que viven dentro de una sociedad organizada sobre esa base legal.. Por eso, situados en su propio contexto, los judíos del tiempo de Jesús y sus sucesores no se pueden tomar como legalistas en el sentido peyorativo del término. No son legalistas, pero piensan que su vida se encuentra fundada sobre leyes de Escritura/Tradición que se presentan como voluntad de Dios. De todas maneras, es importante discernir: saber dónde se encuentra el centro y clave de los mandamientos, como hacen nuestros fariseos.

Estos fariseos no discuten sobre los mandamientos, pero quieren organizarlos de forma que puedan integrarse como un todo armonioso. Esta es la función de los fariseos:: traducir una Escritura histórica/narrativa en formas de código legal. Por eso, en el fondo de los mandamientos buscan el mandamiento, como si los 613 preceptos se pudieran condensar en una misma y única raíz. Pues bien, Jesús acepta el reino y no responde con uno sino con dos, como indicando que al principio no hay un tipo de monismo (sólo Dios o sólo el hombre) sino un dualismo básico, un diálogo entre Dios y los humanos. Del primero hemos hablado ya en el tema anterior, que sigue siendo esencial para los cristianos. Del segundo queremos hablar ahora.

Un mandamiento en dos mandamientos

Conforme a la experiencia de Jesús, si sólo hubiera un mandamiento (el Shemá) la vida del hombre podría acabar en un espiritualismo teológico. Por eso, con buena parte de la tradición judía de su tiempo, él añade el mandato de Lev 19, 18: «amarás a tu prójimo como a ti mismo».

La novedad de Jesús está en la fuerza que ha dado al término común agapêseis (amarás: hebreo 'ahabta) de Dt 6, 5 y Lev 19, 18, uniendo los dos mandamientos (amores) y diciendo que el segundo es semejante al primero. Los dos forman un solo mandamiento: son aquello que los fariseos llamaban el mayor de todos (megalê de Mt 22, 36). Desde este fondo podemos añadir que en el principio está la dualidad del amor: el amor a Dios se vuelve relación amor al prójimo, es decir, de persona con persona. Se vinculan así, desde el mismo Dios, el yo mismo y el yo del otro de modo que no pueden separarse.

(1) Amarás al Señor, tu Dios. Dios abre ante el hombre un camino de amor.
(2) (Amarás...) a tu prójimo. En el lugar de Dios viene a expresarse ahora el amor al otro, es decir, al individuo concreto. En el libro del Levítico, ese prójimo es el hermano o miembro del propio pueblo israelita; pero, en un sentido más extenso, puede también el pobre y extranjero, es decir, el que rompe las fronteras resguardadas de la propia comunidad (cf Lev 19, 10)
(3) Como a ti mismo. La medida del amor de Dios era no tener medida: experiencia de apertura infinita. Pues bien, la medida del amor al prójimo es ahora mi propia medida. Amarle como a mí mismo significa ponerle como otro yo a mi lado, haciendo de su vida espacio y centro de mi propia vida.

Entre el amor a Dios y al prójimo hay una relación que aparece clara en todo el Nuevo Testamento, desde el mensaje y vida de Jesús hasta la experiencia pascual de la iglesia. Pero esa relación no es sólo propia de los cristianos, sino que pueden asumirla también los fariseos judíos, como los que han elevado la pregunta a Jesús

Un creado activo. Ortopraxia en lugar de ortodoxia

Este credo del amor doble es un credo fácil y en principio pueden aceptarlo no sólo los cristianos, sino también los judíos, y otros creyentes (budistas, hindúes) e incluso no creyentes, siempre que 'Dios' sea símbolo de aquello que define y sustenta en plenitud a los humanos, sabiendo que ha llegado el 'tiempo' de la plenitud.
Pero es también un credo exigente, pues implica descubrir al prójimo y amarle (es 'como yo'). Teóricamente parece más fácil creer en la Trinidad y otros 'dogmas' cristianos, judíos o musulmanes, pues lo que ellos piden puede aceptarse básicamente, sin cambiar vida de los fieles. Pero, de hecho, este mandato de amor al prójimo, unido al del amor de Dios, es más exigente y define toda la vida y acción de los fieles.

Este es un credo de amor o comunicación y supone que los hombres pueden y deben comunicarse, pues se encuentran fundados en una Gracia antecedente de Amor que es Dios, a quien conciben como principio de toda unión de amor. Este es un credo de comunión inter-humana: el creyente encuentra a Dios como Amor en las raíces de su vida (en su corazón y en su mente), descubriendo que puede y debe amar a los demás como 'otro yo', aceptarles como diferentes.

Éste es un credo universal, que supera todo tipo de razón clasista e impositiva que actúa por talión o ley y quiere que amemos sólo a los demás en cuanto sirven o valen para nuestros intereses. De esa forma ratifica el valor incondicional de los otros (los prójimos), a quienes debemos amar como a nosotros, pero sabiendo que son diferentes.

De esa forma emergen en amor, al mismo tiempo, el prójimo, a quien se debe amar, y el propio yo (que aparece como destinatario de amor). Este credo rompe las estructuras de seguridad y separación social, nacional, económica o religiosa, pues afirma que cada prójimo es presencia de Dios y fuente de identidad para el creyente (he de amarle como 'a mí mismo'), de modo que puede suscitar problemas a los judíos que defienden una elección particular de Dios y a los musulmanes capaces de justificar la guerra santa.

La identidad del prójimo. Dos posibles lecturas del credo

1. Tendencia nacional. Prójimo sería ante todo el cercano, aquel que forma parte de mi grupo social y religioso. Con él me debo vincular, a él he de amar de modo peculiar, al menos mientras dura el tiempo de prueba y división de nuestra historia. De esa forma, el shema (escucha...) puede encerrar a quien lo afirma en los muros de un grupo (Israel), de manera que el amor a Dios confirme y ratifique la identidad de los elegidos de la alianza (los judíos). El amor se interpreta así en sentido restrictivo y se aplica conforme al talión: "Habéis oído que se ha dicho: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo" (Mt 5, 43). Prójimo es el hermano israelita: es 'como yo', es de mi pueblo. El mandato del amor ratifica, según eso, la propia distinción y justicia de los 'justos', construyendo una muralla en torno a la Ley de Israel (o al Evangelio de Jesús).

2. Tendencia más universal. Jesús ha expandido el alcance de prójimo, abriéndolo a todos los humanos y de un modo especial a los excluidos de la 'alianza pura': publicanos y pecadores, enfermos y excluidos. En esa línea sigue el texto: "Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial que hace brillar el sol sobre malos y buenos..."(Mt 5, 45 par). Sólo es universal el amor ofrecido al enemigo, favoreciendo así, de un modo gratuito y desinteresado, a los expulsados del propio pueblo, iglesia o conjunto social. Esta es la interpretación mesiánica del shema: ha llegado el tiempo. Jesús y sus seguidores aman y ayudan en concreto a los expulsados, superando así la amistad o solidaridad de grupo. Amar a los demás 'como a uno mismo' supone buscar el bien de ellos, en cuanto distintos, con su propia identidad individual o de grupo (como musulmanes o paganos...), no para obligarles a ser como yo, integrarles en mi grupo.

La confesión mesiánica tiene, según eso, un contenido práctico y ha de interpretarse desde el compromiso de Jesús a favor de los expulsados del sistema del templo de Jerusalén. Por eso, el cristiano es un israelita que traduce la experiencia del amor de Dios como amor a los impuros, que parecen y son un peligro para el sistema. La confesión cristiana supera la identidad anterior de la Ley y los grupos de sacralidad cerrada, desde una experiencia superior de gratuidad, que es fuente de comunión entre todos los hombres.

Amor cerrado, amor universal. La reinterpretación de Lucas

Ciertamente, hay un amor cerrado: de hermanos a hermanos, de buenos a buenos, conforme a una circularidad sagrada o conveniencia de conjunto. Ese amor vale para triunfar y puede interpretarse como inversión económica (amar para que te amen, dar para que te den, como un en banco: cf. Mt 5, 43-48 par; Lc 14, 7-14) y calcularse según ley, pero deja fuera de su círculo a los otros, los caídos a la vera del camino, como el que bajaba de Jerusalén a Jericó (cf. Lc 10, 30) y los hambrientos, exilados, enfermos y encarcelados de Mt 25, 31-46, que no caben en el buen sistema.

Desde este mismo fondo ha de entenderse la reinterpretación de Lucas (que añade a este pasaje de los dos amores la parábola del Buen Samariano). En el texto de Lucas, es un escriba quien pregunta y quien responde, reasumiendo toda la Ley (de la Escritura) en estos dos mandatos. Pero después el mismo escriba pregunta: ¿quien es mi prójimo? Da la impresión de que sabe quién es Dios y el modo de amarle rectamente. Pero no sabe quien es mi prójimo y cómo debe amarle. La respuesta de Jesús introduce aquí la revolución cristiana de Dios, con la parábola del buen samaritano, que da un sentido nuevo a todo lo anterior. Esa parábola nos permite descubrir la exigencia del amor al prójimo. Aquí está el sentido radical del credo cristiano, de los dos amores… Un credo que, al final, se condensa y se cumple en el amor al prójimo.

Desde ese fondo se puede decir: quien sólo ama a Dios, no ama ni a Dios (pues en el verdadero Dios se incluye también el prójimo). Por el contrario, quien ama al prójimo ama también a Dios (aunque no lo sepa, pues Dios está en el prójimo). Aquí está la novedad del evangelio: sólo el que ama de verdad al prójimo (el que se hace prójimo como el buen samaritano) conoce de verdad a Dios.

Cf. G. BORNKAMM, El doble mandamiento del amor, en Id., Estudios sobre el Nuevo Testamento, Sígueme, Salamanca 1983, 171-180; O. CULLMANN, “Las primeras confesiones de fe cristianas”, en La fe y el culto en la iglesia primitiva, Studium, Madrid 1971, 63-122; A. GRILLMEIER, Jesucristo en la fe de la Iglesia, Sígueme, Salamanca 1998; K. H. SCHELKLE, Teología del Nuevo Testamento III, Herder, Barcelona 1975, 167-200; R. SCHNACKENBURG, Mensaje moral del Nuevo Testamento, Herder, Barcelona 1989, 100-113; W. SCHRAGE, Ética del Nuevo Testamento, Sígueme, Salamanca 1987.

44 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por Ireneo 26.10.08 | 10:09

    El apóstol San Pablo nos lo recuerda: ‘El que ama al prójimo ha cumplido la ley. En efecto, lo de: "no adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: amarás a tu prójimo como a ti mismo". "La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud" (Rm 13, 8-10).
    El amor espiritual es lo que nos distingue de los demás animales de la creación.Entre los animales hay instintos y reflejos, pero no hay verdadera caridad.En la selva, nadie da la vida por otro. Sobrevivir es la Ley.
    En la tierra Don Cristo Jésús dió la vida por sus amigos. Y nadie puede dar más, que LA PROPIA VIDA MISMA.

    Gracia y Paz.


  • Comentario por Arco.iris 25.10.08 | 23:30

    oOs dejo lo siguiente ,me parece que és muy bello:
    El amor de Jesús atravesó la piedre sobre la cual yacia Lázaro "envuelto en su mortaja" muerto hacia yá cuatro dias .
    El AMOR APARTA LA PIEDRA QUE ESTA PUESTA SOBRE EL MUERTO Y LE IMPIDE VIVIR
    Con frecuencia es la piedra del ENDURECIMIENTO INTERIOR O LA DESESPERACION .Uno deja de creer en el AMOR Y LE HACE DURO Y FRIO-
    El amor atraviesa la piedra y hace salir al muerto .eL AMOR LIBERA A LOS MUERTOS DEVOLVIENDOLES LA vida,es una fuente inagotable de vida ,que es MAS FUERTE QUE LA MUERTE
    Un abrazo a todos

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 23:00

    1 Juan 5,10...Si uno no cree a Dios lo hace mentiroso,porque no cree en el testimonio que Dios ha dado.
    11 el testimonio consiste en que Dios nos ha dado vida eterna.
    Pero según los actos...
    cualquier maldad es PECADO.
    Sabemos que somos hijos de Dios,...

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 22:45

    Pienso y creo,que las personas tienen derecho a saber a quien estan adorando cada persona es libre para adorar...
    y que se adore a satanas pensando que se esta adorando a DIOS no tiene gracia.
    Yo adoro a Jesús,para mí Jesús no es satanas.
    Me gustan muchas cosas de la doctrina cristiana ,y otras no,porque no veo a Dios .
    En la cena del señor,veo a satanas y tan cierto es esto,que sabemos que a Judas no le sento bien la cena.
    ¿Por que no les sienta igual a los demás? porque entonces sabriais todos que esa comida es un engaño.
    en Hemaus veo a Jesús.
    con la cena,os veo a todos engañados.
    en Hemaus,os veo libres.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 22:30

    1CARTA DE SAN PEDRO
    1,22 Purificaos por la obediencia a la verdad,con el fin de llegar a una fraternidad sincera.
    2,10 Comportaos como hombres LIBRES pero sin usar la libertad como pretexto para ENCUBRIR LO MALO,sino obrando como servidores de Dios

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 22:27

    2 CARTA DE SAN JUAN
    3,24 El que guarda los mandamientos de DIOS ,permanece en Dios.

  • Comentario por Juan Manuel González 25.10.08 | 22:23

    1) Jesús sabría mucho de Teología, pero de Psicología no tenía ni idea... Si exigiera amar al enemigo como al amigo, es que no tiene ni idea de psicología... Pero no es así.
    2) El NT está en griego. Para la palabra "amor" tienen cuatro términos:
    EROS= amor sexual. FILOS= amistad. STERGO= amor intrafamiliar. AGAPE= solidaridad.
    3) Los tres primeros términos exigen una relación "afectiva"; el cuatro sólo "efectiva". Mateo y Lucas usan "ágape" por tanto se exige ser "solidario" y no una relación "afectiva". Ante el enemigo no perder la dignidad, ser solidario. Saludos cordiales.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 22:05

    2 Pedro 2,11 Cuando los mismos angeles aún siendo superiores en fuerza y en poder ,no se ATREVEN a pronunciar contra ellos (los malvados)ninguna injuria en... del Señor.
    Jolines con el Señor,aquí vemos que este señor protege mas a los malvados que a los de buena voluntad.
    Dios en cambio nos crea libres.
    y es que el" señor" representa a satanas.




  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 22:02

    "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel." (Lucas 12:23-25).
    Pidamos al Padre la fortaleza para perdonar a quien nos ha causado daño. Él ministrará sanidad a nuestro interior herido y permitirá que el perdón aflore en nuestro corazón.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 21:54

    2 carta de San Pedro 2,4
    Dios no perdonó a los demonios ,sino que los arrojó al infierno,y los encerro en las prisiones tenebrosas en la espera del juicio.

  • Comentario por Emérito Agusto 25.10.08 | 21:23

    Bueno, pienso que es un tema peliagudo. Sería un tema a parte que nos llevaría muchas páginas.
    La “sublimación” no me convence;es más bien teórica.


  • Comentario por Emérito Agusto 25.10.08 | 21:20

    Pienso que es más completo, ilustrativo y acorde con el pensamiento de Jesús el relato de Lucas con la parábola del Samaritano.
    Total, que el maestro Jesús habla bien claro: “el segundo es SEMEJANTE al primero”. No dice idéntico, sino parejo, paralelo. Se podría expresar diciendo: “Dejando a Dios aparte, ama a tu prójimo que lo tienes ahí, a tu lado. Como alguien recuerda, lo que afirma san Juan: “Si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano es un EMBUSTERO, porque el que no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve?”
    Respecto al perdón, habría que definir qué entendemos por “perdonar”. Creo que se trata de un concepto indefinido e indefinible. Ante la “ofensa” hay que pedir, primero justicia. No me refiero sólo a la penalización del delito, si lo hubiera, sino a la “disculpa” por parte del ofensor, es decir, el “reconocimiento” de su falta. A partir de ahí, podrán venir muchas otras actitudes por parte de ambos.
    Bueno, pienso que es un t...

  • Comentario por Emérito Agusto 25.10.08 | 21:19

    Jesús “encara” el amor a Dios y el amor al prójimo. Los pone frente a frente. Para mí NO los identifica. Enumera y distingue “primero” y segundo”. El “primero” es el que los letrados desean escuchar. En este sentido no veo lo capcioso de la pregunta. ¿Qué pensaban que iba a responder Jesús? A lo mejor la pregunta insidiosa hubiera sido “¿Qué es más importante amar a Dios o amar al prójimo?” No sospechaban la salida del maestro.
    Sin embargo, Jesús añade y matiza. No dice amarás al prójimo “como a Dios” (sobre todas las cosas), que parece lo lógico, sino “como a ti mismo”, es decir, no por “altruismo” ni filantropía, sino “egoístamente”. ¡¡Amar al HOMBRE egocéntricamente!! O sea, poniéndolo en el centro de nuestro amor, como el “ego”.
    Hay muchos fieles creyentes que sólo aman a Dios y a su Iglesia; es decir, a quienes NO son prójimos, “próximos”. Y aman al “prójimo” al estilo de los fariseos y hombres de Ley, a sus correligionarios, a los “suyos”. Pienso que es más complet...

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 20:57

    No es extraño que una persona, quien abriga amargura en su corazón, sea postrada fácilmente por la depresión. la amargura no sólo nos afecta fisicamente, sino también nos consume espiritualmente. El daño más grande es hecho a la persona que permite que la amargura lo domine.

  • Comentario por Carmen Bellver [Blogger] 25.10.08 | 20:57

    Yo diría que como personas somos más bien una calamidad, que no amamos tal y como Dios ama, a fondo perdido.

    La verdad, es que ir de buenos por la vida, te hace recibir muchos palos. Te dan por todos los lados. Y naturalmente, te revelas. "¿Hasta cuantas veces he de perdonar?".

    Por otra parte la parábola del samaritano y la actitud de la Iglesia con todos los excluidos sin distinción de raza, o religión, e incluso con los encarcelados. Es la actitud samaritana.
    La que pide el Evangelio del domingo.

    Otra cosa es que queramos por nuestro puro esfuerzo, ser inmaculados y amorosos. De eso nada, el amor duele, porque tienes que contenerte para no responder con el mismo gesto airado con el que te tratan. Duele, porque siempre debes ofrecer una segunda oportunidad.

    Pero, no hagamos el buenísmo. Por nuestros propios medios, nada podemos, con Dios todo es posible.

    Saludos.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 20:54

    sigue:
    La única solución para el espíritu de amargura o de resentimiento es el perdón. Jesús dijo a sus discípulos: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas (Mateo 6:14-15). En otra ocasión dijo: “Pero vosotros a los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27). Si seguimos estás instrucciones y oramos por quien nos ha tratado mal, será imposible guardar en nuestro corazón, al mismo tiempo, sentimientos de amargura contra esa persona. El Señor nos dará amor verdadero por esta persona mientras oramos por ella. La amargura también puede volverse contra Dios. A veces, sucede esto como resultado de echarle la culpa a El por nuestros problemas, en lugar de descubrir de dónde provienen.

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 20:46

    Nada puede robarle una victoria espiritual al creyente como lo que haría un espíritu de amargura o de resentimiento contra alguien que le ha hecho daño. La amargura es como un gusano que corroe toda la parte interna de su vida, de tal manera que todas sus acciones están motivadas por la amargura aborrecedora que una persona tiene en contra de aquel que le ha ofendido. La amargura y el resentimiento son dos dimensiones de la ira. Efesios $.31 nos dice: "quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia". En hebreos 12:15, leemos estás palabras: "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados".

  • Comentario por Roser Puig F 25.10.08 | 19:46

    Mario Enrique, a mi también me asusta llegar a esa parte del Padrenuestro. Nos compromete y nos acusa de embusteros. ¡Pobres de nosotros si Dios nos perdonara “como nosotros perdonamos a nuestros deudores”¡ Ese que te dijo que, "para perdonar debe exisitir quién pida perdón", debí ser algún confesor profesional que confundía el Sacramento que el acostumbraba a administrar en el confesionario, con el perdón al hermano/a que te ha ofendido. Ub saludo igual de cordial para ti.

  • Comentario por Javier Zabala Zubero 25.10.08 | 19:36


    Pero Cristo hace hombres y mujeres enteramente preparados para vivir y evangelizar.
    Probar a quedar con Cristo mañana a la hora que os venga bien, El estará y si acudis y abris vuestro corazón, conocereis la Gloria de Dios.
    No sois buenos, no os empeñeis, tampoco hace falta. Cristo lo es y su nos dejamos nos transforma.

  • Comentario por Javier Zabala Zubero 25.10.08 | 19:33

    Me quedo muy sorprendido en este blog.

    Wl perdón no es que sea muy dificil, es que es imposible, no es natural. Por eso necesitamos a Cristo. Es que sino no necesitamos a Cristo para nada, lo hacemos todo en nuestras fuerzas y ya esta.
    Cristo nos lleva por un camino antinatural, sobrenatural y mejor. Perro es en todo distinto a lo que te pide el cuerpo. Perdonar es un milagro que se produce en oración. Y es necesario para que el resto de nuestras oraciones suban al Padre como olor fragante, sino no somos escuchados.
    Y el Amor claro que es sufrido, no es natural. El Amor de Dios es doloroso, de eso habla Corintios, pero es "magico", es sanador, es transformador, es una maravilla. Yo se a quien he conocido, yo se como era antes de conocer a Cristo y quien soy ahora, y el Padre me ve como seré porque me ve atraves de la Sangre de Cristo.
    El cristianismo sin Cristo es la cosa más ñoña y frustrante del mundo, perdón pero hace beatorras y meapilas. Pero Cristo...

  • Comentario por Mario Ernique Bruzzone 25.10.08 | 19:20

    Y luego de otras palabras lo finalizaba diciendo

    «Perdonar sin que te pidan perdón. Amar aunque te odien.
    Quiero aclarar finalmente que, cuando he preguntado sobre este tema a quienes teóricamente saben más que yo de este asunto, me han dicho que "para perdonar debe existir quien pida perdón" lo cual, como podrán ver por lo escrito más arriba, no es mi punto de vista dado que, estoy seguro, al Cristo que moría crucificado, nadie le pidió perdón.
    Por eso les pido que oren por mí ya que me resulta sumamente difícil perdonar por lo cual no estoy tan seguro de obtener realmente el perdón de mis culpas.
    Sólo confío en que aquí, en este espinoso terreno, también exista aquello que afirma el Señor Jesús con respecto a que "...lo que es imposible para ustedes es posible para Dios..."
    Mi cordial saludo y un renovado MARANA-THA.»

  • Comentario por Mario Enrique Bruzzone 25.10.08 | 19:19

    Cuanta razón tiene Roser Puig, al hacer referencia a lo difícil que es perdonar.
    Hace tiempo publiqué una serie de artículos sobre el Padrenuestro, y al mencionar el perdón decía que creo que es lo más difícil del mensaje de Jesús.
    Y me permito transcribir unas pocas líneas de ese texto ya que me parecen ilustrativas de mi pensamiento:

    «Perdonar es aceptar (ponga Ud., amable lector, el sexo que corresponda a su caso en particular), por ejemplo, las ofensas que nos hacen el cliente que nos molesta o el jefe intolerable, el profesor injusto o el alumno insufrible, el amigo que nos desaira, el esposo que no nos quiere y hasta que nos engaña, el hijo que nos falla o que nos abandona cuando más lo necesitamos, el padre que no nos atiende lo suficiente... .»


  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 18:37

    Roser no me pasa nada malo gracias a Dios , tambien te mando un abrazo.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 18:33

    Pues si Roser estoy enfadada,y creeme tengo toda la razón de este mundo y la del otro.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 18:24

    Por cierto,cuando hablais de la iglesia cristiana catolica,le decis de todo,criticais a monton de todo...
    Y a los malvados...pobrecicos que son "angelicos que no saben lo que hacen " hay que ayudarlos en todo lo que se pueda para que sigan delinquiendo, carai que hay que ser cristiano.

  • Comentario por Roser Puig F 25.10.08 | 18:18

    Crisriana, ¿estas segura de que eres tu? nunca te había visto tan enfadada. ¿te pasa algo malo? Un abrazo

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 18:08

    ¿Cuantos malvados piden perdón de verdad ?
    Habeis visto como los de ETA y delincuentes,en los juicios se rien de los demás y hasta de los que han hecho daño.
    los malvados es mejor que se vaya al infierno y espero que esten alli una eternidad.
    Lucas 16,8 Pues los malvados son mas sagaces en sus relaciones que los de buena voluntad.
    Lucas 16,8 El amo alabó al malvado porque había actuado con sagacidad.
    Este amo, es satanas.
    San Miguel lucha contra satanas no lo mima, y aunque vuestras palabras son bonitas,no ayudan mucho al reino de Dios,puesto que por "buenos" en vez de mejorar las cosas,a veces haceis lo contrario.Y eso en realidad no es ser "bueno,ni misericordioso"es ser tonto que es diferente.

  • Comentario por cristiana 25.10.08 | 17:50

    Lucas 10,29 ¿Y quién es mi prójimo?
    -el que tuvo compasión de él.
    Aqui interpreto como projimo a la persona de buena voluntad,sea de la raza que sea,sea rico,sea pobre...pero de buena voluntad.
    Los delincuentes como vemos,no actuan como projimos,actuan como serpientes.
    1 Corintios.
    El amor no se irrita...NO ES CIERTO
    No lleva cuentas del mal...NO ES CIERTO
    Todo lo disculpa...NO ES CIERTO
    Todo lo cree.......NO ES CIERTO
    ¿Por que? pues porque Dios no es tonto,
    Y tan cierto es esto que por eso dijo...Lo que se retenga (es decir los pecados que se retengan en la tierra) seran retenidos en el cielo, y yo tambien os diria y hasta los que no se retengan,si han causado mal al projimo serán tenidos en cuenta en el otro lado.
    Salmo 5,6 Los soberbios no resisten delante de tus ojos,aborreces a todos los malhechores.
    Dios ama de verdad,pero eso no significa que tenga que aguantar todo.
    ¿Quien no perdona no ama? no es ver...

  • Comentario por Rsoer Puig F 25.10.08 | 17:42

    ¡Cuanta razón tienes Jean¡ Del trabajo de Xabier también he extraído: “Pero es también un credo exigente, pues implica descubrir al prójimo y amarle” Y cuando descubres que el “prójimo” resulta ser tu enemigo, viene Jesús y nos dice: "Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial que hace brillar el sol sobre malos y buenos..."(Mt 5, 45 par)
    ¡Qué difícil¡

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 17:26

    Hay un camino que recorrer desde el momento que se decide perdonar hasta que se hace efectivo. Redordeos el caso de Jose en el Antiguo testamento. Perdonó a sus hermanos, per antes ha tenido que pasar por un proceso en el que tuvo que luchar contra sus propias reacciones. Es importante estar dispuesto a perdonar desde el primer momento, aunque la curación de las heridas requiera más tiempo.

  • Comentario por Jean 25.10.08 | 16:28

    ¡Yo también me sé al teoría...! Pero mi realidad es que amar al otro en muchos casos me supera...
    Por eso no le entiendo,en mis fuerzas y razonamientos estoy convencido que no puedo. No sé los demás, me gustaría conocer sus experiencias.

  • Comentario por Doc 25.10.08 | 15:07

    Quien ama al prójimo, trabaja en el mismo sentido que el Reino de Dios. Pero solo el que se alimenta de la fuente inagotable de Dios, conoce a Dios y ama al prójimo consumando el amor del Reino sin consumirse en el esfuerzo.

  • Comentario por Víctor 25.10.08 | 13:39

    Pertenecen al poema "Carta de creencia". Imagino que se podrá hallar en internet. Saludos.

  • Comentario por Víctor 25.10.08 | 13:33

    El evangelio me ha hecho recordar unos versos de Octavio Paz:

    "Amor: reconciliación con el Gran Todo
    y con los otros,
    los diminutos todos innumerables".

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 12:59

    El amor es la virtud cristiana principal. En 1Corintios 13:13 dice: " Y ahora permanezcan la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor." Los cristianos deberíamos amar a Dios primeramente. A cambio Dios pondría su amor en nuestros corazones para que amáramos a nuestros a migos y enemigos. "Jesús dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente" (Mateo22, 37). Cristo quiere que seamos como El es, que la gente lo pueda ver en nosotros. Mateo 5:16 dice: "Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos."

  • Comentario por JMS.- 25.10.08 | 12:53

    La falta (o pecado) está en hacer la propiedad "privada". Privar a los demás del disfrute de "mi propiedad" lleva a la creación del ghetto cerrado en el que sólo entran los que me simpatizan. Poco importa que estos ghettos sean económicos, políticos o religiosos; todos terminan en odio y guerra, creando enemigos contra los que hay que luchar y exterminar.

  • Comentario por Jovi 25.10.08 | 12:32

    sólo un amor: el amor es quien nos hace amar a Dios y amar al prójimo.

  • Comentario por Roser Puig F 25.10.08 | 12:23

    Y, una vez más, hemos de recordar aquí aquello de "si alguno dice que ama a Dios y odia a su hermano es un embustero, porque el que no ama a su hermano a quien ve, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ve? (1 Juan 4,20). .



  • Comentario por Roser Puig F 25.10.08 | 12:22

    Xabier, estoy de acuerdo en que “Este credo del amor doble es un credo fácil y en principio pueden aceptarlo no sólo los cristianos, sino también los judíos, y otros creyentes (budistas, hindúes) e incluso no creyentes, siempre que 'Dios' sea símbolo de aquello que define y sustenta en plenitud a los humanos, sabiendo que ha llegado el 'tiempo' de la plenitud.” Es cierto, creerlp es fácil, pero ponerlo en práctica ya es otro cantar. Sin embargo ignorarlo deliberadamente, es desconocer a Dios intencionadamente. Aunque no estoy de acuerdo del todo contigo cuando dices” sólo el que ama de verdad al prójimo (el que se hace prójimo como el buen samaritano) conoce de verdad a Dios”.Yo preferiría decir “conocer la voluntad de Dios” en lugar de decir “conocer a Dios”. Porque ¿Quien conoce a Dios fuera del Hijo? En cambio si que podemos saber que es lo que quiere Dios de nosotros a través de El.(sigue)

  • Comentario por José Carlos Enríquez Díaz 25.10.08 | 12:07

    Para sentirme capaz de perdonar me basta con no considerar al ofensor como un enemigo sino simplemente como una persona que se siente ella misma herida. Perdonar a esa persona no significa por mi parte un gesto de debilidad sino una manifestación de mi libertad y fortaleza. Por el contrario, si no perdono, el otro sigue ejerciendo poder sobre mí, es él quien determina mi manera de pensar y sentir. El perdón me libera de ese poder extraño porque el otro ya no es un adversario sino un individuo herido y obcecado, incapaz de obrar de otra manera. Incluso en el caso de que llegara a crucificarme no ejercería poder sobre mí.
    Así lo sintió Jesús en la cruz. Los hombres pudieron hacerle sentir exteriormente los efectos de su maldad pero no pudieron llegarle a lo más profundo de su interior donde él seguía orando por ellos con una oración que les hacía transparente su obcecación y su ignorancia.

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